{"id":260,"date":"2021-09-11T20:18:27","date_gmt":"2021-09-11T23:18:27","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/ix\/?p=260"},"modified":"2021-09-11T20:18:27","modified_gmt":"2021-09-11T23:18:27","slug":"el-padre-y-el-odio-peter-molineaux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/ix\/el-padre-y-el-odio-peter-molineaux\/","title":{"rendered":"El padre y el odio &#8211; Peter Molineaux"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Peter Molineaux<\/strong><br \/>Asociado NEL-Santiago<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan se\u00f1ala Eric Laurent en una de las entrevistas realizadas por los organizadores del IX ENAPOL<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, para Freud la cuesti\u00f3n del padre y el odio tiene un punto de inter\u00e9s en\u00a0<em>Psicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo<\/em>: el conductor de la masa no encarna al padre del Edipo sino al padre de la horda, aquel que ostenta la facultad de gozar de todas las mujeres, aquel que goza sin l\u00edmites.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese texto de 1921, Freud da el ejemplo paradigm\u00e1tico de la religi\u00f3n Cat\u00f3lica: \u201cCristo formula expresamente este amor igual para todos: \u00abDe cierto os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos peque\u00f1itos, a M\u00ed lo hicisteis\u00bb. Respecto de cada individuo de la masa creyente, \u00c9l se sit\u00faa como un bondadoso hermano mayor; es para ellos un sustituto del padre.\u201d<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fen\u00f3meno de masa revive al padre muerto, disolviendo las prohibiciones y la regulaci\u00f3n fundadas con su asesinato, identificando al grupo con su potencia y poni\u00e9ndola al servicio de la segregaci\u00f3n en vez de la exogamia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este recordatorio vivo de la psicolog\u00eda en juego en los grupos da cuenta cotidianamente \u2014grupos hay por donde se mire\u2014 de la fuerza pulsional que busca encausar la ley Ed\u00edpica con la prohibici\u00f3n y la separaci\u00f3n que ejerce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Strachey apunte en su introducci\u00f3n a la escasa relaci\u00f3n entre la\u00a0<em>Massenpsychologie<\/em>\u00a0y la obra freudiana inmediatamente anterior \u2014<em>M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer<\/em>\u2014 hay que considerar que la psicolog\u00eda de las masas muestra un notable tratamiento y destino de la reci\u00e9n constatada pulsi\u00f3n de muerte: la destrucci\u00f3n del otro grupo, del segregado. \u00bfSe expresa algo de \u00e9sta f\u00f3rmula en el odio? \u00bfEn la \u00e9poca de la ca\u00edda y proliferaci\u00f3n de los nombres del padre, adviene la pulsi\u00f3n de muerte bajo la forma de la destrucci\u00f3n del otro grupo a travez de la identificaci\u00f3n a un padre gozador-de-todo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Edipo y el nombre del padre son un tratamiento para regular eso que trae el padre de la horda, \u00bfhay un retorno v\u00eda la identificaci\u00f3n a ese padre primitivo en el odio actual?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su art\u00edculo Racismo 2.0,<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u00a0Laurent da una pista para pensar la torsi\u00f3n entre los padres freudianos y el odio: \u201cEl crimen fundador no es el asesinato del padre, sino la voluntad de asesinato de lo que encarna el goce que yo rechazo.\u201d No se trata, por lo tanto, solamente de un fen\u00f3meno de masas que aviva lo pulsional er\u00f3tico hacia el interior del grupo y expulsa lo mort\u00edfero para ponerlo fuera: se tratar\u00eda m\u00e1s bien de algo del goce del otro como causa del rechazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan introduce a Hamlet como contrapunto a Edipo. Dedica siete clases del Seminario 6 a esa obra de Shakespeare, sirvi\u00e9ndose en la primera de ellas de una nota de Freud, que cita:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHamlet lo puede todo, menos vengarse del hombre que elimin\u00f3 a su padre y usurp\u00f3 a \u00e9ste el lugar junto a su madre, del hombre que le muestra la realizaci\u00f3n de sus deseos infantiles reprimidos. As\u00ed, el horror que deber\u00eda moverlo a la venganza se trueca en autorreproche, en escr\u00fapulo de conciencia [\u2026]. De tal modo he traducido a lo consciente aquello que en el alma del protagonista tiene que permanecer inconsciente.\u201d<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan trabaja ese \u201cescr\u00fapulo de consciencia\u201d para mostrar una diferencia central entre las dos tragedias:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAqu\u00ed est\u00e1 en juego un elemento esencial, y \u00e9sta es una primera diferencia, en la hebra, con respecto a la fabulaci\u00f3n fundamental, primera, del drama de Edipo. Edipo no sabe. Cuando sabe todo, el drama se desencadena, lo cual llega hasta su autocastigo, es decir, hasta la liquidaci\u00f3n de la situaci\u00f3n por parte de \u00e9l mismo. Pero el crimen ed\u00edpico es cometido sin darse cuenta. En\u00a0<em>Hamlet,\u00a0<\/em>el crimen ed\u00edpico es sabido, y sabido por su v\u00edctima, la cual aparece para darlo a conocer al sujeto.\u201d<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edipo no sabe. Hamlet sabe. Lacan se pregunta por qu\u00e9 Hamlet no puede llevar a cabo su acto, el de matar al usurpador del trono del amado padre, qued\u00e1ndose en un extenso\u00a0<em>to be or not to be<\/em>. Solo al final de la obra puede darle a Claudio el golpe mortal,\u00a0<em>in extremis<\/em>, cuando el mismo Hamlet est\u00e1 ya herido de muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta que da Lacan apunta a que hay algo insoportable del goce del padre, de eso que representa en la consciencia el \u201cescr\u00fapulo\u201d: \u201c\u00bfAnte qu\u00e9 se encuentra Hamlet en ese\u00a0<em>Ser o no ser?\u00a0<\/em>\u00c9l debe ir al encuentro del lugar que ocupa lo que su padre le dijo. Y lo que su padre le dijo en calidad de fantasma\u00a0<em>[fant\u00f3me]\u00a0<\/em>es que fue sorprendido por la muerte \u201cen plena flor de [sus] pecados\u201d.<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imposibilidad para Hamlet de llevar a cabo su acto radica en que Claudio est\u00e1 en el lugar del padre que goza \u2014goza de la madre y goza del reino\u2014 y que ese goce le habla a Hamlet sin velo de su propio deseo incestuoso.\u00a0<em>Saber,<\/em>\u00a0desde el principio de la historia, del goce que est\u00e1 en juego, pone a Hamlet, a diferencia de Edipo \u2014que no sabe hasta el final\u2014 en una posici\u00f3n muy diferente. En un torbellino de malentendidos la obra culmina con los protagonistas muertos. El acto se realiza, pero tiene como efecto la destrucci\u00f3n de la familia y, como bien se\u00f1ala Lacan, viene otra dinast\u00eda, los Fortinbras, a reemplazarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201codio al goce del otro\u201d planteado por Miller en Extimidad<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u00a0como odio a lo particular del goce del otro apunta tambi\u00e9n a lo m\u00e1s \u00edntimo del propio goce y est\u00e1 en l\u00ednea con lo que elabora Lacan con Hamlet. Es un odio que no est\u00e1 regulado por la castraci\u00f3n ni por el inconsciente que se funda en el no-saber. Para poder realizar su acto, Hamlet tiene que recibir una estocada mortal primero, para poner al final la falta \u2014castraci\u00f3n\/no-saber\/inconsciente\u2014 que no se introdujo al principio como s\u00ed lo fue para Edipo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imposibilidad de Hamlet muestra lo irreductible del goce, de lo pulsional. Claudio est\u00e1 vivo y gozando y Hamlet no puede matarlo sin matarse tambi\u00e9n. Eso irreductible se constata en la obra. Eso es lo que vela \u2014en el mejor de los casos regula\u2014 el complejo de Edipo. Se odia el goce, pero no se destruye, pues si se destruye me destruyo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<hr \/>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0<a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/es\/boletin-oci-3\/\">https:\/\/ix.enapol.org\/es\/boletin-oci-3\/<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0Freud, S.;\u00a0<em>Psicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo<\/em>, Obras Completas, Tomo XVIII, p. 90. Amorrortu Editores, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u00a0Laurent, E.;\u00a0<em>Racismo 2.0<\/em>, Lacan Cotidiano 371,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.eol.org.ar\/biblioteca\/lacancotidiano\/LC-cero-371.pdf\">http:\/\/www.eol.org.ar\/biblioteca\/lacancotidiano\/LC-cero-371.pdf<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0Lacan, J.; El Seminario, Libro 6, Editorial Paid\u00f3s, 2014, p. 263, citando a Freud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0Ibid, p. 268.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Ibid,\u00a0<\/em>p. 273.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/ix.enapol.org\/el-padre-y-el-odio\/#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u00a0Miller J.- A., Extimidad. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/260"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=260"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/260\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":261,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/260\/revisions\/261"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}