{"id":264,"date":"2021-09-11T20:24:14","date_gmt":"2021-09-11T23:24:14","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/ix\/?p=264"},"modified":"2021-09-11T20:24:14","modified_gmt":"2021-09-11T23:24:14","slug":"el-arca-de-no-el-belen-zubillaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/ix\/el-arca-de-no-el-belen-zubillaga\/","title":{"rendered":"El arca de no \u00e9l &#8211; Bel\u00e9n Zubillaga"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p id=\"\" class=\"bold\" style=\"text-align: justify;\"><strong>Bel\u00e9n Zubillaga<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Desde el 2003 \u2013 ocasi\u00f3n en que se realiz\u00f3 el primer Encuentro Americano del Campo Freudiano \u2013 se estableci\u00f3 una serie que fue desde los usos del psicoan\u00e1lisis, pasando por los resultados terap\u00e9uticos (y la transferencia), la variedad de la pr\u00e1ctica, la cl\u00ednica anal\u00edtica, y la locura de cada uno, hasta hablar con el cuerpo, la irrupci\u00f3n de las im\u00e1genes, los asuntos de familia y, ahora, el odio, la c\u00f3lera y la indignaci\u00f3n. En esta serie notamos cierto desplazamiento desde los temas puramente psicoanal\u00edticos hacia la elecci\u00f3n de temas con impacto social. Los primeros son retomados por los Congresos de la AMP. Ese desplazamiento no debe sugestionarnos, ni volvernos m\u00e1s soci\u00f3logos que analistas.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Puedo asignar, a cada significante del t\u00edtulo, un asunto de actualidad. El odio remite a la elecci\u00f3n presidencial en Brasil; la indignaci\u00f3n, al \u00e9xodo del pueblo venezolano; la c\u00f3lera, a los chalecos amarillos en Par\u00eds. Por hambre o por odio las nuevas formas de segregaci\u00f3n irrumpen y nos obligan a calcular c\u00f3mo y cu\u00e1ndo incidir en ello, absteni\u00e9ndonos de cualquier identificaci\u00f3n a un colectivo. Hay que elegir a qu\u00e9 discurso servir\u00b9, el anal\u00edtico u otro, ya que no se puede servir a m\u00e1s de uno.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a mi pr\u00e1ctica, la \u201ctendencia\u201d no es el odio, sino la indignaci\u00f3n. Con sutileza y sin pretender arrojar conclusiones pol\u00edtico-sociol\u00f3gicas, propongo que hagamos un an\u00e1lisis lacaniano del mismo.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Son mujeres las que relatan, sesi\u00f3n a sesi\u00f3n, c\u00f3mo padecen ese afecto que el argumento de este ENAPOL enlaza a la pasi\u00f3n de la ignorancia (no al amor ni al odio) y que desde el sentido com\u00fan podemos definir como un enojo frente a lo que se vive como injusto.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Dar\u00e9 de ello tres ejemplos bien distintos. Uno, ligado al feminismo; otro, al rechazo; el \u00faltimo, a la denominada \u201cviolencia de g\u00e9nero\u201d.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Una adolescente, militante feminista, padece todos los encuentros con hombres: sus manejos, sus comentarios, los tonos, todo. (Cuando digo \u201cmujeres\u201d y \u201chombres\u201d me refiero a su anatom\u00eda, ya que es lo que prima, aunque nuestras queridas f\u00f3rmulas digan lo contrario; la histeria desestima su lado macho, y el hombre paga por su cuerpo, por m\u00e1s analizado que est\u00e9; a veces, s\u00f3lo verlos basta para concluir.) Esto le hace dif\u00edcil y hasta imposible el lazo amoroso. La angustia invade los relatos indignados: \u201cSon tremendos, no hay caso, es todo lucha, me cans\u00e9 de discutir\u201d. Sea en el trabajo o encuentros contingentes, \u201cellos te quieren doblegar con menosprecio, superioridad\u201d. Esto no es odio, pues para que sea odio falta el amor\u00b2. Los hombres no tienen cara de enemigos, s\u00f3lo son fuente de indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Otra mujer, harta de divorciarse, al finalizar la sesi\u00f3n me increpa: \u201c\u00bfVos vas a subirte a la balsa de las mujeres, o vas a hundirte con ellos?\u201d. Frente a la tentadora adjudicaci\u00f3n del \u00faltimo asiento, advierto que durar\u00edamos poco a flote, no por h\u00e9tero ni por ideales de reproducci\u00f3n. La balsa de mujeres indignadas, a diferencia del arca de No\u00e9, erradicar\u00eda \u2013 entre otras cosas- la especie. Seg\u00fan el relato b\u00edblico, por pedido divino No\u00e9 subi\u00f3 macho y hembra de cada especie. En esta ir\u00edamos s\u00f3lo nosotras. Lejos (o no tanto) de alg\u00fan racismo renovado, eso no ser\u00eda m\u00e1s que el \u00e9xito de la pulsi\u00f3n de muerte. Gozar sin los hombres, gozar de la ausencia de los hombres. \u00a1\u00bfNi al menos uno?! \u00bfNo hay uno que no, con la pretensi\u00f3n de hacer existir la relaci\u00f3n sexual? Sabemos, con Lacan, que queda en las mujeres \u201cla estrategia de obtener su al menos uno\u201d\u00b3, en vez de la homogenizaci\u00f3n. As\u00ed, \u201ccuanto m\u00e1s se impone la l\u00f3gica f\u00e1lica del \u2018todos\u2019, m\u00e1s reaparece la l\u00f3gica del \u2018no-todo\u2019 como intolerable\u201d\u2074.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">La tercera es una joven a quien su pareja rompe la nariz de un golpe. Se debate, entre noticieros, si denunciarlo y pedir la restricci\u00f3n perimetral no le garantizar\u00eda su muerte. La indignaci\u00f3n es alimentada por el disparate jur\u00eddico-penal, que la ofrece m\u00e1s al \u201ccastigo\u201d. Ocultarse es su soluci\u00f3n precaria, mientras recuerda qu\u00e9 bien la pasaban juntos.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">El analista debe alojar este envoltorio del sufrimiento para iniciar la desidentificaci\u00f3n del colectivo en algunos casos, para reforzarla en otros, y para llevarlo a las v\u00edas de un an\u00e1lisis en contadas ocasiones, procurando distinguir cu\u00e1ndo la indignaci\u00f3n es producto del contagio como en una epidemia hist\u00e9rica\u2075, cu\u00e1ndo proviene de la devastaci\u00f3n subjetiva, y cu\u00e1ndo nace del impacto de decisiones del Estado.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, retomando el argumento del ENAPOL podemos emparejar dignidad y singularidad. As\u00ed, un sujeto indignado ser\u00eda un sujeto que pierde o sacrifica su singularidad\u2076, su incomparable goce sinthom\u00e1tico. Entonces, \u00bfc\u00f3mo no perderla en un colectivo? \u00bfO acaso \u00e9ste refuerza m\u00e1s dicha indignaci\u00f3n? Si \u201cel s\u00edntoma es aquello que contiene en su seno nuestra propia dignidad\u201d\u2077, la cuesti\u00f3n es resguardarlo, sea cual fuere la balsa en la que cada uno decida subirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<hr \/>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">Notas<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b9 GOROSTIZA, L., \u201cDiscurso del presidente entrante\u201d. Disponible en www.eol.org.ar<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b2 Cf. LACAN, J., El Seminario, libro 20, A\u00fan, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1984, p. 110.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b3 INDART, J. C., entrevista, disponible en marioelkin.com\/blog-juan-carlos-indart-mujeres-de-hoy\/<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2074 BASSOLS, M., Lo femenino, entre centro y ausencia, Buenos Aires: Grama, 2017, p. 71.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2075 LAURENT, \u00c9., Los objetos de la pasi\u00f3n, Buenos Aires: Tres haches, 2000, p. 145.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2076 Cf. ARENAS, G., \u201cLa \u00e9tica de lo singular\u201d, Lacan XXI. Disponible en www.lacan21.com<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2077 VICENS, A., \u201cLa dignidad humana\u201d. Disponible en www.radiolacan.com\/es\/<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/264"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=264"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":265,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/264\/revisions\/265"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}