{"id":272,"date":"2021-09-11T20:27:08","date_gmt":"2021-09-11T23:27:08","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/ix\/?p=272"},"modified":"2021-09-11T20:27:08","modified_gmt":"2021-09-11T23:27:08","slug":"en-torno-a-la-colera-i-gustavo-zapata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/ix\/en-torno-a-la-colera-i-gustavo-zapata\/","title":{"rendered":"En torno a la c\u00f3lera I &#8211; Gustavo Zapata"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p id=\"\" class=\"bold\" style=\"text-align: justify;\"><strong>Gustavo Zapata<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Freud se ocupa de la c\u00f3lera por primera vez en el caso de Emmy von N. destacando su condici\u00f3n de \u201cefecto penoso\u201d de ciertos sucesos traum\u00e1ticos, que aparec\u00edan dislocados del montante de excitaci\u00f3n que le estaba asociado y se convert\u00edan as\u00ed en elementos pat\u00f3genos entre los que hab\u00eda que buscar las causas de los s\u00edntomas som\u00e1ticos y ps\u00edquicos de las neurosis. Este caso en particular parece marcar un punto de inflexi\u00f3n para Freud en su praxis por muchas razones, entre otras porque le permite constatar que el trabajo de reconexi\u00f3n de la huella mn\u00e9mica con el afecto reprimido resultaba m\u00e1s eficaz que la orden post-hipn\u00f3tica que \u201cborraba\u201d el recuerdo pat\u00f3geno, tal como lo demuestra en su trabajo con Catalina, y como lo consigna en un trabajo contempor\u00e1neo a sus Estudios sobre la histeria\u00b9, Obsesiones y fobias. Y es interesante que en el Proyecto de una psicolog\u00eda para neur\u00f3logos, contempor\u00e1neo tambi\u00e9n con estos dos textos, Freud consigna la hip\u00f3tesis metapsicol\u00f3gica de la degradaci\u00f3n del efecto pat\u00f3geno del recuerdo por la actividad intensificada de la descarga del afecto concomitante\u00b2. En la observaci\u00f3n n\u00famero 4 de Obsesiones y fobias, Freud muestra claramente c\u00f3mo opera \u00e9sto en el tratamiento de una joven que hac\u00eda objeto de su odio infinito a las criadas de su casa porque ensuciaban su idea del amor:<\/p>\n<p class=\"r i\" style=\"text-align: justify;\">La joven hab\u00eda sido testigo involuntario de una escena amorosa de su madre. Al sorprenderla se cubri\u00f3 el rostro y se tap\u00f3 los o\u00eddos, haciendo luego todo lo posible por olvidar la escena, que la repugnaba, y cuyo recuerdo la hubiera obligado a separarse de su madre, a la que amaba tiernamente. Consigui\u00f3, en efecto, el deseado olvido; pero la c\u00f3lera que despert\u00f3 en ella ver ensuciada su idea del amor persisti\u00f3 en su \u00e1nimo, asoci\u00e1ndose a ella poco despu\u00e9s le idea de una persona que pudiese reemplazar a su madre\u00b3.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Elabora luego, de un modo minucioso, la aparici\u00f3n, funci\u00f3n e incidencia de la c\u00f3lera en el caso del Hombre de las ratas, acu\u00f1ando la idea de c\u00f3lera inconsciente, introduciendo adem\u00e1s la idea de que la c\u00f3lera puede revertirse sobre el sujeto:<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Durante el estudio le invadi\u00f3 la nostalgia de la ausente y pens\u00f3 en la causa de su ausencia, surgiendo entonces en \u00e9l algo que en un hombre normal se habr\u00eda limitado a un impulso ligeramente hostil contra la anciana enferma: \u201c\u00a1Tambi\u00e9n es un fastidio que esa vieja se haya puesto enferma precisamente en el momento en que tanto deseo ver a mi amada!\u201d Algo an\u00e1logo, pero mucho m\u00e1s intenso, fue lo que apareci\u00f3 en nuestro paciente: un acceso inconsciente de c\u00f3lera, que, junto con la nostalgia de la mujer amada, hall\u00f3 su expresi\u00f3n en la exclamaci\u00f3n siguiente: \u201c\u00a1Quisiera ir all\u00ed y asesinar a esa vieja, que me priva de la vista de la mujer a quien quiero!\u201d Inmediatamente sigue el mandato punitivo: \u201cM\u00e1tate t\u00fa para castigarte de tales impulsos col\u00e9ricos y asesinos\u2074.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Aporta adem\u00e1s la aserci\u00f3n de que, en el obsesivo, la c\u00f3lera puede ser objeto de represi\u00f3n por el miedo del sujeto a su intensidad o magnitud. En Totem y tabu reflexiona en torno a la funci\u00f3n del tab\u00fa como forma de arregl\u00e1rselas con las formas variadas de la c\u00f3lera de los dioses (o demonios), verdadera representaci\u00f3n de lo real sin ley de la naturaleza en el cuerpo social, y en El Mois\u00e9s de Miguel \u00c1ngel, da a la c\u00f3lera un lugar preeminente en el simbolismo del monumento destacando el talento sin igual de Miguel \u00c1ngel para plasmar la tensi\u00f3n que la c\u00f3lera induce en el cuerpo por efecto del empuje irrefrenable al movimiento que implica. En el historial del hombre de los lobos, los tempranos accesos de c\u00f3lera del ni\u00f1o Sergei aparecen referidos a la decepci\u00f3n que produce la violencia de la amenaza de castraci\u00f3n proferida por quien hasta entonces se hab\u00eda constituido en un objeto libidinalmente privilegiado, la chacha\u2075. M\u00e1s directamente, hace de la c\u00f3lera un derivado de la pulsi\u00f3n, en la medida en que funciona para su satisfacci\u00f3n:<\/p>\n<p class=\"r i\" style=\"text-align: justify;\">Cuando el padre regres\u00f3 a finales de verano o principios de oto\u00f1o, los accesos de c\u00f3lera del ni\u00f1o hallaron una nueva finalidad. Contra la chacha hab\u00edan servido para fines s\u00e1dicos activos; contra el padre persegu\u00edan prop\u00f3sitos masoquistas. Exteriorizando su maldad, obligaba al padre a castigarle y pegarle, esto es, a procurarle la deseada satisfacci\u00f3n sexual masoquista. As\u00ed, pues, sus accesos de c\u00f3lera no eran sino tentativas de seducci\u00f3n. Correlativamente a la motivaci\u00f3n del masoquismo, hallaba tambi\u00e9n en tales castigos la satisfacci\u00f3n de su sentimiento de culpabilidad. Recuerdo c\u00f3mo en uno de tales accesos de c\u00f3lera redobl\u00f3 sus gritos al ver acercarse a su padre. Pero el padre no le peg\u00f3, sino que intento apaciguarle, jugando a la pelota con la almohada de su camita\u2076.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Es decir, para Freud, la c\u00f3lera deriva de un obst\u00e1culo en el circuito pulsional que, debido al empuje irrefrenable y al factor cuantitativo, obliga a la pulsi\u00f3n a trazar un corto-circuito para obtener su satisfacci\u00f3n, que no es ya el objeto en s\u00ed, sino su descarga definitiva y completa. Con l\u00f3gica impecable, Freud sit\u00faa adem\u00e1s c\u00f3mo la c\u00f3lera antecede a la palabra, en la medida en que es un afecto (y por afecto Freud se refiere al efecto en el cuerpo de la emoci\u00f3n) que pasa al inconsciente por efecto de la represi\u00f3n del factor cuantitativo del movimiento pulsional, quedando hu\u00e9rfano de representaci\u00f3n, de all\u00ed su concepto c\u00f3lera inconsciente, que aplica tambi\u00e9n a otros afectos. Se trata pues de una elaboraci\u00f3n muy precisa de Freud en torno a la c\u00f3lera como un derivado pulsional, cuyo objeto es la descarga en s\u00ed misma, como lo presenta en la Lecci\u00f3n XIII y la Lecci\u00f3n XXV de las Lecciones introductorias al psicoan\u00e1lisis, y en Un recuerdo infantil de Goethe en Poes\u00eda y verdad. En Inhibici\u00f3n, S\u00edntoma y Angustia, a tono con el aggiornamento de la teor\u00eda que operaba desde el \u00e1ngulo de la segunda t\u00f3pica, incluye la c\u00f3lera entre las amenazas que el supery\u00f3 supone para el yo, en s\u00edntesis, al aspecto m\u00e1s radicalmente pulsional del supery\u00f3:<\/p>\n<p class=\"r i\" style=\"text-align: justify;\">La f\u00f3rmula \u00abseparaci\u00f3n, expulsi\u00f3n de la horda\u00bb no se adapta m\u00e1s que a aquel fragmento posterior del super-yo que se ha desarrollado apoy\u00e1ndose en modelos sociales; pero no al n\u00f3dulo del super-yo, que corresponde a la instancia parental introyectada. Dicho de un modo m\u00e1s general, lo que el yo considera como peligro, y a lo que responde con la se\u00f1al de angustia, es a la c\u00f3lera del super-yo o al castigo que el mismo puede imponerle, o a la p\u00e9rdida de su amor. La \u00faltima transformaci\u00f3n de este miedo al super-yo me parece a m\u00ed el miedo a la muerte (por la vida), o sea, la angustia ante la proyecci\u00f3n del super-yo en los poderes del destino\u2077.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Preliminarmente podemos concluir entonces que la reflexi\u00f3n freudiana deja establecidas las siguientes coordenadas cl\u00ednicas respecto a la c\u00f3lera:<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">a) La c\u00f3lera es un derivado pulsional que proviene de un obst\u00e1culo en el recorrido que traza la pulsi\u00f3n en su movimiento hacia la satisfacci\u00f3n. El corto-circuito forzado puede volcarse hacia afuera, o contra el sujeto mismo.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">b) Si se vuelca hacia afuera, considerando la cl\u00ednica, su satisfacci\u00f3n est\u00e1 en la descarga misma, y no en alguna substancia epis\u00f3dica del objeto pulsional.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">c) Hacia dentro, su potencia pat\u00f3gena puede producir s\u00edntomas ps\u00edquicos acoplados o no a efectos en el cuerpo.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">d) En cualquiera de los dos casos, su irrupci\u00f3n puede ser considerada un signo de la angustia.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">e) En la descarga hacia afuera o hacia adentro, puede ocurrir que se agote su eficacia pat\u00f3gena, o puede ocurrir que \u00e9sta permanezca hasta una nueva iteraci\u00f3n de las contingencias asociadas a su irrupci\u00f3n, es decir, una reactivaci\u00f3n de la resonancia de la huella mn\u00e9mica traum\u00e1tica.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">f) A partir de la segunda t\u00f3pica, adicionalmente, Freud sit\u00faa la din\u00e1mica pulsional de la c\u00f3lera en la formaci\u00f3n de s\u00edntomas por la v\u00eda de la tensi\u00f3n entre el yo y el supery\u00f3.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">g) Si bien la c\u00f3lera pareciera ligada al registro de las neurosis en la elaboraci\u00f3n de Freud, el modo en que la desarrolla, y c\u00f3mo la sit\u00faa en el \u00e1mbito de la pulsi\u00f3n, sugiere que se trata de un afecto o pasi\u00f3n que atraviesa las estructuras.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Claramente la perspectiva freudiana justifica un trabajo de delimitaci\u00f3n de la cl\u00ednica de la c\u00f3lera. (Continuar\u00e1)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<hr \/>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class=\"r bold\" style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"bold\">FREUD, Sigmund.<\/span>\u00a0Obras Completas (tres tomos). Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<hr \/>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">Notas<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b9 FREUD, S., Obras Completas, Editorial Biblioteca Nueva, Estudios sobre la histeria, 1981, p. 80-101.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b2 Ver por ejemplo el apartado Afectos y estados desiderativos en Op. cit., Proyecto de una psicolog\u00eda para neur\u00f3logos, p. 232-233.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b3 Op. cit. Obsesiones y fobias, p. 179.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2074 Op. cit. An\u00e1lisis de un caso de neurosis obsesiva (caso \u201cEl Hombre de las Ratas\u201d), p. 1457.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2075 Op. cit. Historia de una neurosis infantil (caso del \u201cHombre de los Lobos\u201d), p. 1950-1951.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2076 Op. cit. ibidem, p. 1953.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2077 Op. cit. Inhibici\u00f3n, S\u00edntoma y Angustia, p\u00e1g. 2864.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/272"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=272"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/272\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":273,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/272\/revisions\/273"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}