{"id":672,"date":"2021-09-14T19:36:37","date_gmt":"2021-09-14T22:36:37","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/ix\/?p=672"},"modified":"2021-09-14T19:36:37","modified_gmt":"2021-09-14T22:36:37","slug":"el-afecto-de-la-colera-como-toque-en-lo-real-ana-lydia-santiago-ebp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/ix\/el-afecto-de-la-colera-como-toque-en-lo-real-ana-lydia-santiago-ebp\/","title":{"rendered":"EL AFECTO DE LA C\u00d3LERA COMO TOQUE EN LO REAL &#8211; Ana Lydia Santiago (EBP)"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p class=\"bold\" style=\"text-align: justify;\"><strong>Ana Lydia Santiago<\/strong> (EBP)<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Lacan, a lo largo de su ense\u00f1anza, reorienta el afecto hacia las pasiones, distingue la angustia de la emoci\u00f3n y rescata las contribuciones cl\u00e1sicas de la \u00e9tica de las pasiones para una lectura de los afectos en el \u00e1mbito de la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica. Lo hace en miras a evitar que los analistas se ocupen de su clasificaci\u00f3n, e inducirlos a cuestionar qu\u00e9 cr\u00e9dito darles a los afectos en la experiencia. Esclarece que cada analista debe empe\u00f1arse en \u201cverificar el afecto\u201d\u00b9. El afecto no habla por s\u00ed ni es verdadero solo porque se manifiesta y moviliza el cuerpo. Es necesario hacer que sea verdadero. Lo que interesa es aquello que, en el afecto, prevalece en el inconsciente. Verificar el afecto en Lacan significa \u201cen el campo del lenguaje, establecer en qu\u00e9 el afecto es efecto de verdad\u201d\u00b2.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">En el psicoan\u00e1lisis, \u201c[\u2026] el afecto quiere decir que el sujeto est\u00e1 afectado en sus relaciones al Otro\u201d\u00b3. Se considera el significante, el Otro y el goce. Para situar el goce, se hace necesaria la mediaci\u00f3n de un aparato capaz de captar de qu\u00e9 modo el goce se conjuga con el mal. Seg\u00fan Miller, la contribuci\u00f3n original de Lacan consiste en extraer de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica las pasiones del ser, las dimensiones de la virtud y del pecado, para introducirlas como eje central de la investigaci\u00f3n cl\u00ednica de los afectos: \u201cLos afectos est\u00e1n ligados a la cuesti\u00f3n de lo que es bueno o malo \u201c\u2074.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">Es s\u00f3lo a partir de la falta moral que se puede rescatar la implicaci\u00f3n del sujeto en la c\u00f3lera como sujeto de una elecci\u00f3n de goce. Esta elecci\u00f3n permite establecer el alcance de la cl\u00ednica del bien decir: no se trata de un mero manejo del significante por el significante, sino de lo que va a proporcionar tipos de resonancia entre dos sistemas distintos -el del significante y el del goce-, que oscilan en frecuencias propias\u2075. La \u00e9tica del bien decir apunta a encontrar una vibraci\u00f3n que haga posible un acuerdo entre el significante y el goce; \u201cella consiste en cernir, circunscribir, ce\u00f1ir, en el saber, lo que no puede ser dicho\u201d\u2076.<\/p>\n<p class=\"r bold\" style=\"text-align: justify;\"><strong>La c\u00f3lera como toque en lo real<\/strong><\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">La c\u00f3lera no es m\u00e1s que \u201clo real que llega en el momento en que armamos una bell\u00edsima trama simb\u00f3lica, en que todo va bien, el orden, la ley (\u2026). Percibimos de repente que las clavijas no entran en los agujeros\u201d\u2077. Es necesario una decepci\u00f3n previa, derivada del fracaso de una correlaci\u00f3n esperada entre el orden simb\u00f3lico y la respuesta de lo real. Otra imagen de la c\u00f3lera se da cuando todo parec\u00eda tranquilo en el estrecho de B\u00f3sforo pero una tormenta hace que el mar se agite, y afirma, entonces: \u201cToda c\u00f3lera es agitar el mar\u201d\u2078. Esa es la imagen usada por Lacan para precisar que la c\u00f3lera es provocada \u201ccuando, a nivel del Otro, del significante -es decir, siempre en el nivel de la fe, de la buena fe -, no se juega el juego\u201d\u2079.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">La c\u00f3lera es un ejemplo convincente de que ese afecto llega al cuerpo como desacuerdo, justamente porque la propiedad del cuerpo es la de ser la sede del lenguaje. En la c\u00f3lera hay presencia de \u201cun verdadero toque de lo real\u201d, lo que se\u00f1ala que el lenguaje no se muestra enteramente capaz de dar lugar a ese real. Sin embargo, parad\u00f3jicamente, el psicoanalista no descuida el hecho de que es solo en el \u00e1mbito de la estructura del lenguaje y de la palabra que se puede incidir sobre el sujeto afectado por el real de la c\u00f3lera.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">En \u201cTelevisi\u00f3n\u201d, Lacan establece una polaridad entre la dimensi\u00f3n del pecado y la de la virtud en lo que concierne a los afectos. En cuanto a la tristeza, por ejemplo, sit\u00faa, en el polo opuesto, el saber alegre [gay savoir]\u00b9\u2070. No se trata de un saber marcado por la potencia, pero, aunque fragilizado, es lo que hace pasar de la impotencia a lo imposible, un imposible de saber lleno de entusiasmo y, en ese caso, su virtud implica entusiasmo en alcanzar alg\u00fan acuerdo posible entre significante y goce, en poder ce\u00f1ir, a trav\u00e9s del saber, un pedazo de lo real.<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, si \u201clos afectos est\u00e1n ligados a la cuesti\u00f3n de lo que es bueno o malo\u201d\u00b9\u00b9, \u00bfcu\u00e1l es el polo opuesto a la c\u00f3lera? \u00bfA qu\u00e9 virtud el pecado de la c\u00f3lera \u2013 que, de hecho, integra la lista de los siete pecados capitales \u2013 hace contrapunto como toque en lo real?<\/p>\n<p class=\"r\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n: Federico Oyola<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">Revisi\u00f3n: Mariela Praderio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<hr \/>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">Notas<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b9 LACAN, J., \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. Otros Escritos. Buenos Aires. Paid\u00f3s. 2012, p.550.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b2 MILLER, J.-A. \u201cA prop\u00f3sito de los afectos en la experiencia anal\u00edtica\u201d. Matemas II.Buenos Aires. Editorial Manantial. 1994. P. 154.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b3__________ Ibid. p. 160.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2074__________ Ibid. P. 161.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2075 LACAN, J. \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. Op. Cit. p. 550.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2076 MILLER, J.-A. \u201cA prop\u00f3sito de los afectos en la experiencia anal\u00edtica\u201d. Op. Cit. p154.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2077 LACAN, J. El seminario, libro 6, El deseo y su interpretaci\u00f3n (1958-1959). Buenos Aires. Paid\u00f3s, 2015. p. 159. N. A.: Lacan define la c\u00f3lera en estos t\u00e9rminos, tomando la imagen de Charles P\u00e9guy para situarla en la relaci\u00f3n del sujeto con el Otro. Tambi\u00e9n en: LACAN, J. El seminario, libro 7, La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis (1959-1960). Op. cit., 1986. p. 127-128.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2078 _________ Ibid. p.169.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u2079 _________ El seminario, libro 10, La angustia (1962-1963). Buenos Aires, Paid\u00f3s. 2007, p. 23.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b9\u2070 ________ \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. Op. cit., p. 552.<\/p>\n<p class=\"r notes\" style=\"text-align: justify;\">\u00b9\u00b9 MILLER, J.-A. \u201cA prop\u00f3sito de los afectos en la experiencia anal\u00edtica\u201d. Op. cit. p. 154.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[93,81],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/672"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=672"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/672\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":673,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/672\/revisions\/673"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/ix\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}