{"id":1113,"date":"2021-08-18T20:39:56","date_gmt":"2021-08-18T23:39:56","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1113"},"modified":"2021-08-18T20:39:56","modified_gmt":"2021-08-18T23:39:56","slug":"juan-fernando-perez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/juan-fernando-perez\/","title":{"rendered":"Juan Fernando P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Alba Alfaro (NEL-Maracay)<br \/>\nAlfonso Gushiken (NEL-Lima)<br \/>\nGloria Gonz\u00e1lez (NEL-Bogot\u00e1)<br \/>\nGerardo R\u00e9quiz (NEL-Caracas)<br \/>\nJuan Fernando P\u00e9rez (NEL-Medell\u00edn, redactor)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"right\">\u00abEl\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0adora su cuerpo porque cree que lo tiene.<br \/>\nEn realidad no lo tiene, pero su cuerpo es su \u00fanica consistencia\u00bbLacan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si, como lo sostiene F. Naparstek, un an\u00e1lisis \u00abes una r\u00e9plica de la vida\u00bb,[1] entonces ha de esperarse necesariamente que el cuerpo sea el principal protagonista de esa r\u00e9plica. All\u00ed la palabra\u00a0<i>vida<\/i>, es decir el cuerpo de la vida, y la doble acepci\u00f3n del t\u00e9rmino\u00a0<i>r\u00e9plica<\/i>, ponen de relieve lo afortunado de la expresi\u00f3n de Fabi\u00e1n. Ello concuerda con lo que Freud, Lacan, Miller y muchos analistas m\u00e1s han destacado acerca de la naturaleza de un an\u00e1lisis. Si a lo anterior a\u00f1adimos que un testimonio de un pase es una r\u00e9plica reflexiva de una experiencia anal\u00edtica, se impone pensar que en esos testimonios han de hallarse las huellas principales de lo que suscita un an\u00e1lisis a su protagonista principal, el cuerpo. Es sobre esta base, si se quiere obvia, que fuimos a indagar en diversos testimonios, qu\u00e9 pasa con el cuerpo al final de un recorrido concluido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se exponen a continuaci\u00f3n resultados del trabajo de un cartel en la NEL cuyo tema ha sido el cuerpo y el final de an\u00e1lisis.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">1. De una pacificaci\u00f3n del cuerpo en los testimonios del pase<\/span><br \/>\nEn un informe conclusivo de un cartel del pase, S. Cottet se\u00f1ala que \u00abla historia de un an\u00e1lisis parece esquematizarse v\u00eda tres elementos m\u00e1s o menos articulados: la novela familiar, los s\u00edntomas y la interpretaci\u00f3n\u00bb.[3] Y al precisar c\u00f3mo se despliega cada uno de esos elementos y c\u00f3mo se enlazan, es posible reconocer, casi siempre y de una manera m\u00e1s o menos visible, que el cuerpo est\u00e1 en juego en cada elemento y que es el que facilita el enlace. Muchas veces lo hace a trav\u00e9s de su lugar en todo lo que para el sujeto implican los avatares de la castraci\u00f3n; otras, a trav\u00e9s del fantasma, suscitando efectos m\u00faltiples; otras, en la producci\u00f3n y eventual soluci\u00f3n o permanencia de un s\u00edntoma; o se le encuentra tambi\u00e9n en las fijaciones y mutaciones de goce, o afectado por las interpretaciones que depara un an\u00e1lisis. Siempre el cuerpo aparece en primer plano en la escena anal\u00edtica. No insistiremos demasiado sobre ello. No obstante ser esa sustancia lo que define y enlaza, \u00bfse podr\u00e1 afirmar que el cuerpo siempre se halla en primer plano en los testimonios de una cura?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El examen de varias de esas narraciones sorprende en ocasiones por cuanto si bien el cuerpo nunca es ignorado all\u00ed, no siempre \u00e9ste es se\u00f1alado expl\u00edcitamente como su principal protagonista, en particular en los finales de an\u00e1lisis. Otras dimensiones de la empresa anal\u00edtica son se\u00f1aladas en ese trance como las que ocupan el primer plano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior suscita una primera pregunta: \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda el estatuto del cuerpo cuando \u00e9ste, y como producto de un an\u00e1lisis, se lo encuentra a menudo ya m\u00e1s como testigo amable y silente y no como el obst\u00e1culo obstinado para la vida, como el protagonista de goces que trastornan y suscitan sufrimientos, que es lo que tipifica el recorrido? Bajo las circunstancias del final, ya el analizante no parecer\u00eda ocuparse muy expl\u00edcitamente de las urgencias y formas que construy\u00f3 en su vida para tratar de arregl\u00e1rselas con el cuerpo. Esto sucede y queda registrado en diversos testimonios (no en todos), en tanto lo que ahora interesa es por ejemplo, reconocer c\u00f3mo se lograron por fin superar ciertos prejuicios propios del discurso de la \u00e9poca, o la pasi\u00f3n por el sentido, y desde all\u00ed c\u00f3mo se advino a la definici\u00f3n de su deseo de analista; o c\u00f3mo se produjo una correcci\u00f3n subjetiva necesaria en el decir que permiti\u00f3 interrogar el horror al saber para finalmente dar acceso al bien decir; o c\u00f3mo el analizante se compromete en ejecutar el proceso de destituci\u00f3n del SsS sin que ahora lo corporal parezca ser asunto de mayor significaci\u00f3n expl\u00edcita; u otros hechos cruciales que suceden en los an\u00e1lisis cuando \u00e9stos se aproximan al final en el que su elaboraci\u00f3n es condici\u00f3n de su progreso \u00faltimo. Y entonces, en tales circunstancias, lo corporal parecer\u00eda tornarse en algo discreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales hechos ser\u00e1n los prioritarios en no pocos casos de los finales de an\u00e1lisis. \u00bfAcaso este fen\u00f3meno ha de pensarse a la manera en que desde el siglo XIX la medicina ha tendido a concebir la salud, es decir como el silencio de los \u00f3rganos? La comparaci\u00f3n seguramente disguste a algunos analistas por cuanto en un an\u00e1lisis no se trata de salud, menos aun de salud mental; pero la invocaci\u00f3n de esa comparaci\u00f3n no nos resulta del todo inoportuna, pues los finales de an\u00e1lisis hablan tambi\u00e9n de la construcci\u00f3n de una capacidad para un bien vivir, de la capacidad para el trabajo creativo y para el lazo social ya desprovisto el sujeto de la creencia en la existencia del Otro. Y all\u00ed un cierto silencio en el protagonismo del cuerpo resulta significativo. \u00bfPudiera as\u00ed decirse que el silencio sobre la carne ser\u00eda signo de una conquista subjetiva valiosa, donde la sustancia llega a tornarse muchas veces en testigo amable de un proceso en el que le ha procurado una suerte de pacificaci\u00f3n y que tolera sin queja mayor las incomodidades que implica el ser de todas formas la sustancia gozante? Ello parecer\u00eda corroborarse aun en aquellos casos en los que el cuerpo permanece en el primer plano en un final de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucede que cuando han quedado atr\u00e1s diversos fen\u00f3menos relativos al cuerpo que el an\u00e1lisis permiti\u00f3 elaborar, se goza tranquilamente de eso que Lacan llama \u00absu \u00fanica consistencia\u00bb. Veamos algunos ejemplos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ana Lucia Luttherbach cuenta c\u00f3mo el significante \u00abbella\u00bb dispon\u00eda de gran fuerza en su existencia en tanto era \u00abel significante de una identificaci\u00f3n f\u00e1lica que ir\u00e1 a contornear el sin l\u00edmite de lo femenino, una especie de piel, un continente para lo que no se conten\u00eda&#8230;.\u00bb;[4] esto es, era el medio hallado para hacer existir La mujer, y que, a trav\u00e9s del peso del mismo, se ve\u00eda conducida a impasses tortuosos en su discurrir regular por la vida. Esto, hasta que ese significante \u00abbella\u00bb alcanza un sentido c\u00f3mico y el cuerpo se pacifica en la escalada hist\u00e9rica que le implicaba ese relieve de la belleza. Vendr\u00e1 luego la elaboraci\u00f3n de esa ruptura con aquella senda dif\u00edcil en la que el cuerpo bello que, como velo, se hallaba en primer plano, para que otros hechos, como el consagrarse al amor sin estridencias o el hacer existir el psicoan\u00e1lisis, lleguen a ser los determinantes de su existencia. Y el testimonio dir\u00e1 del cuerpo en el final de an\u00e1lisis que \u00e9ste se ha tornado en un amistoso y discreto aliado del sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leonardo Gorostiza por su parte, cuenta que en un cierto momento de su an\u00e1lisis cesaron definitivamente unas cefaleas muy intensas y las fotofobias derivadas de ciertos excesos en el goce con el cuerpo, y que algunos dolores musculares tambi\u00e9n lo hicieron, para as\u00ed abrir paso a la identificaci\u00f3n de su\u00a0<i>sinthome<\/i>. Tambi\u00e9n subraya la presencia destacada que ha tenido en su vida el objeto mirada, finalmente puesto al servicio de fines en los que el cuerpo ya no padece. Ciertamente Leonardo comprende el\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00a0con Lacan, como acontecimiento del cuerpo. Pero lo que los testimonios suyos aqu\u00ed examinados cuentan del final en especial, es c\u00f3mo, al darse una alianza con el goce \u00absin medida\u00bb, se torna posible ahora el surgimiento del deseo del analista, as\u00ed como el esclarecer para s\u00ed el estatuto de la verdad frente a lo real, o el definir un nuevo lugar para el padre, o el trabajo subjetivo que le implica hacer existir el psicoan\u00e1lisis u otros hechos en los que el cuerpo parecer\u00eda ya ser esencialmente un protagonista discreto y amable de su existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los testimonios de Lu\u00eds D. Salamone el cuerpo siempre ser\u00e1 protagonista de primer plano desde principio hasta el final del an\u00e1lisis. As\u00ed hechos como los dolores de cabeza y de est\u00f3mago, los terrores de muerte y el ser carcomido por los gusanos, la presencia de una sed insaciable, u otros hechos corporales, aparecen como hechos centrales de su recorrido. Pero se llegar\u00e1 al momento de conseguir una nueva alianza de goce con relaci\u00f3n a la sed por ejemplo, para tornarse \u00e9sta ahora en \u00abintereses sedientos\u00bb, que abren paso a una verdadera posibilidad de creaci\u00f3n. A veces pareciera que en sus testimonios se confunden sujeto y cuerpo. Hay momentos en los cuales no sabemos bien si habla de uno o de otro, puesto que se refiere indistintamente a ambos. Lacan destaca este hecho en el seminario sobre la angustia cuando discute la relaci\u00f3n del cuerpo con el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0y el soporte que encuentra el sujeto en ese objeto, para indicar, igualmente, que hay un soporte del sujeto en el cuerpo, pero no una fusi\u00f3n. De all\u00ed Lacan puede decir que el sujeto no es un cuerpo, que tampoco lo tiene, sino que establece una relaci\u00f3n con \u00e9l. Esa relaci\u00f3n al hacerse ya discreta en Lu\u00eds Dario, ser\u00eda aquello que finalmente conquista como ser hablante y de lo que testimoniar\u00e1 como algo esencial que su an\u00e1lisis le depar\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G. Briole, habla por ejemplo de c\u00f3mo un signo de una enfermedad (orina marr\u00f3n, para hepatitis), reconocido en circunstancias peligrosas para su vida y en medio de cad\u00e1veres, result\u00f3 ser el suceso que desencadena su primera demanda de an\u00e1lisis, esa vez a Lacan. Se trata de un signo que, como herida, se enlazar\u00e1 con otra, esta ritual (su circuncisi\u00f3n), para llegar a convertirse en los hechos que comenzar\u00e1n a develarle la especificidad del peso de lo corporal en su existencia, desde luego ya puesto de presente, quiz\u00e1s sin saberlo, por su condici\u00f3n de m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, un tercer an\u00e1lisis es promovido de nuevo por lo corporal, una afon\u00eda, y ser\u00e1 ahora la comprensi\u00f3n del pasaje del desprendimiento del cuerpo en Joyce (\u00abel cual cay\u00f3 como una c\u00e1scara\u00bb), lo que le permitir\u00e1 poder desprenderse de los efectos de la fijaci\u00f3n a aquel peque\u00f1o \u00abpellejo\u00bb de su vieja herida infantil, que le reg\u00eda: la constante demanda de amor y su ideal de ser \u00absalvador de vidas\u00bb, determinada por las circunstancias en que vivi\u00f3 su circuncisi\u00f3n. El cuerpo cruza pues todo su recorrido anal\u00edtico, hasta el final, cuando ser\u00e1 la recuperaci\u00f3n plena de su voz lo que le permite establecer que \u00e9sta podr\u00e1 ahora ser instrumento para querer dirigirse al otro de distinta manera, esta vez a la Escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo el cuerpo pasa a ser, luego del final, esencialmente un medio, una presencia c\u00f3mplice y discreta. Y merece ser notado al respecto que P. Bosquin-Caroz,[5] y C. Menghi[6] se\u00f1alan algo muy similar a G. Briole, al destacar como su voz, viva y presente ya en su cuerpo al final, deja de ser obst\u00e1culo para sus vidas cotidianas y queda ahora al servicio de la causa anal\u00edtica, para convertirse en medio y no en lastre en todos ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En testimonios de E. Paskvan se puede reconocer como el cuerpo es protagonista principal del an\u00e1lisis en tanto prim\u00f3 un horror al saber y que en la defensa de ese horror establece barreras que le impiden construir un bien decir, lo que suscita efectos que ha sufrir el cuerpo. Se trata, como pregunta asediante, del cuerpo de la Otra que, como enigma y causa de goce sintom\u00e1tico, produc\u00eda fen\u00f3menos f\u00f3bicos que acompa\u00f1aron una parte importante de su existencia. Ciertos significantes resonaban desde all\u00ed en el cuerpo, haciendo s\u00edntoma. Una vez franqueado el horror de saber, el cuerpo, ya pacificado, no ser\u00e1 de nuevo destacado, y se referir\u00e1 ahora a la forma en que consigui\u00f3 elaborar un bien decir con el apoyo de la investigaci\u00f3n en torno a tesis de Lacan y otras fuentes, todo lo cual va a ordenar una de sus narrativas del final de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estatuto particular de lo corporal en los testimonios examinados de Silvia Salman, podr\u00eda acaso entenderse como un cuestionamiento a la interpretaci\u00f3n global que hemos propuesto acerca del cuerpo en los finales de an\u00e1lisis, en tanto \u00e9ste, en su caso, pasar\u00eda a un primer plano al final de la experiencia. Los significantes que Silvia extrae a trav\u00e9s de su recorrido, y como si hallaran un encadenamiento l\u00f3gico\u00a0<i>con<\/i>\u00a0el cuerpo, destacan de manera visible que \u00e9ste pasa de definirse como algo que tambi\u00e9n estuvo desanimado y fue huidizo, a una posici\u00f3n en la que consigue reconocerse en la posibilidad de estar animado al final del an\u00e1lisis, al limitar el goce que el engranaje sintom\u00e1tico manten\u00eda oculto, para finalmente quedar encarnado, anudado y presente. Pero en esa mutaci\u00f3n de goce reconocemos m\u00e1s bien que lo que se produjo fue una nueva alianza con el cuerpo en la que \u00e9ste dej\u00f3 de ser el instrumento para el montaje sintom\u00e1tico, para ahora procurarle una posici\u00f3n m\u00e1s liviana, no doliente frente al goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe agregar en el contexto de estas proposiciones algo de especial importancia en lo que Silvia establece a partir de su \u00faltimo tramo de an\u00e1lisis: la significaci\u00f3n del cuerpo del analista, mencionado tambi\u00e9n en otros testimonios (por B. Seynhaeve, por ejemplo), pero que Silvia pone de relieve de manera singular. Describe al analista como \u00abaquel que aporta un cuerpo\u00bb, como aquel que hace resonar, con su cuerpo, un goce pulsional que se hallaba estancado en ella en un saber sin consecuencias, para producir as\u00ed una mutaci\u00f3n de goce decisiva. Es una forma notable de considerar esta dimensi\u00f3n de la tem\u00e1tica aqu\u00ed explorada y la cual permite afirmar que el cuerpo del analista podr\u00e1 llegar a ser activo en diversas circunstancias puntuales, como agente principal\u00edsimo de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Testimonios como los indicados y aun otros m\u00e1s, al considerar el cuerpo ahora como si se tratara de una presencia discreta, parecer\u00edan construirse bajo la impronta de esa satisfacci\u00f3n que Lacan se\u00f1ala en el \u00abPrefacio&#8230;\u00bb (1977) como necesaria en un final de an\u00e1lisis, cuando ya el analizante ha conseguido ir desde un inconsciente transferencial hasta su inconsciente real y ha cesado en sus ambiciones relativas a la verdad, al apropiarse del car\u00e1cter de la verdad como mentirosa. Es como si el cuerpo, ahora como S1 solitario, no exigiera verdades que decir, si bien es reconocido como el lugar del goce. Quiz\u00e1s cuando el cretinismo deja de ser una esperanza (como lo destaca A. Vicens de su final), el cuerpo deja de ser elevado al primer plano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos ahora otro plano de la tem\u00e1tica examinada, o si se quiere, consideremos el asunto como algo moebiano y veamos entonces su continuidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">2. Los restos sintom\u00e1ticos o del\u00a0<i>sinthome<\/i><\/span><br \/>\nEsa cierta mesura y discreci\u00f3n del cuerpo que acabamos de reconocer en varios testimonios, sin embargo no es ajena a lo que se designa como \u00abrestos sintom\u00e1ticos\u00bb; es decir, lo incurable del analizante, aquello que Lacan nombra como lo que no cesa de no escribirse, tambi\u00e9n como el\u00a0<i>sinthome<\/i>, lo cual define las apor\u00edas de cada goce. Tales restos pueden localizarse o no visiblemente en el cuerpo. Aqu\u00ed son de especial inter\u00e9s aquellos m\u00e1s visibles en el orden corporal, rese\u00f1ados en diferentes contextos relativos al pase. Esos restos, ya que son \u00abfragmentos de escritura y trozos de real\u00bb, poseen una cristalizaci\u00f3n tal, que su lectura se hace muchas veces enigm\u00e1tica a quien los reconoce desde los testimonios conclusivos, tal vez porque vienen a sellar el m\u00e1ximo reconocimiento posible de la diferencia absoluta, si bien, a la par, introducen la pregunta por la ense\u00f1anza sobre \u00e9sta. No siendo objeto de un \u00abpara todos\u00bb como enunciaci\u00f3n, se abre el asunto de lo que ense\u00f1an al psicoan\u00e1lisis. Veamos primero algunos extractos de testimonios conclusivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Monribot habla de una \u00abfiebre residual\u00bb a su an\u00e1lisis que aparece aun en ciertos en momentos de su vida despu\u00e9s del final, lo que en otras \u00e9pocas fue motivo de padecimientos importantes; aun est\u00e1 presente, pero ahora solo como un s\u00edntoma circunstancial no tortuoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tic insiste en el cuerpo de M.-H. Roch luego del final; acerca de \u00e9ste, la analizante consigue finalmente asumir una posici\u00f3n en la que la impotencia que el mismo le implicaba (y que caus\u00f3 su demanda de an\u00e1lisis) no es ya lo determinante de esa presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. Menghi habla de la voz que resta en ella que, como una especie de voz interior, era portadora de la desesperanza y la cual le acompa\u00f1\u00f3 dolorosamente, aun en su cuerpo, casi hasta el final. Ahora esa voz atenuada, que no obstante subsiste suscitando efectos, se encuentra situada en \u00abun Otro debilitado\u00bb,[7] como instrumento \u00fatil que le pone en evidencia la loca ilusi\u00f3n de la curaci\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Silvia Salman su \u00abencarnada\u00bb, como nombre del\u00a0<i>sinthome<\/i>, le pondr\u00e1 un l\u00edmite al \u00abno dejarse agarrar\u00bb que atorment\u00f3 en ella el amor en especial, para determinar as\u00ed una \u00abganancia del cuerpo\u00bb (como designa E. Laurent el hecho), no sin que subsista \u00abun cierto modo de ausentarse\u00bb.[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Angelina Harari cuenta en sus testimonios que consinti\u00f3 a un dejarse enga\u00f1ar de \u00abtodohombre\u00bb como manera de hacer existir La mujer y gozar as\u00ed, \u00abclandestinamente\u00bb del erotismo, a veces empujada por sus analistas primeros. Llegar\u00e1 al final, a trav\u00e9s de un tercer an\u00e1lisis, a hacer pareja de manera singular, al poder \u00abfinalmente consentir al hecho de ser una mujer\u00a0<i>no toda para el Uno<\/i>\u00ab, [9] seg\u00fan lo destaca el informe del cartel B9 de la ECF acerca de su caso, cuando precisa la naturaleza de aquel goce que resta m\u00e1s all\u00e1 de pase. \u00c9ste, insiste, en palabras de Angelina en algo que \u00abpasa por el goce de las lenguas en plural\u00bb, y para lo cual, dice, \u00abno hay cura\u00bb.[10]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo Stiglitz padeci\u00f3 de distintas formas de adormecimiento, lo que lo presentaba siempre como \u00abido\u00bb ante el Otro. Esto acompa\u00f1ado de un insomnio nocturno y de una dificultad pertinaz para levantarse. Si bien el psicoan\u00e1lisis lo hizo despertar, hecho que le ha reportado un mejor vivir, el despertar matinal no sigue siendo f\u00e1cil y requiere de su partenaire que, como amor sintom\u00e1tico, le dice en tales circunstancias un \u00abh\u00e1blame\u00bb dulce que le engrana con la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">3. A manera de conclusi\u00f3n<\/span><br \/>\nNos preguntamos por ese litoral entre lo resuelto en el cuerpo y lo que insiste all\u00ed como resto sintom\u00e1tico. \u00bfAcaso es que lo pacificado se encontraba m\u00e1s s\u00f3lidamente enraizado en lo simb\u00f3lico o en lo imaginario, y lo que insiste est\u00e1 anudado a un real que el an\u00e1lisis no consigue afectar? Al menos en Monribot el hecho parecer\u00eda ser de este orden. \u00c9l inicia su recorrido por la vida bajo una severa amenaza de muerte, amenaza impregnada en gran parte por graves estados febriles que no solo dejar\u00edan una marca en la subjetividad, sino tambi\u00e9n en algunos \u00f3rganos. Otros testimonios no permitir\u00edan considerar claramente una tal hip\u00f3tesis, que sin embargo merece explorarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De otra parte est\u00e1 la cuesti\u00f3n de los restos sintom\u00e1ticos y el\u00a0<i>sinthome<\/i>. \u00c9ste, como lo acogen de Lacan varios testimonios, si ha de entenderse como un saber arregl\u00e1rselas con algo sintom\u00e1tico que ya no tiene soluci\u00f3n, es la mejor forma de designar los restos sintom\u00e1ticos. Una tal equivalencia tiene consecuencias en el examen del tema, consecuencias no siempre tenidas en cuenta, ya que no queda, sea por caso, la opci\u00f3n de definirlos como una forma de la resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resta por subrayar al menos el uso del cuerpo por parte del analista como agente de la interpretaci\u00f3n y su implicaci\u00f3n en especial en los progresos de una experiencia anal\u00edtica. Quiz\u00e1s&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Naparstek, p. 49<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">El objetivo central en el cartel fue por tanto el de establecer elementos de respuesta a la pregunta relativa a lo que puede hallarse en los testimonios acerca de los efectos de la experiencia anal\u00edtica en el cuerpo.<br \/>\nDestaquemos que la construcci\u00f3n de una elaboraci\u00f3n consistente al respecto exige considerar planos como la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica de los acontecimientos del cuerpo, la teor\u00eda del final de an\u00e1lisis, el estatuto te\u00f3rico de lo que se da en llamar \u00abla cl\u00ednica del pase\u00bb, asuntos epistemol\u00f3gicos tales como lo que autoriza a pasar de lo singular a alguna forma de generalizaci\u00f3n, entre otros problemas principales. Aqu\u00ed se habla desde \u00e1ngulos distintos acerca de tales temas, algunos de manera impl\u00edcita si bien han sido tenidos en cuenta.<br \/>\nLas reuniones se efectuaron por internet entre cinco miembros de la NEL durante cerca de cinco meses del a\u00f1o 2013, si bien, durante ese per\u00edodo hubo igualmente un intercambio significativo entre sus miembros por correo electr\u00f3nico. El cartel fue conformado a partir de la propuesta de trabajo formulada por la Comisi\u00f3n Cient\u00edfica de ENAPOL 6. Para el efecto se examinaron y se sometieron a discusi\u00f3n diversos testimonios de pase, en los cuales se trat\u00f3 de privilegiar especialmente la problem\u00e1tica indicada, adem\u00e1s de haber considerado una bibliograf\u00eda espec\u00edfica referida al tema, entre ellos algunos informes de comisiones del pase y cr\u00f3nicas de congresos de la AMP donde se rese\u00f1aron sesiones sobre el pase. Otros testimonios conclusivos, adicionales a los indicados, fueron igualmente tenidos en cuenta en el cartel, aun cuando no fueron objeto de un examen detallado.<br \/>\nLos testimonios de pase elegidos por uno u otro cartelizante y que fueron examinados durante el trabajo del cartel son de los siguientes AE: Guy Briole, Leonardo Gorostiza, Angelina Harari, Ana Lucia Luttherbach Holch, Patrick Monribot, Estela Paskvan, Marie-H\u00e9l\u00e8ne Roch, Lu\u00eds Dar\u00edo Salamone, Silvia Salman y Gustavo Stiglitz. No todos ellos son objeto de un examen muy espec\u00edfico en este texto, pero sus proposiciones incidieron en su elaboraci\u00f3n. Entre aquellos que tambi\u00e9n fueron tenidos en cuenta para algunas referencias puntuales, aun cuando no discutidos en el cartel sino parcialmente, se hallan testimonios de Patricia Bosqu\u00edn-Caroz, Marie-H\u00e9l\u00e8ne Brousse, Florencia Dassen, Gabriela Dargenton, Araceli Fuentes, An\u00edbal Laserre, Celine Menghi, Ana Lyda Santiago, Bernard Seynhaeve, Hebe Tizio, Mauricio Tarrab, Lu\u00eds Tudanca y Antoni Vicens.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cottet, p. 134<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lutterbach, a, p. 16<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">AMP, varios, p. 313<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Menghi, C., p. 53.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Menghi, C., p. 53.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Salman, S. (b), p. 55.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Bassols y otros, p. 144.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Harari, A. p. 49.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[174],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1113"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1114,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113\/revisions\/1114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}