{"id":1117,"date":"2021-08-18T20:41:09","date_gmt":"2021-08-18T23:41:09","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1117"},"modified":"2021-08-18T20:41:09","modified_gmt":"2021-08-18T23:41:09","slug":"sonia-vicente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/sonia-vicente\/","title":{"rendered":"S\u00f4nia Vicente"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>En los acontecimientos s\u00ed que hay destino<br \/>\n<\/i>Mario Quintana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Introducci\u00f3n<\/span><br \/>\nEl t\u00edtulo del ENAPOL VI,\u00a0<i>Hablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitaci\u00f3n de lo real,\u00a0<\/i>nos invita a investigar, en la experiencia anal\u00edtica, el modo en que el\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0se relaciona con su cuerpo. En este texto, inserto en el eje tem\u00e1tico \u00abLasestructuras cl\u00ednicas hu\u00e9rfanas del Nombre-del-Padre\u00bb, abordaremos el cuerpo\u00a0<i>al<\/i>\u00a0final de un an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un peque\u00f1o detalle sem\u00e1ntico en el t\u00edtulo del trabajo nos instiga a investigar si,\u00a0<i>al<\/i>\u00a0final de un an\u00e1lisis, cuando se logra cercar lo que hay de m\u00e1s singular de un cuerpo que habla, su estatuto sufre una mutaci\u00f3n en relaci\u00f3n al estatuto del cuerpo que se present\u00f3 al inicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerando la nueva configuraci\u00f3n de lo real en el siglo XXI, entendido como \u00abun resto sin sentido, desordenado por estructura [\u2026] sin que se pueda recuperar una idea de armon\u00eda\u00bb[2], preguntamos: \u00bfde qu\u00e9 manera la incidencia de lo real y las defensas sintom\u00e1ticas que se presentan hoy d\u00eda, atestiguando los l\u00edmites de lo simb\u00f3lico, evidencian un nuevo modo como el\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0se las arregla con el propio cuerpo? Y en este contexto \u00bfc\u00f3mo incide el acto anal\u00edtico para desmontar esas nuevas defensas contra lo real, con el fin de causar el advenimiento de cuerpos habitados por el deseo, con sus equ\u00edvocos y su posibilidad de invenci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constatamos que el discurso de la ciencia y el discurso del capitalismo funcionan de modo articulado y prometen soluciones precarias para el malestar ocasionado por la nostalgia del orden perdido, interfiriendo en la manera tradicional de organizaci\u00f3n de lo humano. Sustent\u00e1culo de esa tradici\u00f3n, el Nombre-del-Padre dej\u00f3 de ser l\u00edmite, y el plus de goce fue elevado al z\u00e9nit social. El imperativo de goce, manifiesto en la excesiva oferta de objetos en el mercado, conlleva la idea de la tan anhelada unidad. Se trata, en realidad, de una ilusi\u00f3n destinada a que el\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0desconozca la divisi\u00f3n incurable a que lo condena el traumatismo del lenguaje, as\u00ed confront\u00e1ndolo, parad\u00f3jicamente, con el surgimiento de la angustia, y revelando su incesante b\u00fasqueda como un modo de lidiar con la fantas\u00eda de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esa v\u00eda, en la jaula del aislamiento y al abrigo del silencio propio a quienes se dedican exclusivamente a teclear, el\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0anula el deseo del Otro, solamente invirtiendo en las relaciones virtuales capaces de mantener a distancia el factor contingente del encuentro con otro cuerpo, refugi\u00e1ndose as\u00ed en el circuito del goce f\u00e1lico. De tal suerte que le resta un extra\u00f1amiento devastador que afecta el cuerpo, expresi\u00f3n de la soledad y la angustia que atestan la falta de marcas simb\u00f3licas consistentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las identificaciones que lo apoyan ya no tienen la consistencia necesaria para conferirle una identidad, dej\u00e1ndolo errante y compelido a organizar su texto inconsciente por s\u00ed mismo[3], denunciando la manera desordenada de hacer uso de lo simb\u00f3lico. En lugar de una so\u00f1ada autonom\u00eda, la sumisi\u00f3n al impulso a gozar, produce una diversidad de formas de corporificaci\u00f3n de los s\u00edntomas, que maltratan el cuerpo, escapan al desciframiento del inconsciente y promueven un rechazo del lazo social al privilegiar el plus de goce en el modo en que el\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0vive la pulsi\u00f3n. El valor fetichista conferido a los gadgets ofrecidos por el mercado de consumo, lleva a una &#8216;bulimia&#8217;, as\u00ed como a una &#8216;anorexia&#8217;, por el saber sobre el verdadero objeto causa de deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta configuraci\u00f3n actual desaf\u00eda al analista, convoc\u00e1ndolo a inventar un nuevo paradigma cl\u00ednico, fundamentado en una orientaci\u00f3n hacia lo real, que desde siempre ha estado presente en el psicoan\u00e1lisis, desde que Freud apunt\u00f3 un desorden en la sexualidad infantil que denomin\u00f3 perversi\u00f3n polimorfa. En una \u00e9poca marcada por la represi\u00f3n, la censura y la inhibici\u00f3n, Freud fue pionero al apuntar la liberaci\u00f3n de goce, articulando el inconsciente a la insistencia repetitiva de la pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan retom\u00f3 la gram\u00e1tica de las pulsiones freudianas, actualiz\u00e1ndolas como \u00abeco, en el cuerpo, del hecho de que hay un decir\u00bb.[4] En otras palabras, desvel\u00f3 el encuentro del cuerpo con el significante, lo que constituye un acontecimiento contingente y traum\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la torre de babel de las normas ya no se sustenta, \u00bfd\u00f3nde alojar los momentos abismales en que nuestros cuerpos, habitados por la palabra, viven el desamparo de no tener techo ni suelo? Si el psicoan\u00e1lisis es una \u00abv\u00eda pr\u00e1ctica para sentirse mejor\u00bb,[5] podemos acrecentar: mejor consintiendo con el cuerpo que se tiene. Sin embargo, \u00bfc\u00f3mo se opera eso en la experiencia anal\u00edtica? Lacan dice con precisi\u00f3n: \u00abPor lo dem\u00e1s, la cuesti\u00f3n no es el descubrimiento del inconsciente, que en lo simb\u00f3lico tiene su materia pre-formada, sino la creaci\u00f3n del dispositivo cuyo real toca en lo real, o sea, lo que articul\u00e9 con el discurso anal\u00edtico\u00bb.[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Acontecimiento de cuerpo<\/span><br \/>\nLa \u00faltima cl\u00ednica de Lacan, centrada en el saber hacer ah\u00ed de cada uno con su\u00a0<i>sinthome<\/i>, nos orienta hacia una nueva concepci\u00f3n del s\u00edntoma y un nuevo estatuto del Otro, definido como cuerpo, empero sin salir del campo del lenguaje. Cuerpo, a su vez, marcado por el significante que en \u00e9l hace acontecimiento. Lacan inaugura, as\u00ed, la cl\u00ednica de lo real, con \u00abla entrada de las marcas iniciales, contingencias de un goce Uno, que<b>\u00a0<\/b>constituyen al\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00ab.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa perspectiva, \u00abel significante es la causa de goce\u00bb[8] y no solamente mortificaci\u00f3n. Lo esencial aqu\u00ed es el hecho de que el significante apareja el goce, de modo a vivificar el cuerpo. A partir de ese momento, Lacan modifica la condici\u00f3n de sujeto dividido, sujeto como falta-en-ser, a la condici\u00f3n de &#8216;<i>parl\u00eatre<\/i>&#8216;, que conjuga el sujeto del significante con el cuerpo vivo. En su \u00faltima cl\u00ednica, el cuerpo est\u00e1 sostenido por lo real pulsional, pues el privilegio es dado al cuerpo vivo que habla. En este sentido, el cuerpo goza por la incorporaci\u00f3n del decir silencioso de la pulsi\u00f3n, sin que el sujeto lo sepa. Dice Lacan: \u00abHablo con mi cuerpo, y sin saber. Luego, digo siempre m\u00e1s de lo que s\u00e9\u00bb.[9]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo esa l\u00f3gica, a la entrada del lenguaje el cuerpo es afectado por rasgos significantes que se fijaron como marcas indelebles de un goce Uno, lo que nos permite decir que el\u00a0<i>parl\u00eatre<\/i>\u00a0es\u00a0<i>made in<\/i>\u00a0<i>lalengua<\/i>. Por la incidencia contingente y traum\u00e1tica del S1, signo del \u00ab<i>troumatisme\u00bb<\/i>\u00a0en el cuerpo vivo, momento inaugural de la encarnaci\u00f3n, inicia lo propiamente humano en su experiencia princeps con el goce, lo que lleva Lacan a decir: \u00abLalengua nos afecta primero por todos los efectos que encierra y que son afectos\u00bb.[10] As\u00ed se realiza el choque del significante en el cuerpo produciendo goce \u2013 un acontecimiento de cuerpo que revela la inadecuaci\u00f3n de lo simb\u00f3lico a lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, el acontecimiento de cuerpo dice de un discurso sin palabras, producido por un S1 aislado, incorporado a la estructura como rasgo permanente y faltante que, al mismo tiempo, se constituye como agujero, como el Uno.<b>\u00a0<\/b>Hay, por lo tanto, un\u00a0<i>\u00abpre-liminar\u00bb<\/i>\u00a0de la estructura de lenguaje, una primariedad: hay lo real del goce que ex-siste al lenguaje. Por esta v\u00eda, dirigir un tratamiento anal\u00edtico en direcci\u00f3n a la ex-sistencia del Uno implica conducir al analizante al \u00absaber hacer ah\u00ed\u00bb[11]<b>\u00a0<\/b>con su\u00a0<i>sinthome<\/i>, lo irreductible de la estructura, apuntando el horizonte del saber inventar<b>.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00a0como causalidad real es correlato al pasaje del significante a la letra, de la palabra a lo escrito. El psicoan\u00e1lisis lacaniano es, por lo tanto, una experiencia en acto destinada, en la temporalidad l\u00f3gica, a que un decir pueda precipitarse como letra de goce. Ese decir no es cualquier decir, es un decir material, del orden de lo escrito. De ah\u00ed la afirmaci\u00f3n de Lacan: \u00abla letra es lo que hay de m\u00e1s vivo en la estructura del lenguaje\u00bb.[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Cuerpo al final del an\u00e1lisis<\/span><br \/>\nA continuaci\u00f3n presentamos dos testimonios de Pase: de R\u00f4mulo Ferreira[13] y de Marcus Andr\u00e9 Vieira[14], ya que contienen puntos que instigaron nuestras discusiones. En ellos localizaremos los aspectos relevantes referentes a un decir que resuena en el cuerpo. Enfocaremos, tambi\u00e9n, c\u00f3mo el cuerpo del analizante surge en el transcurso del tratamiento, en el que el cuerpo del analista se hace presencia en acto para, por fin, interrogar el estatuto del cuerpo al final del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio del an\u00e1lisis, R\u00f4mulo gozaba de una mirada incestuosa y de una voz femenina. Por el hecho de que ese era en otra lengua, hubo un cambio en su voz, o sea, un acontecimiento en el cuerpo. El sujeto pudo utilizar el franc\u00e9s sin el compromiso de identificarse con la madre, al hacer de su voz una voz femenina, que tra\u00eda consigo la angustia de c\u00f3mo posicionarse frente a la partici\u00f3n de los sexos, m\u00e1s all\u00e1 de la fantas\u00eda de la insuficiencia paterna para satisfacer a su madre. El objeto voz, que respond\u00eda tambi\u00e9n a la relaci\u00f3n con \u00abtodas\u00bb las mujeres, se mezcl\u00f3 al objeto oral. El cuerpo que antes retroced\u00eda ante la convocaci\u00f3n del objeto voz, frecuentemente recurr\u00eda al uso del objeto oral: beb\u00eda, com\u00eda y fumaba excesivamente, indicando un modo de goce desreglado, t\u00edpico de los s\u00edntomas contempor\u00e1neos que llevan al sujeto a actuaciones mort\u00edferas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el an\u00e1lisis, la mutaci\u00f3n que se produjo, de una voz femenina a una voz masculina, m\u00e1s natural, fue efecto de sucesivas interpretaciones silenciosas, de los arrebatos, as\u00ed como de la exclusi\u00f3n de la mirada por parte del analista, actos que insist\u00edan en desencadenar la \u00abtransferencia negativa\u00bb. Sus movimientos bruscos y sus barullos incomprensibles causaban \u00abrabia\u00bb y se constitu\u00edan \u00edndices de la presencia del analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los intentos del sujeto para contornar la \u00abtransferencia negativa\u00bb hicieron que aparecieran los significantes que marcaban la soluci\u00f3n de compromiso entre \u00e9l y la madre: decir \u00ab<i>s\u00ed\u00bb,<\/i>\u00a0ser m\u00e9dico, ser el salvador de la madre, ser buenito, y varios m\u00e1s. Lo que, sin embargo, quedaba olvidado, a pesar de presente desde su llegada al mundo, era la exclamaci\u00f3n del ginec\u00f3logo: \u00ab\u00a1Naci\u00f3 un capit\u00e1n!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significante \u00abcapit\u00e1n\u00bb se revel\u00f3 destacado desde sus primeras elecciones, al referirse,\u00a0<i>a posteriori<\/i>, en an\u00e1lisis, a un acontecimiento de cuerpo. Se trata del instante en que el sujeto pudo reaccionar negativamente al analista, vali\u00e9ndose de un movimiento corporal en que, con su brazo, hac\u00eda un gesto agresivo, representado en el significante \u00ab\u00a1toma!\u00bb. De este modo, se desvel\u00f3 en an\u00e1lisis que \u00abcapit\u00e1n\u00bb, \u00absalvador\u00bb y \u00abs\u00ed\u00bb eran formas de sumisi\u00f3n al deseo del Otro, acarreando su posici\u00f3n de cobard\u00eda moral que mortificaba su cuerpo, pero, principalmente, escond\u00edan el sadismo del significante \u00ab\u00a1toma!\u00bb, se\u00f1alando un nuevo modo de goce que habitaba el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la revelaci\u00f3n de su estrategia, emergi\u00f3 su posicionamiento ante la muerte: de un lado, la madre, del otro el \u00abenfrentamiento\/entrega a la muerte\u00bb. Al final del an\u00e1lisis, \u00ab\u00a1toma!\u00bb ya no est\u00e1 bajo el imperativo supery\u00f3ico. Eso se revel\u00f3 en el \u00faltimo sue\u00f1o relatado, en el que realizaba una eutanasia en un ni\u00f1o, que interpret\u00f3 como siendo \u00e9l mismo, restando \u00abun cuerpo sin sangre, cortado en grandes tajadas\u00bb, separado de cualquier significaci\u00f3n, pero animado por un deseo in\u00e9dito de encontrar otros puntos de anclaje para el \u00ab\u00a1toma!\u00bbConstatamos, as\u00ed, que la articulaci\u00f3n \u00abS\u00ed\/\u00a1Toma!\u00bb se mostr\u00f3 un modo contingente de saber hacer con el s\u00edntoma \u2013 una invenci\u00f3n, un decirnuevo,su manera singular de escribir el sinthome.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el testimonio de Marcus Andr\u00e9, destacamos tres momentos de hablar con el cuerpo. En el primero, el cuerpo que se agitaba dejaba al sujeto aprisionado por la atenta mirada materna, aunque tratara de evadirla yendo a vivir fuera de Brasil. Tal constataci\u00f3n remet\u00eda a la nominaci\u00f3n \u00abmosquito el\u00e9ctrico\u00bb, que le vali\u00f3 como un destino. El mosquito, que siempre estaba llamando la atenci\u00f3n, revela su modo de goce en un chiste. Cierto d\u00eda, al decirle a la madre que ir\u00eda a la \u00f3pera, ella le advierte: \u00ab\u00a1cuidado con las palmas!\u00bb. Se devela aqu\u00ed el \u00abgoce de flirtear con las palmas\u00bb, que tra\u00eda el deseo de muerte, a pesar de resaltar la vida. Ese punto de real que se repet\u00eda evocaba el recuerdo de un intento de estrangulamiento en la infancia, que hizo acontecimiento de cuerpo, un modo de goce pasivo y silencioso ante la violencia. Sin embargo, la elecci\u00f3n de callarse hizo, paralelamente, que se definiera una posici\u00f3n activa y viril en la partici\u00f3n de los sexos, inscribiendo la identificaci\u00f3n f\u00e1lica bajo la mirada materna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMosquito el\u00e9ctrico\u00bb, vinculado al sujeto, leve, queriendo volar siempre m\u00e1s alto, aun cuando amenazado por el deseo del Otro, se transform\u00f3 en \u00abMiquito\u00bb. Esa nueva nominaci\u00f3n se refer\u00eda a la locura, por haber sido dada por un paciente de la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica de la familia,e inclu\u00eda la ternura, lo que le posibilit\u00f3 otra relaci\u00f3n con el deseo. \u00abMiquito\u00bb, que configuramos como el segundo momento de consistencia corporal, se aproximaba \u00abm\u00e1s de la voz que encanta y somete, y menos de la mirada que deb\u00eda mantenerse a distancia\u00bb, nombrando as\u00ed al \u00abgoce de acercarse y correr el riesgo\u00bb. Observamos que el pasaje del objeto mirada al objeto voz solo fue posible cuando el padre reapareci\u00f3 en el an\u00e1lisis, como la voz que gritaba: \u00abdeja de berrear en mi o\u00eddo\u00bb. Percibida como violencia y rechazo, esa voz surge, ahora, bajo el signo de la ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La b\u00fasqueda de sentido que obedec\u00eda al imperativo materno \u00abvamos a la batalla\u00bb, se manifiesta en las sesiones como acontecimiento en el cuerpo, por medio de, por ejemplo, un fuerte palpitar card\u00edaco. La interpretaci\u00f3n del analista, \u00absu coraz\u00f3n es un tambor\u00bb, lo remiti\u00f3 al cuerpo que \u00abse viv\u00eda como el de un mosquito\u00bb, revelando que ese cuerpo, que palpitaba como un tambor, era el cuerpo del Otro. A partir de este desvelamiento fantasm\u00e1tico, se sucede una retomada de la relaci\u00f3n con \u00abMiquito\u00bb y as\u00ed los balbuceos de los locos, los gritos del padre, los ruidos del analista, que ya no pueden enlazarse en articulaciones de sentido, se trasmutan en signos de lo real. De esa forma, la voz, como presencia viva del analista, abre \u00abun espacio corporal\u00bb por donde, ahora, lo real resuena de forma diferente, conduciendo a un decir como acontecimiento de cuerpo. \u00a1Nada del Otro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Localizamos el tercer momento en un sue\u00f1o en el per\u00edodo final del an\u00e1lisis: de un lado de la calle, \u00bfun cuerpo ca\u00eddo, un mu\u00f1eco, un cad\u00e1ver, o el padre? Del otro lado, el ruido, la algarab\u00eda, la vida. El padre se vuelve una falacia que testimonia algo de lo real, regresando a la escena con la mano mordida por cuidar a cincuenta perros, dejando entrever un hacerse morder, que era tambi\u00e9n del sujeto, al dejarse aplastar por las palmas, como el mosquito, siendo esta su causa de vida\/muerte, su modo de vivir la pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abManomordida\u00bb se oye al mismo tiempo\u00a0<i>morsure\u00a0<\/i>(mordida) y\u00a0<i>mort-s\u00fbre<\/i>\u00a0(muerte-segura). Sin embargo, lo que le interesa es que \u00abah\u00ed hay un mordido\u00bb. Se trata del mordido animado por la vida. O sea, solo hay vida mordida, lo que el sujeto condensa en \u00abmordidavida\u00bb, un decir singular, que enlaz\u00f3 el cuerpo a la pulsi\u00f3n, constituye y le dio consistencia a la vida nueva en el cuerpo. Responsabilizarse solo por ese punto de real que se desprende como letra de goce marc\u00f3 el pasaje de analizante a analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del analista al final rest\u00f3, tal como del gato de Alicia, apenas una sonrisa escrita: la risa del analista&#8230; mordido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Al final: consentir con Un-cuerpo que se tiene<\/span><br \/>\n\u00bfQu\u00e9 nos ense\u00f1an esos testimonios de final de an\u00e1lisis sobre el cuerpo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demuestran que \u00abel psicoan\u00e1lisis es una v\u00eda pr\u00e1ctica para sentirse mejor\u00bb en la vida. Ese \u00abmejor\u00bb que marca la satisfacci\u00f3n del fin del an\u00e1lisis se especifica por sus matices, a saber: el consentimiento \u00e9tico con la identidad que se cristaliza en la experiencia; la lectura equ\u00edvoca de lo que hay del Un-cuerpo, cada vez que los encuentros y desencuentros con otro cuerpo actualizan el malentendido entre los sexos; la responsabilidad inventiva en lidiar con el acontecimiento de cuerpo, que escapa al sentido de las intenciones de satisfacerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la perspectiva de la final\u00edsima ense\u00f1anza de Lacan, el advenimiento de lo \u00abmejor en la vida\u00bb es consecuencia de una v\u00eda pr\u00e1ctica, que se apoya en el acto anal\u00edtico como forzamiento sutil en el modo como Un-cuerpo se satisface. El analista se hace presente, ah\u00ed, como marca de una abertura in\u00e9dita a la experiencia de satisfacci\u00f3n corporal. En los dos casos citados es posible cercar esa presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el testimonio de R\u00f4mulo, observamos la presencia viva del analista que, con su acto posibilita un cambio en la voz, un acontecimiento en el cuerpo, desvelando que el \u00abs\u00ed\u00bb del ni\u00f1o buenito encubr\u00eda el sadismo del significante \u00ab\u00a1toma!\u00bb. El consentimiento con ese decir, separado de las significaciones del Otro, demuestra una mutaci\u00f3n de goce en el cuerpo, y permite acceder a la consistencia del\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00a0&#8211; \u00a1S\u00ed\/Toma!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su relato de pase, Marcus Andr\u00e9 nos dice que su cuerpo \u00abse viv\u00eda como el de un mosquito\u00bb. El analista, como agente de la contingencia corporal, en acto, hace corte, hace agujero en el cuerpo que Marcus cre\u00eda \u00abser\u00bb. Eso posibilita tener otra relaci\u00f3n con \u00abMiquito\u00bb, que remit\u00eda a lo que hab\u00eda de m\u00e1s primario sobre su goce. Esa experiencia va en la direcci\u00f3n de un significante nuevo, \u00abmordidavida\u00bb, que se precipita como letra de goce del\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00a0y viene a constituir Un-cuerpo sexuado que adviene en la brecha abierta por el analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final del an\u00e1lisis, constatamos que el cuerpo consiste en su materialidad gozosa, es el pathos que resta, excluido del sentido, cabiendo a cada uno saber hacer ah\u00ed, vali\u00e9ndose de su propia invenci\u00f3n, a cada momento, en la contingencia que se presenta en su vida. Es el uso singular del\u00a0<i>sinthome<\/i>. Se trata, por lo tanto, de inventar un modo de vivir la pulsi\u00f3n bajo el r\u00e9gimen de la contingencia corporal.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Trabajo elaborado por: Anal\u00edcea Calmon, Nilton Cerqueira, Nora Gon\u00e7alves, Reinaldo Pamponet, R\u00f4mulo Ferreira, Sonia Vicente (relatora), Vera Avellar Ribeiro, Vera Lucia Veiga Santana.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A., \u00abO real no s\u00e9culo XXI\u00bb, en Op\u00e7\u00e3o lacaniana \u2013 Revista Brasileira Internacional de Psican\u00e1lise, n. 63., S\u00e3o Paulo, Ed. Eolia, junho de 2012, p. 15-16<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cf. Laurent, E. \u00abFalar com seu sintoma, falar com seu corpo\u00bb, em Correio \u2013 Revista da Escola brasileira de Psican\u00e1lise, n. 72, abril de 2013.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., O Semin\u00e1rio, livro 23: o sinthoma, Rio de Janeiro, J.Z.E., 2007, p. 18.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., O Semin\u00e1rio, livro 24: \u00abL&#8217;insu qui sait de l&#8217;une b\u00e9vue \u2026.\u00bb, aula de 14 de dezembro de 1976. In\u00e9dito.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., O Semin\u00e1rio, livro 19: \u2026 ou pior, Rio de Janeiro, J.Z.E., 2012, p. 232.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Alvarez, P., Falar com qual corpo?, VI Enapol, Boletim texto a Corpo n.3.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., El Seminario, libro 20: a\u00fan, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2008, p. 33.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., El Seminario, libro 20: a\u00fan, op. cit., p. 144.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., El Seminario, libro 20, a\u00fan, op. cit., p. 167-168.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., \u00abL&#8217;Insu que sait de l&#8217;une-b\u00e9vue&#8230;\u00bb, aula de 16 de novembro de 1976. In\u00e9dito<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., \u00abA terceira\u00bb, em Op\u00e7\u00e3o lacaniana \u2013 Revista Brasileira Internacional de Psican\u00e1lise, n. 62, S\u00e3o Paulo, Ed. Eolia, dezembro de 2011, p. 32.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cf. \u00abPasse Salvador\u00bb, R\u00f4mulo F. Da Silva, en Op\u00e7\u00e3o lacaniana, n. 64, diciembre de 2012, p. 35.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cf. \u00abMordidavida\u00bb, Marcus A. Vieira, en Op\u00e7\u00e3o lacaniana, n. 65, abril de 2013, p. 25<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[174],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1117"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1117"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1117\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1118,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1117\/revisions\/1118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}