{"id":1121,"date":"2021-08-18T20:42:21","date_gmt":"2021-08-18T23:42:21","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1121"},"modified":"2021-08-18T20:42:21","modified_gmt":"2021-08-18T23:42:21","slug":"hugo-freda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/hugo-freda\/","title":{"rendered":"Hugo Freda"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerar el cuerpo al final del an\u00e1lisis nos impone ciertas consideraciones previas, aunque supone que hay dos cuerpos o, por lo menos, dos realidades del cuerpo: una al principio del an\u00e1lisis y otra al final del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia anal\u00edtica comienza por un encuentro, un encuentro de dos cuerpos. Est\u00e1 el cuerpo del analista y est\u00e1 el cuerpo del paciente. Al menos hasta hoy, no se puede pensar la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica fuera de dicho encuentro. Dicho encuentro de cuerpos dio como resultado el nacimiento de lo que constituye, seg\u00fan los t\u00e9rminos de Freud, el pivote alrededor del cual se ordena todo un an\u00e1lisis, es decir, la transferencia. La transferencia, la cual constituye -como lo indic\u00f3 Lacan- uno de los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud acept\u00f3 las consecuencias de dicho encuentro, y lo que \u00e9ste pod\u00eda despertar, es decir: el amor. Que se lo haya llamado amor de transferencia no lo sustrae ni reduce la importancia de dicho amor. Se trata de un amor verdadero, con lo que esto conlleva de decepci\u00f3n y de creaci\u00f3n. La decepci\u00f3n, marcada por una prohibici\u00f3n, y la creaci\u00f3n, marcada por la emergencia del inconsciente como posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud fue solicitado por ciertas pacientes que padec\u00edan de s\u00edntomas corporales los cuales se resist\u00edan a toda intervenci\u00f3n, a toda tentativa de curaci\u00f3n. Dichas manifestaciones corporales fueron calificadas por Freud como satisfacciones sustitutivas cuya significaci\u00f3n escapaba a la consideraci\u00f3n de sus pacientes. Es decir, que ellos introduc\u00edan un agujero en el saber. Ellas no sab\u00edan por qu\u00e9 sufr\u00edan de dichas manifestaciones corporales. Al sufrimiento del s\u00edntoma se adicionaba un no saber, produciendo as\u00ed una divisi\u00f3n entre el sujeto y el ser. La apuesta freudiana fue considerar que dichas manifestaciones corporales ten\u00edan un sentido, y que era este sentido el que escapaba al suj eto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la b\u00fasqueda de la verdad del s\u00edntoma, Freud utiliz\u00f3 el procedimiento que bien conocemos y que es el de hacer hablar a sus pacientes. Conocemos los resultados de dicha operaci\u00f3n: por un lado, la desaparici\u00f3n del s\u00edntoma y, por otro, la puesta en evidencia de que el cuerpo humano era un lugar de inscripci\u00f3n; el lugar donde se inscrib\u00eda, por la v\u00eda del s\u00edntoma, aquello que se rechazaba como idea. El cuerpo, entonces, adquiere a partir de Freud una nueva definici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo como lugar de inscripci\u00f3n recorre toda la obra de Freud. No ser\u00eda abusivo recorrer toda su obra y poner de relieve que los diferentes momentos de su conceptualizaci\u00f3n est\u00e1n marcados por lo que llamar\u00e9 \u00ablos diferentes momentos del cuerpo\u00bb. Veamos algunos hitos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o definido como un \u00abperverso polimorfo\u00bb es el primer ejemplo. Todo el cuerpo del ni\u00f1o y, fundamentalmente, sus zonas er\u00f3genas, pone en evidencia la importancia que Freud le dio a la superficie corporal y a sus agujeros. Que el perverso polimorfo se civilice no es otra cosa que la consecuencia de los efectos de una amenaza, de castraci\u00f3n, una amenaza sobre una parte del cuerpo. Para la ni\u00f1a, el descubrimiento de la ausencia de pene ordena su subjetividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante, Freud define al \u00abyo\u00bb a partir de la superficie corporal. El yo no es la conciencia de s\u00ed mismo sino el reflejo unificado del cuerpo que le permite hacer de su imagen su yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro hito importante lo encontramos en el caso Juanito, donde la irrupci\u00f3n de una erecci\u00f3n pone en jaque la idea de s\u00ed mismo, al punto de no poder reconocerse \u00e9l mismo en su propio cuerpo, lo que Freud llam\u00f3 una castraci\u00f3n del ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando intent\u00f3 incursionar en el enigma de la feminidad, se refiri\u00f3 en primer lugar en las consecuencias subjetivas de la diferencia anat\u00f3mica de los sexos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su tentativa de ordenar los avatares de la pulsi\u00f3n y su destino, no dud\u00f3 un s\u00f3lo instante en ligar estrechamente pulsi\u00f3n y cuerpo, haciendo del cuerpo el recept\u00e1culo del mundo pulsional. Para Freud, el cuerpo era un lugar de inscripci\u00f3n de lo que hoy llamamos el goce y el inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los fines de diferenciar el cuerpo del psicoan\u00e1lisis y el cuerpo de la biolog\u00eda, indic\u00f3, en 1915, la imposibilidad absoluta de una localizaci\u00f3n del inconsciente en el cerebro o en la biolog\u00eda \u00abtradicional\u00bb. El cuerpo, para Freud, es el cuerpo marcado, estigmatizado por la satisfacci\u00f3n sustitutiva y los efectos del lenguaje sobre \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en el cuerpo y su destino donde Freud inscribi\u00f3 el real de la muerte. Por un lado, postul\u00f3 que no hab\u00eda representaci\u00f3n de la muerte en el inconsciente y que la dimensi\u00f3n temporal no operaba sobre el orden de representaci\u00f3n. Sin embargo, el tiempo y la muerte se inscriben en el cuerpo independientemente de toda ilusi\u00f3n de infinitud, como lo pone en evidencia el an\u00e1lisis de Signorelli. El sentido de la vida, ligado al declive de la funci\u00f3n sexual, se inscribe en el cuerpo de tal manera que es el orden mismo del sentido el que se encuentra alterado por dicho acontecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este r\u00e1pido recorrido de lo que son ideas directrices del pensamiento de Freud, la pregunta sobre el cuerpo y el fin del an\u00e1lisis adquiere toda su importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no somos m\u00e1s freudianos, sin embargo, podemos trazar a partir de hoy una l\u00ednea que nos permitir\u00eda pensar en lo que llamar\u00e9 \u00abuna \u00e9tica del fin del an\u00e1lisis a partir de Freud\u00bb. Est\u00e1n los efectos terap\u00e9uticos -el cuerpo liberado de los s\u00edntomas-, y est\u00e1n tambi\u00e9n los efectos anal\u00edticos, es decir, el destino de la satisfacci\u00f3n, de la fuerza pulsional, del nombre de la pulsi\u00f3n que conlleva en s\u00ed mismo un imposible. La realizaci\u00f3n del sujeto pulsional encuentra sus l\u00edmites en aquello que no se puede inscribir. El cuerpo y sus avatares ponen un t\u00e9rmino, un punto infranqueable al deslizamiento sin fin del sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sublimaci\u00f3n no resuelve ni reduce completamente el real de la finitud. Si Freud hizo de la religi\u00f3n una ilusi\u00f3n, es para se\u00f1alar al mismo tiempo que m\u00e1s ac\u00e1 y m\u00e1s all\u00e1 de todo orden de determinaci\u00f3n, el sujeto es responsable siempre de su destino. Su muerte programada y anticipada lo demuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud, si lo leemos atentamente, no quiere liberar al sujeto del inconsciente, sino que hace del inconsciente mismo el lugar donde el sujeto puede escribir su nombre, un nombre diferente al heredado, un nombre producto de su an\u00e1lisis. Este nombre, en Freud, adquiere su forma bajo el t\u00edtulo: \u00abusted ya lo sab\u00eda\u00bb. Seguramente es de ese saber ya sabido que el sujeto debe hacerse cargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dijimos anteriormente que ya no \u00e9ramos m\u00e1s freudianos, en el sentido de que el real en juego no es el mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta que nos gu\u00eda ser\u00e1 la misma: \u00abel cuerpo al final del an\u00e1lisis\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una teor\u00eda del cuerpo y sus avatares en Lacan desde el inicio de su ense\u00f1anza, como lo demuestra su texto \u00ab<i>El estadio del espejo<\/i>\u00bb de 1936, y retomado nuevamente en 1949 bajo el t\u00edtulo de \u00ab<i>El estadio del espejo como formador de la funci\u00f3n del yo, tal como nos es revelado en la experiencia psicoanal\u00edtica<\/i>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho texto pone en evidencia -como \u00e9l lo indica- el trayecto que va de la percepci\u00f3n del propio cuerpo a la constituci\u00f3n del yo. De dicho trayecto el sujeto no se olvida, ya que \u00e9ste se nos revela, como dice Lacan, en la experiencia anal\u00edtica misma. En ella se pone en evidencia las incidencias subjetivas del descubrimiento, no solamente de la imagen corporal, sino tambi\u00e9n de los puntos de fijaci\u00f3n libidinal que acompa\u00f1aron en secreto dicho descubrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan hizo del estadio del espejo y de su constituci\u00f3n definitiva el registro fundamental e inamovible de lo que llamar\u00e9 la t\u00f3pica lacaniana, es decir: real, simb\u00f3lico e imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El registro imaginario, que reduzco hoy -a los efectos de nuestra elaboraci\u00f3n- a la relaci\u00f3n del sujeto con su cuerpo, no ha sufrido en Lacan ninguna modificaci\u00f3n. \u00c9l mantiene a lo largo de toda su obra la forma del registro imaginario tal como la consider\u00f3 desde su inicio, no as\u00ed la de los registros real y simb\u00f3lico, los cuales han sufrido m\u00faltiples redefiniciones a lo largo de toda su ense\u00f1anza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rasgo fundamental que caracteriza al registro imaginario es su consistencia, su solidez; a tal punto que en un momento dado Lacan consider\u00f3 que el objetivo del an\u00e1lisis era la absorci\u00f3n de lo imaginario por lo simb\u00f3lico. A\u00fan m\u00e1s, el trabajo anal\u00edtico era considerado como la tentativa de romper la consistencia imaginaria mediante lo simb\u00f3lico a los efectos de hacer emerger el inconsciente; el llamado esquema L lo demuestra. El esquema L pone en evidencia la necesidad del atravesamiento de dicho registro para la emergencia del sujeto como producto de la determinaci\u00f3n significante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicha proposici\u00f3n se encuentra reducida frente al hecho de que el significante no puede absorber el todo, que la consistencia no puede reducirse completamente, que no todo puede pasar al significante, que hay un resto que escapa a la significaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicha constataci\u00f3n es el primer movimiento de reducci\u00f3n de la importancia del registro simb\u00f3lico que, en el curso de su ense\u00f1anza, va a traducirse por la pluralizaci\u00f3n del significante del Nombre del Padre, y m\u00e1s tarde por la homogenizaci\u00f3n de los tres registros: real, simb\u00f3lico e imaginario, es decir, por atribuirle a los tres el mismo valor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si durante la primera \u00e9poca, lo que hoy llamamos el registro de lo real, tendi\u00f3 a confundirse con la realidad; a medida en que avanza en su ense\u00f1anza, \u00e9ste se acerca paulatina y definitivamente a \u00ablo que no se puede significar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esos movimientos conceptuales, producto de la pr\u00e1ctica, Lacan pasa de un cuerpo definido por su relaci\u00f3n con el significante, es decir, la marca del significante sobre el cuerpo, a un cuerpo no solamente marcado por el significante sino un cuerpo como superficie de inscripci\u00f3n del goce. Es decir, tenemos en Lacan dos ideas o nociones del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Independientemente de las manifestaciones de dicha constataci\u00f3n, el problema es las consecuencias de dicho hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la consistencia imaginaria del esquema L permit\u00eda asegurar, por su atravesamiento, el advenimiento del orden de determinaci\u00f3n del sujeto, es decir, del inconsciente, el problema que hemos planteado ya hace mucho tiempo es el del advenimiento del inconsciente cuando la inconsistencia imaginaria es manifiesta; es decir, cuando la relaci\u00f3n del sujeto con el cuerpo no est\u00e1 sometida a las leyes del significante. O sea, cuando nos encontramos frente a un goce que se inscribe en el cuerpo y que no tiene historia; es decir, un goce sin nombre y apellido, un goce puro del cual el sujeto no es otra cosa que el testigo de su existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testigo de la existencia de un goce sin nombre nos ha llevado, hace ya muchos a\u00f1os, a considerar lo que nos permitimos llamar \u00ablas nuevas formas del s\u00edntoma\u00bb, cuya caracter\u00edstica principal era la de poner de relieve el car\u00e1cter de soluci\u00f3n que encontraba el sujeto en su comportamiento ante el embate de un goce sin nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El goce sin nombre lleva a Lacan a reconsiderar la relaci\u00f3n entre signo y significante. Tenemos, por un lado, los signos del goce desordenados y, por otro, el significante como aquello que permite ordenar dichos signos. Ya no se trata del significante que reduce el registro imaginario sino del significante como el que ordena, nombra dichos signos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La operaci\u00f3n anal\u00edtica consiste, bajo esta \u00f3ptica, en esta orientaci\u00f3n, en sintomatizar el goce, es decir, introducir una divisi\u00f3n. O sea, introducir en la arquitectura \u00fanica del goce la inconsistencia que produce el significante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La t\u00f3pica borromeana es la tentativa de Lacan de construir un Otro all\u00ed donde el Otro no existe. He aqu\u00ed el punto que nos llevar\u00e1 a intentar responder a la pregunta inicial sobre \u00abel cuerpo al final del an\u00e1lisis\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las l\u00edneas precedentes describ\u00edamos los signos del goce en su aspecto m\u00e1s extremo, es decir, fuera de toda subjetivaci\u00f3n. Sin embargo, dicho fen\u00f3meno existe, se manifiesta, se presenta en todo an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Analizar hoy, \u00bfqu\u00e9 implica? Implica considerar que los signos del goce son propios a la estructura significante, es decir, que son constitutivos del sujeto mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partimos de esta premisa: todo an\u00e1lisis comienza por el s\u00edntoma, sin \u00e9l no hay an\u00e1lisis posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus conferencias en los Estados Unidos, Lacan puso de relieve que la funci\u00f3n de las entrevistas previas a un an\u00e1lisis era la poner nombre al s\u00edntoma; \u00e9l forzaba las cosas para que esto fuera posible como condici\u00f3n del an\u00e1lisis, y nunca modific\u00f3 esta posici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, bien sabemos que hoy en d\u00eda muchos son los casos que se presentan al analista bajo la forma que se dio en llamar: \u00ablas formas veladas de la demanda\u00bb. Esto no implica que haya que renunciar al s\u00edntoma. \u00bfPor qu\u00e9? Porque sin s\u00edntoma no hay an\u00e1lisis posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio hay necesariamente un s\u00edntoma. Y m\u00e1s all\u00e1 de las particularidades de cada s\u00edntoma, el cuerpo, en el an\u00e1lisis, padece del encuentro con el significante anal\u00edtico, es decir, con el significante producido al interior del amor de transferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una ilusi\u00f3n, la de un cuerpo vaciado de goce. No es de hoy dicha ilusi\u00f3n. Lacan denunci\u00f3 esto cuando se refer\u00eda al entusiasmo plat\u00f3nico en tanto considera a un sujeto vaciado de goce, es decir, un sujeto no dividido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es la proposici\u00f3n anal\u00edtica, muy por el contrario. La proposici\u00f3n anal\u00edtica actual, la nuestra, parte de un principio: no todo puede reducirse al significante, hay un irreductible. Dicho irreductible est\u00e1 tanto al principio como al final del an\u00e1lisis. La diferencia esencial est\u00e1 en el lugar que ocupa en la tr\u00edada real, simb\u00f3lico, imaginario. Es decir, si ocupa el n\u00famero uno, el dos o el tres, dado que el orden de los tres registros cuenta, siendo el que ocupa la segunda posici\u00f3n el que funciona como agente que sostiene los otros dos. Si al principio del an\u00e1lisis la consistencia imaginaria era la que soportaba lo real y lo simb\u00f3lico, es de esperar que al final dicha consistencia se desplace, hacia la derecha o hacia la izquierda. O sea, no que cambie de valor sino que cambie de posici\u00f3n, ya que es la posici\u00f3n lo que determina la significaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final del an\u00e1lisis puede producirse una redefinici\u00f3n del cuerpo, no ya como nombre del goce sino como definici\u00f3n del ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 el ser que se manifiesta en el cuerpo como no saber, es el caso Juanito; y est\u00e1 el ser al final del an\u00e1lisis que puede extraer un nombre a partir de la modalidad de los signos del goce. Es decir, el pasaje de lo in\u00e9dito del goce del cuerpo a lo editado como nombre nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1975, Lacan nos incitaba a releer el caso Juanito a los efectos de sacar todas las ense\u00f1anzas del mismo. Este texto, producido por nuestro grupo de trabajo, intenta seguir, en la medida de lo posible, dicha indicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El equipo de trabajo est\u00e1 integrado por:<\/b>\u00a0Damasia Amadeo de Freda, Estela Cao, Facundo Chamorro, Pilar Corsiglia, Marcelo Curros, Mar\u00eda Consuelo Diez, Yoheni Gonzalez Pay\u00e1n, Tamara Lizevsky, Hugo Martinez y Diego Tagliaferri.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b>[Bibliograf\u00eda del trabajo elaborado por Alba Alfaro (NEL-Maracaibo), Alfonso Gushiken (NEL-Lima), Gloria Gonz\u00e1lez (NEL-Bogot\u00e1), Gerardo R\u00e9quiz (NEL-Caracas) y Juan Fernando P\u00e9rez (NEL-Medell\u00edn, redactor)]<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Alvarenga, Elisa. \u00abLa utilidad de un an\u00e1lisis\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a08 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 50-52.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">AMP (varios autores). \u00abLa Escuela con y sin el pase\u00bb. En\u00a0<i>Uno por Uno\u00a0<\/i>(revista mundial de psicoan\u00e1lisis, edici\u00f3n latinoamericana), No. 45. Primavera 1997. pp. 39-124.<br \/>\n(En este n\u00famero, en la secci\u00f3n indicada bajo el t\u00edtulo \u00abLa Escuela con y sin el pase\u00bb, figuran los testimonios de Florencia Dassen \u00abUna mirada rasgada\u00bb y An\u00edbal Laserre \u00abAbrir la puerta&#8230;\u00bb, adem\u00e1s de una discusi\u00f3n sobre los mismos entre analistas de la EOL, adem\u00e1s de J.-A. Miller).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">AMP (varios autores).\u00a0<i>El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI.\u00a0<\/i><i>No es m\u00e1s lo que era \u00bfqu\u00e9 consecuencias para la cura?<\/i>\u00a0Volumen del VIII Congreso de la AMP. Grama, Buenos Aires, 2012.<br \/>\n(En este volumen figuran diversos testimonios de pase considerados, de una u otra forma, en la elaboraci\u00f3n de este trabajo \u2013de Guy Briole, Sonia Chiraco, Silvia Salman, Ana Lysy y Gustavo Stiglitz, en especial\u2013. Tambi\u00e9n figuran all\u00ed una conversaci\u00f3n de los carteles del pase y otros textos tenidos en cuenta en el informe que aqu\u00ed se presenta).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Bassols, M. y otros. \u00abInforme conclusivo del cartel 2\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 137-148.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Briole, Guy. \u00abEsa herida, esa\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 91-96.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cottet, S. y otros. \u00abInforme conclusivo del cartel 1\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 133-138.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Dargenton Gabriela. \u00abInconsciente y post anal\u00edtico\u00bb. (Remitido como documento Word por la autora a una integrante del cartel. Se public\u00f3 en Memorias de Jornadas de la EOL del 2009, pero no se estableci\u00f3 con precisi\u00f3n la ficha bibliogr\u00e1fica de dicho texto, para este documento)<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Freud, Sigmund. \u00abAn\u00e1lisis terminable e interminable\u00bb.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Fuentes, Araceli. \u00abEl relieve de la voz\u00bb (rese\u00f1a de presentaci\u00f3n de testimonio bajo ese t\u00edtulo). En\u00a0<a href=\"http:\/\/www.blogelp.com\/index.php\/cronica-testimonio-sobre-el-pase\">http:\/\/www.blogelp.com\/index.php\/cronica-testimonio-sobre-el-pase<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Fuentes, Araceli. \u00abSobre la satisfacci\u00f3n al final del an\u00e1lisis\u00bb. En\u00a0<i>Freudiana<\/i>\u00a0(Revista de la ELP) 58, enero-abril 2010. ELP, Barcelona. pp. 89-92.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Gorostiza, Leonardo (a). \u00abEl-calzador-sin-medida\u00bb. Testimonio presentado en Jornadas de la NEL en Bogot\u00e1 en noviembre del 2010.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Gorostiza, Leonardo (b). \u00abEl deseo del analista y las paradojas de la nominaci\u00f3n imposible\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 91-96.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Gorostiza, Leonardo (c). \u00abLos usos del s\u00edntoma al final del an\u00e1lisis. \u00bfDe qu\u00e9 satisfacci\u00f3n se trata?\u00bb. Testimonio presentado en Jornadas de la NEL en Medell\u00edn en octubre del 2012.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Gorostiza, Leonardo (d). \u00abEl padre despu\u00e9s del pase\u00bb. Testimonio presentado en la noche \u00abEnse\u00f1anzas de los AE\u00bb en la sede de la EOL, el 16 de abril de 2013. Ser\u00e1 publicado en el pr\u00f3ximo n\u00famero de Lacaniana.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Harari, Angelina. \u00abDe la loca repetici\u00f3n al singular disparate\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 45-48.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques. \u00abPrefacio a la edici\u00f3n inglesa del seminario XI\u00bb. En\u00a0<i>Otros escritos<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques. \u00abNota italiana\u00bb. En\u00a0<i>Otros escritos<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques. Seminario XXV,\u00a0<i>El sinthome<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">La Sagna, Philippe. \u00abLe corps, de la m\u00e9taphore au nouage\u00bb. En\u00a0<i>La Cause freudienne<\/i>, No. 44 (revista de la ECF), Par\u00eds, 2000. pp. 80-83.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, Eric. \u00abAlgunas reflexiones sobre los informes de los \u00faltimos cartles del pase\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 151-154.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lutterbach Holch, Ana Lucia (a). \u00abEscrituras\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a0n\u00b0 9 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2009. pp. 14-20.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lutterbach Holch, Ana Lucia (b). \u00abRelato\u00bb. En\u00a0<i>Feminidad y fin de an\u00e1lisis<\/i>, Grama, Buenos Aires, 2009.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lutterbach Holch, Ana Lucia (c). \u00abEl fantasma femenino y los semblantes\u00bb. En\u00a0<i>Freudiana<\/i>\u00a0(Revista de la ELP) 58, enero-abril 2010. ELP, Barcelona. pp. 93-97.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Menghi, Celine. \u00abEn qu\u00e9 me ha sido \u00fatil el an\u00e1lisis\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a08 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 53-56.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A.\u00a0<i>La experiencia de lo real en la cura anal\u00edtica<\/i>. Paid\u00f3s, Buenos Aires,<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A.\u00a0<i>Los usos del lapso<\/i>. Paid\u00f3s, Buenos Aires,<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A.\u00a0<i>Sutilezas anal\u00edticas<\/i>. Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2012.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A. \u00abEs pase\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 126-131.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Monribot, Patrick (a). \u00abLev\u00e9\u00e9 du d\u00e9menti\u00bb. En\u00a0<i>La Cause freudienne<\/i>, No. 44 (revista de la ECF), Par\u00eds, 2000. pp. 104-108.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Monribot, Patrick (b).\u00a0<i>\u00bfQu\u00e9 curaci\u00f3n del cuerpo en an\u00e1lisis?\u00a0<\/i>(Ver El Caldero No. 79)\u00a0<a href=\"http:\/\/users.skynet.be\/bk332158\/lesite\/5068.html\">http:\/\/users.skynet.be\/bk332158\/lesite\/5068.html<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Naparstek, Fabi\u00e1n. \u00abEl an\u00e1lisis: una r\u00e9plica de la vida\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a08 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 47-49.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Paskvan, Estela. \u00abLos tiempos del sentido en la experiencia\u00bb. En\u00a0<i>Virtualia<\/i>\u00a09 (revista digital de la EOL), febrero marzo 2004. En\u00a0<a href=\"http:\/\/virtualia.eol.org.ar\/009\/default.asp?notas\/epaskvan-01.html\">http:\/\/virtualia.eol.org.ar\/009\/default.asp?notas\/epaskvan-01.html<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Roch, Marie-H\u00e9l\u00e8ne. \u00abClin d\u00b4oeil\u00bb. En\u00a0<i>La Cause freudienne<\/i>, No. 44 (revista de la ECF), Par\u00eds, 2000. pp. 91-95.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Salamone, Lu\u00eds Dar\u00edo (a). \u00abMorir ahogado\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a08 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 15-29.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Salamone, Lu\u00eds Dar\u00edo (b). \u00abMostrar algunas huellas del caminante que somos\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 119-122.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Salman, Silvia (a). \u00abAnimo de amar\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a010. 2010<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Salman, Silvia (b). \u00abLos nombres posibles de mi locura\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 53-55.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Salman, Silvia (c). \u00abEncontrarse en el lugar del\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00ab. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a013. 2012<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Santiago, Ana. Lydia y Laurent, Eric. \u00abFlechazo (<i>Coup de foudre<\/i>)\u00bb y \u00abComentario\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 105-113.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Seynhaeve, Bernard. \u00abEscritura de un borde\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a08 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 30-37.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Stilglitz, Gustavo. \u00abAqu\u00ed hay gato encerrado\u00bb. En\u00a0<i>Freudiana<\/i>\u00a06 (publicaci\u00f3n de la EOL). 2011<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Stilglitz, Gustavo. \u00abLa locura que queda\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 63-66.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Tarrab, Mauricio (a). \u00abEntre rel\u00e1mpago y escritura\u00bb. (Testimonio del Pase dado en las XVI Jornadas anuales de la EOL\u2013Secci\u00f3n C\u00f3rdoba el 09-06-2007 y en el III Encuentro Americano del Campo Freudiano en Belo Horizonte el 03-08-2007. No disponemos de ficha bibliogr\u00e1fica del mismo; solo en documento word).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Tarrab, Mauricio (b). \u00abElaboraci\u00f3n y decisi\u00f3n\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 157-160.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Tudanca, Lu\u00eds (a). \u00abDe la repetici\u00f3n de un destino a la invenci\u00f3n de un signifante nuevo\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a011 (octubre del 2011; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2011. pp. 123-132.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Tudanca, Lu\u00eds (b) y Laurent, Eric. \u00abLa praxis lacaniana\u00bb y \u00abComentario\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a012 (abril del 2012; publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 115-122.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Vicens, Antoni. \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 psicoan\u00e1lisis?\u00bb. En\u00a0<i>Lacaniana<\/i>\u00a08 (publicaci\u00f3n de la EOL), Buenos Aires, 2012. pp. 57-58.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Vigan\u00f3, Ana.\u00a0<i>Rese\u00f1a del Congreso AMP 2012, El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI.<\/i>\u00a0En\u00a0<a href=\"http:\/\/www.nel-mexico.org\/articulos\/seccion\/radar\/edicion\/90\/538\/Resena-del-Congreso-AMP\">http:\/\/www.nel-mexico.org\/articulos\/seccion\/radar\/edicion\/90\/538\/Resena-del-Congreso-AMP<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[174],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1121"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1121"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1121\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1122,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1121\/revisions\/1122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}