{"id":1129,"date":"2021-08-18T21:19:03","date_gmt":"2021-08-19T00:19:03","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1129"},"modified":"2021-08-18T21:19:03","modified_gmt":"2021-08-19T00:19:03","slug":"sandra-arruda-grostein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/sandra-arruda-grostein\/","title":{"rendered":"Sandra Arruda Grostein"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00abNi\u00f1os amos\u00bb: discusi\u00f3n sobre el psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Participantes en el grupo:<\/b>\u00a0F\u00e1bio Paes Barreto, Leny Mrech, Mariana Ferretti Moritz, Mariana Bacigalupo Martins, Maria Cec\u00edlia Galletti Ferretti, Maria Cristina Merlin Felizola y Val\u00e9ria Ferranti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro trabajo parti\u00f3 de la lectura del texto de Adela Fryd \u2013 \u00abNi\u00f1os amos\u00bb, del cual sacamos las articulaciones m\u00e1s importantes y posteriormente las cuestionamos. Nos basamos tambi\u00e9n en otros textos y en nuestras discusiones. A partir de este punto formulamos algunas preguntas que nos orientaron en cuanto a lo que efectivamente quisi\u00e9ramos discutir sobre el tema; a saber:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>\u00bfEstos ni\u00f1os amos son s\u00edntomas de la civilizaci\u00f3n actual? \u00bfQu\u00e9 quiere decir eso?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1l es la principal diferencia entre considerarle al ni\u00f1o un \u00abamo\u00bb y lo que describe Freud como \u00absu majestad el beb\u00e9\u00bb?<\/li>\n<li>\u00bfEl denominar a los ni\u00f1os amos favorece la direcci\u00f3n del tratamiento? \u00bfC\u00f3mo?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 respuestas puede ofrecer el psicoan\u00e1lisis, desde otra perspectiva, distinta a la profil\u00e1ctica o preventiva, para evitar el surgimiento de adolescentes delincuentes?<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Presentaci\u00f3n del tema<\/span><br \/>\nRetomamos algunas articulaciones presentadas en el texto de Adela Fryd- Ni\u00f1os amos \u2013 en el que ella los define como ni\u00f1os que se colocan con una sorprendente paridad frente a sus padres y las autoridades, ya que no obedecen a nadie, quieren que les atiendan en sus reivindicaciones, creen ser aut\u00f3nomos, s\u00f3lo hacen lo que quieren y se portan como si nadie pudiera detenerlos. Estos ni\u00f1os nos sorprenden, pues dicen cosas brillantes, hacen preguntas inteligentes y creativas y parecen saber lo que dicen. Tratan de imponer su manera de ser a los dem\u00e1s, con frases como: \u00abyo quiero as\u00ed\u00bb; \u00abyo soy as\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Desarrollo y discusi\u00f3n<\/span><br \/>\nUn primer punto a desarrollar es que los padres juegan un papel importante en la transmisi\u00f3n de la subjetividad de sus hijos. Cuando logran ocupar sus funciones transmiten al hijo algo de la constituci\u00f3n subjetiva implicada a un deseo. De la madre, los cuidados traen la marca de su inter\u00e9s particularizado, y del padre, el nombre que es vector de la encarnaci\u00f3n de la ley en el deseo. En ese contexto, cabe recordar que la \u00abmadre debe tener faltas\u00bb y el padre \u00aben la condici\u00f3n de poseedor de un deseo por una mujer, conjuga al mismo tiempo la ley, la prohibici\u00f3n y el deseo\u00bb. A partir de eso podemos seguir la idea de Lacan que retoma Laurent al decir que \u00abel fundamento de la autoridad es poder decir s\u00ed\u00bb.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera ense\u00f1anza de Lacan se focalizaron: el Nombre del Padre, el deseo de la madre, el Otro y la significaci\u00f3n f\u00e1lica. La met\u00e1fora paterna ser\u00eda la sustituci\u00f3n del deseo de la madre por el Nombre del Padre y al sujeto le producir\u00eda una significaci\u00f3n f\u00e1lica. En este trecho[2] habr\u00eda una sustituci\u00f3n significante, en la que el falo ser\u00eda el significante de la falta. Dicha operaci\u00f3n marcar\u00eda la entrada del sujeto a lo simb\u00f3lico, al escribir el significante f\u00e1lico y, por consiguiente, el goce que le conviene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la autora, la falta de referentes tradicionales, es decir, simb\u00f3licos,<b><\/b>acarrea una falla en la constituci\u00f3n subjetiva, en el encuentro con elOtro, lo que obligar\u00eda a estos ni\u00f1os a ser \u00ab<i>artesanos de sentido de su propia existencia\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos ni\u00f1os parecen responder con s\u00edntomas caracter\u00edsticos de la disposici\u00f3n actual del Otro de la civilizaci\u00f3n[3], donde los s\u00edntomas ya no est\u00e1n basados en la creencia del Nombre del Padre y la vertiente simb\u00f3lica deja de tener primac\u00eda. Los s\u00edntomas actuales revelan algo que toca lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os 60 encontramos en las elaboraciones de Lacan la reevaluaci\u00f3n de la Met\u00e1fora Paterna, m\u00e1s precisamente en El Seminario, libro 17,\u00a0<i>El rev\u00e9s del psicoan\u00e1lisis<\/i>. Tal reevaluaci\u00f3n promueve un desplazamiento del ni\u00f1o de su lugar y definici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eric Laurent afirma que la met\u00e1fora paterna es el tratamiento del goce en una escala familiar[4]. Es una traducci\u00f3n del matema en que el operador que limita el goce de la madre al taponar su castraci\u00f3n con el ni\u00f1o es el Nombre del Padre. Aunque conocemos los esfuerzos de Lacan por retirar al ni\u00f1o y a la familia de la reproducci\u00f3n del ideario burgu\u00e9s, &#8211; y para ello propuso funciones y no la actuaci\u00f3n (performance) de padre y madre &#8211; hay un lugar para el ni\u00f1o que se constituye a partir del narcisismo parental y de la circulaci\u00f3n del significante de la significaci\u00f3n: el falo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de los a\u00f1os 60\/70 se produce un desplazamiento en cuanto al foco puesto en el deseo de la madre para la mujer y se formula la siguiente afirmaci\u00f3n: hay una cuesti\u00f3n preliminar a cualquier tratamiento que se le pueda dar al ni\u00f1o: la sexualidad femenina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n a finales de los a\u00f1os 60 encontraremos textos pol\u00edticos relacionados al ni\u00f1o. En\u00a0<i>Alocuci\u00f3n sobre la psicosis del ni\u00f1o<b>[5]<\/b><\/i>, de 1967, Lacan hace referencia al libro Antimemorias de Malraux en el que subraya la inexistencia de\u00a0<i>grandes personnes<\/i>, l<i>a infancia generalizada<\/i>\u00a0y su correlato, la\u00a0<i>segregaci\u00f3n<\/i>. Y aqu\u00ed se forja, m\u00e1s all\u00e1 de la edad o del desarrollo una distinci\u00f3n entre el ni\u00f1o y el adulto: una persona grande es aquella capaz de hacerse cargo de su goce. Laurent afirma:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl que ser\u00eda una persona grande es un individuo que podr\u00eda hacerse cargo de su goce. (&#8230;) El tema es: \u00bfhay un individuo que sepa qu\u00e9 hacer con su goce? No se trata del padre ideal como se\u00f1or del goce, como se\u00f1or del deseo sino del que penetr\u00f3 hasta muy dentro de un deseo y encontr\u00f3 sus restos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de aqu\u00ed, Lacan define al padre no tanto en t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n con el falo sino de la relaci\u00f3n con el objeto\u00a0<i>a<\/i>.\u00bb[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no tiene que ver con la potencia f\u00e1lica, con la voz de trueno, sino con el modo como un hombre, que gener\u00f3 un hijo, se dirige a una mujer como objeto\u00a0<i>a.\u00a0<\/i>En el art\u00edculo de Michel Silvestre\u00a0<i>La neurosis infantil seg\u00fan Freud \u2013\u00a0<\/i>destacamos la siguiente elaboraci\u00f3n: La pregunta que formula un ni\u00f1o es\u00bf<i>qu\u00e9 quiere mi madre?<\/i>\u00a0Para esta pregunta hay una respuesta, aunque que para eso se haya que pagar con la neurosis. Pero la pregunta que se le hace a aquel a quien la castraci\u00f3n le es condici\u00f3n de la sexualidad es\u00bf<i>qu\u00e9 quiere la mujer?<\/i>\u00a0Y aqu\u00ed el significante falta. La pregunta y la respuesta sobre la madre enmascara la pregunta sobre la sexualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este desplazamiento nos permite situar al ni\u00f1o al lado del objeto\u00a0<i>a.<\/i>\u00a0Laurent afirma:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab(&#8230;) En el enfoque freudiano cl\u00e1sico, el ni\u00f1o es el Ideal del Yo, ideal de la pareja, y Freud lo designa por \u00absu majestad el beb\u00e9\u00bb. Por medio del ni\u00f1o es que la familia se distribuye. En\u00a0<i>Notas sobre el ni\u00f1o,\u00a0<\/i>Lacan parte de otro punto: &#8216;el ni\u00f1o realiza la presencia de lo que Jacques Lacan designa como objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0en la fantas\u00eda.'[7] Se pone \u00e9nfasis sobre el ni\u00f1o capturado no en un Ideal sino en el goce, el suyo y de sus padres, habiendo sido lo que resumi\u00f3 Lacan con el objeto\u00a0<i>a.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entendemos que es en este eje de la teor\u00eda donde el ni\u00f1o tirano se sit\u00faa. No es m\u00e1s efecto de la inversi\u00f3n narcisista de sus padres, sino que es capturado como objeto de goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Ejemplos<\/span><br \/>\nCon el intento de responder nuestra primera pregunta, o sea, si hay algo en lo contempor\u00e1neo que favorece este \u00abtipo\u00bb de ni\u00f1o y articulando esta respuesta a este lugar propio al objeto de goce , optamos por presentar un ejemplo que pueda cumplir esta funci\u00f3n de articulaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHoy el ni\u00f1o puede quedar a merced de imperativos sustentados por la civilizaci\u00f3n que promueve la prisa y la satisfacci\u00f3n inmediata. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo entre un padre y su hijo, publicado en \u00abO Globo\u00bb[8], nos permite situar la prisa. El ni\u00f1o le dice a su padre: \u00bb \u00a1Tr\u00e1eme un vaso de agua!\u00bb Y \u00e9ste responde: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es la palabra m\u00e1gica?\u00bb (esperando un \u00abpor favor\u00bb) El ni\u00f1o dice prontamente: &#8211; \u00ab\u00a1ya\u00bb[9]!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos preguntarnos si hay en este ni\u00f1o un s\u00edntoma establecido o un goce sin sentido. \u00bfPodr\u00edamos tambi\u00e9n acoplarle al s\u00edntoma de la prisa, encontrado en nuestra contemporaneidad, el significante \u00abcontempor\u00e1neo\u00bb? Dir\u00edamos entonces que nos encontramos frente a un s\u00edntoma contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan, desde el seminario \u00abEl rev\u00e9s del psicoan\u00e1lisis\u00bb, apunta a la proliferaci\u00f3n de objetos de goce, los objetos m\u00e1s del gozar, en nuestra contemporaneidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que esta proliferaci\u00f3n se debe en gran medida a los desarrollos de la ciencia: \u00abCon efecto, no deber\u00edamos olvidarnos, de todos modos, que la caracter\u00edstica de nuestra ciencia no es haber introducido un mejor y m\u00e1s amplio conocimiento del mundo sino haber hecho surgir en el mundo cosas que no exist\u00edan de ninguna manera en el plano de nuestra percepci\u00f3n\u00bb[10]. (p. 150) Lacan, al mostrar que la ciencia \u00abdesempe\u00f1a, tal vez, la funci\u00f3n del discurso del maestro\u00bb, hace que\u00a0<b>\u00abcada uno de nosotros sea determinado primero como objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00ab.[11]<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o amo, el ni\u00f1o maestro, recupera una forma de goce implantada a su alrededor. Lacad\u00e9e describe de la siguiente forma este ni\u00f1o que encontr\u00f3 en la cl\u00ednica:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl ni\u00f1o que encontramos no es el ni\u00f1o abstracto ni generalizado. Es aquel que se nos presenta a los psicoanalistas a menudo a partir de un s\u00edntoma que le otorga cierta posici\u00f3n subjetiva en la existencia y que le trae un problema\u00bb.[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro intento es responder a la tercera pregunta considerando que la segunda ya ha sido respondida al posicionar a \u00absu majestad el beb\u00e9\u00bb del lado del ideal del yo y el ni\u00f1o tirano m\u00e1s cerca del objeto a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTipificar al ni\u00f1o como \u00abamo\u00bb favorece la direcci\u00f3n del tratamiento psicoanal\u00edtico? \u00bfUbicar su posici\u00f3n en la familia y en el Otro social a partir de los conceptos de objeto y de goce interfiere en el tratamiento?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe preguntar por la direcci\u00f3n del tratamiento de este ni\u00f1o que llega hasta nosotros y que, a pesar de responder a un orden establecido, tambi\u00e9n presenta una singularidad que el an\u00e1lisis deber\u00e1 revelar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El psicoan\u00e1lisis podr\u00e1 abordar lo que surja de nuevo en las subjetividades contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que los psicoanalistas han sido cada vez m\u00e1s buscados por los padres que se quejan de la imposibilidad de lidiar con sus hijos autoritarios. Muchas veces, son ni\u00f1os que a pesar de ser muy peque\u00f1os creen en una autonom\u00eda que los vuelve independientes de los padres, de manera que no importa su poca edad. Esta fabulaci\u00f3n hace que no acepten reglas que puedan limitar sus deseos imperativos y, de esta forma, los padres act\u00faan como aquellos que no logran imponer restricciones a estos hijos que frecuentemente instituyen el \u00abno\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una lectura superficial nos podr\u00eda conducir a la conclusi\u00f3n de que son ni\u00f1os que est\u00e1n buscando separarse de los padres. Pero, retomando lo que destaca Adela Fryd en su texto, ser\u00eda una falsa separaci\u00f3n, pues el ni\u00f1o \u00abamo\u00bb est\u00e1 actuando en la direcci\u00f3n de una huida que, como sabemos, no promueve la separaci\u00f3n de los significantes parentales. Es justamente en este punto que est\u00e1 la posibilidad de intervenci\u00f3n del analista, porque puede ubicar cu\u00e1l es el lugar que le dan a este ni\u00f1o en la familia. Si \u00abel ni\u00f1o puede ocupar el lugar de objeto a, del goce de la madre, de la familia y, adem\u00e1s, para la civilizaci\u00f3n, el ni\u00f1o como objeto\u00a0<b><i>a<\/i><\/b>liberado\u00bb[13], es necesario el manejo de la angustia como una estrategia para dirigir estos tratamientos. El ni\u00f1o \u00abamo\u00bb vive la pulsi\u00f3n sin la falta y por eso mismo lo invade la angustia, lo que abre la posibilidad de entrada para el analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elegimos dos ejemplos m\u00e1s para discutir sobre las intervenciones posibles con relaci\u00f3n a los ni\u00f1os de este tipo: uno, a partir de una pel\u00edcula, y el otro, retirado de una vi\u00f1eta cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero retoma los efectos en el proceso de constituci\u00f3n del sujeto a partir del grito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Optamos por esta pel\u00edcula porque retrata bien las inn\u00fameras discusiones que se han dado en la Educaci\u00f3n Infantil sobre el reconocimiento de la importancia de varios lenguajes del ni\u00f1o, as\u00ed como sus formas de contacto con otros ni\u00f1os y con el profesor. No obstante, m\u00e1s recientemente, han aparecido en las guarder\u00edas ni\u00f1os cuya forma de lenguaje posible es el grito y que se acercan a lo que estamos considerando como ni\u00f1os tiranos o \u00abamo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del grito es necesario algo que desencadene una respuesta en el Otro. Pero si esto no ocurre: si ante el grito de estos ni\u00f1os no hay respuesta del Otro. \u00bfSi el grito queda en el aire? Lo que puede suceder es lo que revela la pel\u00edcula biogr\u00e1fica\u00a0<em><i>O Contador de Hist\u00f3rias<\/i><\/em>, de Luiz Villa\u00e7a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roberto Carlos es un ni\u00f1o pobre que vive en una casucha con su madre. Ella tiene muchos hijos. Bajo el impacto de los anuncios de ese momento, ella decide internarlo en la FEBEM[14]. Su creencia era de que all\u00ed \u00e9l estar\u00eda mejor y podr\u00eda estudiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella parte sin despedirse porque la directora consider\u00f3 que le har\u00eda mal al chico. Roberto Carlos pasa a sufrir el proceso de alejamiento y rechazo. Otro m\u00e1s que lo deja, que no responde a sus pedidos. Otro m\u00e1s que lo ignora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay Otro m\u00e1s que asume el lugar del Otro mal\u00e9fico. Otro que le pega, que lo persigue. \u00c9l se une a los otros, a sus pares, que roban, agreden, atacan a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">R\u00e1pidamente se convierte en un ni\u00f1o \u00abamo\u00bb. Aquel que se impone ante los dem\u00e1s, que consigue de alguna forma sostenerse. Y en la instituci\u00f3n lo tildan con un adjetivo:\u00a0<b>irrecuperable.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este proceso se rompe cuando \u00e9l conoce a la profesora francesa Margaritte. El inter\u00e9s en una investigaci\u00f3n la lleva a querer o\u00edrlo. Hasta ese momento \u00e9l no hablaba y se escond\u00eda de las miradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un momento en el que, al ser atacado sexualmente por una banda de chicos de la calle, \u00e9l corre hasta la casa de ella y se encierra en el ba\u00f1o, sin decir nada ni contar su historia. De a poco, ella logra que vuelva a acercarse. Primero, sin hablar. Pero, poco a poco, se involucra con ella buscando Otro que lo acoja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso se completa cuando \u00e9l va a Francia con Margueritte. Ella, a lo largo del tiempo, le fue ense\u00f1ando otra lengua, el franc\u00e9s. Posteriormente \u00e9l vuelve a Brasil y se convierte en un contador de historias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber salido de la casa de su madre, Roberto Carlos no encontr\u00f3 a nadie que acogiera su grito. No se percib\u00eda ning\u00fan llamado en \u00e9l. Era uno m\u00e1s de los ni\u00f1os de la calle que estaba all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l se deja capturar por un significante \u2013 el contador de historias \u2013 bastante semejante al de Margueritte que, en su investigaci\u00f3n, contaba su historia. Es \u00e9l quien va a convertirse en el contador de historias. El Otro ahora quedar\u00e1 en el lugar de aquel que escucha, como \u00e9l lo hac\u00eda antes con Margueritte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto fundamental que caracterizar\u00eda a los ni\u00f1os \u00abamo\u00bb es colocar el cuerpo en riesgo al utilizar la acci\u00f3n como forma de sostener la falsa separaci\u00f3n con el Otro, pues para estos ni\u00f1os que \u00abmandan\u00bb, el Otro no est\u00e1 instituido como lugar de puro vac\u00edo, donde pueden alojarse los significantes y la pulsi\u00f3n. Elegimos un ejemplo m\u00e1s, esta vez de la cl\u00ednica, para demostrar que a pesar de que parezca que estos ni\u00f1os tienen \u00abel mando\u00bb, en realidad est\u00e1n mandados por los significantes del Otro. En este caso, siendo un ni\u00f1o\u00a0<b>educado<\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos aspectos del caso: la madre se refiere a L. como \u00abel hijo de los sue\u00f1os\u00bb y dice que \u00e9l es \u00abla realizaci\u00f3n del sue\u00f1o de su vida\u00bb. El ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os es fruto de una relaci\u00f3n espor\u00e1dica de esta mujer con un conocido. Ella qued\u00f3 embarazada enseguida de terminar un noviazgo de nueve a\u00f1os sobre el cual no logra explicar nada. A pesar de que el padre de L. quiere acercarse al hijo y a la madre, ella siempre lo ha rechazado y lo descalifica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las sesiones, L. buscaba muchos juguetes sin jugar con ninguno en especial y no respond\u00eda las preguntas. Cuando se decidi\u00f3 a responder hablaba de una forma incomprensible y jugaba aleatoriamente. Su agitaci\u00f3n era constante y evidenciaba un goce disperso y angustiante. Se calmaba cuando alejaba al otro y pod\u00eda jugar solo con su videojuego. Demandaba alguna que otra vez el acercamiento de la analista, pero se pon\u00eda en riesgo al asomarse por la ventada o subirse al pasamanos de la escalera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sesiones de mucha agitaci\u00f3n le fueron dando lugar a los juegos en los que, con los mu\u00f1ecos, hablaba de un ni\u00f1o que ten\u00eda s\u00faper poderes: pod\u00eda volar, golpear y destruir la casa. La cuesti\u00f3n que se impon\u00eda era como hacerlo al ser tan s\u00f3lo un ni\u00f1o. Otras veces jugaba solo con los mu\u00f1ecos de figuras masculinas y dejaba a la analista de lado, le dec\u00eda que era un juego s\u00f3lo para varones. Su discurso se\u00f1alaba la subjetividad de la madre que, al retirar al hombre del escenario familiar, intenta hacer de su hijo un sustituto de su relaci\u00f3n amorosa y sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la relaci\u00f3n madre e hijo siempre hay algo que va m\u00e1s all\u00e1 de la equivalencia f\u00e1lica, y lo que est\u00e1 m\u00e1s ac\u00e1, dice Laurent, es la posici\u00f3n del ni\u00f1o como resto, resto con relaci\u00f3n a la genitalidad.[15]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su agitaci\u00f3n parece ser un rechazo al lugar que esta mujer le ha otorgado. En las sesiones puede estar sin que se le pida un comportamiento adecuado y usa el an\u00e1lisis para elaborar algo de la sexualidad y de la subjetividad de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si entendemos que L. no es un ni\u00f1o psic\u00f3tico, o que hay una ordinarizaci\u00f3n de la psicosis a trav\u00e9s del\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00a0\u00abni\u00f1o amo\u00bb, como dice Adela, el ni\u00f1o sufre la patolog\u00eda del Otro frenado. Seg\u00fan la autora, son casos en que el Otro no funciona como vac\u00edo, pues las madres completan el Otro, y la consecuencia para el ni\u00f1o es la falicizaci\u00f3n del yo ideal que intentar\u00eda remediar el exceso de goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del texto \u00abNi\u00f1os Amos\u00bb se puede pensar que la direcci\u00f3n del tratamiento de L. es instaurar un lugar de vac\u00edo donde la pulsi\u00f3n puede ir \u00abarm\u00e1ndose en el campo del Otro\u00bb, un lugar donde est\u00e1 el lenguaje cediendo un poco del goce de Uno al Otro; as\u00ed, \u00abpodr\u00e1 enganchar ese goce al significante que resuena con la pulsi\u00f3n y conectar este significante al saber inconsciente. D\u00e1ndole un destino a lo que le viene como exceso\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir, retomamos las propuestas de Adela Fryd como los ni\u00f1os amos y las de \u00c9ric Laurent sobre el ni\u00f1o como un significante-maestro en la cultura, para decir que el problema en cuesti\u00f3n debe considerarse, en perspectiva de la orientaci\u00f3n lacaniana, no como una categor\u00eda homog\u00e9nea sino como un mosaico cl\u00ednico bastante complejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, no est\u00e1n en el mismo nivel el ni\u00f1o que toma para s\u00ed el \u00abYa\u00bb como palabrita m\u00e1gica y el ni\u00f1o de la pel\u00edcula, aunque ambos puedan estar alineados en la idea subyacente del \u00abni\u00f1o amo\u00bb. Para que se avance m\u00e1s all\u00e1 de la lectura de la \u00abciencia del comportamiento\u00bb, tenemos que considerar que la cl\u00ednica del s\u00edntoma, si se lo toma en estado bruto, cobra un precio muy alto para garantizar cierta posici\u00f3n subjetiva en la existencia de un ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no estamos tratando exactamente ni\u00f1os \u00abcaprichosos\u00bb, \u00abmalcriados\u00bb o \u00absin l\u00edmites\u00bb y para la gravedad de las condiciones con las cuales nos hemos deparado en la cl\u00ednica, cierta prudencia siempre es bienvenida. Si por un lado la psicosis en la infancia ya se desencadena desde el primer contacto del ni\u00f1o con el lenguaje (como recuerda Adela Fryd), en muchas situaciones esta psicosis no tiene la exuberancia de los fen\u00f3menos elementales que constatamos en adultos: su \u00abpatoplastia\u00bb es la de una psicosis ordinaria. Y un sujeto puede, por ejemplo, ordinarizar su psicosis forjando el\u00a0<i>sinthome<\/i>\u00a0\u00abni\u00f1o amo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los di\u00e1logos y contrapuntos entre la primera y la \u00faltima ense\u00f1anza de Jacques Lacan son fundamentales en este enfoque, principalmente al tomar como fundamental (tambi\u00e9n para el an\u00e1lisis con ni\u00f1os), el goce femenino.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/b><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Barros, M. R. R. \u00abLacan e a crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>Op\u00e7\u00e3o Lacaniana\u00a0<\/i>n\u00ba 62. S\u00e3o Paulo: E\u00f3lia, dezembro 2011.<\/li>\n<li>Lacad\u00e9e, P.\u00a0<i>Le malentendu de l&#8217;enfant<\/i>. France: Editions Payot Lausanne, 2003.<\/li>\n<li>Lacan, J.\u00a0<i>O Semin\u00e1rio, livro 17: o avesso da psican\u00e1lise<\/i>. Rio de Janeiro: Zahar, 1992.<\/li>\n<li>Lacan, J. \u00abAlocu\u00e7\u00e3o sobre as psicoses da crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>Outros Escritos<\/i>. Rio de Janeiro: Zahar, 2003.<\/li>\n<li>Lacan, J. \u00abNota sobre a crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>Outros Escritos<\/i>. Rio de Janeiro: Zahar, 2003.<\/li>\n<li>Laurent, \u00c9. \u00abPsican\u00e1lise com crian\u00e7as e sexualidade feminina\u00bb. In:\u00a0<i>A sociedade do<\/i>\u00a0<i>Sintoma: a psican\u00e1lise, hoje<\/i>. Rio de Janeiro: Contra Capa, 2007.<\/li>\n<li>Laurent, \u00c9. \u00abAs novas inscri\u00e7\u00f5es do sofrimento da crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>A sociedade<\/i>\u00a0<i>do Sintoma: a psican\u00e1lise, hoje<\/i>. Rio de Janeiro: Contra Capa, 2007.<\/li>\n<li>Laurent, \u00c9. \u00abEl ni\u00f1o como reverso de las familias\u00bb. In:\u00a0<i>El goce sin rostro: Psicoan\u00e1lisis y pol\u00edtica de las identidades<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches, 2010.<\/li>\n<li>Laurent, \u00c9. \u00abFalar com seu sintoma, falar com seu corpo\u00bb. In:\u00a0<i>Correio,<\/i>\u00a0n\u00ba 72. S\u00e3o Paulo: Escola Brasileira de Psican\u00e1lise, 2013.<\/li>\n<li>Leite, M. P. S. L.\u00a0<i>Deus \u00e9 a mulher<\/i>. S\u00e3o Paulo: IMP, 2013<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, \u00c9.\u00a0<i>A<\/i>\u00a0<i>Sociedade do Sintoma<\/i>, pg. 43.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Leite, M. P. S.\u00a0<i>Deus \u00e9 a mulher<\/i>, 85.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, \u00c9.\u00a0<i>Correio<\/i>\u00a0n. 72, 9.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, \u00c9.\u00a0<i>A Sociedade do Sintoma<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abAlocu\u00e7\u00e3o sobre as psicoses da crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>Outros Escritos<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, \u00c9.\u00a0<i>El goce sin rostro<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abNota sobre a crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>Outros Escritos<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Peri\u00f3dico de la ciudad de R\u00edo de Janeiro. 36473647558<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Barros, M. do R. R. \u00abLacan e a crian\u00e7a\u00bb. In:\u00a0<i>Op\u00e7\u00e3o Lacaniana<\/i>\u00a0n. 62.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<i>O Semin\u00e1rio, livro 17: o avesso da psican\u00e1lise, 150.<\/i><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacad\u00e9e, P.\u00a0<i>Le malentendu de l&#8217;enfant<\/i>, 45.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, \u00c9.\u00a0<i>A Sociedade do Sintoma<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">FEBEM \u2013 Fundaci\u00f3n Estatal del Bienestar del Menor (sigla antigua para la fundaci\u00f3n CASA- Estado de S\u00e3o Paulo).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, \u00c9.\u00a0<i>A Sociedade do Sintoma<\/i>.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1129"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1129"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1129\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1130,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1129\/revisions\/1130"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}