{"id":1133,"date":"2021-08-18T21:20:13","date_gmt":"2021-08-19T00:20:13","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1133"},"modified":"2021-08-18T21:20:13","modified_gmt":"2021-08-19T00:20:13","slug":"adela-fryd","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/adela-fryd\/","title":{"rendered":"Adela Fryd"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Integran este grupo:<\/b>\u00a0Andrea Brunstein, Catalina Guerberoff, Patricia Moraga, Marcela Negro, Esteban Stringa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que hemos llamado ni\u00f1os amos \u2013categor\u00eda que incluye ni\u00f1os con diferente compromiso o gravedad- presentan modalidades diversas. Ni\u00f1os amos con una tiran\u00eda dominante (\u00abtomame como soy porque yo soy as\u00ed\u00bb). Ni\u00f1os con un dominio tal, que parecer\u00edan encarnar al significante amo. Ni\u00f1os que imponen sus normas y exacerban su tiran\u00eda del goce (\u00abyo soy yo\u00bb), con inflaci\u00f3n yoica y un culto al yo que casi se emparenta con una locura yoica. Desde los que pretenden la plenitud del robot hasta el ni\u00f1o amo con pasajes al acto perversos que llegan a la criminalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 los agrupamos? En esta investigaci\u00f3n armamos una serie, y aunque planteen diferencias en las estructuras, encontramos elementos en com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto nos permite pensar en la respuesta de nuestra cl\u00ednica. \u00bfC\u00f3mo asociarlos dentro del dispositivo anal\u00edtico contemplando el caso por caso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Yo soy yo<\/span><br \/>\nDestacaremos algunos temas. Partiendo de la frase de Rimbaud \u00abyo es otro\u00bb \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda esto en los ni\u00f1os amos? Ellos van al mito de Narciso donde hay un Ser Uno que los lleva a jam\u00e1s unirse al Otro, quedando &#8211; como el mismo Narciso &#8211; prisioneros de su cuerpo. El sujeto narcisista no es sin Otro, pero es un Otro no dividido a quien no se le puede extraer un significante que falta. Estos ni\u00f1os se colocan como su Otro:\u00a0<b><i>\u00e9l es \u00e9l y \u00e9l es el Otro<\/i><\/b>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante c\u00f3mo despu\u00e9s de Freud se trabaja el tema del car\u00e1cter, que fue el instrumento conceptual para extender la neurosis m\u00e1s all\u00e1 del s\u00edntoma. Fue necesario introducir el car\u00e1cter cuando la patolog\u00eda se presentaba afectando el comportamiento del sujeto y el conjunto de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J. A. Miller destaca el punto donde el sujeto se instala en el rechazo a las exigencias del Otro. Freud llama car\u00e1cter a lo que el sujeto no satisface con el s\u00edntoma. Lo hace aparecer como un modo de satisfacci\u00f3n de la pulsi\u00f3n que no moviliza al s\u00edntoma como mensaje al Otro. Podr\u00edamos pensar el rechazo de las reglas del Otro que vemos en estos ni\u00f1os &#8211; planteado en relaci\u00f3n al tema del car\u00e1cter \u2013 con la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan. El cuadro que plantea Miller \u2013real, car\u00e1cter, defensa, goce, pulsi\u00f3n- nos sirve para pensar la direcci\u00f3n de la cura en estos casos.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de Freud el car\u00e1cter se plantea no como la anulaci\u00f3n del mundo exterior de la psicosis, sino como la introducci\u00f3n del desorden. Tratar mal, hacerse maltratar, hacer algo de manera repetitiva, son un modo distinto de satisfacci\u00f3n. No es una modificaci\u00f3n del sujeto sino que moviliza al entorno, incide en el lazo social. Como en los ni\u00f1os amos, el lugar del Otro causa estragos pero en relaci\u00f3n al Otro. Lacan toma como interesante de la\u00a0<i>ego-psicology<\/i>, el abordar las actitudes del ego en relaci\u00f3n con las exigencias pulsionales. Es llamativo que Miller hable del tema y remita a nuestro planteo de los ni\u00f1os amos. La gloria se refiere a la resistencia solitaria a las exigencias del Otro\u00a0<b><i>solo contra todos.<\/i><\/b>\u00a0Este s\u00edmbolo de gloria fuerza al sujeto a igualarse en el espejismo de su omnipotencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos casos es claro que &#8211; seg\u00fan esta dial\u00e9ctica &#8211; hay una relaci\u00f3n especular que soporta las identificaciones imaginarias. Los ni\u00f1os amos no se encuentran con el objeto-mirada, no se relacionan con el enigma del deseo del Otro y\u00a0<b><i>pretenden tener la mirada del otro como pr\u00f3tesis: ser mirados.<\/i><\/b>\u00a0Investidos del significante a veces imaginarizado que los representa, giran en escenas repetitivas que a veces se transforman en su destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres quedan en posici\u00f3n de testigos de esos excesos, de esa lucha infinita por separarse del Otro. Son ni\u00f1os que dan prueba de prepotencia y omnipotencia todo el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda cadena significante (si es que se presenta) espera la voz del Otro: \u00ab\u00bfque me dir\u00e1, qu\u00e9 me espera, qu\u00e9 ser\u00e1 de m\u00ed?\u00bb y lo que es de mi ser como indecible. La voz en el campo del Otro es aquello que los ata,\u00a0<b><i>y<\/i>\u00a0<i>en estos ni\u00f1os pareciera no ceder a la espera del Otro.<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pulsi\u00f3n &#8211; en su trayecto en relaci\u00f3n al Otro &#8211; es lo que de alguna forma entr\u00f3 en cortocircuito. Puede darse que estos ni\u00f1os se identifiquen con el objeto, se apoderen de un significante y con ello intenten separarse de \u00e9l, quedando ese yo ligado al goce pulsional. Ese cortocircuito no los hace pasar por el Otro y no se termina de circunscribir el objeto, sosteniendo el goce pulsional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un caso de Marcela Negro trata de un ni\u00f1o que no presta atenci\u00f3n, pega, trata a los adultos como pares, sin registro del peligro, angustia o arrepentimiento. Toma unos dinosaurios y roba comida \u00abpara saber qu\u00e9 gusto tiene la comida del otro\u00bb. Ante la intervenci\u00f3n \u00abas\u00ed no puede respirar\u00bb, cuando en el juego s\u00f3lo se trata de devorar, cada vez m\u00e1s y llen\u00e1ndose la cara, R responde: \u00abTiene que lavarse los dientes para sacarse comida. Necesito ayuda\u00bb. El juego se transforma en \u00abhacer recetas\u00bb. Introduce algo nuevo: \u00abDino come, ataca porque es malo, te pinto como monstruo para que los chicos te tengan miedo. A: \u00abAsust\u00e1s en el colegio porque ten\u00e9s miedo\u00bb. R: \u00abtodos los chicos ten\u00edan un plan malvado, menos yo. Si te besa el monstruo, te convierte en monstruo\u00bb. A: \u00abEsas cosas de miedo que dec\u00eds son pensamientos.\u00bb R: \u00abQuiero comer, dame comida\u00bb. A: \u00abLa boca ac\u00e1 es para hablar\u00bb. Dibuja un nene con una sonrisa y luego lo transforma, dice: \u00ablos zombis comen. Para que no me coman me hago el zombi\u00bb. A: \u00abpara no ser zombi hay que hablar\u00bb. R: \u00abC\u00f3mo se borra algo de la cabeza?\u00bb A: \u00abContando el pensamiento\u00bb. R: \u00abTengo pesadillas: Ben 10 iba a una basura, com\u00eda y se transformaba en zombi. Transformaba a otros en zombis, despu\u00e9s ven\u00edan por m\u00ed. Yo les dec\u00eda no, no, pero me transformaban igual\u00bb. Viene cabizbajo y dice: \u00able pegu\u00e9 a J, el impulso humano&#8230;\u00bb. A: \u00abTiene que ver con pensamientos, pero pueden estar equivocados\u00bb. R: \u00abLos pensamientos son una tonter\u00eda, no significan nada\u00bb. A: \u00abPero me dejan solo cuando los hago en impulsos\u00bb. R: \u00abPon\u00e9 mi nombre, voy a firmar\u00bb. Cuando las palabras se disparaban enloqueci\u00e9ndolo (\u00abloca te voy a destruir, caca, Marcela de mierda\u00bb), la analista propuso guardarlas en una caja que R llam\u00f3 \u00abde las malas palabras\u00bb. Eso acot\u00f3 la agitaci\u00f3n, iniciando nuevos juegos: desarmar lapiceras \u00abmuertas\u00bb reconstruy\u00e9ndolas de manera inventada para que funcionen, hacer un collar con clips, ponerle marca a los objetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer per\u00edodo muestra la pulsi\u00f3n al desnudo. Luego se observa c\u00f3mo R lleva a cabo un trabajo con la pulsi\u00f3n desde aquello que lo satisface hasta el intento de vaciamiento. Pone un velo: las recetas de cocinero. Luego, la pulsi\u00f3n se anuda a significantes, lo que permite construir algo del orden del ser: hacerse el zombi. Despu\u00e9s, el zombi qued\u00f3 acotado a la aparici\u00f3n de determinadas palabras que disparaban su enloquecimiento. Encerrarlas permiti\u00f3 sustraerlas del pensamiento y as\u00ed no ser forzado a hacer de zombi permanentemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Madre &#8211; Ni\u00f1o Amo<\/span><br \/>\nLa cl\u00ednica con estos ni\u00f1os no bautizados por el significante amo nos hace centrar nuestra investigaci\u00f3n en la relaci\u00f3n con la madre. Aqu\u00ed podr\u00edamos seguir el trayecto que se abre en la dial\u00e9ctica imaginaria &#8211; por el deseo fusionante de la madre de los a\u00f1os 60 &#8211; para destacar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni\u00f1os caprichosos: resistentes a la racionalizaci\u00f3n, muestran que el\u00a0<b><i>yo quiero<\/i><\/b>\u00a0es anterior al\u00a0<b><i>yo pienso<\/i>.<\/b>\u00a0Como dice J. A. Miller[2], la belleza del capricho es que \u00e9l asume como propia la voluntad que lo mueve. \u00abQuiero aquello que me pulsiona, soy yo quien lo quiere\u00bb. Los ni\u00f1os amos creen ser artesanos de su propio destino, pero no saben cu\u00e1n comandados est\u00e1n por no reconocer las marcas del Otro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El capricho que creen suyo es el capricho materno; esto permiti\u00f3 trabajar las patolog\u00edas en la demanda. Como dice Lacan, la omnipotencia del ni\u00f1o es la omnipotencia de la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acogimiento de todo ni\u00f1o por el Otro primordial tiene varios \u00f3rdenes:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>parte del lenguaje;<\/li>\n<li>los objetos son puestos en el intercambio;<\/li>\n<li>los cuerpos en juego;<\/li>\n<li>todo esto constituye una peque\u00f1a historia infantil que le permite tratar la lengua que \u00e9l padece.<\/li>\n<li>la soledad de lo pulsional.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modo de presentarse del ni\u00f1o es siempre enigm\u00e1tico y esa dimensi\u00f3n de enigma puede generar un efecto de angustia. En tanto el beb\u00e9 no habla, se presta a encarnar una voluntad imperativa. Es la madre la que acusar\u00e1 recibo, la que transformar\u00e1 un grito en un llamado y podr\u00e1 o no hacer algo con ello. La invenci\u00f3n por excelencia es que ella le habla una lengua que llamamos materna, y la experiencia anal\u00edtica muestra su importancia en el desciframiento de los modos de goce de un sujeto. La lengua materna nombra a su manera este intercambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos ni\u00f1os falla el modo en que fueron alojados con relaci\u00f3n a la lengua, que aparece en el encuentro con el ni\u00f1o y nombra la relaci\u00f3n con los objetos en su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas madres tan narcisistas encontramos un mutismo respecto del lugar libidinal de estos ni\u00f1os (en general muy circunscriptas a su propia libido), y la dificultad para transmitir esta lengua. Cuando la madre o el ni\u00f1o deben dar algo que creen que es propio, ninguno cede e irrumpe lo pulsional: la parte de la soledad de la pulsi\u00f3n desmesurada atrae hacia ella a la mayor\u00eda de los objetos de intercambio. Estamos tambi\u00e9n ante la presencia de leyes tiranas en el ni\u00f1o. \u00c9l entra como devorado, rechazado, sometido a ruidos ensordecedores, o siente su cuerpo cortado en pedazos que no existen sino en su cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hay un intercambio entre los objetos y la lengua, la marca de la presencia del objeto tan singular es lo que llamamos las preferencias, los gustos, la defensa contra ese objeto sexual freudiano. En estos ni\u00f1os la defensa es la indiferencia o el disgusto y se producen malentendidos cuando se introduce el pedido con los objetos de la pulsi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><b>Se constata que la atenci\u00f3n de estos ni\u00f1os se encuentra fijada sobre la libido de la madre, lo que falla es la libidinizaci\u00f3n. Actualizar la pareja sintom\u00e1tica del ni\u00f1o y su madre es posible si articulamos la agitaci\u00f3n pulsional con la est\u00e1tica del fantasma materno<\/b>[3].<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vi\u00f1eta cl\u00ednica hace figurar a la pareja que forman el ni\u00f1o dinamita y la madre exacerbada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Facundo desmonta un stand en un supermercado con un movimiento preciso, mientras su madre obsesionada elige cada verdura por su excelencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat\u00edas, tres a\u00f1os. Desde su cochecito y con su chupete que se saca para dar \u00f3rdenes, obliga a las mujeres que lo rodean a jugar al f\u00fatbol sin cesar. (Oficio de su padre: selecci\u00f3n de futbolistas). La madre de Mat\u00edas lo trae asustada porque teme que Mat\u00edas sea esquizofr\u00e9nico como el hermano mayor de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Del semejante al semblante<\/span><br \/>\nEn el parl\u00eatre cuerpo y espacio se constituyen correlativamente; por un lado identificaci\u00f3n y completud; por el otro la pulsi\u00f3n. Retomando a Caillois, mientras para Lacan el se\u00f1uelo captura por completo al animal, en relaci\u00f3n a estos ni\u00f1os nos preguntamos: \u00bfQu\u00e9 es lo que los captura? No se trata de la tentaci\u00f3n ejercida por el espacio, s\u00ed la confusi\u00f3n con el medio y la p\u00e9rdida del sentimiento de la vida que llega hasta la despersonalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o amo se las arregla cuando no hay resonancia corporal de la palabra, cuando no est\u00e1n puestos en funci\u00f3n el cuerpo (I) y el lenguaje (S). Lo real, entonces, tampoco est\u00e1 como tercero que los anuda y soporta el esquema de la resonancia para que (I) y (S) se mantengan juntos, intersecci\u00f3n que fabrica el sentido y los semblantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller retoma el estatuto imaginario del goce: imagen y cuerpo. Mientras el mimetismo pone en continuidad imaginario y real, el semblante s\u00ed articula imaginario y simb\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan introduce el\u00a0<b>parl\u00eatre<\/b>, le atribuye un ser de semblante y le atribuye el parecer. El signo de la \u00e9poca moderna &#8211; el semblante &#8211; es lo que aparece de lo que es. Como dice Miller[4], se podr\u00eda decir, disimular, en el sentido de no dejar traslucir nada. En \u00abLos desenga\u00f1ados se enga\u00f1an\u00bb o \u00abLos nombres del padre\u00bb, Miller trabaja a los desenga\u00f1ados de los semblantes. Creen poder prescindir de ellos, y sin embargo no utilizar los semblantes es estar enga\u00f1ado de otra manera. \u00bfPodemos pensar este tema en los ni\u00f1os amos? Creemos que s\u00ed, porque el pasaje de semejante a semblante va a ser muy \u00fatil en la direcci\u00f3n de la cura. Cuando un ni\u00f1o arma su yo en funci\u00f3n del semejante, recubre lo real. Cuando se encuentra con otro semejante con la imagen de algo completo (hermanos, amigos y otros) aparecen el resentimiento y la agresividad ambivalente que pasan a la envidia y al celo del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es el semblante en el ni\u00f1o? El semblante soporta lo simb\u00f3lico para rebotar en el fantasma, lo que se produce en la cura de estos ni\u00f1os. El semblante sale de la cooptaci\u00f3n imaginaria, el ni\u00f1o amo niega la divisi\u00f3n pulsional y restaura al mismo tiempo al semejante, que es el supuesto completo. En el recorte que hace Adela Fryd M (Mat\u00edas de 4 a\u00f1os) tiene encuentros con su madre a trav\u00e9s de los cuentos de terror que ella contaba con mucha gracia. Un d\u00eda M esconde una joya muy valiosa de su madre y se dan cuenta que \u00e9l la hab\u00eda escondido. Tiempo despu\u00e9s M se cuelga por la baranda de una escalera, pasa su madre y le dice \u00abmirame mam\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las sesiones \u00e9l dec\u00eda que escrib\u00eda una historia (\u00e9l no sabe escribir). Le pido que me cuente y solo repite \u00abSangre fr\u00eda\u00bb. A: \u00abC\u00f3mo es eso, qu\u00e9 escribiste? Contamelo\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M: \u00abUno ven\u00eda y le cortaba con un cuchillo y le sal\u00eda la sangre\u00bb. El analista es un semejante y \u00e9l se coloca como estando frente a un ideal, que escucha su relato en relaci\u00f3n al ideal materno. El real no puede ser aprendido. Una vez acontecido el acting frente a la madre (con su estilo de asustar como lazo al otro y de una manera muy riesgosa que logra la mirada en \u00e9xtasis de su madre), le digo que efectivamente \u00e9l era un objeto precioso. Luego aparece por primera vez el comienzo de un juego, aquello que se soporta y rebota en un fantasma. M dice: \u00abyo no existo, vos buscame pero no me ves, no me encontras\u00bb. Hago semblante de no verlo. Esta vez el sujeto imaginariza el semblante a partir de la identificaci\u00f3n a ser como que no es visto, un falso semblante. Si bien se sigue evitando la castraci\u00f3n es un paso m\u00e1s en la cura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Cuerpos en movimiento<\/span><br \/>\nNi\u00f1o amo que se mueve, que se agita. Que corre en todos los sentidos. La cl\u00ednica &#8211; que coloca en valor al cuerpo como un puro objeto pulsional &#8211; subraya el car\u00e1cter ac\u00e9falo de la pulsi\u00f3n, la ausencia de intencionalidad y de identidad subjetiva. Podr\u00edamos hablar de una cl\u00ednica del cuerpo en movimiento. Esta cl\u00ednica del cuerpo es ciertamente opuesta a la est\u00e1tica del fantasma, porque lo que se descifra se descifra como goce. Las necesidades no se satisfacen sino por movimientos sin ritmo, sin trayecto. La excitaci\u00f3n man\u00edaca por rechazo del objeto\u00a0<i>a<\/i>, hace del sujeto la proa del lenguaje en un deslizamiento interminable y meton\u00edmico, vertiente mortal de la excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo respondemos con nuestra pr\u00e1ctica? \u00bfC\u00f3mo pasar de \u00e9l como objeto a lo vivo de la lengua? \u00bfC\u00f3mo hacerlos respirar all\u00ed donde el goce sofoca?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos ni\u00f1os hay respuestas que constituyen comportamientos; no son s\u00edntomas, que siempre implican sustituci\u00f3n. Los problemas que encontramos son problemas de goce, no disociados de lo que el ni\u00f1o es como objeto para el Otro. En los ni\u00f1os con s\u00edntomas vemos c\u00f3mo el decir de la lengua reson\u00f3 y c\u00f3mo eligen ese rasgo que muestra su elecci\u00f3n de goce. Pero estos comportamientos -romper, pelearse o un \u00abno\u00bb absoluto- son elaboraciones de una respuesta. Pareciera que no, pero un analista puede ayudar sigui\u00e9ndolo en la construcci\u00f3n de una respuesta que muestre al Otro de una manera diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunos de estos ni\u00f1os no hay marca, en otros habr\u00e1 un S1 y en otros una nebulosa. Se tratar\u00e1 de despejar o de inventar algo de la lengua que no se transmiti\u00f3. Eso que se dio o no se dio puede presentarse en el dispositivo. Se trata de poner orden en esta nebulosa de signos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veremos el caso de Patricia Moraga. Describe una cura con Franco, que tiene un hermano mellizo Bruno. Franco no acepta los l\u00edmites, el no. Su padre no tiene autoridad con \u00e9l, le pone penitencias y no las cumple. Corre sin parar y cruza las calles. Ha prendido fuego colchones y roto vidrios. Tiene dificultades para separarse del padre y de su hermano. S\u00f3lo juega con \u00e9ste y con un mu\u00f1eco de Batman que lo acompa\u00f1a a todos lados. La madre tiene una hermana melliza. Dice que eligi\u00f3 a Franco por ser el m\u00e1s grande, nadie lo iba a querer. A ella le pas\u00f3 lo mismo con su hermana. Siempre tuvo predilecci\u00f3n por Franco, hasta que a los dos a\u00f1os descubre al otro mellizo. Tiene una pesadilla donde se cae con su madre en el desag\u00fce. Cuando pasean solos le advierte a su mam\u00e1 \u00abcuidado con los desag\u00fces\u00bb. En las sesiones dice \u00ab\u00bfqui\u00e9n es el m\u00e1s alto, el m\u00e1s fuerte?\u00bb Concluye: \u00abBatman es el m\u00e1s alto, el m\u00e1s fuerte de todos\u00bb. Dice que tiene tres padres: el abuelo M, el abuelo C y su padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A: \u00ab\u00bfCon uno no alcanza?\u00bb. F:\u00bbNo, no s\u00e9 si con uno alcanza\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tercera entrevista pregunta por las partes que faltan de las v\u00edas de un tren y le reprocha a la analista haberlas perdido. Juega a ser el m\u00e1s grande. Batman lucha contra todos y siempre vence. \u00c9l es \u00abel m\u00e1s grande\u00bb. El m\u00e1s grande est\u00e1 solo. Se ubica en un lugar alto y dice \u00abmirame\u00bb. La analista toma los juguetes pero le sustrae la mirada. Entonces dice: \u00abtengo un secreto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego \u00ab\u00bfno te gusto?, soy el m\u00e1s grande\u00bb. Concentrada en el juego la analista dice \u00ab\u00bfY qu\u00e9 tiene ser el m\u00e1s grande?\u00bb. Tras un momento de vacilaci\u00f3n toma un alhajero y dice \u00ab\u00bfde qui\u00e9n es esta princesa?\u00bb Batman (Franco) y el hombre ara\u00f1a (la analista) quieren la joya. El hombre ara\u00f1a toma a la princesa y se la lleva. Franco grita, la analista le dice \u00abno te la voy a dar\u00bb y la guarda. En otra sesi\u00f3n, frente a una escena en la que amenaza con matar al hombre ara\u00f1a si la princesa no se va con \u00e9l, la analista hace hablar a la princesa diciendo \u00abno s\u00e9 pero lo quiero, por m\u00e1s que lo mates lo quiero\u00bb. Franco se r\u00ede. Aparecen el Otro y el saber. Quiere saber, pregunta por los libros de Freud. Hace un garabato. Va a buscar a la princesa guardada en un alhajero y dice \u00abvamos a jugar al objeto perdido\u00bb. El objeto perdido es un papelito con un garabato. Hace una cueva y dice \u00abvos no pod\u00e9s entrar porque sos m\u00e1s grande, esta cueva es para chicos\u00bb. \u00abLos chicos no pueden todo, los grandes tampoco. Con Franco vemos c\u00f3mo se trata de seguirlo en ese bombardeo de actitudes y palabras, que lo llevar\u00e1n a ubicar su posici\u00f3n frente al Otro y le dar\u00e1n otro lugar. \u00c9l deb\u00eda ser el m\u00e1s grande, el mejor, para reafirmar la fantasm\u00e1tica materna. Su padre &#8211; aunque interven\u00eda &#8211; lo hac\u00eda desde un lugar muy par.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos casos, como dice Lacan, hace falta que est\u00e9n el cuerpo y la noci\u00f3n de interpretaci\u00f3n como perturbaci\u00f3n que moviliza algo del cuerpo, lo que no ocurre cuando se traduce un texto. All\u00ed intervienen el tono, la voz y el acento, hasta el gesto y la mirada. Aunque sea atiborrada, se trata de tomar en serio su respuesta; no comprenderlo ni encerrarlo en un sentido que no es el suyo, sino que aparezca algo que quiz\u00e1s no estaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se tratar\u00e1 de captar la lengua propia del ni\u00f1o y de insertarlo en una secuencia que de cuenta de \u00e9l. Encontr\u00e1ndonos con un sujeto en el cual los significantes aparecen sin intervalos, podremos despejar algo de la lengua materna que no se produjo en ese lazo por una falla en la transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cl\u00ednica muestra que si se cede un poco ese goce narcisista, el vac\u00edo generado podr\u00e1 engancharlo al significante que resuena con la pulsi\u00f3n. Esto se ve muy bien en caso de Franco donde se sit\u00faan un S1 amo, la extracci\u00f3n de un objeto, mirada, el vac\u00edo, la joya y la puesta en juego de un saber ficcional como invenci\u00f3n del objeto.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La experiencia de lo Real en Psicoan\u00e1lisis. J. A. Miller. Cap. VIII<\/li>\n<li>Serge Cottet. L&#8217;ingconscinent de papa et le notre. Contribution a la clinique Lacanienne Editions Michele, Paris, 2012.<\/li>\n<li>Serge Cottet. L&#8217;ingconscinent de papa et le notre. Contribution a la clinique Lacanienne Editions Michele, Paris, 2012.<\/li>\n<li>De la Naturaleza de los Semblantes. J. Alan Miller<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Caillois, R., (1991) \u00abMimetismo y psicastenia legendaria\u00bb, en\u00a0<i>Referencias en la obra de Lacan<\/i>, n\u00ba 2, Bs.As.: Casa del Campo freudiano.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cottet, S.,\u00a0<i>L&#8217;ingcousceinent de papa et le notre<\/i>. Paris: ed. Contribution a la clinique lacanienne. Paris, 2012<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda, G., (2000) \u00abLas resonancias en Freud de nuestras preguntas\u00bb,\u00a0<i>D&#8217;Escolar<\/i>. Bs.As.: Atuel-An\u00e1fora Bs.As.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.,(1994)\u00a0<i>El Seminario Libro 4, La relaci\u00f3n de objeto<\/i>\u00a0(1956-57). Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., (1987) \u00abLa pulsi\u00f3n parcial y su circuito\u00bb en\u00a0<i>El Seminario Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis\u00a0<\/i>(1964), cap. XIV. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., (1985) \u00abAcerca de la causalidad ps\u00edquica\u00bb (1946), en\u00a0<i>Escritos<\/i>\u00a01. Bs. As.: Siglo XXI.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., (1985) \u00abEl estadio del espejo como formador de la funci\u00f3n del yo (<i>je<\/i>) tal como se nos revela en la experiencia psicoanal\u00edtica\u00bb (1949). Ob. cit.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., (1987) \u00abObservaci\u00f3n sobre el informe de Daniel Lagache: &#8216;Psicoan\u00e1lisis y estructura de la personalidad'\u00bb,\u00a0<i>Escritos 2<\/i>, Bs.As.: Siglo XXI, , p\u00e1g. 657-659.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., (2012) \u00abNota sobre el ni\u00f1o\u00bb en\u00a0<i>Otros Escritos<\/i>. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J., (2012)\u00a0<i>El Seminario libro 19, \u2026 o peor<\/i>\u00a0(1971-72). Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E., Presentaci\u00f3n de VI Enapol. Recuperado de www.enapol.com<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A-., (1998) Los signos de goce. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A., \u00abAcerca del Gide de Lacan\u00bb, Malentendido n\u00b0 7, Bs.As., 1990, Cap.IV.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J. \u2013A., Presentaci\u00f3n de VI Enapol. Recuperado de www.enapol.com<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A., (2011)\u00a0<i>Donc<\/i>. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J., (2002)\u00a0<i>De la naturaleza de los semblantes<\/i>. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A., (2004) \u00abCapricho y voluntad\u00bb en\u00a0<i>Los usos del lapso<\/i>, cap. VIII. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller., J.-A., (2003) \u00abS\u00edntoma y car\u00e1cter\u00bb en\u00a0<i>La experiencia de lo real en la cura psicoanal\u00edtica<\/i>, cap. VII. Bs. As.: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A.,\u00a0<i>La muy \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan<\/i>, cl. 28-03-2007. In\u00e9dito.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1133"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1134,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions\/1134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}