{"id":1141,"date":"2021-08-18T21:24:52","date_gmt":"2021-08-19T00:24:52","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1141"},"modified":"2021-08-18T21:24:52","modified_gmt":"2021-08-19T00:24:52","slug":"ondina-machado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/ondina-machado\/","title":{"rendered":"Ondina Machado"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Informe del Grupo de trabajo de la Escuela Brasile\u00f1a de Psicoan\u00e1lisis<br \/>\nGrupo de trabajo compuesto por: Ondina Machado (coord.), Marcus Andr\u00e9 Vieira (\u00e9xtimo), \u00c2ngela Gentile, Fl\u00e1via Brasil, Gl\u00e1ucia Barbosa, Gustavo Fonseca, Heloisa Shimabukuro, Lenita Bentes, Leonardo Miranda, Maria L\u00facia Celestino, Mariana Mollica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">La violencia urbana en los d\u00edas actuales<\/span><br \/>\nRecortamos la violencia urbana y caracterizamos el momento actual como aqu\u00e9l en el que el decl\u00ednio de lo simb\u00f3lico muestra sus consecuencias, en lo cual el recurso a los semblantes de la excepci\u00f3n, de la autoridad, del Padre y de la complementariedad entre los sexos perdieron potencia en nombre de la satisfacci\u00f3n pulsional sin mediaci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">De qu\u00e9 violencia se trata<\/span><br \/>\nLo que nos interesa es la violencia \u00abm\u00e1s lejos del inconciente\u00bb, por lo tanto, que no sea la expresi\u00f3n de lo reprimido y, de ese modo, la que no cede al desciframiento del inconciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partimos de la referencia de Lacan, en el Semin\u00e1rio V, cuando distingue violencia y agresividad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab(&#8230;) a viol\u00eancia \u00e9 de fato o que h\u00e1 de essencial na agress\u00e3o, pelo menos no plano humano. N\u00e3o \u00e9 a fala, \u00e9 at\u00e9 exatamente o contr\u00e1rio. O que pode produzir-se numa rela\u00e7\u00e3o inter-humana s\u00e3o a viol\u00eancia ou a fala. Se a viol\u00eancia distingue-se em sua ess\u00eancia da fala, pode colocar-se a quest\u00e3o de saber em que medida a viol\u00eancia como tal \u2013 para distingui-la do uso que fazemos do termo agressividade \u2013 pode ser recalcada, uma vez que postulamos como princ\u00edpio que s\u00f3 pode ser recalcado, em princ\u00edpio, aquilo que revela ter ingressado na estrutura da fala, isto \u00e9, a uma articula\u00e7\u00e3o significante. Se o que \u00e9 da ordem da agressividade chega a ser simbolizado e captado no mecanismo daquilo que \u00e9 recalque, inconsci\u00eancia, daquilo que \u00e9 analis\u00e1vel, e at\u00e9, de maneira geral, daquilo que \u00e9 interpret\u00e1vel, \u00e9 por interm\u00e9dio do assassinato do semelhante que est\u00e1 latente na rela\u00e7\u00e3o imagin\u00e1ria.\u00bb[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue importante distinguir agresividad y violencia, aun considerando que ellas pueden guardar cierta relaci\u00f3n, para entender que esta \u00faltima est\u00e1 m\u00e1s en el registro de lo real, en cuanto la agresividad estar\u00eda m\u00e1s directamente ligada a las relaciones imaginarias. La violencia como lo real de la agresividad, la aproxima de la pulsi\u00f3n y la coloca distante del significante. Sin embargo, como nos advierte Laurent [2], no podemos reducir esa cuesti\u00f3n a una oposici\u00f3n entre violencia y palabra, pues f\u00e1cilmente caer\u00edamos en la falsa afirmaci\u00f3n de que donde hay palabra no hay violencia. La articulaci\u00f3n significante es m\u00e1s amplia e incluye la cultura, los dispositivos sociales, las coordenadas que localizan un sujeto en relaci\u00f3n a sus significantes amo, finalmente, toda una serie de operaciones simb\u00f3licas que se anteponen a lo real, que hacen la mediaci\u00f3n entre \u00e9l y el sujeto. No basta hablar si no hay una br\u00fajula que sirva de orientaci\u00f3n, que no establezca puntos que eviten la deriva hacia lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la humanidad est\u00e1 repleta de hechos violentos. Algunos movilizaron naciones, grupos religiosos y segmentos ideol\u00f3gicos. Contingentes de personas fueron convocadas a defender posiciones o atacar quien los amenazaba. Algunos demarcaron momentos importantes de mudanza geopol\u00edtica, econ\u00f3mica y social. En el plano individual, tambi\u00e9n constatamos inn\u00fameros cr\u00edmenes, algunos famosos, que horrorizaron al mundo. En general, estos actos violentos tienen una ordenaci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mata para robar, por venganza, para usurpar el poder; por sentirse perseguido, humillado, o para librarse de voces atormentadoras. Se mata para derribar un r\u00e9gimen pol\u00edtico, para dominar una naci\u00f3n, para defender una creencia. Finalmente, para matar no faltan motivos. De una u otra forma estos son cr\u00edmenes que tienen un objetivo exterior al proprio crimen. Lacan los denomina de cr\u00edmenes del yo, Miller dice que son cr\u00edmenes de utilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra investigaci\u00f3n, sin embargo, se dedic\u00f3 a los cr\u00edmenes del goce. Seg\u00fan Miller, son cr\u00edmenes in\u00fatiles desde el punto de vista de la utilidad. Si hay en ellos un objetivo, est\u00e1 en el propio crimen, momento en el cual hay una apertura al goce, la liberaci\u00f3n de un tipo de satisfacci\u00f3n tan radicalmente singular que no puede ser transmitida ni compartida: \u00abrebelde al universal, definitivamente muda, ning\u00fan suporte\u00a0<i>psi<\/i>\u00a0sabr\u00eda hacerla hablar, ninguna estad\u00edstica reduce su originalidad\u00bb[3].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buscamos aislar los cr\u00edmenes en los cuales se presentaron esos determinantes e trazamos como hip\u00f3tesis general que en ellos habr\u00eda la competencia de la pulsi\u00f3n en su aspecto necesario, ac\u00e9falo y disruptivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta estructura m\u00ednima permiti\u00f3 extraer de la multiplicidad de los cr\u00edmenes que llegan al p\u00fablico, aquellos que satisfacen las particularidades de los cr\u00edmenes de goce porque entendemos que son m\u00e1s caracter\u00edsticos de los d\u00edas actuales, cuando, porque los semblantes no funcionan para articular lo simb\u00f3lico y lo imaginario, lo que se observa es que todo se vuelve semblante en la medida en que es una cultura que se orienta por el objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Nuestro paradigma<\/span><br \/>\nCircunscribir el crimen de goce como paradigm\u00e1tico nos posibilit\u00f3 aplicar el concepto lacaniano de goce a un fen\u00f3meno social, sin desconocer sin embargo que en cada caso se presentar\u00edan rasgos subjetivos que, estando o no disponibles para an\u00e1lisis, deben ser considerados. Analizamos pasajes al acto que resultaron en crimen y otras que tuvieron consecuencias radicales, sin embargo no criminales. Elegimos uno de ellos como nuestro paradigma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata del asesinato de un ni\u00f1o boliviano de 5 a\u00f1os, muerto con un tiro en la cabeza por uno de los seis asaltantes que invadi\u00f3 la casa donde viv\u00eda con los padres y otros 11 coterr\u00e1neos. Ese crimen ocurri\u00f3 en S\u00e3o Paulo, ciudad que recibe muchas personas que llegan de Bolivia para trabajar en peque\u00f1as confecciones de ropas y as\u00ed juntar dinero para retornar a su pa\u00eds. Por guardar el dinero en casa no es incom\u00fan ser asaltados, como testimonian varias hechos ocurridos, sin embargo, en este caso, hubo un ingrediente que choc\u00f3 al pa\u00eds. Despu\u00e9s de haber robado lo que pudieron, cuando ya dejaban la casa, uno de los asaltantes dispar\u00f3 en el ni\u00f1o. \u00c9l y otros ni\u00f1os estaban presentes en el momento del asalto, todos lloraban y gritaban. Los padres fueron amenazados para hacer con que se callaran. Para los diarios, el ni\u00f1o fue muerto porque su llanto incomod\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asesino fue identificado como un joven de 20 a\u00f1os, pr\u00f3fugo de una c\u00e1rcel donde cumpl\u00eda pena por robo. Los tres asaltantes presos dijeron no haber entendido por qu\u00e9 el c\u00f3mplice dispar\u00f3 al ni\u00f1o, inclusive que intentaron matarlo porque su actitud complic\u00f3 la situaci\u00f3n de todos. A final de agosto los tres fueron envenenados dentro de la c\u00e1rcel, probablemente por una facci\u00f3n criminal que no habr\u00eda gustado de la repercusi\u00f3n. Para algunos agentes penitenciarios, el PCC mat\u00f3 a los acusados por \u00abno tolerar violencia contra ni\u00f1os\u00bb[4]. La esposa del supuesto asesino, tambi\u00e9n muy joven, declar\u00f3 tener con \u00e9l un ni\u00f1o de 6 meses (en aquella \u00e9poca) con quien \u00e9l era muy cari\u00f1oso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos detalles nos llevan a creer que se trata de crimen del goce: 1- el objetivo ya hab\u00eda sido alcanzado cuando el crimen fue cometido, 2- nada le imped\u00eda irse para librarse del llanto, 3- el crimen de robo tiene pena m\u00e1xima de 10 a\u00f1os, mientras el latrocinio (robo seguido de muerte) llega a 30 a\u00f1os de detenci\u00f3n, 4- no solo no era intenci\u00f3n matar como eso no hacia parte del\u00a0<i>modus operandi<\/i>\u00a0del grupo, 5- llanto de ni\u00f1os no le era extra\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Lo insondable<\/span><br \/>\nNo es posible determinar por qu\u00e9 el joven dispar\u00f3, tal vez ni \u00e9l mismo sepa. En lugar de buscar sentidos, intentamos testar algunas hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1- Relacionar el crimen de goce al pasaje al acto, 2- verificar si en ese tipo de crimen participa el fantasma, 3- relacionar el crimen del goce y el pasaje al acto al declive del orden simb\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Gozo<\/span><br \/>\nLas formulaciones de Lacan sobre el goce sit\u00faan su inutilidad, su car\u00e1cter excesivo y su independencia en relaci\u00f3n a la voluntad del sujeto. El goce se impone al sujeto como algo necesario, lo que demuestra su afinidad con la pulsi\u00f3n que apunta \u00fanicamente a la satisfacci\u00f3n, independientemente del objeto. Al mismo tiempo que cualquier objeto sirve, no hay uno que la satisfaga porque ninguno extingue su fuerza. Es eso que hace del goce una exigencia que desprecia el bienestar del sujeto. Es en ese sentido, tambi\u00e9n, que el crimen del goce no apunta a la obtenci\u00f3n de un bien, ni a cualquier condici\u00f3n externa al propio crimen. La b\u00fasqueda de la satisfacci\u00f3n pulsional excede al sujeto, no sufre represi\u00f3n, por lo tanto, no genera s\u00edntoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Angustia<\/span><br \/>\nLa relaci\u00f3n del sujeto con el Otro produce un resto, algo que no es del sujeto, no es del Otro, pero es producido por esa relaci\u00f3n[5]. Para Lacan, la angustia hace evidente la presencia de esa cosa que no deber\u00eda estar ah\u00ed, pero est\u00e1 presente bajo la forma de una ausencia. No se trata propiamente de un objeto, pero tampoco deja de tener cierta objetalidad. Cuando eso que est\u00e1 en el punto ciego del sujeto aparece, bajo cualquier forma, se produce la angustia[6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La constituci\u00f3n del sujeto est\u00e1 directamente ligada a la suposici\u00f3n de un Otro que entra en el c\u00e1lculo de toda acci\u00f3n, decisi\u00f3n o elucubraci\u00f3n subjetiva. La angustia es un concepto que Lacan explora para mostrar que no hay relaci\u00f3n dual, pues en todo lo relativo al sujeto concurre esa alteridad. Como supuesto, el Otro hace parte de la estructura, sin embargo un acontecimiento fortuito puede dar consistencia al resto producido en la relaci\u00f3n. En ese momento, aquello que era atribuido al Otro se presentifica en el campo del sujeto y el que apenas hac\u00eda parte de un c\u00e1lculo lo convoca a responder desde otro lugar. Dependiendo de los recursos simb\u00f3licos e imaginarios disponibles, la respuesta puede ser la creaci\u00f3n de una nueva realidad para este nuevo sujeto o, vi\u00e9ndose sin salida e intentando dar una soluci\u00f3n para la angustia, pasar al acto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Pasaje al acto<\/span><br \/>\nDerivado de la psiquiatr\u00eda cl\u00e1sica y elevado, por Lacan, a la condici\u00f3n de concepto, el pasaje al acto vale para todos los cr\u00edmenes, sean elles de utilidad (simb\u00f3licos e imaginarios) o cr\u00edmenes del goce (real)[7]. Sin embargo, para investigar la violencia, teniendo en vista la distinci\u00f3n entre ella y la agresividad, como propuesto en el inicio de este informe, recortamos el pasaje al acto en los de crimen del goce por entender que se trata del concepto m\u00e1s adecuado a este tipo de crimen de que a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra tesis a ser defendida es que en el pasaje al acto hay un atravesamiento del fantasma. Se puede observar que los t\u00e9rminos que componen el matema del fantasma se funden cuando hay pasaje al acto, no habiendo distinci\u00f3n entre sujeto y objeto[8].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Seminario 10, Lacan caracteriza el pasaje al acto como una salida de la escena del sujeto. Hay el mundo, en el cual lo \u00abreal se comprime\u00bb[9] y hay la escena del Otro, donde el sujeto se constituye en su relaci\u00f3n fundamental con el lenguaje. Cuando sale de la escena, el sujeto es eyectado de la escena del Otro, yendo a caer en el mundo de lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estructura b\u00e1sica del acto demuestra que su temporalidad se asemeja a la de la urgencia. Nada permite su previsi\u00f3n, tampoco hay planeamiento, pero hay una certeza de que se salte\u00f3 el tiempo de comprender. El acto es del orden de lo necesario, no puede ser de otra manera, esto es, aunque el acontecimiento sea contingente, la respuesta del sujeto, dadas las condiciones o la falta de ellas, no podr\u00eda ser otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, a la significaci\u00f3n del acto solamente ser\u00eda posible en un tiempo antes o en un tiempo despu\u00e9s, quedando el acto en s\u00ed sin significaci\u00f3n. As\u00ed, podemos relacionar la violencia a la pulsi\u00f3n como ac\u00e9fala, sin objeto y cuya satisfacci\u00f3n siempre es encontrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verdadero pasaje al acto produce un cambio radical en la posici\u00f3n del sujeto. \u00c9l no es el mismo, no hay vuelta al punto de origen, aunque las coordenadas que lo determinaron sean deducidas, sus efectos no son modificados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dada la radicalidad del acto, su temporalidad y sus consecuencias, podemos afirmar que, en el momento del pasaje, no hay la presencia de un sujeto ni la suposici\u00f3n de un Otro, porque ambos dependen de la articulaci\u00f3n significante. Lo que hay es la \u00abcerteza asustadora\u00bb[10] de la angustia que la conecta con lo real del goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que haya sido el llanto o cualquier otro factor precipitante, se sabe que matar al ni\u00f1o en nada contribuy\u00f3 para la consecuci\u00f3n del robo. Por el contrario, un hecho que no pasar\u00eda m\u00e1s que de un registro policial, tom\u00f3 proporciones enormes. Transform\u00f3 al ladr\u00f3n en asesino, hizo de \u00e9l blanco de una persecuci\u00f3n policial que adem\u00e1s moviliza a la polic\u00eda paulista debido a la exigencia de la sociedad, a la necesidad del gobierno de S\u00e3o Paulo de rendir cuentas al pa\u00eds y al empe\u00f1o de la embajada de Bolivia en tener el caso solucionado y justificar su presencia en el pa\u00eds. Como si no bastase, decret\u00f3 su sentencia de muerte al contrariar a la facci\u00f3n criminal que domina la regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La falta de utilidad no desconsidera los factores subjetivos, por el contrario, supone el encuentro con un objeto insoportable que invadi\u00f3 el campo del sujeto y lo hizo precipitar-se como deyecto de s\u00ed mismo. No se trata de justificar para desresponsabilizar, sino incluir el horror del acto en el ser del sujeto, en el repertorio de respuestas posibles al deseo supuesto al Otro. Buscar la significaci\u00f3n subjetiva de un crimen no transforma el crimen, pero tal vez, posibilite que se conozca m\u00e1s de nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Psicoan\u00e1lisis y crimen<\/span><br \/>\nEn 1950[11], Lacan defiende que el crimen tiene una causa simb\u00f3lica y por eso afirma que \u00abel psicoan\u00e1lisis al irrealizar el crimen, no deshumaniza al criminal\u00bb[12]. Al darle una causa subjetiva humaniza al criminal, en contraposici\u00f3n a una tendencia de la \u00e9poca que identificaba en el criminal trazos de animalidad o primitivismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta causa se hace m\u00e1s evidente en los cr\u00edmenes de utilidad; en los cr\u00edmenes del goce la contingencia simb\u00f3lica queda apagada en relaci\u00f3n a la b\u00fasqueda inmediata de la satisfacci\u00f3n pulsional. Estos son los que m\u00e1s intrigan a la sociedad. Se busca siempre una utilidad en el crimen, cuando eso no es posible se intenta deshumanizar al criminal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan consider\u00f3 tambi\u00e9n que el crimen tiene un \u00abm\u00f3vil social fundamental\u00bb[13]. Al tratar de los cr\u00edmenes del supery\u00f3 y ligar esa instancia \u00aba las condiciones sociales del edipismo\u00bb dice que \u00ablas tensiones criminales incluidas en la situaci\u00f3n familiar solo se tornan pat\u00f3genas en las sociedades donde esa propia situaci\u00f3n se desintegra\u00bb [14]. La tesis de la desintegraci\u00f3n de la familia estaba presente en el texto \u00abLos complejos familiares\u00bb, en el cual reconoc\u00eda que la cultura estaba dirigi\u00e9ndose al desorden simb\u00f3lico y que sus consecuencias repercut\u00edan en la formaci\u00f3n del supery\u00f3. De instancia transmisora de valores, por lo tanto reguladora del goce, se torna incitadora al goce, lo que nos hace considerar que en los cr\u00edmenes del goce el supery\u00f3 se presenta en la vertiente imperativa. En los cr\u00edmenes de punici\u00f3n se evidencia una articulaci\u00f3n con el fantasma, en cuanto que en los cr\u00edmenes del goce esta seria superada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el plano subjetivo, el acto criminal denuncia la ineficacia de la represi\u00f3n en pasar el goce para el inconsciente. En el plano de la cultura, el decl\u00ednio de lo simb\u00f3lico tiene como consecuencia la p\u00e9rdida de potencia de los semblantes como tratamiento a lo real del goce, quedando este dependiente de las soluciones posibles a cada sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Consecuencias sociales<\/span><br \/>\nUn ejemplo reciente muestra como la falta de tratamiento del goce lleva al sujeto a lo peor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los antecedentes a las manifestaciones callejeras, en junio \u00faltimo en el Brasil, es ejemplar. Un joven universitario dio se\u00f1al para que el \u00f3mnibus parase en determinado punto, el chofer no atendi\u00f3 y se inici\u00f3 una lucha f\u00edsica. El veh\u00edculo perdi\u00f3 la direcci\u00f3n, cay\u00f3 de encima de un viaducto causando la muerte de 7 personas y dejando varias otras heridas. Este no fue un dato aislado, sucedi\u00f3 en medio a una flagrante insatisfacci\u00f3n de la poblaci\u00f3n con los servicios p\u00fablicos evidenciada por constantes conflictos entre choferes y pasajeros, m\u00e9dicos y pacientes, profesores y alumnos. Fruto del desorden social, este acontecimiento tr\u00e1gico muestra lo que tensiones sociales sin tratamiento pueden generar. Por otro lado, las manifestaciones de la calle se\u00f1alan que, delante del mismo desorden, otro tipo de recurso puede surgir de iniciativas in\u00e9ditas. La convocaci\u00f3n por redes sociales, como ejemplo de lo que viene ocurriendo en varias partes del mundo, para que la poblaci\u00f3n presentase p\u00fablicamente sus reivindicaciones fue aceptada por m\u00e1s de 1 mill\u00f3n de personas, inicialmente j\u00f3venes, que apostaron en el poder de las masas en promover cambios. Inscribieron sus insatisfacciones personales en un dispositivo pol\u00edtico que dej\u00f3 aturdidos gobiernos, prensa e intelectuales. Mas una vez, sin embargo, las consecuencias del decl\u00ednio de lo simb\u00f3lico se presentaron bajo el ropaje del supery\u00f3. La acci\u00f3n de la polic\u00eda, que oscil\u00f3 entre la ferocidad y la pasividad, sirvi\u00f3 para desautorizar el acto pol\u00edtico y abrir espacio para pasajes al acto de grupos radicales.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de portugu\u00e9s al castellano: Blanca Musachi<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J.\u00a0<i>O semin\u00e1rio, livro 5: as forma\u00e7\u00f5es do inconsciente<\/i>. RJ: JZE, 1999, p. 471.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LAURENT, E. \u00abAs manifesta\u00e7\u00f5es da puls\u00e3o de morte. In: Machado, O.; Derezensky, E.\u00a0<i>A viol\u00eancia: sintoma social da \u00e9poca<\/i>. BH: Scriptum\/EBP, 2013, p. 40-41.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">MILLER, J.A. \u00abPr\u00e9face\u00bb. In: Biagi-Cha\u00ef, F.\u00a0<i>Le cas Landru<\/i>. Paris: Imago, 2007, p. 7-17.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Noticias obtenidas en www1.folha.uol.com.br e www.g1.globo.com<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J.\u00a0<i>O semin\u00e1rio, livro 10: a ang\u00fastia<\/i>. RJ:JZE, 2005, p.128.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i>, p. 133.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Aqui juntamos duas classifica\u00e7\u00f5es, ambas feitas por Miller: crimes de utilidade e crimes de gozo est\u00e3o no pref\u00e1cio do livro de Francesca Biagi-Cha\u00ef,\u00a0<i>Le cas Landru<\/i>\u00a0e crimes do imagin\u00e1rio, do simb\u00f3lico e do real em\u00a0<i>Pe\u00e7as avulsas<\/i>, aula IX de 02\/02\/2005.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN,\u00a0<i>Ibid<\/i>., p. 129.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i>, p.130.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, O semin\u00e1rio, livro 10,\u00a0<i>op.cit.<\/i>, p. 88.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J. \u00abIntrodu\u00e7\u00e3o te\u00f3rica \u00e0s fun\u00e7\u00f5es da psican\u00e1lise em criminologia\u00bb. In:\u00a0<i>Escritos.<\/i>\u00a0RJ:JZE, 1998, p. 127-151.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i>., p. 137.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i>., p.139.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i>., p. 137.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1141"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1141"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1141\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1142,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1141\/revisions\/1142"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}