{"id":1145,"date":"2021-08-18T21:27:56","date_gmt":"2021-08-19T00:27:56","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1145"},"modified":"2021-08-18T21:27:56","modified_gmt":"2021-08-19T00:27:56","slug":"marcelo-marotta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/marcelo-marotta\/","title":{"rendered":"Marcelo Marotta"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El terrorismo de estado, sus secuelas y la contra-experiencia<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Colaboraron:<\/b>\u00a0Mar\u00eda E. Banzato, Helen Kaplun, Gustavo Kroitor, Susana Masoero y Patricia Sawicke<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Introducci\u00f3n<\/span><br \/>\n<i>A los 28 a\u00f1os Zoe vuelve del extranjero para encontrarse con quien ser\u00e1 su pareja. Necesita \u00abaclarar algunos temas\u00bb y pide un an\u00e1lisis. A sus 12 a\u00f1os, en los 90, sus padres emigraron en busca de mejores horizontes laborales. Aqu\u00ed cerraban las f\u00e1bricas dejando un reguero de desocupados. Durante los a\u00f1os 70 hab\u00edan actuado en pol\u00edtica, igual que un t\u00edo de Zoe fusilado por la dictadura tras su secuestro en un centro clandestino de detenci\u00f3n. Nunca entregaron su cuerpo, no pudieron velarlo ni sepultarlo.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El recuerdo del t\u00edo desaparecido era \u00abla nube negra\u00bb que cubr\u00eda la vida familiar y empa\u00f1aba la dif\u00edcil adaptaci\u00f3n de Zoe al nuevo pa\u00eds. Enviaba cartas a sus conocidos describiendo su dolor, pero s\u00f3lo uno, un profesor, le respond\u00eda orient\u00e1ndola y d\u00e1ndole consuelo. Con \u00e9l se encontr\u00f3 en el regreso a sus 28 a\u00f1os, hoy es su pareja y padre de sus hijas.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Hace unos d\u00edas plantaron un \u00e1rbol en homenaje al t\u00edo cerca del lugar donde lo secuestraron. Zoe contin\u00faa en an\u00e1lisis, poco a poco los temas se van aclarando.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una perspectiva posible para conversar sobre \u00abLa violencia en el nuevo orden simb\u00f3lico\u00bb en este Encuentro Americano es abordarla desde el rasgo que evoca la vi\u00f1eta cl\u00ednica: la violencia ejercida por el terrorismo de estado en el \u00faltimo tercio del siglo anterior en gran parte de Latinoam\u00e9rica y las secuelas que a\u00fan persisten de esa experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dictaduras que quebraron los sistemas democr\u00e1ticos y se mantuvieron utilizando esta violencia a trav\u00e9s del terror, el secuestro, la desaparici\u00f3n, la experiencia de los campos de concentraci\u00f3n, funcionaron como la puerta de entrada de las pol\u00edticas que, acordes a la econom\u00eda de mercado, terminaron promoviendo la yuxtaposici\u00f3n del discurso de la ciencia y del capitalismo que caracteriza al nuevo orden simb\u00f3lico que hoy rige a escala mundial. As\u00ed como la participaci\u00f3n internacional influy\u00f3 desde sus or\u00edgenes, en el contexto bipolar de la \u00abguerra fr\u00eda\u00bb, algunos de sus rasgos contin\u00faan manifest\u00e1ndose en la actual globalizaci\u00f3n y reorganizaci\u00f3n hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corresponde entonces considerar la \u00abcontra-experiencia\u00bb que se desarrolla durante el curso del siglo XXI, que implica tanto el intento de tramitar esa violencia como la presencia de restos que a\u00fan persisten en el marco del nuevo orden simb\u00f3lico que determina la subjetividad de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">La facticidad real<\/span><br \/>\nLos campos de concentraci\u00f3n, llamados en Argentina \u00abcentros clandestinos de detenci\u00f3n\u00bb (CCD) fueron uno de los lugares donde se sistematiz\u00f3 esa violencia real, donde se torturaba a los secuestrados y se los hac\u00eda desaparecer, incluyendo la desaparici\u00f3n de los cuerpos a los que se les negaba sepultura. Tambi\u00e9n donde se ejerc\u00edan vej\u00e1menes, violaciones sexuales y la apropiaci\u00f3n de ni\u00f1os nacidos en cautiverio, en fin, lugares que terminaron siendo el triste paradigma de los cr\u00edmenes de lesa humanidad cometidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abordamos desde este \u00e1ngulo este modo de violencia atentos a que Lacan se refiere a los campos de concentraci\u00f3n al considerar los tres puntos de fuga perspectivos en el horizonte donde se anudan psicoan\u00e1lisis en extensi\u00f3n y en intensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la\u00a0<i>Proposici\u00f3n del 9 de octubre de 1967\u2026<\/i>\u00a0trata \u00abla tercera facticidad, real, demasiado real, suficientemente real\u00bb que se expresa en \u00abel t\u00e9rmino de campo de concentraci\u00f3n\u2026\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Lacan estos campos fueron precursores de los procesos de segregaci\u00f3n que surgieron a partir de los\u00a0<i>mercados comunes<\/i>\u00a0o de la universalizaci\u00f3n del sujeto introducida por la ciencia manejada desde esos mercados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa segregaci\u00f3n, incluso el aplastamiento de la singularidad del sujeto a manos de aquella universalizaci\u00f3n, son formas de violencia que en Am\u00e9rica Latina se desarrollaron a partir de esa otra violencia a\u00fan m\u00e1s impactante, la del terrorismo de estado y sus CCD.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Del centro a la periferia y retorno. Or\u00edgenes y continuidad<\/span><br \/>\nEn los a\u00f1os 70, se despleg\u00f3 en Latinoam\u00e9rica una serie de revoluciones y movimientos nacionales que fueron reprimidos de acuerdo a la llamada Doctrina de Seguridad Nacional fomentada por Estados Unidos. Con ella se legitimaban los golpes militares y la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los derechos humanos. PP En la Escuela de las Am\u00e9ricas, en Panam\u00e1, se entrenaba a ej\u00e9rcitos latinoamericanos, instruy\u00e9ndolos en t\u00e9cnicas para realizar interrogatorios mediante torturas, infiltraci\u00f3n, inteligencia, secuestros, desapariciones de opositores, combate militar y guerra psicol\u00f3gica. Tambi\u00e9n funcion\u00f3 una doctrina de origen franc\u00e9s, creada a partir de la lecci\u00f3n aprendida tras las derrotas en las guerras de independencia de Indochina y Argelia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cono sur americano el\u00a0<i>Plan C\u00f3ndor<\/i>\u00a0fue la expresi\u00f3n m\u00e1s clara de la intervenci\u00f3n internacional al consistir en una red en la que se entrelazaron organizaciones de inteligencia y operaciones: chilenas, uruguayas, argentinas, junto a los servicios paraguayos y brasile\u00f1os, vinculados con la Propaganda Due italiana (P2), la Organisation de l\u00b4Arm\u00e9e Secr\u00e8te francesa (OAS), grupos fascistas espa\u00f1oles y grupos de cubanos anticastristas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como verificamos que los pa\u00edses de la periferia adoptaron modelos aprendidos de los pa\u00edses centrales, tambi\u00e9n podemos constatar el movimiento inverso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los campos de concentraci\u00f3n sudamericanos difer\u00edan de los nazis al configurar un modelo mixto para el tratamiento de los cuerpos: por un lado se concentraba a los prisioneros para su posterior eliminaci\u00f3n, pero por otro se utilizaba el aislamiento f\u00edsico y sensorial para la tortura, vend\u00e1ndoles los ojos y dej\u00e1ndolos en un universo de silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al combinar elementos de concentraci\u00f3n y aislamiento, se presentaban como un modelo intermedio entre el campo de concentraci\u00f3n nazi y los actuales centros de confinamiento ilegal como Guant\u00e1namo. En cierto sentido \u00abla periferia fue un lugar de preanuncio o prueba de los nuevos modelos econ\u00f3micos (neoliberales), pol\u00edticos (subordinaci\u00f3n del Estado) y represivos (Estado de excepci\u00f3n, desaparici\u00f3n forzada y campos de concentraci\u00f3n-aislamiento), que luego se extendieron hacia el centro\u00bb[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia en el nuevo orden simb\u00f3lico es funcional a las redes de poder corporativo y transnacional que, seg\u00fan P. Calveiro, se despliega a trav\u00e9s de la guerra antiterrorista, que permite expandir el nuevo orden global al invadir territorios y apropiarse de sus recursos y la guerra contra el crimen, que conduce al encierro creciente de j\u00f3venes y pobres en aras de la supuesta seguridad interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Terrorismo de Estado y subjetividad<\/span><br \/>\n<i>\u00abNuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada; (\u2026) ir a una econom\u00eda de mercado, liberal (&#8230;) Quer\u00edamos tambi\u00e9n disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario\u00bb[2].<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas declaraciones del dictador argentino Videla confirman que el terrorismo de estado pretend\u00eda \u00abdisciplinar\u00bb transmitiendo que as\u00ed como interven\u00edan sobre el cuerpo del prisionero arrebat\u00e1ndole su humanidad, pod\u00edan intervenir sobre el conjunto de la sociedad influyendo en su subjetividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como, en su momento, la 1ra Guerra Mundial, en Europa \u00abmat\u00f3 de forma duradera, por ejemplo, el deseo de tener hijos\u00bb[3], la violencia del terrorismo de estado en Latinoam\u00e9rica mat\u00f3, durante el per\u00edodo de primac\u00eda de las pol\u00edticas neoliberales, el deseo de la participaci\u00f3n pol\u00edtica, salvo en los primeros a\u00f1os de la recuperaci\u00f3n democr\u00e1tica y en la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mundo actual el par ciencia\/capitalismo se articula a una inseguridad ampliamente difundida por los medios y a un terrorismo efectivo o construido que, como fen\u00f3menos de la \u00e9poca, se corresponden con una subjetividad que refugia su inter\u00e9s en un individualismo consumidor y descolorido. Un individualismo que, en Argentina, ante la represi\u00f3n terrorista e indiscriminada del estado, se excusaba sospechando que los perseguidos \u00abalgo habr\u00e1n hecho\u00bb, continu\u00f3 formando a sus j\u00f3venes con la ideolog\u00eda del \u00abno te metas\u00bb y termin\u00f3 blandiendo la impotente consigna \u00abque se vayan todos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconocemos as\u00ed cortes y articulaciones entre el mundo bipolar y la actual reorganizaci\u00f3n global que sobrepas\u00f3 las barreras geogr\u00e1ficas, pol\u00edticas e incluso subjetivas, permitiendo la circulaci\u00f3n \u00abde todo tipo de productos y servicios: armas, drogas, pero tambi\u00e9n personas, ni\u00f1os, \u00f3rganos, semen, la vida misma; nada escapa a la condici\u00f3n de mercanc\u00eda que se vende-servicio que se presta\u00bb[4]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese nuevo escenario tambi\u00e9n se trafica el terror y la violencia, de modo indirecto o con la acci\u00f3n directa de operaciones militares, como en Yugoslavia, Afganist\u00e1n o Irak, en los distintos campos de concentraci\u00f3n o por las torturas que se dejaron ver en Abu Ghraib, seguramente para expandir un terror que influya sobre la subjetividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">La contra-experiencia y los restos<\/span><br \/>\n<i>\u00abA partir de este juicio y de la condena que propugno, nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia (\u2026) Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Se\u00f1ores jueces: Nunca m\u00e1s\u00bb[5].<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta frase del fiscal Strassera comenz\u00f3 en Argentina una \u00abcontra-experiencia\u00bb cuyos hitos m\u00e1s importantes son las investigaciones que concluyeron en un informe publicado en el libro \u00abNunca M\u00e1s\u00bb, los juicios a los integrantes de las tres primeras Juntas Militares y las actuales pol\u00edticas de\u00a0<i>memoria, verdad y justicia<\/i>\u00a0que adopta distintos matices en los diferentes pa\u00edses latinoamericanos que padecieron esas dictaduras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tramitaci\u00f3n no s\u00f3lo implica los juicios contra los represores y sus c\u00f3mplices civiles y eclesi\u00e1sticos, sino tambi\u00e9n el reconocimiento de los cuerpos hallados, la recuperaci\u00f3n de los hijos de los desaparecidos y la b\u00fasqueda incesante de distintas organizaciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se constituy\u00f3 as\u00ed un montaje simb\u00f3lico e imaginario que trata un real a trav\u00e9s de una serie de dispositivos judiciales, sociales o pol\u00edticos. Tratamiento que, por estructura, presenta fallas por donde se filtran secuelas de aquella violencia que hoy se actualiza manifest\u00e1ndose en amenazas golpistas o intentos concretos en algunos pa\u00edses latinoamericanos. Tambi\u00e9n en la persistencia de la pr\u00e1ctica del secuestro o desaparici\u00f3n ejercida por quienes act\u00faan en la clandestinidad buscando venganza o intimidar a los testigos en los juicios. En la negativa de los acusados a dar informaci\u00f3n sobre el paradero de los cuerpos. En el intento de sectores de la justicia de postergar la elevaci\u00f3n a juicios, en la prosecuci\u00f3n de la aplicaci\u00f3n de torturas y maltrato en las c\u00e1rceles, en las complicidades entre alg\u00fan integrante policial o alg\u00fan fiscal con sectores delictivos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Los cuerpos desaparecidos<\/span><br \/>\n<i>\u00abEn tanto est\u00e9 como tal, es una inc\u00f3gnita el desaparecido, (\u2026) no tiene entidad, no est\u00e1 ni muerto ni vivo, est\u00e1 desaparecido. Frente a eso no podemos hacer nada\u00bb<\/i>, afirm\u00f3 Videla en 1979, esbozando un sadismo: por el crimen al nivel de la vida del desaparecido y por el resto que tampoco subsistir\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dada esta situaci\u00f3n y ante el silencio de los genocidas en dar a conocer el paradero de los detenidos, las madres de esos j\u00f3venes se organizaron y constituyeron en las \u00abMadres de Plaza de Mayo\u00bb para exigir, en un primer momento, la aparici\u00f3n con vida y luego la restituci\u00f3n de los cuerpos para darles una inscripci\u00f3n simb\u00f3lica con la sepultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00ab\u00bfDar a conocer d\u00f3nde est\u00e1n los restos? Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que podemos se\u00f1alar? \u00bfEl mar, el R\u00edo de la Plata, el Riachuelo?\u00bb,<\/i>\u00a0dec\u00eda Videla, agregando que no los daban por muertos porque\u00a0<i>\u00abenseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: qui\u00e9n mat\u00f3, d\u00f3nde, c\u00f3mo\u00bb[6].<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed propon\u00eda un silencio c\u00f3mplice para proteger a los asesinos, pero tambi\u00e9n dejaba ver la oscura intenci\u00f3n de que el cuerpo muerto no conservara el valor que le otorga la especie humana al inscribir su nombre en una sepultura, \u00abprimer s\u00edmbolo en que reconocemos la humanidad en sus vestigios\u00bb, como plantea Lacan en \u00abFunci\u00f3n y Campo de la Palabra\u2026\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al negarles la posibilidad de una sepultura, el terrorismo de estado pretendi\u00f3 borrar la condici\u00f3n hist\u00f3rica y la categor\u00eda humana a los desaparecidos, ya que se trata de \u00abuna marca dejada en la historia a la que se reconoce la emergencia de lo humano como tal\u00bb[7].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sepultura como se\u00f1al \u00abque muestra en la muerte la mediaci\u00f3n \u00faltima del sentido\u00bb[8], o como lo que vendr\u00e1 a envolver, a vestir al cuerpo muerto, eterniz\u00e1ndolo y demostrando que no es pura y simplemente carro\u00f1a[9].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Mora naci\u00f3 en un CCD donde su madre presa fue torturada. \u00abNo haber hablado\u00bb era algo valorado. Entre ellas tampoco hablaban mucho, menos a\u00fan del padre desaparecido que no conoc\u00eda. Ella, parca y distante, comentaba sobre las dificultades para vincularse con sus compa\u00f1eros de estudios. Un d\u00eda conoce a un cantante callejero. Habitualmente iba a escucharlo a los pasillos del subte, paseaban por la ciudad y, algunas noches, trepaban el muro del cementerio para hacer el amor sobre una tumba. Era algo raro, pero excitante.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo elaborar el duelo por un padre desconocido al que se le neg\u00f3 sepultura? \u00bfC\u00f3mo reivindicar, al modo de Ant\u00edgona, que el humano tiene derecho a inscribir su nombre en la sepultura, all\u00ed donde se encarna la vida significante m\u00e1s all\u00e1 de la muerte biol\u00f3gica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed tambi\u00e9n se aplic\u00f3 un tormento a los familiares de los desaparecidos, quienes al no contar con el cuerpo no pueden hacer los funerales ni honrar a su muerto, que no muri\u00f3 una vez sino que muere todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00e9ste no fue el \u00fanico despojo producido por el terrorismo de estado. Lo constatamos al comparar al animal, cuyo cuerpo se identifica al ser, con el hombre, que\u00a0<i>tiene<\/i>\u00a0un cuerpo, lo que se encarna muy bien en la formula del\u00a0<i>habeas corpus<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia de los a\u00f1os del terror tambi\u00e9n se manifestaba en la negativa de los jueces c\u00f3mplices de otorgar los habeas corpus que eran solicitados por los padres de los detenidos\/desaparecidos, arrebat\u00e1ndoles el atributo humano de tener un cuerpo para s\u00f3lo serlo, como es el caso del animal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n con la expropiaci\u00f3n, por parte de los represores, del goce del cuerpo, tratando a los prisioneros como si fueran cosas. As\u00ed lo dec\u00eda Videla:\u00a0<i>\u00abSoluci\u00f3n final nunca se us\u00f3. Disposici\u00f3n final fue una frase m\u00e1s utilizada; son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque est\u00e1 gastada, pasa a disposici\u00f3n final. Ya no tiene vida \u00fatil\u00bb[10]<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Los cuerpos que hablan<\/span><br \/>\nLa contra-experiencia ejercida desde las instituciones democr\u00e1ticas consiste tambi\u00e9n en la b\u00fasqueda de los cuerpos desaparecidos. Algunos fueron encontrados en fosas que hab\u00edan permanecido ocultas, otros, a orillas del r\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esos cuerpos, como puros restos, son investigados por el Equipo Argentino de Antropolog\u00eda Forense que, muchas veces, en combinaci\u00f3n con el Banco de Datos Gen\u00e9ticos intentan encontrar las identidades que permitan rehacer los v\u00ednculos familiares perdidos, en especial con aquellos\u00a0<i>hijos de desaparecidos<\/i>\u00a0nacidos en cautiverio y entregados a familias sustitutas cuando no fueron apropiados por los mismos represores de sus verdaderos padres. Aqu\u00ed la ciencia adquiere otro valor al no ubicarse al servicio del mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se lograron una serie de restituciones por v\u00eda judicial a trav\u00e9s de la verdad hist\u00f3rica, contribuyendo para esa b\u00fasqueda las \u00abAbuelas de Plaza de Mayo\u00bb que cumplieron un papel fundamental para alcanzar ese objetivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Cuerpos violados<\/span><br \/>\nA partir de los testimonios del \u00abNunca m\u00e1s\u00bb, de los que se publican en variadas p\u00e1ginas de las redes virtuales y los que se desarrollan en los juicios que se llevan a cabo, nos informamos de las violaciones sufridas por hombres, mujeres y ni\u00f1os durante su cautiverio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de las mujeres que los represores consideraban subversivas, seguramente, representaban una feminidad opuesta a todo \u00abaquello que la tradici\u00f3n patriarcal esperaba de ellas, por eso se propusieron lacerar y ocupar sus cuerpos con las violaciones y las vejaciones constantes\u00bb[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Argentina, a partir de 2010 se comenzaron a emitir fallos que establecen la violaci\u00f3n como delito de lesa humanidad tan imprescriptible como la tortura. Interesa que estos delitos sexuales no queden subsumidos bajo la figura de tormentos porque impedir\u00eda reflejar la especificidad de la agresi\u00f3n sufrida por la v\u00edctima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero estos avances se opacan ante la presencia, a\u00fan hoy, de agentes de aquella violencia que provocan una crisis de las normas en el mismo lugar donde deben implementarse. Lo constatamos en una causa reciente donde la testigo denunci\u00f3 violaciones padecidas en una comisar\u00eda. Luego del juicio, el tribunal concedi\u00f3 al condenado el beneficio de salidas transitorias por no tener a\u00fan sentencia firme, despu\u00e9s de lo cual la v\u00edctima fue asesinada en circunstancias que no llegaron a esclarecerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEstas llamativas y preocupantes decisiones de (sectores de) la justicia no hacen m\u00e1s que provocar incertidumbre y temor en los y las testigos de estos cr\u00edmenes de lesa humanidad\u00bb[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia que se le otorga al tema, intentando gestar nuevos paradigmas, se demuestra en las instrucciones elevadas desde la Procuradur\u00eda y dirigidas a los fiscales para que act\u00faen de acuerdo a las directivas de un documento sobre el juzgamiento de los abusos sexuales en el marco del terrorismo de Estado, oportunamente elaborado por la Unidad Fiscal, buscando el efecto adecuado en la prosecuci\u00f3n de los juicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Conclusiones<\/span><br \/>\nConstatamos que la \u00abcontra-experiencia\u00bb funciona fundamentalmente por un circuito de dispositivos sociales, pol\u00edticos y\/o jur\u00eddicos que intentan un tratamiento de la violencia que logra filtrar sus secuelas por las fallas de ese montaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el psicoan\u00e1lisis lo encaramos de otra manera, con cierta sustracci\u00f3n con respecto a la sociedad, pero no sin ella. Al respecto J-.A Miller se pregunta \u00ab\u00bfQu\u00e9 sentido dar a la posici\u00f3n de extimidad del analista?\u00bb[13].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien se ubica por fuera del significante amo y de las exigencias de la justicia distributiva, esta posici\u00f3n no es sostenible en cualquier r\u00e9gimen social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta raz\u00f3n debemos saber que al lado del acto anal\u00edtico se puede ubicar una acci\u00f3n psicoanal\u00edtica o, mejor a\u00fan, una \u00abacci\u00f3n lacaniana\u00bb[14], que le otorgue a ese acto anal\u00edtico las consecuencias que pueda tener en la sociedad. Consecuencias que son correlativas con las que Lacan deseaba de su ense\u00f1anza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluimos entonces con Miller: \u00abEs sin dudas este campo el que ahora se nos abre\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Calveiro, Pilar.\u00a0<i>Violencias de Estado, Siglo XXI.\u00a0<\/i>p 44<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Reato, Ceferino.\u00a0<i>Disposici\u00f3n final<\/i>. Sudamericana. p 155<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, Eric. Entrevista en\u00a0<i>La violencia s\u00edntoma social de la \u00e9poca<\/i>. Scriptum. EBP<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Calveiro, p 54<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Strassera, J.C.\u00a0<i>Alegato final<\/i>&#8230;\u00a0<a href=\"http:\/\/biblioteca.educ.ar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/biblioteca.educ.ar<\/a>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.eldia.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.eldia.com<\/a>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J-A.\u00a0<i>La naturaleza de los semblantes<\/i>; Paid\u00f3s. p 221<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller. p 224<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<i>Radiofon\u00eda<\/i>. Otros Escritos. Paid\u00f3s. p 432<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Reato, C. p 51<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">G\u00f3mez, M.R, \u00ab<i>Delitos sexuales: una pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica de la dictadura<\/i>\u00ab. Rev. Espacios. A\u00f1o 4 N\u00ba4<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Idem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, Curso 2003 in\u00e9dito. Clase en revista Mediodicho N\u00ba 27<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller idem ant.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1145"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1145"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1145\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1146,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1145\/revisions\/1146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}