{"id":1161,"date":"2021-08-18T22:03:33","date_gmt":"2021-08-19T01:03:33","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1161"},"modified":"2021-08-18T22:03:33","modified_gmt":"2021-08-19T01:03:33","slug":"mario-elkin-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/mario-elkin-ramirez\/","title":{"rendered":"Mario Elkin Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">La melancol\u00eda en Arist\u00f3teles<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un texto atribuido a Arist\u00f3teles clasificado como el problema XXX. Parece ser que este texto lo constituyen notas tomadas por Teofrasto, luego de las clases y recopiladas bajo la forma de\u00a0<i>Problemata<\/i>, problemas, que Arist\u00f3teles no resolv\u00eda sino que dejaba abiertos para poner a pensar a sus alumnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su problema es: \u00abPor qu\u00e9 raz\u00f3n todos los que han sido hombres que fueron excepcionales, en lo que concierne a la filosof\u00eda, a la ciencia del Estado, a la poes\u00eda o a las artes, son manifiestamente melanc\u00f3licos, y algunos al punto de ser tomados por las enfermedades oriundas de la bilis negra\u00bb.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles se dirigir\u00e1 a pensar las causas. Aporta ejemplos que son modelos extremos para pensar la melancol\u00eda, la locura (llamada\u00a0<i>Ek-stasis<\/i>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros ejemplos que presenta de los hombres excepcionales afectados por melancol\u00eda, son Heracles, Lisandro Ayax y Bellerof\u00f3n. Tambi\u00e9n agrega a su lista de hombres excepcionales y melanc\u00f3licos a Emp\u00e9docles, del que se dice se lanz\u00f3 al cr\u00e1ter del volc\u00e1n Etna, queriendo confirmar su reputaci\u00f3n de que era un Dios, por lo que \u00fanicamente encontraron sus sandalias. Pero tambi\u00e9n a Plat\u00f3n y a S\u00f3crates, tratando de mostrar la relaci\u00f3n entre filosof\u00eda y locura. En la antig\u00fcedad ambas cosas la locura y la filosof\u00eda proven\u00edan de la inspiraci\u00f3n, como lo ilustraba Plat\u00f3n de la man\u00eda proveniente de las Musas para los poetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De S\u00f3crates se dec\u00eda que ten\u00eda un\u00a0<i>Daim\u00f3n<\/i>, una entidad que mediaba entre los hombres y los dioses y por eso, como es representado en el\u00a0<i>Banquete<\/i>, antes de llegar a encontrar a sus amigos, ese d\u00eda como muchos otros sufri\u00f3 un rapto que lo puso fuera de s\u00ed y que pod\u00eda durar poco o d\u00edas enteros. Una an\u00e9cdota semejante se dice de \u00e9l cuando durante la batalla de Potid\u00e9 permaneci\u00f3 inm\u00f3vil durante horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto designa la melancol\u00eda como un efecto de la mala mezcla de la bilis negra, aqu\u00ed manifiesta como\u00a0<i>ek-stasis\u00a0<\/i>o<i>\u00a0man\u00eda.<\/i>\u00a0Pero es sutil poder describir estas manifestaciones o bien como enfermedades en s\u00ed mismas o como s\u00edntomas de otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la traducci\u00f3n del griego al franc\u00e9s de J. Pigeaud, usa como sin\u00f3nimos\u00a0<i>ek-stasis<\/i>\u00a0y\u00a0<i>man\u00eda<\/i>. \u00c9xtasis es relacionado precisamente con el \u00abfuera de s\u00ed\u00bb, que caracteriza muchos episodios de locura. Sergio Laia habla de Joyce como aquel que hac\u00eda escritos \u00abfuera de s\u00ed\u00bb. Tambi\u00e9n Margeritte Duras, a quien Lacan le rinde homenaje, describe a su\u00a0<i>Lol V Stein<\/i>\u00a0como una mujer que durante a\u00f1os estuvo \u00abfuera de s\u00ed\u00bb, por ello titula su novela\u00a0<i>El rapto, o el arrebato de Lol v. Stein.<\/i>\u00a0El t\u00e9rmino que en franc\u00e9s\u00a0<i>Ravissement<\/i>, deja filtrar un sentido de gozo\u00a0<i>ravi.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La argumentaci\u00f3n de nuestro traductor de esa sinonimia es que en verdad es de la locura de la cual se trata en el texto, de una manera de estar loco. Se habla de\u00a0<i>ekstasis\u00a0<\/i>de Heracles (953 a 17), \u00abde Ayax como\u00a0<i>estatikos<\/i>\u00a0(953 a 22), de Maracus el siracusano se dice que conoce el\u00a0<i>ekstasis<\/i>\u00a0en ciertos momentos (954 a 39). El texto nos habla de las causas del\u00a0<i>ekstasis\u00a0<\/i>(954 a 25). Pero tambi\u00e9n se cita a los\u00a0<i>manikoi\u00a0<\/i>(953 a 25), a las enfermedades maniacas o del entusiasmo (954 a 31), a gentes\u00a0<i>manikoi<\/i>\u00a0o de dotados (954 a 32)\u00bb[2] como si fueran sin\u00f3nimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor dice que el origen de estos males para algunos es \u00abuna mezcla en el cuerpo\u00bb, para otros, hay una \u00abinclinaci\u00f3n natural a estas enfermedades\u00bb y para aprehender la causa hace una analog\u00eda de la bilis negra con el vino.<\/p>\n<blockquote>\n<p>El vino, en efecto, tomado en abundancia parece que vuelve a las personas tal y como nosotros describimos a los melanc\u00f3licos, y su absorci\u00f3n produce un gran n\u00famero de caracteres, por ejemplo, los iracundos, los fil\u00e1ntropos, los imp\u00edos, los audaces [\u2026] el vino transforma los individuos de diferentes formas, si se observa c\u00f3mo cambia gradualmente a quienes beben. Ya que se apodera de las personas que son, cuando se abstienen del vino, fr\u00edos y silenciosos, bebiendo en cantidades un poco m\u00e1s grandes, ya son habladores, y un poco m\u00e1s y helos aqu\u00ed, elocuentes y confiados; si contin\u00faan, se vuelven audaces y dispuesto a actos de audacia; si absorben a\u00fan m\u00e1s los vuelve violentos y despu\u00e9s locos[3].<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escala de absorci\u00f3n del vino que va dando por resultado distintos caracteres, transformaciones de la conducta a partir de una medida que se dirige al exceso, da efectos que se suceden, pero graduables de acuerdo a la cantidad que se ingiere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la bilis negra se trata igualmente de un asunto de grados, ella produce efectos an\u00e1logos al vino, anudados a dos elementos m\u00e1s que el autor presenta, lo fr\u00edo y lo caliente, que son referencias de su esquema explicativo. La bilis negra es la fuente del comportamiento melanc\u00f3lico, es f\u00eda o caliente, y por esencia inestable, adem\u00e1s comporta el viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n \u00abmezcla de bilis negra\u00bb hace que el asunto dependa de la medida, del exceso o el defecto. Es un viejo problema de Arist\u00f3teles el de la justa medida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro II de la\u00a0<i>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/i>, dedicado a la Naturaleza de la virtud \u00e9tica introduce en el cap\u00edtulo 6, \u00abNaturaleza del modo de ser\u00bb, la noci\u00f3n de\u00a0<i>t\u00e9rmino medio<\/i>. Dice en 1106a28:<\/p>\n<blockquote><p>[&#8230;] lo igual es un t\u00e9rmino medio entre el exceso y el defecto. Llamo t\u00e9rmino medio de una cosa al que dista lo mismo de ambos extremos, y \u00e9ste es uno y el mismo para todos; y en relaci\u00f3n con nosotros, al que ni excede ni se queda corto, y \u00e9ste no es ni uno ni el mismo para todos.[4]<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estagirita se refiere en principio a dimensiones mensurables, dice en 1106a32: \u00absi diez es mucho y dos es poco, se toma seis como t\u00e9rmino medio en cuanto a la cosa, pues excede y es excedido en una cantidad igual, y en esto consiste el medio seg\u00fan una proporci\u00f3n aritm\u00e9tica.\u00bb No obstante, su objetivo es pensar, mediante ese s\u00edmil, es proponer el t\u00e9rmino medio relativo a las virtudes, a aquello que es inconmensurable. Esto es, \u00abel medio relativo a nosotros\u00bb y no el relativo a la cosa que es aquel que es mensurable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La virtud \u00e9tica para este fil\u00f3sofo tendr\u00e1 que tender al t\u00e9rmino medio;<\/p>\n<blockquote><p>[&#8230;] pues esta se refiere a las pasiones y acciones, y en ellas hay exceso, hay defecto y hay t\u00e9rmino medio. Por ejemplo, cuando tenemos las pasiones de temor, osad\u00eda, apetencia, ira, compasi\u00f3n, y placer y dolor en general, caben el m\u00e1s y el menos, y ninguno de los dos est\u00e1 bien; pero si tenemos estas pasiones cuando es debido, y por aquellas cosas y hacia aquellas personas debidas, y por el motivo y de la manera que se debe, entonces hay un t\u00e9rmino medio y excelente; y en ello radica precisamente la virtud. En las acciones hay tambi\u00e9n exceso y defecto y t\u00e9rmino medio\u00bb. (1106b17-24)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de estos circunstanciales sigue existiendo la pregunta: \u00bfcu\u00e1l es el t\u00e9rmino medio de una virtud? Ya que, se\u00f1ala Arist\u00f3teles, tanto el exceso como el defecto pertenecen al vicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ingemar D\u00fcring describe la estructura de la acci\u00f3n \u00e9tica a partir de la raz\u00f3n intuitiva, la cual sirve al hombre en la vida pr\u00e1ctica, para ver que algo se le aparece como un bien. Enseguida, entra en funcionamiento el apetito y transforma el juicio en un deseo y el conocimiento de dicho bien, en una tendencia al mismo, considerado como fin. La raz\u00f3n ordena y la voluntad toma en consecuencia la decisi\u00f3n, para cuya realizaci\u00f3n luego debe atinar con los medios para encontrar ese bien, vuelto fin. En el encuentro de los medios es que de nuevo la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, despliega \u00abel sentimiento de\u00a0<i>tacto moral<\/i>\u00ab.[5] Ese tacto moral es el que gu\u00eda hacia el\u00a0<i>t\u00e9rmino medio<\/i>, la moderaci\u00f3n,\u00a0<i>s\u00f5frosin\u00ea<\/i>, hilo conductor o medida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00fcring discute con Jaeger[6] sobre el ideal de exactitud que \u00e9ste ve a este respecto, tanto en Arist\u00f3teles como en Plat\u00f3n, tratando de encontrar argumentos para hacer de la \u00e9tica una ciencia exacta, de manera similar a la geometr\u00eda. Pero, el proceso psicol\u00f3gico mediante el cual se conocen las normas no es exacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas ocasiones la virtud se encontrar\u00e1 m\u00e1s cerca del exceso que del defecto y en otras, m\u00e1s pr\u00f3xima al defecto que al exceso, su resultado proviene de la naturaleza misma de los hechos o \u00abde nosotros mismos\u00bb, dependiendo del vicio al cual estemos m\u00e1s inclinados los unos o los otros le opondremos la virtud contraria. Pero, como dice W. D. Ross: \u00abdespu\u00e9s de todo, ninguna regla general nos ayudar\u00e1 a saber lo que debemos saber; debemos esperar a encontrarnos en las circunstancias particulares de nuestra acci\u00f3n y tomarlas a todas en cuenta\u00bb.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, la virtud moral debe ser combinada, a juicio de Ackrill, con la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica\u00a0<i>phronesis<\/i>, la virtud del razonamiento pr\u00e1ctico. \u00abEsta capacita al hombre para decidir en cada circunstancia particular qu\u00e9 es lo justo, amable y generoso: cu\u00e1l es la cosa correcta que se ha de hacer. La excelencia del car\u00e1cter garantiza entonces lo que uno har\u00e1\u00bb.[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo a nuestro problema, mientras que \u00abla pasi\u00f3n debe ser llevada a una media, a partir de una mezcla de dos fuerzas opuestas y de sentido contrario. En realidad todo reposa en general sobre el equilibrio del placer y del dolor que acompa\u00f1an cada pasi\u00f3n\u00bb[9]. Lo que corresponder\u00eda en la fisiolog\u00eda al equilibrio de los humores y al equilibrio del fr\u00edo y el calor. La justa medida es la norma de la salud. Y la melancol\u00eda aparece por un desequilibrio de la bilis negra. Por un exceso de la misma que escapa a la justa medida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La analog\u00eda con el vino conduce a pensar el aspecto polifac\u00e9tico del melanc\u00f3lico. Donde progresivamente, como en el caso del vino, el individuo va siendo conducido a un \u00abfuera de s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed prosigue el texto en su comparaci\u00f3n entre la bilis negra y el vino que tambi\u00e9n es ventoso\u00a0<i>pneumat\u00f4des<\/i>: \u00aby es verdad que se puede volver imp\u00edo, feroz o taciturno; en cambio, en ciertos individuos permanecen absolutamente silenciosos, y sobre todo los melanc\u00f3licos, todos aquellos que est\u00e1n locos\u00bb[10].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y luego un detalle cl\u00ednico:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es por esto que el vino incita a las gentes al amor, y es a justo t\u00edtulo que se dice que Dionisos y Afrodita est\u00e1n ligados el uno a la otra; y los melanc\u00f3licos, en su mayor\u00eda, est\u00e1n obsesionados por el sexo. Ya que, el acto sexual, pone en acci\u00f3n el viento. La prueba es el pene, la manera en que se le conoce, cuan peque\u00f1o es, [tiene] una extensi\u00f3n r\u00e1pida, porque se infla bajo los efectos del viento. Y mucho antes de que pueda emitir la esperma, nace un cierto placer en aquellos que son a\u00fan infantes cuando, antes de la pubertad, se dejan ir a frotar sus penes. Es claro que esto se produce porque el viento recorre los canales por donde, m\u00e1s tarde, se transporta el l\u00edquido[11].<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya conoc\u00eda el placer de \u00f3rgano infantil. Pero despu\u00e9s anotar\u00e1 que \u00abdespu\u00e9s de una relaci\u00f3n sexual la mayor\u00eda de la gente tiende a ese sentimiento de desaliento [\u2026] y de esa manera se enfr\u00edan\u00bb. De all\u00ed viene la sentencia atribuida igualmente a Arist\u00f3teles\u00a0<i>post coitum omne animal triste est.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para explicar el temperamento melanc\u00f3lico en las gentes de genio, dice el autor que hay:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] personas normales, que si tienen bilis negra, pero en cantidades proporcionadas, y una minor\u00eda que tiene un evidente exceso de bilis negra en un equilibrio relativamente estable. A estos \u00faltimos se les adjudicaba un temperamento melanc\u00f3lico y se cre\u00eda que ten\u00edan una tendencia a tener dotes especiales como consecuencia de ello [\u2026] \u00abel desaliento de la vida diaria (ya que con frecuencia nos encontramos en situaciones en que sentimos tristeza sin poder encontrarle una causa, mientras que en otros momentos nos sentimos alegres sin saber por qu\u00e9), ya que todos tienen algo de bilis negra dentro: pero los melanc\u00f3licos \u00abest\u00e1n completamente empapados\u00bb de esos sentimientos que \u00abforman parte permanente de su naturaleza.[12]<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sorprende un detalle en la descripci\u00f3n y es el sin-sentido de la tristeza y la alegr\u00eda, pues recalca Arist\u00f3teles que quien los siente no puede dar cuenta de sus causas. \u00abHacia el final del ensayo \u2013contin\u00faa nuestro historiador- el autor observa que, si el temperamento \u00abfuera m\u00e1s fr\u00edo de los l\u00edmites de lo normal, producir\u00eda desaliento sin raz\u00f3n\u00bb y la persona correr\u00eda el riesgo de suicidarse\u00bb.[13]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto de Arist\u00f3teles luego dice que si la bilis negra, que es de naturaleza fr\u00eda, se encuentra en exceso en el cuerpo produce entre otras enfermedades som\u00e1ticas, las at\u00edmias o terrores, \u00abpero si es demasiado caliente, est\u00e1 en el origen de estados de eutimia acompa\u00f1ada de cantos y locura\u00a0<i>ek-stasis<\/i>\u00ab[14].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>At\u00edmia<\/i>\u00a0se ha traducido en el lenguaje psiqui\u00e1trico y psicol\u00f3gico como depresi\u00f3n.\u00a0<i>Eut\u00edmia\u00a0<\/i>y\u00a0<i>distimia<\/i>\u00a0son nociones usadas entre la medicina, la moral y filosof\u00eda. En el\u00a0<i>Corpus hipocr\u00e1tico\u00a0<\/i>(Epidemias, VI, secci\u00f3n 5 V. L 316) se se\u00f1ala que\u00a0<i>eutimia<\/i>\u00a0es un estado de exaltaci\u00f3n febril del\u00a0<i>thymos<\/i>, seg\u00fan nuestro traductor esto quiere decir:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] ese lugar indeterminado del sentirse a s\u00ed mismo, del centro de las emociones, de las pasiones, de lo que en el siglo XIX se llamar\u00e1 el sentido \u00edntimo. La\u00a0<i>at\u00edmia o distimia<\/i>\u00a0son lo contrario [a la\u00a0<i>eutimia<\/i>]. El origen filos\u00f3fico de la noci\u00f3n es sin duda democritiana. No es un concepto plat\u00f3nico. Se le encuentra en la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, pero no en Arist\u00f3teles. La\u00a0<i>eutimia<\/i>\u00a0se encuentra en la taxonom\u00eda de las pasiones. Definida por Andr\u00f3nicos \u00abla eutimia es el gozo en el tiempo que pasa, y la ausencia de preocupaciones respecto de todo\u00bb. Es la sabidur\u00eda emp\u00edrica[15].<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<i>thymos<\/i>\u00a0designa un conjunto complejo [nos dice en otro lugar nuestro traductor] La\u00a0<i>at\u00edmia, eutimia, dist\u00edmia<\/i>, son las formas con las que el individuo aprehende su ser en el mundo, se siente ser, se siente vivir en la facilidad o en la angustia. [Hip\u00f3crates dice en (<i>Aforismos<\/i>\u00a0VI, 23 = IV L 568)]: \u00absi el miedo y la dist\u00edmia duran largo tiempo, un tal estado est\u00e1 ligado a la bilis negra\u00bb. El\u00a0<i>Corpus hipocr\u00e1tico<\/i>\u00a0tampoco ignora las alternativas de la\u00a0<i>at\u00edmia\u00a0<\/i>y de la\u00a0<i>eutimia<\/i>\u00a0[en\u00a0<i>Epidemias\u00a0<\/i>V, 84 ( V L 252) y (VII, 89 (V L 446) precisa: ] \u00abparmeniscus fue presa de atimia y de un deseo de quitarse la vida: y despu\u00e9s inversamente de eutimia[16].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay que olvidar que el infijo\u00a0<i>Eu<\/i>, significa alegr\u00eda o felicidad, por eso se hablaba de\u00a0<i>eudaimon\u00eda,<\/i>\u00a0es decir tener un\u00a0<i>Daimon\u00a0<\/i>favorable. Muy cerca de la man\u00eda en sentido decimon\u00f3nico ser\u00eda entonces la\u00a0<i>eut\u00edmia<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las variaciones de la bilis negra, como las gradaciones del vino los grados de ebriedad, es lo que da lugar a las modulaciones de la capacidad del disfrute de la vida, la eutimia estar\u00e1 en su m\u00e1ximo, la at\u00edmia o dist\u00edmia en su m\u00ednimo, e incluso, \u00aba la ausencia de todo deseo de ser, hay el desespero, la muerte y el ahorcamiento\u00bb[17].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces plantea que:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] aquellos en los que la mezcla [de bilis negra] se encuentra abundante y fr\u00eda son presas del estupor; aquellos que la tienen demasiado abundante y caliente, est\u00e1n amenazados por la locura (<i>manikoi<\/i>) y dotados por naturaleza, inclinados al amor, f\u00e1cilmente arrastrados a los impulsos y a los deseos [\u2026] muchos, por la raz\u00f3n de que el calor se encuentra cerca del lugar del pensamiento, son tomados por la enfermedad de la locura y el entusiasmo [\u2026] Pero aquellos en quienes el calor excesivo se detiene, en su empuje, en un estado medio, esos son ciertamente los melanc\u00f3licos pero son m\u00e1s sensatos, son menos extra\u00f1os, sin embargo, en muchos otros dominios, son superiores a los otros, los unos en lo que concierne la cultura, otros las artes, y a\u00fan otros la gesti\u00f3n de la ciudad[18].<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, dice: \u00abCuando, en efecto, en algunas ocasiones [la mezcla] es muy fr\u00eda, se engendran las dist\u00edmias sin raz\u00f3n. Es la causa de los suicidios por ahorcamiento se encuentran sobre todo en los j\u00f3venes, aunque tambi\u00e9n se ve en los viejos\u00bb[19].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estoicos articularon cuatro pasiones b\u00e1sicas: A. El apetito o el deseo. B. El miedo. C. El placer, gozo o alegr\u00eda y D. El dolor, pesadumbre o tristeza, reconocieron en todas ellas algo irracional y el reconocimiento de la oposici\u00f3n entre la exaltaci\u00f3n, ligada a la alegr\u00eda como \u00abexpansi\u00f3n o arrobamiento irracional de la mente, que implica una opini\u00f3n de un bien presente o actual [y la melancol\u00eda como] \u00abcontracci\u00f3n o depresi\u00f3n irracional de la mente, que implica una opini\u00f3n reciente de un mal presente o actual\u00bb.[20]\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Aristote,\u00a0<i>L\u00b4Homme de genie et la m\u00e9lancolie<\/i>, traducci\u00f3n de J. Pigeaud, Paris, EditionsRivages, 1988, p. 83. Frase inicial clasificada 953 a 10.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i>, p. 39.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i>, p. 87.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Nos hemos guiado por la traducci\u00f3n de Julio Pall\u00ed Bonet en: Arist\u00f3teles,\u00a0<i>\u00c9tica nicomaquea,<\/i>\u00a0Madrid, Gredos, 1985, p.169.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ingerman D\u00fcring,\u00a0<i>Arist\u00f3teles<\/i>, M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, 1990, p.717. Las it\u00e1licas son nuestras.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Werner Jaeger,\u00a0<i>Arist\u00f3teles,<\/i>\u00a0M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2002, pp. 106-107.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">W. D. Ross,\u00a0<i>Arist\u00f3teles,\u00a0<\/i>Buenos Aires, Sudamericana, 1957, p. 282.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. L. Ackrill,\u00a0<i>La filosof\u00eda de Arist\u00f3teles,\u00a0<\/i>Caracas, Monte \u00c1vila, 1984, p. 246.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Aristote,\u00a0<i>Op. Cit.<\/i>, p. 22.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.,<\/i>\u00a0p. 89<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i>, p. 92.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Stanley W. Jackson<i>,\u00a0<\/i>historia de la melancol\u00eda y la depresi\u00f3n, desde los tiempos hipocr\u00e1ticos a la \u00e9poca moderna. Madrid, Turner, 1989<i>,\u00a0<\/i>p. 39.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Aristote.\u00a0<i>Op. Cit.<\/i>, p. 95.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i>\u00a0p. 120.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.\u00a0<\/i>pps. 30-31<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i>, p. 32.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.<\/i>, p. 97.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib\u00edd.,<\/i>\u00a0pps. 101-103.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Stanley W. Jackson<i>,\u00a0<\/i>historia de la melancol\u00eda y la depresi\u00f3n, desde los tiempos hipocr\u00e1ticos a la \u00e9poca moderna. Madrid, Turner, 1989, p. 27.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[190],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1161"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1161"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1161\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1162,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1161\/revisions\/1162"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}