{"id":1202,"date":"2021-08-18T23:26:03","date_gmt":"2021-08-19T02:26:03","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1202"},"modified":"2021-08-18T23:26:03","modified_gmt":"2021-08-19T02:26:03","slug":"ana-vigano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/ana-vigano\/","title":{"rendered":"Ana Vigan\u00f3"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Trazos de un recorrido compartido.<\/span><\/strong><br \/>\nTrabajo propio; investigaci\u00f3n colectiva. Escrito, para conversar. Conversaci\u00f3n; precipitado firmado; conversaci\u00f3n. Decir lo mismo de otro modo; decir otra cosa con lo mismo. Finalmente, hacer pasar algo de un esfuerzo: el de\u00a0<i>hacer decir<\/i>\u00a0que aproxima a la Escuela con la posici\u00f3n femenina, en tanto causa. Agradezco a la Escuela por estar a la altura. Y a los que encarnaron aqu\u00ed y all\u00e1 un modo de hacerla ex \u2013 sistir, bajo esta propuesta novedosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Pinceladas<\/span><\/strong><br \/>\n1.-Hace unos meses la actriz Angelina Jolie sacud\u00eda a los medios al declarar al mundo su decisi\u00f3n consumada de realizarse una doble mastectom\u00eda preventiva luego de que se le detectara una alta probabilidad de desarrollar c\u00e1ncer de mama como su madre y su t\u00eda muertas. La noticia se dio a conocer a trav\u00e9s de una carta suya titulada\u00a0<i>Mi decisi\u00f3n m\u00e9dica<\/i>. Jolie es una mujer que presume su particular modo de agitar a la opini\u00f3n con los semblantes que sostiene y las decisiones que ofrece a la vista de una audiencia \u00e1vida de consumir las variaciones p\u00fablicas de su ser-mujer. Por eso no es vana su intervenci\u00f3n, en la que declar\u00f3:\u00a0<i>no siento que haya afectado en nada a mi feminidad esta decisi\u00f3n. La vida tiene muchos desaf\u00edos; no deben asustarnos los que podemos asumir y controlar.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.-En el film Eric Brocovich una mujer a la que la cirug\u00eda le hab\u00eda extirpado ya sus senos y su aparato reproductor -por los efectos de una contaminaci\u00f3n radiactiva producida con fines econ\u00f3micos y bajo el amparo de la corrupci\u00f3n- se preguntaba:\u00a0<i>\u00bfuna mujer sin senos ni ovarios sigue siendo una mujer?<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.-Recib\u00ed a N quien consulta por problemas con una pareja construida de modo tal que viv\u00edan uno en las ant\u00edpodas geogr\u00e1ficas del otro. Su v\u00ednculo frecuente era virtual y sus visitas pautadas mantuvieron por 15 a\u00f1os el encuentro de los cuerpos, en ciertas condiciones. No ten\u00eda hijos ni quer\u00eda tenerlos. Sin proponerse trabajarlo, N relat\u00f3 las vicisitudes de un c\u00e1ncer de mama en remisi\u00f3n, no obstante lo cual, le han recomendado una doble mastectom\u00eda preventiva y una operaci\u00f3n posterior de \u00fatero y ovarios para minimizar las posibilidades de recidiva. Fue escuch\u00e1ndose en el an\u00e1lisis decir\u00a0<i>cortar por lo sano<\/i>\u00a0que se abri\u00f3 una dimensi\u00f3n subjetiva y surgi\u00f3 una pregunta por su cuerpo, que no encontraba femenino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan en el seminario XX adjudica los caracteres secundarios de la mujer a la madre por lo que \u00abnada distingue a la mujer como ser sexuado, sino justamente el sexo\u00bb[1]. El problema es que al hombre, \u00aben cuanto provisto del \u00f3rgano al que se le dice f\u00e1lico [\u2026] el sexo corporal, el sexo de la mujer [\u2026] no le dice nada, a no ser por intermedio del goce del cuerpo.\u00bb[2] Pero es justamente por lo propio de la funci\u00f3n f\u00e1lica en juego, que este medio y el goce que de all\u00ed se deduce -goce f\u00e1lico- es el obst\u00e1culo por el cual el hombre \u00abno llega [..] a gozar del cuerpo de la mujer, precisamente porque de lo que goza es del goce del \u00f3rgano\u00bb[3] No sabemos entonces del cuerpo de una mujer sino a trav\u00e9s del falo y lo que \u00e9ste representa, pero esto es justamente lo que ella no es, no toda \u2013f\u00e1lica- es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Control de los cuerpos y horizonte de La\/ mujer<\/span><\/strong><br \/>\nEl significante de la falta en el Otro vale para los dos sexos, pero de maneras diferentes. Para la mujer el S(A\/) designa el goce femenino m\u00e1s all\u00e1 del falo; para el hombre, designa el goce pulsional en tanto asexuado. No es lo mismo pensar el ascenso al c\u00e9nit del objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0desde estas dos perspectivas. Eric Laurent puntu\u00f3 de manera precisa c\u00f3mo la creencia en el Padre pod\u00eda mutar en nuestra civilizaci\u00f3n en la creencia en La mujer y cu\u00e1les ser\u00edan sus consecuencias respecto del mandato de goce que de ello puede desprenderse. Mientras que en el caso singular la creencia \u2013creerle\/crearla- en una mujer surge para un hombre como una certeza soportada en la autorizaci\u00f3n de un goce que deviene posible, la \u00e9poca propicia un retorno de esta creencia como universal. La inexistencia del Otro -modo de introducir la excepci\u00f3n necesaria para constituir el Todo- tiene por efecto una generalizaci\u00f3n de cierta forma del no-todo, poniendo en el centro la cuesti\u00f3n del sin l\u00edmites. En tanto que no hay uno que ordene hay uno, otro, otro, un enjambre, uno m\u00e1s siempre es posible. Entonces la \u00e9poca guarda cierta afinidad con lo femenino por la infinitud que su l\u00f3gica implica. La ciencia apunta interminables clasificaciones y multiplica sus intervenciones al ritmo del mercado. La inclusi\u00f3n toma la forma de una adici\u00f3n propia de la din\u00e1mica del consumo que no garantiza la singularidad, borde mismo de lo indecible para cada uno, que m\u00e1s que una sumar, positiviza. El no-todo responde all\u00ed con su ordenamiento horizontal y descentralizado. Pero librado a s\u00ed mismo, el infinito de la diversidad puede pecar de ser homogeneizante en tanto iguala las diferencias, reduci\u00e9ndolas en su eficacia: todos pueden decir lo que quieran, pero a nadie le importa lo que dicen. Es que la feminizaci\u00f3n precisa que la horizontalidad ligada a lo femenino preserve la noci\u00f3n de La\/ mujer en el horizonte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que encontramos en cambio es una lectura f\u00e1lica y fetichista de La mujer, bajo el predominio de un goce ilimitado af\u00edn a lo femenino[4]. Detr\u00e1s de las banderas de la tecnociencia, el mercado y el derecho al goce el supery\u00f3, femenino hace su arrogante maniobra insensata de cortocircuitar lo que \u2013veremos- es una relaci\u00f3n estructural entre el Padre y La\/ mujer, relaci\u00f3n que no es del orden de la creencia universal. El cortocircuito conlleva una contradicci\u00f3n nuclear: para todos el mismo goce informe y sin medida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Cuerpos, derechos y goces<\/span><\/strong><br \/>\nCoy, una ni\u00f1a transexual de 6 a\u00f1os \u00abgan\u00f3 la batalla contra la discriminaci\u00f3n\u00bb[5] en USA al serle permitido legalmente usar el ba\u00f1o de ni\u00f1as en su escuela, entendiendo que su g\u00e9nero es femenino a pesar de haber nacido con sexo masculino. \u00bfSon lo masculino y lo femenino una cuesti\u00f3n de significantes sobre puertas? \u00bfDe qu\u00e9 hablamos cuando decimos cuerpo de hombre, cuerpo de mujer?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La l\u00f3gica que Lacan despeja con sus f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n no se encuentra r\u00edgidamente abrochada con la anatom\u00eda. Pero es preciso recordar que siendo \u00e9sta una afirmaci\u00f3n l\u00f3gica con todo su peso, puede ser utilizada por las actuales exigencias de discurso que promueven la autodeterminaci\u00f3n de los individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La apuesta del psicoan\u00e1lisis implica que hay un campo de las relaciones que escapa a la dimensi\u00f3n de la demanda, del contrato, de los derechos. El recurso al g\u00e9nero elide la dimensi\u00f3n real del cuerpo, es una disecci\u00f3n de la er\u00f3tica que favorece la desexualizaci\u00f3n del discurso. No se trata entonces de biolog\u00eda o fisiolog\u00eda pero s\u00ed de cierta\u00a0<i>ana-tom\u00eda<\/i>, tal como Lacan la entendi\u00f3 refiri\u00e9ndose a la famosa y pol\u00e9mica declaraci\u00f3n de Freud la\u00a0<i>anatom\u00eda es el destino.<\/i>\u00a0El cuerpo en psicoan\u00e1lisis es un cuerpo\u00a0<i>ana-tomizado<\/i>, recortado por el significante y significado por el Otro. Separaci\u00f3n que nos exilia del Otro, pero nos convierte en exiliados tambi\u00e9n de nuestros propios cuerpos pues el goce narcisista unificante se funda en el goce unario extra\u00eddo de la excepci\u00f3n f\u00e1lica que, estando por fuera de esa totalidad, tiene la funci\u00f3n de ordenarla y limitarla, haci\u00e9ndola asimismo una norma. Pero hay Otro goce que se presenta como abierto, no localizable, no discreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia sexual implica un l\u00edmite irreductible para ambos sexos. El falo agujerea, castra tanto a varones como a mujeres aunque tal castraci\u00f3n sea subjetivada de maneras diversas. La repartici\u00f3n entre hombres y mujeres es una repartici\u00f3n de goce y est\u00e1 dada en funci\u00f3n de la castraci\u00f3n y el lugar concomitante otorgado al falo, objetando la pretendida autodeterminaci\u00f3n liberal. Es en el eje falo-castraci\u00f3n donde se construyen los cuerpos y el falo tiene una funci\u00f3n esencialmente sexualizante: todo aquello que se proponga para ser amado, deseado o con valor er\u00f3tico \u2013sea idealizado o rebajado- incluyendo la dimensi\u00f3n de la mascarada femenina, est\u00e1 en relaci\u00f3n con el goce llamado f\u00e1lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto se opone Otro goce, femenino, que vale en antagon\u00eda con los semblantes, con la cifra f\u00e1lica, con su localizaci\u00f3n. La\/ mujer no existe, como no existe la relaci\u00f3n sexual: encontramos en su lugar desencuentros, se\u00f1as y enredos. El goce femenino s\u00ed existe y tiene consecuencias para ambos sexos, porque la subjetividad est\u00e1 tramada en una \u00edntima relaci\u00f3n entre lo masculino y lo femenino: entre el Todo y el Uno por un lado y el no-todo por otro. Es lo que entendemos cuando damos pleno valor a la ambig\u00fcedad de la excepci\u00f3n: si del lado masculino la excepci\u00f3n funda el Todo y la regla, del lado femenino -al no hacer conjunto cerrado- las mujeres devienen excepcionales, en una constelaci\u00f3n que no hace serie. Pero a\u00fan en el lado femenino la significaci\u00f3n f\u00e1lica persiste para ellas, no-toda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo femenino se asienta en un lugar \u00e9xtimo pues si bien no se trata de una referencia adentro-afuera del dominio del significante, conserva una orientaci\u00f3n que permite cernir el goce que siendo, irrepresentable para todos, afecta m\u00e1s a las mujeres a las que lo real de su cuerpo se impone: \u00abAl escucharlas, el cuerpo femenino se vuelve un espacio abierto en los dos extremos, de la boca a la vagina y agujereado en toda su longitud. Las emociones como los l\u00edquidos lo atraviesan. L\u00e1grimas, sangre, leche materna, v\u00f3mito, diarrea, l\u00edquido amni\u00f3tico, orina, esperma lo inflitran, lo sumergen, o simplemente fluyen, haci\u00e9ndolas mujeres gozantes, habitadas, invadidas o abiertas. Su hendidura se vuelve llaga o vaina, durante el tiempo ef\u00edmero del placer arrebatador o bienhechor.\u00bb[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Mujeres y madres<\/span><\/strong><br \/>\nPara Lacan la madre no es disociable de la mujer ni se puede reducir a ella. La madre tiene una relaci\u00f3n al falo y al objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0\u2013en el mejor de los casos- La mujer, como hemos dicho, tiene una relaci\u00f3n con el falo pero tambi\u00e9n tiene su m\u00e1s all\u00e1 desde el que ella pide decirse-mujer, donde \u00abOtro goce la arrastra a un mundo en que su cuerpo est\u00e1 imbricado al ser, fuera de la identificaci\u00f3n, y donde el sentimiento de existir se confunde con la intensidad de sus estados. Ellas se encuentran all\u00ed femeninas, con un cuerpo compuesto por los objetos\u00a0<i>plus\u00a0<\/i>de gozar, en el sentido de la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan, que a la vez empujan a gozar y son un monumento conmemorativo de lo imposible\u00bb[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre la realizaci\u00f3n del objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0y la articulaci\u00f3n de\u00a0<i>a\u00a0<\/i>y de \u2013phi que son los planos en los cuales puede situarse un ni\u00f1o, no podemos dejar de se\u00f1alar que el cuerpo de la madre goza de tal ni\u00f1o que la colma de diferentes maneras. Lacan nos recuerda que la sexualidad femenina nos concierne a todos en tanto hijos de una mujer. Pero tambi\u00e9n se\u00f1ala que el ni\u00f1o le da a la madre \u00abcomo inmediatamente accesible, aquello que le falta al sujeto masculino: el objeto mismo de su existencia, apareciendo en lo real\u00bb[8] Un hijo es una marca en el cuerpo de una mujer, deja huellas en un lapso que no se reduce de ninguna manera a un tiempo cualquiera de gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el hombre la condici\u00f3n de accesibilidad sexual, su orientaci\u00f3n para abordar una mujer gracias al buen oficio del fantasma, es el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0que en ella encuentra. Lacan explicita que este objeto representa una parte perdida de su propio cuerpo: \u00abLe han quitado esa costilla, no se sabe cu\u00e1l, y por otra parte no le falta ninguna. Pero est\u00e1 claro que en el mito de la costilla se trata precisamente de ese objeto perdido. La mujer, para el hombre, es un objeto hecho con eso\u00bb[9] El $ es esencialmente macho en este sentido. Y tal es su perversi\u00f3n polimorfa aunque la cl\u00ednica nos la muestra \u2013una vez fijada- bastante monomorfa: el sujeto no aborda como tal al otro sino a una parte perdida de su cuerpo y esto es v\u00e1lido para hombres y mujeres en posici\u00f3n de sujetos. Sin dudas la maternidad opera entonces desde este lugar, puesto que pone en su m\u00e1ximo relieve que este objeto que es el ni\u00f1o, se experimenta como una parte desprendida de su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posici\u00f3n maternal de una mujer que puede prescindir del hecho de haber tenido hijos o no, afecta inexorablemente su cuerpo: \u00ab\u2026la mujer no ser\u00e1 tomada sino\u00a0<i>quo ad matrem<\/i>. La mujer no entra en funci\u00f3n en la relaci\u00f3n sexual sino como madre.\u00bb[10] No se trata solo de que un var\u00f3n pueda maternizarla en su fantasma. All\u00ed donde ella se atiene a la dimensi\u00f3n f\u00e1lica y a su relaci\u00f3n con el objeto\u00a0<i>a<\/i>, ella es maternal. Por eso el destino freudiano es reformulado por Lacan pues la relaci\u00f3n al goce f\u00e1lico excede al hecho de ser\u00a0<i>mam\u00e1 de un ni\u00f1o<\/i>, pero la estopa de su posici\u00f3n deseante es maternal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oposici\u00f3n se plantea entre una mujer como sujeto deseante \u2013en su declinaci\u00f3n maternal- y La\/ mujer como Otro absoluto. En tanto ama como madre, no es Otra. Pero la condici\u00f3n propiamente femenina se ubica m\u00e1s all\u00e1, en una dimensi\u00f3n que no es fantasm\u00e1tica: no es tanto la condici\u00f3n necesaria para amar lo que all\u00ed cuenta, sino ser amadas. \u00abSi la posici\u00f3n del sexo difiere frente al objeto, es con toda la distancia que separa a la forma fetichista de la forma erotoman\u00edaca del amor\u00bb[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Goce f\u00e1lico, goce femenino<\/span><\/strong><br \/>\nLos cuerpos tienen agujeros. La cuesti\u00f3n en la subjetivaci\u00f3n de tales cuerpos \u2013la que interesa al psicoan\u00e1lisis- es si lo que estos agujeros hacen pasar est\u00e1 regulado por la l\u00f3gica de la falta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos suponer que cuerpo de mujer es aquel donde lo doble juega especialmente su partida: la dimensi\u00f3n f\u00e1lica \u2013simb\u00f3lica- que se ordena en torno de la trasmisi\u00f3n de una falta y la dimensi\u00f3n real del agujero, en lo que \u00e9ste tiene de abierto. Lo prueban las intensidades inconmensurables de lo que puede sentirse como goce femenino, que no se rige por lo insaciable -af\u00edn a la repetici\u00f3n- o la extralimitaci\u00f3n -que precisa de un l\u00edmite, hecho para transgredirse- sino por el sin l\u00edmites. Es la cara siempre desnuda de su cuerpo, como virgen de la elaboraci\u00f3n significante, cuya verdad de estructura se cuela en el\u00a0<i>no tengo qu\u00e9 ponerme<\/i>. Es tambi\u00e9n la referencia polif\u00f3nica que hace que en cierta medida nunca est\u00e9 sola como el hombre que puede aferrarse a la soledad del Uno, porque aunque est\u00e9 sola -y pueda incluso sufrir por ello-, no es una, no-toda es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intervenci\u00f3n de una colega como avance de la investigaci\u00f3n nos fue de gran utilidad en la conversaci\u00f3n en tanto propon\u00eda su elucidaci\u00f3n del goce femenino en una serie de proposiciones negativas: no es simbolizable, no es f\u00e1lico, no es esto, no es aquello\u2026 Terminaba con una sutil apreciaci\u00f3n: \u00abquitemos el\u00a0<i>no<\/i>, queda el cuerpo\u00bb, y una pregunta: \u00abCuerpo de un ser hablante, sea de sexo corporal de hombre, sea de sexo corporal de mujer \u00bfda igual?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ensayo como aproximaci\u00f3n que mientras para el hombre la relaci\u00f3n al S(A\/) conduce a lo asexuado del goce, la condici\u00f3n femenina hace valer all\u00ed el goce suplementario. Como $ una mujer participa tambi\u00e9n del encuentro con lo asexuado del goce. Como mujer -consintiendo a su condici\u00f3n- es que tiene la elecci\u00f3n forzada de hacer existir de manera singular ese ser que no tiene armadura significante, imbricando su cuerpo virgen, (no)hecho de puras hiancias, pasible de recibir una huella como escritura que permita desplegar a partir de all\u00ed alguna superficie. Una mujer debe soportar ser falicizada, pero para que se realice su posici\u00f3n femenina hace falta que no se coagule en esta identificaci\u00f3n. Su cuerpo-en-goce en tanto se opone al goce discreto, discontinuo vuelve a las mujeres afines al discurrir femenino, cuyo soporte se encuentra en ese\u00a0<i>goce envuelto en su propia contig\u00fcidad<\/i>, en tanto su sexo corporal no opone ning\u00fan moj\u00f3n, pero s\u00ed agujeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">El amor, el decir, la escritura<\/span><\/strong><br \/>\nSi el padre no responde a la hora del llamado y el enigma femenino supone un silencio radical, el hacerse hablar es un modo del hacerse amar, forma erotoman\u00edaca del amor que ya Freud consideraba esencialmente femenina y por la cual las palabras de amor y la demanda de amor toman protagonismo en la er\u00f3tica de las mujeres.\u00a0<i>Llegar a ser amada<\/i>, ser alguien que el Otro elige, implica que el hombre deponga su narcisismo y su culto al Uno para hacer lugar a lo \u00fanico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo femenino se dirige a un partenaire Otro cuyo deseo no est\u00e9 limitado por el falo. El amor que una mujer desde su feminidad espera es aquel que sostenga un deseo m\u00e1s all\u00e1 de la clausura del goce f\u00e1lico. As\u00ed despierta al deseo si un deseo con valor de acto la convoca; su goce se orienta por el decir verdadero, aqu\u00e9l que tiene valor de acto. Aqu\u00ed es donde Lacan distingue el acto de amor de hacer el amor. Como Otro absoluto lo femenino impone su condici\u00f3n de amor, m\u00e1s all\u00e1 del placer-displacer: amarla en el preciso lugar donde no encarna el falo. Un amor as\u00ed, que no es sino un decir que se soporta en S(A\/): \u00abhacer el amor, como su nombre lo indica, es poes\u00eda\u00bb[12]. En el acto de amor el sujeto no necesita salir de los l\u00edmites de su fantasma y el hombre puede vincularse con la parte falicizada de la mujer. Hacer el amor en cambio implica un pasaje por la castraci\u00f3n, por algo que dice que no a la funci\u00f3n f\u00e1lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si todo cuerpo es marcado por los significantes que vienen del Otro sembrando acontecimientos de cuerpo en su inscripci\u00f3n de goce, el cuerpo femenino es adem\u00e1s particularmente penetrable por la palabra que se sostiene de un decir. Un decir que da lo que no tiene, decir amoroso por estructura no por ninguna significaci\u00f3n amorosa, que fija \u2013escribe- algo de ese ser curiosamente flotante como lo llama Lacan. La inscripci\u00f3n del l\u00edmite entonces no est\u00e1 forzosamente ausente del goce femenino, pero es contingente. Lo que imprime un particular extrav\u00edo -no sin angustia- al modo femenino de relacionarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amante castrado, el padre muerto, el \u00edncubo ideal son figuras que participan de alg\u00fan modo de ese deseo sin regulaci\u00f3n f\u00e1lica, de ese llamado que solicita adoraci\u00f3n en tanto figuran una presencia Otra que concierne al ser. Dios mismo puesto por Lacan en el lugar del decir \u2013dior- donde la verdad balbucea y un decir se hace verdadero. Se trata de\u00a0<i>un decir que no<\/i>, un\u00a0<i>justo medio decir<\/i>\u00a0y\u00a0<i>lo justo no dicho<\/i>, que descompleta -lo que no es igual que decir no- Se revela en este lugar de S(A\/) otra funci\u00f3n del Padre ya no como Nombre del Padre, sino como Padre del Nombre y la nominaci\u00f3n deviene un descubrimiento, una invenci\u00f3n que se funda en el acontecimiento de palabra. Algo de lo femenino puede ser nombrado como s\u00edntoma; pero es requerido que sea nombrado tambi\u00e9n sintom\u00e1ticamente.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J.\u00a0<i>Aun<\/i>. Paid\u00f3s. Bs.As: 1998 p. 15<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">El supery\u00f3 como lo que empuja a resolver el enigma de la feminidad con la vara del falo, es una versi\u00f3n del goce del Otro.\u00bbLos dichos de la Esfinge solo tienen poderes mortales si uno ignora que tiene que hacerles frente en tanto ser sexuado\u00bb LAURENT, E.\u00a0<i>Posiciones femeninas del ser<\/i>. Tres Haches. Bs.As: 1999 p117<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Una ni\u00f1a transexual gana batalla contra la discriminaci\u00f3n en Estados Unidos.<\/i>\u00a0La Naci\u00f3n On line, 27-06-13<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">MILLER, D<i>. El a-todo femenino<\/i>. El orden simb\u00f3lico\u2026 Op cit p226<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ib<\/i>\u00a0p. 227<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J.\u00a0<i>Dos notas sobre el ni\u00f1o<\/i>. Otros escritos. Grama. Bs.As: 2012 p.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J<i>. La angustia<\/i>. Paid\u00f3s. Bs.As: 2006 p206<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J.\u00a0<i>Aun<\/i>\u00a0Op cit. p47<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J.\u00a0<i>Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina<\/i>. Escritos 2. Siglo XXI. Bs.As: 2008<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">LACAN, J. Aun Op cit p.88<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[204],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1202"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1202"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1202\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1203,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1202\/revisions\/1203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}