{"id":1206,"date":"2021-08-18T23:30:02","date_gmt":"2021-08-19T02:30:02","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1206"},"modified":"2021-08-18T23:30:02","modified_gmt":"2021-08-19T02:30:02","slug":"fatima-sarmento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/fatima-sarmento\/","title":{"rendered":"F\u00e1tima Sarmento"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">El Imaginario-Real del cuerpo de mujer<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un primer momento, la expresi\u00f3n \u00abcuerpo de mujer\u00bb puede causar cierta extra\u00f1eza. Es un sintagma bastante provocativo, que nos hace trabajar, que puede abordarse desde diversos \u00e1ngulos. En la perspectiva gramatical, la locuci\u00f3n adjetiva \u00abde mujer\u00bb especifica al sustantivo cuerpo. No se trata ah\u00ed de un cuerpo cualquiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otra perspectiva, que es la que abre, en lo imaginario, a cierta dimensi\u00f3n real del cuerpo, de la cual encontramos marcas en diversos momentos de la ense\u00f1anza de Lacan. Cuando Lacan hace un giro en su perspectiva te\u00f3rica y cl\u00ednica, afirma que todo comienza por el goce, que el significante se \u00abforcluye\u00bb como ser, que existe apenas como goce. De esta manera, \u00e9l afirma: \u00ablo que s\u00f3lo existe no siendo\u00bb (Lacan,\u00a0<i>\u2026o peor<\/i>\u00a01971-1972, p. 133). A partir de ah\u00ed, nos vemos convocados a repensar el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encuentro entre el significante y el cuerpo anat\u00f3mico produce un cuerpo de goce que es lo que, precisamente, permanece; lo que existe. En este acontecimiento, el significante se corporiza. Hay un cuerpo que goza. Pens\u00e1ndolo as\u00ed, toma valor la materia que el cuerpo anat\u00f3mico ofrece al significante, lo cual nos lleva a volver a la pol\u00e9mica Freud-Lacan: \u00bfla anatom\u00eda es o no el destino?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomaremos un camino que da cuenta del cuerpo y del goce, partiendo de Freud (\u00abEl yo y el ello\u00bb, p. 27, nota de p\u00e1gina 16) que, en la tercera d\u00e9cada de su construcci\u00f3n te\u00f3rica, ya dec\u00eda: \u00abEl yo es sobre todo una esencia-cuerpo\u2026deriva en \u00faltima instancia de sensaciones corporales, principalmente las que parten de la superficie del cuerpo\u2026\u00bb. As\u00ed, la vida entra en el campo de lo mental por el polo corporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enunciando que \u00abla anatom\u00eda es el destino\u00bb, (1912, \u00abSobre la m\u00e1s generalizada degradaci\u00f3n de la vida amorosa\u2026\u00bb, p. 183), Freud considera que, de la misma forma que nacemos entre orina y heces, el amor conserva un car\u00e1cter animal, que hace que en el acto sexual encontremos nuevamente aquello que envolvi\u00f3 nuestra venida al mundo. Podemos acordar, sin duda, con esta versi\u00f3n freudiana de la frase de Napole\u00f3n: \u00abLa geograf\u00eda es el destino\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este momento Freud destaca que la pulsi\u00f3n se descompone en principio en una gran serie de componentes o, mejor a\u00fan, proviene de ellos. Resalta tambi\u00e9n que algunos de esos componentes no pueden ser acogidos en su conformaci\u00f3n ulterior; deben ser suprimidos o destinados a recibir otro uso en una fase anterior \u2013esto se corresponde con lo que Miller (,\u00a0<i>Sutilezas anal\u00edticas,<\/i>\u00a02008-2009, p. 163) denomina operaci\u00f3n de mutaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvamos a Freud. El remarca que especialmente los elementos pulsionales copr\u00f3filos demuestran ser incompatibles con nuestra cultura est\u00e9tica, probablemente desde que al adoptar la marcha erecta, apartamos de la tierra nuestro \u00f3rgano olfatorio; lo mismo vale para buena parte de los impulsos s\u00e1dicos que pertenecen a la vida amorosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enfatiza tambi\u00e9n el hecho de que estos procesos de desarrollo s\u00f3lo ata\u00f1en a los estratos superiores de la compleja estructura. Los procesos fundamentales que llevan a la excitaci\u00f3n amorosa no han cambiado. Lo excrementicio forma con lo sexual una urdimbre \u00edntima e inseparable. La posici\u00f3n de los genitales \u2013entre orina y heces- sigue siendo el factor decisivo e inmutable. Los genitales no han acompa\u00f1ado el desarrollo hacia la belleza de las formas del cuerpo humano; conservan a\u00fan hoy un car\u00e1cter animal como lo fue en todo tiempo. En esa direcci\u00f3n, debemos admitir que entre las pulsiones amorosas y la cultura no hay armon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomemos el punto que dice respecto del encuentro del significante con el cuerpo \u2013el cuerpo biol\u00f3gico debe ofrecer al significante una materia de goce diferente en cada ser. Esto quiere decir que hay un primer momento, cuando se forja un cuerpo, de puro goce corporal, goce para cada uno. Este goce, concebido por Lacan como goce femenino, est\u00e1 en todo\u00a0<i>hablanteser,<\/i>\u00a0sea mujer u hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de un goce fuera del Edipo y, seg\u00fan Miller, (<i>Curso de Orientaci\u00f3n Lacaniana,\u00a0<\/i>2011) parte de un acontecimiento de cuerpo. Miller lo afirma as\u00ed:<\/p>\n<blockquote>\n<p><b>\u00bf<\/b>Qu\u00e9 entendemos cuando retomamos la expresi\u00f3n goce femenino, sino que su r\u00e9gimen es profundamente distinto del goce del macho? Entonces, \u00bfse trata de un binarismo: la mujer tendr\u00e1 el goce femenino y el hombre tendr\u00e1 el goce masculino?&#8230;no es as\u00ed,\u2026El entrevi\u00f3, por el sesgo del goce femenino\u2026que, hasta entonces en el psicoan\u00e1lisis siempre se hab\u00eda pensado el r\u00e9gimen del goce desde el lado viril\u2026lo que abre su \u00faltima ense\u00f1anza es el goce femenino concebido como principio del r\u00e9gimen del goce. Por eso, lo define goce como tal. (Miller, 2011, lecci\u00f3n del 12-3-2011).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 significa, aqu\u00ed, este goce como tal? El goce como tal es el goce concebido como sustra\u00eddo de, fuera de la maquinaria del Edipo, reducido al acontecimiento de cuerpo y que se da como conjunto abierto e infinito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo de mujer implica un encadenamiento propio de simb\u00f3lico, real e imaginario, que se realiza no s\u00f3lo como especular sino tambi\u00e9n en su constituci\u00f3n sustancial. Vale la pena decir que se efect\u00faa en distintos momentos de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encuentro de lo real del cuerpo con los significantes de lalengua toman consistencia en el cuerpo imaginario. En el momento del establecimiento del lenguaje y de la instalaci\u00f3n del campo f\u00e1lico, las cosas se complican, y es posible que tome peso la materia del cuerpo imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se produce un drenaje de goce femenino al goce f\u00e1lico, definiendo las posiciones: hombre como aquel que hace el drenaje y mujer como aquella que hace un drenaje bastante menor para conservarse en el goce femenino, lo que va a designarla como no-toda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se introduce entonces una cuesti\u00f3n: \u00bfinfluye el cuerpo anat\u00f3mico en ese drenaje del goce femenino al goce f\u00e1lico? Encontramos algunos fundamentos en Lacan que se aproximan a nuestra cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan (<i>El Seminario libro XX: A\u00fan.<\/i>\u00a01972-73 p.89) hace referencia a cierta dimensi\u00f3n real de una mujer, afirmando: \u00abS\u00f3lo hay mujer exclu\u00edda de la naturaleza de las cosas que es la de las palabras\u00bb. Esto quiere decir que es exactamente por el hecho de ser no toda que ella est\u00e1 exclu\u00edda de la naturaleza de las cosas. Hay un goce m\u00e1s all\u00e1 del falo del cual la mujer nada sabe; apenas lo experimenta en el cuerpo. Esto lo lleva a comentar, en el cap\u00edtulo IX de este mismo seminario, \u00abSi hay algo que fundamenta al ser es, ciertamente, el cuerpo\u00bb. En el Seminario RSI, Lacan (1974-1975) indica nuevamente el estatuto real de las mujeres en tanto seres parlantes no sin cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente tomemos la lectura que propone Miller en\u00a0<i>El partenaire-s\u00edntoma<\/i>\u00a0sobre las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n como estructuras significantes del cuerpo. Aqu\u00ed, \u00e9l introduce al Otro como cuerpo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>El Otro no es un cuerpo mortificado, es un cuerpo vivo, al menos en cierto nivel de lo que podemos llamar la actividad humana\u2026.Es importante agregar este car\u00e1cter, porque no hay cuerpo humano que no sea sexuado. Miller, 2008, p.406\/7).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, Miller distingue la estructura del orgasmo masculino de la estructura del orgasmo femenino en relaci\u00f3n con los dos lados de las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n, leyendo su l\u00f3gica como una l\u00f3gica corporal, en la cual la funci\u00f3n de excepci\u00f3n del lado izquierdo se encarna en el \u00f3rgano f\u00e1lico como \u00abfuera del cuerpo\u00bb en el hombre, en tanto la inexistencia de la excepci\u00f3n del lado femenino se encarna en el cuerpo mismo como \u00abfuera del cuerpo\u00bb para la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Miller considera:<\/p>\n<blockquote>\n<p>. \u2026el\u00a0<i>plus<\/i>\u00a0del orgasmo masculino como emergencia del goce f\u00e1lico, que se distingue por su lugar \u00abfuera del cuerpo\u00bb. En esta zona del \u00ab,para todo x\u00bb represento el cuerpo en su armon\u00eda, constituyendo un conjunto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, una peque\u00f1a zona delicada pero muy interesante, que es suplementaria, y que tiene un lugar aparte en la econom\u00eda ps\u00edquica. (Miller, 2008, p. 412).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abajo, la representaci\u00f3n del orgasmo masculino:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1207\" src=\"http:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_01.jpg\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_01-200x187.jpg 200w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_01-300x280.jpg 300w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_01.jpg 356w\" sizes=\"(max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n al goce femenino, \u00e9l destaca:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo, podemos representar del otro lado el goce femenino por el no-todo. Tambi\u00e9n debo representar la ausencia de este punto suplementario y encontraremos, en efecto, la estructura diferente y bien conocida del orgasmo femenino, con su modalidad en fases y potencialmente, si no infinito, al menos escalonado. Aqu\u00ed no encontramos el punto \u00abfuera del cuerpo\u00bb como en el hombre, porque el cuerpo mismo se convierte en \u00abfuera del cuerpo\u00bb.(Miller, 2008, p.413)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abajo, la representaci\u00f3n del orgasmo femenino:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1208\" src=\"http:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_02.jpg\" alt=\"\" width=\"376\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_02-200x178.jpg 200w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_02-300x266.jpg 300w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_02.jpg 376w\" sizes=\"(max-width: 376px) 100vw, 376px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">Tecnociencias y cuerpo anat\u00f3mico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud (\u00abEl sepultamiento del Complejo de Edipo\u00bb 1924) presenta una segunda versi\u00f3n de la frase \u00abla anatom\u00eda es el destino\u00bb. La primera, ya referida, se remit\u00eda al cuerpo pulsional. Esta vez Freud articula este enunciado con las consecuencias ps\u00edquicas de la distinci\u00f3n anat\u00f3mica entre los sexos. Haciendo una vinculaci\u00f3n entre el falo, el Edipo y la castraci\u00f3n, se da cuenta de que analiza con m\u00e1s criterio el desarrollo del Edipo en los ni\u00f1os, y se pregunta: \u00bfc\u00f3mo se realiza el desarrollo correspondiente en las ni\u00f1as?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconoce que, a\u00fan cuando el sexo femenino desarrolle un complejo de Edipo, un supery\u00f3 y un per\u00edodo de latencia, las cosas no se dan de la misma manera que en los \u00f1i\u00f1os. Considera tambi\u00e9n que la exigencia feminista de iguales derechos para los sexos no a\u00f1ade mucho, porque la distinci\u00f3n morfol\u00f3gica est\u00e1 destinada a encontrar su expresi\u00f3n en diferencias de desarrollo ps\u00edquico. Enfatiza que el cl\u00edtoris en la ni\u00f1a se comporta inicialmente como un pene, pero ante una comparaci\u00f3n con un compa\u00f1ero del otro sexo, la ni\u00f1a se siente inferiorizada y v\u00edctima de una injusticia. De ah\u00ed proviene la posibilidad de consolarse con la expectativa de que se pueda adquirir un ap\u00e9ndice tan grande como el del ni\u00f1o, y de esto surge el complejo de masculinidad de la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud esclarece tambi\u00e9n:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pero la ni\u00f1a no comprende su falta actual como um car\u00e1cter sexual, sino que lo explica mediante el supuesto de que una vez posey\u00f3 un miembro igualmente grande, y despu\u00e9s lo perdi\u00f3 por castraci\u00f3n. No parece extender esta inferencia de s\u00ed misma a otras mujeres, adultas, sino que atribuye a estas, exactamente en el sentido de la fase f\u00e1lica, un genital grande y completo, vale decir, masculino. As\u00ed, se produce esta diferencia esencial: la ni\u00f1ita acepta la castraci\u00f3n como un hecho consumado, mientras que el varoncito tiene miedo a la posibilidad de su consumaci\u00f3n. (Freud, 1924, p.186).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que la \u00e9poca actual introduce como novedad es que las tecnociencias consiguen modificar el cuerpo anat\u00f3mico por medio de una serie de intervenciones complejas, permitiendo a algunos seres hablantes (como los transexuales) pensar que la anatom\u00eda no sea el destino. Esta posibilidad abre tambi\u00e9n a una nueva concepci\u00f3n de la persona en el sentido jur\u00eddico del t\u00e9rmino, que involucra al cuerpo. Las leyes se van transformando de tal manera que abren un espacio de separaci\u00f3n entre lo que se constituye como identidad civil (que incluye la referencia al g\u00e9nero) y el cuerpo anat\u00f3mico. Aqu\u00ed se incluyen no s\u00f3lo los transexuales sino tambi\u00e9n ciertos travestis que cambian su sexo civil. Creemos que la frase freudiana se mantiene en el sentido de que, a\u00fan en estos casos, los sujetos deben realizar toda una serie de operaciones m\u00e9dico-legales para hacer coincidir su destino con la anatom\u00eda deseada, y no con la que les es dada por la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre el discurso de la ciencia m\u00e9dica y el del psicoan\u00e1lisis es analizada por Calmon y Moreira (2012), que parten de la siguiente pregunta: \u00bfc\u00f3mo se efect\u00faa en el transexualismo la aprehensi\u00f3n del cuerpo? Tomando la cuesti\u00f3n del cuerpo de mujer en el transexual masculino, estos autores mencionan, recorriendo la literatura, el caso relatado por el autor franc\u00e9s H. Frignet (2002), que se considera el acto que marc\u00f3 el \u00abnacimiento\u00bb del transexualismo. Se trata de la intervenci\u00f3n end\u00f3crino-quir\u00fargica practicada en 1952 en George Jorgensen, de 28 a\u00f1os, ex soldado del ej\u00e9rcito norteamericano. Esta cirug\u00eda se convirti\u00f3 en un acontecimiento en el campo cient\u00edfico y social. Este acto inaugural hizo brotar una demanda desmedida por las cirug\u00edas transgenitales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan\u00a0<i>(&#8230;o peor,<\/i>1971-1972\/2012, p.17) afirma la condici\u00f3n psic\u00f3tica de los transexuales, y esto permite pensar que la certeza de pertenecer al sexo femenino y la necesidad imperiosa de efectuar la castraci\u00f3n se relacionan con el empuje a la mujer, como empuje al goce femenino. As\u00ed, la castraci\u00f3n se realiza en lo real del sexo por la extirpaci\u00f3n del pene y, al mismo tiempo, cumple la funci\u00f3n de suplencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un poco m\u00e1s adelante, Lacan (\u00edd.) enuncia que el transexual debe \u00abpagar el precio\u00bb por no hacer la separaci\u00f3n entre real y simb\u00f3lico. Es en esta confusi\u00f3n de tomar uno por el otro que el transexual intenta extraer el significante eliminando lo real, extirpando el \u00f3rgano. Lacan se\u00f1ala que es en tanto significante que \u00e9l no lo quiere m\u00e1s, no como \u00f3rgano. La locura del transexual consiste en querer librarse de este error \u2013no ve que el significante es el goce y el falo es solo significado. Padece del error de querer forzar mediante la cirug\u00eda el discurso sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La demanda de correcci\u00f3n quir\u00fargica del transexual es el pedido de que el discurso de la ciencia le d\u00e9 un cuerpo de mujer. Millot (\u00a0<i>Exsexo<\/i>, 1984, p.37) demuestra esto seg\u00fan lo representado en la figura de abajo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1209\" src=\"http:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_03.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_03-200x139.jpg 200w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_03-300x208.jpg 300w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_03-400x278.jpg 400w, https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2021\/08\/Fatima-Sarmento_03.jpg 550w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fracaso de la expectativa provocada por la demanda de hacer La Mujer toda, y no solo una neovagina, evidencia que este cuerpo de la anatom\u00eda hombre no tiene \u00e9xito en la tentativa de alcanzar el goce femenino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sintoma transexual tendr\u00eda, seg\u00fan Millot, una funci\u00f3n estructural an\u00e1loga a la que Lacan atribuye a la escritura para Joyce. Esto permite comprender por medio de qu\u00e9 suplencia se evita la psicosis. Geller (\u00abTransexualismo\u00bb, 2011) considera que los sujetos psic\u00f3ticos, que no construyen un delirio de transformaci\u00f3n en mujer como Schreber, no consiguen una invenci\u00f3n para interpretar el goce del \u00f3rgano pene, intentando entonces suprimirlo mediante la cirug\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otra direcci\u00f3n -una transformaci\u00f3n en cuerpo de mujer que no ocurri\u00f3 en funci\u00f3n de una demanda transexual- el caso Bruce (Colapinto,\u00a0<i>Sexo trocado<\/i>, 2001), marca el af\u00e1n de la ciencia ante el deseo imperioso de determinar la condici\u00f3n sexual humana. Bruce naci\u00f3 ni\u00f1o. Una cirug\u00eda para una circuncisi\u00f3n le dej\u00f3 una lesi\u00f3n seria en su pene. Sus padres, habiendo tomado conocimiento de los estudios del psic\u00f3logo John Money sobre g\u00e9nero, decidieron consultarlo y \u00e9ste les aconsej\u00f3 someter al ni\u00f1o a una cirug\u00eda de re-designaci\u00f3n sexual, que transformar\u00eda el pene lesionado en una vagina, y, a partir de all\u00ed, el ni\u00f1o tendr\u00eda que ser educado como una ni\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta experiencia notamos que el \u00e9nfasis en el determinismo sexual est\u00e1 puesto en la cultura y en la evidencia de que el ni\u00f1o es puesto en posici\u00f3n de objeto de pr\u00e1cticas cient\u00edficas. Fue exactamente el impedimento de la emergencia de un lugar como deseante lo que ocasion\u00f3 el desastre de la experiencia, pues Bruce rechaz\u00f3 el papel del g\u00e9nero femenino que le fuera dado por el Otro de la ciencia y tambi\u00e9n se distanci\u00f3 de la elecci\u00f3n respectiva de objeto sexual que le fuera impuesta por la cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando peque\u00f1o no se sent\u00eda como una ni\u00f1a, lo que se manifestaba en actos como romper vestidos y rehusarse a jugar con mu\u00f1ecas. A los 14 a\u00f1os, sus padres decidieron contarle la verdad. Esta decisi\u00f3n llev\u00f3 a Bruce a iniciar la b\u00fasqueda de rescatar su lugar de hombre, someti\u00e9ndose a una serie de intervenciones en el cuerpo, adem\u00e1s de rectificar su nombre civil. Sin embargo, ese intento de rescatar el \u00f3rgano anat\u00f3mico no sali\u00f3 tan bien, seg\u00fan lo que evidencia el relato del caso. David, como pas\u00f3 a llamarse por su propia elecci\u00f3n, lleg\u00f3 a casarse con una mujer; pero \u00e9sta, luego de catorce a\u00f1os de convivencia, cansada del \u00abcar\u00e1cter melanc\u00f3lico\u00bb de su marido, le propuso la separaci\u00f3n. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, David se peg\u00f3 un tiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a la respuesta caprichosa de la ciencia de construir un cuerpo de mujer preguntamos: \u00bfla ciencia estar\u00eda operando en el sujeto al servicio del delirio? Ansermet (\u00abCiencia\u00bb, 2011) considera que la ciencia, en el intento de operar sobre lo real por lo simb\u00f3lico, permite intervenir de manera in\u00e9dita en la realidad, que puede quedar revirada: con las biotecnolog\u00edas contempor\u00e1neas, se puede llegar al punto de hacer delirar a la realidad. O, por lo menos, todo sucede como si se tuviesen los medios para hacer que el fantasma penetre en la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, para este autor, hoy se puede intervenir en las referencias simb\u00f3licas hasta desarreglarlas. Las diferencias de sexo, por ejemplo, se pueden perturbar a trav\u00e9s de la oferta de la posibilidad de procreaci\u00f3n y de gestaci\u00f3n en un transexual mujer que se convierte en hombre. Si fuera posible efectivamente modelar as\u00ed la realidad, entonces el fantasma avanza sobre la realidad, penetra en todos lados, hasta penetrar, seg\u00fan Miller (<i>El banquete de los analistas<\/i>, 2000, p. 310), lo real. Si el goce -como dice Ansermet- es el resto, el producto de la operaci\u00f3n de la ciencia, puede advenir de all\u00ed un llamado al psicoan\u00e1lisis. Se trata de estar dispuesto a acoger, recibir la miseria del goce producido por los efectos de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conclusi\u00f3n a la que llegamos es a que las pr\u00e1cticas tecnol\u00f3gicas de cambio de sexo, al hacer delirar a la realidad, revelan la falla estructural de lo Simb\u00f3lico para tratar lo Real, permitiendo la producci\u00f3n de alucinaciones cada vez m\u00e1s aberrantes, que tienen como consecuencia la conformaci\u00f3n del cuerpo al ideal Imaginario. Acompa\u00f1ando esta l\u00f3gica, Miller (Entrevista a Le Point, 2010) propone una reflexi\u00f3n sobre la idea de que el hombre desea convertirse en un producto de s\u00edntesis; si as\u00ed fuera, \u00abma\u00f1ana la ingeniera biol\u00f3gica, el genio gen\u00e9tico, har\u00e1 de este sue\u00f1o realidad y pesadilla\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Referencias<\/b><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Ansermet, F. \u00abCiencia\u00bb. En:\u00a0<i>Scilicet<\/i>. El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI.<\/li>\n<li>Colapinto, J.\u00a0<i>Sexo trocado<\/i>. Rio de Janeiro: Ediouro, 2001.<\/li>\n<li>Calmon, A. S. C.; Moreira J\u00fanior, W. C. A ci\u00eancia a servi\u00e7o do del\u00edrio. In: Santos, T. C.; Santiago, J.; Martello, A. (Org.).\u00a0<i>De que real se trata na cl\u00ednica psicanal\u00edtica?<\/i>\u00a0Rio de Janeiro: Companhia de Freud, 2012.<\/li>\n<li>Freud, S.\u00bbEl sepultamiento del Complejo de Edipo\u00bb(1924) en\u00a0<i>Obras completas, volumen XIX<\/i>. p.181. Ed. Amorrortu. Bs.As.1979.<br \/>\n______.\u00bbEl yo y el ello\u00bb(1923) en<i>\u00a0Obras completas, volumen XIX<\/i>. p.13. Ed. Amorrortu. Bs.As.1979.<br \/>\n<i>______<\/i>\u00abSobre la m\u00e1s generalizada degradaci\u00f3n de la vida amorosa (Contribuciones a la psicolog\u00eda del amor II)\u00bb(1912)en<i>\u00a0Obras completas, volumen XI<\/i>, p.173. Ed. Amorrortu. Bs.As.1979.<\/li>\n<li>Frignet, P.\u00a0<i>O transexualismo<\/i>. Rio de Janeiro: Cia de Freud, 2002.<\/li>\n<li>Geller, S. \u00abTransexualismo\u00bb. En:\u00a0<i>Scilicet<\/i>: El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI<\/li>\n<li>Lacan, J.\u00a0<i>El seminario, libro 18: De un discurso que no fuera del semblante<\/i>\u00a0(1971). Ed.Paid\u00f3s. Bs.As. 2009.<br \/>\n______.\u00a0<i>El seminario, libro 19: &#8230;o peor<\/i>\u00a0(1971-1972). Ed.Paid\u00f3s. Bs.As.2012<br \/>\n______.\u00a0<i>El seminario, libro 20: A\u00fan<\/i>\u00a0(1972-1973). Ed.Paid\u00f3s. Bs.As.1981.<br \/>\n______.\u00a0<i>Seminario RSI\u00a0<\/i>(1974-1975). Clase del 11 marzo de 1975. In\u00e9dito.<\/li>\n<li>Miller, J.-A.\u00a0<i>El banquete de los analistas<\/i>\u00a01990. Ed. Paid\u00f3s. Bs.As. 2000.<br \/>\n______.\u00a0<i>Curso de Orientaci\u00f3n Lacaniana<\/i>. Clase del 12 marzo. 2011.<br \/>\n______.\u00a0<i>Sutilezas anal\u00edticas\u00a0<\/i>2008-2009. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2011.<br \/>\n______<i>El partenaire-s\u00edntoma<\/i>. Ed. Paid\u00f3s. Bs.As. 2008.<br \/>\n______\u00bbTu ojo es subyugado mientras tu mente es puesta a dormir\u00bb . Entrevista publicada en la revista francesa\u00a0<i>Le Point<\/i>, No. 1.953, el 25 febrero de 2010. Versi\u00f3n castellana: Hilos de Ariadna (publicaci\u00f3n virtual), 9 de noviembre 2011.<\/li>\n<li>Millot, C.\u00a0<i>Exsexo: ensayo sobre el transexualismo<\/i>. Ed. Cat\u00e1logos SRL. Bs.As,1984.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Trabalho coletivo, elaborado por Analicea Calmon, Bernardino Horne, Celia Salles, F\u00e1tima Sarmento (relatora), Graciela Bessa, Lucy de Castro, Nieves Soria DaFunchio.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[204],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1206"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1206"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1206\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1210,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1206\/revisions\/1210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}