{"id":1217,"date":"2021-08-18T23:35:54","date_gmt":"2021-08-19T02:35:54","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1217"},"modified":"2021-08-18T23:35:54","modified_gmt":"2021-08-19T02:35:54","slug":"gerardo-requiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/gerardo-requiz\/","title":{"rendered":"Gerardo Requiz"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span class=\"Titulo4\">Usos y funciones de los objetos fuera del cuerpo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la participaci\u00f3n de Raquel Baloira, Sergio Garroni, Alexander M\u00e9ndez, Ram\u00f3n Ochoa, Hilema Su\u00e1rez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo pensar los diferentes usos y funciones de los objetos fuera del cuerpo si para el psicoan\u00e1lisis el cuerpo no es el organismo natural sino el resultado de un exilio de la naturaleza por la existencia del lenguaje, y literalmente pose\u00eddo por la bisagra que se produce entre los acontecimientos discursivos y el cuerpo que Freud llam\u00f3 pulsi\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer equ\u00edvoco en la creaci\u00f3n antinatural del cuerpo es la imagen, pues propone un intento de unificaci\u00f3n donde se toma la de un semejante como si fuese el cuerpo propio. De all\u00ed una primera dificultad para estar a la altura de la m\u00e1xima contempor\u00e1nea: \u00abt\u00fa eres tu cuerpo\u00bb[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entender la relaci\u00f3n que el sujeto establece con los objetos y el impacto que estos producen sobre el cuerpo hay que tener en cuenta los distintos desarrollos de Lacan en torno al objeto\u00a0<i>a\u00a0<\/i>y sus trabajos finales sobre el cuerpo en el Seminario\u00a0<i>A\u00fan<\/i>\u00a0y\u00a0<i>El sinthome<\/i>, donde encontramos enunciados precisos que van desde la significantizaci\u00f3n del cuerpo por el Otro, pasando por el efecto de lo real sobre el cuerpo, hasta el postulado seg\u00fan el cual el cuerpo es el Otro del sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las coordenadas que sit\u00faa Lacan en el seminario IV,\u00a0<i>La relaci\u00f3n de objeto<\/i>, apoyadas en Freud, marcan el inicio del camino sobre lo que es un objeto para el psicoan\u00e1lisis y su relaci\u00f3n con los trastes que circulan ahora en la cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para establecer la vinculaci\u00f3n entre esos trastes y el objeto \u00abnatural\u00bb, Hebe Tizio en su trabajo\u00a0<i>\u00abEl cuerpo y los objetos\u00bb,<\/i>\u00a0[2]llama la atenci\u00f3n sobre una particularidad del objeto, su car\u00e1cter cesible \u00abque hace que se pueda reemplazar el objeto natural por un objeto mec\u00e1nico. Esta propiedad del objeto lo pone en relaci\u00f3n con la cadena de la fabricaci\u00f3n humana de objetos que pueden ser equivalentes a los objetos naturales.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para esta afirmaci\u00f3n, Tizio se apoya en la siguiente cita del seminario\u00a0<i>La angustia<\/i>\u00a0de Lacan:\u00a0<i>\u00abLa funci\u00f3n del objeto cesible como pedazo separable vehicula primitivamente algo de la identidad del cuerpo, antecediendo en el cuerpo mismo en lo que respecta a la constituci\u00f3n del sujeto.\u00bb[3]<\/i>\u00a0Y luego agrega: \u00ab<i>El a inaugura el campo de la realizaci\u00f3n y, en adelante, conserva all\u00ed su privilegio, de modo que el sujeto en cuanto tal s\u00f3lo se realiza en objetos que son de la misma serie que el a, ocupan el mismo lugar en esa matriz. Son siempre objetos cesibles, y son lo que desde hace mucho tiempo se llama las obras, con todo el sentido que tiene este t\u00e9rmino incluso en el campo de la teolog\u00eda moral\u00bb<\/i>[4]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan, para desarrollar el car\u00e1cter cesible del objeto, se inspira en un aporte de Donald Winnicott a la din\u00e1mica de la relaci\u00f3n de objeto, espec\u00edficamente su propuesta sobre el objeto transicional. Refiere Lacan que ese \u00abtrocito\u00bb funge como sost\u00e9n del sujeto y al mismo tiempo instala la posibilidad de ser reemplazado por otros objetos. Ejerce ese sost\u00e9n porque es el objeto del cual el ni\u00f1o se aferra frente a la angustia padecida por la p\u00e9rdida del Otro primordial. Y se aferra, no como consuelo, sino como la v\u00eda de constituci\u00f3n del objeto de uso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin que olvidemos, por supuesto, que estos objetos reemplazables no son el objeto\u00a0<i>a<\/i>, entre otras cosas, porque este objeto escapa al sentido que permanece opaco. En cualquier caso, este car\u00e1cter cesible del objeto es el que permite al analista encarnar al objeto causa del deseo de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El cuerpo no es del sujeto<\/span><br \/>\nDesde siempre la humanidad ha percibido que el cuerpo pertenece al Otro: a los dioses, a la hechicer\u00eda, a los sacrificios, a los ideales. M\u00e1s recientemente a la norma social, muy evidente en el per\u00edodo victoriano, que es el mismo en el que aparece Freud para entregarnos el cuerpo del inconsciente marcado por la pulsi\u00f3n. No obstante, hoy vivimos invadidos por un discurso que transmite la ilusi\u00f3n de un cuerpo que ser\u00eda potencialmente objetivable. Es el sue\u00f1o de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si no somos un cuerpo, como enuncia el psicoan\u00e1lisis, \u00bfpodemos decir que el sujeto lo tiene? Es problem\u00e1tico afirmarlo, aunque Lacan inicialmente as\u00ed lo dice. Luego, sin embargo, cuando liga el cuerpo al objeto\u00a0<i>a<\/i>, la afirmaci\u00f3n se problematiza justamente por el l\u00edmite que impone este objeto, puesto que el cuerpo lo aloja y de esta manera ese objeto pasar\u00eda a ser del sujeto, lo que no es cierto. Posteriormente, en el seminario\u00a0<i>El sinthome,<\/i>\u00a0Lacan precisa que el objeto\u00a0<i>a\u00a0<\/i>no es del sujeto, tampoco su cuerpo: \u00abel parletre adora su cuerpo porque cree que lo tiene. En realidad no lo tiene, pero su cuerpo es su \u00fanica consistencia\u00bb[5]. Y refiere, adem\u00e1s, que el sujeto encuentra un soporte en el objeto: \u00abno se disuelve en \u00e9l, sino que se conforta con \u00e9l\u00bb. \u00abEse objeto es \u00abel suplente del sujeto\u00bb.[6] Esto alimenta la ilusi\u00f3n de que el sujeto posee al cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, poner el cuerpo del lado del objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0lleva a la pregunta sobre c\u00f3mo alojarlo en el Otro. Asunto muy vigente porque ya no se trata s\u00f3lo de su valor f\u00e1lico, como en la ecuaci\u00f3n freudiana en\u00a0<i>Transmutaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n<\/i>\u00a0con sus equivalencias para dar cuenta de la constituci\u00f3n de la mujer en el inconsciente, sino la de un objeto que puede devenir en un artefacto m\u00e1s, que es como lo quiere la ciencia. Otra complicaci\u00f3n se agrega a medida que Lacan avanza en la idea de que el sujeto es un objeto para el Otro. En consecuencia, la relaci\u00f3n que tendr\u00e1 con el Otro ser\u00e1 siempre desde la posici\u00f3n de objeto requerido por el Otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el Otro no existe, lo que existe son los objetos, tal como indica Miller en los\u00a0<i>Signos del goce<\/i>. Se puede decir, entonces, que el sujeto se las arregla para hacerlo existir mediante los objetos que le reintegra creyendo que son del Otro. Para ese fin, no tiene que haber necesariamente una extracci\u00f3n previa del campo del Otro, como es el caso en la psicosis. Los cuatro objetos de la pulsi\u00f3n cumplen esta funci\u00f3n, por lo general, con prevalencia de uno de ellos. Hoy la pregunta ser\u00eda c\u00f3mo los objetos de consumo intervienen en esta din\u00e1mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cuesti\u00f3n que cobra importancia, y surge como pregunta frente al debilitamiento de lo simb\u00f3lico en la actualidad, es c\u00f3mo se construye un cuerpo, cuando el Nombre del Padre muestra sus limitaciones para la tarea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, el problema reside, -a la vez que su posibilidad de esclarecimiento-, en que ambos, el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0y el Otro, son extimos al sujeto. A lo extimo pertenece un elemento del mismo sujeto, pero en esa posici\u00f3n particular de ex-sistencia, que Lacan bautiza, precisamente, de extimo. El problema de la actualidad es el rechazo a un cuerpo extimo. Ya no se busca un cuerpo que habla, como el de la histeria, a menos que sea a trav\u00e9s de la bioqu\u00edmica, la gen\u00e9tica o el\u00a0<i>scannig<\/i>. En ese caso la ciencia lo hace por \u00e9l y, adem\u00e1s, para su bien, le ofrece condiciones de satisfacci\u00f3n con innumerables posibilidades: objetos virtuales, cosm\u00e9ticos, cirug\u00eda, tatuajes, pr\u00f3tesis. Lo que se promueve finalmente, y como ideal del momento, es un sujeto id\u00e9ntico a su cuerpo, arm\u00f3nico con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es notable como el mundo contempor\u00e1neo se las arregla para dar universalidad a los objetos con sus diversas promesas de satisfacci\u00f3n. La tecnolog\u00eda aporta una producci\u00f3n r\u00e1pida, muy abundante y con toques de novedad de manera que siempre tengamos un poco m\u00e1s de satisfacci\u00f3n. No obstante, la pretensi\u00f3n de \u00abreducir la hiancia entre el objeto perdido y los de goce que ofrece el mundo es una utop\u00eda que retorna en nuestra \u00e9poca\u00bb, como recordaba Eric Laurent en Rio de Janeiro en el ENAPOL, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la cultura empuja en otra direcci\u00f3n porque coloca al sujeto en sinton\u00eda con el autoerotismo, \u00abdej\u00e1ndolo en una relaci\u00f3n precaria con el Otro\u00bb. Sin embargo, afortunadamente, algo de la hiancia que subraya Laurent persiste. Es una ventaja que aprovecha el psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Ser pose\u00eddos o poseer los objetos de consumo<\/span><br \/>\nTel\u00e9fonos inteligentes, computadoras, televisores, reproductores de m\u00fasica, todos pueden ser pose\u00eddos por nosotros pagando cierto precio. Pero, \u00bflos poseemos o ellos nos poseen a nosotros? La doctrina cat\u00f3lica, citada por Daniel Millas en su texto Cuerpos pose\u00eddos[7], nos ense\u00f1a que la posesi\u00f3n siempre recae sobre el cuerpo, y los demonios responsables de las posesiones son considerados pose\u00eddos ellos mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter siniestro de esta posesi\u00f3n evoca el\u00a0<i>Unhemlich<\/i>\u00a0freudiano, en el cual lo peor brota de lo interno. Se trata de la pulsi\u00f3n que se presenta sin que podamos decirle \u00abyo te expulso\u00bb, pues expulsada regresa en redondo al propio cuerpo. Y cuando la pulsi\u00f3n atrapa los objetos, el pose\u00eddo es el cuerpo finalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enlace entre la forma siniestra de la posesi\u00f3n y los nuevos objetos fuera del cuerpo se pone de manifiesto en las adicciones. En estas formas de gozar, la experiencia reportada es de no poder parar, de ser dominado, pose\u00eddo. Sin embargo, el t\u00e9rmino adicci\u00f3n es una trampa, pues da a entender que en el resto de las actividades humanas hay libertad y control por v\u00eda de la voluntad. Se puede plantear el asunto de la mala manera asumiendo que el adicto a la computadora, el celular y al video juego est\u00e1 enfermo, mientras los dem\u00e1s saben hacer buen uso de los artefactos y mercanc\u00edas que se les ofrecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una conocida publicidad propone que se debe comprar a los ni\u00f1os un tel\u00e9fono inteligente para que jueguen y no se aburran. Propone esta entrega al tel\u00e9fono inteligente como un buen hacer con los hijos, una ni\u00f1era rob\u00f3tica como las que so\u00f1aban los dibujos animados de los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la expresi\u00f3n tel\u00e9fono inteligente tendr\u00eda que ser interrogada pues muestra a la inteligencia en su esencia como un artefacto para conformarse, pero con el cual el sujeto se enga\u00f1a. No hay duda de que los artefactos que nos ofrece la ciencia son cada vez \u00abm\u00e1s inteligentes\u00bb. El GPS no es un mapa virtual sino un conductor, una voz que dice por donde debemos seguir o si nos desviamos de la ruta que \u00e9l ha trazado. La cuesti\u00f3n est\u00e1, en que cuando ocurre lo inesperado, esta inteligencia no es suficiente para evitar el extrav\u00edo o la traba del sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo esto se desprende que realmente lo que el sujeto tiene es una relaci\u00f3n con el cuerpo; la pregunta a dilucidar es c\u00f3mo se produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Los nuevos goces<\/span><br \/>\nPodemos interrogar si los modos de satisfacci\u00f3n espec\u00edficos de una \u00e9poca indican que existen nuevos goces o nuevos s\u00edntomas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que a partir de los a\u00f1os cincuenta comienza la instalaci\u00f3n progresiva de una escalada de los goces en b\u00fasqueda de reconocimiento de la comunidad; se trataba de una reivindicaci\u00f3n social. En un par de d\u00e9cadas goces como el de la homosexualidad, hasta no hace poco sometidos al oprobio social, empezaron una reconquista de espacios hasta alcanzar aceptaci\u00f3n social en buena parte del mundo occidental. No son nuevos goces sino, como hemos dicho, reivindicaci\u00f3n social de los ya existentes; salida de closet, seg\u00fan el decir popular, pero no para caer nuevamente en la marginalidad, sino en el Otro social de los heterosexuales con la bandera de los\u00a0<i>civil rights,<\/i>\u00a0bajo igualdad de derechos legales, econ\u00f3micos y civiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual forma, con el uso de drogas se invocaba una nueva manera de estar en el mundo. A pesar de que las drogas han estado desde siempre, su generalizaci\u00f3n asociada a los restos del naufragio de la pregunta por el ser, era un logro del movimiento de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia es que ahora la existencia no se plantea como problema. La pregunta por el ser no es la de hace apenas unas d\u00e9cadas. No se habla del dolor de existir, ni de la angustia existencial, ni se apela a la identificaci\u00f3n con ideales para dar un sentido a la vida y definir una identidad. Ahora perseguimos lo que apacigua el hambre de la satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La angustia, que antes estaba m\u00e1s asociada a c\u00f3mo agarrase de lo simb\u00f3lico, hoy aparece porque no hay mucho simb\u00f3lico de d\u00f3nde agarrarse. No estamos en la \u00e9poca del anudamiento por los universales del tiempo de la neurosis que era el de Freud, ahora la angustia nos se\u00f1ala que estamos en la era del s\u00edntoma con sus soluciones singulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">La autorizaci\u00f3n desde el goce<\/span><br \/>\nPero no s\u00f3lo la elecci\u00f3n de objeto homosexual busca su legitimidad y respeto social, igualmente, y con un lado muy peligroso, la autorizaci\u00f3n desde el goce para actuar pretende su lugar en el mundo. Aqu\u00ed ya no se trata de estatuto legal, sino que se impone como un derecho que se esgrime cuando hay que dar cuenta ante la ley. Las declaraciones de los j\u00f3venes implicados en los\u00a0<i>shootings\u00a0<\/i>de colegios americanos son parte de la evidencia. Autorizarse desde la emoci\u00f3n s\u00ed es una figura nueva en la humanidad que ya muestra su cara siniestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud, cuando aborda la cultura, lo hace por el exceso, por aquello que no deb\u00eda estar pero est\u00e1. En el presente ese exceso comanda la civilizaci\u00f3n, dicta la norma y el sujeto busca en \u00e9l su identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta b\u00fasqueda de identidad a partir de una identificaci\u00f3n a lo que satisface es un nuevo reinado de la pulsi\u00f3n o, al menos, un incremento de su poder sobre el hombre. No parece exagerado afirmar que el mundo est\u00e1 encontrando un anudamiento en la identificaci\u00f3n al modo de gozar. Seguramente veremos en alg\u00fan tiempo un esfuerzo por darle estatuto civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el amo moderno no se pregunta c\u00f3mo hacer para cumplir el mandato de goce de hoy. Lo tiene claro porque es su aliado. Y trabaja para mantener la ilusi\u00f3n de que el deseo tiene un objeto. As\u00ed las ofertas para la satisfacci\u00f3n aplastan el deseo al confundirlo con el goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, la depresi\u00f3n surge como el diagn\u00f3stico de moda pero la diferencia, como ha sido se\u00f1alado en varias ocasiones, es que ya no nos deprimimos tanto por el desacuerdo con el ideal, versi\u00f3n tradicional, sino porque sentimos que no podemos alcanzar todo el goce al que tenemos derecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Goce femenino y goce del objeto<\/span><br \/>\nEl apetito del plus de goce corre paralelo al goce femenino. Pero estos goces no deben confundirse porque lo que est\u00e1 en juego es del orden de la pulsi\u00f3n y ello implica que el goce est\u00e1 atrapado en la norma propia de la pulsi\u00f3n que prescribe un movimiento alrededor de un vac\u00edo. En las adicciones de todo tipo encontramos el ejemplo paradigm\u00e1tico. Ellas apuntan a un campo infinito. Pero no es el del goce femenino, aunque podr\u00e1n buscarse sus puntos de roce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, se puede tambi\u00e9n investigar la posible diferencia entre la mujer y el hombre en el goce de los objetos manufacturados, puesto que, si son objetos para la satisfacci\u00f3n pulsional, sabemos desde Freud que hombre y mujer viven la pulsi\u00f3n de forma distinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si permanecemos atentos al impacto sobre la cl\u00ednica de las formas que va tomando el malestar en la cultura en nuestros d\u00edas, sobre todo en cuanto a la primac\u00eda del objeto de goce en ella y, si la pr\u00e1ctica apunta a la extracci\u00f3n del objeto de goce del campo del Otro, para decirlo de manera breve, los analista tenemos por delante retos in\u00e9ditos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Anudamiento con objetos<\/span><br \/>\nHay casos donde un objeto exterior permite al sujeto organizar su mundo y relacionarse con \u00e9l. Esta suerte de suplencia es muy precaria pero sin duda \u00fatil para el sujeto. Un famoso caso de autismo ilustra el punto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso de Joey, \u00abel ni\u00f1o maquina\u00bb rese\u00f1ado por Bruno Betthelheim en su libro\u00a0<i>La fortaleza Vac\u00eda<\/i>[8], nos proporciona el ejemplo de un autista que hace uso de un objeto para organizar un cuerpo rudimentario, dando continente a sus \u00f3rganos y estableciendo una d\u00e9bil frontera entre el adentro y el afuera. \u00abJoey era una criatura fr\u00e1gil de 9 a\u00f1os, parec\u00eda todo ojos en un cuerpo lamentablemente min\u00fasculo, unos ojos tristes y oscuros mirando el vac\u00edo y la nada. Cuando hac\u00eda algo parec\u00eda por control remoto, un hombre mec\u00e1nico movido por maquinas\u2026un cuerpo humano que opera como una m\u00e1quina que ejecuta funciones humanas.\u00bb En esta descripci\u00f3n pat\u00e9tica de Bettelheim se destaca, no solo la vinculaci\u00f3n del Joey con el mundo a trav\u00e9s de una m\u00e1quina, sino una identificaci\u00f3n del sujeto a esa m\u00e1quina, lo cual nos orienta hacia el arreglo sintom\u00e1tico que este sujeto organiza para conectarse con el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parad\u00f3jicamente, sus m\u00e1quinas ten\u00edan atributos humanos, eran capaces de sangrar y reaccionar. Las llevaba encima todo el tiempo, de all\u00ed el seud\u00f3nimo de ni\u00f1o m\u00e1quina. Eran el\u00e9ctricas y as\u00ed pod\u00eda \u00abenchufarse\u00bb para cargarse de energ\u00eda y realizar funciones vitales ordinarias. Para respirar requer\u00eda un carburador, o un tubo de escape para la digesti\u00f3n. Para dormir deb\u00eda enchufarse a la m\u00e1quina que rodeaba su cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referimos s\u00f3lo un dato de su historia que seguramente fue decisivo en la elecci\u00f3n del autismo. Bettelheim atribuye a la madre la mayor responsabilidad en este desenlace: lo consideraba una cosa m\u00e1s que una persona, nunca repar\u00f3 que estaba encinta. De la amplia fenomenolog\u00eda referida por Bettelheim se deduce la falta total de revestimiento f\u00e1lico que espera el ni\u00f1o al nacer. Joey es un engendro real que tendr\u00e1 que construirse desde su cuerpo hasta su relaci\u00f3n autista con el mundo. Bettelheim atribuye a la falta de \u00abmutualidad\u00bb la raz\u00f3n de su alejamiento del mundo. Aunque en un plano imaginario, mutualismo es un t\u00e9rmino \u00fatil que recoge la ausencia del Otro en la estructuraci\u00f3n del sujeto y su cuerpo. El enigma del deseo no se inscribe en \u00e9l y por ello queda petrificado como una cosa. Sin embargo, son notables los esfuerzos de este sujeto para construirse un cuerpo y establecer funciones. Del objeto que es para el mundo logra extraer, por medio de la maquina a la que se \u00abenchufa\u00bb, una din\u00e1mica entre m\u00e1quinas, con parejas de significantes que organizan diferencias y establecen un orden. As\u00ed, con el apoyo de Bettelheim, Joey va haciendo surgir significantes que conecta dando alg\u00fan sentido. Poco a poco va produciendo un objeto condensador de goce con el cual pone cierta distancia al goce invasivo del Otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, siguiendo a Dominique y Gerard Miller, en su revisi\u00f3n del caso en 1984[9], podemos decir que la m\u00e1quina es un objeto que Joey convierte en su s\u00edntoma, o quiz\u00e1s ser\u00eda m\u00e1s apropiado decir, que lo convierte a \u00e9l en s\u00edntoma. Con funciones de suplencia, establece un borde que opera como superficie corporal aunque de forma distinta al borde que efect\u00faa la extracci\u00f3n del objeto, y con funciones de representaci\u00f3n ante el Otro: desenchufado no exist\u00eda como humano, enchufado exist\u00eda como m\u00e1quina. Es un s\u00edntoma que condensa goce, identifica al sujeto y al mismo tiempo anuda algo de su realidad ps\u00edquica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque sin el extremo de Joey, \u00bfacaso el discurso reinante no est\u00e1 ya empujando hacia una versi\u00f3n in\u00e9dita del hombre maquina?<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n es de Daniel Millas. Ver nota 6<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Hebe Tizio El cuerpo y los objetos (Texto presentado en el Espacio \u00abLos objetos (a) en la experiencia anal\u00edtica\u00bb el 16 de enero de 2007), en p\u00e1gina web de la AMP, Papers 06\/08 &#8211; N\u00b0 2 &#8211; Junio 2007<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan Jacques, Libro 10,\u00a0<i>La angustia<\/i>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2006, p. 339<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00eddem, p.342<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Libro 23,\u00a0<i>Joyce el s\u00edntoma<\/i>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2006, p.147<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00eddem<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Millas, Daniel,\u00a0<i>Cuerpos pose\u00eddos<\/i>. En Virtualia n\u00famero 23. (2013)\u00a0<a href=\"http:\/\/virtualia.eol.org.ar\/026\/Hacia-el-VI-Enapol\/pdf\/Cuerpos-poseidos.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/virtualia.eol.org.ar\/026\/Hacia-el-VI-Enapol\/pdf\/Cuerpos-poseidos.pdf<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Bettelheim, Bruno,The Empty Fortress: Infantile Autism and the Birth of the Self, The Free Press, New York, 1967<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Dominique y Gerard Miller, \u00abEl ni\u00f1o m\u00e1quina\u00bb, Anal\u00edtica 5, ECFC, Caracas 1984<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[206],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1217"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1217"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1217\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1218,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1217\/revisions\/1218"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1217"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1217"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1217"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}