{"id":1225,"date":"2021-08-18T23:38:21","date_gmt":"2021-08-19T02:38:21","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1225"},"modified":"2021-08-18T23:38:21","modified_gmt":"2021-08-19T02:38:21","slug":"jorge-yunis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/jorge-yunis\/","title":{"rendered":"Jorge Yunis"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00abLos objetos fuera del cuerpo &#8211; Los nuevos goces\u00bb<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Integrantes del Equipo<\/b>: Silvia Puigpin\u00f3s \u2013 Norah P\u00e9rez \u2013 Elvira Dianno \u2013 Diego Villaverde \u2013 H\u00e9ctor Tarditti \u2013 Rub\u00e9n Oliden L\u00f3pez \u2013 Ra\u00fal Vera Barros \u2013 Roberto Bertholet \u2013 Rolando Gianzone \u2013 An\u00edbal Mendiburo \u2013 Maximiliano Mo \u2013 Ignacio Neffen<\/p>\n<div class=\"Parrafo\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Si el imponerse l\u00edmites es la condici\u00f3n de una lectura -aforismo que hemos tomado de\u00a0<i>El Seminario, libro 20, Aun<\/i>&#8211; a continuaci\u00f3n expondremos algunos interrogantes -y esbozaremos algunas respuestas- a los temas sobre los que est\u00e1 circunscripta nuestra indagaci\u00f3n: los objetos fuera del cuerpo, los nuevos goces.<\/p>\n<p>El lazo entre el cuerpo y el goce es uno de los ejes centrales de la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan. En efecto, en una conferencia en Sainte-Anne \u00e9ste afirma a su auditorio: \u00abPareciera que nadie se dio cuenta de que la cuesti\u00f3n se encuentra en el nivel de la dimensi\u00f3n cabal del goce, esto es, la relaci\u00f3n del ser hablante con su cuerpo, puesto que no hay otra definici\u00f3n posible del goce\u00bb.[1] En el mismo a\u00f1o, en una de sus clases, lo expresa de esta manera: \u00ab(\u2026) el ser hablante, por as\u00ed decirlo, es esa relaci\u00f3n perturbada con su propio cuerpo que se denomina goce\u00bb.[2]<\/p>\n<p><span class=\"Titulo4\">A \u2013 Los objetos fuera del cuerpo<\/span><br \/>\nEn su seminario de 1962-63,\u00a0<i>La Angustia<\/i>[3], Lacan desarrolla su concepci\u00f3n sobre el objeto\u00a0<i>a<\/i>, en su doble vertiente. Por una parte, es una falta, aquello no simbolizado, que no se deja representar en el espejo[4], siendo asimismo una falta que tampoco el\u00a0<i>s\u00edmbolo<\/i>\u00a0puede remediar[5] (aunando all\u00ed su irrepresentabilidad imaginaria y simb\u00f3lica). Por otra parte, es aquello que, bajo sus diversas formas, en plural &#8211;<i>los objetos a<\/i>: oral, anal, f\u00e1lico[6], esc\u00f3pico e invocante-, viene a intentar remediar esa falta, en el fantasma. La constituci\u00f3n de este objeto, con el que el sujeto se identificar\u00e1 en el fantasma y que se mantendr\u00e1 subyacente a todas las relaciones que establezca con un objeto cualquiera[7], es correlativa de una operaci\u00f3n de\u00a0<i>separtici\u00f3n<b>[8]<\/b><\/i>. Esta separaci\u00f3n en el interior, es el corte que constituye el objeto, objeto cesible, objeto que es cedido al Otro. Valgan como ejemplos la voz que en el grito el peque\u00f1o deja escapar para siempre[9], o el pecho, que\u00a0<i>siendo parte del cuerpo del ni\u00f1o<\/i>, \u00e9ste juega a perder, mientras\u00a0<i>se<\/i>\u00a0desteta[10].<\/p>\n<p>\u00abLo que llamo la cesi\u00f3n del objeto se traduce pues en la aparici\u00f3n, en la cadena de la fabricaci\u00f3n humana, de objetos cesibles que pueden ser equivalentes a los objetos naturales\u00bb.[11]<\/p>\n<p>Como vemos, esta l\u00f3gica es aquello que permite y sustenta, en Lacan, que ocupen su lugar en la econom\u00eda libidinal esos objetos cesibles, tal como lo son los objetos de la fabricaci\u00f3n humana; objetos que, a posteriori, como retorno, dan cuerpo al goce.<\/p>\n<p>Cada uno de estos objetos\u00a0<i>extra\u00eddos\u00a0<\/i>del cuerpo fragmentado, sienta las bases para dar cauce a la fabricaci\u00f3n de nuevos objetos.<\/p>\n<p>La reproducci\u00f3n de la voz y la de las im\u00e1genes, ha dado lugar a enormes montajes industriales al efecto. Lo anal tiene su correlato en el acopio y conservaci\u00f3n de todo tipo de informaci\u00f3n, almacenamiento de energ\u00edas, de entes y dem\u00e1s elementos, para asegurar su uso -que, tal como plantea Heidegger, m\u00e1s que uso es usura-. Lo oral se tramita a trav\u00e9s de la industria alimenticia; y en cuanto a lo f\u00e1lico, los laboratorios farmac\u00e9uticos no cesan de crear sustancias energizantes, estimulantes, es decir, en \u00faltima instancia, paliativas de la detumescencia. \u00c9sta es una patentizaci\u00f3n de la castraci\u00f3n, no menos que la muerte misma, lo que justifica que la ciencia sue\u00f1e con borrarlas a ambas de la faz de la tierra -tal como est\u00e1 expresado p\u00e1rrafos m\u00e1s adelante-. Desde esta misma perspectiva, se ha establecido al organismo como objetos cortados, permutables y transplantables, pasibles de comercializar y a merced de las leyes del mercado: partes del organismo que se pueden comprar, vender o intercambiar.<\/p>\n<p>En su cuarto a\u00f1o de seminario, Lacan aborda el problema de los objetos, y hay que decir que su cat\u00e1logo no es menos sorprendente que aquel que escogeremos para nuestros subt\u00edtulos. All\u00ed Lacan menciona:\u00a0<i>el zapato, el caballo, la mujer, el falo<\/i>\u2026 Cierto es que no posee aun razones para no hablar de la mujer en singular y asimismo es cierto que esta no es una serie exhaustiva. Pero nos interesa simplemente ponerla por escrito, en tanto en ella se muestra la atroz disparidad de dichos objetos.<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9monos entonces por los objetos primordiales y, antes, aclaremos: los objetos primordiales de la fabricaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p><b>La Flor<\/b><br \/>\nLlamar\u00e1 la atenci\u00f3n que se considere aqu\u00ed un objeto eminentemente natural entre aquellos que son fabricados. No obstante, \u00bfno indica la flor que yace junto a los restos de uno de nuestros antepasados, que aquello era ya la humanidad? \u00bfNo es indiscernible de lo humano mismo el culto a sus muertos? \u00bfNo indica la flor que forma parte de un mundo que, organizado por el significante, hace posible que la ausencia no lo sea completamente? \u00bfNo alcanza una flor para mortificar esa muerte y no hacerla absoluta? -\u00abA la muerte hay que sacrificarla, para que se inmortalice\u00bb se dice en\u00a0<i>Orfeo<\/i>\u00a0de Jean Cocteau-. A quien se le entierra con una flor, se lo ha hecho inmortal, pues quien ha emplazado all\u00ed la flor, indudablemente habla del muerto. Aunque s\u00f3lo por la palabra la muerte existe para un hombre que se sabe mortal, tambi\u00e9n en las palabras se existe m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>La pregunta se hace sola. \u00bfEs la misma\u00a0<i>flor<\/i>\u00a0la de la muerte y la vida, la de la humanidad misma, que aquella que mastican los animales, que moja el roc\u00edo, y que vive sin muertos que hacer vivir en el lenguaje?<\/p>\n<p>No.<\/p>\n<p>Pero la distancia entre este objeto natural y el objeto que forma parte de un culto es meramente un emplazamiento: es lo que es, s\u00f3lo a la vera de los huesos, a la sombra de quien se despide. Su estructura \u00edntima no se modifica por la acci\u00f3n humana. El objeto es desnaturalizado por su funci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>El Vino<\/b><br \/>\nDesde los albores del mundo, las uvas se han transformado por la acci\u00f3n humana. Se ha encontrado evidencia de que dichos objetos han sido \u00abfabricados\u00bb, manipulados deliberadamente para que -proceso de fermentaci\u00f3n de por medio- deviniesen algo comparable al vino.<\/p>\n<p>\u00bfSe trata de un objeto valioso por s\u00ed mismo? \u00bfVale por el bienestar que comporta, por su capacidad de producir placer? \u00bfSer\u00e1 tal vez que su valor reside en el prestigio que se supone a quien conserva el secreto de su fabricaci\u00f3n? \u00bfSer\u00e1 aun que posee el brillo de todo aquello que aglutina y que -haci\u00e9ndose comparable al fuego- re\u00fane a los seres? \u00bfO ser\u00e1 su valor el obsequio a los cielos como d\u00e1diva y sacrificio?<\/p>\n<p>Aunamos aqu\u00ed el vino, o su preformaci\u00f3n prehist\u00f3rica, a todos los objetos de la fabricaci\u00f3n humana, que, en su nivel m\u00e1s b\u00e1sico, no son sino objetos naturales a los que se les a\u00f1ade, a veces nada, y otras veces, como en este caso, tiempo. Pero que siempre poseen una funci\u00f3n desnaturalizada.<\/p>\n<p><b>El Vac\u00edo<\/b><br \/>\nEl vino llena el hueco del vaso o la vasija, lo que permite a Lacan -sirvi\u00e9ndose de la incursi\u00f3n heideggeriana acerca de\u00a0<i>la cosa<\/i>&#8211; destacar uno de los efectos primordiales de la acci\u00f3n del significante: la posibilidad de generar, de instituir, un vac\u00edo.<\/p>\n<p>Retengamos aqu\u00ed dos aspectos diferentes: por una parte, s\u00f3lo existe el objeto que el significante designa; y por otra parte, en tanto hay significante, hay posibilidad de un vac\u00edo como tal. Agreguemos simplemente aqu\u00ed, sobre el primer aspecto, que objeto ser\u00e1 entonces aquello con lo que un sujeto pueda relacionarse. Consid\u00e9rese c\u00f3mo Freud, en \u00abDuelo y Melancol\u00eda\u00bb, relaciona el objeto con una abstracci\u00f3n: no s\u00f3lo se pierden personas, puede perderse la libertad. Para ello, lo perdido ha de ser pensable en el interior del significante; una obviedad. No obstante, esto permite elucubrar que este es un aspecto sobre el que vale la pena discurrir.<\/p>\n<p>Cuesti\u00f3n Primera:<br \/>\n\u00bfCu\u00e1les son las condiciones en el significante que han hecho posible la existencia, pura y simple, de un objeto?<\/p>\n<p><b>El Le\u00f3n<\/b><br \/>\nTomemos en cuenta la pintura rupestre desde la perspectiva de la sublimaci\u00f3n tal como Lacan lo aborda en su s\u00e9ptimo seminario. El le\u00f3n -el reno, el jabal\u00ed- que majestuosamente habita en la pared de una caverna -una vez m\u00e1s por inequ\u00edvoca acci\u00f3n humana- la constituye por su sola presencia. La roca deviene piel (el le\u00f3n, tal vez, tatuaje), en tanto es el l\u00edmite de un vac\u00edo interior que recorre la historia misma de la arquitectura.<\/p>\n<p>La flor, el vino, el vac\u00edo y el le\u00f3n, cuatro objetos con los que los seres humanos se relacionan desde hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>La\u00a0<i>cuesti\u00f3n primera<\/i>, es la que nos lleva a preguntarnos por las condiciones hist\u00f3rico-sociales que han hecho pensable la aparici\u00f3n de un objeto como tal. All\u00ed el analista analiza su tiempo. No obstante, la pregunta cl\u00ednica -que ser\u00e1 nuestra\u00a0<i>cuesti\u00f3n segunda<\/i>&#8211; implica que en cada caso, el valor de un objeto, de significaci\u00f3n, de goce, es incalculable a priori. El estudio de las condiciones del significante no alcanza para conocer qu\u00e9 es para un sujeto, un objeto particular. Desde la coca\u00edna a los incorp\u00f3reos objetos inform\u00e1ticos y desde el implante biotecnol\u00f3gico al\u00a0<i>partenaire<\/i>\u00a0sexual, su funci\u00f3n, lo que significa y lo que con ello se goza, se demostrar\u00e1 cuando el sujeto hable. Otra obviedad.<\/p>\n<p>Cuesti\u00f3n Segunda:<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 valor de significaci\u00f3n y qu\u00e9 valor de goce posee este particular objeto para este particular sujeto?<\/p>\n<p>As\u00ed, los objetos tendr\u00e1n el efecto de enlazar al sujeto con otros, o, quiz\u00e1, todo lo contrario -sumirlo en la soledad de lo Uno-. Servir\u00e1n para brindarle placer, o torturarlo. Le har\u00e1n sentirse en la cima del mundo, o como todo el mundo\u2026 All\u00ed el analista no analiza a su tiempo, analiza, en el tiempo.<\/p>\n<p><span class=\"Titulo4\">B &#8211; Los nuevos goces<\/span><br \/>\n\u00abLa misi\u00f3n que tenemos en este mundo es la de reconocer y elucidar la diversidad humana, la diversidad de los modos-de-goce de la especie.\u00bb[12]<\/p>\n<p>Vamos a interrogarnos sobre los goces que se presumen nuevos. \u00bfQu\u00e9 los distingue de los anteriores? \u00bfCu\u00e1l es su especificidad? Si convenimos que todo discurso tiene que v\u00e9rselas con una p\u00e9rdida inaugural de goce en t\u00e9rminos de castraci\u00f3n, el discurso capitalista -falso discurso en la medida en que fragmenta los lazos sociales-, por el contrario, promueve su recuperaci\u00f3n en una inercia man\u00edaca. Agn\u00e8s Aflalo ofrece algunas precisiones pertinentes para nuestros fines distinguiendo dos fases del capitalismo: \u00abEn la \u00e9poca de Freud, el malestar en la civilizaci\u00f3n se centraba esencialmente en la p\u00e9rdida, mientras que hoy, la mundializaci\u00f3n se centra sobre todo en el segundo tiempo, el de la recuperaci\u00f3n de goce sin l\u00edmites\u00bb.[13] Es ese el eslogan capitalista, es decir, su grito de guerra, su encantamiento, a fin de cuentas,\u00a0<i>Verwerfung<\/i>\u00a0de la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, el\u00a0<i>goce sin l\u00edmites<\/i>\u00a0se inscribe como efecto del resquebrajamiento del Nombre-del-padre en lo simb\u00f3lico, advertencia que Lacan introdujo tempranamente en \u00abLos complejos familiares en la formaci\u00f3n del individuo\u00bb (1938) al se\u00f1alar el declive de la\u00a0<i>imago<\/i>\u00a0paterna cuando a\u00fan no hab\u00eda diferenciado los tres registros de la experiencia anal\u00edtica. En s\u00edntesis, este debilitamiento del Nombre-del-padre tiene como correlato la inflaci\u00f3n desmesurada del plus de gozar.<\/p>\n<p>Jacques-Alain Miller considera que el cambio que experiment\u00f3 el orden simb\u00f3lico admite al menos dos discursos en interrelaci\u00f3n, el capitalismo -al que brevemente ya nos hemos referido- y el discurso de la ciencia. Su incidencia combinada ha transformado sensiblemente \u00ab(\u2026) la estructura tradicional de la experiencia humana\u00bb[14].<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta lo planteado, no nos parece impertinente, entonces, utilizar la denominaci\u00f3n\u00a0<i>nuevos goces.<\/i><\/p>\n<p>En esta realidad planetaria del avance de la ciencia, del capitalismo y del mercado, donde la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica avasalla con su producci\u00f3n de objetos, multiplicados al infinito por las t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n y publicitarias, cabr\u00eda preguntarse si no nos estamos aproximando, cada vez m\u00e1s aceleradamente, a que a la ya cl\u00e1sica definici\u00f3n del sujeto como\u00a0<i>lo que un significante representa para otro significante,<\/i>\u00a0podamos permitirnos anexarle\u00a0<i>lo que un objeto de consumo representa para otro objeto de consumo.<\/i><\/p>\n<p>Consumir, y\u00a0<i>ser consumido\u00a0<\/i>vinculado a esta alienaci\u00f3n a una forma imaginaria de representarnos mediante objetos, son equivalentes.<\/p>\n<p>Ya la inserci\u00f3n social no tiene como base primordial la identificaci\u00f3n simb\u00f3lica sino que en su reemplazo hoy predomina la\u00a0<i>identificaci\u00f3n por consumo;\u00a0<\/i>es decir, pareciera que el \u00fanico ideal es la satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>No puede escap\u00e1rsenos que esta identificaci\u00f3n unida al consumo, deviene en un estilo adictivo -lo que no es sino otro nombre de la repetici\u00f3n-.<\/p>\n<p>Por otro lado, aparejado a la devaluaci\u00f3n y eclipse del Ideal del yo, el Supery\u00f3 alcanza dimensiones desmesuradas: \u00abEstamos en la etapa de los crecientes\u00a0<i>impasses\u00a0<\/i>de la civilizaci\u00f3n cuando somos capaces de multiplicar la mirada y la voz, es decir, multiplicar los soportes del supery\u00f3. Lo que soporta el supery\u00f3 es el objeto\u00a0<i>a\u00a0<\/i>que toma el lugar del objeto perdido. En este estadio de la civilizaci\u00f3n tenemos miradas y voces multiplic\u00e1ndose en nuestra sociedad. (\u2026) Con anterioridad a nuestra civilizaci\u00f3n moderna, esta funci\u00f3n parad\u00f3jica era refrenada por el discurso del amo, un amo capaz de limitar al supery\u00f3. (\u2026) Lo que llamamos discurso capitalista es, sin duda, una forma del discurso del amo, pero no es capaz de refrenar al supery\u00f3. Impera m\u00e1s bien al servicio del supery\u00f3\u00bb. [15]<\/p>\n<p>El supery\u00f3 como imperativo, es una orden que impele la repetici\u00f3n de goce. Si el deseo tiene estrechos v\u00ednculos con la ley, el supery\u00f3 se vincula a lo desregulado, lo cual est\u00e1 impl\u00edcito ya en la calificaci\u00f3n que de \u00e9l hace Jacques Lacan como\u00a0<i>obsceno y feroz<\/i>.<\/p>\n<p><b>Las\u00a0<i>letosas<\/i><\/b><br \/>\nRetomando el hilo del apartado\u00a0<b>A<\/b>, nos acercaremos a la problem\u00e1tica de los nuevos goces.<\/p>\n<p>\u00abY en cuanto a los peque\u00f1os objetos\u00a0<i>a\u00a0<\/i>min\u00fascula que se encontrar\u00e1n al salir, ah\u00ed sobre el asfalto en cada rinc\u00f3n de la calle, tras los cristales de cada escaparate, esa profusi\u00f3n de objetos hechos para causar su deseo, en la medida en que ahora es la ciencia quien lo gobierna, pi\u00e9nsenlos como letosas.<\/p>\n<p>Me doy cuenta un poco tarde, porque no hace mucho tiempo que lo he inventado, de que rima con ventosa. Hay viento en su interior, mucho viento, el viento de la voz humana. Es bastante c\u00f3mico encontrarse con esto al final\u00bb.[16]<\/p>\n<p>Y bien, con posterioridad a estas palabras, Lacan prosigue: \u00abLo importante es saber qu\u00e9 sucede cuando uno se pone verdaderamente en relaci\u00f3n con la mism\u00edsima letosa\u00bb. Lo cual, desde nuestra perspectiva, est\u00e1 en continuidad con las \u00faltimas palabras pronunciadas el 6 de julio de 1960 en su seminario sobre la \u00e9tica: \u00abAcerca de aquel que comi\u00f3 el libro y el misterio que sostiene, se puede en efecto hacer la pregunta -\u00bfes bueno, es malvado?-. Esta pregunta aparece ahora sin importancia. Lo importante no es saber si en el origen el hombre es bueno o malo, lo importante es saber qu\u00e9 dar\u00e1 el libro cuando haya sido totalmente comido\u00bb.[17]<\/p>\n<p>El libro de la ciencia y sus suced\u00e1neos tecnol\u00f3gicos, contin\u00faa alimentando a nuestra civilizaci\u00f3n. Los efectos del discurso capitalista, cada vez m\u00e1s, sumen a los sujetos en goces autoer\u00f3ticos -aunque aparentemente o virtualmente rodeados de multitudes-.<\/p>\n<p>Los objetos: infinitos; los modos, igual. Como simple referencia, beber alcohol a trav\u00e9s de los ojos, o la nariz, o introducirlo con sutiles m\u00e9todos en la vagina o el ano para potenciar su efecto t\u00f3xico, forman parte del folklore de los goces.<\/p>\n<p>El cuerpo, ya lo sabemos, es el mejor instrumento, y estas modalidades de goce, nos muestran la forma directa en que queda comprometido, sin la m\u00e1s m\u00ednima moderaci\u00f3n por parte de semblantes; no hay all\u00ed una regulaci\u00f3n que atempere. Podr\u00edamos pensarlo, en t\u00e9rminos freudianos, como aquello\u00a0<i>m\u00e1s all\u00e1 del principio del placer<\/i>, es decir, lo que escapa a la homeostasis del principio de placer y del principio de realidad.<\/p>\n<p>Y desde la perspectiva lacaniana, tal como lo expresa Monserrat Puig, \u00ab\u2026 en ocasiones son \u00edndice de un fracaso, siempre renovado, en construir un aparato de goce como\u00a0<i>s\u00ednthoma,\u00a0<\/i>que limite, fije y ordene la vida del sujeto. Cuando el discurso del Otro no se sostiene en la relaci\u00f3n a la verdad, el goce de su cuerpo es la \u00fanica certeza\u00bb. [18]<\/p>\n<p>No es desatinado pensar la actualidad de ciertos goces como un reverso de lo\u00a0<i>unheimlich\u00a0<\/i>freudiano; aquello familiar que se torna extra\u00f1o, ha mutado, hoy, en lo extra\u00f1o que se ha vuelto familiar: un fren\u00e9tico consumo de los m\u00e1s extravagantes plus-de-goce tendiente a paliar toda insatisfacci\u00f3n. Hasta que esos extra\u00f1os plus-de-goce se\u00a0<i>naturalizan,\u00a0<\/i>y dejan de ser satisfactorios: hay que buscar qu\u00e9 nuevo objeto suple al que ya ha devenido familiar, para satisfacer el imperativo de goce.<\/p>\n<p>Lo que colma no tapona plenamente la p\u00e9rdida de goce; esto nos muestra precisamente cu\u00e1l es la dial\u00e9ctica por la que se rige el objeto en el mercado: al mismo tiempo que brinda el goce, conserva la falta de goce. Y por tanto, la repetici\u00f3n no cesa.<\/p>\n<p>\u00abEs lo que Lacan llama con una expresi\u00f3n que capta bien aquello de que se trata, los\u00a0<i>poco\u00a0<\/i>de goce. Vemos nuestro mundo cultural poblarse de sustitutos de goce que son naditas. Son estos poco de goce que dan su estilo a nuestro modo de vida y a nuestro modo de goce.<\/p>\n<p>Para dar cuenta de ello, en efecto, debemos introducir una divisi\u00f3n cada vez m\u00e1s aparente entre el cuerpo y su goce, ya que finalmente, entre los productos de la industria y de la cultura el cuerpo encuentra con qu\u00e9 alimentar su goce y su falta de goce, o a\u00fan implicar, como lo hace Lacan en\u00a0<i>El reverso del psicoan\u00e1lisis,\u00a0<\/i>un corte entre la libido y la naturaleza\u00bb.[19]<\/p>\n<p><span class=\"Titulo4\">A modo de conclusi\u00f3n<\/span><br \/>\nEl psicoan\u00e1lisis deber\u00e1 plantearse c\u00f3mo afrontar estos cambios, y, tal como responde Ricardo Seldes en una reciente entrevista, \u00ab\u2026los analistas de la orientaci\u00f3n lacaniana tratamos de estar atentos a los movimientos de la modernidad, captados esencialmente por las derivaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas de un mercado tecno-cient\u00edfico que apunta esencialmente al consumo.\u00bb [20]<\/p>\n<p>Debemos estar advertidos, adem\u00e1s, de los impasses con que nos desaf\u00eda la contemporaneidad, tanto con las iniciativas gubernamentales a efectos de regular nuestra actividad, como respecto a las modalidades de otras perspectivas terap\u00e9uticas -incluyendo la psicofarmacol\u00f3gica- que tienden a regirse por los imperativos del discurso capitalista, por los diagn\u00f3sticos express, y por pr\u00e1cticas de tratamiento que desconocen al sujeto y tratan de imponer tanto objetos de la t\u00e9cnica como consignas, normas y mandatos a los que \u00e9ste debe someterse.<\/p>\n<p>Todo ello nos motiva a\u00fan m\u00e1s para proseguir asumiendo esa peque\u00f1a parcela, ese resto de la civilizaci\u00f3n que se nos ha concedido.<\/p>\n<p>Y\u00a0<i>el resto no es silencio<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques &#8211;\u00a0<i>Hablo a las paredes<\/i>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012, p. 70.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques &#8211;\u00a0<i>El Seminario, libro 19 &#8211; \u2026o peor<\/i>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012, p. 41.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques &#8211;\u00a0<i>El Seminario Libro 10 &#8211; La Angustia &#8211;<\/i>\u00a01\u00aa. Edici\u00f3n. &#8211; Editorial Paid\u00f3s &#8211; Buenos Aires, 2006.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. p\u00e1g. 72.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. p\u00e1g. 151.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Incluimos esta forma del objeto\u00a0<i>(a)<\/i>, el objeto f\u00e1lico, para ser fieles al momento de elaboraci\u00f3n de Lacan. S\u00f3lo un a\u00f1o despu\u00e9s lo desterrar\u00e1 de ese cat\u00e1logo.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques &#8211;\u00a0<i>op.cit<\/i>. &#8211; p\u00e1g. 257.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. p\u00e1g. 242, 256.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. p\u00e1g. 353.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. p\u00e1g. 354.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibid. P\u00e1g. 338<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, Jacques-Alain \u2013 \u00abHacia PIPOL 4\u00bb \u2013\u00a0<i>El Caldero de la Escuela \u2013\u00a0<\/i>n\u00ba 7<i>\u00a0\u2013\u00a0<\/i>Grama ediciones \u2013 2008 \u2013 p\u00e1gina 12.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Aflalo, A. &#8211; \u00abSubjetividades modernas y lucha de los cuerpos\u00bb, en\u00a0<i>El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI: No es m\u00e1s lo que era, \u00bfqu\u00e9 consecuencias para la cl\u00ednica?<\/i>, Buenos Aires, Grama Ediciones, p. 269.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, Jacques-Alain &#8211; \u00abLo real en el siglo XX\u00bb, en\u00a0<i>El orden simb\u00f3lico en el siglo XXI: No es m\u00e1s lo que era, \u00bfqu\u00e9 consecuencias para la cl\u00ednica?<\/i>, Buenos Aires, Grama Ediciones, p. 425.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, Jacques-Alain \u2013\u00a0<i>El lenguaje aparato del goce \u2013\u00a0<\/i>1\u00aa edici\u00f3n \u2013 Colecci\u00f3n Diva \u2013 Buenos Aires, 2000 \u2013 paginas 39-40<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques \u2013\u00a0<i>El Seminario libro 17 \u2013 El reverso del psicoan\u00e1lisis \u2013\u00a0<\/i>1\u00aa Edici\u00f3n \u2013 Editorial Paid\u00f3s &#8211; Buenos Aires, 1992 \u2013 p\u00e1gina 174<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques \u2013\u00a0<i>El Seminario libro 7 \u2013 La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis &#8211;\u00a0<\/i>1\u00aa Edici\u00f3n \u2013 Editorial Paid\u00f3s &#8211; Buenos Aires, 1988 \u2013 p\u00e1gina 387<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Puig, Monserrat \u2013\u00a0<i>Colof\u00f3n n\u00ba 33\u00a0<\/i>\u2013 \u00abLa imagen y el cad\u00e1ver\u00bb \u2013 Grama Ediciones \u2013 Buenos Aires, 2013<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, Jacques-Alain \u2013\u00a0<i>El lenguaje aparato del goce\u00a0<\/i>\u2013 1\u00aa Edici\u00f3n \u2013 Colecci\u00f3n Diva \u2013 Buenos Aires , 2000 \u2013 paginas 170-171<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Seldes, Ricardo \u2013 \u00abHablar con el cuerpo\u00bb La crisis de las normas y la agitaci\u00f3n de lo real \u2013 Entrevista realizada para\u00a0<i>El caldero de la Escuela \u2013\u00a0<\/i>Nueva Serie, n\u00ba 20 \u2013 Grama ediciones \u2013 Buenos Aires, 2013<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[206],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1225"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1225"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1226,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1225\/revisions\/1226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}