{"id":1229,"date":"2021-08-18T23:56:54","date_gmt":"2021-08-19T02:56:54","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1229"},"modified":"2021-08-18T23:56:54","modified_gmt":"2021-08-19T02:56:54","slug":"adriana-meza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/adriana-meza\/","title":{"rendered":"Adriana Meza"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cartel de Nel-Maracay<\/b><br \/>\nAlba Alfaro (Miembro)<br \/>\nLuisa Arias (Asociado)<br \/>\nAdriana Meza (Miembro) Responsable del documento final<br \/>\n\u00c1ngel Sanabria (Miembro)<br \/>\nRonald S\u00e1nchez (Asociado)<br \/>\nYumilis Rojas (Participante)<br \/>\nNakary Romero (Participante)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las preguntas sobre las que parti\u00f3 este c\u00e1rtel[1] fue en relaci\u00f3n a c\u00f3mo el deseo logra ser medicalizado, tomando en cuenta la siguiente afirmaci\u00f3n de Miller:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<i>El deseo est\u00e1 en el polo opuesto de cualquier norma, es como tal extranormativo. Y si el psicoan\u00e1lisis es la experiencia que permitir\u00eda al sujeto explicitar su deseo en su singularidad, este no puede desarrollarse m\u00e1s que rechazando toda intensi\u00f3n terap\u00e9utica. As\u00ed, la terapia de lo ps\u00edquico es la tentativa profundamente vana de estandarizar el deseo para encarrilar al sujeto en el sendero de los ideales comunes, de un\u00a0<\/i>como todo el mundo\u00bb. [2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo enigm\u00e1tico es que si desde el punto de vista del amo el deseo resiste, rechazando las tentativas terap\u00e9uticas, entonces c\u00f3mo explicar el \u00e9xito del discurso de la ciencia para tratar el deseo, al punto de convertirlo en un motor para el consumo, tal como ocurre hoy. Una parte de nuestro trabajo de c\u00e1rtel lo dedicamos a dilucidar este punto y otra a estudiar algunas consecuencias en la cl\u00ednica contempor\u00e1nea de este proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El triunfo de la medicina o el triunfo de la ciencia.<\/span><br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00abmedicalizaci\u00f3n\u00bb tal como fue estudiado por M. Foucault y otros autores, hace referencia a un proceso que implica un ejercicio de poder por parte de la medicina en todos los aspectos de la vida humana. El escritor franc\u00e9s Jules Romains nos ofrece, a principios del siglo XX, una ilustraci\u00f3n de la medicalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de una comedia teatral titulada: \u00abKnock o el triunfo de la medicina\u00bb[3]. En esta obra, \u00abKnock, un joven m\u00e9dico reci\u00e9n graduado, transforma una poblaci\u00f3n de campesinos, renuentes a la atenci\u00f3n de la salud, en una poblaci\u00f3n consumidora de servicios m\u00e9dicos. Partiendo de la premisa de que: \u00abtoda persona sana es un enfermo que ignora que lo es\u00bb, logra difundir entre los aldeanos la idea y el temor de contraer enfermedades para atraerlos a su consulta. En poco tiempo, diagnosticando s\u00edntomas extra\u00f1os e inculcando la necesidad de prevenci\u00f3n permanente, transform\u00f3 el pueblo en una especie de hospital y se hace rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta comedia ha sido estudiada por algunos autores para ubicar la manera en que se realiza el poder m\u00e9dico en la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Estos an\u00e1lisis destacan que el poder m\u00e9dico se funda sobre \u00abla vulnerabilidad del enfermo\u00bb[4] como estrategia fundamental. Algunos se\u00f1alan que Knock convierte de manera calculada, la \u00abinfirmitas\u00bb (categor\u00eda ontol\u00f3gica que plantea la debilidad humana) en \u00abenfermedad\u00bb (categor\u00eda nosol\u00f3gica de la medicina que implica un org\u00e1nico o funcional del cuerpo)[5].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La medicalizaci\u00f3n traduce el hecho de que el saber de la ciencia deviene saber amo en nuestra \u00e9poca, tal como lo estudia Lacan. Por tanto el triunfo de la medicina no se trata de otra cosa que de un triunfo de la ciencia como discurso. Tal como lo describe Lacan, el discurso de la ciencia introdujo un cambio respecto a lo real en nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciencia en su sentido positivo y por su realizaci\u00f3n como saber absoluto es analizada por Lacan como el elemento que provoca una mutaci\u00f3n del discurso del amo en discurso capitalista. El analiza este rol de la ciencia a partir del cambio hist\u00f3rico sufrido por este discurso. La ciencia se sit\u00faa en posici\u00f3n de significante amo a partir del momento en que el saber toma el lugar del agente en el discurso. Ocupando esta posici\u00f3n el saber del amo se produce \u00abcomo un saber enteramente aut\u00f3nomo del saber m\u00edtico\u00bb. Y \u00abes esto lo que se llama la ciencia\u00bb [6], dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller explica que por la incidencia de la ciencia el amo puede recuperar estandarizar y regular el saber que estaba libre en el mundo, para que este pueda servirle.[7].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el principio cient\u00edfico en tanto que imperativo del amo es el saber por el saber, cueste lo que cueste, sin querer saber nada de sus consecuencias. Y estas no van en el sentido de la utilidad m\u00e1xima para la humanidad sino \u00ab en el sentido de una amenaza constante \u00bb[8]. Su funci\u00f3n, no es haber<i>\u00a0\u00abintroducido un conocimiento del mundo mejor y m\u00e1s extenso, sino que ha hecho surgir en el mundo cosas que no exist\u00edan en modo alguno en el nivel de nuestra percepci\u00f3n\u00bb[9].<\/i>\u00a0La ciencia contribuye a crear semblantes, ficciones, las cuales ella trata como real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca del mercado global la ciencia toma aun una funci\u00f3n m\u00e1s precisa y m\u00e1s radical en esta misma direcci\u00f3n de ser ciencia del amo. Abocada al servicio de la tecnolog\u00eda y del capital, se presenta bajo una doble funci\u00f3n: sirve a la espoliaci\u00f3n del saber, y por tanto, a la producci\u00f3n de objetos plus-de-goce en provecho del capital. Y a la vez, en un mismo movimiento ella promueve esos objetos como \u00ab necesarios \u00bb al goce, como semblantes de objeto a, ligados al saber cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el discurso de la ciencia, que en el seminario 17 Lacan sit\u00faa a partir del discurso universitario, el significante amo ocupa el lugar de la verdad y por esta v\u00eda no queda a nivel de la verdad sino el puro imperativo.<i><b>[10]<\/b><\/i>\u00a0En consecuencia, \u00abtoda pregunta por la verdad resulta, hablando con propiedad aplastada\u00bb.[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">La ciencia como un operador del mercado<\/span><br \/>\nEn la \u00e9poca de la mundializaci\u00f3n la ciencia ofrece las bases ideol\u00f3gicas por las cuales el mercado opera como un significante-amo, de vocaci\u00f3n totalitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El borramiento de los l\u00edmites de lo real, limites propios de la estructura discursiva bajo el imperativo de la b\u00fasqueda del plus-de-goce es lo que permite situar, tal como lo elabora Lacan, una mutaci\u00f3n del discurso del amo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principios liberales imponen en esencia que: \u00ab<i>ning\u00fan obst\u00e1culo aduanero, fiscal o reglamentario logra frenar los intercambios internacionales<\/i>\u00ab.[12] Este imperativo propio de la econom\u00eda neo-liberal opera tambi\u00e9n a nivel del lazo social. Eliminar los l\u00edmites u obst\u00e1culos al goce deviene una condici\u00f3n esencial para la creaci\u00f3n de nuevos mercados. Es aqu\u00ed que opera el saber de la ciencia como mecanismo desregulador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si desde sus inicios el modo de producci\u00f3n capitalista se sostiene y desarrolla a partir de fabricar la ficci\u00f3n de una relaci\u00f3n directa con el objeto, en el lugar de la relaci\u00f3n sexual que no existe; en la \u00e9poca de la globalizaci\u00f3n esta ficci\u00f3n surge como una realidad impuesta, como verdad absoluta, por la v\u00eda del el \u00abmercado \u00fanico\u00bb, \u00abmercado global\u00bb como significante-amo. En efecto, si Lacan hab\u00eda previsto un porvenir de \u00abmercados comunes\u00bb para nuestras sociedades, caracterizado por \u00ab<i>una extensi\u00f3n cada vez m\u00e1s dura de procesos de segregaci\u00f3n<\/i>\u00ab[13], el significante-amo de nuestras sociedades no es ya el del mercado com\u00fan sino el mercado \u00ab\u00fanico\u00bb, un \u00ab<i>mercado global<\/i>\u00ab[14]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo este significante amo la sociedad se ordena como sociedad de consumo y en este contexto el campo de la salud mental constituye un objetivo esencial a controlar. La alianza de la ciencia y el mercado radicaliza su poder en el campo de la salud mental, bajo la forma del \u00abcontrol global\u00bb. La estrategia es colocar el deseo bajo control, orientando los t\u00e9rminos de la demanda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta estrategia elimina toda referencia al sentido, a los significantes propios del sujeto, al tiempo, al inconsciente y al goce[15]. Se trata de una oferta que, articulada a los medicamentos por una parte y a las TCCs por otra, captura al sujeto en la medida en que le permite \u00abliberarse de toda explicaci\u00f3n causal, de todo sentido y afirmarse en una ilusi\u00f3n de todo poder\u00bb[16]. De esta manera \u00e9l puede leg\u00edtimamente desconocer lo real con el cual se topa y eludir su responsabilidad por el goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una ilustraci\u00f3n de esta estrategia es que a partir de la publicaci\u00f3n del DSM-IV hay en el campo de la salud mental un abandono de la subjetividad, se erradica la palabra y elimina todo valor a la transferencia, en provecho de lo objetivo, lo cuantificable y lo comparable de un paciente a otro. Adem\u00e1s, se definen los criterios de lo normal y lo patol\u00f3gico a partir de un consenso de expertos, lo cual instala un ateoricismo conveniente a la industria farmac\u00e9utica. A partir de esta etapa se promueve en el campo de la salud mental, un \u00abpara todos\u00bb y un \u00absue\u00f1o biol\u00f3gico\u00bb para explicar y ordenar el goce. En s\u00edntesis se trata de una forma de \u00abforclusi\u00f3n del sujeto\u00bb en el contexto de una supuesta \u00abneutralidad\u00bb del saber cient\u00edfico.[17]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la difusi\u00f3n de datos estad\u00edsticos se legitima la presencia de trastornos de conducta y otros, en la poblaci\u00f3n, y se genera a la vez inquietud y sospecha de estar padeciendo un trastorno mental. Este temor opera como un desregulador de las identificaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este proceso viene tomando el giro de lo ilimitado, en lo que G. Wacjman ha definido como una \u00abextorsi\u00f3n de lo \u00edntimo\u00bb[18]. Se trata de que el temor y la sospecha de padecer un trastorno mental recae ahora incluso tambi\u00e9n sobre los ni\u00f1os. Estos, bajo la amenaza de devenir un peligro para s\u00ed mismo y la sociedad, deben ser evaluados y tratados preventivamente desde la edad maternal. En la medida en que se multiplican los pasajes al acto y los estragos de la sociedad de consumo, estos datos sirven para renovar el temor y la sospecha y relanzar la creaci\u00f3n permanente de nuevos mercados de consumo de medicamentos y de tecnolog\u00edas diagn\u00f3sticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como afirma Wacjman, las pol\u00edticas sanitarias en el campo de la salud mental suponen que todo el mundo, sin importar quien sea, puede a priori ser considerado culpable. La poblaci\u00f3n considerada as\u00ed en riesgo, ser\u00eda una clase potencialmente peligrosa, lo cual justifica colocarla bajo vigilancia en su conjunto y lo m\u00e1s pronto posible. Sobre estas premisas se vigila y eval\u00faa constantemente diferentes sectores de la poblaci\u00f3n de manera coercitiva a fin de justificar la medicaci\u00f3n desde la m\u00e1s temprana edad.[19]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero este af\u00e1n de control de la ciencia aliada al mercado progresa tambi\u00e9n en ofertas de modificaci\u00f3n del cuerpo y de superar limitaciones biol\u00f3gicas. La manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, as\u00ed como las cirug\u00edas reconstructivas y est\u00e9ticas, extienden cada vez m\u00e1s el l\u00edmite de lo real en lo que respecta a la sexualidad, el cuerpo, la reproducci\u00f3n, el envejecimiento y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El deseo medicalizado<\/span><br \/>\nEl deseo medicalizado se presenta en t\u00e9rminos de una urgencia que demanda un saber cient\u00edfico. Se trata del deseo bajo la forma de la angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desregulaci\u00f3n del sentido que ordena las identificaciones, el goce y, en suma el lazo social, apunta a introducir el fen\u00f3meno de lo siniestro, de la angustia, haciendo extranjero lo familiar.[20] Por esta v\u00eda se hace del objeto-causa una forma para generar demandas y ofrecer soluciones de normalizaci\u00f3n, siempre renovadas, por parte del mercado. El fin es enganchar al sujeto o, como dice Miller, encarrilarlo al consumo por la v\u00eda de los \u00abideales comunes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eficacia de este tratamiento podemos basarla en el estatuto de lo real en la angustia. Tal como afirma Miller lo real \u00abes lo que constituye el verdadero amo y la causa del deseo. \u00ab[\u2026] en psicoan\u00e1lisis el ser, el s\u00ed mismo, es el resto, y es en el resto que se concentra el verdadero amo. Es en este resto y para este resto que en realidad se vive. Es a este resto de irrisi\u00f3n que Lacan llamaba la causa del deseo, donde el s\u00ed mismo se busca\u00bb[21].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo entonces con esta propuesta de Miller, el significante-amo del discurso del amo, ser\u00eda ese imperativo del sentido, de darle un sentido m\u00edtico a ese real sin sentido del goce, resto y causa de deseo. Este significante viene a ser: \u00ab<i>la obligaci\u00f3n que tenemos de relacionar nuestra persona a una identidad. Estamos obligados a ser uno, con una identidad bien destacada<\/i>\u00ab.[22] En esto consiste \u00ab<i>la captura del ser humano a partir del discurso del amo, de la obligaci\u00f3n de ser uno<\/i>.\u00bb[23]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller plantea la funci\u00f3n de defensa que tendr\u00eda el Nombre del padre ante lo real del deseo, frente al objeto a, ese resto que causa, \u00ab[\u2026] como si el padre fuese el vestido magn\u00edfico de este peque\u00f1o resto, donde el secreto del \u00eddolo deber\u00eda ser buscado.\u00bb[24] Visto de esta forma, explica Miller el Edipo estar\u00eda \u00abdel lado del discurso del amo\u00bb. Es decir del lado del sentido que cubre lo real, ese real que es el objeto\u00a0<i>a<\/i>, causa del deseo y resto de goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entendemos entonces que la manera de operar el discurso de la ciencia es la de cuestionar el sentido que cubre lo real, para ofrecer identidades y soluciones de goce est\u00e1ndares, adaptadas al mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller propone que el objeto\u00a0<i>a<\/i>, en tanto resto, pieza suelta, es lo que define el estatuto del objeto en lo contempor\u00e1neo. El dice: \u00ab<i>La funci\u00f3n de la pieza suelta es aislada como tal en el seminario de La angustia, como un m\u00f3dulo de objetos caracter\u00edsticos de la experiencia moderna. La pieza suelta vale ah\u00ed como una aproximaci\u00f3n, un esbozo de lo que Lacan elucubra como objeto a. la pieza suelta no es un todo. Lo que la constituye como tal es que ella se refiere a un todo que ella no es. Ella es extra\u00edda de ese todo, de un todo donde ella tiene su funci\u00f3n.\u00a0<\/i>[25]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pieza suelta es aqu\u00ed el objeto como trozo de real, resto del cuerpo, y al mismo tiempo un resto del aparato discursivo rebajado, despreciado, un plus de gozar separado del sentido. Miller sit\u00faa el lugar de este real, este resto, en el contexto de un mundo ordenado por los semblantes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEs as\u00ed que la m\u00e1s tonta de las piezas sueltas, una vez aislada de su funci\u00f3n como tal, deviene enigm\u00e1tica. Uno no sabe lo que ella quiere decir porque ella no sirve para nada [\u2026] la significaci\u00f3n, el sentido, es el uso. Por esta v\u00eda la pieza suelta cuando ella no sirve para nada es una figura fuera-sentido, fuera del sentido. Y es entonces en ese momento preciso, cuando ella no sirve para nada, que ella puede entonces servir y prestarse a mil y un uso, y de entrada a un uso de goce puro, si el goce es precisamente, como lo evoca Lacan al inicio del seminario Aun, lo que no sirve para nada.\u00bb[26]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos entonces plantear que si este trozo de real, esta pieza suelta hace de causa de deseo, b\u00fasqueda de sentido, en la \u00e9poca de la subida al zenit social del objeto\u00a0<i>a<\/i>, deviene un objeto de goce en s\u00ed mismo, en la medida en que es transformado en una pura b\u00fasqueda del plus-de-gozar. De esto se tratar\u00eda la extorsi\u00f3n de lo \u00edntimo que plantea Wacjman como operaci\u00f3n propia de la medicalizaci\u00f3n del deseo: arrancarle al sujeto los significantes y sentidos que sit\u00faan las coordenadas de su deseo y del goce, para orientar su ser de acuerdo a los t\u00e9rminos propios del discurso cient\u00edfico y de las ofertas del mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como Lacan lo formula en el discurso capitalista, ese sujeto tachado, en posici\u00f3n de agente, deviene, comandado por el imperativo\u00a0<i>Goza!,<\/i>\u00a0la figura contempor\u00e1nea del deseo, un sujeto en una b\u00fasqueda infinita e ilimitada del plus-de-gozar, un sujeto consumidor y consumido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">\u00bfQu\u00e9 lugar para el psicoan\u00e1lisis en el contexto del deseo medicalizado?<\/span><br \/>\nMiller plantea, en la presentaci\u00f3n del IX congreso de la AMP, las caracter\u00edsticas y consecuencias para nuestra pr\u00e1ctica de esta condici\u00f3n de lo real en nuestra \u00e9poca. \u00abSe trata de dejar atr\u00e1s el siglo XX, dejarlo detr\u00e1s de nosotros para renovar nuestra pr\u00e1ctica en el mundo, \u00e9l mismo bastante reestructurado por dos factores hist\u00f3ricos, dos discursos: el discurso de la ciencia y el discurso del capitalismo\u00bb[27] De acuerdo con Miller con el desvanecimiento de la naturaleza como real, este deviene un resto, por estructura, desordenado. As\u00ed: \u00abSe toca a lo real por todos lados seg\u00fan los avances del binario capitalismo-ciencia, de manera desordenada, azarosa, sin que pueda recuperarse una idea de armon\u00eda.\u00bb[28]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el inconsciente en tanto que discurso puede ponerse en orden, por la experiencia anal\u00edtica, es en la medida en que, afirma Miller, \u00abla elucubraci\u00f3n transferencial consiste en dar sentido a la libido, que es la condici\u00f3n para que el inconsciente sea interpretable. Eso supone una interpretaci\u00f3n previa, es decir, que el inconsciente mismo interprete.\u00bb[29]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Instalar la dimensi\u00f3n de lo real del inconsciente en nuestra pr\u00e1ctica cl\u00ednica implica entonces poder de entrada cuestionar y desmontar los sentidos y las demandas que vienen en el sujeto acopladas al discurso de la ciencia y del mercado. Dar el espacio requerido para la elucubraci\u00f3n de saber, propia del sujeto, que instala el inconsciente como suposici\u00f3n de saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLo real inventado por Lacan no es lo real de la ciencia\u00bb[30] En el psicoan\u00e1lisis se trata de \u00ab<i>un\u00a0<\/i>real azaroso, contingente, en tanto que falta la ley natural de la relaci\u00f3n entre los sexos. Es un agujero en el saber incluido en lo real.\u00bb[31]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XXI al psicoan\u00e1lisis le corresponde \u00abexplorar otra dimensi\u00f3n: la de la defensa contra lo real sin ley y fuera de sentido [\u2026] para entrar en el Siglo XXI, nuestra cl\u00ednica deber\u00e1 centrarse sobre el desbaratar la defensa, desordenar la defensa contra lo real.\u00bb[32]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el desaf\u00edo que nos plantea la cl\u00ednica contempor\u00e1nea, donde la angustia y el goce aparecen articulados, como defensa contra lo real, fijando al sujeto a la demanda.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Este cartel se constituyo de forma ampliada y se efectuaron 5 reuniones. A partir de las interrogantes y elaboraciones y de la revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica, se elabor\u00f3 el documento final.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J.-A. Miller, Sutilezas anal\u00edticas, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2011, p. 36.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. Romain, Knock o el triunfo de la medicina, del 1923, publicada por Editorial Bru\u00f1o, Espa\u00f1a en 1991.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. A. Mainetti, La medicalizaci\u00f3n de la vida y del lenguaje, Fuente: www.bioetica.org, http:\/\/hipocratesyfreud.blogspot.com\/2008\/04\/la-medicalizacin-de-la-vida-y-del.html<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<b><\/b><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. Lacan,\u00a0<i>Seminario XVII, El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/i>, Paid\u00f3s, Barcelona, 1992, p. 103<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J.-A. Miller, \u00bfQu\u00e9 se busca en el saber?, Cuadernos andaluces de psicoan\u00e1lisis, N\u00b0 2, 1990.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. Lacan,\u00a0<i>Seminario XVII, El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/i>, Ob.cit, p. 111.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem, p. 110.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">P. Deubel, et autres,\u00a0<i>Analyse \u00e9conomique et historique des soci\u00e9t\u00e9s contemporaines<\/i>, Pearson Education France, Paris, 2008, p. 277.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J. Lacan, Proposici\u00f3n del 9 de Octubre de 1967, Ornicar ? n\u00b0 1, p. 27.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">M.-H. Brousse , March\u00e9s communs et s\u00e9gr\u00e9gation, Ob.cit., p. 45.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem, p. 17.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">D. Laurent, Le m\u00e9dicament saisi par la logique de la technique, Mental N\u00b0 19, Mai 2007, p. 14.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">G. Wacjman, L&#8217;extorsion de l&#8217;intime, Mental N\u00b0 18, Octobre 2006.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">G. Wacjman, L&#8217;extorsion de l&#8217;intime, Mental N\u00b0 18, Octobre 2006, p. 26-27.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Este proceder lo vemos ilustrado tambi\u00e9n, como tendencia, en la programaci\u00f3n de las series televisivas, documentales, etc., cuyo tema es la sospecha de locura, criminalidad, perversi\u00f3n, hacia personas aparentemente inofensivas, vecinos, familiares, e incluso en s\u00ed mismo.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J.-A. Miller, Seminario El deseo de Lacan, Atuel, Buenos Aires, 1997, p. 77.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem, p. 82.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem, p. 83<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem, p. 78.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J.-A. Miller, Pi\u00e8ces d\u00e9tach\u00e9es, LCF N\u00b0 60<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ibidem, p.157.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">J.-A. Miller, Presentaci\u00f3n del tema del IX Congreso de la AMP, Lo real en el siglo XXI, http:\/\/www.wapol.org\/es\/articulos\/Template.asp?intTipoPagina=4&amp;intPublicacion=38&amp;intEdicion=13&amp;intIdiomaPublicacion=1&amp;intArticulo=2468&amp;intIdiomaArticulo=1<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ib\u00eddem.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[212],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1229"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1229"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1229\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1230,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1229\/revisions\/1230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}