{"id":1233,"date":"2021-08-18T23:57:59","date_gmt":"2021-08-19T02:57:59","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1233"},"modified":"2021-08-18T23:57:59","modified_gmt":"2021-08-19T02:57:59","slug":"luiz-fernando-carrijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/luiz-fernando-carrijo\/","title":{"rendered":"Luiz Fernando Carrijo"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Integrantes:\u00a0<\/b>Luiz Fernando Carrijo da Cunha (Coord.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Introducci\u00f3n:<\/span><br \/>\nEl tema que nos ocupa para esta conversaci\u00f3n,\u00a0<i>\u00abEl deseo medicalizado\u00bb<\/i>, merece una contextualizaci\u00f3n en la medida de lo que propone el VI Enapol como fundamentaci\u00f3n para el debate. \u2013\u00a0<i>\u00abHablar con el cuerpo\u00bb<\/i>\u00a0presupone una orientaci\u00f3n que establece las coordenadas por cuales el cuerpo es tomado en el psicoan\u00e1lisis. La distancia entre \u00e9ste y el cuerpo biol\u00f3gico es marcada de salida, o sea, los modos como la medicina y las ciencias biol\u00f3gicas lo tratan no se refieren a lo que est\u00e1 en causa cuando, del sufrimiento del ser parlante, detectamos los efectos de la palabra sobre quien habla. Por lo tanto, nuestra perspectiva coloca en primer plano las relaciones del hombre con el lenguaje. Un cuerpo, por si mismo, no es supuesto a hablar, pero es supuesto a gozar. Cuanto a ese goce, sin embargo, nada podr\u00eda diferenciarlo excepto la incidencia de la lengua que hace del animal humano, un hombre. No hay nada de natural en el fen\u00f3meno que introduce las relaciones del hombre con el mundo a trav\u00e9s del lenguaje. Siendo as\u00ed, y en cortocircuito, tomamos el cuerpo en una perspectiva donde \u00e9l es, por estructura, desnaturalizado por el lenguaje a modo de un acontecimiento. Cito J,-A. Miller:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00ab\u2026Es precisamente esta incidencia significante lo que hace del goce del s\u00edntoma, un acontecimiento, no apenas un fen\u00f3meno. El goce del s\u00edntoma testimonia que hubo un acontecimiento, un acontecimiento del cuerpo despu\u00e9s del cual, el goce natural, entre comillas, que podemos imaginar como el goce natural del cuerpo vivo, se transform\u00f3 y se desvi\u00f3. Este goce no es primario, pero es primero en relaci\u00f3n al sentido que el sujeto le da y que le da por su s\u00edntoma en tanto que interpretable.\u00bb [1]<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayamos en esta introducci\u00f3n, el tel\u00f3n de fondo que dar\u00e1 contorno a nuestro desarrollo relativo al\u00a0<i>deseo medicalizado<\/i>. El propio concepto de deseo ser\u00e1 aqu\u00ed utilizado basado en la incidencia del goce al cual hace contrapunto, sin embargo consider\u00e1ndolo como J.-A. Miller lo conceptualiza de manera elucidada y sint\u00e9tica:\u00a0<i>\u00abEl sentido de la libido es el deseo\u00bb\u00a0<b>[2]<\/b>.\u00a0<\/i>Sentido que se le da en los usos que un sujeto hace de la lengua, ya en el campo del Otro. Por lo tanto, tomarlo en tanto que medicalizado, impone considerar las consecuencias, para un sujeto, sobre su cuerpo viviente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Freud y la verdad del s\u00edntoma:<\/span><br \/>\nFreud justifica la idea de deseo (<i>Wunsh<\/i>) a partir de su investigaci\u00f3n acerca de los sue\u00f1os donde profesa que el deseo, siempre insatisfecho, se realiza en el sue\u00f1o a trav\u00e9s de deformaciones y desplazamientos operados por el trabajo on\u00edrico. Tal exploraci\u00f3n lo lleva a alinear el deseo a la idea de la represi\u00f3n, donde lo que permanece bajo ese registro es constitu\u00eddo por lo entonces llamado \u00ab<i>nudo de deseos sexuales infantiles y reprimidos<\/i>\u00bb que, en los sue\u00f1os, gana expresi\u00f3n vinculada a las ideas del so\u00f1ador. Un sue\u00f1o, por lo tanto, se vuelve susceptible de ser descifrado liberando su sentido, su verdad. La perspectiva de Freud era, a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, liberar el sentido reprimido que hab\u00eda motivado el sue\u00f1o. Desde este punto de vista, Freud puede formular que el sue\u00f1o era \u00ab<i>la v\u00eda regia para el inconsciente<\/i>\u00ab, estando el inconsciente vinculado intr\u00ednsecamente a la opresi\u00f3n y al deseo; por eso su insatisfacci\u00f3n siempre reiterada cuya estructura se va a repetir en todas las formaciones del inconsciente, ya sean en los sue\u00f1os, lapsus, chistes y a\u00fan en los s\u00edntomas. A partir de su abordaje de los sue\u00f1os, suponemos que la b\u00fasqueda de la verdad culmina con la interpretaci\u00f3n del deseo. Pues, si la estructura del sue\u00f1o se muestra la misma de aqu\u00e9l s\u00edntoma, Freud no hace m\u00e1s que vincular el s\u00edntoma a un sentido y a una verdad, viniendo a la luz por la interpretaci\u00f3n. Sin embargo, fue siguiendo la v\u00eda de la verdad de los s\u00edntomas que Freud pudo depararse con lo que \u00e9l mismo denomin\u00f3 \u00abrestos sintom\u00e1ticos\u00bb, revelando que el s\u00edntoma no es todo convertido en verdad; hay un resto no descifrable. Resto que puede ser colocado, de acuerdo con los desarrollos de Freud, en la cuenta de lo que se llam\u00f3 \u00abresistencias\u00bb o \u00abreacci\u00f3n terap\u00e9utica negativa\u00bb. En otros t\u00e9rminos, la operaci\u00f3n freudiana sobre el inconsciente, es dependiente de la verdad y del sentido cuyo alcance llevar\u00eda a una expectativa del tratamiento del s\u00edntoma: una operaci\u00f3n sobre la verdad cuyo camino seria dise\u00f1ado por el deseo inconsciente, siempre relacionado a lo \u00abinfantil\u00bb y a lo \u00absexual\u00bb. El \u00abenfermarse\u00bb en Freud estuvo relacionado a lo que, de la represi\u00f3n, emerge en la realidad subjetiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Lacan y los desarrollos de la verdad:<\/span><br \/>\nEn el llamado \u00abprimer tiempo de su ense\u00f1anza\u00bb, Lacan explora el concepto de inconsciente freudiano en una retomada que \u00e9l mismo consider\u00f3 como una \u00abreconquista\u00bb; reconquista de un Campo que consideraba marcado por la amenaza de su desaparici\u00f3n. Esa \u00abreconquista\u00bb[3] fue promovida en funci\u00f3n de \u00abla verdad freudiana\u00bb revestida de su poder de corte: \u00abun antes y un despu\u00e9s\u00bb; un profundo cambio en el estatuto del pensamiento humano enunciado por Lacan en el t\u00edtulo de uno de sus textos de los \u00abEscritos\u00bb \u2013 \u00abLa instancia de la letra en el inconsciente o la raz\u00f3n desde Freud\u00bb[4]. Ese movimiento de reconquista fue llevado adelante bajo el \u00abbasti\u00f3n\u00bb de la primac\u00eda de lo simb\u00f3lico donde lacan construye todo un edificio acerca de las relaciones del sujeto con la palabra y a partir de ah\u00ed, viniendo de su lectura del inconsciente freudiano: un inconsciente fundado por el efecto del leguaje inaugurando un \u00absujeto\u00bb que solo se hace representar de por significante a otro. El \u00abcampo del Otro\u00bb surge como el lugar de la verdad y del deseo. Vemos despuntar los aforismos \u00abEl inconsciente es el discurso del Otro\u00bb y \u00abEl deseo del hombre es el deseo del Otro\u00bb que se alinean a la forma sint\u00e9tica del \u00abinconsciente es estructurado como un lenguaje\u00bb. De esa manera, la \u00abfalta-en-ser\u00bb caracteriza el deseo traduci\u00e9ndolo como insatisfecho en Freud. Siendo as\u00ed, el concepto de deseo es explorado al m\u00e1ximo por Lacan, agregando otros como \u00abel objeto causa de deseo\u00bb, las pulsiones, etc. Adem\u00e1s, Lacan promueve el deseo al estatuto del \u00abtratamiento\u00bb del goce en la medida en que lo articula a la Ley vinculada al Nombre-del-Padre; el Nombre-del-Padre viene justamente a \u00absignificar\u00bb el \u00abdeseo de la madre\u00bb cuyo efecto es una articulaci\u00f3n del sujeto del deseo a la Ley paterna a trav\u00e9s de la acepci\u00f3n de la significaci\u00f3n f\u00e1lica. Vali\u00e9ndose de la dial\u00e9ctica hegeliana, pero sin fijarse en ella, Lacan considera la \u00abcastraci\u00f3n\u00bb, el eje de la constituci\u00f3n subjetiva, como una operaci\u00f3n que enlaza, a partir del Campo del Otro, el deseo y la Ley: \u00ab<i>La castraci\u00f3n significa que es necesario que el goce sea rechazado, para que pueda ser alcanzado en la escala invertida de la Ley del deseo<\/i>\u00ab[5]. Lacan concibe el deseo a partir de la dial\u00e9ctica entre el Otro (A), lugar del significante y el sujeto barrado($) cuanto a su efecto; la metonimia como figura de lenguaje ser\u00e1 el soporte de la presencia del deseo en la cadena significante, aun sin jam\u00e1s ser atrapado en un objeto, o sea, la falta-en-ser viene ser significada por el deseo en los desarrollos dial\u00e9cticos de la cadena de significantes y lo que da soporte a la presencia del deseo es la \u00abfantas\u00eda\u00bb. La \u00abfantas\u00eda\u00bb que enlaza al sujeto del inconsciente con el objeto, es montada para acomodar la libido que escapa a la operaci\u00f3n de significantizaci\u00f3n del deseo de la madre; ser\u00eda por lo tanto, un punto no dialectizable pero \u00abdepurado\u00bb por las evoluciones dial\u00e9cticas. En nuestra visi\u00f3n, cuando Lacan afirma que el deseo es soportado por la fantas\u00eda, hay casi una superposici\u00f3n del deseo con la libido, sin embargo, J.A.-Miller[6] afirma que el deseo es el \u00absentido de la libido\u00bb y eso viene a colocar las cosas en un determinado orden, o sea, que la fantas\u00eda funciona para garantizar la presencia del deseo en la medida en que, de la libido, algo puede ser convertido en \u00absentido\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El deseo y la \u00abenfermedad nerviosa\u00bb<\/span><br \/>\nFue en el contexto de su \u00e9poca que Freud pudo concebir la \u00abenfermedad nerviosa\u00bb relacionada etiol\u00f3gicamente a la moral sexual \u00abcivilizada\u00bb. El deseo, originariamente reprimido y bajo las exigencias morales de la civilizaci\u00f3n, produc\u00eda su retorno, sintomatizando al sujeto; es a partir de ah\u00ed que la \u00abverdad del s\u00edntoma\u00bb gana toda su dimensi\u00f3n en la obra de Freud. El tratamiento entonces era propuesto con base en la emergencia de esta verdad a trav\u00e9s de la palabra, librando al cuerpo de su sufrimiento. O sea, con base en los significantes amos de su tiempo, Freud puede proponer una modalidad de tratamiento cuyo fin se detendr\u00eda en un \u00abarreglo\u00bb del sujeto con las exigencias de la civilizaci\u00f3n, aunque, m\u00e1s tarde \u00e9l mismo puede notar que la conjunci\u00f3n de las exigencias instintivas por un lado y las exigencias de la civilizaci\u00f3n por otro, no podr\u00eda darse a trav\u00e9s de una operaci\u00f3n cuyo resultado fuese cero. \u2013 Hay resto, dice Freud, y este resto no cabe en el s\u00edntoma tomado en la vertiente de una \u00absoluci\u00f3n de compromiso\u00bb y que, m\u00e1s tarde, Lacan intentar\u00e1 dar forma a partir de la emergencia, en su teor\u00eda, del \u00abobjeto a\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La construcci\u00f3n del concepto del \u00abobjeto a\u00bb fue, para Lacan, el intento de demonstrar l\u00f3gicamente la presencia de un resto de la operaci\u00f3n de la palabra sobre aquel que habla; operaci\u00f3n siempre reiterada en los meandros de la cadena significante que, al mismo tiempo que extra\u00eddo del cuerpo, se une al deseo como causa soportada en la fantas\u00eda. Vemos florecer esta construcci\u00f3n con todas sus minucias en el Seminario X, \u00ab<i>La Angustia<\/i>\u00bb para, a\u00f1os despu\u00e9s, Lacan evocar el objeto a la manera del \u00ab<i>m\u00e1s de gozar\u00bb<\/i>. Los Seminario XVI (De un Otro al otro) y XVII (El reverso del Psicoan\u00e1lisis) son sensibles al alcance del discurso capitalista donde la \u00ab<i>moral sexual civilizada\u00bb<\/i>\u00a0coloca el avance de la ciencia y su producto en funci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra opini\u00f3n, en ese momento de su ense\u00f1anza, Lacan es extremadamente sensible a la emergencia de esa \u00ab<i>nueva moral\u00bb,\u00a0<\/i>respondiendo con la invocaci\u00f3n del objeto \u00aba\u00bb a la categor\u00eda del\u00a0<i>\u00abm\u00e1s de goce\u00bb<\/i>\u00a0y con la construcci\u00f3n de la estructura de los cuatro discursos dando al psicoan\u00e1lisis una inscripci\u00f3n l\u00f3gica preservando el lugar del sujeto, ya que con el capital y la ciencia, se observa cierta coalescencia del sujeto con el objeto. Entonces, de esta manera, el sujeto del deseo por la v\u00eda del capital, se ve siempre \u00abseducido\u00bb por los objetos ofrecidos por el mercado generando una demanda err\u00f3nea en relaci\u00f3n al goce; el producto de esto, es la \u00abdeflaci\u00f3n del deseo\u00bb dejando evanescer su funci\u00f3n de causa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queremos enfatizar, sobretodo, la interdependencia de las construcciones y transmutaciones de los conceptos del psicoan\u00e1lisis que vienen desde Freud y retomados por Lacan, con el que de la civilizaci\u00f3n y de la cultura promulgan otro, u otros modos de estar en el mundo que llamamos, aqu\u00ed y con Freud, de \u00abmoral sexual civilizada\u00bb. Cada \u00e9poca supone su moral y, en relaci\u00f3n al deseo y la relaci\u00f3n del sujeto con este, podemos observar la prevalencia, hoy, de otra cosa que no la articulaci\u00f3n del deseo con la ley, punto fundamental que llev\u00f3 a Lacan a forjar el concepto de Nombre-del-Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como forma de una orientaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de una escansi\u00f3n, digamos que el deseo pasa de una dimensi\u00f3n vinculada fundamentalmente a la falta-en-ser, a otra donde se demuestra la ineficiencia de la met\u00e1fora paterna en legislar sobre el goce. En ese otro extremo vemos introducirse y \u00abprosperar\u00bb una cultura comandada por el mercado de capitales, bien como el develamiento del punto de coalescencia del sujeto con el objeto como producto del discurso capitalista y de la prodigiosa industria tecno-cientificista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este punto preciso que el t\u00e9rmino \u00abdeseo medicalizado\u00bb debe ser localizado y explorado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El deseo en la moral contempor\u00e1nea<\/span><br \/>\nDestaquemos el axioma \u00abEl deseo (del hombre) es el deseo del Otro\u00bb. Es de la dial\u00e9ctica del Amo y del Esclavo, de Hegel a trav\u00e9s de Koj\u00e8ve, que Lacan extrae este axioma. Sin embargo, como aclara en el Seminario 17, aun cuando el Amo prive al Esclavo del reconocimiento de su deseo, no le impide obtener satisfacci\u00f3n, pues el saber (y el poder) que le da el trabajo lo involucran cada vez m\u00e1s en la b\u00fasqueda del goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aumento del tiempo de trabajo y la acumulaci\u00f3n del capital promueven, como sabemos y la historia demuestra, un exceso de goce, el m\u00e1s-de-goce, correlativo a la plusval\u00eda, el residuo de la fuerza de trabajo de Marx, aplicado al psicoan\u00e1lisis por Lacan. Aunque el s\u00edntoma se defina, en Marx y en Lacan, por su relaci\u00f3n con la verdad, estamos en un tiempo donde la verdad se desplaza perentoriamente a pesar de que las ficciones testimoniadas por la cultura que la fijaban como eje del estar del hombre en el mundo, a punto de Lacan operar el desplazamiento de la verdad para lo real. El Otro no apenas se pulveriza, sino que deja de existir. La verdad dio lugar a lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese desplazamiento hace producir la b\u00e1scula, del punto de vista cl\u00ednico, del s\u00edntoma como descifrable para el s\u00edntoma que comporta lo real. Siendo as\u00ed, nos cabe operar una estratificaci\u00f3n conceptual donde el \u00abdeseo\u00bb encuentra otro estatuto. Evidentemente el no deja de existir, pero su operatividad est\u00e1 desplazada. Ser\u00eda tentador un desarrollo que tomase en cuenta apenas la \u00abnostalgia\u00bb de la Ley; &#8211; no, &#8211; no nos cabe buscar aparatos cl\u00ednicos que no responden al malestar contempor\u00e1neo, ni tampoco intentar respaldar nuestra pr\u00e1ctica con herramientas que se muestren impotentes delante del s\u00edntoma que nos presenta el mundo actual. La medicalizaci\u00f3n es un hecho con el cual el psicoanalista debe lidiar. Del mismo modo como Lacan orient\u00f3 no retroceder ante las psicosis, desde nuestra \u00f3ptica, la medicalizaci\u00f3n es algo que impone un desaf\u00edo al psicoanalista donde la estrategia de reconducci\u00f3n a la palabra ocupa aqu\u00ed el primer plano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayamos arriba, el efecto del discurso capitalista aliado a la industria tecno- cientificista sobre el sujeto contempor\u00e1neo; o sea, hay una tendencia de su coalescencia con el objeto, dispensando en este movimiento los usos da palabra, torn\u00e1ndolo vulnerable a todo tipo de oferta que va de los bienes de consumo a los medicamentos producidos con vista a la felicidad prometida. Tal como formula Lacan en \u00abRadiofon\u00eda\u00bb, y desarrollado por J.A-Miller en \u00abUna fantas\u00eda\u00bb, el objeto \u00aba\u00bb alcanza el zenit y el hombre pasa a ser guiado por esta oferta. Ahora, entendemos esta subida del \u00abobjeto a\u00bb al puesto de agente como siendo el corolario estructural de la ca\u00edda del Otro representado por el significante amo supuesto regulador del goce. En esa medida, la multiplicidad de la oferta matiza la demanda haciendo parecer al sujeto que \u00e9l tendr\u00eda un acceso directo al goce. Mas como nos recuerda J.A-Miller, \u00e9se matiz del objeto es esencialmente ansi\u00f3geno lo que, en \u00faltima instancia, har\u00eda multiplicar los objetos cada vez m\u00e1s. Es lo que aprehendemos hoy donde, m\u00e1s y m\u00e1s, el deseo es medicalizado respondiendo a uno de los aspectos del mercado. En ese sentido, testimoniamos una falacia en cuyo \u00faltimo t\u00e9rmino viene a ocuparse el psicoanalista. \u2013 Y por qu\u00e9 viez?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El exceso viene a marcar al \u00abparl\u00eatre\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, el deseo esta aplastado, flojo, cobarde. Para dar quiz\u00e1 alg\u00fan contorno a la inexistencia del Otro, el hombre contempor\u00e1neo se identifica, se agarra a significantes que son s\u00edntomas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acord\u00e9monos entonces lo que ya citamos de J.A.-Miller en relaci\u00f3n al deseo donde \u00e9l dice: &#8211; \u00abel sentido de la libido es el deseo\u00bb, donde podemos concebir que el deseo se constituye como una respuesta a la libido en la medida en que la b\u00fasqueda del sentido se da por el sesgo de la palabra y que la libido, \u00e0 priori, carece de sentido convocando al sujeto al lugar de la palabra. La medicalizaci\u00f3n del deseo viene, entonces, a interferir de manera irremediable en esta l\u00f3gica. Si el sujeto cuyo deseo est\u00e1 sometido a la oferta desmesurada de la industria farmac\u00e9utica se calla, no est\u00e1 menos angustiado y, precisamente cuando puede percatarse de que el deseo de servir\u00eda como defensa, tanto cuanto otros modos de defensa, la medicalizaci\u00f3n puede imponer un l\u00edmite ya que no trata lo imposible en juego en el parl\u00eatre. Cabe al analista configurar lo real del s\u00edntoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi hacemos del hombre no m\u00e1s que algo que vehiculice un futuro ideal y lo determinamos de la particularidad de su Inconsciente y de la manera como el goza de eso, el s\u00edntoma permanece en el mismo lugar en que lo dej\u00f3 Marx, pero toma otro sentido, no ser\u00e1 un s\u00edntoma social, ser\u00e1 un s\u00edntoma particular. Sin duda esos s\u00edntomas particulares tienen tipos\u00bb, dice Lacan en RSI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Depresi\u00f3n es uno de esos significantes que representan s\u00edntomas. Compulsi\u00f3n alimentar, TOC, alcoholismo, drogadicci\u00f3n, ansiedad, anorexia, son otros. As\u00ed se goza hoy. A\u00f1adamos los medicamentos a la serie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo medicalizado tal vez pueda revelar, frente al s\u00edntoma contempor\u00e1neo y sus medicamentos, el encuentro del deseo flojo con el goce excesivo.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J-A. \u00abLeer un s\u00edntoma\u00bb, posteado en el Blog AMP en julio de 2011. Discurso de clausura del Congreso de la NLS, Londres, 2 e 3 de abril de 2011.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A. \u00abArgumento ao VI Enapol\u00bb. Alocu\u00e7\u00e3o de encerramento do VI Pipol. Site do VI Enapol.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abAto de funda\u00e7\u00e3o\u00bb in \u00abOutros Escritos\u00bb \u2013 Jorge Zahar ed. Rio de Janeiro, 2003; p. 235.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abA inst\u00e2ncia da letra no inconsciente ou a raz\u00e3o desde Freud\u00bb in \u00abEscritos\u00bb \u2013 Jorge Zahar ed. Rio de Janeiro 1998; p. 496<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00bb Subvers\u00e3o do sujeito e dial\u00e9tica do desejo no inconsciente freudiano\u00bb in \u00abEscritos\u00bb \u2013 Jorge Zahar ed. Rio de Janeiro; p. 841<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A.\u00a0<i>Idem.<\/i><\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[212],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1233"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1233"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1233\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1234,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1233\/revisions\/1234"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1233"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1233"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1233"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}