{"id":1237,"date":"2021-08-18T23:58:56","date_gmt":"2021-08-19T02:58:56","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1237"},"modified":"2021-08-18T23:58:56","modified_gmt":"2021-08-19T02:58:56","slug":"ana-simonetti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/ana-simonetti\/","title":{"rendered":"Ana Simonetti"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Conversadores:<\/b>\u00a0Adriana Meza (NEL), Luiz Carrijo (EBP), Ana Simonetti (EOL)<br \/>\n<b>Grupo de Investigaci\u00f3n EOL<\/b>: Jorge Ag\u00fcero, Estela Carrera, Javier Cabrera, Josefina Cherry*, Roxana Chiatti, Graciela Mart\u00ednez, B\u00e1rbara Navarro*, Bibiana Ortolani, Alvaro Stella, Noem\u00ed V\u00e9lez, Dalila Yurevich*, Ana Simonetti* (coordinadora)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Introducci\u00f3n<\/span><br \/>\nAl recibir la invitaci\u00f3n para el trabajo y confirmado el grupo investigador, con entusiasmo seguimos los tiempos de ense\u00f1anza de Lacan para ubicar c\u00f3mo fue variando su concepci\u00f3n de \u00abdeseo\u00bb y abordamos la pregunta respecto al goce, si implicado en esa medicalizaci\u00f3n. Seguimos lecturas y debates sobre la \u00e9poca, la salud, las tensiones entre el psicoan\u00e1lisis y la ciencia, y el psicoan\u00e1lisis en su perspectiva de la pol\u00edtica del s\u00edntoma. Parte del resultado de ese trabajo es el que reflejamos aqu\u00ed, otros seguramente surgir\u00e1n en la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"Titulo4\" style=\"text-align: justify;\">Algunos rasgos de la civilizaci\u00f3n actual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1- Puntuaciones<\/b><br \/>\nLa \u00e9poca actual, con la oferta de mejorar el standar de vida de los ciudadanos, empuja al consumo, instalando un goce que no se dirige al Otro. En \u00abEl Otro que no existe y sus comit\u00e9s de \u00e9tica\u00bb, Miller afirma refiri\u00e9ndose a ella que\u00a0<i>\u00abel goce no se sit\u00faa a partir del significante amo, en la vertiente de su negativizaci\u00f3n, sino en la vertiente del plus de goce como tap\u00f3n de la castraci\u00f3n\u00bb<\/i>\u00a0[1] Como ubica Lacan, una promoci\u00f3n del objeto\u00a0<i>a\u00a0<\/i>como plus de gozar se encuentra en la ra\u00edz del consumismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en Radiofon\u00eda afirma que el ascenso al cenit social del objeto\u00a0<i>a\u00a0<\/i>es un efecto del discurso. Efecto que podemos juzgar devastador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anticip\u00e1ndose a nuestra \u00e9poca, produce en ese momento sus 4 discursos, donde el anal\u00edtico ubica al Sujeto en el lugar del otro, operando su divisi\u00f3n. En cambio la ciencia al tornar amo del consumo al sujeto lo sustrae de esa divisi\u00f3n obstaculizando que asuma su deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00abBastar\u00eda el ascenso al cenit social del objeto llamado por m\u00ed a min\u00fascula, por el efecto de angustia que provoca el vaciamiento a partir del cual nuestro discurso lo produce, al fallar en su producci\u00f3n\u00bb[2].<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00ab\u2026 se vuelve evidente para nosotros porque, cuando ya no se sabe a que santo encomendarse\u2026se compra cualquier cosa, un coche en particular, con el que hacer signo de inteligencia, si se puede decir, de su aburrimiento, es decir, del afecto del deseo de Otra-cosa (con O may\u00fascula)[3].\u00bb<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso desv\u00eda la atenci\u00f3n del vaciamiento, del no hay relaci\u00f3n sexual, y el aburrimiento que viene a ese lugar hace signo de deseo de Otra-cosa. El sujeto no puede habitar su deseo en tanto amo del consumo. Qu\u00e9 hace el sujeto en el curso de la experiencia anal\u00edtica sino separarse del objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En La Tercera, 1974, Lacan al interrogar qu\u00e9 procura la ciencia para distraer el\u00a0<i>no hay relaci\u00f3n sexual,<\/i>\u00a0responde que nos procura los gadgets y que el porvenir del psicoan\u00e1lisis advendr\u00e1 de ese real, hasta que lleguemos a estar animados por ellos[4].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en 1994 que Miller parte de ese sintagma de Lacan:\u00a0<i>el ascenso al cenit social del objeto a\u2026<\/i>y propone interrogar si no estamos en el tiempo en que la br\u00fajula de la civilizaci\u00f3n actual es el objeto\u00a0<i>a.\u00a0<\/i>Qu\u00e9 encontramos: falta el S1 s\u00f3lido que produce el discurso anal\u00edtico, y el sujeto toma los S1 de la \u00e9poca, se identifica a ellos, aunque son transitorios: recordemos los floguers y los emos de los adolescentes surgidos hace pocos a\u00f1os, ya perdieron su predominio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller sostiene que el ascenso al cenit social del objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0implica una transformaci\u00f3n en el discurso, por lo que el hipermoderno lo torna dominante, en el lugar que otrora ocupaba el ideal. Tambi\u00e9n dice:\u00a0<i>El plus de gozar ha subido al lugar dominante,\u2026pero al ser asexuado en tanto\u00a0<\/i>no est\u00e1 en relaci\u00f3n al Otro<i>, es un estado del cuerpo propio, comanda,\u00bf pero qu\u00e9 comanda?[5]<\/i>Un \u00abeso\u00bb falla. Es decir que donde hay una divisi\u00f3n, el mercado ofrece un objeto que sutura esa divisi\u00f3n, que borra la angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos enfrentamos con las consecuencias de esa dominancia, que se vive como un \u00abdesborde\u00bb. As\u00ed predomina el pathos de los lazos: devastaci\u00f3n o estrago, disoluciones de las parejas, dispersi\u00f3n y disoluci\u00f3n con reconfiguraci\u00f3n de las familias, la alteraci\u00f3n y transformaci\u00f3n de cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pr\u00e1ctica anal\u00edtica se encuentra con los nuevos reales del discurso hipermoderno donde el\u00a0<b><i>Uno-totalmente- solo<\/i><\/b>\u00a0ser\u00e1 el est\u00e1ndar pos-humano nos adelanta Miller. Podemos entender ese\u00a0<i>Uno-totalmente-solo<\/i>, que viene de la alteraci\u00f3n de los lazos, de su ruptura, que es la imposibilidad, el rechazo a consentir con el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro elemento que se liga de modo directo a la transformaci\u00f3n del orden simb\u00f3lico: al d\u00e9ficit de lo simb\u00f3lico m\u00e1s predomina lo real. El imperativo Goza!, hoy, Consume! Vemos como la cultura no cambia porque avanza el saber de la ciencia sino porque se produce un nuevo tipo de goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desorientaci\u00f3n de los sujetos en cu\u00e1nto a qu\u00e9 hacer con su goce, con sus cuerpos, con los lazos, nos lleva a recibir demandas nuevas y es la pol\u00edtica del s\u00edntoma la que nos aproxima a esta cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2- Las comunidades de goce<\/b><br \/>\nA falta del ordenador de la distribuci\u00f3n de los modos de gozar, \u00e9stos se mezclan y al mismo tiempo se segregan. Un modo frecuente de ordenamiento son las agrupaciones que posibilitan una salida alternativa al aislamiento. As\u00ed se consiguen conquistas \u00abcomunes\u00bb, se construyen nombres que amparan, son identificaciones veh\u00edculo del lazo social. Son de tipo horizontal distintas de las descriptas por Freud. Son l\u00e1biles, d\u00e9biles en general, que a la vez que incluyen, producen segregaciones m\u00faltiples al disolver las particularidades en pos de un \u00abtodos\u00bb universal. Lacan en torno a las segregaciones y el ascenso del racismo dice:\u00a0<i>\u00abEn el extrav\u00edo de nuestro goce,\u2026 se a\u00f1ade la precariedad de nuestro modo- que desde ahora solo se sit\u00faa en el plus de gozar&#8230;-\u00bfc\u00f3mo esperar que prosiga aquella humanitarier\u00eda de cumplido con la que se revest\u00edan nuestras exacciones? Dios, al recuperar con ello fuerza, acabar\u00eda por existir\u2026.\u00bb[6]<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales comunidades vienen en la \u00e9poca del Otro que no existe y se orientan por el plus de goce, proporcionando un espacio de inclusi\u00f3n para los sujetos desbrujulados donde aqu\u00e9l aparece como un derecho. El plus de gozar es del orden de la producci\u00f3n industrial a lo que podemos oponer el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0que constituye el producto singular de un an\u00e1lisis. \u00ab<i>Lo que el plus de gozar materializa es el fracaso del \u00abgoce que har\u00eda falta\u00bb, o sea el adecuado, que nos arrancar\u00eda del goce por medio de la satisfacci\u00f3n. Es esa b\u00fasqueda de otro goce, la que, parad\u00f3jicamente suelda al sujeto con el plus de gozar\u00bb[7]<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello se caracterizan por ser soluciones fr\u00e1giles, precarias. Hay una debilidad en las clasificaciones que pone de manifiesto la debilidad del discurso de la actualidad. Esta debilidad no es en relaci\u00f3n a algo \u00ablight\u00bb o l\u00edquido, por el contrario, el psicoan\u00e1lisis lo revela: la solidez de la concentraci\u00f3n de la sustancia gozante. De este modo entendemos que la crisis de las normas se traduce en la crisis de las clasificaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comentamos el siguiente caso que ilustra este punto. Se trata de una mujer que adem\u00e1s de su pr\u00e1ctica religiosa en distintos grupos cat\u00f3licos y en funci\u00f3n misionera, llevando la imagen de una virgen a hogares que depositaban su fe en ella, tambi\u00e9n se presenta interesada por asistir a grupos sociales de atenci\u00f3n de diferentes tipos de goce llamados por ella \u00abgrupos de identidad\u00bb. As\u00ed asist\u00eda a grupos de familiares de alcoh\u00f3licos, ya que su padre lo fue, de mujeres que aman demasiado, de padres con hijos con problemas con drogas, a talleres de violencia familiar. Le ense\u00f1aban a estar advertida de posibles situaciones en la vida de relaci\u00f3n afectiva que pod\u00edan afectar su vida familiar y as\u00ed tambi\u00e9n pod\u00eda ense\u00f1ar y proteger a sus hijos de los peligros posibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3- La sociedad medicalizada<\/b><br \/>\nLos estrechos lazos entre el discurso de la ciencia y el discurso capitalista han llegado al punto de hacer existir un mercado de la ciencia convertido en f\u00e1brica de enfermedades para justificar la necesariedad de las m\u00e1s variadas pr\u00e1cticas terap\u00e9uticas y preventivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo movimiento la neurolog\u00eda fue avanzando sobre la psiquiatr\u00eda, las neurociencias y el saber psicopatol\u00f3gico general. El borramiento de la cl\u00ednica por la Salud Mental, aparato burocr\u00e1tico, persigue fines de eficiencia terap\u00e9utica con el corte utilitarista del mercado.[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para su \u00e9xito se propone un ideal de normalidad que puede ser medible, observable con t\u00e9cnicas de evaluaci\u00f3n de distinta \u00edndole, pero con id\u00e9ntica base: estad\u00edstica y\/o biol\u00f3gica. Por ello la creaci\u00f3n de normas comunes para todos. La clasificaci\u00f3n que pueda aplicarse al universal funciona como un mecanismo de control social \u00ab<i>con el ideal de medicalizaci\u00f3n general de la existencia\u00bb[9]<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Estado con sus aparatos de Salud monitorea la existencia de los sujetos: qu\u00e9 enfermedades padece, que come, cu\u00e1les son sus costumbres, para el control de los cuerpos de modo tal que ahora \u00ab<i>la biopol\u00edtica es la pol\u00edtica<\/i>\u00ab.[10] Se persigue que los cuerpos sean disciplinados, controlados, vigilados lo que va a la par del acceso al goce ilimitado que propone el mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eric Laurent dice que \u00ab<i>hoy lo que tenemos en com\u00fan no es el lazo social, ni el lazo pol\u00edtico ni el religioso, sino nuestro cuerpo, nuestra biolog\u00eda, (\u2026) el cuerpo es el fundamento de una ciencia de la felicidad<\/i>\u00ab[11]. Los ideales de esta perfecci\u00f3n generan un empuje a la salud, un imperativo de bienestar irrefrenable, que se constata en las distintas pr\u00e1cticas m\u00e9dicas, est\u00e9ticas, deportivas y hasta \u00abespirituales\u00bb que desencadenan consumos irrefrenables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el psicoan\u00e1lisis, si bien se sostiene que el discurso del amo delinea el campo de la salud para todos, tiene por otro lado, una noci\u00f3n de salud antin\u00f3mica en tanto situamos que el s\u00edntoma es la verdad del hombre. Singularidad que hace obst\u00e1culo al \u00abpara todos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una \u00e9poca de biologizaci\u00f3n de lo humano, es m\u00e1s, de tecno-biologizaci\u00f3n de lo humano, aquello que hace signo de malestar, si no es localizable -mapeado, medido, comprobado- es marginado. As\u00ed, la salud como derecho, la salud democratizada encuentran su imposibilidad en su misma b\u00fasqueda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Impacta encontrar en el diario La Naci\u00f3n del 12\/7\/13 un juego:\u00a0<i>El sabio por Mald\u00f3n\u00a0<\/i>(empresa que produce juegos de diversos formatos). En \u00e9l, el lector deber\u00e1 asociar 10 medicamentos, su acci\u00f3n y el laboratorio. Ej: Prozac, antidepresivo, Eli Lilly. Una tabla eval\u00faa las respuestas con n\u00famero y concepto. El m\u00e1ximo, 20, es\u00a0<i>Sabio!<\/i>\u00a0Los sabios de la sociedad medicalizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Deseo medicalizado<\/span><br \/>\nMientras interpret\u00e1bamos las condiciones actuales de la sociedad y el mercado, en nuestras conversaciones fuimos encontrando la posibilidad de pensar el \u00abdeseo medicalizado\u00bb de diferentes maneras, ya sea porque se tratar\u00eda de la medicalizaci\u00f3n frente a la invasi\u00f3n de goce, o porque responder\u00eda a la ilusi\u00f3n de una f\u00e1brica de afectos o de humores, desconociendo la raigambre fantasm\u00e1tica de cada caso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Medicalizar, es \u00ab<i>llegar a prevalecer la importancia de lo m\u00e9dico en algo, por ejemplo: la sociedad se medicaliza\u00bb<\/i>[12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apelamos a Lacan que dice al respecto del lugar del psicoan\u00e1lisis en la medicina:\u00a0<i>\u00abActualmente, este lugar es marginal y, como lo he escrito m\u00e1s de una vez, extraterritorial. {\u2026}\u00bb<\/i>[13]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que en esta \u00e9poca el psicoan\u00e1lisis ha salido de ese lugar para entrar con pleno derecho a lo social, marcando su diferencia radical con otros campos. Lacan manifiesta que el m\u00e9dico se torn\u00f3 en el mundo cient\u00edfico, su instrumento distribuidor de todos los agentes terap\u00e9uticos nuevos, qu\u00edmicos o biol\u00f3gicos. Si se responde con inmediatez a esa demanda, el m\u00e9dico echa por tierra su funci\u00f3n m\u00e1s importante, ser \u00e9l mismo la medicina del enfermo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constatamos hoy la presencia del m\u00e9dico preso del rechazo a reconocer el deseo que la demanda del paciente vehiculiza. Al respecto Lacan le dice a los m\u00e9dicos: \u00ab<i>Perm\u00edtanme delimitar m\u00e1s bien como falla epistemo-som\u00e1tica, el efecto que tendr\u00e1 el progreso de la ciencia sobre la relaci\u00f3n de la medicina con el cuerpo. {\u2026} un cuerpo est\u00e1 hecho para gozar de s\u00ed mismo. La dimensi\u00f3n del goce est\u00e1 excluida completamente de lo que llam\u00e9 la relaci\u00f3n epistemo-som\u00e1tica. Pues la ciencia no es incapaz de saber qu\u00e9 puede; pero ella, al igual que el sujeto que engendra, no puede saber qu\u00e9 quiere.\u00bb<\/i>[14]. La teor\u00eda psicoanal\u00edtica que llega a tiempo con Freud y no ciertamente por casualidad, en el momento de entrada en juego de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan se pregunta \u00bfQu\u00e9 podr\u00e1 oponer al m\u00e9dico a los imperativos que lo convertir\u00e1n en el empleado de esa empresa universal de la productividad? Vemos c\u00f3mo cambi\u00f3 absolutamente su funci\u00f3n de considerar la demanda del enfermo, donde \u00e9l ocupa un lugar de suposici\u00f3n de saber que podr\u00e1 usar para captar qu\u00e9 es la demanda exactamente en tanto se trata del goce del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este marco y haciendo una lectura de lo que encontramos en nuestra pr\u00e1ctica, es que consideramos los puntos siguientes para ubicar de qu\u00e9 se trata\u00a0<i>deseo medicalizado.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Medicalizaci\u00f3n es la tendencia del mercado que ofrece una promesa de felicidad. Estaba en una \u00e9poca anterior, ocurre que la aceleraci\u00f3n de producci\u00f3n de los \u00abobjetos de la ciencia\u00bb que atienden al cuerpo, a\u00fan m\u00e1s con el instrumento de la publicidad, vende la promesa con nombres distintos del mercado e instala la demanda en los sujetos-no necesariamente enfermos- a\u00fan para saber c\u00f3mo prevenir lo imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-El cuerpo que goza, en tanto medicalizado es el cuerpo que no habla y al cual se le amordaz\u00f3 la palabra con qu\u00edmicos, pr\u00f3tesis, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-El deseo medicalizado entendimos que tambi\u00e9n es una respuesta para la existencia de algunos sujetos, que obturados con las propuestas de la ciencia pueden encontrar all\u00ed una respuesta a su pregunta por la existencia y m\u00e1s, al dolor de existir. Lo que nos introduce en una disociaci\u00f3n entre el sujeto y el objeto, haciendo del sujeto, objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-La medicalizaci\u00f3n del deseo apunta a normalizar al sujeto. En esta \u00e9poca en que constatamos la falla de la norma ed\u00edpica es una forma para que el sujeto acceda a lo vivo del goce. Parad\u00f3jicamente alcanzar lo vivo puede tornar en un empuje irrefrenable de consumo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Para el sujeto suelto del Otro hace posible un lazo, as\u00ed como puede ser una condici\u00f3n para algunos de ingreso a lo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Hace funcionar un \u00abdeseo\u00bb donde no lo hay. Un artificio producido por un objeto (medicamentos, cirug\u00edas, pr\u00f3tesis, aparatolog\u00eda para mapeo de lo m\u00e1s impensado del cuerpo, recetas de vida). Aqu\u00ed encontramos la otra cara del consumo que, constatamos, c\u00f3mo muchos sujetos para gozar de los objetos requieren de sustancias adictivas que el mercado provee ilegalmente y cuya distribuci\u00f3n el Estado combate. Una espiral infernal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-As\u00ed usado es un velo al deseo del sujeto, contrariamente a la promesa, no fabrica el deseo propio sino que lo vela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Deseo medicalizado, es un nombre que nombra una parte de real o de goce en nuestro tiempo. El articulador en lugar de ser el falo, es el cuerpo. Es lo que nos ubica en la \u00e9poca \u00abordinaria\u00bb. El falo como significado universal de goce, marca la disyunci\u00f3n entre el lenguaje y lo real. Al no regir el S1 f\u00e1lico en la \u00e9poca por el dominio del objeto, aquello que representa la relaci\u00f3n del lenguaje con lo real, otra cosa hace entrar a los sujetos en lo discursivo, y hoy eso es el cuerpo. El Otro del goce es el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">Tensiones que plantea el Psicoan\u00e1lisis<\/span><br \/>\nEl psicoan\u00e1lisis naci\u00f3 como una respuesta al malestar de la \u00e9poca, y Lacan lleg\u00f3 a desplegar en su ense\u00f1anza:\u00a0<i>El psicoanalista se hace el guardi\u00e1n de la realidad colectiva, sin que esta sea siquiera de su competencia.\u00a0<\/i>Si bien establece el fantasma particular como la realidad ps\u00edquica, hay una funci\u00f3n que define la incidencia de la introducci\u00f3n de lo simb\u00f3lico en la relaci\u00f3n dual. Entendemos de esa forma la funci\u00f3n de guardi\u00e1n, anuncio de 1966.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su ense\u00f1anza nos permiti\u00f3 ubicar el deseo como deseo del Otro a la vez que el fantasma como respuesta a la pregunta por el deseo del Otro. La libido pas\u00f3 a lo simb\u00f3lico con el nombre de deseo y el falo como su significante. En su \u00faltima ense\u00f1anza, el deseo permanece en el campo simb\u00f3lico, no sin relaci\u00f3n al goce, que no entra en relaci\u00f3n al otro, y que es libido fija, opuesta a la m\u00f3vil del deseo. La pulsi\u00f3n concierne al cuerpo gozante, el deseo al cuerpo mortificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principio \u00e9tico y pol\u00edtico del psicoan\u00e1lisis de orientaci\u00f3n lacaniana, excluye la noci\u00f3n del \u00e9xito, no reposa sobre aquello que\u00a0<i>marcha<\/i>, como ocurre en las pr\u00e1cticas sugestivas, sino sobre\u00a0<i>eso falla<\/i>. Nuestra direcci\u00f3n no debe ser el rechazo al saber real de la ciencia, esto conducir\u00eda a un sinf\u00edn de manejos psi. \u00ab<i>Admitir que hay saber en lo real, pero, al mismo tiempo, plantear que en ese saber hay un agujero, que la sexualidad agujerea ese saber\u00bb.<\/i>[15]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 propone ante esta fractura que deja al desnudo la fragilidad, la debilidad del mundo, del<i>\u00a0orden simb\u00f3lico ya no asegurado?<\/i><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><i>Interpretar<\/i>: si capta el agujero, un trozo de real, construye su borde. Entonces, debemos interpretar la civilizaci\u00f3n, la sociedad, la \u00e9poca.<\/li>\n<li>Si interpreta, debe\u00a0<i>encontrar la forma que su decir incida<\/i>: aclarar, advertir y adelantar perspectivas.<\/li>\n<li><i>Proponer un modo de entender y de hacer con la fragilidad<\/i>, con la desorientaci\u00f3n, no s\u00f3lo para cada sujeto, tambi\u00e9n para las comunidades.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la nueva alianza entre el mercado y la ciencia, el psicoan\u00e1lisis plantea ciertas tensiones:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>La singularidad del s\u00edntoma es lo que hace lazo en el discurso, en contraposici\u00f3n al deseo medicalizado. Este s\u00f3lo busca hacer entrar en la norma universal.<\/li>\n<li>Hace uso de la pol\u00edtica del s\u00edntoma para conversar con otros discursos.<\/li>\n<li>Traslada el objeto del fantasma a la causa misma del psicoan\u00e1lisis, teniendo como producto al analista y el deseo del analista.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en un mundo donde todo gira alrededor de la \u00abutilidad\u00bb, el psicoan\u00e1lisis se ofrece como herramienta \u00fatil con su pol\u00edtica que sigue la br\u00fajula de la singularidad del s\u00edntoma. En el campo de los \u00abderechos a la salud\u00bb, el malestar persiste as\u00ed como el inconsciente. Por eso los psicoanalistas a\u00fan existimos.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">* Compaginadoras y redactoras de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, Jacques Alain. \u00abEl Otro que no existe y sus comit\u00e9s de \u00e9tica\u00bb, p\u00e1g. 79, 2005.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, Jacques. \u00abRadiofon\u00eda\u00bb, \u00abOtros Escritos\u00bb, p\u00e1g. 436.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Op. Cit<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abLa Tercera\u00bb; \u00abIntervenciones y textos II\u00bb, p\u00e1g. 107.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A. \u00abUna fantas\u00eda\u00bb, Revista Lacaniana N\u00ba 3, 2005.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abTelevisi\u00f3n\u00bb \u00abOtros Escritos\u00bb, p\u00e1g. 560<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lasagna Philippe \u00abPlus de gozar\u00bb, Scilicet \u00abEl orden simb\u00f3lico no es m\u00e1s lo que era\u00bb, pag.259<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, Eric \u00abEl delirio de normalidad\u00bb Revista digital \u00abVirtualia\u00bb N\u00ba 19, 2009.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J-A, \u00abUna fantas\u00eda\u00bb op.cit.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E. \u00abYo no quiero volverme tan loco\u00bb Entrevista en \u00abP\u00e1gina 12\u00bb, 23\/12\/2012<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E. \u00abHemos transformado el cuerpo humano en un nuevo dios\u00bb, Entrevista en \u00abLa Naci\u00f3n\u00bb, 9\/7\/2008<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Moliner Mar\u00eda, \u00abDiccionario de uso del espa\u00f1ol\u00bb, p\u00e1g. 1907, 2007.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. \u00abPsicoan\u00e1lisis y medicina\u00bb en \u00abIntervenciones y textos I\u00bb, p\u00e1g. 86.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Op. Cit., p\u00e1g. 92.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A. \u00abUna fantas\u00eda\u00bb op. Cit.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[212],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1237"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1237"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1238,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions\/1238"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}