{"id":1249,"date":"2021-08-19T00:02:41","date_gmt":"2021-08-19T03:02:41","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vi\/?p=1249"},"modified":"2021-08-19T00:02:41","modified_gmt":"2021-08-19T03:02:41","slug":"marina-recalde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vi\/marina-recalde\/","title":{"rendered":"Marina Recalde"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><div class=\"Parrafo\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Integrantes:<\/b>\u00a0Jorge Assef, Cecilia Rubinetti, Ruth Gorenberg, Nora Cappelletti, Paula Gil, Marcela Garc\u00eda Guida, Celeste Vi\u00f1al y Marina Recalde (responsable)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema propuesto para esta conversaci\u00f3n y en torno del cual nos hemos reunido para un trabajo intenso durante varios meses fue \u00abLa histeria hoy\u00bb. Anticipamos que el tono mismo de las reuniones (cantidades voluminosas de bibliograf\u00eda, argumentaciones s\u00f3lidas, debates interminables) hizo que tuvi\u00e9semos la convicci\u00f3n anticipada de la imposibilidad de concluir en la palabra justa, en una articulaci\u00f3n acabada y final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les presentamos el punto al que se ha arribado despu\u00e9s de un extenso recorrido de lecturas y encuentros, una zona m\u00e1s propicia a las preguntas que a las afirmaciones categ\u00f3ricas, pero que no cede en el intento de dar cuenta de lo que la propuesta de este VI ENAPOL espera de esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 decir de la histeria hoy? Ese\u00a0<i>hoy<\/i>\u00a0que nos indica que ya no es lo que era en el ayer. Habr\u00e1 que repensar la histeria, orientados hoy por lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El s\u00edntoma y la histeria:<\/span><br \/>\n\u00abEl psicoan\u00e1lisis capt\u00f3 el empalme entre las palabras y los cuerpos bajo un sesgo preciso, el del s\u00edntoma\u00bb, nos dice Eric Laurent en un texto que da marco a este Encuentro [1]. Frase que nos oblig\u00f3 entonces a ir al origen, al origen del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partimos de interrogar la premisa por la que fuimos convocados: la histeria\u00a0<i>hoy<\/i>. Es decir, que ubicaba afirmativamente que hay una histeria, hoy. Lo que nos preguntamos, al pensar los casos actuales y tambi\u00e9n por los fundamentos del psicoan\u00e1lisis mismo, es qu\u00e9 es lo que hace que hoy podamos afirmar: se trata de una histeria. Es decir, cu\u00e1les son los par\u00e1metros que nos orientan para indicar si se trata o no de una histeria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, llegamos a la premisa de que nos \u00edbamos a orientar por el padre, el falo, el s\u00edntoma, la Otra mujer, el lazo al Otro y el deseo. Nociones que parecieran haber quedado perimidas pero que sin embargo aun siguen, pensamos, orientando nuestra pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo pensamos as\u00ed, ya que el padre, el s\u00edntoma, el goce y el deseo se fundan en lo imposible, es decir, no dependen de las contingencias de una \u00e9poca, aunque estas indudablemente produzcan efectos. El problema, entendemos, es ver cu\u00e1l es el lazo actual con aquello que resulta fundante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, nos interrogamos sobre qu\u00e9 hay de las neurosis en los casos que hoy se presentan. En funci\u00f3n de ello, partimos de Freud, pregunt\u00e1ndonos con Lacan \u00bfqu\u00e9 fue de las hist\u00e9ricas de anta\u00f1o? Aquellas que permitieron el surgimiento del psicoan\u00e1lisis cuando Freud se dispuso a escucharlas. \u00bfQu\u00e9 sustituye actualmente a los s\u00edntomas hist\u00e9ricos de otro tiempo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Freud, el eje en el que se sostiene la organizaci\u00f3n del s\u00edntoma hist\u00e9rico es el amor al padre, pero si a este s\u00edntoma se lo considera una soluci\u00f3n dentro de esta inventiva hist\u00e9rica, bien podr\u00eda ser una soluci\u00f3n como tantas otras. Esto es lo que la \u00e9poca justamente pone en tela de juicio y nos lleva de lleno a uno de nuestros interrogantes m\u00e1s recurrentes: \u00bfc\u00f3mo pensar la histeria ya no exclusivamente definida por su relaci\u00f3n de amor al padre y s\u00ed por una vinculaci\u00f3n especial con el significante?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marie-Helene Brousse[2] afirma que la histeria de hoy est\u00e1 m\u00e1s cercana al poder del significante como tal, sin el padre, que serv\u00eda para velar su poder y el de la letra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, \u00bfc\u00f3mo pensar este \u00absin el padre\u00bb? \u00bfNo se trata m\u00e1s bien de pensar aqu\u00ed las dos vertientes del padre, aqu\u00e9l ligado a lo traum\u00e1tico (que Lacan nos presenta en El Seminario XIX) que est\u00e1 en el origen de la neurosis, del empalme de las palabras y los cuerpos, y aqu\u00e9l ligado al amor, que se ubica as\u00ed del lado del sentido, ya como una soluci\u00f3n que la histeria \u2013al menos la cl\u00e1sica- encuentra frente a aquello que no puede nombrarse?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los semblantes han ido cambiando: la utilizaci\u00f3n indiscriminada de los\u00a0<i>gadgets<\/i>\u00a0ofrecidos por la tecnolog\u00eda, los abusos en la utilizaci\u00f3n de los avances en la ciencia de la belleza, de las modificaciones corporales, las presentaciones aparentemente inaccesibles a la palabra como las anorexias, los cortes en el cuerpo, o los brutales rechazos del amor, pueden hacernos extraviar en que la histeria\u00a0<i>hoy<\/i>, sigue siendo la histeria que orienta hacia un m\u00e1s all\u00e1 del padre al castrarlo. Claro que ya no se trata tanto de aquella famosa histeria de conversi\u00f3n, sino una \u00abhisteria de conversaci\u00f3n\u00bb[3]. Esa es la histeria que conviene al \u00faltimo Lacan, el sufrimiento de un indecible que, justamente por ello, habla. Y habla de c\u00f3mo se hace un s\u00edntoma con un trauma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">El empalme de las palabras y los cuerpos:<\/span><br \/>\nAll\u00ed donde se produce el surgimiento traum\u00e1tico del goce,\u00a0<i>lalengua<\/i>\u00a0marca el cuerpo y hace que sea el s\u00edntoma quien responda. Si es por el choque con la palabra que se produjo el trauma, es por la palabra tambi\u00e9n que se tendr\u00e1 la posibilidad de hacer algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Interesa m\u00e1s qu\u00e9 construy\u00f3 con eso el sujeto, no a los fines de representarse algo (al estilo de lo reprimido) sino a los fines de que lo que resulte sea m\u00e1s satisfactorio para el sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En palabras de Jacques-Alain Miller, el s\u00edntoma es un \u00abproducto de un encuentro azaroso del cuerpo y del significante. Ese encuentro mortifica el cuerpo pero tambi\u00e9n recorta una parcela de carne cuya palpitaci\u00f3n anima todo el universo mental. Comprobamos que ese encuentro marca el cuerpo con una traza inolvidable. Es lo que llamamos acontecimiento de cuerpo\u00bb[4] Consideramos que la histeria hace un singular uso de la funci\u00f3n paterna en ese proceso. El sujeto hist\u00e9rico hace un uso peculiar, por ejemplo, de la estructuraci\u00f3n \u00abde un cuerpo que se sostiene en el padre como defensa frente a lo real del goce femenino\u00bb[5] que pone en cuesti\u00f3n su identidad y unidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta elaboraci\u00f3n le permitir\u00e1 precisar la funci\u00f3n de anudamiento que se localiza en la histeria en la \u00abarmadura del amor al padre\u00bb conceptualizada por Lacan en su in\u00e9dito\u00a0<i>seminario<\/i>\u00a0XXIV. El t\u00e9rmino franc\u00e9s\u00a0<i>armature<\/i>\u00a0designa el encofrado que otorga una especial estabilidad y consistencia al sujeto hist\u00e9rico y su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata del redoblamiento, a partir del amor de su relaci\u00f3n al Nombre del padre, al establecimiento de su lazo al Otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sostiene esa soluci\u00f3n sintom\u00e1tica, dir\u00e1 Lacan es la \u00abrecta infinita de amor al padre\u00bb como un mango \u2013topol\u00f3gicamente presentado- que constituye un sost\u00e9n del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerando el tema que nos interesa en esta ocasi\u00f3n \u00bfpodemos pensar en relaci\u00f3n a que \u00abla histeria hoy\u00bb pueda no presentar dicha estabilidad? \u00bfEstamos frente a casos cl\u00ednicos donde si bien \u2013tal como dec\u00edamos antes- el trauma sexual est\u00e1 captado en palabras, manifiestan rupturas a nivel del su relaci\u00f3n con el amor al padre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Lacan [6] formula que lo \u00faltimo que se pierde en un fin de an\u00e1lisis en la histeria es el amor al padre y es l\u00f3gico, y necesario, por la configuraci\u00f3n del cuepo como tal \u00bfes posible seguir llamando\u00a0<i>histeria<\/i>\u00a0a las presentaciones que prescinden de este amor, sin haber llevado un an\u00e1lisis hasta su finalizaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente son casos que no responden a la histeria cl\u00e1sica, pero \u00bfpodemos seguir ubic\u00e1ndolas como histeria, si se sit\u00faan por fuera del sentido? \u00bfSigue siendo una histeria cuando se sostiene sola, no necesitando del nombre del padre? \u00bfCuando nada del amor al padre se puede all\u00ed ubicar? \u00bfO m\u00e1s bien son presentaciones r\u00edgidas de la histeria, tal como la ubica Lacan, lo cual dar\u00eda a la cuesti\u00f3n un sesgo fenom\u00e9nico y no estructural? Se ve claramente la tensi\u00f3n entre la histeria cl\u00e1sica y la histeria r\u00edgida, introducida por la referencia que toma Eric Laurent de Jacques Lacan (extra\u00edda del seminario 23), y que llevar\u00eda a pensar en una histeria sin Nombre del Padre. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00eda de histeria, la histeria r\u00edgida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la histeria es una defensa frente a la amenaza de la irrupci\u00f3n de goce \u00bfconsideramos del mismo modo a una histeria desencadenada por la falla de su defensa, un enloquecimiento hist\u00e9rico, que una presentaci\u00f3n en la que no podemos establecer esas coordenadas de inicio? \u00bfEse \u00abfuera de servicio del padre\u00bb tendr\u00eda el mismo estatuto si se tratara de una funci\u00f3n -que a pesar de ello conserva el valor del amo- que si nunca oper\u00f3 como tal, o sea, de un servicio del que no tenemos evidencias de que haya sido dado alguna vez? No ser\u00eda igual lo que falla que lo que est\u00e1 ausente. Estas cuestiones marcan puntos orientadores para pensar los modos actuales de presentaci\u00f3n en nuestra cl\u00ednica cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La histeria sigue denunciando la insuficiencia del tener para decir su ser pero, vanguardista de s\u00ed misma, se toma (por ejemplo) de los discursos de la tecnociencia para modificar los modos tradicionales del padre como transmisor de una ley humanizada por relaciones instrumentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Titulo4\">\u00bfEs pensable la histeria sin el Nombre del Padre?<\/span><br \/>\nLacan introduce el Nombre del Padre como un significante en el Discurso de Roma, y va desarrollando el concepto, acentuando su car\u00e1cter simb\u00f3lico. Pero si bien Nombre del Padre y falo quedan ligados, aun \u00abresulta impensable el objeto a\u00bb en tanto todo es reabsorbible por el significante[7]. Finalmente, Lacan llega a formular la met\u00e1fora paterna, estableciendo una relaci\u00f3n de causalidad entre el Padre y el falo. De todos modos, pensamos, algo escapa a la simbolizaci\u00f3n NP\/DM DM\/x, aunque no se formule en esos t\u00e9rminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en\u00a0<i>El Seminario 18<\/i>, a partir de la cl\u00ednica de la histeria, donde se produce una ruptura y Lacan comienza a diferenciar falo y Nombre del padre: \u00abPero finalmente no fue solo desde este \u00e1ngulo donde encar\u00e9 la Met\u00e1fora paterna. Si escrib\u00ed en alguna parte que el Nombre del Padre es el falo, fue porque en esa fecha no pod\u00eda articularlo mejor. Seguro es el falo, por supuesto, pero es asimismo el Nombre del Padre. Si lo que se nombra del padre, el Nombre del Padre, es un nombre que tiene eficacia, es precisamente porque alguien se levanta para responder\u00bb[8].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que el Nombre del Padre asegura su consistencia nombrando lo imposible. En la histeria, el Nombre del Padre es convocado a responder, a hablar sobre eso mudo (que Lacan ubica a la altura de\u00a0<i>El Seminario XVIII<\/i>\u00a0a nivel de la irrupci\u00f3n del goce f\u00e1lico): \u00abEl privilegio del falo es que se lo puede llamar exaltadamente, nunca dir\u00e1 nada. Solo que esto da entonces su sentido a lo que denomin\u00e9 en su momento la met\u00e1fora paterna y all\u00ed conduce la hist\u00e9rica\u00bb[9]. El nombre del padre es entonces lo que se llama a hablar del goce f\u00e1lico, de eso que no habla. \u00abPero digamos que cuando es la hist\u00e9rica quien lo llama, de lo que se trata es de que alguien hable\u00bb[10] La hist\u00e9rica requiere del Nombre del Padre, como el nombre que hace hablar del referente mudo. El goce f\u00e1lico es lo que ordena e interroga una hist\u00e9rica, y es en relaci\u00f3n a ese goce que se ordenan todos sus s\u00edntomas. A esta altura, el v\u00ednculo imposible para la hist\u00e9rica es con el goce f\u00e1lico. Imposible que haya una articulaci\u00f3n directa con esa cosa muda, indecible, que es el goce f\u00e1lico como tal. Precisa de la intermediaci\u00f3n de algo: que se hable de eso, que se lo mencione, que haya equ\u00edvoco, alusiones. El s\u00edntoma hist\u00e9rico surge de la confrontaci\u00f3n sin mediaci\u00f3n con el goce f\u00e1lico. El s\u00edntoma entonces habla, ella habla de eso mudo con su s\u00edntoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo hay psicoan\u00e1lisis de un cuerpo viviente, de un cuerpo que habla, y eso para Lacan es un misterio. Y que lo haga, como la histeria por ejemplo, a trav\u00e9s del cuerpo, se supone que pertenece espec\u00edficamente a la experiencia anal\u00edtica. Ese real de la cl\u00ednica, de cada an\u00e1lisis en el que se presenta de un modo singular. Ese indecible que se rodea con las vueltas dichas y demuestra su imposibilidad l\u00f3gica, su inexistencia radical y a partir de all\u00ed ilumina que hay. Hay Uno, hay goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para llegar a ello habr\u00e1 que pasar por los sinuosos desfiladeros del significante. Probar que hay un lazo al Otro que permite salir al sujeto del goce aut\u00edstico que lo a\u00edsla y producir la posibilidad de que esos S1 convoquen a la interpretaci\u00f3n de un S2 que haga cadena de sentido. Para luego perderlo, para luego prescindir del sentido no sin haber pasado por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor eso debemos concebir el s\u00edntoma no a partir de la creencia en el Nombre del Padre, sino a partir de la efectividad de la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica. Esa pr\u00e1ctica obtiene, mediante su manejo de la verdad, algo que roza lo real. Algo resuena en el cuerpo, a partir de lo simb\u00f3lico, y hace que el s\u00edntoma responda\u00bb[11].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese s\u00edntoma, si hablamos como en este caso de un sujeto hist\u00e9rico, podr\u00e1 tener los estilos m\u00e1s diversos que lo humano permita. La \u00e9poca los vestir\u00e1 con sus modas, inclusive con la impronta de la inmediatez del pasaje al acto. El acceso al cenit del objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0y su profusi\u00f3n indeterminada de art\u00edculos variables de uso e intercambio nos seguir\u00e1 confrontando a dar cuenta en la cl\u00ednica de qu\u00e9 valor toman para un sujeto esos sofisticados modos de goce que utilizan los productos y consignas que ofrece el mercado actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esto nos lleva a pensar que hoy nos encontramos con casos a los que para abordarlos necesitamos la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan. Ya sea para propiciar una trama simb\u00f3lica para que el sujeto pueda realizar un nuevo amarre, ya sea para posibilitar el armado de un cuerpo, ah\u00ed donde el sujeto se presenta l\u00e1bil, o de manera err\u00e1tica, entre otras posibilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez sea arriesgado proponerlo, pero \u00bfpodr\u00edamos pensar que esto implica abrir un programa de investigaci\u00f3n que nos permita pensar esos casos que podr\u00edamos llamar \u00abneurosis ordinarias\u00bb? Es decir, aquellos casos que, a la manera de las llamadas \u00abpsicosis ordinarias\u00bb (de all\u00ed el nombre), resultan dif\u00edciles de situar como neurosis, y que exigen tambi\u00e9n estar atentos a esos peque\u00f1os, \u00ednfimos detalles, perdidos y confundidos en las presentaciones poco cl\u00e1sicas que hoy nos interpelan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEn la histeria tienen la experiencia de extranjeridad del cuerpo, el cuerpo hace a su antojo(\u2026)La dificultad reside en el hecho de que todos esos medios artificiales que parec\u00edan anormales hace a\u00f1os, hoy son banalizados. Hoy los\u00a0<i>piercings<\/i>\u00a0est\u00e1n de moda. Los tatuajes tambi\u00e9n. La moda est\u00e1 claramente inspirada en la psicosis ordinaria. Un tatuaje puede ser un Nombre-del-Padre en la relaci\u00f3n que el sujeto tiene con su cuerpo. \u00bfC\u00f3mo lo comparamos con la histeria? No podemos hablar de otro modo que en t\u00e9rminos de tonalidad -no tiene el mismo tono- y en t\u00e9rminos de exceso- eso excede las posibilidades de la histeria. La histeria est\u00e1 obligada por los l\u00edmites de la neurosis, est\u00e1 limitada por -\u03c6 (menos phi). A pesar de la rebeli\u00f3n y del desasosiego, la histeria est\u00e1 siempre sometida a la obligaci\u00f3n\u2026\u00bb[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si de histeria se trata, esos estilos sin embargo no podr\u00e1n ocultar suficientemente que se conservar\u00e1n algunas caracter\u00edsticas peculiares: una determinada relaci\u00f3n al padre, una singular relaci\u00f3n a la madre a veces bajo los modos del estrago, la vinculaci\u00f3n al cuerpo -bajo la limitaci\u00f3n del goce f\u00e1lico-, la b\u00fasqueda de solucionar el problema del deseo femenino a trav\u00e9s de ser Otra o La Otra, una relaci\u00f3n especial al deseo del Otro y a c\u00f3mo v\u00e9rselas con su demanda, una siempre compleja posici\u00f3n respecto del Amo, sus encarnaciones y enfrentamientos. Tal como ubica Jacques-Alain Miller, para probar que se trata de una neurosis, se \u00abdeben encontrar algunas pruebas de la existencia de menos phi (-\u03c6), de la relaci\u00f3n a la castraci\u00f3n, a la impotencia y a la imposibilidad; tiene que haber -para utilizar los t\u00e9rminos freudianos de la segunda t\u00f3pica- una diferenciaci\u00f3n tajante entre el Yo y el Ello, entre los significantes y las pulsiones; un Supery\u00f3 claramente trazado. Si no hay todo esto y otros signos, entonces eso no es una neurosis, es otra cosa\u00bb[13].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arduo pero provechoso trabajo que iniciamos en esta oportunidad nos permiti\u00f3 reencontrarnos con lo m\u00e1s vivo del debate de los temas cruciales del psicoan\u00e1lisis, d\u00e1ndonos la posibilidad de acordar y disentir, de extraviarnos y situarnos, de poner en marcha \u2013cada vez- una conversaci\u00f3n potente, entusiasta que agradecemos a esta convocatoria por haberla propiciado. Un verdadero trabajo de Escuela que se suma al de nuestras Escuelas de Am\u00e9rica y que hoy podemos compartir en este espacio tan valioso.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"CITAS\">\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Laurent, E., \u00abHablar con el propio s\u00edntoma, hablar con el propio cuerpo\u00bb, en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.enapol.com\/es\/template.php\">http:\/\/www.enapol.com\/es\/template.php<\/a>-2013<b><\/b><\/li>\n<li>Brousse, M.-H., \u00abConferencia en Granada\u00bb, en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=jCG_8iaSRb8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=jCG_8iaSRb8<\/a><\/li>\n<li>Aramburu, J., \u00abHisteria de conversaci\u00f3n\u00bb, en\u00a0<i>Revista Consecuencias\u00a0<\/i>n\u00fam.4<\/li>\n<li>Miller, J.-A., \u00abHablar con el cuerpo\u00bb Conclusi\u00f3n de Pipol V, en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.enapol.com\/es\/template.php\">http:\/\/www.enapol.com\/es\/template.php<\/a>\u00a0-2013<\/li>\n<li>Schejtman, F., Godoy, C., \u00abLa histeria en el \u00faltimo per\u00edodo de la ense\u00f1anza de Lacan\u00bb, Anuario de Investigaciones-Secretar\u00eda de Investigaciones-Facultad de Psicolog\u00eda-UBA Volumen XV-P\u00e1g. 121 a 125- 2008<\/li>\n<li>Lacan, J., El Seminario, Libro XIX, \u00abO peor\u2026\u00bb, Paidos, Buenos Aires, 2012<\/li>\n<li>Miller, J.-A.,\u00a0<i>13 clases sobre El hombre de los lobos<\/i>, Editorial UNSAM, Buenos Aires, Argentina, 2011, p.25<\/li>\n<li>Lacan, J., El Seminario, Libro XVIII, \u00abDe un discurso que no fuese del semblante\u00bb, Paidos, Buenos Aires, 2009, P.159<\/li>\n<li>Ib\u00edd.<\/li>\n<li>Ib\u00edd.<\/li>\n<li>Laurent, E., \u00abHablar con el propio s\u00edntoma, hablar con el propio cuerpo\u00bb, op.cit.<\/li>\n<li>Miller, J.-A., \u00abEfecto retorno sobre la psicosis ordinaria\u00bb, en\u00a0<i>Revista El Caldero de la Escuela,<\/i>\u00a0Nueva serie, N\u00famero 14, diciembre 2010<\/li>\n<li>Ib\u00edd.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda consultada<\/b><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques Lacan, Seminarios 1 al 24<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques Lacan, \u00abConsideraciones sobre la histeria\u00bb, en\u00a0<i>Quarto<\/i>\u00a0, revista de la Ecole de la Cause Freudienne, n\u00ba 2, septiembre 1981, versi\u00f3n en castellano:\u00a0<a href=\"http:\/\/networkedblogs.com\/IwgBW\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/networkedblogs.com\/IwgBW<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques-Alain Miller, \u00abHablar con el cuerpo. Conclusi\u00f3n de Pipol V\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.enapol.com\/\">www.enapol.com<\/a>)<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques-Alain Miller, \u00abEfecto retorno de la psicosis ordinaria\u00bb, en\u00a0<i>Revista El Caldero de la Escuela, nueva serie, n\u00famero 14, Buenos Aires, Argentina<\/i><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques-Alain Miller,\u00a0<i>Sutilezas anal\u00edticas<\/i>, Paidos, Buenos Aires, Argentina,<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques-Alain Miller,<i>\u00a013 clases sobre el Hombre de los lobos,\u00a0<\/i>Editorial UNSAM, Buenos Aires, Argentina, 2011<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jacques-Alain Miller, Conferencia de cierre del \u00faltimo Congreso, publicada en Revista Lacaniana 13, Grama, Buenos Aires, Argentina, 2012<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Eric Laurent, \u00abHablar con el propio s\u00edntoma, hablar con el propio cuerpo\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.enapol.com\/\">www.enapol.com<\/a>)<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Nieves Soria Dafunchio, \u00abLas nuevas nominaciones y sus efectos en los cuerpos\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.enapol.com\/\">www.enapol.com<\/a>)<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Mauricio Tarrab, texto presentado en el cierre del Symposium en Miami, junio 2013<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Javier Aramburu \u00abLa histeria hoy\u00bb, publicado en<i>\u00a0El deseo del analista<\/i>, Editorial Tres Haches, Buenos Aires, Argentina, 2000<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Javier Aramburu, \u00abHisteria de conversaci\u00f3n\u00bb, en\u00a0<i>Revista Consecuencias\u00a0<\/i>n\u00fam.4<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Oscar Zack, \u00abHay otra histeria\u00bb, publicado en<i>\u00a0Efectos de la experiencia anal\u00edtica<\/i>, Editorial Grama, Buenos Aires, Argentina, 2005<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Marie H\u00e9l\u00e8ne Brousse, \u00abConsideraciones sobre la histeria\u00bb (Entrevista) CEIP lacaniano. Disponible en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.centrolacaniano.cl\/blog\/entrevista-a-m-h-brousse-consideraciones-sobre-la-histeria\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.centrolacaniano.cl\/blog\/entrevista-a-m-h-brousse-consideraciones-sobre-la-histeria\/<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Marie H\u00e9l\u00e8ne Brousse, \u00abConferencia en Granada\u00bb, en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=jCG_8iaSRb8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=jCG_8iaSRb8<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Claudio Godoy, clase dictada en Maestr\u00eda en Cl\u00ednica Psicoanal\u00edtica a\u00f1o 2012 (in\u00e9dita),<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Schejtman, F., Godoy, C., \u00abLa histeria en el \u00faltimo per\u00edodo de la ense\u00f1anza de Lacan\u00bb, Anuario de Investigaciones-Secretar\u00eda de Investigaciones-Facultad de Psicolog\u00eda-UBA Volumen XV-P\u00e1g. 121 a 125- 2008<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Patricio Alvarez, clase dictada en Maestria en Cl\u00ednica Psicoanal\u00edtica a\u00f1o 2012 (in\u00e9dita)<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jorge Assef,\u00a0<i>La subjetividad hipermoderna<\/i>, Buenos Aires, Argentina, 2013<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Textos de todos los integrantes del grupo, escritos a prop\u00f3sito de este tema, casos cl\u00ednicos extra\u00eddos de nuestros consultorios.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[214],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1249"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1249"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1249\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1250,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1249\/revisions\/1250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}