{"id":434,"date":"2021-08-30T16:56:31","date_gmt":"2021-08-30T19:56:31","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vii\/?page_id=434"},"modified":"2021-09-03T13:13:57","modified_gmt":"2021-09-03T16:13:57","slug":"jacques-lacan","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/enapol.com\/vii\/bibliografia\/jacques-lacan\/","title":{"rendered":"Jacques Lacan"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"accordian fusion-accordian\" style=\"--awb-border-size:0px;--awb-icon-size:16px;--awb-content-font-size:15px;--awb-icon-alignment:left;--awb-hover-color:#f9f9f9;--awb-border-color:#cccccc;--awb-background-color:#ffffff;--awb-divider-color:rgba(224,222,222,0);--awb-divider-hover-color:rgba(224,222,222,0);--awb-icon-color:#ffffff;--awb-title-color:#0075a8;--awb-content-color:#222222;--awb-icon-box-color:#333333;--awb-toggle-hover-accent-color:#46b1fd;--awb-title-font-family:&quot;Raleway&quot;;--awb-title-font-weight:600;--awb-title-font-style:normal;--awb-title-line-height:1.5;--awb-content-font-family:&quot;Open Sans&quot;;--awb-content-font-style:normal;--awb-content-font-weight:400;\"><div class=\"panel-group fusion-toggle-icon-boxed\" id=\"accordion-434-1\"><div class=\"fusion-panel panel-default panel-f64d270eb29b99053 fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_f64d270eb29b99053\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"f64d270eb29b99053\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#f64d270eb29b99053\" href=\"#f64d270eb29b99053\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">ESCRITOS 1<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"f64d270eb29b99053\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_f64d270eb29b99053\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\">(1966)\u00a0<em>De nuestros antecedentes<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg. 59 \u2013 66<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo es pues ceder a un efecto de perspectiva el ver aqu\u00ed ese primer delineamiento de lo imaginario, cuyas letras asociadas con las de lo simb\u00f3lico y las de lo real, vendr\u00e1n a adornar mucho m\u00e1s tarde, justo antes del discurso de Roma, los potes, para siempre vac\u00edos por ser todos simb\u00f3licos, con que haremos nuestra triaca para resolver los azoros de la cogitaci\u00f3n psicoanal\u00edtica\u201d. Pg. 62<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1956)\u00a0<em>El seminario sobre \u201dLa carta robada\u201d.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg. 5 \u2013 55<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSin duda sabemos la importancia de las impregnaciones imaginarias (<em>Pr\u00e4gung<\/em>) en esas parcializaciones de la alternativa simb\u00f3lica que dan a la cadena significante su andadura. Pero adelantamos que es la ley propia de esta cadena lo que rige los efectos psicoanal\u00edticos determinantes para el sujeto: tales como la preclusi\u00f3n (<em>forclusi\u00f3n, Verwerfung<\/em>), la represi\u00f3n (<em>Verdr\u00e4ngung<\/em>), la denegaci\u00f3n (<em>Verneinung<\/em>) misma \u2013 precisando con el acento que conviene que esos efectos siguen tan fielmente el desplazamiento (<em>Enstellung<\/em>) del significante que los factores imaginarios, a pesar de su inercia, s\u00f3lo hacen en ellos el papel de sombras y reflejos\u201d. Pg.5<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1936)\u00a0<em>M\u00e1s all\u00e1 del \u201cprincipio de realidad<\/em>\u201d. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg. 67-85<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTal es la descripci\u00f3n fenomenol\u00f3gica que se puede dar de lo que ocurre en la serie de experiencias que forman un psicoan\u00e1lisis. Trabajo de ilusionista, se nos podr\u00eda decir, si no tuviera un fruto, justamente a disoluci\u00f3n de una ilusi\u00f3n. En cambio, su acci\u00f3n terap\u00e9utica se debe definir esencialmente como un doble movimiento mediante el cual la imagen, primera difusa y quebrada, es regresivamente asimilada a lo real, es decir, restaurada en su realidad propia. Una acci\u00f3n que da testimonio de la eficacia de esa realidad\u201d. Pg. 79<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1948)\u00a0<em>La agresividad en psicoan\u00e1lisis<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg.94-116<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY con todo, repit\u00e1moslo, esta\u00a0<em>imago\u00a0<\/em>no se revela sino en la medida en que nuestra actitud ofrece al sujeto el espejo puro de una superficie sin accidentes\u201d. Pg.102<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1949)\u00a0<em>El estadio del espejo como formador de la funci\u00f3n del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanal\u00edtica<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 86-93<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cBasta comprender el estadio del espejo\u00a0<em>como una identificaci\u00f3n\u00a0<\/em>en el sentido pleno que el an\u00e1lisis da a este t\u00e9rmino: a saber, la transformaci\u00f3n producida en el sujeto cuando asume una imagen, cuya predestinaci\u00f3n a este efecto de fase est\u00e1 suficientemente indicada por el uso, en la teor\u00eda, del t\u00e9rmino antiguo de\u00a0<em>imago\u201d.<\/em>\u00a0Pg. 87<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1946)\u00a0<em>Acerca de la causalidad ps\u00edquica<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg. 142- 183<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLe da fundamento a una forma de causalidad, que es la causalidad ps\u00edquica misma: la\u00a0<em>identificaci\u00f3n<\/em>; \u00e9sta es un fen\u00f3meno irreductible, y la\u00a0<em>imago<\/em>\u00a0es esa forma definible en el complejo espacio-temporal imaginario que tiene por funci\u00f3n realizar la identificaci\u00f3n resolutiva de una fase ps\u00edquica, esto es, una metamorfosis de las relaciones del individuo con su semejante\u201d. Pg. 178<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1945)\u00a0<em>El tiempo l\u00f3gico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg. 187 \u2013 203<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDel mismo modo que, para recordarlo en efecto, el \u201cyo\u201d (\u201cje\u201d) psicol\u00f3gico se desprende de un transitivismo especular indeterminado, por el complemento de una tendencia despertada como celos, el \u201cyo\u201d de que se trata aqu\u00ed se define por la subjetivaci\u00f3n de una\u00a0<em>competencia<\/em>\u00a0con el otro en la funci\u00f3n el tiempo l\u00f3gico\u201d. Pg. 197<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1959)\u00a0<em>Introducci\u00f3n te\u00f3rica de las funciones del psicoan\u00e1lisis en criminolog\u00eda.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 117 \u2013 141<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn la confesi\u00f3n que recibimos del neur\u00f3tico o el perverso, del inefable goce que encuentran perdi\u00e9ndose en la imagen fascinante, podemos medir el poder de un hedonismo que habr\u00e1 de introducirnos en las ambiguas relaciones entre la realidad y el placer. Y si al referirnos a estos dos grandes principios describimos el sentido de un desarrollo normativo \u00bfc\u00f3mo no sentirse embargado de la importancia d e las funciones fantasm\u00e1ticas en los motivos de ese progreso, y de cuan cautiva sigue la vida humana de la ilusi\u00f3n narcisista, acerca de la cual sabemos que teje sus m\u00e1s \u201creales\u201d coordenadas?\u201d. Pg. 140<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1953)\u00a0Funci\u00f3n y campo de la palabra y del lenguaje en psicioan\u00e1lisis. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 227 \u2013 310<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026). No se adentra por \u00e9l el sujeto en una desposesi\u00f3n m\u00e1s y m\u00e1s grande de ese ser de s\u00ed mismo con respecto al cual, a fuerza de pinturas sinceras que no por ello dejan menos incoherente la idea, de rectificaciones que no llegan a desprender su esencia, de apuntalamientos y de defensas que no impiden a su estatua tambalearse, de abrazos narcisistas que se hacen soplo al animarlo, acaba por reconocer que ese ser no fue nunca sino su obra en lo imaginario y que esa obra defrauda en \u00e9l toda certidumbre?\u201d. Pg. 239<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1955)<em>\u00a0Variantes de la cura-tipo.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 311 \u2013 348<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa condici\u00f3n imaginaria en que desemboca el cap\u00edtulo precedente no ha de comprenderse sino como una condici\u00f3n ideal. Pero si se conviene en que pertenecer a lo imaginario no quiere decir que sea ilusoria, digamos que ser tomada como ideal, no la hace por ello m\u00e1s desreal. Pues un punto ideal, incluso una soluci\u00f3n llamada en matem\u00e1ticas \u201cimaginaria\u201d, al dar el pivote de transformaci\u00f3n, el nudo de convergencia de figuras o de funciones enteramente determinadas en los real, son plenamente parte constituyente suya\u201d. Pg. 336<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPero aparte de que los efectos de captura de lo imaginario son extremadamente dif\u00edciles de objetivar en un discurso verdadero, al que oponen en lo cotidiano su obst\u00e1culo mayor,\u00a0\u00a0 lo cual amenaza constantemente al an\u00e1lisis con constituir una mala ciencia, en la incertidumbre en que permanece de sus l\u00edmites en lo real, esa ciencia, incluso suponi\u00e9ndola correcta, es solo de una asistencia enga\u00f1osa en la acci\u00f3n del analista, pues s\u00f3lo incumbe a su dep\u00f3sito, pro no a su resorte\u201d. Pg. 343 \u2013 344<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1954)\u00a0<em>Introducci\u00f3n al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg.356 \u2013 383<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPero queda a discreci\u00f3n de ustedes d\u00e1rselo a entender interpel\u00e1ndolo en el lugar imaginario en que se sit\u00faa: ser\u00e1 seg\u00fan que ustedes puedan o no enlazar ese equ\u00edvoco en el punto de su discurso con que haya venido a tropezar su palabra\u201d. Pg. 359 \u2013 360<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1954)\u00a0<em>Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud<\/em>. Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 366 \u2013 383<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPodr\u00edamos decir que el sentimiento de d\u00e9ja vu sale al encuentro de la alucinaci\u00f3n err\u00e1tica, que es el eco imaginario que surge en respuesta a un punto de la realidad que pertenece al l\u00edmite donde ha sido cercenado de lo simb\u00f3lico\u201d. Pg. 376<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1953)\u00a0<em>La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoan\u00e1lisis.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 384 \u2013 418<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEscurriremos el bulto de lo simb\u00f3lico por medio del cual la falta real paga el precio de la tentaci\u00f3n imaginaria? \u00bfDesviaremos nuestro estudio de lo que sucede con la ley cuando, por haber sido intolerable a una fidelidad del sujeto, fue desconocida por \u00e9l ya cuando era todav\u00eda ignorada, y del imperativo si, por haberse presentado a \u00e9l en la impostura, es refutado en su fuero antes de ser discernido: es decir, de los resortes que, en la malla rota de la cadena simb\u00f3lica, hacen subir desde lo imaginario esa figura obscena y feroz en la que es preciso ver la significaci\u00f3n verdadera del superyo\u201d. Pg. 416<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1956)\u00a0<em>Situaci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis y formaci\u00f3n del psicoanalista en 1956.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 441 \u2013 472<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY puede decirse que al insistir en que el an\u00e1lisis de las neurosis fuese siempre referido al nudo del Edipo, no apuntaba a ninguna otra cosa sino a asegurar lo imaginario en su concatenaci\u00f3n simb\u00f3lica\u2026\u201dPg. 446<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1957)\u00a0<em>El psicoan\u00e1lisis y su ense\u00f1anza.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 419 \u2013 440<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor eso es un error considerar esas respuestas como simplemente ilusoorias. Incluso imaginarias s\u00f3lo lo son en la medida en que la verdad hace aparecer en ellas su estructura de ficci\u00f3n\u201d. Pg. 432 \u2013 433<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1957)\u00a0<em>La instancia de la letra en el inconsciente o la raz\u00f3n desde Freud.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires.2001. Pg 473 \u2013 509<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAs\u00ed es como Freud hizo entrar al yo en su doctrina. Freud defini\u00f3 el yo por resistencias que le son propias. Son de naturaleza imaginaria en el sentido de los se\u00f1uelos coaptativos, cuyo ejemplo nos ofrece la etolog\u00eda de los comportamientos animales del pavoneo y del combate. Freud mostr\u00f3 su reducci\u00f3n en el hombre a la relaci\u00f3n narcisista, de la que yo prosegu\u00ed la elaboraci\u00f3n en el estadio del espejo\u201d. Pg. 500 \u2013 501<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-49fdd08c748cc625a fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_49fdd08c748cc625a\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"49fdd08c748cc625a\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#49fdd08c748cc625a\" href=\"#49fdd08c748cc625a\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">ESCRITOS 2<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"49fdd08c748cc625a\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_49fdd08c748cc625a\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\">(1957 \u2013 1958)\u00a0<em>De una cuesti\u00f3n preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg. 513 \u2013 564<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara ello, la relaci\u00f3n polar por la que la imagen especular (de la relaci\u00f3n narcisista) est\u00e1 ligada como unificante al conjunto de elementos imaginarios llamado de cuerpo fragmentado, proporciona una pareja que no est\u00e1 solamente preparada por una conveniencia natural de desarrollo y de estructura para servir e hom\u00f3logo a la relaci\u00f3n simb\u00f3lica Madre-Ni\u00f1o. La pareja imaginaria del estadio del espejo, por l que manifiesta de contranatura, si hay que referirla a una prematuraci\u00f3n espec\u00edfica del nacimiento en el hombre, resulta ser adecuada, para dar al triangulo imaginario la base que la relaci\u00f3n simb\u00f3lica pueda en cierto modo recubrir\u201d. Pg. 533 \u2013 534<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1958)\u00a0<em>La direcci\u00f3n de la cura y los principios de su poder.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 565 \u2013 626<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSiendo desconocida, y por buenos motivos, la naturaleza de la incorporaci\u00f3n simb\u00f3lica, y estando excluido que se consume cualquier cosa real en el an\u00e1lisis, aparecer\u00e1 en los puntos de referencia elementales de mi ense\u00f1anza, que no podr\u00e1 reconocerse ya nada que no sea imaginario en lo que se produce\u201d. Pg. 588<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1960)\u00a0<em>Observaci\u00f3n sobre el informe de Daniel Lagache: Psicoan\u00e1lisis y estructura de la personalidad\u201d.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 627 \u2013 664<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSer\u00eda un error creer que el gran Otro del discurso pueda estar ausente de ninguna distancia tomada por el sujeto en su relaci\u00f3n con el otro, que se opone a aquel como el peque\u00f1o, por ser el de la d\u00edada imaginaria\u201d. Pg 657<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1958)\u00a0<em>La significaci\u00f3n del falo.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 665 \u2013 675<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) Es sabido que Freud especifica bajo este t\u00e9rmino la primera maduraci\u00f3n genital: en cuanto que por una parte se caracteriza por la dominaci\u00f3n imaginaria del atributo f\u00e1lico, y por el goce masturbatorio (\u2026)\u201d. Pg. 666<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1959)\u00a0<em>En memoria de Ernest Jones: sobre su teor\u00eda del simbolismo.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 676 \u2013 695<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cClaro que el individuo humano no deja de presentar alguna complacencia en esa fragmentaci\u00f3n de sus im\u00e1genes \u2013 y la bipolaridad del autismo corporal a la que favorece el privilegio de la imagen especular, dto biol\u00f3gico, se prestar\u00e1 principalmente a que es implicaci\u00f3n de su deseo en el significante tome la forma narcisista\u201d Pg. 689<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1966)\u00a0<em>De un silabario a posteriori.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 696 \u2013 703<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa resistencia de la que hablamos est\u00e1 en lo imaginario. Y fue al haberle dado, desde nuestros primeros pasos en el psicoan\u00e1lisis, en el estadio del espejo, su estatuto, como pudimos despu\u00e9s dar correctamente su lugar al simbolismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es efectivamente de lo imaginario, es cosa sabida desde siempre, de donde proceden las confusiones en lo simb\u00f3lico, pero el error, no menos secular, es querer poner remedio a esto por una cr\u00edtica de la representaci\u00f3n, cuando lo imaginario sigue siendo prevalente en ella. Es de esto por cierto de lo que Jones sigue siendo tributario: al definir el s\u00edmbolo como \u201cidea\u201d de lo concreto, consciente ya en que no sea sino una figura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su prejuicio es baconiano. Recibimos su marca en la escuela, donde nos ense\u00f1an que la vertiente decisiva de la ciencia es el recurso al\u00a0<em>sensorium<\/em>, calificado de eperimental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de ninguna manera que lo imaginario sea para nosotros lo ilusorio. Bien al contrario le damos su funci\u00f3n de real al fundarlo en lo biol\u00f3gico: o sea, lo hemos visto m\u00e1s arriba en el I.R.M., efecto innato de la imago, manifiesto en todas las formas de ceremonia sexual\u201d. Pg. 701 -702<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1958)\u00a0<em>Juventid de Gide, o la letra y el deseo.<\/em>\u00a0Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 719 \u2013 743<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn este terreno Jean Delay ha sabido percibir en la construcci\u00f3n de Andr\u00e9 Gide la pieza esencial, aquella mediante la cual la fabricaci\u00f3n de la m\u00e1scara abierta a un desdoblamiento cuya repercusi\u00f3n hasta el infinito agota la imagen de Andr\u00e9 Walter (en el primero de los dos vol\u00famenes) encuentra la dimensi\u00f3n de la persona en la que se convierte Andr\u00e9 Gide, para hacernos entender que en ninguna otra parte si no es en esta m\u00e1scara se ofrece a nosotros el secreto del deseo y con \u00e9l el secreto de toda nobleza\u201d. Pg 737<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1963)\u00a0<em>Kant con Sade.\u00a0<\/em>Siglo Veintiuno Ed. Buenos Aires. 2001. Pg 744 \u2013 770<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl derecho al goce, si fuera reconocido, relegar\u00eda a una era desde ese momento caduca la denominaci\u00f3n del principio del placer. Al enunciarlo, Sade hace deslizarse para cada uno con una fractura imperceptible el eje antiguo de la \u00e9tica: que no es otra cosa que el ego\u00edsmo de la felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del cual no puede decirse que toda referencia a \u00e9l est\u00e9 extinta en Kant por la familiaridad misma con que le hace compa\u00f1\u00eda, y m\u00e1s a\u00fan por los reto\u00f1os suyos que capta uno en las exigencia con que arguye tanto por una retribuci\u00f3n en el m\u00e1s all\u00e1 como por un progreso aqu\u00ed abajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00e9jese entrever otra felicidad cuyo nombre dijimos primero, y el estatuto del deseo cambia, imponiendo que se le reexamine\u201d. Pg 765<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-59f6d3ae9d07c7c4c fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_59f6d3ae9d07c7c4c\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"59f6d3ae9d07c7c4c\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#59f6d3ae9d07c7c4c\" href=\"#59f6d3ae9d07c7c4c\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">SEMINARIO 1<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"59f6d3ae9d07c7c4c\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_59f6d3ae9d07c7c4c\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Apertura del Seminario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cConsideremos ahora la noci\u00f3n de sujeto. Cuando se la introduce, se introduce el s\u00ed mismo. El hombre que les habla es un hombre como los d\u00e9mas: Hace uso del mal lenguaje. El s\u00ed mismo est\u00e1 entonces cuestionado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Freud sabe desde el comienzo que s\u00f3lo si se progresar\u00e1 en el an\u00e1lisis de los neur\u00f3ticos. La importancia creciente actualmente atribuida a la contratransferencia implica el reconocimiento de que, en el an\u00e1lisis no s\u00f3lo est\u00e1 el paciente. Hay dos; y no solamente dos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fenomenol\u00f3gicamente, la situaci\u00f3n anal\u00edtica es una estructura. Es decir que s\u00f3lo gracias a ella son aislables, separables, ciertos fen\u00f3menos. Es otra estructura, la de la subjetividad, la que se crea en los hombres la idea de que pueden comprenderse a s\u00ed mismos. (p. 13)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cFreud introdujo el deternimisno peculiar de esta estructura. De all\u00ed la ambig\u00fcedad presente por doquier en su obra. \u00bfEl sue\u00f1o, por ejemplo, es deseo o reconcimiento del deseo? O m\u00e1s a\u00fan, el ego es, por un lado, un huevo vac\u00edo diferenciado en su superficie por el contacto con el mundo de la percepci\u00f3n, pero es tambi\u00e9n cada vez que nos topamos con \u00e9l, quien dice \u00abno\u00bb o yo (moi), yo (je), quien habla a los otros, quien se expresa en diferentes registros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<em>super-ego<\/em>\u00a0es una ley sin sentido aun cuando no tiene m\u00e1s fundamento que el lenguaje. Si digo \u00abt\u00fa ir\u00e1s hacia la derecha\u00bb; es para permitir al otro acordar su lenguaje con el m\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso en lo que est\u00e1 pensando en el momento en que le hablo. Este esfuerzo por encontrar un acuerdo constituye la comunicaci\u00f3n propia del lenguaje. Este\u00a0<em>t\u00fa\u00a0<\/em>es tan fundamental que su intervenci\u00f3n es previa a la conciencia. Por ejemplo, la censura, que es intencional, act\u00faa antes que la conciencia, funciona vigilante.\u00a0<em>T\u00fa<\/em>\u00a0no es una se\u00f1al, sino una refencia al otro, es orden y amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo, el ideal del yo es un organismo de defensa perpetuado por el yo para prolongar la satisfacci\u00f3n del sujeto. Pero es tambi\u00e9n la funci\u00f3n m\u00e1s deprimente en el sentido psiqui\u00e1trico del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<em>id<\/em>\u00a0no es reducible a un puro dato objetivo, a las pulsiones del sujeto. Nunca un an\u00e1lisis culmin\u00f3 en la determinaci\u00f3n de tal o cual \u00edndice de agresividad o erotismo. El punto al cual conduce el progreso de an\u00e1lisis, el punto extremo de la dial\u00e9ctica del reconocimiento existencial, es:\u00a0<em>T\u00fa eres esto<\/em>. Este ideal, de hecho, nunca es alcanzado. \u201d (p. 13-14)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa inter-acci\u00f3n imaginaria entre analizado y analista es entonces algo que deberemos tener en cuenta. (\u2026) \u00bfPero, basta afirmar que se trata de una relaci\u00f3n entre dos indiv\u00edduos? Podemos percibir aqu\u00ed el callej\u00f3n sin salida hacia el cual se ven empujadas actualmente las teor\u00edas de la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el momento no puedo decirles m\u00e1s, aun cuando, quienes est\u00e1n familiarizados con este tipo de seminario deben, sin duda, comprender que, sin que intervenga un tercer elemento, no existe\u00a0<em>two bodies` psychology<\/em>. Si se toma la palabra tal como se debe, como perspectiva central, la experiencia anal\u00edtica debe formularse en una relaci\u00f3n de tres, y no de dos. \u201d(p. 25)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) que el sujeto reviva, rememore, en el sentido intuitivo de la palabra, los acontecimientos formadores de su existencia, no es en s\u00ed tan importante. Lo que cuenta es lo que reconstruye de ellos.\u201d (p. 28)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfVen ustedes ad\u00f3nde arribamos? En la concepci\u00f3n misma de Freud, arribamos a la idea de que se trata de la lectura, de la traducci\u00f3n calificada, experimentada, del criptograma que representa lo que el sujeto posee actualmente en su conciencia -\u00bfqu\u00e9 dire?, \u00bfde \u00e9l mismo? No solamente de \u00e9l mismo- de \u00e9l mismo y de todo, es decir del conjunto de su sistema.\u201d(p.28)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 4. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHay quienes efectivamente consideran el an\u00e1lisis como una especie de descarga homeop\u00e1tica, por parte del sujeto, de su aprehensi\u00f3n fantasm\u00e1tica del mundo. Seg\u00fan ellos, en el interior de la experiencia actual que transcurre en el consultorio, esta aprehensi\u00f3n fantasm\u00e1tica debe, poco a poco, reducirse, transformarse, equilibrarse en cierta relaci\u00f3n con lo real. El acento est\u00e1 puesto all\u00ed, pueden verlo claramente con otros autores que Freud, en la transformaci\u00f3n de la relaci\u00f3n fantasm\u00e1tica en una relaci\u00f3n que se llama, sin ir m\u00e1s lejos,\u00a0<em>real<\/em>.\u201d (p. 29)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfC\u00f3mo la pr\u00e1ctica instituida por Freud ha llegado a transformarse en un manejo de la relaci\u00f3n analista-analizado en un sentido que acabo de comunicarles?, es \u00e9sta la pregunta fundamental que encontraremos en el transcurso del estudio que intentamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta transformaci\u00f3n es consecuencia del modo en que fueron acogidas, adoptadas, manejadas, las nociones que Freud introdujo en el per\u00edodo inmediatamente ulterior al de los\u00a0<em>Escritos T\u00e9cnicos<\/em>, a saber las tres instancias. Entre las tres, es el ego la primera en cobrar importancia. Todo el desarrollo de la t\u00e9cnica anal\u00edtica gira, desde entonces, en torno a la concepci\u00f3n del ego, es all\u00ed donde radica la causa de todas las dificultades planteadas por la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de este desarrollo pr\u00e1ctico.\u201d (p. 30)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa t\u00e9cnica no vale, no puede valer sino en la medida en que comprendemos d\u00f3nde esta la cuesti\u00f3n fundamental para el analista que la adopta. Pues bien, se\u00f1alemos en primer t\u00e9rmino, que escuchamos hablar del ego como si fuera un aliado del analista, y no solamente un aliado, sino como si fuese la \u00fanica fuente de conocimiento. Suele escribirse que s\u00f3lo conocemos el ego. Anna Freud, Fenichel, casi todos los que han escrito sobre an\u00e1lisis a partir de 1920, repiten:\u00a0<em>No nos dirigimos sino al yo, no tenemos comunicaci\u00f3n sino con el yo y todo debe pasar por el yo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, desde otro \u00e1ngulo, todo el progreso de esta psicolog\u00eda del yo puede resumirse en los siguientes t\u00e9rminos: El yo est\u00e1 estructurado exactamente como un s\u00edntoma. No es m\u00e1s que un s\u00edntoma privilegiado en el interior del sujeto. Es el s\u00edntoma humano por excelencia, la enfermedad mental del hombre.\u201d (p.31-32)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es el ego? Aquello en lo que el sujeto est\u00e1 capturado, m\u00e1s all\u00e1 del sentido de las palabras, es algo muy distinto: El lenguaje, cuyo papel es formador, fundamental en su historia.\u201d (p.33)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 5. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl absurdo fundamental del comportamiento humano s\u00f3lo puede comprenderse en funci\u00f3n de ese sistema \u2013como acertadamente la ha denominado Melanie Klein, sin saber, como siempre, lo que dec\u00eda- llamado yo humano, a saber, esa serie de defensas, negaciones, barreras, inhibiciones, fantasmas fundamentales que orientan y dirigen al sujeto. Pues bien, nuestra concepci\u00f3n te\u00f3rica de nuestra t\u00e9cnica, aunque no coincida exactamente con lo que hacemos, no por ello deja de estructurar, de motiva, lo m\u00e1s trivial de nuestras intervenciones sobre los denominados pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, he aqu\u00ed lo grave. Porque efectivamente nos permitimos \u2013nos permitimos las cosas sin saberlo, tal como el an\u00e1lisis lo ha revelado- hacer intervenir nuestro ego en el an\u00e1lisis. Puesto que se sostiene que se trata de obtener una re-adaptaci\u00f3n del paciente a lo real, ser\u00eda preciso saber si es el ego del analista el que da la medida de lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con toda seguridad, no basta para que nuestro ego entre en juego, que tengamos una cierta concepci\u00f3n del ego, cual un elefante en el bazar de nuestra relaci\u00f3n con el paciente. Sin embargo, cierto modo de concebir la funci\u00f3n del ego en el an\u00e1lisis no deja de tener relaci\u00f3n con cierta pr\u00e1ctica del an\u00e1lisis que podemos calificar de nefasta\u201d (p.34)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 4. Cap\u00edtulo II.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDesde el origen, desde las primeras investigaciones de Freud, la resistencia est\u00e1 vinculada a la noci\u00f3n de ego. Pero, cuando leemos en el texto de los\u00a0<em>studien<\/em>\u00a0ciertas frases sorprendentes, donde no s\u00f3lo se considera el ego como tal, si no el ego como representante de la masa ideacional, nos damos cuenta que la noci\u00f3n de ego deja vislumbrar ya en Freud, todos los problemas que ahora nos plantea. Casi dir\u00eda que es una noci\u00f3n con efecto rectroactivo. Cuando se leen estas primeras cosas a la luz de lo que desde entonces se ha desarrollado en torno al ego, todas las formulaciones, incluso las m\u00e1s recientes, parecen enmascarar en lugar de evidenciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta f\u00f3rmula, la masa ideacional, no pueden ustedes dejar de percibir algo que se asemeja singularmente a una f\u00f3rmula que he podido darles, a saber que la contratransferencia no es sino la funci\u00f3n del ego del analista, lo que denominaba la suma de los prejuicios del analista. Asimismo, encontramos en el paciente una organizaci\u00f3n completa de certidumbres, creencias, coordenadas, referencias, que constituyen, hablando estrictamente, lo que Freud llamaba desde el comienzo un sistema ideacional, y que abreviando podemos llamar aqu\u00ed\u00a0<em>el sistema<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfProviene la resistencia \u00fanicamente de all\u00ed? Cuando, en el l\u00edmite de ese campo de la palabra que es justamente la masa ideacional del yo, les representaba el montante de silencio tras el cual una palabra distinta reaparece, aquella que se trata de reconquistar en el inconsciente ya que ella es esa parte del sujeto separada de su historia: \u00bfAcaso est\u00e1 all\u00ed la resistencia? \u00bfEs, s\u00ed o no, pura y simplemente la organizaci\u00f3n del yo lo que constituye, como tal, la resistencia? \u00bfEs esto lo que dificulta el acceso al contenido del inconsciente en sentido radial, para emplear el t\u00e9rmino de Freud? H\u00e9nos, aqu\u00ed ante una pregunta muy simple, demasiado simple, y como tal insoluble.\u201d (p.43-44)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 5. Cap\u00edtulo II.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEstamos aqu\u00ed para ver qu\u00e9 significa la evocaci\u00f3n de la noci\u00f3n de ego de punta a punta de la obra de Freud. Es imposible comprender lo que representa esta noci\u00f3n, tal como empez\u00f3 a surgir en los trabajos de 1920, en los estudios sobre la psicolog\u00eda del grupo y Das Ich un das Es, si se empieza mezclando todo en una suma general con el pretexto de que se trata de aprehender una cierta vertiente del psiquismo. El ego, en la obra de Freud, no es en absoluto esto. Cumple un papel funcional vinculado a necesidades t\u00e9cnicas\u201d (p.45)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1.\u00a0<\/strong><strong>Cap\u00edtulo III.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNunca dijimos que el analista jam\u00e1s debe experimentar sentimientos frente a su paciente. Pero debe saber, no s\u00f3lo no ceder a ellos, ponerlos en su lugar, sino usarlos adecuadamente en su t\u00e9cnica.\u201d (p.57)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl analista se cree autorizado a hacerlo que llamar\u00eda una interpretaci\u00f3n de ego a ego, o de igual a igual -si me permiten el juego de palabras- Dicho de otro modo, una interpretaci\u00f3n cuyo fundamento y mecanismos en nada pueden distinguirse de la proyecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando digo proyecci\u00f3n, no hablo de proyecci\u00f3n err\u00f3nea. Entiendan bien lo que les estoy explicando. Hay una f\u00f3rmula que, antes de ser analista, yo hab\u00eda colocado \u2013usando mis escasos dones psicol\u00f3gicos- en la base de la peque\u00f1a br\u00fajula que utilizaba para evaluar ciertas situaciones. Me dec\u00eda gustosamente:\u00a0<em>Los sentimientos son siempre rec\u00edprocos<\/em>. A pesar de las apariencias, esto es absolutamente verdadero. Desde el momento en que se pone a dos sujetos en el mismo campo \u2013digo dos, no tres- los sentimientos son siempre rec\u00edprocos.\u201d (p.58)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cConviene abstenerse de esta interpretaci\u00f3n de la defensa que llamo de ego a ego, fuera cual fuese su eventual valor. En las interpretaciones de la defensa es necesario siempre al menos un tercer t\u00e9rmino.\u201d (p.59)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo III.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsto nos permitir\u00e1 evocar cierto n\u00famero de problemas, en particular el que evoc\u00f3 Anzieu hace un momento \u00bfde d\u00f3nde proviene esta resistencia? Hemos visto que no hay en los\u00a0<em>Studien \u00fcber Histerie<\/em>\u00a0ning\u00fan texto que permita considerar que, en tanto tal, ella provenga del proceso secundario, cuya introducci\u00f3n es una etapa tan importante en el pensamiento de Freud. Cuando llegamos a 1915, a\u00f1o en el que Freud publica\u00a0<em>Die Verdr\u00e4gung<\/em>\u00a0\u2013primer estudio de los que ulteriormente se reagrupar\u00e1n en los registros metapsicol\u00f3gicos-, la resistencia, por cierto, es concebida como algo que se produce del lado de lo consciente, pero cuya identidad se regula esencialmente por su distancia. Por lo tanto, es all\u00ed a\u00fan visible el v\u00ednculo de la resistencia con el contenido del inconsciente mismo. Hasta una \u00e9poca posterior a la de este art\u00edculo, que forma parte del per\u00edodo intermedio de Freud, esto se conserva as\u00ed.\u201d (p.60-61)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cap\u00edtulo IV.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[Citas y comentarios de Lacan sobre la histeria acerca de la relaci\u00f3n entre la resistencia y transferencia]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>Estudiemos un complejo pat\u00f3geno a veces muy aparente y veces casi imperceptible<\/em>\u2026Yo traducir\u00eda m\u00e1s bien \u2013<em>o bien aparente como s\u00edntoma o bien imposible de aprehender, no manifiesto<\/em>&#8211; ya que se trata del modo en que se traduce el complejo, y es de la traducci\u00f3n del complejo de la que decimos si es aparente o imperceptible. No es lo mismo decir que es el complejo quien es aparente o imperceptible. Hay en la traducci\u00f3n francesa un desplazamiento que basta para producir una vacilaci\u00f3n. Contin\u00fao: \u2026<em>desde su manifestaci\u00f3n en lo que consciente hasta sus ra\u00edces en el inconsciente, llegamos enseguida a una regi\u00f3n donde la resistencia se hace sentir en forma tan neta que la asociaci\u00f3n que entonces surge lleva su marca<\/em>\u00a0\u2013la de esta resitencia-\u00a0<em>y se nos presenta como un compromiso entre las exigencias de esta resistencia y la del trabajo de investigaci\u00f3n. No es exactamente la asociaci\u00f3n que entonces surge, N\u00e4chste Einfall, la asociaci\u00f3n m\u00e1s cercana, m\u00e1s pr\u00f3xima, pero en fin, el sentido est\u00e1 conservado. La experiencia\u00a0<\/em>\u2013he aqu\u00ed el punto capital-\u00a0<em>muestra que es aqu\u00ed donde surge la transferencia. Cuando algo en los elementos del complejo (en su contenido) es susceptible de vincularse con la persona del m\u00e9dico, la transferencia se produce, proporciona la idea siguiente, y se manifiesta en forma de resistencia, de una detenci\u00f3n de las asociaciones por ejemplo. Experiencias semejantes nos ense\u00f1an que la idea de transferencia lleg\u00f3 a ser preferida a todas las otras asociaciones factibles de deslizarse hasta lo consciente, justamente porque satisfac\u00eda a la resistencia.<\/em>\u00a0Esta \u00faltima parte de la frase est\u00e1 subrayada por Freud.\u00a0<em>Un hecho de este tipo se reproduce un n\u00famero incalculable de veces durante un psicoan\u00e1lisis. Toda vez que nos acercamos al complejo p\u00e1togeno, es primero la parte del complejo que puede convertirse en transferencia la que es impulsada hacia lo consciente, y aquella que el paciente se empecina en defender con la mayor tenacidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los elementos a destacar en este p\u00e1rrafo son los siguientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero,\u00a0<em>llegamos enseguida a una regi\u00f3n donde la resistencia se hace sentir en forma neta.<\/em>\u00a0Esta resistencia emana del proceso mismo del discurso, de su aproximaci\u00f3n, si me permiten la expresi\u00f3n. En segundo lugar,\u00a0<em>la experiencia muestra que es aqu\u00ed donde surge la transferencia<\/em>. En tercer lugar,\u00a0<em>la transferencia se produce justamente satisfac\u00eda a la resistencia.<\/em>\u00a0En cuarto lugar,\u00a0<em>un hecho de este tipo se reproduce un n\u00famero incalculable de veces en el transcurso de un psicoan\u00e1lisis.<\/em>\u00a0Se trata sin duda de un fen\u00f3meno perceptible en el an\u00e1lisis. Y esa parte del complejo que se manifest\u00f3 en forma de transferencia resulta\u00a0<em>impulsada hacia lo consciente en ese momento.<\/em>\u00a0<em>El paciente se empecina en defenderla con la mayor tenacidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparece aqu\u00ed una nota que destaca el fen\u00f3meno en juego, fen\u00f3meno, en efecto observable a veces con extraordinaria pureza. Esta nota coincide con una observaci\u00f3n que emana de otro texto de Freud:\u00a0<em>Cuando el paciente calla es muy probable que el silenciamiento de su discurso se deba a la aparici\u00f3n de alg\u00fan pensamiento referido al analista.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un manejo t\u00e9cnico frecuente, pero que no obstante hemos ense\u00f1ado a nuestros alumnos a medir, a refrenar, traduce esto en una pregunta tipo:\u00a0<em>\u00bfSin duda tiene usted alguna idea que se relaciona conmigo?<\/em>\u00a0A veces, esta solicitaci\u00f3n cristaliza los discursos del paciente en algunos comentarios concernientes al aspecto, al rostro, o al mobiliario del analista, o bien al modo en que el analista lo recibi\u00f3 ese d\u00eda, etc. Este manejo no carece de fundamento. Algo de este orden puede ocupar la mente del paciente en ese momento y, al as\u00ed focalizar sus asociaciones pueden obtenerse m\u00faltiples cosas. Pero se observa a veces un fen\u00f3meno infinitamente m\u00e1s puro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ciertos casos, en el momento en que parece dispuesto a formular algo m\u00e1s autentico, m\u00e1s candente que lo que ha conseguido hasta entonces alcanzar, el sujeto se interrumpe y emite un enunciado que puede ser \u00e9ste<em>: S\u00fabitamente me doy cuenta de su presencia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es algo que me ocurri\u00f3 m\u00e1s de una vez, y que los analistas f\u00e1cilmente pueden corroborar. Este fen\u00f3meno se establece en conexi\u00f3n con la manifestaci\u00f3n concreta de la resistencia que interviene con la trama misma de nuestra experiencia en funci\u00f3n de la transferencia. Si adquiere un valor selectivo, es porque el sujeto mismo lo siente entonces como un viraje brusco, un giro s\u00fabito que le hace pasar de una vertiente a otra del discurso, de un acento a otro de la funci\u00f3n de la palabra. (p. 68-69-70-71)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026)La resistencia es un fen\u00f3meno que Freud localiza en la experiencia anal\u00edtica. (\u2026)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento a trav\u00e9s del cual el sujeto se confiesa, aparece un fen\u00f3meno que es resistencia .Cuando esta resistencia se vuelve demasiado fuerte, surge la transferencia.\u201d (p.71-72)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHenos aqu\u00ed ante un fen\u00f3meno en el que captamos un nudo en este desarrollo, una conexi\u00f3n, una presi\u00f3n originaria o, m\u00e1s bien, y hablando estrictamente, una resistencia. Vemos producirse, un cierto punto de esta resistencia, lo que Freud llama la transferencia, es decir la actualizaci\u00f3n de la persona del analista. Se\u00f1al\u00e9 antes, extray\u00e9ndolo de mi experiencia, que el sujeto la experimenta, en el punto m\u00e1s sensible me parece-, m\u00e1s significativo del fen\u00f3meno, como la brusca percepci\u00f3n de algo que no es tan f\u00e1cil de definir, la presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es \u00e9ste un sentimiento que no experimentamos constantemente. Sin duda, estamos influenciados por todo tipo de presencias, y nuestro mundo s\u00f3lo obtiene su consistencia, su densidad, su estabilidad vivida, en la medida en que, de alg\u00fan modo, las tenemos en cuenta; pero no nos percatamos de ellas en tanto tales. Se dan cuenta claramente que se trata de un sentimiento que dir\u00e9 tendemos incesantemente a borrar de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ser\u00eda f\u00e1cil vivir si, en todo momento, tuvi\u00e9semos el sentimiento de la presencia, con todo el misterio que ella entra\u00f1a. Es un misterio que mantenemos a distancia, y que, por as\u00ed decirlo, nos hemos acostumbrado. \u201d (p.73)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNociones como el yo y el ello, que ciertas manipulaciones nos han acostumbrado a plantear de manera masiva, quiz\u00e1 no sean simplemente un par contrastante. Es preciso aqu\u00ed montar una estereoscopia un poco m\u00e1s compleja.\u201d (p.73)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201c-La resistencia tiene presentaci\u00f3n transferencial-\u201d<\/em>\u00a0(p.79)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHe aqu\u00ed entonces a donde quer\u00eda yo llegar a trav\u00e9s de estos ejemplos: En la medida en que el reconocimiento del ser no culmina, la palabra fluye enteramente hacia la vertiente a trav\u00e9s de la cual se engancha al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es ajeno a la esencia de la palabra, si se me permite la expresi\u00f3n, engancharse al otro. La palabra es sin duda mediaci\u00f3n entre el sujeto y el otro, e implica la realizaci\u00f3n en la mediaci\u00f3n misma. Un elemento esencial de la realizaci\u00f3n del otro es que la palabra puede unirnos a \u00e9l. Es esto sobre todo lo que les he ense\u00f1ado hasta ahora, que es \u00e9sta la dimensi\u00f3n en la que nos desplazamos constantemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero existe otra faceta de la palabra que es revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revelaci\u00f3n, y no expresi\u00f3n: El inconsciente s\u00f3lo se expresa mediante una deformaci\u00f3n,\u00a0<em>Entstellung<\/em>, distorsi\u00f3n, transposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este \u00faltimo verano escrib\u00ed\u00a0<em>Funci\u00f3n y campo de la palabra y del lenguaje\u00a0<\/em>sin emplear all\u00ed adrede el t\u00e9rmino expresi\u00f3n pues toda la obra de Freud se despliega en el sentido de la revelaci\u00f3n no en el de la expresi\u00f3n. La revelaci\u00f3n es el resorte \u00faltimo de lo que buscamos en la experiencia anal\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resistencia se produce en el momento en que la palabra de revelaci\u00f3n no se dice \u2013como escribe curiosamente Sterba al final de un art\u00edculo execrable, pero muy c\u00e1ndido, que centra toda la experiencia anal\u00edtica en torno al desdoblamiento del ego, una de cuyas mitades debe acudir en nuestra ayuda contra la otra- en el momento en que el sujeto no encuentra ya salida. Se engancha al otro porque lo que es impulsado hacia la palabra no accedi\u00f3 a ella. El advenimiento inconcluso de la palabra, en la medida en que algo puede quiz\u00e1 volverla fundamentalmente imposible, es el punto pivote donde la palabra, en el an\u00e1lisis, fluye por entero hacia su primera vertiente y se reduce a su funci\u00f3n de relaci\u00f3n con el otro. Si la palabra funciona entonces como mediaci\u00f3n es porque no ha culminado como revelaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema consiste siempre en saber a qu\u00e9 nivel se produce el enganche del otro. Hay que ser un imb\u00e9cil \u2013como s\u00f3lo se puede serlo a trav\u00e9s de cierto modo de teorizar, dogmatizar y enrolarse en la t\u00e9cnica anal\u00edtica- para afirmar, como lo hizo alguien un d\u00eda, que una de las condiciones previas al tratamiento anal\u00edtico era \u00bfqu\u00e9?: que el sujeto tuviera cierta realizaci\u00f3n del otro en tanto tal. \u00a1Por supuesto, p\u00edcaro! Pero se trata de saber a qu\u00e9 nivel se ha realizado este otro, a qu\u00e9 distancia est\u00e1 de ese otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el transcurso de la experiencia anal\u00edtica esta distancia var\u00eda incesantemente. \u00a1Qu\u00e9 estupidez pretender considerarla un cierto estadio del sujeto!.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partiendo de la misma inspiraci\u00f3n Piaget habla de la noci\u00f3n egoc\u00e9ntrica del mundo del ni\u00f1o. \u00a1Como si sobre este tema los adultos pudieran acaso dar clase a los ni\u00f1os! \u00a1Quisiera saber qu\u00e9 pesa m\u00e1s en la balanza del Se\u00f1or como aprehensi\u00f3n mejor del otro, Piaget, en su posici\u00f3n de profesor y a su edad, o bien la que tiene el ni\u00f1o! Vemos a este ni\u00f1o prodigiosamente abierto hacia todo lo que el adulto le aporta como sentido del mundo. \u00bfPensamos alguna vez acaso en lo que signifca, en lo que se refiere al sentimiento del otro, esta prodigiosa permeabilidad del ni\u00f1o frete a todo lo que sea mito, leyenda, cuento de hadas, historia, esa facilidad para dejarse invadir por los relatos? \u00bfSe piensa acaso que esto es compatible con los jueguecitos de cubos mediante los cuales Piaget nos demuestra que el ni\u00f1o accede a un conocimiento copernicano del mundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de saber c\u00f3mo, en determinado momento, asoma hacia el otro ese sentimiento tan misterioso de la presencia. Quiz\u00e1s est\u00e1 integro a aquello de lo cual Freud nos habla en la Din\u00e1mica de la transferencia, es decir a todas las estructuras previas, no s\u00f3lo de la vida amorosa del sujeto, sino de su organizaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si tuviese que aislar la primera inflexi\u00f3n de la palabra, el momento primero en que toda la realizaci\u00f3n de la verdad del sujeto se marca en su curva, el nivel primero en el que la captaci\u00f3n del otro asume su funci\u00f3n, lo har\u00eda mediante una f\u00f3rmula que me dio alguien, aqu\u00ed presente, a quien controlo. Le pregunt\u00e9 un d\u00eda:\u00a0<em>\u00bfEn qu\u00e9 punto est\u00e1 su sujeto respecto a usted esta semana?<\/em>\u00a0Me respondi\u00f3 entonces con una expresi\u00f3n que coincide exactamente con lo que intenta situar en esta inflexi\u00f3n:\u00a0<em>Me tom\u00f3 como testigo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s aparecer\u00e1 la seducci\u00f3n. Y m\u00e1s adelante a\u00fan, el intento de captar al otro en un juego donde la palabra adquiere incluso \u2013la experiencia anal\u00edtica nos lo ha demostrado- una funci\u00f3n m\u00e1s simb\u00f3lica, una satisfacci\u00f3n instintiva m\u00e1s profunda. Sin tomar en cuenta el t\u00e9rmino \u00faltimo: desorganizaci\u00f3n total de la funci\u00f3n de la palabra en los fen\u00f3menos de transferencia, situaci\u00f3n en la que el sujeto \u2013se\u00f1ala Freud- se libera totalmente y consigue hacer exactamente lo que le da la gana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumidas cuentas, \u00bfno nos conduce esta consideraci\u00f3n al punto del que part\u00ed en mi trabajo sobre las funciones de la palabra? A saber, a la oposici\u00f3n entre palabra vac\u00eda y palabra plena; palabra plena en tanto que realiza la verdad del sujeto, palabra vac\u00eda en relaci\u00f3n a lo que \u00e9l tiene que hacer\u00a0<em>hic et nunc<\/em>\u00a0con su analista, situaci\u00f3n en la que el sujeto se extrav\u00eda en las maquinaciones del sistema del lenguaje, en el laberinto de los sistemas de referencia que le ofrece el sistema cultural en el que participa en mayor o menor grado. Una amplia gama de realizaciones de la palabra se despliega entre estos dos extremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta perspectiva nos conduce exactamente al siguiente punto: La resistencia de la que hablamos proyecta sus resultados sobre el sistema del yo, en tanto el sistema del yo no puede ni siquiera concebirse sin el sistema \u2013si as\u00ed puede decirse- del otro. El yo es referencial al otro. El yo se constituye en relaci\u00f3n al otro. Le es correlativo. El nivel en que es vivido el otro sit\u00faa el nivel exacto en el que, literalmente, el yo existe para el sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, la resistencia se encarna en el sistema del yo y del otro. All\u00ed es donde surge en tal o cual momento del an\u00e1lisis. Pero parte de otro lado, a saber, de la impotencia del sujeto para llegar hasta el final en el \u00e1mbito de la realizaci\u00f3n de su verdad. Seg\u00fan un modo m\u00e1s o menos definido sin duda para tal o cual sujeto en funci\u00f3n de las fijaciones de su car\u00e1cter y estructura, el acto de la palabra siempre viene a proyectarse a determinado nivel, en determinado estilo de la relaci\u00f3n con el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de aqu\u00ed, observen ustedes lo parad\u00f3jica que es la posici\u00f3n del analista. Es en el momento en que la palabra del sujeto es m\u00e1s plena cuando yo, analista, podr\u00eda intervenir. \u00bfPero sobre qu\u00e9 intervendr\u00eda?: sobre su discurso. Ahora bien, cuanto m\u00e1s \u00edntimo le es al sujeto su discurso, m\u00e1s me centro yo sobre este discurso, m\u00e1s me siento llevado, yo tambi\u00e9n, a aferrarme al otro, es decir, hacer lo que siempre se hace en ese famoso an\u00e1lisis de las resistencias, buscar el m\u00e1s all\u00e1 del discurso, m\u00e1s all\u00e1, pi\u00e9nsenlo bien, que no se encuentra en ning\u00fan sitio; m\u00e1s all\u00e1 que el sujeto debe realizar, pero que justamente no ha realizado y que est\u00e1 entonces constituido por mis propias proyecciones, en el nivel en que el sujeto lo realiza en ese momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima vez, se\u00f1al\u00e9 los peligros de las interpretaciones o imputaciones intencionales que, verificadas o no, susceptibles o no de verificaci\u00f3n, no son a decir verdad m\u00e1s verificables que cualquier otro sistema de proyecciones. All\u00ed est\u00e1 la dificultad del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando decimos que interpretamos las resistencias nos topamos con esta dificultad: \u00bfC\u00f3mo operar en esa interpsicolog\u00eda, del ego y del alter-ego, a la que nos reduce la degradaci\u00f3n misma del proceso de la palabra? En otros t\u00e9rminos \u00bfcu\u00e1les son las relaciones posibles entre esa intervenci\u00f3n de la palabra que es la interpretaci\u00f3n y el nivel del ego en tanto que siempre supone correlativamente al analizado y al analista? \u00bfQu\u00e9 podemos hacer para a\u00fan manejar v\u00e1lidamente la palabra en la experiencia anal\u00edtica, cuando su funci\u00f3n se ha orientado en el sentido del otro hasta un punto tal que ha dejado de ser mediaci\u00f3n, para ser s\u00f3lo violencia impl\u00edcita, reducci\u00f3n del otro, a una funci\u00f3n correlativa del yo del sujeto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dan cuenta ustedes de la naturaleza oscilante de este problema. Nos conduce nuevamente a esta pregunta: \u00bfqu\u00e9 significa ese apoyo tomado en el otro? \u00bfPor qu\u00e9 el otro se vuelve cada vez realmente menos otro cuando m\u00e1s asume exclusivamente esta funci\u00f3n correlativa del yo del sujeto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dan cuenta ustedes de la naturaleza oscilante de este problema. Nos conduce nuevamente a esta pregunta: \u00bfqu\u00e9 significa ese apoyo tomado en el otro?\u00bfPorqu\u00e9 el otro se vuelve cada vez realmente menos otro cuanto m\u00e1s asume exclusivamente esta funci\u00f3n de apoyo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el an\u00e1lisis se trata de salir de este c\u00edrculo vicioso. \u00bfPero no estamos acaso a\u00fan m\u00e1s profundamente atrapados en \u00e9l en tanto la historia de la t\u00e9cnica muestra que se ha puesto siempre y cada vez m\u00e1s el \u00e9nfasis en el aspecto yoico de las resistencias? El mismo problema puede tambi\u00e9n formularse de otro modo: \u00bfPor qu\u00e9 el sujeto cuanto m\u00e1s se afirma como yo, m\u00e1s se aliena?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvemos as\u00ed a la pregunta de la sesi\u00f3n anterior: \u00bfQui\u00e9n es pues, aquel que busca reconocerse m\u00e1s all\u00e1 del yo?\u201d (p. 82-83-84-85-86)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cap\u00edtulo V.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa totalidad de este desarrollo consisti\u00f3 en mostrarles que el fen\u00f3meno principal de la transferencia surge de lo que llamar\u00eda en el fondo del movimiento de la resistencia. Aisl\u00e9 ese momento, enmascarado en la teor\u00eda anal\u00edtica, en el que la resistencia, en su fundamento m\u00e1s esencial, se manifiesta por movimiento de b\u00e1scula de la palabra hacia la presencia del oyente, de ese testigo que es el analista. El momento em que El sujeto se interrumpe es, com\u00fanmente, el momento m\u00e1s significativo de su aproximaci\u00f3n a la verdad. Captamos aqui la resist\u00eancia em estado puro, la que culmina en el sentimiento, frecuentemente te\u00f1ido de angustia, de la presencia del analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les ense\u00f1\u00e9 tambi\u00e9n que la pregunta del analista cuando el sujeto se interrumpe \u2013esa pregunta que por haberles sido indicada por Freud, se convirti\u00f3 para muchos en algo casi autom\u00e1tico: \u00bfNo est\u00e1 usted pensando en algo que me concierne, a m\u00ed, analista?- no es sino un activismo que cristaliza la orientaci\u00f3n del discurso hacia el analista. Esta cristalizaci\u00f3n s\u00f3lo pone de manifiesto lo siguiente: el discurso del sujeto en la medida en que no alcanza esa palabra plena en la que deber\u00eda revelarse su fundamento inconsciente, se dirige entonces al analista, est\u00e1 hecha para interesarle, y encuentra su soporte en esa forma alienada del ser que llamamos ego.\u201d(p.87-88)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo V.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa relaci\u00f3n del ego con el otro, la relaci\u00f3n del sujeto con ese otro mismo, con ese semejante en relaci\u00f3n al cual se ha constituido de entrada, una estructura esencial de la constituci\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a partir de esta funci\u00f3n imaginaria que podemos concebir y explicar lo que es el an\u00e1lisis. No hablo del ego en la psicolog\u00eda, donde es funci\u00f3n de s\u00edntesis, sino del ego en el an\u00e1lisis, funci\u00f3n din\u00e1mica. El ego se manifiesta aqui como defensa, negativa. En \u00e9l est\u00e1 inscrita toda la historia de las sucesivas oposiciones que el sujeto ha manifestado ante la integraci\u00f3n de lo que, m\u00e1s tarde y s\u00f3lo m\u00e1s tarde, se llamar\u00e1 en la teor\u00eda, sus pulsiones m\u00e1s profundas y desconocidas. En otros t\u00e9rminos, en esos momentos de resistencias, tan bien se\u00f1alados por Freud, captamos lo que el movimiento mismo de la experiencia anal\u00edtica a\u00edsla como funci\u00f3n fundamental del ego, el desconocimiento.\u201d(p.88)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEste momento, revelador, de la relaci\u00f3n fundamental entre resistencia y din\u00e1mica de la experiencia anal\u00edtica, nos conduce pues a un interrogante que puede polarizarse entre estos dos t\u00e9rminos: el ego, la palabra.\u201d (p.89)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo V.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHoy no creo poder introducir m\u00e1s que el problema del ego y la palabra, partiendo por supuesto del modo en que se revela en nuestra experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo podemos plantear este problema a partir del punto que ha alcanzado su formulaci\u00f3n. No podemos hace como si la teor\u00eda freudiana del ego no existiese. Freud opuso al ego el ello, y esta teor\u00eda impregna nuestras concepciones te\u00f3ricas sobre un texto llamado la\u00a0<em>Verneinung.\u201d<\/em>\u00a0(p.91)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Verneinung\u00a0<\/em>significa, como me lo se\u00f1al\u00f3 hace un momento Hyppolite,\u00a0<em>denegaci\u00f3n\u00a0<\/em>y no<em>\u00a0negaci\u00f3n,<\/em>\u00a0como se lo ha traducido en franc\u00e9s. As\u00ed es como lo he evocado siempre, cada vez que en mis seminarios tuve la oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto es de 1925. Es posterior a la publicaci\u00f3n de los art\u00edculos vinculados a la psicolog\u00eda del yo y su relaci\u00f3n con el ello. En particular es posterior al art\u00edculo\u00a0<em>Das I ch und das Es.<\/em>\u00a0Freud vuelve a examinar all\u00ed la relaci\u00f3n, siempre presente en \u00e9l, entre el ego y la manifestaci\u00f3n hablada del sujeto en la sesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNuestra experi\u00eancia no consiste en un toqueteo afectivo. No tenemos que provocar en el sujeto esas reapariciones de experiencias m\u00e1s o menos evanescentes, confusas, donde residir\u00eda la magia toda del psicoan\u00e1lisis. \u201d (p.92)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo V.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsto nos permite criticar a la vez la ambig\u00fcedad siempre mantenida en torno a la famosa oposici\u00f3n entre lo intelectual y lo afectivo; como si lo afectivo fuese algo as\u00ed como una coloraci\u00f3n, una cualidad inefable que debiera buscarse en s\u00ed misma, independientemente de la piel vaciada que ser\u00eda la realizaci\u00f3n puramente intelectual de una relaci\u00f3n del sujeto. Esta concepci\u00f3n que conduce al an\u00e1lisis por curiosos caminos es pueril. El m\u00e1s m\u00ednimo sentimiento peculiar \u2013incluso extra\u00f1o- que el sujeto acuse en el texto de la sesi\u00f3n, es calificado como un \u00e9xito sensacional. Esto se desprende de este malentendido fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo afectivo no es una densidad especial que faltaria a la elaboraci\u00f3n intelectual. No se sit\u00faa en un m\u00e1s all\u00e1 m\u00edtico de la producci\u00f3n del s\u00edmbolo , anterior a la formulaci\u00f3n discursiva. S\u00f3lo esto puede permitirnos de entrada, no digo situar, pero s\u00ed aprehender en qu\u00e9 consiste la plena realizaci\u00f3n de la palabra.\u201d (p.95)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 4. Cap\u00edtulo V.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi ustedes profundizan esta particular polarizaci\u00f3n, les resultar\u00e1 mucho m\u00e1s f\u00e1cil abordar ese fen\u00f3meno ambiguo denominado \u00abd\u00e9j\u00e0 vu\u00bb, que sit\u00faa entre esos dos modos de relaci\u00f3n: lo reconocido y lo visto. En el caso del \u00abd\u00e9j\u00e0 vu\u00bb algo es llevado a su l\u00edmite \u00faltimo en el mundo exterior y surge con una pre-significaci\u00f3n especial. La ilusi\u00f3n retrospectiva remite ese percepto, dotado de una cualidad original, al dominio del \u00abd\u00e9j\u00e0 vu\u00bb. Freud no nos habla de otra cosa cuando afirma que toda prueba del mundo externo se refiere impl\u00edcitamente a algo que ya hab\u00eda sido percibido en el pasado. Esto se aplica al infinito: de cierto modo cualquier percepto implica necesariamente una referencia a un percepto anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somos as\u00ed llevado al nivel de lo imaginario en tanto tal, al nivel de la imagen modelo de la forma originaria. No se trata de lo reconocido simbolizado y verbalizado, sino m\u00e1s bien de los problemas evocados por la teor\u00eda plat\u00f3nica, no de la rememoraci\u00f3n sino de la reminiscencia.\u201d (p.97-98)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) que el sujeto, en su manifestaci\u00f3n, a trav\u00e9s de esa forma especial que es la producci\u00f3n de un discurso organizado, en la que est\u00e1 siempre sometido a ese proceso que se denomina la denegaci\u00f3n y en el que la integraci\u00f3n de su ego culmina, no puede reflejar su relaci\u00f3n fundamental con su yo ideal m\u00e1s que en forma invertida.\u201d (p.100)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cap\u00edtulo VI.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHa dado hoy, al seminario que juntos continuaremos, el t\u00edtulo de An\u00e1lisis del discurso y an\u00e1lisis del yo, pero no puedo prometer, en una sola sesi\u00f3n, cumplir con un t\u00edtulo tan ambicioso. Pretendo as\u00ed sustituir oponiendo ambos t\u00e9rminos, la oposici\u00f3n cl\u00e1sica entre an\u00e1lisis del material y an\u00e1lisis de las resistencias.\u201d (p.103)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo VI.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor supuesto que es con el yo del sujeto, con sus limitaciones, sus defensas, su car\u00e1cter, con lo que tenemos que v\u00e9rnosla. Tenemos que hacerlo avanzar. \u00bfPero cu\u00e1l es la funci\u00f3n que cumple en esta operaci\u00f3n? Toda la literatura anal\u00edtica est\u00e1 enredada en torno a su definici\u00f3n exacta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las elaboraciones recientes que consideran al yo del analizado como aliado del analista en la Gran Obra anal\u00edtica implican contradicciones severas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, es muy dif\u00edcil definir al yo como una funci\u00f3n aut\u00f3noma, y al mismo tiempo como un maestro en errores, sede de la ilusi\u00f3n lugar de una pasi\u00f3n que le es propia y que conduce esencialmente al desconocimiento; salvo que se desemboque en la noci\u00f3n, no s\u00f3lo de bipolaridad o bifuncionamiento del yo, sino estrictamente hablando, de\u00a0<em>splitting<\/em>, distinci\u00f3n radical entre dos yo. Funci\u00f3n de desconocimiento; esto es el yo en el an\u00e1lisis, como lo es tambi\u00e9n, por otra parte, en una gran tradici\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay p\u00e1rrafos en el libro de Anna Freud,\u00a0<em>el yo y los mecanismos de defensa,\u00a0<\/em>donde se tiene la impresi\u00f3n, siempre y cuando se venza el lenguaje a veces desconcertante por su estilo cosista, de que habla del yo en el estilo de comprensi\u00f3n que intentamos mantener aqu\u00ed. Al mismo tiempo tenemos la impresi\u00f3n de que ella habla del\u00a0<em>hombrecito \u2013que- est\u00e1 en el hombre<\/em>, que tendr\u00eda una vida aut\u00f3noma en el sujeto y que estar\u00eda all\u00ed para defenderlo\u00a0<em>\u2013Padre, cuidado a la derecha, Padre cuidado a la izquierda<\/em>&#8211; contra lo que puede acometerlo tanto desde fuera como desde dentro. Si consideramos su libro como una descripci\u00f3n moralista, entonces ella sin duda alguna habla del yo como sede de cierto n\u00famero de pasiones, en un estilo que no es indigno de lo que La Rochefaucauld se\u00f1ala como las astucias incansables del amor propio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n din\u00e1mica del yo en el di\u00e1logo anal\u00edtico, por no haber sido rigurosamente situada, sigue siendo pues hasta hoy profundamente contradictoria, y ello se manifiesta cada vez que abordamos los principios de la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que muchos de ustedes han le\u00eddo este libro de Anna Freud. Es muy instructivo, y ciertamente pueden detectarse en \u00e9l, pues es suficiente riguroso, los puntos en que aparecen los errores de su demostraci\u00f3n, m\u00e1s patentes a\u00fan en los ejemplos que nos ofrece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Examinen los pasajes en que intenta definir la funci\u00f3n del yo. En el an\u00e1lisis, afirma, el yo s\u00f3lo se manifiesta a trav\u00e9s de sus defensas, vale decir en tanto se opone al trabajo anal\u00edtico. \u00bfSignifica esto que todo lo que se opone al trabajo anal\u00edtico es defensa del yo? En otro lugar Anna Freud reconoce que esta concepci\u00f3n no puede sostenerse y que existen otros elementos de resistencia distintos a las defensas del yo. \u00bfNo es as\u00ed como he empezado a abordar el problema con ustedes? Muchos de los problemas aqu\u00ed abordados figuran en este libro, es preciso leerlo a l\u00e1piz en mano, pues tiene un valor de legado, verdaderamente bien transmitido, de la \u00faltima elaboraci\u00f3n de Freud en lo que concierne al yo. \u201d (p.104-105)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAna Freud empez\u00f3 por interpretar la relaci\u00f3n anal\u00edtica seg\u00fan el prototipo de la relaci\u00f3n dual, que es la relaci\u00f3n del sujeto con su madre. De inmediato se encontr\u00f3 en una posici\u00f3n que, no s\u00f3lo se estancaba, sino que era perfectamente est\u00e9ril. \u00bfQu\u00e9 es lo que ella llama haber analizado la defensa contra los afectos? Seg\u00fan este texto no parece que pueda verse all\u00ed sino su propia comprensi\u00f3n. No pod\u00eda progresar por ese camino. Deber\u00eda haber establecido la distinci\u00f3n entre la interpretaci\u00f3n dual, en la cual el analista entra en una rivalidad yo a yo con el analizado, y la interpretaci\u00f3n que progresa en el sentido de la estructuraci\u00f3n simb\u00f3lica del sujeto, la cual ha de situarse m\u00e1s all\u00e1 de la estructura actual de su yo.\u201d (p.107-108)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn suma, todo el desarrollo del psicoan\u00e1lisis consisti\u00f3 en la valoraci\u00f3n sucesiva de cada una de las tensiones implicadas en ese sistema triangular. Esto s\u00f3lo nos obliga ya a ver en \u00e9 algo muy diferente a ese bloque masivo que se resume en la f\u00f3rmula cl\u00e1sica: Atracci\u00f3n sexual hacia la madre, rivalidad con el padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocen el car\u00e1cter profundamente disim\u00e9trico \u2013desde el origen- de cada una de las relaciones duales que comprende la estructura ed\u00edpica. La relaci\u00f3n que une al suejto con su madre es distinta de la que lo vincula al padre, la relaci\u00f3n narcisista o imaginaria con el padre es distinta de la relaci\u00f3n simb\u00f3lica, y tambi\u00e9n de la relaci\u00f3n que debemos llmar real: la cual es, respecto a la arquitectura que nos interesa en el an\u00e1lisis, residual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto muestra suficientemente la complejidad de la estructura, y que no es inconcebible que otra l\u00ednea de investigaci\u00f3n nos permita elaborar el mito ed\u00edpico superando lo hecho hasta ahora.\u201d (109)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cap\u00edtulo VII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) lo imagin\u00e1rio, lo simb\u00f3lico y lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada puede comprenderse de la t\u00e9cnica y la experiencia freudianas sin estos tres sistemas de referencia.\u201d (p. 119)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCu\u00e1ntas veces advert\u00ed a quienes est\u00e1n en control conmigo cuando me dicen:\u00a0<em>Cre\u00ed entender que \u00e9l quer\u00eda decir esto o aquello,<\/em>\u00a0les advert\u00ed que una de las cosas que m\u00e1s debemos evitar es precisamente comprender demasiado, comprender m\u00e1s lo que hay en el discurso del sujeto. No es lo mismo interpretar que imaginar comprender. Es exactamente lo contrario, Incluso dir\u00eda que las puertas de la comprensi\u00f3n anal\u00edtica se abren en base a un cierto rechazo de la comprensi\u00f3n.\u201d (p.120)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodo gira en torno a lo que la Srta. G\u00e9linier le pareci\u00f3 singular, parad\u00f3jico, contradictorio, respecto a la funci\u00f3n del ego: demasiado desarrollado traba todo desarrollo, pero al desarrollarse vuelve a abrir las puertas de la realidad. \u00bfC\u00f3mo es posible que el desarrollo del ego vuelva abrir las puertas de la realidad? \u00bfCu\u00e1l es la funci\u00f3n propia de la interpretaci\u00f3n kleniana, cuyas caracter\u00edsticas son las de una intrusi\u00f3n, un enchapado del sujeto? Estas son las cuestiones que hoy tendremos que precisar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya han debido darse cuenta que, en el caso de este joven sujeto, real, imaginario y simb\u00f3lico est\u00e1n all\u00ed perceptibles, aflorantes. Les ense\u00f1\u00e9 a identificar lo simb\u00f3lico con el lenguaje: ahora bien, \u00bfno es precisamente en la medida en que, digamos, Melanie Klein habla, que algo sucede? Por otra parte, \u00bfCu\u00e1ndo Melanie Klein nos dice que los objetos se constituyen mediante juegos de proyecciones, introyecciones expulsiones, reintroyecciones de los objetos malos; cuando nos dice que el sujeto, quien ha proyectado su sadismo, lo ve retornar desde esos objetos, y en consecuencia se halla bloqueado por un temor ansioso, no sienten ustedes que nos hallamos en el dominio de lo imaginario?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo el problema reside entonces en la articulaci\u00f3n de lo simb\u00f3lico y lo imaginario en la constituci\u00f3n de lo real\u201d (p.120-121)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo VII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHe se\u00f1alado a menudo que el estadio del espejo no es simplemente un momento del desarrollo. Cumple tambi\u00e9n una funci\u00f3n ejemplar porque nos revela algunas de las relaciones del sujeto con su imagen en tanto\u00a0<em>Urbild<\/em>\u00a0del yo.\u201d (p.121)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas im\u00e1genes \u00f3pticas presentan variedades singulares; algunas son puramente subjetivas, son las llamadas virtuales; otras son reales, es decir que se comportan en ciertos aspectos como objetos y pueden ser consideradas como tales. Pero a\u00fan m\u00e1s peculiar: Podemos producir im\u00e1genes virtuales de esos objetos que son las im\u00e1genes reales. En este caso, el objeto que es la imagen real recibe, con justa raz\u00f3n, el nombre de objeto virtual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda hay algo a\u00fan m\u00e1s sorprenderte: la \u00f3ptica se apoya, totalmente, en una teor\u00eda matem\u00e1tica sin la cual es absolutamente imposible estructurarla. Para que haya \u00f3ptica es preciso que a cada punto dado en el espacio real le corresponda un punto, y s\u00f3lo uno, en otro espacio imaginario. Es \u00e9sta la hip\u00f3tesis estructural fundamental. Parece muy simple, pero sin ella no puede escribirse ecuaci\u00f3n alguna, ni simbolizarse nada podr\u00edan hacer en \u00f3ptica si ella no existiese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed tambi\u00e9n espacio real y espacio imaginario se confunden. Esto no impide que deban pensarse como diferentes. En materia de \u00f3ptica, encontramos muchas oportunidades para entrenarnos en ciertas distinciones que muestran hasta qu\u00e9 punto es importante el resorte simb\u00f3lico en la manifestaci\u00f3n de un fen\u00f3meno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, en \u00f3ptica existen una serie de fen\u00f3menos que podemos considerar como totalmente reales puesto que es la experiencia quien nos gu\u00eda en esta materia y, sin embargo, la subjetividad est\u00e1 constantemente comprometida. Cuando ustedes ven un arco iris ven algo totalmente subjetivo. Lo ven a cierta distancia destac\u00e1ndose sobre el paisaje. El no est\u00e1 all\u00ed. Se trata de un fen\u00f3meno subjetivo. Sin embargo, gracias a uma c\u00e1mara fotogr\u00e1fica pueden registralo objetivamente. \u00bfQu\u00e9 es entonces? Ya no sabemos muy bien -\u00bfverdad?- d\u00f3nde se encuentra lo subjetivo y d\u00f3nde se encuentra lo objetivo. \u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s bien que estamos aconstumbrados, en nuestras cortas entendederas, a establecer una distinci\u00f3n demasiado somera entre lo objetivo y lo subjetivo? \u00bfTal vez la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica no sea m\u00e1s que un aparato subjetivo, enteramente construido con ayuda de una\u00a0<em>x<\/em>\u00a0y una\u00a0<em>y<\/em>\u00a0que habitan el mismo territorio que el sujeto, es decir del lenguaje? \u201d (p.124-125)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUm espejo esf\u00e9rico produce una imagen real. A cada punto de un rayo luminoso proveniente de un punto cualquiera de un objeto situado a cierta distancia -preferentemente en el plano del centro de la esfera- le corresponde en el mismo plano, por convergencia de los rayos reflejados sobre la superficie de la esfera, otro punto luminosos: se produce entonces una imagen real del objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lamento no haber podido traer hoy ni el caldero, ni los aparatos de experiencia. Tendr\u00e1n que imagin\u00e1rselos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongan que esto sea una caja, hueca por este lado, y que est\u00e1 colocada sobre una base, en el centro de la semiesfera. Sobre la caja pondr\u00e1n un florero, real. Debajo hay un ramillete de flores. \u00bfQu\u00e9 sucede entonces?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ramillete se refleja en las superficie esf\u00e9rica, para aparecer en el punto luminoso sim\u00e9trico. Dada la propiedad de la superficie esf\u00e9rica, todos los rayos que emanan de un punto dado aparecen en el mismo punto sim\u00e9trico; con todos los rayos ocurre lo mismo. Se forma as\u00ed una imagen real. Observen que en mi esquema los rayos no se cruzan por completo, pero as\u00ed sucede tambi\u00e9n en la realidad, y en todos los instrumentos de \u00f3ptica: obtenemos s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 del ojo, los rayos contin\u00faan su trayectoria, y vuelven a divergir. Pero, aparece caracter\u00edsticas de los rayos que impresionan un ojo en forma convergente es la de producir una imagen real. Convergen cuando llegan al ojo, divergen cuando se alejan de \u00e9l. Si los rayos impresionan al ojo en sentido contrario, se forma entonces una imagen virtual. Es lo que sucede cuando miran una imagen en el espejo: la ven all\u00ed donde no est\u00e1. Aqu\u00ed, por el contrario, ustedes la ven donde ella est\u00e1, siempre y cuando el ojo de ustedes se encuentre en el campo de los rayos que ya se han cruzado en el punto correspondiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento, no ven el ramillete real, que est\u00e1 oculto, ver\u00e1n aparecer, si est\u00e1n en el campo adecuado, un curios\u00edsimo ramillete imaginario, que se forma justamente en el cuello del florero. Como sus ojos deben desplazarse linealmente en el mismo plano, tendr\u00e1n una sensaci\u00f3n de realidad sintiendo, al mismo tiempo, que hay algo extra\u00f1o, confuso, porque los rayos no se cruzan bien. Cuanto m\u00e1s lejos est\u00e9n, m\u00e1s influir\u00e1 el paralaje, y m\u00e1s completa ser\u00e1 la ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es \u00e9ste un ap\u00f3logo que nos resultar\u00e1 de gran utilidad. Claro que este esquema no pretende abordar nada que tenga una relaci\u00f3n substancial con lo que manipulamos en an\u00e1lisis: las relaciones llamadas reales u objetivas, o las relaciones imaginarias. Sin embargo, nos permite ilustrar, de modo particularmente sencillo, el resultado de la estrecha intrincaci\u00f3n del mundo imaginario y del mundo real en la econom\u00eda ps\u00edquica; ver\u00e1n ahora de qu\u00e9 modo. \u201d (p.125-126-127)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo VII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn efecto, el dominio propio del yo primitivo,\u00a0<em>Ur \u2013Ich<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Lust-Ich<\/em>, se constituye por clivaje, por distinci\u00f3n respecto al mundo exterior: loque est\u00e1 includo en el exterior se distinguee de lo que se ha rechazado mediante los procesos de exclusi\u00f3n,\u00a0<em>Aufstossung,<\/em>\u00a0y de proyecci\u00f3n. De all\u00ed que, sin duda, las concepciones anal\u00edticas del estadio primitivo de la formaci\u00f3n del yo, colocaron en primer plano esas nociones que son las de continente y contenido. Por este motivo la relaci\u00f3n entre el florero y las flores que contiene puede servir como met\u00e1fora, y de las m\u00e1s preciosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saben que su proceso de maduraci\u00f3n fisiol\u00f3gica permite al sujeto, en un momento determinado su historia, integrar efectivamente sus funciones motoras y acceder a un dominio real de su cuerpo. Pero antes de este momento, aunque en forma correlativa con \u00e9l, el sujeto toma conciencia de su cuerpo como totalidad. Insisto en este punto en mi teor\u00eda del estadio del espejo: la sola visi\u00f3n de la forma total del cuerpo humano brinda al sujeto un dominio imaginario de su cuerpo, prematuro respecto al dominio real. Esta formaci\u00f3n se desvincula as\u00ed del proceso mismo de la maduraci\u00f3n, y no se confunde con \u00e9l. El sujeto anticipa la culminaci\u00f3n del dominio psicol\u00f3gico, y esta anticipaci\u00f3n dar\u00e1 su estilo al ejercicio ulterior del dominio motor efectivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEs \u00e9sta la aventura imaginaria por la cual el hombre, por vez primera, experimenta que \u00e9l se ve, se refleja y se concibe como distinto, otro de lo que \u00e9l es: dimensi\u00f3n esencial de lo humano, que estructura el conjunto de su vida fantasm\u00e1tica. \u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el origen suponemos todos los ellos, objetos, instintos, deseos, tendencias, etc. Se trata pues de la realidad pura y simple, que en nada se delimita, que no puede ser a\u00fan objeto de definici\u00f3n alguna; que no es ni buena ni mala, sino a la vez ca\u00f3tica y absoluta, originaria. Freud se refiere a este nivel en\u00a0<em>Die Verneinung<\/em>\u00a0cuando habla de los juicios de existencia: o bien es o bien no es. Aqu\u00ed es donde la imagen del cuerpo ofrece al sujeto la primera forma que le permite ubicar lo que es lo que no es del yo. Pues bien, digamos que la imagen del cuerpo \u2013si la situamos en nuestro esquema- es como el florero imaginario que contiene el ramillete de flores real. As\u00ed es como podemos representarnos, antes del nacimiento del yo y su surgimiento, al sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dan cuenta, sin duda, que estoy esquematizado, pero el desarrollo de una met\u00e1fora, de un dispositivo para pensar, exige primero entender para qu\u00e9 sirve. Ver\u00e1n que este dispositivo posee una capacidad de maniobra tal que es posible imprimirle cualquier tipo de movimiento. Pueden invertir las condiciones de la experiencia: el florero podr\u00eda estar abajo y las flores arriba. Pueden, seg\u00fan su capricho, hacer imaginario lo que es real, siempre y cuando conserven la relaci\u00f3n entre los signos, + \u2013 + \u00f3 \u2013 + -.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que la ilusi\u00f3n se produzca, para que se constituya, ante el ojo que mira, un mundo donde lo imaginario pueda incluir lo real y, a la vez, formularlo; donde lo real pueda incluir y, a la vez, situar lo imaginario, es preciso, ya lo he dicho, cumplir con una condici\u00f3n: el ojo debe ocupar cierta posici\u00f3n, debe estar en el interior del cono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si est\u00e1 fuera de este cono, no ver\u00e1 ya lo que es imaginario, por la sencilla raz\u00f3n de que nada proveniente del cono de emisi\u00f3n le impactar\u00e1. Ver\u00e1 las cosas tal como son, en su estado real, al desnudo, es decir el interior del mecanismo y, seg\u00fan los casos, un pobre florero vac\u00edo o bien unas desoladas flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me dir\u00e1n:\u00a0<em>No somos un ojo, \u00bfq\u00fae significa este ojo que se pasea de un lado al otro?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La caja representa el cuerpo de ustedes. El ramillete son los instintos y los deseos, los objetos de deseo se pasean. \u00bfy qu\u00e9 es el caldero? Tal vea c\u00f3rtex. \u00bfPor qu\u00e9 no? Ser\u00eda divertido: hablaremos de ello otro d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ojo de ustedes no se pasea en medio de todo esto, est\u00e1 fijado all\u00ed , como un peque\u00f1o ap\u00e9ndice titilante del c\u00f3rtex. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 les cuento que se pasea,y que es funci\u00f3n de su posici\u00f3n que el dispositivo funciona o no?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sucede con frecuencia, el ojo es aqu\u00ed el s\u00edmbolo del sujeto. Toda la ciencia se basa en la reducci\u00f3n del sujeto a un ojo, por eso est\u00e1 proyectada ante ustedes, es decir objetivada; les explicar\u00e9 en otra oportunidad este punto. Hubo un a\u00f1o en que alguien hab\u00eda tra\u00eddo en una construcci\u00f3n muy buena de la teor\u00eda de los instintos, la m\u00e1s parad\u00f3jica que yo jam\u00e1s haya o\u00eddo, en la cual se intificaban los instintos. Al final, ni uno quedaba en pie; en ese sentido era una demostraci\u00f3n \u00fatil. Ser\u00eda preciso, para reducirnos por un instante a no ser sino un ojo, que nos situ\u00e1semos en la posici\u00f3n del sabio que decretar que \u00e9l s\u00f3lo es un ojo, y colocar un letrero en la puerta:\u00a0<em>No molestar al experimentador<\/em>. No ocurren as\u00ed las cosas en la vida pues no somos un ojo. \u00bfQu\u00e9 significa entonces este ojo que est\u00e1 aqu\u00ed?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Significa que, en la relaci\u00f3n entre lo imaginario y lo real, y en la constituci\u00f3n del mundo que de ella resulta, todo depende de la situaci\u00f3n del sujeto. La situaci\u00f3n del sujeto \u2013deben saberlo ya que se lo repito- est\u00e1 caracterizada esencialmente por su lugar en el mundo simb\u00f3lico; dicho de otro modo, en el mundo de la palabra\u201d (p.127-128-129-130)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo VII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDebemos tomar el texto de Melanie Klein como lo que es, el informa de una experiencia.\u201d (p.130)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDiferentes objetos del mundo exterior, m\u00e1s neutralizados, se constituir\u00e1n en equivalentes de los primeros, vincul\u00e1ndose a ellos por una ecuaci\u00f3n \u2013lo subrayo- imaginaria. De este modo la ecuaci\u00f3n simb\u00f3lica que volvemos a descubrir entre estos objetos surge de un mecanismo alternativo de expulsi\u00f3n e introyecci\u00f3n, de proyecci\u00f3n y absorci\u00f3n, vale decir de un juego imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente es este juego el que trato de simbolizar en mi esquema por las inclusiones imaginarias de objetos reales, o inversamente por las capturas en el interior de un \u00e1mbito real de objetos imaginarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Dick, observamos un esbozo de imaginarizaci\u00f3n, si puedo decirlo as\u00ed del mundo exterior. Est\u00e1 ah\u00ed, a punto de aflorar, pero est\u00e1 tan s\u00f3lo preparado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dick juega con el continente y con el contenido De modo natural ya he entificado ciertos objetos, por ejemplo el trenecito, ciertas tendencias, incluso ciertas personas; \u00e9l mismo es el trenecito en relaci\u00f3n a su padre que es el tren grande. Por otra parte, hecho sorprendente, el n\u00famero de objetos que son para \u00e9l significativos es extremadamente reducido; reducido a los signos m\u00ednimos que permiten expresar el adentro y el afuera, el contenido y el continente. As\u00ed, el espacio negro es inmediatamente asimilado al interior del cuerpo de la madre en el cual se refugia. Lo que no se produce es el juego libre, la conjunci\u00f3n entre las diferentes formas, imaginaria y real de los objetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, cuando busca refugio en el interior vac\u00edo y negro del cuerpo materno, los objetos no est\u00e1n all\u00ed, para gran sorpresa de la se\u00f1orita G\u00e9linier. Por la sencilla raz\u00f3n de que en su caso, el ramillete y el florero no pueden estar all\u00ed al mismo tiempo. Esta es la clave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asombro de la se\u00f1orita G\u00e9linier se debe a que, para Melanie Klein, todo est\u00e1 en un plano de igual realidad \u2013de\u00a0<em>un real reality<\/em>\u00a0como dice- lo cual, en efecto, no permite concebir la disociaci\u00f3n de los diferentes sets de objetos primitivos. Sucede que para Melanie Klein, no hay teor\u00eda de lo imaginario, ni teor\u00eda del ego. Somos nosotros quienes debemos introducir estas nociones y comprender que si una parte de la realidad es imaginaria la otra es real; o inversamente, si una es real la otra se convierte en imaginaria. Comprendemos entonces por qu\u00e9, al comienzo, la conjunci\u00f3n de las diferentes partes, de los diferentes sets, no puede lograrse nunca.\u201d (p.132-133)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa introyecci\u00f3n es siempre introyecci\u00f3n de la palabra del otro, lo que introduce una dimensi\u00f3n muy diferente a la de proyecci\u00f3n. Mediante esta distinci\u00f3n podr\u00e1n separar lo que pertenece a la funci\u00f3n supery\u00f3. Su distinci\u00f3n no es gratuita en la teor\u00eda psicoanal\u00edtica, y no por nada se admite que el supery\u00f3, el supery\u00f3 aut\u00e9ntico, es una introyecci\u00f3n secundaria respecto a la funci\u00f3n del ego ideal.\u201d (p.133)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cVuelvo al caso descrito por Melanie Klein.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o est\u00e1 all\u00ed. Dispone de cierta cantidad de registros significativos. Melanie Klein \u2013podemos seguirla en este punto- hace hincapi\u00e9 en la gran estrechez de uno de ellos: el registro imaginario. Normalmente las posibilidades de juego, de transposici\u00f3n imaginaria son las que permiten que se realice la valorizaci\u00f3n progresiva de los objetos en el plano com\u00fanmente denominado afectivo, mediante una multiplicaci\u00f3n de los engranajes, un despliegue en abanico de todas las ecuaciones imaginarias que permiten al ser humano ser el \u00fanico, entre los animales, que posee un n\u00famero casi infinito de objetos a su disposici\u00f3n; objetos marcados con valor de\u00a0<em>Gestalt<\/em>\u00a0en su\u00a0<em>Umwelt<\/em>, objetos delimitados en sus formas. Melanie Klein subraya la pobreza del mundo imaginario y, al mismo tiempo, la imposibilidad de este ni\u00f1o de establecer una relaci\u00f3n efectiva con los objetos en tanto estructuras. Correlaci\u00f3n que es importante aprehender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si resumimos ahora todo lo que describe Melanie Klein acerca de la actitud de este ni\u00f1o, el punto significativo es simplemente \u00e9ste: no dirige ning\u00fan llamado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El llamado, les recomiendo retengan esta noci\u00f3n. Ustedes pensar\u00e1n:\u00a0<em>Por supuesto, el Dr. Lacan ya va a empezar otra vez con el lenguaj<\/em>e. Pero este ni\u00f1o ya tiene un sistema de lenguaje suficiente. La prueba est\u00e1 en que juega con \u00e9l. Incluso lo utiliza para dirigir um juego de oposici\u00f3n contra los intentos de intrusi\u00f3n de los adultos. Por ejemplo, se comporta en una forma que en el texto es denominada\u00a0<em>negativista<\/em>. Cuando su madre le propone una palabra que \u00e9l es capaz de reproducir correctamente, la reproduce de modo ininteligible, deformado, o inservible. Volvemos a encontrar aqu\u00ed la distinci\u00f3n necesaria entre negativismo y denegaci\u00f3n, como nos ha recordado Hyppolite, demostrando as\u00ed no s\u00f3lo su gran cultura, sino tambi\u00e9n que ha visto enfermos. Dick utiliza el lenguaje en forma propiamente negativista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, al introducir el llamado no introduzco indirectamente el lenguaje. M\u00e1s a\u00fan, dir\u00eda que no s\u00f3lo no es el lenguaje, sino que ni siquiera es un nivel superior al lenguaje. Si se habla de niveles, estar\u00eda m\u00e1s bien por debajo del lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tienen m\u00e1s que observar un animal dom\u00e9stico para ver c\u00f3mo un ser desprovisto del lenguaje es totalmente capaz de dirigir llamados; llamado para atraer la atenci\u00f3n de ustedes hacia algo que, en cierto sentido, le falta. Al llamado humano le est\u00e1 reservado un desarrollo ulterior, m\u00e1s rico, precisamente porque se produce un ser que ya adquiri\u00f3 el nivel del lenguaje\u201d (p133-134-135)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCon Dick estamos a nivel de llamado. El llamado cobra su valor en el interior del sistema ya adquirido del lenguaje. Ahora bien, ocurre que este ni\u00f1o no pronuncia ning\u00fan llamado. El sistema por el que el sujeto llega a situarse en el lenguaje est\u00e1 interrumpido a nivel de la palabra. El lenguaje y la palabra no son lo mismo: este ni\u00f1o hasta cierto punto es due\u00f1o del lenguaje, pero no habla. Es un sujeto que est\u00e1 all\u00ed y que, literalmente, no responde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra no le ha llegado. El lenguaje no se ha enlazado a su sistema imaginario, cuyo registro es extremadamente pobre: valorizaci\u00f3n de los trenes, de las manijas de las puertas, del lugar negro. Sus facultades, no de comunicaci\u00f3n, sino de expresi\u00f3n est\u00e1n limitadas a esto. Para \u00e9l lo real y lo imaginario son equivalentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Melanie Klein debe entonces renunciar aqu\u00ed a toda t\u00e9cnica. Tiene un material m\u00ednimo. \u201d (p.135-136-137)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9hablaren este caso de desarrollodel ego? Esto es confundir como siempre ego y sujeto\u201d (p.138)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNos sentimos siempre horriblemente embarullados pues distinguimos mal entre imaginario, simb\u00f3lico y real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero ahora se\u00f1alarles lo siguiente. Cuando Melanie Klein le transmite el esquema del Edipo, la relaci\u00f3n imaginaria que vive el sujeto, aunque extremadamente pobre, es ya suficientemente compleja como para que pueda afirmarse que el ni\u00f1o tiene su propio mundo. Pero, para nosotros, este real primitivo es literalmente inefable. Mientras no nos diga algo acerca de \u00e9l, no tenemos ning\u00fan medio para penetrarlo, salvo mediante extrapolaciones simb\u00f3licas que constituyen la ambig\u00fcedad de todos los sistemas como el de M. Klein; ella nos dice, por ejemplo, que en el interior del imperio materno, el sujeto est\u00e1 all\u00ed con todos sus hermanos, incluyendo tambi\u00e9n el pene del padre, etc. \u00bfEn serio?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No importa, porque podemos captar en todo caso c\u00f3mo este mundo se pone en movimiento, c\u00f3mo imaginario y real comienzan a estructurarse, c\u00f3mo se desarrollan las cargas sucesivas que delimitan la variedad de los objetos humanos, es decir nombrarles. Todo este proceso encuentra su punto de partida en este primer fresco constituido por una palabra significativa, que formula una estructura fundamental que, en la ley de la palabra, humaniza al hombre.\u201d (p.138-139)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA partir del caso de Dick, y utilizando las categor\u00edas de lo real, lo simb\u00f3lico y lo imaginario, demostr\u00e9 c\u00f3mo es posible que un sujeto que dispone de todos los elementos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">del lenguaje, que tiene la posibilidad de realizar desplazamientos imaginarios que le permitir\u00edan estructurar su mundo, no estuviese en lo real. \u00bfPor qu\u00e9 no lo est\u00e1? \u00danicamente porque las cosas no han aparecido en cierto orden. La figura en su conjunto est\u00e1 dislocada. Imposible darle a ese conjunto el m\u00e1s m\u00ednimo desarrollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe trata acaso de desarrollo del ego? Vuelvan al texto de Melanie Klein. Ella dice que el ego se ha desarrollado demasiado precozmente, de modo tal que el ni\u00f1o mantiene una relaci\u00f3n demasiado real con la realidad porque lo imaginario no puede introducirse; luego, en la segunda parte de su frase, dice que es el ego quien detiene el desarrollo. Esto quiere decir, sencillamente, que no puede utilizarse, en forma valedera, el ego como aparato en la estructuraci\u00f3n del mundo exterior. Por una sencilla raz\u00f3n: dada la mala posici\u00f3n del ojo, el ego pura y simplemente no aparece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongamos que el florero sea virtual. El florero no aparece y el sujeto permanece en una realidad reducida, con un bagaje imaginario tambi\u00e9n reducido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deben comprender cu\u00e1l es el resorte de esta observaci\u00f3n: la virtud de la palabra, en tanto el acto de la palabra es funcionamiento coordinado con un sistema simb\u00f3lico ya establecido, t\u00edpico y significativo.\u201d (p.140)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cap\u00edtulo VIII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAhora bien, pueden darse cuenta claramente de la distancia que existe entre la resistencia \u2013que separa al sujeto de la palabra plena que el an\u00e1lisis espera de \u00e9l, y que est\u00e1 en funci\u00f3n de esa inflexi\u00f3n ansi\u00f3gena que constituye en su modo m\u00e1s radical, a nivel de intercambio simb\u00f3lico la transferencia- y ese fen\u00f3meno que manejamos t\u00e9cnicamente en el an\u00e1lisis, y que nos parece el resorte energ\u00e9tico, como dice Freud, de la transferencia, a saber el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<em>observaciones sobre el amor de transferencia,<\/em>\u00a0Freud no vacila en aplicar a la transferencia el nombre de amor. Tampoco elude Freud el fen\u00f3meno amoroso, pasional, en su sentido m\u00e1s concreto, pues hasta llega a decir que no hay, entre la transferencia y lo que en la vida llamamos amor, ninguna distinci\u00f3n verdaderamente esencial. La estructura de ese fen\u00f3meno artificial que es la transferencia y la del fen\u00f3meno espont\u00e1neo que llamamos amor y, muy precisamente, amor-pasi\u00f3n, son en el plano ps\u00edquico equivalentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay por parte de Freud evitaci\u00f3n alguna del fen\u00f3meno, ninguna tentativa de disolver lo escabroso en algo que ser\u00eda del orden del simbolismo, en el sentido en que se lo entiende habitualmente: lo ilusorio, lo irreal. La transferencia es el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras reuniones girar\u00e1n ahora en torno al amor de transferencia, con lo cual pondremos t\u00e9rmino al estudio de los\u00a0<em>Escritos T\u00e9cnicos<\/em>. Esto nos llevar\u00e1 al coraz\u00f3n de esa otra noci\u00f3n, que aqu\u00ed intento introducir, y sin la cual no es posible efectuar una justa repartici\u00f3n de lo que manejamos en nuestra experiencia: la funci\u00f3n de lo imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No crean que esta funci\u00f3n de lo imaginario est\u00e1 ausente de los textos de Freud. As\u00ed como tampoco est\u00e1 ausente la funci\u00f3n simb\u00f3lica. Simplemente Freud n ola coloc\u00f3 en primer plano, ni la destac\u00f3 en todos los puntos en que puede hall\u00e1rsela. Cuando estudiemos Introducci\u00f3n al narcisismo, ver\u00e1n que, para designar la diferencia entre la demencia precoz, esquizofrenia, psicosis y neurosis, la \u00fanica definici\u00f3n que Freud mismo encuentra es la siguiente, que quiz\u00e1 resultar\u00e1 sorprendente para algunos de ustedes. Tambi\u00e9n el hist\u00e9rico o el neur\u00f3tico obsesivo al igual que el psic\u00f3tico, en tanto la influencia de la enfermedad los domina, pierden su relaci\u00f3n con la realidad y, sin embargo, el an\u00e1lisis nos demuestra que han roto su relaci\u00f3n er\u00f3tica con las personas y las cosas. La conservan en su fantasma, esto es, han sustituido los objetos reales por otros imaginarios basados en recuerdos o han mezclado ambos \u2013recuerden nuestro esquema de la vez pasada- y, por otro lado, han renunciado a realizar los actos motores necesarios para la consecuci\u00f3n de sus fines con tales objetos. S\u00f3lo a este estado podemos denominar con propiedad \u00abintroversi\u00f3n\u00bb de la libido, concepto utilizado diferentemente. Parece haber retirado realmente su libido de las personas y cosas del mundo exterior, sin haberlas sustituido por otras en sus fantasmas. Ello significa que, en efecto, recrea ese mundo imaginativo. Cuando en alg\u00fan caso hallamos tal sustituci\u00f3n, es siempre de car\u00e1cter secundario y corresponde a una tentativa de curaci\u00f3n que quiere volver a llevar la libido a su objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entramos aqu\u00ed en la distinci\u00f3n esencial que debe efectuarse entre neurosis y psicosis, en cuanto al funcionamiento de lo imaginario;\u201d (p.142-143)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo VIII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi la palabra\u00a0<em>alucinaci\u00f3n<\/em>\u00a0significa algo, es ese sentimiento de realidad. En la alucinaci\u00f3n hay algo que el paciete asume, verdaderamente como real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saben ustedes cu\u00e1n problem\u00e1tico sigue siendo esto, incluso en una psicosis alucinatoria\u2026; en esto radia el problema de la psicosis\u201d. p. 163<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comienzo, tal como usted lo describi\u00f3, cuando quer\u00eda alcanzar un objeto no pod\u00eda asirlo m\u00e1s que con un \u00fanico gesto. Si ese gesto fallaba, deb\u00eda volver a empezar desde el principio. Por lo tanto controla la adaptaci\u00f3n visual, pero sufre perturbaciones de la noci\u00f3n de distancia. Este ni\u00f1o salvaje puede \u2013como un animalito bien organizado- atrapar lo que desea. Pero si hay fallo o lapsus del acto, s\u00f3lo puede corregir volviendo a empezar todo. En consecuencia, podemos decir que en este ni\u00f1o no parece haber ni un d\u00e9ficit ni un retraso ligado al sistema piramidal, nos hallamos ante manifestaciones de las fallas de las funciones de s\u00edntesis del yo, en el sentido en que entendemos el yo en la teor\u00eda psicoanal\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ausencia de atenci\u00f3n, la agitaci\u00f3n inarticulada que usted tambi\u00e9n not\u00f3 al comienzo, deben igualmente ser referidas a desfallecimientos de las funciones del yo. Es adem\u00e1s preciso observar que, en ciertos aspectos, la teor\u00eda psicoanal\u00edtica llega a hacer de la funci\u00f3n del dormir una funci\u00f3n del yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u2026). No dejo de vincular directamente la atipia de su dormir con el car\u00e1cter an\u00f3malo de su desarrollo, cuyo retraso se sit\u00faa precisamente en el plano de lo imaginario, en el plano del yo como funci\u00f3n imaginaria. Esta observaci\u00f3n nos muestra que, a partir de un tal retraso del desarrollo imaginario, aparecen perturbaciones de ciertas funciones, aparentemente inferiores a lo que podemos llamar el nivel superestructural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la relaci\u00f3n entre la maduraci\u00f3n estrictamente sensoriomotriz y las funciones de dominio imaginario en el sujeto radica el enorme inter\u00e9s de este caso. Todo el problema reside ah\u00ed. Se trata de saber en qu\u00e9 medida esta articulaci\u00f3n es la que est\u00e1 en juego en la esquizofrenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan nuestra inclinaci\u00f3n, y en funci\u00f3n de c\u00f3mo cada uno de nosotros concibe la esquizofrenia, su mecanismo, su resorte esencial, podremos o no situar este caso en el marco de una afecci\u00f3n esquizofr\u00e9nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente no se trata de una esquizofrenia en el sentido de un estado, en la medida en que usted nos muestra su significaci\u00f3n y movilidad. Pero hay all\u00ed una estructura esquizofr\u00e9nica de relaci\u00f3n con el mundo y un conjunto de fen\u00f3menos que, eventualmente podr\u00edamos vincular con la serie catat\u00f3nica. No hay ning\u00fan s\u00edntoma de ello en sentido estricto, s\u00f3lo podemos pues situar el caso en este cuadro \u2013como lo hace Lang- para situarlo de modo aproximativo. Pero ciertas deficiencias, ciertas carencias de adaptaci\u00f3n humana, abren hacia algo que m\u00e1s tarde, anal\u00f3gicamente, se presentar\u00e1 como una esquizofrenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u2026). Que se trata de fen\u00f3menos de orden psic\u00f3tico o m\u00e1s exactamente, de fen\u00f3menos que pueden culminar en una psicosis, no me cabe duda.\u201d P-164, 165, 166<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo IX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNos hemos visto llevados a enfatizar esa faz de la resistencia que se sit\u00faa en el mismo nivel de la emisi\u00f3n de la palabra. La palabra puede expresar el ser del sujeto, pero, hasta cierto punto, nunca lo logra. Ha llegado ahora el momento de formular esta pregunta: \u00bfC\u00f3mo se sit\u00faan, respecto a la palabra, todos esos efectos, todas esas referencias imaginarias habitualmente evocadas cuando quiere definirse la acci\u00f3n de la transferencia en la experiencia anal\u00edtica? Ustedes se han dado cuenta claramente que todo esto no es obvio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra plena es la que apunta, la que forma la verdad tal y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el otro. La palabra plena es la palabra que hace acto. Tras su emergencia, uno de los sujetos ya no es lo que era antes. Por ello, esta dimensi\u00f3n no puede ser eludida en la experiencia anal\u00edtica\u201d p.167-168<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDebe existir pues algo diferente del adoctrinamiento que explique la eficacia de las intervenciones del analista. Es lo que la experiencia demostr\u00f3 como eficaz en la acci\u00f3n de la transferencia\u2026en la acci\u00f3n de la transferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed empieza la opacidad, finalmente, \u00bfqu\u00e9 es la transferencia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La transferencia eficaz de la que hablamos es, simplemente, en su esencia, el acto de la palabra. Cada vez que un hombre habla a otro de modo aut\u00e9ntico y pleno hay, en el sentido propio del t\u00e9rmino, transferencia, transferencia simb\u00f3lica: algo sucede que cambia la naturaleza de los dos seres que est\u00e1n presentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta es una transferencia diferente a la que se present\u00f3 primero en el an\u00e1lisis, no s\u00f3lo como problema, sino como obst\u00e1culo. En efecto, esta funci\u00f3n debe situarse en el plano imaginario. Para precisarla se forjaron las funciones que ustedes conocen, repetici\u00f3n de las antiguas situaciones, repetici\u00f3n inconsciente, puesta en acto de la reintegraci\u00f3n de la historia \u2013historia en el sentido opuesto al que yo promuevo, ya que se trata aqu\u00ed de una reintegraci\u00f3n imaginaria: la situaci\u00f3n pasada solo es vivida en el presente, a pesar del sujeto, en la medida en que la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica es para \u00e9l desconocida \u2013observen bien que no dije\u00a0<em>inconsciente<\/em>. Todas estas nociones son introducidas para definir lo que observamos, y adquieren valor a partir de la comprobaci\u00f3n emp\u00edrica que tienen asegurada. Pero no por ello revelan la raz\u00f3n, la funci\u00f3n, la significaci\u00f3n de lo que observamos en lo real.\u201d P.170<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo podemos dejar de ver que uno de los problemas m\u00e1s importantes de la teor\u00eda anal\u00edtica consiste en saber cu\u00e1l es la relaci\u00f3n existente entre los v\u00ednculos de transferencia y las caracter\u00edsticas positivas, o negativas de la relaci\u00f3n amorosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u2026). En suma, este asunto est\u00e1 a la orden del d\u00eda desde los a\u00f1os 20 m\u00e1s o menos (\u2026). Desde esa \u00e9poca, nunca se hizo otra cosa m\u00e1s que interrogarse sobre la utilidad de la funci\u00f3n de la transferencia en el manejo que hacemos de la subjetividad de nuestro paciente. Hemos aislado incluso algo que llega al punto de llamarse no s\u00f3lo neurosis de transferencia \u2013etiqueta nosol\u00f3gica que designa lo que afecta al sujeto \u2013 sino neurosis secundaria, neurosis artificial, actualizaci\u00f3n en la transferencia, neurosis que anuda en los hilos a la persona imaginaria del analista.\u201d P.171-172<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas opiniones que se manifiestan en las discusiones acerca de la naturaleza del v\u00ednculo imaginario establecido en la transferencia tienen una \u00edntima relaci\u00f3n con la noci\u00f3n de la relaci\u00f3n objetal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00faltima noci\u00f3n est\u00e1 ahora en el primer plano de la elaboraci\u00f3n anal\u00edtica. Pero ustedes saben cu\u00e1n vacilante es tambi\u00e9n la teor\u00eda sobre este punto.\u201d p. 172-173<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs as\u00ed como, desde siempre, la cuesti\u00f3n del amor de transferencia ha estado ligada, demasiado estrechamente, a la elaboraci\u00f3n anal\u00edtica de la noci\u00f3n de amor. No se trata del amor en tanto Eros \u2013 presencia universal del poder de vinculaci\u00f3n entre los sujetos, subyacente a toda la realidad en la que el an\u00e1lisis se desplaza- sino del amor-pasi\u00f3n, tal como concretamente lo vive el sujeto, cual si fuese una cat\u00e1strofe psicol\u00f3gica. Saben que se plantea entonces la cuesti\u00f3n de saber c\u00f3mo est\u00e1 vinculado este amor-pasi\u00f3n en su fundamento, con la relaci\u00f3n anal\u00edtica.\u201d P.173-174<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl amor imaginario participa en el fondo de la ilusi\u00f3n (\u2026) \u00bfqu\u00e9 es este amor que interviene como resorte imaginario en el an\u00e1lisis? (\u2026)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, para nosotros se trata de localizar la estructura que articula la relaci\u00f3n narcisista, la funci\u00f3n del amor en su generalidad y la transferencia en su eficacia pr\u00e1ctica\u201d p.174<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPrefiero dejar, a la noci\u00f3n de transferencia, su totalidad emp\u00edrica, se\u00f1alando que es plurivalente y que interviene a la vez en varios registros: en el simb\u00f3lico, en el imaginario y en el real.\u201d p.175<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo IX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor este hecho, Freud es llevado a concebir el narcisismo como un proceso secundario. Una unidad comparable al yo no existe en el origen,\u00a0<em>nicht von Anfang<\/em>, no est\u00e1 presente desde el comienzo en el individuo, y el\u00a0<em>Ich<\/em>\u00a0debe desarrollarse,\u00a0<em>entwickeln werden<\/em>. En cambio las pulsiones autoer\u00f3ticas est\u00e1n all\u00ed desde el comienzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes ya est\u00e1n iniciados en mi ense\u00f1anza, ver\u00e1n que esta idea confirma la utilidad de mi concepci\u00f3n del estadio del espejo. El\u00a0<em>Urbild<\/em>, unidad comparable al yo, se constituye en un momento determinado de la historia del sujeto, a partir del cual el yo empieza a adquirir sus funciones. Vale decir que el yo humano se constituye sobre el fundamento de la relaci\u00f3n imaginaria. La funci\u00f3n del yo \u2013escribe Freud- debe tener\u00a0<em>eine neue psichiche\u2026Gestalt.\u00a0<\/em>En el desarrollo del psiquismo aparece algo nuevo, cuya funci\u00f3n es dar forma al narcisismo. \u00bfNo es esto acaso marcar el origen imaginario de la funci\u00f3n del yo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las dos o tres pr\u00f3ximas conferencias, explicar\u00e9 con mayor precisi\u00f3n qu\u00e9 utilizaci\u00f3n, a la vez limitada y m\u00faltiple, debe hacerse del estadio del espejo. Les ense\u00f1ar\u00e9, por primera vez siguiendo los textos de Freud, que en ese estadio est\u00e1n implicados dos registros. Finalmente, si la vez pasada se\u00f1al\u00e9 que la funci\u00f3n imaginaria conten\u00eda la pluralidad de las vivencias del individuo, demostrar\u00e9 que no podemos limitarla s\u00f3lo a esto, a causa de la necesidad de distinguir entre neurosis y psicosis.\u201d P.178<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo IX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara Freud se trata de captar la diferencia de estructura existente entre la retracci\u00f3n de la realidad que observamos en la neurosis y la que observamos en la psicosis. Una de las principales distinciones se establece de modo sorprendente, al menos para quienes no mantienen un contacto estrecho con estos problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el desconocimiento, la negativa, la barrera que el neur\u00f3tico opone a la realidad, comprobamos que recurre a la fantas\u00eda. Hay aqu\u00ed\u00a0<em>funci\u00f3n<\/em>\u00a0y en el vocabulario de Freud, esto no puede remitir sino al registro imaginario. Sabemos hasta qu\u00e9 punto las personas y las cosas del entorno del neur\u00f3tico cambian totalmente de valor, y lo hacen en relaci\u00f3n a una funci\u00f3n que nada nos impide llamar imaginaria, sin ir m\u00e1s all\u00e1 de su uso com\u00fan en el lenguaje.\u00a0<em>Imaginaria<\/em>\u00a0se refiere aqu\u00ed, primero, ala relaci\u00f3n del sujeto con sus identificaciones formadoras, este es el pleno sentido del t\u00e9rmino imagen en an\u00e1lisis; segundo, a la relaci\u00f3n del sujeto con lo real, cuya caracter\u00edstica es la de ser ilusoria: es este el aspecto de la funci\u00f3n imaginaria destacado m\u00e1s frecuentemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, con raz\u00f3n o sin ella, poco importa por el momento, Freud se\u00f1ala que en la psicosis no sucede nada semejante. Cuando el sujeto psic\u00f3tico pierde la realizaci\u00f3n de lo real no vuelve a encontrar ninguna sustituci\u00f3n imaginaria. Esto es lo que lo distingue del neur\u00f3tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A primera vista esta concepci\u00f3n puede ser extraordinaria. Se dan cuenta que es preciso avanzar aqu\u00ed un paso en la conceptualizaci\u00f3n para seguir el razonamiento de Freud. Una de las conceptualizaciones m\u00e1s difundidas es que el sujeto delirante sue\u00f1a, que est\u00e1 plenamente en lo imaginario. Es preciso entonces que, en la concepci\u00f3n del Freud, la funci\u00f3n de lo imaginario no sea la funci\u00f3n de lo irreal, Si no, no se comprender\u00eda por qu\u00e9 Freud negar\u00eda al psic\u00f3tico el acceso a lo imaginario. Y como por lo general sabe lo que dice, deberemos intentar elaborar qu\u00e9 es lo que quiere decir sobre este punto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto nos introducir\u00e1 en una elaboraci\u00f3n coherente de las relaciones entre lo imaginario y lo simb\u00f3lico, puesto que es uno de los puntos sobre los que Freud fundamenta m\u00e1s categ\u00f3ricamente esta diferencia de estructura. Cuando el psic\u00f3tico reconstruye su mundo \u00bfqu\u00e9 es lo primero que catectiza? Ver\u00e1n por qu\u00e9 v\u00eda, inesperada para muchos de ustedes, nos internaremos; lo primero que catectiza son las palabras. No pueden dejar de reconocer aqu\u00ed la categor\u00eda de lo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Penetremos m\u00e1s a fondo en lo que esta cr\u00edtica esboza. Veremos que la estructura propia del psic\u00f3tico podr\u00eda situarse en un irreal simb\u00f3lico, o en un simb\u00f3lico marcado de irreal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n de lo imaginario est\u00e1 en un lugar muy diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espero que empiecen a percibir la diferencia existente entre Freud y Jung en la aprehensi\u00f3n de la posici\u00f3n de las psicosis. Para Jung, los dos dominios \u2013lo simb\u00f3lico y lo imaginario- est\u00e1n en ellas completamente confundidos; mientras que una de las primeras articulaciones que el art\u00edculo de Freud permite destacar es la estricta distinci\u00f3n entre ambos.\u201d P.180-181<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo X.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfCu\u00e1l es el resorte concreto que determina la puesta en funcionamiento de la inmensa maquinaria sexual? \u00bfCu\u00e1l es su desencad\u00e9nate, tal como lo expresa Tinbergen despu\u00e9s de Lorenz? No es la realidad del compa\u00f1ero sexual, la particularidad de un individuo, sino algo que tiene una estrecha relaci\u00f3n con lo que acabo de llamar el tipo: a saber, una imagen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los et\u00f3logos demuestran c\u00f3mo existe, en el funcionamiento de los mecanismos de pareo, el predominio de una imagen que aparece en forma de fenotipo transitorio, por modificaciones de su aspecto exterior, cuya aparici\u00f3n sirve como se\u00f1al \u2013como se\u00f1al construida, es decir, como\u00a0<em>Gestalt<\/em>&#8211; y pone en marcha los comportamientos de la reproducci\u00f3n. El embrague mec\u00e1nico del instinto sexual esta cristalizado entonces, esencialmente, en base a una relaci\u00f3n de im\u00e1genes, en base a una relaci\u00f3n \u2013llego aqu\u00ed al t\u00e9rmino que esperan- imaginaria. Este es el marco de referencia en el cual debemos articular las\u00a0<em>Libido-Triebe<\/em>\u00a0y las\u00a0<em>Ich Triebe<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pulsi\u00f3n libidinal est\u00e1 centrada en la funci\u00f3n de lo imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no quiere decir, como una transposici\u00f3n idealista y moralizante de la doctrina anal\u00edtica quiso hacerlo creer, que el sujeto progresa en los imaginario hacia un estado ideal de genitalidad que ser\u00eda la sanci\u00f3n, y el resorte \u00faltimo del establecimiento de lo real.\u201d P.188<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfHacia d\u00f3nde apunto? A coincidir con esa experiencia fundamental que nos aporta la elaboraci\u00f3n actual acerca del ciclo del comportamiento sexual, que muestra que en \u00e9l, el sujeto es esencialmente enga\u00f1adizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, es preciso que el pic\u00f3n macho adquiera bellos colores, en el vientre o en la espalda, para que comience la danza de copulaci\u00f3n con la hembra. Pero podemos muy bien hacer una figura que, aunque poco pulida, tenga exactamente el mismo efecto sobre la hembra, a condici\u00f3n de que lleve ciertas marcas:\u00a0<em>Merkzeichen.\u00a0<\/em>Los comportamientos sexuales son especialmente enga\u00f1adizos. Es esta una ense\u00f1anza importante para elaborar, nosotros, la estructura de las perversiones y las neurosis.\u201d P.189<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo X.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[ Comentarios de Lacan sobre el esquema \u00f3ptico]\n<p style=\"text-align: justify;\">Punto 2<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el principio (P.190) hasta iniciar\u00a0<em>Respuesta a una intervenci\u00f3n del Dr. Granoff\u2026<\/em>(P.194)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPuesto que hemos llegado hasta aqu\u00ed, voy a introducir un complemento en el esquema que les present\u00e9 en el cursillo sobre la t\u00f3pica de lo imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les indiqu\u00e9 que este modelo est\u00e1 en la l\u00ednea misma de los modelos de Freud, Freud explica en varios sitios, especialmente en la\u00a0<em>Traumdeutung\u00a0<\/em>y el\u00a0<em>Abriss<\/em>\u00a0que las instancias ps\u00edquicas fundamentales deben concebirse en su mayor parte, como representantes de lo que sucede en un aparato fotogr\u00e1fico: es decir, como l as im\u00e1genes virtuales o reales, producidas por su funcionamiento. El aparato org\u00e1nico representa el mecanismo del aparato, y lo que aprehendemos son sus im\u00e1genes. Sus funciones no son homog\u00e9neas, ya que una imagen real y una imagen virtual son diferentes. Las instancias que Freud elabora no deben considerarse como sustanciales, epifenom\u00e9nicas, respecto a la modificaci\u00f3n del aparato mismo. Las instancias deben pues interpretarse mediante un esquema \u00f3ptico. Concepci\u00f3n que Freud indic\u00f3, pero que nunca lleg\u00f3 a materializar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ven ustedes, a la izquierda, el espejo c\u00f3ncavo gracias al cual se produce el fen\u00f3meno del ramillete invertido; aqu\u00ed por comodidad, lo he transformado en florero invertido. El florero est\u00e1 en la caja y el ramillete encima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El floreo ser\u00e1 reproducido por el juego de reflexi\u00f3n de los rayos por una imagen real, no virtual, que el ojo puede enfocar. Si el ojo se acomoda a nivel de las flores que hemos dispuesto, ver\u00e1n la imagen real del florero rodeando el ramillete, confiri\u00e9ndole estilo y unidad; reflejo de la unidad del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que la imagen tenga cierta consistencia, es necesario que sea verdaderamente una imagen. \u00bfCu\u00e1l es la definici\u00f3n de imagen en \u00f3ptica? A cada punto del objeto le corresponde un punto dela imagen, y todos los rayos provenientes de un punto deben cruzarse en un punto \u00fanico en alg\u00fan lado. Un aparato \u00f3ptico s\u00f3lo se define por la convergencia un\u00edvoca o biun\u00edvoca de los rayo; como se dice en axiom\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el aparato c\u00f3ncavo est\u00e1 aqu\u00ed, donde estoy yo, y el peque\u00f1o montaje de prestigitador est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 e la mesa, la imagen no se podr\u00e1 ver con suficiente nitidez como para producir una ilusi\u00f3n de realidad, una ilusi\u00f3n real. Es preciso que ustedes se encuentren ubicados en cierto \u00e1ngulo. Podr\u00edamos distinguir sin duda, a partir de las diferentes posiciones del ojo que mira, cierto n\u00famero de casos que tal vez nos permitir\u00e1n comprender las diferentes posiciones del sujeto en relaci\u00f3n a la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que un sujeto no es un ojo, ya lo he dicho. Pero como estamos en lo imaginario, donde el ojo tiene mucha importancia, este modelo puede aplicarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguien introdujo la cuesti\u00f3n de dos narcisismos. Se dan cuenta de que en efecto de eso se trata: dela relaci\u00f3n entre la constituci\u00f3n de la realidad y la forma del cuerpo, que de un modo m\u00e1s o menos apropiado, Mannoni ha llamado\u00a0<em>ontol\u00f3gica.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvamos primero al espejo c\u00f3ncavo, podr\u00edamos proyectar sobre \u00e9l probablemente todo tipo de cosas, ya se los indiqu\u00e9, de sentido org\u00e1nico y, en particular, el c\u00f3rtex. Pero no sustancialicemos tan r\u00e1pido, pues no se trata aqu\u00ed, lo ver\u00e1n enseguida, de una pura y simple elaboraci\u00f3n del hombrecito \u2013que-est\u00e1-en el-hombre. Si yo a\u00fan estuviera haciendo el-hombrecito-que-est\u00e1-en-el-hombre, no veo por qu\u00e9 raz\u00f3n estar\u00eda siempre critic\u00e1ndolo. Y si lo admito es por alguna raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasemos al ojo, ese ojo hipot\u00e9tico del que les he hablado, pong\u00e1moslo en alg\u00fan sitio entre el espejo c\u00f3ncavo y el objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que este ojo tenga exactamente la ilusi\u00f3n del florero invertido, es decir,, para que lo vea en \u00f3ptimas condiciones, como si estuviera en el fondo de la sala, hace falta y basta una sola cosa: que hubiera, m\u00e1s o menos en la mitad de la sala, un espejo plano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, si colocamos en la mitad de la sala un espejo, al adosarme al espejo c\u00f3ncavo, ver\u00e9 la imagen del florero tan n\u00edtidamente como si estuviera en el fondo de la sala, aunque no la vea directamente. \u00bfQu\u00e9 ver\u00e9 en el espejo? Primero, mi propia cara, all\u00ed donde ella no est\u00e1. En segundo lugar, en un punto sim\u00e9trico al punto donde est\u00e1 la imagen real, ver\u00e9 aparecer esa imagen real como imagen virtual. \u00bfSe dan cuenta? No es dif\u00edcil entenderlo, al volver sus casas col\u00f3quense ante un espejo, pongan una mano ante ustedes\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este peque\u00f1o esquema no es m\u00e1s que una elaboraci\u00f3n muy simple de lo que desde hace a\u00f1os intento explicarles con el estadio del espejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un momento, Mannoni hablaba de dos narcisismos. En efecto, existe en primer lugar un narcisismo en relaci\u00f3n a la imagen corporal. Esta imagen es id\u00e9ntica para el conjunto de los mecanismos del sujeto y confiere su forma a su\u00a0<em>Umwelt,\u00a0<\/em>en tanto es hombre y no caballo. Ella hace la unidad del sujeto, la vemos proyectarse de mil maneras, hasta en lo que podemos llamar la fuente imaginaria del simbolismo, que es aquello a trav\u00e9s de lo cual el simbolismo se enlaza con el sentimiento, on el\u00a0<em>Selbstgef\u00fchl\u00a0<\/em>que el ser humano, el\u00a0<em>mensch,<\/em>\u00a0tiene de su propio cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este primer narcisismo se sit\u00faa, si quieren, a nivel de la imagen real de mi esquema, en tanto esta imagen permite organizar el conjunto de la realidad en cierto n\u00famero de marcos preformados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, este funcionamiento es completamente diferente en el hombre y en el animal, este \u00faltimo est\u00e1 adaptado a un\u00a0<em>Umwelt<\/em>\u00a0uniforme. Hay en \u00e9l ciertas correspondencias preestablecidas entre su estructura imaginaria y lo que le interesa en su\u00a0<em>Umwelt<\/em>; es decir, lo que es importante para la perpetuaci\u00f3n de los individuos, ellos mismos funci\u00f3n de la perpetuaci\u00f3n t\u00edpica de la especie. En el hombre, por el contrario, la reflexi\u00f3n en el espejo representa una posibilidad no\u00e9tica original, e introduce un segundo narcisismo: Su\u00a0<em>pattern\u00a0<\/em>Fundamental es de inmediato la relaci\u00f3n con el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro tiene para el hombre un valor cautivador, dada la antici\u00e1ci\u00f3n que representa la imagen unitaria tal como ella es percibida en el espejo, o bien en la realidad toda del semejante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro, el alter ego, se confunde en mayor o menor grado, seg\u00fan las etapas de la vida, con el<em>\u00a0Ich \u2013Ideal,<\/em>\u00a0ese Ideal del yo, constantemente invocado en el art\u00edculo de Freud. La identificaci\u00f3n narcisista \u2013la palabra identificaci\u00f3n, indiferenciada, es inutilizable- la del segundo narcisismo es la identificaci\u00f3n al otro que, en el caso normal, permite al hombre situar con precisi\u00f3n su relaci\u00f3n imaginaria y libidinal con el mundo en general. Esto es lo que le permite\u00a0<em>ver\u00a0<\/em>en su lugar, y estructurar su ser en funci\u00f3n de ese lugar y de su mundo. Mannoni dijo\u00a0<em>ontol\u00f3gico\u00a0<\/em>hace un rato, \u00bfpor qu\u00e9 no? Yo dir\u00eda exactamente: su\u00a0<em>ser libidinal.\u00a0<\/em>El sujeto ve su ser en una reflexi\u00f3n en relaci\u00f3n al otro, es decir en relaci\u00f3n al\u00a0<em>Ich-Ideal.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observen ustedes que es preciso diferenciar las funciones del yo \u2013por una parte, desempe\u00f1an para el hombre, como para todos los dem\u00e1s seres vivos, un papel fundamental en la estructuraci\u00f3n de la realidad-, por otra, debe pasar en el hombre por esa alienaci\u00f3n fundamental que constituye la imagen reflejada de s\u00ed mismo que es el\u00a0<em>Ur-Ich;\u00a0<\/em>forma originaria tanto del\u00a0<em>Ich-Ideal\u00a0<\/em>como de la relaci\u00f3n con el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfResulta esto suficientemente claro? Ya les hab\u00eda dado un primer elemento del esquema, hoy les proporciono otro: la relaci\u00f3n reflexiva con el otro. Enseguida ver\u00e1n para qu\u00e9 sirve este esquema. Piensen que no lo traje por el puro placer de hacer construcciones divertidas. Ser\u00e1 extremadamente \u00fatil, pues permitir\u00e1 situar casi todas las cuestiones cl\u00ednicas, concretas, que plantea la funci\u00f3n de los imaginario, y en particular esas cargas libidinales que, cuando se las maneja, se termina por no comprender ya qu\u00e9 quieren decir.\u201d P.190, 191, 192, 193, 194.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa estricta equivalencia entre objeto e ideal del yo en la relaci\u00f3n amorosa, es una de las nociones m\u00e1s fundamentales de la obra de Freud: la encontramos a cada paso, una y otra vez. En la carga amorosa el objeto amado equivale, estrictamente, debido a la captaci\u00f3n del objeto que opera, al ideal del yo. Por esta raz\u00f3n existe en la sugesti\u00f3n, en la hipnosis, esa funci\u00f3n econ\u00f3mica tan importante que es el estado de dependencia, verdadera perversi\u00f3n de la realidad por fascinaci\u00f3n ante el objeto amado y su sobrestimaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, no pueden dejar de percibir la contradicci\u00f3n existente entre esta noci\u00f3n del amor y ciertas concepciones m\u00edticas de la ascesis libidinal del psicoan\u00e1lisis. Estas plantean, como culminaci\u00f3n de la maduraci\u00f3n afectiva, no s\u00e9 qu\u00e9 fusi\u00f3n, qu\u00e9 comuni\u00f3n, entre la genitalidad y la constituci\u00f3n de lo real. No digo que no haya all\u00ed algo esencial para la constituci\u00f3n de la realidad, pero es necesario a\u00fan comprender c\u00f3mo funciona. Porque, o uno o lo otro: o el amor es lo que Freud describe, funci\u00f3n imaginaria en su fundamento, o bien es el fundamento y la base del mundo. As\u00ed como hay dos narcisismos debe haber dos amores, Eros y Agape.\u201d P.194<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo XI<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl comentario esencial de Freud es que resulta casi indiferente que una elaboraci\u00f3n de la libido \u2013saben lo dif\u00edcil que es traducir\u00a0<em>Verarbeitung<\/em>\u00a0y\u00a0<em>elaboraci\u00f3n<\/em>\u00a0no es totalmente adecuado- se produzca sobre objetos reales u objetos imaginarios. La diferencia s\u00f3lo aparece m\u00e1s tarde, cuando la orientaci\u00f3n de la libido se efect\u00faa sobre objetos irreales. Esto conduce a\u00a0<em>Stauung,\u00a0<\/em>a embalsar la libido, lo cual nos introduce al car\u00e1cter imaginario del ego, puesto que se trata de su libido.\u201d P.199<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa noci\u00f3n de Anlehnung no carece de relaci\u00f3n con la noci\u00f3n de dependencia desarrollada posteriormente. Pero es una noci\u00f3n m\u00e1s amplia y m\u00e1s rica. Freud hace una lista de los diferentes tipos de fijaci\u00f3n amorosa, que excluye toda referencia a lo que podr\u00eda llamase una relaci\u00f3n madura, ese mito del psicoan\u00e1lisis. Existe ante todo, en el campo de la fijaci\u00f3n amorosa, de la Verliebtheit, el tipo narcis\u00edstico. Est\u00e1 fijado pues se ama primero, lo que uno mismo es, vale decir, como Freud lo precisa entre par\u00e9ntesis, uno mismo; segundo, por lo que uno ha sido; tercero, por lo que uno quisiera ser; y cuarto, la persona que fue una parte del propio yo. Es el Narzissmustypus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Anlehnungstypus no es menos imaginario, pues est\u00e1 fundado tambi\u00e9n en una inversi\u00f3n de identificaci\u00f3n. El sujeto se ubica entonces en una situaci\u00f3n primitiva. Ama a la mujer que alimenta y al hombre que protege.\u201d P.201<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe trata aqu\u00ed de la seducci\u00f3n que ejerce el narcisismo. Freud se\u00f1ala lo fascinante y satisfactorio que es, para todo ser humano, la aprehensi\u00f3n de un ser que presenta las caracter\u00edsticas de ese mundo clausurado, cerrado sobre s\u00ed mismo, satisfecho, pleno, que representa el tipo narcis\u00edstico. La compara con la seducci\u00f3n soberana que ejerce un bello animal.\u201d P.202<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY Freud emplea aqu\u00ed\u00a0<em>Ich-Ideal,\u00a0<\/em>que es exactamente sim\u00e9trico y opuesto a\u00a0<em>Ideal-Ich.\u00a0<\/em>Signo de que Freud designa aqu\u00ed dos funciones diferentes. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto?\u2026\u201dp.203<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUno est\u00e1 en el plano de lo imaginario, el otro en el plano de lo simb\u00f3lico, ya que la exigencia del\u00a0<em>Ich-ideal\u00a0<\/em>encuentra su lugar en el conjunto de las exigencias de la ley.\u201d P.204<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cS\u00ed, estamos en la estructuraci\u00f3n. Exactamente all\u00ed donde se desarrolla toda la experiencia anal\u00edtica, en la uni\u00f3n de lo imaginario y lo simb\u00f3lico. Hace un rato, Leclaire plante\u00f3 el interrogante acerca de la funci\u00f3n de la imagen, y la funci\u00f3n de, lo que \u00e9l llam\u00f3 la idea. Sabemos bien que la idea nunca vive sola. Vive con todas las otras ideas, ya nos lo ense\u00f1o Plat\u00f3n.\u201d P.208<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo XI.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDigamos que en el mundo animal, todo el ciclo del comportamiento sexual est\u00e1 dominado por lo imaginario. Por otra parte, es en el comportamiento sexual donde se manifiesta la mayor posibilidad de desplazamiento, incluso en el animal. Lo empleamos ya a t\u00edtulo experimental cuando le presentamos al animal una trampa, una falsa imagen, un compa\u00f1ero macho que no es m\u00e1s que una sombra provista de sus caracter\u00edsticas principales. En ocasi\u00f3n de las manifestaciones del fenotipo que, n muchas especies, se produce en el momento biol\u00f3gico que llama al comportamiento sexual. La posibilidad de desplazamiento, la dimensi\u00f3n imaginaria, ilusoria, es esencial a todo lo que pertenece al orden de los comportamientos sexuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSucede o no lo mismo en el hombre? Esta imagen podr\u00eda ser ese\u00a0<em>Ideal-Ich<\/em>\u00a0del que habl\u00e1bamos hace un rato. \u00bfPor qu\u00e9 no? No obstante, no se nos ocurre llamara\u00a0<em>Ideal-Ich<\/em>\u00a0a esta trampa. \u00bfD\u00f3nde situarlo entonces? Aqu\u00ed se revelan los m\u00e9ritos de mi aparatito.\u201d P. 210 \u2013 Se refiere a su esquema \u00f3ptico -.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cComo sabemos, las manifestaciones de la funci\u00f3n sexual en el hombre se caracterizan por un desorden eminente. Nada se adapta. Esa imagen, en torno a la cual nosotros, psicoanalistas, nos desplazamos, presenta, ya en la neurosis o en la perversi\u00f3n, una especie de fragmentaci\u00f3n, de estallido, de despedazamiento, de inadaptaci\u00f3n de inadecuaci\u00f3n. Existe una especie de juego de escondite entre la imagen y su objeto normal, suponiendo que adoptemos el ideal de una norma en el funcionamiento de la sexualidad \u00bfC\u00f3mo podemos entonces representarnos el mecanismo por el cual esa imaginaci\u00f3n en desorden llega finalmente, sin embargo, a cumplir su funci\u00f3n? P.21.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfDe qu\u00e9 se trata sino de ver cu\u00e1l es la funci\u00f3n del otro, del otro humano, en la adecuaci\u00f3n de lo imaginario y lo real?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvemos a encontrar el peque\u00f1o esquema. Le a\u00f1ad\u00ed en la \u00faltima reuni\u00f3n un perfeccionamiento que constituye una parte esencial de lo que intento demostrar. La imagen real s\u00f3lo puede verse de manera consistente en determinado campo del espacio real del aparato, el campo que est\u00e1 delante del aparato constituido por el espejo esf\u00e9rico y el ramillete invertido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos situado el sujeto en el borde del espejo esf\u00e9rico. Pero sabemos que la visi\u00f3n de una imagen en el espejo plano es exactamente equivalente, para el sujeto, a lo que ser\u00eda la imagen del objeto real para un espectador que estuviese m\u00e1s all\u00e1 de ese espejo, en el lugar mismo en que el sujeto ve su imagen. Podemos pues reemplazar el sujeto por un sujeto virtual, SV, situado en el interior del cono que delimita la posibilidad de la ilusi\u00f3n, o sea en el campo x\u00b4y\u00b4. El aparato que he inventado muestra pues que, estando colocado en un punto muy cercano a la imagen real, puede v\u00e9rsela no obstante en un espejo en estado de imagen virtual.Esto es lo que se produce en el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el resultado? Una simetr\u00eda muy particular. En efecto, el sujeto virtual, reflejo del otro m\u00edtico, es decir, el otro que somos, est\u00e1 all\u00ed donde primero hemos visto a nuestro ego: fuera nuestro, en la forma humana. Esta forma est\u00e1 fuera nuestro, no en tanto est\u00e1 hecha para captar un comportamiento sexual, sino en tanto est\u00e1 fundamentalmente vinculada con la impotencia primitiva del ser humano. El ser humano s\u00f3lo ve su forma realizada, total, el espejismo de s\u00ed mismo, fuera de s\u00ed mismo. Esta noci\u00f3n no figura aun en el art\u00edculo que estudiamos, s\u00f3lo surgir\u00e1 m\u00e1s tarde en la obra de Freud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que el sujeto, que s\u00ed existe, ve en el espejo es una imagen n\u00edtida o bien fragmentada, inconsistente, incompleta. Esto depende de su posici\u00f3n en relaci\u00f3n a la imagen real. Demasiado cerca de los bordes, se ve mal. Todo depende de la incidencia particular del espejo. S\u00f3lo en el cono puede obtenerse una imagen n\u00edtida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la inclinaci\u00f3n del espejo depende pues, que veamos, m\u00e1s o menos perfectamente, la imagen. En cuanto al espectador virtual, aquel al cual ustedes sustituyen mediante la ficci\u00f3n del espejo para ver la imagen real, basta que el espejo plano est\u00e9 inclinado de cierto modo, para que est\u00e9 en el campo desde donde se ve muy mal. Por este s\u00f3lo hecho, tambi\u00e9n ustedes ven muy mal la imagen en el espejo. Digamos que esto representa la dif\u00edcil acomodaci\u00f3n de lo imaginario en el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos suponer ahora que la inclinaci\u00f3n del espejo plano est\u00e1 dirigida por la voz del otro. Esto no existe a nivel del estadio del espejo, sino que se ha realizado posteriormente en nuestra relaci\u00f3n con el otro en su conjunto: la relaci\u00f3n simb\u00f3lica. Pueden comprender entonces que la regulaci\u00f3n de lo imaginario depende de algo que est\u00e1 situado de modo trascendente \u2013como dir\u00eda Hyppolite\u2014siendo lo trascendente en esta ocasi\u00f3n ni m\u00e1s ni menos que el v\u00ednculo simb\u00f3lico entre los seres humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es el v\u00ednculo simb\u00f3lico? Para poner los puntos sobre las \u00edes, digamos que, socialmente nos definimos por intermedio de la ley. Situamos a trav\u00e9s del intercambio de s\u00edmbolos, nuestros diferentes yos los unos respecto a los otros: usted es Mannoni y, yo, Jacques Lacan; estamos en cierta relaci\u00f3n simb\u00f3lica que es compleja, seg\u00fan los diferentes planos en que nos coloquemos, seg\u00fan estemos juntos en la comisar\u00eda, en esta sala o de viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, la relaci\u00f3n simb\u00f3lica define la posici\u00f3n del sujeto como vidente. La palabra, la funci\u00f3n simb\u00f3lica, define el mayor o menor grado de perfecci\u00f3n, de completitud, de aproximaci\u00f3n de lo imaginario. La distinci\u00f3n se efect\u00faa en esta representaci\u00f3n entre el Ideal-ich y el Ich-Ideal, entre yo ideal e ideal del yo. El ideal del yo dirige el juego de relaciones de las que depende toda relaci\u00f3n con el otro. Y de esta relaci\u00f3n con el otro depende el car\u00e1cter m\u00e1s o menos satisfactorio de la estructuraci\u00f3n imaginaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Semejante esquema ilustra que lo imaginario y lo real act\u00faan al mismo nivel. Para comprenderlo, basta perfeccionar un poco m\u00e1s el aparato. Supongan que este espejo es un vidrio. Ustedes se ven en el vidrio y ven los objetos que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1. Se trata justamente de eso: de una coincidencia entre ciertas im\u00e1genes y lo real. \u00bfDe qu\u00e9 otra cosa hablamos cuando evocamos una realidad oral, anal, genital, es decir, cierta relaci\u00f3n entre nuestras im\u00e1genes y las im\u00e1genes? Hablamos justamente de las im\u00e1genes del cuerpo humano, y de la humanizaci\u00f3n del mundo, su percepci\u00f3n en funci\u00f3n de im\u00e1genes ligadas a la estructuraci\u00f3n del cuerpo. Los objetos reales, que pasan por intermedio del espejo y a trav\u00e9s de \u00e9l, est\u00e1n en el mismo lugar que el objeto imaginario. Lo propio de la imagen es la carga por la libido. Se llama carga libidinal a aquello por lo cual un objeto deviene deseable, es decir, aquello por lo cual se confunde con esa imagen que llevamos en nosotros, de diversos modos, y en forma m\u00e1s o menos estructurada.\u201d P.211, 212, 213,214<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsto representa que en el hombre, no puede establecerse ninguna regulaci\u00f3n imaginaria, verdaderamente eficaz y completa, si no es mediante la intervenci\u00f3n de otra dimensi\u00f3n. Esto es lo que busca, al menos m\u00edticamente, el an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es mi deseo? \u00bfC\u00faal es mi posici\u00f3n en la estructuraci\u00f3n imaginaria? Esta posici\u00f3n s\u00f3lo puede concebirse en la medida en que haya un gu\u00eda que est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 de lo imaginario, a nivel del plano simb\u00f3lico, del intercambio legal, que s\u00f3lo puede encarnarse a trav\u00e9s del intercambio verbal entre los seres humanos. Ese gu\u00eda que dirige al sujeto es el ideal del yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La distinci\u00f3n es absolutamente esencial, y nos permite concebir lo que ocurre en el an\u00e1lisis en el plano imaginario, y que se llama transferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para captarla \u2013 \u00e9ste es el m\u00e9rito del texto de Freud \u2013 hay que comprender qu\u00e9 es la\u00a0<em>Verliebtheit,\u00a0<\/em>el amor. El amor es un fen\u00f3meno que ocurre a nivel de lo imaginario y que provoca una verdadera subducci\u00f3n de lo simb\u00f3lico, algo as\u00ed como una anulaci\u00f3n, una perturbaci\u00f3n de la funci\u00f3n del ideal del yo. El amor vuelve a abrir las puertas \u2013 como escribe Freud sin ambages \u2014 a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<em>Ich-Ideal,\u00a0<\/em>el ideal del yo, es el otro en tanto hablante el otro en tanto tiene conmigo una relaci\u00f3n simb\u00f3lica, sublimada, que en nuestro manejo din\u00e1mico es a la vez semejante y diferente a la libido imaginaria. El intercambio simb\u00f3lico es lo que vincula a los seres humanos, o sea la palabra, y en tanto tal permite identificar al sujeto. No hay aqu\u00ed met\u00e1fora: el s\u00edmbolo da a luz seres inteligentes, como dice Hegel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<em>Ich-Ideal,\u00a0<\/em>en tanto hablante, puede llegar a situarse en el mundo de los objetos a nivel del Ideal-Ich, o sea en el nivel donde puede producirse esa captaci\u00f3n narcis\u00edstica con que Freud nos machaca los o\u00eddos a lo largo de este texto. Observen que en el momento en que se produce esta confusi\u00f3n, no hay ya ninguna regulaci\u00f3n posible del aparato. Dicho de otro modo, cuando se est\u00e1 enmorado, se est\u00e1 loco, como lo expresa el lenguaje popular. Quisiera ilustrar aqu\u00ed la psicolog\u00eda del flechazo. Recuerden a Werther cuando ve por primera vez a Lotte cuidando a un ni\u00f1o. Es una imagen perfectamente satisfactoria del Anlehnungstypus en el plano anacl\u00edtico. Esta coincidencia del objeto con la imagen fundamental para el h\u00e9roe de Goethe, desencadena su apego morta. Habr\u00e1 que elucidar, la pr\u00f3xima vez, porqu\u00e9 ese apego es fundamentalmente mortal. Esto es el amor. En el amor se ama al propio yo, al propio yo realizado a nivel imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos matamos intentando resolver este problema: \u00bfc\u00f3mo puede producirse la transferencia en los neur\u00f3ticos, tan trabados en el plano del amor? La producci\u00f3n de la transferencia tiene un car\u00e1cter absolutamente universal, verdaderamente autom\u00e1tico, mientras que las exigencias del amor, por el contrario, son, como todos lo saben, tan espec\u00edficas\u2026 No todos los d\u00edas encontramos lo que est\u00e1 hecho de tal modo que pueda brindarnos justo la imagen de nuestro deseo. \u00bfC\u00f3mo es posible entonces que en la relaci\u00f3n anal\u00edtica la transferencia, de igual naturaleza que el amor \u2013 Freud lo dice en el texto que di a examinar a Granoff \u2013 se produzca incluso antes, puede decirse, que el an\u00e1lisis haya comenzado? Ciertamente, quiz\u00e1 no sea del todo igual, antes y durante el an\u00e1lisis.\u201d P. 215, 216.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo 12<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cYa que usted fue quien tuvo la amabilidad de acosarme hoy, no veo porqu\u00e9 no comenzar recordando el tema Hegeliano fundamental: el deseo del hombre es el deseo del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es esto lo expresado en el modelo del espejo plano. Volvemos a encontrar tambi\u00e9n aqu\u00ed el cl\u00e1sico estadio del espejo de Jacques Lacan, ese momento de viraje que aparece en el desarrollo cuando el individuo hace de su propia imagen en el espejo, de \u00e9l mismo, un ejercicio triunfante. Por ciertas correlaciones de su comportamiento podemos entender que se trata aqu\u00ed, por vez primera, de una captaci\u00f3n anticipada del dominio.\u201d P.222<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl sujeto localiza y reconoce originariamente el deseo por intermedio no s\u00f3lo de su propia imagen, sino del cuerpo de su semejante. Exactamente en ese momento, se aisla en el ser humano la conciencia en tanto que conciencia de si. Porque reconoce su deseo en el cuerpo del otro el intercambio se efect\u00faa. Es porque su deseo ha pasado del otro lado que \u00e9l se asimila al cuerpo del otro, se reconoce como cuerpo.\u201d P.223<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026Mientras que es indudable que, si hay para nosotros un dato fundamental, anterior incluso a toda emergencia del registro de la conciencia desdichada, este es justamente la distinci\u00f3n entre nuestra conciencia y nuestro cuerpo. Esta distinci\u00f3n hace de nuestro cuerpo algo ficticio, de lo cual nuestra conciencia es incapaz de desligarse, pero del que ella se concibe \u2013tal vez no sean estos los t\u00e9rminos m\u00e1s apropiados- como distinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La distinci\u00f3n entre conciencia y cuerpo se efect\u00faa en ese brusco intercambio de roles que tiene lugar en la experiencia del espejo cuando se trata del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026nos reconocemos como cuerpo en la medida en que esos otros, indispensables para reconocer nuestro deseo, tambi\u00e9n tienen un cuerpo, o m\u00e1s exactamente, que nosotros al igual que ellos lo tenemos.\u201d P.223, 224<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl cuerpo como deseo despedazado busc\u00e1ndose, y el cuerpo como ideal de s\u00ed, vuelven a proyectarse del lado del sujeto como cuerpo despedazado, al mismo tiempo que ve al otro como cuerpo perfecto. Para el sujeto, un cuerpo despedazado es una imagen esencialmente desmembrable de su cuerpo.\u201d P.225<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl hombre alcanza la culminaci\u00f3n de su libido antes de alcanzar su objeto. Por all\u00ed se introduce esa falla especial que se perpet\u00faa en \u00e9l en la relaci\u00f3n con otro, infinitamente m\u00e1s mortal para \u00e9l que para cualquier otro animal. Esta imagen del amo, que es la que \u00e9l ve como imagen especular, se confunde, en el hombre, con la imagen de la muerte. El hombre puede estar en presencia del amo absoluto. Lo que est\u00e1 originariamente, se lo hayan o no ense\u00f1ado, en tanto est\u00e1 sometido a esa imagen\u201d p.226<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEntonces, el sujeto adquiere conciencia de su deseo en el otro, por intermedio de la imagen del otro; imagen del otro que le proporciona el espectro de su propio dominio. As\u00ed como es harto frecuente que en nuestros razonamientos cient\u00edficos reduzcamos el sujeto a un ojo, tambi\u00e9n podr\u00edamos reducirlo a un personaje instant\u00e1neo captado en relaci\u00f3n a la imagen anticipada de si mismo, independientemente de su evoluci\u00f3n. Pero resulta que se trata de un ser humano, que ha nacido en estado de impotencia y al que, muy precozmente, las palabras, el lenguaje, le han servido de llamado, y de los m\u00e1s miserables cuando de sus gritos depend\u00eda su alimeto.\u201d P.235<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara concebir la incidencia de la relaci\u00f3n simb\u00f3lica en mi peque\u00f1o modelo, basta suponer que lo que produce los virajes del espejo \u2013los que presentar\u00e1n al sujeto, en el otro, en el otro absoluto, diferentes figuras de su deseo\u2014es la intervenci\u00f3n de las relaciones de lenguaje. Hay conexi\u00f3n entre la dimensi\u00f3n imaginaria y el sistema simb\u00f3lico, en la medida en que en \u00e9l se inscribe la historia del sujeto, no el Entwickelung, el desarrollo, sino la Geschichte, o sea aquello en lo que el sujeto se reconoce correlativamente, en el pasado y en el porvenir.\u201d P.237<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 2 cap\u00edtulo 13<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCuando Freud habla del ego, o se trata en absoluto de algo incisivo determinante, imperativo que podr\u00edamos confundir con lo que la psicolog\u00eda acad\u00e9mica denomina instancias superiores. Freud se\u00f1ala que debe tener una relaci\u00f3n muy estrecha con la superficie del cuerpo. No se trata de la superficie sensible, sensorial, impresionada, sino de esa superficie en tanto est\u00e1 reflejada en una forma. No hay forma sin superficie; una forma se define por una superficie: por la diferencia en lo id\u00e9ntico, es decir, por la superficie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen de la forma del otro es asumida por el sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 situada en su interior, es gracias a esta superficie que, en la psicolog\u00eda humana, se introduce esa relaci\u00f3n del adentro con el afuera por la cual el sujeto se sabe, se conoce como cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, \u00e9sta es la \u00fanica diferencia verdaderamente fundamental entre la psicolog\u00eda humana y la psicolog\u00eda animal. El hombre sabe que es un cuerpo, cuando en realidad no hay ninguna raz\u00f3n para que lo sepa, puesto que est\u00e1 en su interior. Tambi\u00e9n el animal est\u00e1 en su interior, pero no tenemos raz\u00f3n alguna para pensar que se lo representa as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre se aprehende como cuerpo, como forma vac\u00eda del cuerpo, en un movimiento de b\u00e1scula, de intercambio con el otro. Asimismo aprender\u00e1 a reconocer invertido en el otro todo lo que en \u00e9l est\u00e1 entonces en estado de puro deseo, deseo originario, inconstituido y confuso, deseo que se expresa en el vagido del ni\u00f1o. Aprender\u00e1, pues a\u00fan no lo ha aprendido, tan s\u00f3lo cuando pongamos en juego la comunicaci\u00f3n.\u201d P.253<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el origen, antes del lenguaje, el deseo s\u00f3lo existe en el plano \u00fanico de la relaci\u00f3n imaginaria del estadio especular; existe proyectado, alienado en el otro. La tensi\u00f3n que provoca no tiene salida. Es decir que no tiene otra salida\u2014Hegel lo ense\u00f1a\u2013 que la destrucci\u00f3n del otro\u201d p. 253, 254<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Punto 4 cap\u00edtulo 13<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa relaci\u00f3n imaginaria primordial brinda el marco fundamental de todo erotismo posible. El objeto de Eros en tanto tal deber\u00e1 someterse a esta condici\u00f3n. La relaci\u00f3n objetal siempre debe someterse al marco narcisista e inscribirse en \u00e9l. Ciertamente, lo trasciende, pero lo hace de modo tal que resulta imposible su realizaci\u00f3n en el plano imaginario. Esto constituye para el sujeto, la necesidad de lo que llamar\u00e9 amor.\u201d P.259<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 1 cap\u00edtulo 14<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el sujeto humano, el deseo es realizado en el otro, por el otro \u2013en casa del otro, como dijo el Dr. Pujols \u2013. Es \u00e9ste el segundo tiempo, el tiempo especular, el momento en que el sujeto ha integrado la forma del yo. Pero s\u00f3lo pudo integrarla despu\u00e9s de un primer juego de b\u00e1scula, por el cual, precisamente, cambio su yo por ese deseo que ve en el otro. A partir de entonces, el deseo del otro, que es el deseo del hombre, entra en la mediatizaci\u00f3n del lenguaje. Es en el otro, por el otro, que el deseo es nombrado. Entra en la relaci\u00f3n simb\u00f3lica del yo (je) y el t\u00fa, en una relaci\u00f3n de reconocimiento rec\u00edproco y de trascendencia, en el orden de una ley ya preparada para incluir la historia de cada individuo.\u201d P.263<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cResumiendo. A la proyecci\u00f3n de la imagen le sigue constantemente la del deseo. Correlativamente, hay re-introyecci\u00f3n del deseo. Movimiento de b\u00e1scula, juego en espejo. Por supuesto, esta articulaci\u00f3n no se produce una sola vez. Se repite. Y en el curso de este ciclo, el ni\u00f1o re-integra, re-asume sus deseos.\u201d P.265<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 2 cap\u00edtulo 14<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSea lo que fuere, si la libido primitiva est\u00e1 relacionada con el estado prematuro, la segunda libido es de naturaleza diferente. Va m\u00e1s all\u00e1, responde a una primera maduraci\u00f3n del deseo, sino del desarrollo vital. Al menos es lo que debemos suponer, a fin de que la teor\u00eda se mantenga en pie y que la experiencia pueda ser explicada. Hay aqu\u00ed un cambio radical de nivel en la relaci\u00f3n del ser humano con la imagen, con el otro. Es el pivote de lo que se llama la maduraci\u00f3n, en torno al cual gira todo el drama ed\u00edpico. Es el correlato instintual de lo que en el Edipo ocurre en el plano situacional.\u201d P.267<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa ruptura de las amarras de la palabra permite que el sujeto vea, al menos sucesivamente, las diversas partes de su imagen, y que obtenga lo que podemos una proyecci\u00f3n narcisista m\u00e1xima. En este sentido, el an\u00e1lisis es a\u00fan bastante rudimentario, puesto que consiste, es preciso decirlo, en soltar todo, viendo luego lo que esto producir\u00e1. No es inconcebible que las cosas hubieran podido, podr\u00edan ser conducidas de otro modo. Pero es evidente que esto solo puede tender a producir al m\u00e1ximo la revelaci\u00f3n narcisista en el plano imaginario.\u201d P.269, 270<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 1 cap\u00edtulo 15<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn ese momento, el deseo es sentido por el sujeto, y no puede sentirlo sin contar con la conjunci\u00f3n de la palabra. Este es un momento de pura angustia, y nada m\u00e1s. El deseo emerge en una confrontaci\u00f3n con la imagen. Cuando esta imagen que hab\u00eda sido des-completada, se completa, cuando surge la faceta imaginaria que no estaba integrada, que estaba suprimida, entonces aparece la angustia. Este es el punto fecundo.\u201d P.278, 279<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna vez realizado el n\u00famero de vueltas necesarias para que aparezcan los objetos del sujeto, y para que su historia imaginaria sea completada, una vez nombrados y reintegrados los deseos sucesivos, tensionarios, suspendidos, angustiantes del sujeto, sin embargo, no todo est\u00e1 terminado. Lo que primero estuvo en O, y luego en O\u00b4, y despu\u00e9s de nuevo en O, debe trasladarse ahora al sistema completado de los s\u00edmbolos. As\u00ed lo exige la salida del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfD\u00f3nde se detendr\u00e1 esta remisi\u00f3n? Deber\u00edamos impulsar la intervenci\u00f3n anal\u00edtica hasta entablar di\u00e1logos fundamentales sobre la valent\u00eda y la justicia, siguiendo as\u00ed la gran tradici\u00f3n dial\u00e9ctica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es una pregunta. No es f\u00e1cil responderla porque, a decir verdad, el hombre contempor\u00e1neo se ha vuelto singularmente poco h\u00e1bil para abordar estos grandes temas. Prefiere resolver las cosas en t\u00e9rminos de conducta, adaptaci\u00f3n, moral de grupo y otras pamplinas. De ah\u00ed la gravedad del problema que plantea la formaci\u00f3n humana del analista.\u201d P.293, 294<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 3 cap\u00edtulo 17<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cContrariamente a lo que se cree desde el comienzo, para el ni\u00f1o, est\u00e1n lo simb\u00f3lico y lo real. La totalidad de lo que vemos componerse, enriquecerse y diversificarse en el registro de lo imaginario parte de esos dos polos. Si creen ustedes que el ni\u00f1o est\u00e1 m\u00e1s cautivo de lo imaginario que de lo dem\u00e1s, en cierto sentido tienen raz\u00f3n. Lo imaginario est\u00e1 ah\u00ed. Pero nos es totalmente inaccesible. S\u00f3lo es accesible a partir de sus realizaciones en el adulto.\u201d P.319<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 1 cap\u00edtulo 18<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cIncesante b\u00e1scula del espejuelo que, a cada instante, da una vuelta completa sobre s\u00ed mismo: el sujeto se agota en la persecuci\u00f3n del deseo del otro, que jam\u00e1s podr\u00e1 captar como su propio deseo, porque su propio deseo es el deseo del otro. Se persigue a si mismo. En esto radica el drama de esa pasi\u00f3n celosa que tambi\u00e9n es una forma de relaci\u00f3n subjetiva imaginaria.\u201d P.323<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA fin de cuentas, gran parte de la experiencia anal\u00edtica no es m\u00e1s que esto: la exploraci\u00f3n de los callejones sin salida de la experiencia imaginaria, de sus prolongaciones que no son innumerables pues descansan en la estructura misma del cuerpo en tanto que ella define como tal, una topograf\u00eda concreta. En la historia del sujeto, o m\u00e1s bien en su desarrollo, aparecen ciertos momentos fecundos, temporalizados, en los que se revelan los diferentes estilos de frustraci\u00f3n. Son los huecos, las fallas, las hiancias aparecidas en el desarrollo las que definen estos momentos fecundos.\u201d P.324<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 2 cap\u00edtulo 18<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa relaci\u00f3n del amo y el esclavo es un ejemplo l\u00edmite, puesto que, claro est\u00e1, el registro imaginario donde se despliega s\u00f3lo aparece en el l\u00edmite de nuestra experiencia. La experiencia anal\u00edtica no es total. Se define en otro plano que el plano imaginario: en el plano simb\u00f3lico.\u201d P.325<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 4 cap\u00edtulo 18<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsto tambi\u00e9n despierta ecos en mis o\u00eddos. Pero no concibo el fin del an\u00e1lisis del mismo modo. La f\u00f3rmula de Freud:\u00a0<em>donde el ello estaba, el yo debe estar<\/em>, es entendida habitualmente como una grosera especializaci\u00f3n, y, a fin de cuentas, se reduce la reconquista anal\u00edtica del ello a un acto de espejismo. El ego se ve en s\u00ed mismo que no es m\u00e1s que su \u00faltima alienaci\u00f3n, tan s\u00f3lo m\u00e1s perfeccionada que todas las que hasta entonces conoci\u00f3.\u201d P.338<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 3 cap\u00edtulo 19<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs muy agradable ver lo lejos que llega el autor y, a la vez, las dificultades que encuentra. Para \u00e9l, todo sucede a nivel de lo imaginario. Cree que el fundamento de la transferencia es la proyecci\u00f3n en la realidad de algo que no est\u00e1 all\u00ed. El sujeto exige a su compa\u00f1ero ser una forma, un modelo, por ejemplo, de su padre.\u201d P.348<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 1 cap\u00edtulo 20<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsa precisi\u00f3n es la siguiente: la funci\u00f3n de la transferencia s\u00f3lo puede ser comprendida en el plano simb\u00f3lico. Todas las manifestaciones en donde la vemos aparecer, incluso en el dominio de lo imaginario, se ordenan en torno a este punto central\u201d. P.357<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 1 cap\u00edtulo 21<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara situar los problemas que a ella se refieren, es preciso partir del punto central al que nos ha llevado nuestra investigaci\u00f3n dial\u00e9ctica, a saber, que no se puede explicar la transferencia por una relaci\u00f3n dual imaginaria; el motor de su progreso es la palabra.\u201d P.379<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 3 cap\u00edtulo 21<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEste esquema presentifica lo siguiente: s\u00f3lo en la dimensi\u00f3n del ser, y no en la de lo real, pueden inscribirse las tres pasiones fundamentales: en la uni\u00f3n entre lo simb\u00f3lico y lo imaginario, esa ruptura, esa arista que se llama el amor; en la uni\u00f3n entre lo imaginario y lo real, el odio; en la uni\u00f3n entre lo real y lo simb\u00f3lico, la ignorancia.\u201d P.394<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 2 cap\u00edtulo 22<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAprendan a distinguir ahora el amor como pasi\u00f3n imaginaria del don activo que \u00e9l constituye en el plano simb\u00f3lico. El amor, el amor de quien desea ser amado, es esencialmente una tentativa de capturar al otro en si mismo, de capturarlo en si mismo como objeto. La primera vez que habl\u00e9 extensamente del amor narcisista fue -recuerden- en la prolongaci\u00f3n misma de la dial\u00e9ctica de la perversi\u00f3n.\u201d P.401<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 3 cap\u00edtulo 22<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otra forma de abordar el problema de la transferencia: hacerlo a partir de ese nivel de lo imaginario cuya importancia no dejamos de subrayar aqu\u00ed. El desarrollo relativamente reciente de la etolog\u00eda animal nos permite darle una estructuraci\u00f3n m\u00e1s clara que la que le daba Freud. Pero esta dimensi\u00f3n \u2013<em>imaginare-<\/em>\u00a0fue nombrada efectivamente como tal en el texto de Freud. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda haberlo evitado? Ya lo vieron este a\u00f1o en\u00a0<em>Introducci\u00f3n al narcisismo<\/em>: la relaci\u00f3n del ser viviente con los objetos que desea se articula con condiciones de\u00a0<em>Gestalt\u00a0<\/em>que sit\u00faan como tal a la funci\u00f3n de lo imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda anal\u00edtica no desconoce la funci\u00f3n de lo imaginario; pero introducirla tan s\u00f3lo para tratar la transferencia equivale a ponerse orejeras, pues la encontramos en todas partes y, particularmente, cuando se trata de la identificaci\u00f3n. Pero tampoco hay que emplearla a tontas y a locas.\u201d P. 409<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el hombre, lo imaginario est\u00e1 reducido, especializado, centrado en la imagen especular\u2026que constituye a la vez los callejones sin salida y la funci\u00f3n de la relaci\u00f3n imaginaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen del yo \u2013por el s\u00f3lo hecho de ser imagen, el yo es yo ideal- resume toda la relaci\u00f3n imaginaria en el hombre. Por producirse en un momento en que las funciones no est\u00e1n aun plenamente desarrolladas, adquiere un valor saludable, que la asunci\u00f3n jubilatoria del fen\u00f3meno del espejo expresa suficientemente; sin embargo, no por ello deja de estar en relaci\u00f3n con la prematuraci\u00f3n vital, y en consecuencia, con un d\u00e9ficit originario, con una hiancia a la que su estructura queda ligada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta imagen de s\u00ed, el sujeto volver\u00e1 a encontrarla constantemente como marco de sus categor\u00edas, de su aprehensi\u00f3n del mundo: como objeto, y esto, teniendo como intermediario al otro. Es en el otro siempre donde volver\u00e1 a encontrar a su yo ideal, a partir de all\u00ed se desarrolla la dial\u00e9ctica de sus relaciones con el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el otro satura, colma esa imagen, se convierte en objeto de una carga narcisista que es la<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Verliebtheit.\u00a0<\/em>Recuerden a Werther encontrando a Carlota en el momento en que ella sostiene<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">en los brazos a un ni\u00f1o; ella justo coincide con la imago narcisita del joven h\u00e9roe de la novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, y si siguiendo la misma l\u00ednea, si el otro aparece frustrando al sujeto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">en su ideal y en su propia imagen, genera la tensi\u00f3n destructva m\u00e1xima. Por un pelo, la relaci\u00f3n imaginaria con el otro vira en un sentido o en otro; es esta la clave de los problemas que Freud plantea en lo que concierne a la s\u00fabita transformaci\u00f3n entre amor y odio en la\u00a0<em>Verliebtheit.\u201d\u00a0<\/em>P.410, 411<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl fen\u00f3meno de la transferencia encuentra la cristalizaci\u00f3n imaginaria. Gira en torno a ella y con ella debe reunirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En O, coloco la noci\u00f3n del yo (moi) inconsciente del sujeto. Este inconsciente est\u00e1 constituido por lo que el sujeto esencialmente desconoce de su imagen estructurante, de la imagen de su yo, es decir, las capturas por las fijaciones imaginarias que fueron inasimilables en el desarrollo simb\u00f3lico de su historia; esto significa que eran traum\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 se trata en el an\u00e1lisis? Se trata de que el sujeto pueda totalizar los diversos accidentes cuya memoria est\u00e1 conservada en O en forma tal que su acceso le est\u00e1 cerrado. Ella s\u00f3lo se abre por la verbalizaci\u00f3n, es decir por la mediaci\u00f3n del otro, o sea por el analista. A trav\u00e9s de la asunci\u00f3n hablada de su historia, el sujeto se compromete en la v\u00eda de la realizaci\u00f3n de su imaginario truncado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que el sujeto lo asume en el discurso se produce ese complemento de lo imaginario que se realiza en el otro, en la medida en que se lo hace o\u00edr al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que est\u00e1 en O pasa a O\u00b4. Todolo proferido desde A, del lado del sujeto, se escucha en B, del lado del analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El analista lo escucha, pero a la vuelta tambi\u00e9n lo oye el sujeto. El eco de su discurso es sim\u00e9trico al car\u00e1cter especular de la imagen. Esta dial\u00e9ctica giratoria, que les represento en el esquema por una espiral, ci\u00f1e cada vez m\u00e1s cerca a O y O\u00b4.El progreso del sujeto en su ser, debe finalmente llevarlo a O, pasando por una serie de puntos que se reparten entre A y O.\u201d p.412<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cS\u00f3lo despu\u00e9s de haber intentado unas cuantas salidas imaginarias fuera de la prisi\u00f3n del amo, de acuerdo a ciertas escansiones, a ciero\u00a0<em>timing<\/em>, s\u00f3lo entonces podr\u00e1 el obsesivo realizar el concepto de sus obsesiones, es decir, lo que ellas significan.\u201d P.416<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-4029691ace5ac6f9c fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_4029691ace5ac6f9c\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"4029691ace5ac6f9c\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#4029691ace5ac6f9c\" href=\"#4029691ace5ac6f9c\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">SEMINARIO 6<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"4029691ace5ac6f9c\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_4029691ace5ac6f9c\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo I. p. 27; p. 28; p. 33<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Defensa del sujeto)>\u00a0\u201c\u2026El sujeto se defiende de su desamparo y, con ese medio que le brinda la experiencia imaginaria de la relaci\u00f3n con el otro, construye algo que, a diferencia de la experiencia especular, es flexible con el otro\u201d. (P\u00e1g. 28 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 28 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo II. p. 42; p. 47; p. 49; p. 50<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Relaci\u00f3n de homolog\u00eda entre los dos pisos del grafo del deseo)> \u201cSin duda, ustedes no son incapaces de adivinar desde ahora lo que puede tener de rico el hecho de que, en el campo abierto entre los dos discursos, se inscriba una relaci\u00f3n imaginaria que reproduce de manera hom\u00f3loga la relaci\u00f3n con el otro en el juego de prestancia.\u201d (P\u00e1g. 47 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 47 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo III. p. 65; p. 69<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(En una alucinaci\u00f3n hay en juego significantes y no im\u00e1genes)> \u201cSi una alucinaci\u00f3n nos plantea problemas que le son propios, se debe a que est\u00e1n en juego significantes y no im\u00e1genes, ni cosas, ni percepciones, esas\u00a0<em>falsas percepciones de lo real<\/em>, como dicen.\u201d (P\u00e1g. 65 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 65 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo IV. p. 82<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo V. p. 95; p. 102; p. 110<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El se\u00f1uelo del sujeto)> \u201cDetr\u00e1s de ese sufrimiento se mantiene el se\u00f1uelo, el \u00fanico al cual el sujeto puede aferrarse en ese momento crucial. \u00bfY cu\u00e1l es? Es justamente el del rival, el del asesino del padre, el de la fijaci\u00f3n imaginaria.\u201d (P\u00e1g. 110 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 110 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VI. p. 113; p. 119; p. 123; p. 125; p. 126; p. 127<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La relaci\u00f3n sujeto objeto, la dimensi\u00f3n del narcisismo)> \u201cLa identificaci\u00f3n con la imagen del padre no es m\u00e1s que un caso particular de lo que ahora debemos abordar como aquello que constituye la soluci\u00f3n m\u00e1s general de la relaci\u00f3n sujeto objeto, de la confrontaci\u00f3n del sujeto tachado con la a del objeto, a saber, la introducci\u00f3n de la funci\u00f3n imaginaria bajo su forma m\u00e1s general, es decir, la dimensi\u00f3n del narcisismo.\u201d (P\u00e1g. 126 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 126 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VII. p. 129; p. 120; p. 131; p. 134; p. 135; p. 136; p. 138; p. 140; p. 142; p. 144; p. 145; p. 146; p. 147; p. 148<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Asunci\u00f3n de la posici\u00f3n genital, castraci\u00f3n)> \u201cDe ello parte el hecho de que, en toda asunci\u00f3n de la posici\u00f3n madura, la posici\u00f3n que denominamos genital, se produce algo que tiene su incidencia en el nivel imaginario: se llama castraci\u00f3n.\u201d (P\u00e1g. 135 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 135 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VIII. p. 159<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Sentido del fantasma entre dos l\u00edneas del grafo del deseo)> \u201cLa restituci\u00f3n del sentido del fantasma, que es algo imaginario, se inscribe en el grafo entre estas dos l\u00edneas: entre el enunciado de la intenci\u00f3n del sujeto por un lado, y por otro lado la enunciaci\u00f3n en la cual el sujeto lee su intenci\u00f3n bajo una forma profundamente descompuesta, parcelada, fragmentada, refractada, por la lengua.\u201d (P\u00e1g. 159 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 159 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo IX. p. 173; p. 174; p. 181; p. 184; p. 186; p. 187; p. 189; p. 190<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a min\u00fascula, localizaci\u00f3n de un fantasma)> (\u201cNo es \u00e9l, en la medida en que aqu\u00ed hay otro, otro imaginario,\u00a0<em>a<\/em>\u00a0min\u00fascula \u2013 primera indicaci\u00f3n que les permite localizar en esta escena un fantasma como tal y que les confirma la validez de esa localizaci\u00f3n.\u201d (P\u00e1g. 187 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 187 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo X. p. 192; p. 193; p. 194; p. 196; p. 198; p. 199; p. 200; p. 201; p. 208; p. 209<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El deseo y su relaci\u00f3n con el fantasma)> \u201cAs\u00ed como el yo se constituye en cierta relaci\u00f3n con el otro imaginario, el deseo se instituye y se fija en cierta relaci\u00f3n con el fantasma.\u201d (P\u00e1g. 193 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 193 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XI. p. 214; p. 215; p. 219; p. 221; p. 228<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La caricia, el falo)> \u201cGran parte de las actividades de la caricia pone en juego el falo, en la medida en que, como ya les mostr\u00e9, \u00e9ste se perfila imaginariamente en el m\u00e1s all\u00e1 del partenaire natural.\u201d (P\u00e1g. 221 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 221 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XII. p. 236; p. 241; p. 242; p. 243; p. 244; p. 245; p. 246; p. 247; p. 248; p. 250; p. 254<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La madre, identificaci\u00f3n primitiva ideal del sujeto)> \u201cSe trata de la relaci\u00f3n del sujeto con su propia imagen, con su semejante, pero en la medida en que el sujeto ve a este semejante en cierta relaci\u00f3n con la madre \u2013que aqu\u00ed es la madre como primitiva identificaci\u00f3n ideal, como primera forma del Uno.\u201d (P\u00e1g. 243 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 243 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XIII. p. 261; p. 262<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Anhelo ed\u00edpico de muerte del sujeto)> \u201cSe ve entonces que la inconciencia del sujeto concerniente al anhelo ed\u00edpico de muerte est\u00e1 encarnada, en la imagen del sue\u00f1o, bajo la forma del anhelo de que el padre no sepa que el hijo tuvo contra \u00e9l el anhelo de muerte aliviadora.\u00a0<em>\u00c9l no sab\u00eda<\/em>, dice el sue\u00f1o absurdamente,\u00a0<em>que estaba muerto.<\/em>\u201d (P\u00e1g. 262 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 262 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XIV. p. 290<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XV. p. 302; p. 307; p. 316; p. 319<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El significante y la relaci\u00f3n imaginaria con el cuerpo)> \u201c(\u2026) el significante, para decir el vocablo \u2013es lo mismo que ense\u00f1o, y paso mi tiempo dici\u00e9ndoles esto-, lo proveemos con nuestro imaginario, quiero decir, con nuestra relaci\u00f3n con nuestro propio cuerpo, ya que lo imaginario es eso.\u201d (P\u00e1g. 307 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 307 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVI. p. 326; p. 337<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(En el lugar de la palabra se instaura el orden de la verdad)> \u201c(\u2026) la palabra hace algo que se distingue de todas las formas inmanentes de captura de uno con respecto al otro, ya que se instaura un elemento tercero, a saber, ese lugar del Otro en el cual, aunque sea mentirosa, ella se inscribe como verdad. Nada equivale a esto en el registro imaginario.\u201d (P\u00e1g. 326 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 326 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVII. p. 340; p. 342; p. 343; p. 345; p. 346; p. 347; p. 348; p. 354<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La dial\u00e9ctica del deseo gira en torno al objeto\u00a0<em>a<\/em>)>\u201cEl objeto esencial en torno al cual gira la dial\u00e9ctica del deseo es\u00a0<em>a<\/em>. El sujeto all\u00ed se pone a prueba frente a un elemento que es alteridad en el nivel imaginario, tal como ya lo hemos articulado y definido muchas veces. Es imagen y es\u00a0<em>pathos<\/em>.\u201d (P\u00e1g. 345 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 345 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVIII. p. 361; p. 362; p. 364; p. 365; p. 371; p. 372; p. 373<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Referencia de Hamlet a la imagen del otro)> \u201cEn s\u00edntesis, a prop\u00f3sito de los m\u00e9ritos de Laerte, Hamlet se refiere a la imagen del otro como algo que no puede absorber por completo a quien la contempla.\u201d (P\u00e1g. 364 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 364 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XIX. p. 382; p. 383; p. 384; p. 386<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Mecanismo psic\u00f3tico, textura imaginaria )> \u201cYa he indicado el parentesco entre lo que en ese momento se produce y un mecanismo psic\u00f3tico: el sujeto no puede responder a ese duelo m\u00e1s que con su textura imaginaria (P\u00e1g. 383 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 383 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XX. p. 403; p. 406; p. 407; p. 408; p. 409<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El sentido m\u00e1s profundo de la castraci\u00f3n)> \u201cDicho de otro modo, algo real, sobre lo cual \u00e9l tiene influjo en una relaci\u00f3n imaginaria, es elevado a la pura y simple funci\u00f3n de significante. \u00c9ste es el sentido \u00faltimo, el sentido m\u00e1s profundo, de la castraci\u00f3n como tal.\u201d (P\u00e1g. 406 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 406 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXI. p. 418; p. 419; p. 425; p. 427; 430<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La respiraci\u00f3n en plano imaginario, simboliza al corte)> \u201cLa respiraci\u00f3n es ritmo, la respiraci\u00f3n es pulsaci\u00f3n, la respiraci\u00f3n es alternancia vital, no es nada que en el plano imaginario permita simbolizar precisamente aquello que est\u00e1 en juego, a saber, el intervalo, el corte.\u201d (P\u00e1g. 427 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 427 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXII. p. 436; p. 440<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El fantasma como apoyo imaginario del sujeto)> \u201cEn el punto exacto donde el sujeto no encuentra nada que pueda articularlo en calidad de sujeto de su discurso inconsciente, el fantasma representa, para \u00e9l, el papel del apoyo imaginario.\u201d (P\u00e1g. 440 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 440 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXIII. p. 461; p. 468<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Efectos de la interpretaci\u00f3n del fantasma)> \u201cTodo deriv\u00f3 del hecho de que ese fantasma fue interpretado en t\u00e9rminos de realidad, como una experiencia real de la madre f\u00e1lica. (\u2026) que all\u00ed el sujeto hace surgir la necesidad faltante del padre, en la medida en que \u00e9ste es requerido para la estabilizaci\u00f3n del deseo del sujeto.\u201d (P\u00e1g. 461 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 461 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXIV. p. 469; p. 471; p. 479<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Efectos de ubicar un punto imaginario)> \u201cEn todo dominio es leg\u00edtimo situar un punto imaginario, si podemos articular su estructura por lo que de \u00e9l parte. Aqu\u00ed, el punto imaginario va a permitirnos situar lo que en efecto ocurre dentro de las diferentes formas del sujeto.\u201d (P\u00e1g. 471 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 471 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXV. p. 487; p. 494; p. 501; p. 502<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Fantasmas inconscientes recubren lo imaginario del deseo)> \u201c(\u2026) la forma de los fantasmas inconscientes recubre lo que en el perverso se nos presenta como algo que ocupa el campo imaginario de su deseo.\u201d (P\u00e1g. 487 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 487 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXVI. p. 505; p. 513; p. 516; p. 517; p. 518<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Deseo del perverso, identificaci\u00f3n con la forma imaginaria del falo)> \u201cLa dimensi\u00f3n imaginaria del deseo del Otro \u2013en este caso, el de la madre-, de orden primordial, aqu\u00ed representa el papel central, decisivo, simbolizador, lo cual nos permite considerar que, en el nivel del deseo, el perverso est\u00e1 identificado con la forma imaginaria del falo.\u201d (P\u00e1g. 518 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 518 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XXVII. p. 527; p. 530<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La funci\u00f3n imaginaria cuando est\u00e1 enganchada)> \u201c\u00bfQu\u00e9 forma toma aqu\u00ed la funci\u00f3n imaginaria, en la medida de que est\u00e1 enganchada, en que atrae, a las dos cadenas del discurso, la cadena reprimida y la cadena patente, manifiesta?\u201d (P\u00e1g. 527 versi\u00f3n en portugu\u00e9s, p\u00e1g. 527 versi\u00f3n en espa\u00f1ol)<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-427337399a62c36ff fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_427337399a62c36ff\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"427337399a62c36ff\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#427337399a62c36ff\" href=\"#427337399a62c36ff\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">SEMINARIO 7<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"427337399a62c36ff\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_427337399a62c36ff\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa experi\u00eancia moral como tal, a saber, la referencia a la sanci\u00f3n, coloca al hombre en cierta relaci\u00f3n con su propia acci\u00f3n\u2026\u201d P. 11<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn efecto, si hay algo que el an\u00e1lisis indic\u00f3 es realmente, m\u00e1s all\u00e1 del sentimento de obligaci\u00f3n en sentido estricto, la import\u00e2ncia, la omnipresencia del sentimento de culpa.\u201d P. 11<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfNo es evidente, totalmente normal, que los ideales anal\u00edticos encuentren aqu\u00ed su lugar? Ellos no faltan. Florecen abundantemente. Medir, localizar, situar, organizar los valores, como se dice en cierto registro de la reflexi\u00f3n moral\u2026\u201d. P. 17<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cM\u00e1s de una vez, en la \u00e9poca en que hablaba de lo simb\u00f3lico y de lo imaginario y de su interacci\u00f3n rec\u00edproca, algunos entre ustedes se preguntaron qu\u00e9 era a fin de cuentas lo real\u2026\u201d. P. 21<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi, en efecto, el rey est\u00e1 desnudo, s\u00f3lo lo est\u00e1 bajo una cierta cantidad de vestimentas \u2013ficticias sin duda, pero sin embargo esenciales a su desnudez\u2026\u201d P. 24<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa estructura constitu\u00edda por la relaci\u00f3n imaginaria como tal, por el hecho de que el hombre narcisista entra doble en la dial\u00e9ctica de la ficci\u00f3n, encontrar\u00e1 quiz\u00e1 su clave al final de nuestra investigaci\u00f3n \u2026\u201d P. 24-25<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo II.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) \u2013 mi tesis es que la ley moral, el mandamiento moral, la presencia de la instancia moral, es aquello por lo cual, en nuestra actividad en tanto que estructurada por lo simb\u00f3lico, se presentifica lo real \u2013 lo real como tal, el peso de lo real\u2026\u201d P.30-31<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo II.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cFreud, en el curso de su llamado autoan\u00e1lisis, escribe en una corta carta, la carta 73 \u2013\u00a0<em>Meine Analyse geht weiter<\/em>, mi an\u00e1lisis prosigue, es mi inter\u00e9s principal,\u00a0<em>mein Hauptinteresse<\/em>, todo sigue estando todavia oscuro, incluso los problemas en juego, pero tiene un sentimento de comodidad \u2013 es, dice, como si uno no tuviese m\u00e1s que buscar en una c\u00e1mara de provisiones para sacar de ella lo que necessita\u2026\u201d P. 37-38<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo II.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa realidad es precaria. Y, precisamente en la medida en que su acceso es tan precario, los mandamientos que trazan su v\u00eda son tir\u00e1nicos. En tanto que gu\u00edas hacia lo real, los sentimientos son enga\u00f1osos\u201d P. 43<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo IV.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl\u00a0<em>Ding<\/em>\u00a0como\u00a0<em>Fremde<\/em>, extranjero e incluso hostil a veces, en todo caso como el primer exterior, es aquello en torno a lo cual se organiza todo el andar del sujeto. Sin ninguna duda es un andar de control, de referencia, \u00bfen relaci\u00f3n a qu\u00e9? \u2013 al mundo de sus deseos\u2026\u201d P. 68<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo IV.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn la paranoia, cosa curiosa, Freud nos aporta este t\u00e9rmino, que les ruego mediten en su surgimiento primordial,\u00a0<em>Versagen des Glauhens<\/em>. En ese primer extra\u00f1o, respecto al cual el sujeto debe ubicarse de entrada, el paranoico no cree\u2026\u201d P. 70<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 representa la emisi\u00f3n, la articulaci\u00f3n, el surgimiento fuera de nuestra voz de ese \u00a1T\u00fa! (Toi!) que puede surgir de nuestros l\u00e1bios en tal momento de desasosiego, de desamparo, de sorpresa, en presencia de algo que no llamar\u00e9 a toda prisa la muerte, sino seguramente un pr\u00f3jimo privilegiado para nosotros, alrededor del que giran nuestra mayores preocupaciones y que, sin embargo, no deja de embarazarnos?\u2026\u201d P. 72<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo V.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDas Ding \u2013 en el punto inicial, l\u00f3gica y a la vez cronol\u00f3gicamente, de la organizaci\u00f3n del mundo en el psiquismo \u2013 se presenta y se a\u00edsla como el t\u00e9rmino extranjero en torno al cual gira todo el movimento de la\u00a0<em>Vorstellung<\/em>, que Freud nos muestra gobernado por un principio regulador, el llamado principio del placer, ligado al funcionamiento del aparato neuronal\u2026.\u201d P. 74<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRetornemos a nuestra\u00a0<em>Vorstellungen<\/em>\u00a0y tratemos ahora de comprenderlas, de sorprenderlas, de detenerlas en su funcionamiento, para percatarnos de qu\u00e9 se trata en la psicolog\u00eda freudiana\u2026\u201d P. 77<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo VI.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo por ello deja de ser cierto que el segundo mandamiento, el que excluye formalmente no s\u00f3lo todo culto, sino toda imagen, toda representaci\u00f3n de lo que es en el cielo, en la tierra y en el abismo, me parece que muestra que se trata de una relaci\u00f3n totalmente particular con la afecci\u00f3n humana en su conjunto\u2026\u201d P. 101<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo VII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs claro que la libido con sus caracteres parad\u00f3jicos, arcaicos, llamados pregenitales, con su eterno polimorfismo, con ese mundo de im\u00e1genes ligadas a los modos pulsionales de los diferentes est\u00e1dios, orales, anales y genitales \u2013 que es tambi\u00e9n, sin duda alguna, la originalidad de la dimensi\u00f3n freudiana -, en suma, que todo ese microcosmos no tiene absolutamente nada que ver con el macrocosmos y s\u00f3lo engendra un mundo en la fantasia\u2026\u201d P. 115<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c \u201cFreud sanciona, de su estampilla \u00faltima a esto, introduciendo nuevamente, de una vez, por todas, esa imagen del mundo, esos falaces arquetipos, all\u00ed donde deben estar, es decir, en nuestro cuerpo\u2026\u201d P.116<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo VII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEste problema de la relaci\u00f3n con el objeto debe ser le\u00eddo freudianamente. Lo ven emerger de hecho en una relaci\u00f3n narcisista, relaci\u00f3n imaginaria. A este n\u00edvel, el objeto se introduce en la medida en que es perpetuamente intercambiable con el amor que tiene el sujeto por su propia imagen\u2026\u201d P. 121<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c \u201cA n\u00edvel de la sublimaci\u00f3n, el objeto es inseparable de las elaboraciones imaginarias y muy especialmente de las culturales. No es que la colectividad simplemente los reconozca como objetos \u00fatiles \u2013 encuentra en ellos el campo de distinci\u00f3n gracias al que puede, en cierto modo, enga\u00f1arse sobre\u00a0<em>das Ding<\/em>\u2026\u201d P. 123<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo VIII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa articulaci\u00f3n kleinian consiste en lo siguiente \u2013 el haber colocado, en el lugar central de das Ding, el cuerpo m\u00edtico de la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tend\u00eancia agressiva, transgressiva, m\u00e1s primordial, las agresiones primitivas y las agresiones retaliativas, se manifiestan en primer t\u00e9rmino en relaci\u00f3n a \u00e9l\u2026\u201d P. 131-132<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3.<\/strong>\u00a0<strong>Cap\u00edtulo VIII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQu\u00e9 puede querer decir ese cambio de meta? Se trata realmente de la meta y no, hablando en sentido estricto, del objeto, aunque como ya se los subray\u00e9 la vez pasada, \u00e9ste enseguida entre en juego\u2026\u201d P. 137<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa satisfacci\u00f3n del\u00a0<em>Trieb<\/em>\u00a0es pues, parad\u00f3jica, pues parece producirse en otro lugar que ah\u00ed donde est\u00e1 su meta. \u00bfNos contentaremos con decir, como Sterba por ejemplo, que, en efecto, la meta ha cambiado, antes era sexual y ahora ya no lo es? Por otro lado, as\u00ed es como Freud la articula. Debe concluirse entonces que la libido sexual se ha transformado en desexualizada. Y por eso su hija es muda\u2026\u201d P. 137-138<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) por toda una imaginer\u00eda, en la que vivimos en nuestras relaciones con la mujer\u201d P. 139<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 4. Cap\u00edtulo VIII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el an\u00e1lisis, el objeto es un punto de fijaci\u00f3n imaginario que brinda, cualquiera sea el registro en juego, satisfacci\u00f3n a una pulsi\u00f3n\u201d P. 140<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo IX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi la Cosa no estuviese fundamentalmente velada no estar\u00edamos con ella en esa forma de relaci\u00f3n que nos obliga \u2013 como todo el psiquismo se ve obligado a ello \u2013 a cercarla, incluso a contornearla, para concebirla. All\u00ed donde se afirma, se afirma en campos domesticados. Por eso los campos est\u00e1n definidos de ese modo \u2013 ella se presenta siempre como unidad velada\u2026\u201d P. 146-147<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo IX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAhora bien, si ustedes consideran el vaso desde la perspectiva que promov\u00ed primero, como un objeto hecho para representar la existencia del vac\u00edo en el centro de lo real que se llama la Cosa\u2026\u201d P. 151<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) hay identidad entre el modelamiento del significante y la introducci\u00f3n en lo real de una hiacia, de un agujero.\u201d P. 151<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo IX.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe trata en efecto de la cosa en tanto que ella es definida por el hecho de que define lo humano \u2013 aunque justamente lo humano nos escape.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto, lo que llamamos humano s\u00f3lo puede ser definido de la manera en que defin\u00ed reci\u00e9n a la Cosa, a saber, aquello que de lo real padece del significante\u2026\u201d P. 154-155<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo X.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAbordamos aqui la experiencia freudiana como \u00e9tica, es decir en su dimensi\u00f3n essencial, pues ella nos dirige en una acci\u00f3n que, siendo terap\u00eautica, est\u00e1 inclu\u00edda, querr\u00e1moslo o no, en el registro, en los t\u00e9rminos de la \u00e9tica. Cuanto menos lo querramos m\u00e1s ser\u00e1 as\u00ed\u2026\u201d P. 165<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo X.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) buscamos en la ilusi\u00f3n algo en lo que la ilusi\u00f3n misma de alg\u00fan modo se trasciende, se destruye, mostrando que s\u00f3lo est\u00e1 all\u00ed en tanto que significante\u201d P. 168<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 4. Cap\u00edtulo XI.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(\u2026) a saber, la funci\u00f3n narcisista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saben que la funci\u00f3n del espejo, que cre\u00ed tener que introducir como ejemplar de la estructura imaginaria, se afirma en la relaci\u00f3n narcisista. Ciertamente, se ha ressaltado el aspecto de exaltaci\u00f3n ideal a que la ideologia del amor cortes apunta expressamente, es decir, su car\u00e1cter fundamentalmente narcisista\u2026\u201d P. 185-186<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo XII.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCreo que todos son sensibles al hecho de que lo que les muestro aqu\u00ed este a\u00f1o puede situarse entre una \u00e9tica y una est\u00e9tica freudianas (\u2026)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intento asimismo hacerles ver que la est\u00e9tica freudiana\u2026\u201d P. 195<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 1. Cap\u00edtulo XV.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDe modo que conviene que nos detenhamos en ese desfiladeiro, en ese paso estrecho, en el que Freud mismo se detiene y retrocede con un horror motivado.\u00a0<em>T\u00fa amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em>\u00a0\u2013 este mandamiento le parece inhumano. (\u2026) La verdade de que el hombre busca la felicidad sigue siendo verdadera. La resistencia al mandamiento T\u00fa amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo y la resistencia que se ejerce para trabar su acceso al goce, son una solo y \u00fanica cosa\u2026\u201d P. 234-235<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfFrente a qu\u00e9 retrocedemos? Frente al atentar contra la imagen del otro, porque es la imagen sobre la cual nos hemos formado como yo\u201d P. 236<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo XV.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfNo puede decirse, empero, que Sade nos ense\u00f1a, en la medida en que estamos en el orden de un juego simb\u00f3lico, una tentativa de franquear el limite y de descobrir las leyes del espacio del pr\u00f3jimo como tal? Se trata del espacio que se despliega en la medida en que enfrentamos, no a ese semejante de nosotross mismos que transformamos tan facilmente en nuestro reflejo\u2026\u201d P. 238-239<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u2026) el pr\u00f3jimo, sin duda, tiene toda esa maldad de la que habla Freud, pero que ella no es otra cosa sino aquella ante la que retrocedo en m\u00ed mismo. Amarlo, amarlo como a m\u00ed mismo, es a la vez, avanzar necesariamente en alguna crueldade\u2026\u201d P. 240<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo XV.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCuando se avanza en direcci\u00f3n a ese vac\u00edo central, en tanto que, hasta el presente, el acceso al goce se nos presenta de esta forma, el cuerpo del pr\u00f3jjimo se fragmenta\u201d P. 244<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 2. Cap\u00edtulo XXII<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAsimismo, la cuesti\u00f3n de lo bello, en tanto que hace entrar en funci\u00f3n el ideal, s\u00f3lo puede encontrarse a ese n\u00edvel en funci\u00f3n de un paso al limite. Aun en tiempos de Kant, lo que se nos presenta como el l\u00edmite de las posibilidades de lo bello\u2026\u201d P. 355<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Parte 3. Cap\u00edtulo XXI<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPodemos aqui redoblar la pregunta. \u00bfEs acaso esa misma sombra, que la forma del cuerpo representa, es acaso esa misma imagen la que forma una barrera o la Otra-cosa que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1?\u2026\u201d P. 355<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-8db0a94d4513cfd48 fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_8db0a94d4513cfd48\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"8db0a94d4513cfd48\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#8db0a94d4513cfd48\" href=\"#8db0a94d4513cfd48\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">SEMINARIO 8<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"8db0a94d4513cfd48\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_8db0a94d4513cfd48\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p>\u201cLa primera conducta tras el nacimiento en estos seres nacidos de una partici\u00f3n as\u00ed, que es la base de todo lo que de pronto aparece, para nosotros, bajo una luz tan rom\u00e2ntica, es una fatalidade p\u00e2nica por la que cada uno de ellos debe buscar, lo primero y ante todo, su mitad..\u201d P. 106<\/p>\n<p>\u201cSin duda, el passo que hemos dado indica suficientemente que el t\u00e9rmino de la finalidad no est\u00e1 ya en el plano del tener, sino en el plano del ser, y tambi\u00e9n que, en este progreso, en esta ascesis, se trata de una transformaci\u00f3n, de un devenir del sujeto, de una identificaci\u00f3n \u00faltima con aquello supremamente amable\u2026\u201d P. 154<\/p>\n<p>\u201cEn nuestra elaboraci\u00f3n hacemos intervenir un monton de cosas, en particular un monton de funciones de identificaci\u00f3n. Identificaci\u00f3n con aquel a quien le pedimos algo en la llamada de amor\u2026\u201d P. 174<\/p>\n<p>\u201cFrente a este espejo se crea, surge, el fantasma de la imagen real del florero oculto en el aparato. Si esta imagen ilus\u00f3ria puede ser soportada y percibida como real, es en la medida en que el ojo se acomoda respecto a aquello cuyo alrededor dicha imagen se realiza\u2026\u201d P. 188<\/p>\n<p><strong>El objeto del deseo y la dial\u00e9ctica de la castraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEn la posici\u00f3n de la partida de bridge, el S, que es \u00e9l, tiene enfrente a su otro con min\u00fascula, aquello con lo que est\u00e1 consigo mismo en una relaci\u00f3n especular en la medida en que est\u00e1 constituido en cuanto yo\u2026\u201d P. 216<\/p>\n<p>\u201cEn el cuadro, es Psique quien est\u00e1 iluminada, y \u2013 tal como les ense\u00f1o desde hace tempo con relaci\u00f3n a la forma gr\u00e1cil de la feminidad, en el limite de lo p\u00faber y de lo imp\u00faber \u2013 es ella quien para nosotros constituye la imagen f\u00e1lica\u2026\u201d P. 279<\/p>\n<p><strong>I may\u00fascula y\u00a0<em>a\u00a0<\/em>min\u00fascula<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEjemplefiqu\u00e9moslo con un gesto del ni\u00f1o ante el espejo, gesto que es bien conocido y que no es dif\u00edcil de observar. El ni\u00f1o que est\u00e1 en los brazos del adulto es confrontado expresamente con su imagen. Al adulto, lo compreenda o no, le divierte. Entonces hay que dar toda su importancia a este gesto de la cabeza del ni\u00f1o que, incluso despu\u00e9s de haber quedado cautivado por los primeros esbozos de juego que hace ante su propia imagen\u2026\u201d P. 392 a 393<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cUna cosa est\u00e1 dada \u2013 que la se\u00f1al de la angustia se produce en alg\u00fan lugar, en alg\u00fan lugar que puede ocupar i(a), el yo en cuanto imagen del otro, el yo fundamentalmente, como funci\u00f3n de desconocimiento. Lo ocupa, este lugar, no en tanto que esta imagen lo ocupa, sino como lugar, o sea, que esta imagen puede encontrarse all\u00ed alguna vez disuelta\u201d P. 404<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed, conviene que tengan presente el peque\u00f1o esquema acerca del resorte del v\u00ednculo rec\u00edproco entre el investimiento narcisista y el investimiento del objeto, v\u00ednculo que justifica su denominaci\u00f3n y que permite aislar su mecanismo. No todo objeto debe ser definido, pura y simplemente, como objeto parcial, ni mucho menos\u2026\u201d P. 424<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cM\u00e1s all\u00e1 del objeto f\u00e1lico, la cuesti\u00f3n respecto al objeto se abre \u2013 propiamente hablando \u2013 de otra manera. Si se considera esta emergencia de isla, este fantasma, este reflejo, esta imagen \u2013 casi la m\u00e1s sublime, dir\u00eda yo, en la que se encarna el objeto como objeto de deseo, como he destacado hace un momento \u2013 est\u00e1 claro que el falo se encarna precisamente en lo que le falta a la imagen. Ah\u00ed se origina todo lo que ser\u00e1 la secuencia de la relaci\u00f3n del sujeto con el objeto del deseo\u201d P. 433<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-6d4c9666fff0cb135 fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_6d4c9666fff0cb135\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"6d4c9666fff0cb135\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#6d4c9666fff0cb135\" href=\"#6d4c9666fff0cb135\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">SEMINARIO 10<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"6d4c9666fff0cb135\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_6d4c9666fff0cb135\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cYa les he indicado muchas veces la perversi\u00f3n resultante \u2013 y llega muy lejos, hasta el dominio pol\u00edtico \u2013 de todo este punto de partida de la\u00a0<em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>, demasiado centrado en lo imaginario\u201d P. 34<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo creo que nunca haya habido dos tiempos en lo que yo he ense\u00f1ado, un tiempo centrado en el estadio del espejo y en lo imaginario y luego, m\u00e1s tarde, en ese momento de nuestra historia que se sit\u00faa en el discurso de Roma \u2013 el descubrimiento que yo habr\u00eda hecho, de golpe, del significante. Ruego a quienes se interesan en la cuesti\u00f3n que as\u00ed me plantean que se remitan a un texto que ya no es de muy f\u00e1cil acceso, pero que se encuentra en todas las buenas bibliotecas de psiquiatria\u201d P. 40<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEstas perspectivas est\u00e1n indicadas aqu\u00ed por estas dos l\u00edneas coloreadas, la vertical en azul, marcada con el registro I de lo imaginario, la horizontal en rojo, con la Se de lo simb\u00f3lico\u201d P. 41<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn la medida en que se realiza aqu\u00ed, en i(<em>a<\/em>), lo que llam\u00e9 la imagen real, imagen del cuerpo que funciona en lo material del sujeto como propiamente imaginaria, o sea libidinizada , el falo aparece en menos, como un blanco\u201d P. 50<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEste i(<em>a<\/em>) est\u00e1 dado en la experi\u00eancia especular, pero, tal como les he dicho, esta es autentificada por el Otro. Sin volver a darles todos los elementos de la peque\u00f1a experiencia de f\u00edsica recreativa que me sirvi\u00f3 para ilustr\u00e1rselo, les dir\u00e9 que, en el plano de i\u00b4(<em>a<\/em>), que es la imagen virtual de una imagen real, no aparece nada\u2026\u201d P. 51<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO IV<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn efecto, la forma de la castraci\u00f3n, o sea, la castraci\u00f3n en su estructura imaginaria, ya est\u00e1 dada aqu\u00ed, en (-\u03c6), en el n\u00edvel de la fractura que se produce ante la proximidade de la imagen libidinal del semejante, en un momento de cierto dramatismo imaginario\u201d P. 56<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 2<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO VII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfSignifica esto que nos encontrar\u00edamos como ante una esp\u00e9cie de descenso del esp\u00edritu, de aparici\u00f3n de significantes alados? \u00bfQue \u00e9stos empezar\u00edan por s\u00ed solos a producir sus agujeros en lo real y que ah\u00ed en medio surgir\u00eda un agujero que ser\u00eda el sujeto? Me parece que cuando introduzco la divisi\u00f3n real-imaginario-simb\u00f3lico nadie me atribuye tal prop\u00f3sito. Hoy se trata de saber, precisamente, qu\u00e9 le permite a este significante encarnarse\u201d P. 100<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsta imagen, este fantasma, \u00bfd\u00f3nde situarlo entre imaginario y simb\u00f3lico? \u00bfQu\u00e9 ocurre ah\u00ed? \u00bfEs la eviraci\u00f3n, bien conocida entre las pr\u00e1cticas m\u00e1s feroces de la guerra? Seguramente se acerca m\u00e1s a esto que a la fabricaci\u00f3n de eunucos. Est\u00e1 la mutilaci\u00f3n del pene, por supuesto, evocada por las amenazas fantasm\u00e1ticas del padre o de la madre seg\u00fan las \u00e9pocas del psicoan\u00e1lisis\u201d P. 102<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO VIII<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor otra parte, si recuerdan ustedes la figura de Sade, advertir\u00e1n que no es casualidad si lo que queda de \u00e9l tras una especie de transubstanciaci\u00f3n lograda a lo largo de las \u00e9pocas, tras la elaboraci\u00f3n imaginaria de generaciones, es precisamente la forma que Man Ray encontr\u00f3 adecuada para alumbrarlo cuando hubo que hacer su retrato imaginario, a saber, una forma petrificada\u201d P. 118<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO IX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsta se\u00f1al es un fen\u00f3meno de borde en el campo imaginario del yo. El t\u00e9rmino borde es leg\u00edtimo, pues se apoya en la afirmaci\u00f3n del propio Freud seg\u00fan la cual el yo es una superf\u00edcie, incluso, a\u00f1ade, la proyecci\u00f3n de una superf\u00edcie, lo record\u00f3 en su momento\u201d P. 130<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO X.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa castraci\u00f3n, les dije, es simb\u00f3lica. Es decir, se relaciona con cierto fen\u00f3meno de falta. Surge durante el an\u00e1lisis en la medida en que la relaci\u00f3n con el Otro, que por otra parte no ha esperado al an\u00e1lisis para constituirse, es aqui fundamental. En esta simbolizaci\u00f3n \u2013 o sea, en la relaci\u00f3n con el Otro en la medida en que el sujeto tiene que consituirse en el discurso anal\u00edtico \u2013 una de las formas posibles de la aparici\u00f3n de la falta es el (-\u03c6), soporte imaginario de la castraci\u00f3n\u201d P. 150<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO XV<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa diferencia est\u00e1 en funci\u00f3n del n\u00edvel donde colapsa el deseo del hombre con lo que \u00e9l representa, m\u00e1s o menos imaginario, como enteramente confundido con el\u00a0<em>a<\/em>\u201d P. 220<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAP\u00cdTULO XVIII<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara decir enseguida las cosas tal como se articular\u00e1n en el paso siguiente, dir\u00e9 que la funci\u00f3n del falo como imaginario funciona por todas partes, en todos los niveles que he caracterizado mediante cierta relaci\u00f3n del sujeto con el\u00a0<em>a<\/em>\u201d P. 280<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-b898972f5e4d92286 fusion-toggle-no-divider\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_b898972f5e4d92286\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"b898972f5e4d92286\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-434-1\" data-target=\"#b898972f5e4d92286\" href=\"#b898972f5e4d92286\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">SEMINARIO 11<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"b898972f5e4d92286\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_b898972f5e4d92286\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo I.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es una pr\u00e1xis? Me parece dudoso que este t\u00e9rmino pueda ser considerado impropio en lo que al psicoan\u00e1lisis respecta. Es el t\u00e9rmino m\u00e1s amplio para designar una acci\u00f3n concertada por el hombre, sera cual fuere, que le da la posibilidad de tratar lo real mediante lo simb\u00f3lico. Que se tope con algo m\u00e1s o algo menos de imaginario no tiene aqu\u00ed m\u00e1s que un valor secund\u00e1rio\u201d P. 14<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 quiere decir esto? \u2013 sino que en el estado llamado de vigilia est\u00e1 elidida la mirada y se elide, no s\u00f3lo que eso mira, sino tambi\u00e9n que\u00a0<em>eso muestra<\/em>. En el campo del sue\u00f1o, en cambio, a las im\u00e1genes las caracteriza el hecho de que\u00a0<em>eso muestra<\/em>\u201d P. 83<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPues el espacio geometral de la visi\u00f3n \u2013 a\u00fan incluyendo en \u00e9l las partes imaginarias del espacio virtual, a las cuales, como saben, he dado mucha importancia \u2013 un ciego lo puede perfectamente reconstruir, imaginar\u201d P. 93<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo IX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl instante de ver s\u00f3lo puede intervenir aqu\u00ed como sutura, empalme de lo imaginario y lo simb\u00f3lico, y es retomado en una dial\u00e9ctica, ese tipo de progreso temporal que se llama prisa, el \u00edmpetu, el movimento hacia delante, que concluye en el\u00a0<em>fascinum<\/em>\u201d P. 124<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAll\u00ed ver\u00e1n que el sujeto se constituye como ideal en el Otro, que la definici\u00f3n de lo que adviene como yo, o yo ideal \u2013 que no es el ideal del yo \u2013 lo ha de ajustar en el Otro , es decir, que su realidad imaginaria, la ha de constituir en el Otro\u201d P. 150<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XII. p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn este espejito, que obtura lo que est\u00e1 del otro lado, el sujeto ve perfilarse el juego gracias al cual \u2013 seg\u00fan la ilusi\u00f3n de lo que se obtiene en la experiencia del ramillete invertido, es decir, una imagen real \u2013 puede acomodar su propia imagen en torno a lo que aparece, el\u00a0<em>a<\/em>\u00a0min\u00fascula. En la suma de esas acomodaciones de im\u00e1genes, el sujeto debe hallar la ocasi\u00f3n de una integraci\u00f3n esencial\u201d P.165<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XV.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el dominio humano la mascarada tiene otro sentido, precisamente porque se da, ya no en lo imaginario, sino en lo simb\u00f3lico\u201d P. 201<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa libido es el \u00f3rgano esencial para comprender la naturaleza de la pulsi\u00f3n. Este \u00f3rgano es irreal. Lo irreal no es lo imaginario\u201d P. 213<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XVIII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEsta imagen en espejo, ese correlato bi-un\u00edvoco del objeto es precisamente el\u00a0<em>Lust-ich<\/em>\u00a0purificado del que habla Freud, es decir, la parte del\u00a0<em>Ich<\/em>\u00a0que se satisface con el objeto como\u00a0<em>Lust<\/em>\u201d P. 248<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cProyectar e introyectar (\u2026) uno de estos t\u00e9rminos se refiere a un campo donde domina lo simb\u00f3lico y el otro, a un campo donde domina lo imaginario, y la consecuencia de esto tiene que ser que, al menos, en cierta dimensi\u00f3n, no se encuentren\u201d P. 252<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":43,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/434"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=434"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1402,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/434\/revisions\/1402"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/43"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}