{"id":1038,"date":"2021-09-02T11:57:07","date_gmt":"2021-09-02T14:57:07","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/vii\/?p=1038"},"modified":"2021-09-02T11:57:07","modified_gmt":"2021-09-02T14:57:07","slug":"antonio-beneti-tatuaje-y-fuga-del-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/vii\/antonio-beneti-tatuaje-y-fuga-del-cuerpo\/","title":{"rendered":"Antonio Beneti &#8211; Tatuaje y fuga del cuerpo"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Antonio Beneti<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos en el cuerpo, m\u00e1s precisamente en la piel, siempre existieron en la historia de la humanidad, convocando la mirada del Otro. De esta forma, los tatuajes estar\u00edan inscritos bajo la forma de un nudo: piel, cuerpo, mirada del Otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paul Val\u00e9ry dice que lo m\u00e1s profundo es la piel, la considera como un lienzo humano en el que se dibuja y pinta. Los ni\u00f1os, por ejemplo, juegan, dibujan, pintan y escriben sobre el cuerpo.\u00a0<em>Se tat\u00faan en esta actividad l\u00fadica<\/em>. Un proverbio chino dice que \u201cun cuerpo sin tatuar es un cuerpo est\u00fapido!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra tatuaje proviene de una antigua lengua de Tahit\u00ed: acto de dibujar. La pr\u00e1ctica del tatuaje recibi\u00f3 a lo largo de la historia, en cada \u00e9poca, en cada cultura, diferentes tratamientos, lecturas e interpretaciones, una \u201cpr\u00e1ctica de sentido\u201d dada por el Otro de la Cultura de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los griegos y los romanos, por ejemplo, de donde viene nuestra cultura occidental, no lo consideraban una pr\u00e1ctica respetable y la usaban para marcar esclavos, criminales y gladiadores. La usaban para marcar a aquellos que ca\u00edan en desgracia o desaprobaci\u00f3n. As\u00ed, hasta hoy, una cierta marca de \u201cmarginalidad\u201d acompa\u00f1a a quien se tat\u00faa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra latina para tatuaje era:\u00a0<em>stigma<\/em>. As\u00ed, \u201cel tatuado era un estigmatizado\u201d. Tal vez sea este el sentido universal, m\u00e1s popular, a\u00fan vigente\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hist\u00f3ricamente, la Iglesia lo consider\u00f3 una se\u00f1al de paganismo a ser erradicado, o una manifestaci\u00f3n de los poderes de Satan\u00e1s. Sin embargo, muchas referencias en los textos antiguos indican que era com\u00fan o costumbre de los primeros cristianos tatuarse una cruz, el nombre de Cristo, un pez o un cordero, como signo de identificaci\u00f3n y pertenencia religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00e1rabes, principalmente las mujeres, se tatuaban \u201cdagg\u201d o \u201cdaqq\u201d, elemento ornamental o terap\u00e9utico, cumplimiento de un deseo con la intenci\u00f3n de preservar el amor de un hombre o facilitar la inducci\u00f3n del embarazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Antiguo Testamento existe un pasaje donde se proh\u00edbe el tatuaje o las escarificaciones. En verdad, el juda\u00edsmo no permite ning\u00fan tipo de marca en el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en la Polinesia, la pr\u00e1ctica del tatuaje est\u00e1 bien desarrollada; es signo de identidad personal en las islas del Pac\u00edfico. En la antigua Samoa, tatuar era un oficio heredado con posici\u00f3n privilegiada. El tatuaje en el joven marcaba una transici\u00f3n hacia la adultez y era prueba de virilidad y coraje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, as\u00ed, encontramos presente en varios pueblos de occidente y oriente, en varias culturas, milenariamente, con varias funciones e innumerables significaciones sociales: se\u00f1al de belleza, devoci\u00f3n religiosa, marca de transici\u00f3n del joven al adulto, distintivo del clan o tribu, medio de identificaci\u00f3n personal o forma de demostrar valor o virilidad, est\u00edmulo de atracci\u00f3n sexual, talism\u00e1n para espantar malos esp\u00edritus, parte necesaria de los ritos funerarios, distinci\u00f3n entre la mujer casada y la soltera, prueba de amor, forma de marcar e identificar esclavos, marginales y convictos (segregaci\u00f3n). Tambi\u00e9n pod\u00eda tener fines curativos y preventivos. Los temas representados eran er\u00f3ticos, guerreros, religiosos, alusivos a mitos o leyendas, plantas, animales o escenas de la vida cotidiana.\u00a0<strong>Pero siempre una marca inscrita en el cuerpo, una inscripci\u00f3n sobre la piel dirigida a la mirada del Otro<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Severo Sarduy (1996), en su trabajo \u201cEscritos sobre el cuerpo\u201d, en el que trata la uni\u00f3n entre literatura y tatuaje, el tatuaje es un escrito sobre el cuerpo. Confiere al tatuaje una dimensi\u00f3n equiparable a la literatura y sostiene que esta debe ser moldeada por la operaci\u00f3n del dibujo d\u00e9rmico, que implica circunscripci\u00f3n, punci\u00f3n, dolor y coloraci\u00f3n. Privilegia el campo esc\u00f3pico, el mirar, el espacio y el tacto. Para Sarduy, la literatura es el arte de lo pict\u00f3rico. La autobiograf\u00eda de Sarduy puede ser reconstruida a partir de las inscripciones en su cuerpo en forma de cicatrices y suturas por accidentes y enfermedades, que constituyen una verdadera arqueolog\u00eda de la piel. En \u201cEl Cristo de la\u00a0<em>rue<\/em>\u00a0Jacob\u201d, escrito autobiogr\u00e1fico, el cuerpo humano, para acceder al sentido, tiene que transformase en texto m\u00f3vil, en la marca de una inscripci\u00f3n y de un desciframiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y la piel funciona como espejo y superficie reflectora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en \u201cUn testigo fugaz y disfrazado\u201d, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSirva mi cuerpo cifrado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De emblema o de silogismo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La piel es un blas\u00f3n vivo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se descifra en negativo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se lascera a s\u00ed misma\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adolescencia parece ser el per\u00edodo en que hay un mayor \u201ctrabajo de tatuaje\u201d, funcionando como coadyuvante para una amplia gama de conflictos propios de la edad. Al colocarlos en la superficie del cuerpo, sirvi\u00e9ndose de lo imaginario, tales conflictos se hacen perceptibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, el tatuaje es un\u00a0<em>fen\u00f3meno social que se intensifica, prolifera pero es cada vez m\u00e1s singular. Son tatuajes extra\u00f1os, incomprensibles, ininterpretables, en este mundo en el que lo imaginario tiene un papel prevalente con respecto a lo simb\u00f3lico<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actores y actrices de todo orden y todos los campos (cine, teatro, televisi\u00f3n, porno, etc.) se presentan con sus cuerpos tatuados, provocando la mirada centrada en el tatuaje. Parece que vivimos una \u00e9poca de \u201ctatuaje generalizado\u201d, de un \u201ctodos tatuados\u201d: adolescentes y j\u00f3venes \u201cplayeros\u201d, \u201cacad\u00e9micos\u201d, \u201csalidores\u201d, m\u00e9dicos, jueces, etc. Es algo que llama la atenci\u00f3n e invade el campo esc\u00f3pico y de la cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando surge, hoy, alguien tatuado, se mira el tatuaje. Es como si el resto se apagase. Se trata de un detalle que adquiere mayor visibilidad que el todo corporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El tatuaje en la ense\u00f1anza de Lacan<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intentemos pensar el tatuaje en el ayer, en el siglo pasado y hoy, en el siglo XXI, en lo contempor\u00e1neo, a partir de algunas puntuaciones de Lacan y de Miller con relaci\u00f3n al tema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evoco, para comenzar, el texto \u201cLa agresividad en psicoan\u00e1lisis\u201d, de 1948 (p\u00e1gina 97, Siglo XXI, 1991):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHay aqu\u00ed una relaci\u00f3n espec\u00edfica del hombre con su propio cuerpo que se manifiesta igualmente en la generalidad de una serie de pr\u00e1cticas sociales \u2013desde los\u00a0<em>ritos del tatuaje<\/em>, de la incisi\u00f3n, de la circuncisi\u00f3n en las sociedades primitivas, hasta en lo que podr\u00eda llamarse lo arbitrario procustiano de la moda, en cuanto que desmiente en las sociedades avanzadas, ese respeto de las formas naturales del cuerpo cuya idea es tard\u00eda en la cultura\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un sujeto del inconsciente en el tatuaje\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<em>El Seminario<\/em>,\u00a0<em>La angustia<\/em>, de 1963, p\u00e1ginas 274-276, Lacan se refiere a \u201cla mancha y el lunar\u201d y, m\u00e1s precisamente en la p\u00e1gina 275, habla de las \u201c<em>virtudes del tatuaje<\/em>\u201d. En\u00a0<em>El Seminario<\/em>\u00a011, en \u201cel mirar del ciego y el punto cero del mirar\u201d, Lacan no habla directamente del tatuaje, pero se refiere a la funci\u00f3n de la mancha en una ocasi\u00f3n en la que trabaja la cuesti\u00f3n del objeto mirada. Es decir,\u00a0<strong>el tatuaje muestra y esconde, tal como la mancha<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra referencia es el texto \u201cPropuesta sobre la mutilaci\u00f3n\u201d, de Jacques-Alain Miller (Correio da EBP, n\u00famero 25, 1997, pg.33 \u2013 \u201c<em>Car\u00edcia sobre a pele<\/em>\u201d), que coloco al final del texto como \u201c<em>cloture<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recurriremos tambi\u00e9n a una lecci\u00f3n de\u00a0<em>Silet<\/em>\u00a0en que Miller trabaja la cuesti\u00f3n del mirar, en el curso\u00a0<em>Los divinos detalles<\/em>, reci\u00e9n establecido y publicado por Paid\u00f3s, y la revista\u00a0<em>Lazos<\/em>\u00a0nro. 6, de la EOL\/Rosario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontr\u00e9 otra referencia sobre el tema en un libro de Silvia Reisfeld, una psicoanalista que hace una lectura diferente de la que har\u00eda un lacaniano de los hechos cl\u00ednicos y de la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de ciertas cuestiones, ya que se trata de un trabajo cuyo eje puede ser considerado fenomenol\u00f3gico. A pesar de que trata sobre la subjetividad, no aborda cuestiones fundamentales para nosotros como la del goce y la del objeto mirada, temas que s\u00f3lo emergen en el texto a partir de una relectura basada en las referencias que tenemos, tarea que no siempre es f\u00e1cil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, se trata de un texto muy interesante, en el que relaciona el tema con las tribus, la adolescencia, las toxicoman\u00edas, con ilustraciones de casos cl\u00ednicos. Cita tambi\u00e9n dos filmes importantes sobre el asunto: \u201cPillow book\u201d e \u201cIrezume, la mujer tatuada.\u201d En este \u00faltimo, una mujer tat\u00faa su cuerpo a partir del dicho de su amante que se\u00f1ala su deseo de que ella tuviese un tatuaje. El\u00a0<em>tatuaje<\/em>\u00a0se torna, en este caso, un\u00a0<em>fetiche<\/em>, que hace que ella sea deseada por el hombre: partenaire-s\u00edntoma contempor\u00e1neo del lado masculino. \u201cDivino detalle\u201d construido por la mujer para \u201cfetichizar\u201d, causar el deseo del hombre que ama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el seminario \u201cEl hueso de un an\u00e1lisis\u201d (1998) Jacques-Alain Miller dice que, al lado del partenaire-s\u00edntoma contempor\u00e1neo, la devastaci\u00f3n, tenemos el\u00a0<em>fetiche<\/em>, un peque\u00f1o detalle, como partenaire-s\u00edntoma del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esa manera, para abordar el tatuaje, este fen\u00f3meno de masa contempor\u00e1neo y de lazo social, es necesario pensar una cl\u00ednica que considere al\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>, la singularidad subjetiva, m\u00e1s all\u00e1 del singular fenom\u00e9nico contempor\u00e1neo, pues la cl\u00ednica es una cl\u00ednica de lo singular, del detalle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, m\u00e1s all\u00e1 de una funci\u00f3n que cumple el tatuaje, tenemos que escuchar la posici\u00f3n de cada uno con relaci\u00f3n a su tatuaje, en relaci\u00f3n con su propio cuerpo y su direcci\u00f3n con respecto a la mirada del otro. Esto me permite formular:\u00a0<em>hay un sujeto inconsciente en el tatuaje (primera ense\u00f1anza), hay un parl\u00eatre en el tatuaje (segunda ense\u00f1anza)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda posible escuchar en el relato de dos fragmentos cl\u00ednicos (que no relatar\u00e9 aqu\u00ed) que el tatuaje cumple funciones diferentes en cada uno, permitiendo\u00a0<em>interrogar lo que cada sujeto que se tat\u00faa quiere con un tatuaje<\/em>. Los dos casos cl\u00ednicos sugieren que\u00a0<strong>el tatuaje puede funcionar como una \u201cautocura\u201d, en el contexto de las invenciones singulares subjetivas<\/strong>, en determinadas situaciones, para ciertos sujetos.\u00a0<em>Hay una relaci\u00f3n singular del sujeto del tatuaje con el cuerpo, cuando \u00e9ste tal vez va m\u00e1s all\u00e1 de un detalle.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de Silvia traza una serie de \u00edtems ligados con el tema: tatuaje y toxicoman\u00eda, adolescencia, erotismo, letra, escrito en el cuerpo, moldura corporal, la piel, el grupo de tatuajes, la mirada, entre otros. No voy a detenerme en ellos, apenas menciono que podemos extraer de all\u00ed el tema de la\u00a0<strong>relaci\u00f3n del tatuaje con el lazo social<\/strong>\u00a0(tema que trabajamos en otro texto publicado en\u00a0<em>Opci\u00f3n Lacaniana online<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el final de\u00a0<em>El Seminario La angustia<\/em>, y a partir del cap\u00edtulo \u201cLa esquizia del ojo y la mirada\u201d, de\u00a0<em>El Seminario<\/em>\u00a011, Lacan dice que lo que est\u00e1 detr\u00e1s de la mancha es el ojo, lo que est\u00e1 detr\u00e1s de la mancha es la mirada. Lacan distingue la funci\u00f3n del ojo y de la mirada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn otras palabras, \u00bfno debemos distinguir a este respecto la funci\u00f3n del ojo y la de la mirada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ejemplo distintivo, escogido como tal \u2013por ser local, (\u2026) excepcional\u2013 s\u00f3lo es para nosotros una peque\u00f1a manifestaci\u00f3n de una funci\u00f3n que hay que aislar: la funci\u00f3n, d\u00e9mosle su nombre, de la mancha. Este ejemplo es valioso porque marca la preexistencia de un dado-a-ver (\u2026). Si la funci\u00f3n de la mancha es reconocida en su autonom\u00eda es identificada con la de la mirada, podemos buscar su rastro, su hilo, su huella, en todos los pelda\u00f1os de la constituci\u00f3n del mundo en el campo esc\u00f3pico. Entonces nos daremos cuenta de que la funci\u00f3n de la mancha y de la mirada lo rige secretamente y, a la vez, escapa siempre a la captaci\u00f3n de esta forma de la visi\u00f3n que se satisface consigo misma imagin\u00e1ndose como conciencia\u201d.<a href=\"http:\/\/oimperiodasimagens.com\/es\/faq-items\/tatuaje-y-fuga-del-cuerpo-antonio-beneti\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En\u00a0<em>El Seminario<\/em>\u00a011, Lacan hace equivaler la funci\u00f3n de la mancha, trabajada por \u00e9l en\u00a0<em>El Seminario<\/em>\u00a010, con la funci\u00f3n de la mirada. \u201cEste ejemplo es valioso porque marca la preexistencia de un dado-a-ver\u201d. De esta manera, cuando miramos al tatuaje, si no vemos el resto, es la mancha que recae, y nos concentramos all\u00ed, sin conseguir retirar el ojo de ella, porque somos capturados por ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan acaba por abordar la mirada en cuanto objeto\u00a0<em>a<\/em>, en el camino de la mancha y de la se\u00f1al, observando que la mancha tiene el estatuto de\u00a0<em>tiqu\u00ea,<\/em>\u00a0estatuto de\u00a0<em>objeto peque\u00f1o a<\/em>, que quiebra el\u00a0<em>automaton<\/em>\u00a0del significante. A partir de estas referencias es posible decir que, en los seminarios 10 y 11,\u00a0<em>Lacan articula al tatuaje con la cuesti\u00f3n del objeto mirada<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan, en el art\u00edculo \u201cLa agresividad en psicoan\u00e1lisis\u201d, momento en el que tenemos un Lacan kleiniano,\u00a0<em>asocia al tatuaje con el cuerpo despedazado y la pr\u00e1ctica social<\/em>. Se trata de un abordaje del tatuaje inscrito en el contexto de los lazos sociales, es decir, en la relaci\u00f3n del sujeto con un Otro. Lacan, en este momento, menciona\u00a0<em>los ritos del tatuaje.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me interrogo c\u00f3mo el tatuaje podr\u00eda ser abordado a partir de la cuesti\u00f3n del cuerpo despedazado. Si la lectura del estadio del espejo evidencia que no hay resto, que falta la dimensi\u00f3n de lo real, exclu\u00edda de la perspectiva narcisista e imaginaria, ser\u00eda interesante investigar si, en determinados momentos, el tatuaje surgir\u00eda como un intento del sujeto de recomponer la imagen en determinadas situaciones, como en las psicosis en las que tenemos al sujeto en esa t\u00f3pica especular o en la histeria, en que los sujetos pueden tambi\u00e9n usar al tatuaje para recomponer algo de la imagen con direcci\u00f3n a la mirada del Otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, el tatuaje, en los nudos borromeos, con el fin de reparar el defecto del nudo, o sea, recuperar las propiedades borromeas del nudo, puede no apuntar para la estabilizaci\u00f3n definitiva, pero presentarse como algo que produce un cierto apaciguamiento moment\u00e1neo que permite al sujeto avanzar. Podemos observar, en la cl\u00ednica, muchos casos en que eso no es suficiente, casos en que el sujeto se hace un tatuaje, despu\u00e9s otro y otro, se va tatuando sin alcanzar una estabilizaci\u00f3n, pero logrando obtener un apaciguamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto, recuerdo lo que dice Jacques-Alain Miller, en 1997, despu\u00e9s por lo tanto, del abordaje de la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan, observaci\u00f3n que me parece bastante pertinente con la relaci\u00f3n que hago del tatuaje con el lazo social. En el art\u00edculo \u201cPropuesta sobre la mutilaci\u00f3n\u201d habla de\u00a0<em>la escritura sobre el cuerpo, no como mutilaci\u00f3n, sino como una caricia sobre la piel con funci\u00f3n socializante<\/em>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa mutilaci\u00f3n ritual responde a una exigencia definida, codificada conforme a la ley de un sistema biol\u00f3gico, social, religioso, en todo caso de un sistema constitucional as\u00ed como la incidencia de la realidad social, de sus s\u00edmbolos, sus semblantes, sobre la realidad del cuerpo vivo\u2026 No voy a recordar los datos etnol\u00f3gicos que se encuentran a disposici\u00f3n de todos. Esto dice respecto a la funci\u00f3n socializante, simbolizante, de la marca escrita sobre el cuerpo y la piel que es el tatuaje \u2013que es, de alg\u00fan modo, una simple, no mutilaci\u00f3n sino una caricia sobre la piel, una pintura\u2013 con las marcas inscritas en el cuerpo, la carne, las escoriaciones, las cicatrices rituales\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para finalizar esta puntuaci\u00f3n sobre el tatuaje, se\u00f1alemos su relaci\u00f3n con el tema del ENAPOL, con lo imaginario, el cuerpo, citando un pasaje de\u00a0<em>El Seminario<\/em>\u00a023 de Lacan (en el cap\u00edtulo IV: \u201cJoyce y el enigma del zorro\u201d, cuando habla del \u201camor propio\u201d):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl amor propio es el principio de la imaginaci\u00f3n. El\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u00a0adora su cuerpo porque cree que lo tiene. En realidad, no lo tiene, pero su cuerpo es su \u00fanica consistencia \u2013consistencia mental, por supuesto, porque su cuerpo a cada rato levanta campamento. (\u2026)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, el cuerpo no se evapora, y, en este sentido es consistente (\u2026) cosa que resulta antip\u00e1tica a la mentalidad, porque esta cree tener un cuerpo para adorar. Esta es la ra\u00edz de lo imaginario. (\u2026) Lo sexual miente all\u00ed por contarse demasiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La falta de abstracci\u00f3n imaginaria antes mencionada, que se reduce a la consistencia, lo \u00fanico concreto que conocemos es siempre la adoraci\u00f3n sexual, es decir la equivocaci\u00f3n, en otras palabras, el menosprecio, porque se supone que lo que se adora no tiene ninguna mentalidad,\u00a0<em>confer<\/em>\u00a0el caso de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no es verdad para el cuerpo considerado como tal \u2013quiero decir adorado, puesto que la adoraci\u00f3n es la \u00fanica relaci\u00f3n que el\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u00a0tiene con su cuerpo\u2013 m\u00e1s que cuando este adora otro, otro cuerpo\u201d.<a href=\"http:\/\/oimperiodasimagens.com\/es\/faq-items\/tatuaje-y-fuga-del-cuerpo-antonio-beneti\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00edamos \u201cla fuga del sentido\u201d y aqu\u00ed Lacan se\u00f1ala \u201cla fuga del cuerpo\u201d, de ah\u00ed tenemos siempre un\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u00a0atormentado en su relaci\u00f3n con el cuerpo. Hoy vemos \u201ccuerpos tatuados\u201d en lo contempor\u00e1neo, en el que lo imaginario representa ese papel preponderante, diferente de los peque\u00f1as \u201ctatuajes en el cuepo\u201d (I\/S), como en el siglo pasado en el que simbolizaban algo, en el que hab\u00eda un sujeto de\/en el tatuaje, con direcci\u00f3n a la mirada del Otro. Hoy el\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u00a0intenta asegurar la fuga del cuerpo (I\/R) con tatuajes generalizados, comprables como gadgets en el \u201cmercado tatoo\u201d capitalista. Y este (el cuerpo) huye\u2026 siempre. Y los tatuajes existir\u00e1n siempre, en la historia de la humanidad\u2026 no cesando de dejar de ser inscritos en la piel del\u00a0<em>parl\u00eatre<\/em>\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Mercedes \u00c1vila<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Revisi\u00f3n: Pablo Russo<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/oimperiodasimagens.com\/es\/faq-items\/tatuaje-y-fuga-del-cuerpo-antonio-beneti\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Jacques Lacan (1964):\u00a0<em>El Seminario<\/em>,\u00a0<em>Libro 11<\/em>,\u00a0<em>Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis<\/em>, Paid\u00f3s, 1999, Buenos Aires, p\u00e1gina 82.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/oimperiodasimagens.com\/es\/faq-items\/tatuaje-y-fuga-del-cuerpo-antonio-beneti\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Jacques Lacan (1976):\u00a0<em>El Seminario<\/em>,\u00a0<em>Libro 23<\/em>,\u00a0<em>El sinthome<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2008, p\u00e1gina 64.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[98],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1038"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1038"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1038\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1039,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1038\/revisions\/1039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/vii\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}