{"id":1611,"date":"2021-09-10T21:33:28","date_gmt":"2021-09-10T21:33:28","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/viii\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=1611"},"modified":"2021-09-10T21:33:28","modified_gmt":"2021-09-10T21:33:28","slug":"madre-hay-una-sola-y-con-eso-basta","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/enapol.com\/viii\/portfolio-items\/madre-hay-una-sola-y-con-eso-basta\/","title":{"rendered":"Madre, hay una sola&#8230; \u00a1y con eso basta!"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Gabriela Camaly<\/strong> (EOL)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1612 alignleft\" src=\"http:\/\/enapol.com\/viii\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/09\/21_Gabriela-Camaly.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/09\/21_Gabriela-Camaly-66x66.jpg 66w, https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/09\/21_Gabriela-Camaly.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>Madre, \u00bfhay una sola?<\/i><br \/>\nEs interesante formular bajo la forma de pregunta la frase que, en el sentido com\u00fan y desde siempre, escuchamos como una verdad indiscutible y universal: \u00abMadre, \u00a1hay una sola!\u00bb Sin embargo, las cosas han cambiado. La ciencia se ha ocupado de multiplicar a la madre. Hoy, un ni\u00f1o puede ser hijo de aquella que lo llev\u00f3 en el vientre pero el \u00f3vulo puede ser de otra mujer, o bien, puede ser hijo de dos mujeres dispuestas a la maternidad en la relaci\u00f3n con otra mujer y tambi\u00e9n de dos hombres cumpliendo alguno la funci\u00f3n de madre, incluso puede ser hijo de uno solo que hace las veces de madre o de padre. En fin, todo esto hace parte de lo que nombramos como nuevos modos de la parentalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>La maternidad desnaturalizada<\/i><br \/>\nDurante milenios, la sociedad ha so\u00f1ado al lazo maternal como un lazo natural. La afirmaci\u00f3n\u00a0<i>mater semper certa est<\/i>\u00a0da cuenta de dicho sue\u00f1o. El avance cient\u00edfico se ha encargado de ponerla en cuesti\u00f3n debidamente y el psicoan\u00e1lisis ha demostrado que la maternidad es una funci\u00f3n simb\u00f3lica producto de la relaci\u00f3n de los seres hablantes con el lenguaje. As\u00ed, no es necesario haber parido un ni\u00f1o, incluso tampoco es necesario pertenecer al g\u00e9nero femenino para desempe\u00f1ar al funci\u00f3n materna para el otro. La cultura se ha encargado de desnaturalizar a la maternidad y eso es posible porque la maternidad es un hecho de lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El goce del sacrificio materno<\/i><br \/>\nUn lejano recuerdo vuelve a mi memoria. En cierta ocasi\u00f3n, mi madre exclam\u00f3: \u00abMadre, \u00a1hay una sola!\u00bb Su frase exig\u00eda devoci\u00f3n a la posici\u00f3n materna. Apesadumbrada y sin pensamiento, estall\u00f3 mi respuesta: \u00ab\u00a1Uf! \u00a1Menos mal! Qu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si hubiera varias\u2026\u00bb Su ofensa dur\u00f3 varios d\u00edas y yo tuve el rel\u00e1mpago de haber situado algo agobiante de lo que necesitaba separarme; el idilio con el goce sacrificial del Otro materno, ese que preserva para la vida pero tambi\u00e9n devora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde tiempos inmemoriales, el ideal com\u00fan hace alarde del amor materno. S\u00f3lo esa, aquella que ha llevado al hijo en sus entra\u00f1as, es capaz de dar lo que no tiene para salvaguardar al objeto preciado en su deseo y en su goce. Ella es capaz de un amor ilimitado, sin miramientos ni retaceos; ning\u00fan otro como la madre se dispondr\u00e1 a los sacrificios a los que ella se entrega. Fantasma compartido de la existencia de un Otro garante del ser que eleva al ideal la creencia en el Otro del amor. Como contrapartida, y en el reverso del amor materno, aquel que est\u00e1 en posici\u00f3n de hijo soporta sobre s\u00ed los excesos de la maternidad, incluso -y no es una exageraci\u00f3n decirlo- el sin l\u00edmite que la posici\u00f3n materna puede alcanzar, m\u00e1s all\u00e1 de su amor, en su goce. Es el punto exacto en el cual, lo ilimitado del goce femenino se conjuga con el goce voraz de la maternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>De mujeres y de madres<\/i><br \/>\nEs por eso que Miller puede afirmar que la maternidad es una patolog\u00eda esencialmente femenina. Ella, al no poder transformarse en mujer, se transforma en madre.[1] La soluci\u00f3n femenina al \u00abno tener\u00bb se resuelve v\u00eda la maternidad, dando consistencia al falo bajo la forma del hijo; ella pasa as\u00ed del lado del tener. En este sentido, si bien por un lado la maternidad es una soluci\u00f3n ante el\u00a0<i>impasse<\/i>\u00a0de la feminidad, por el otro, constituye una de las formas de rechazo a lo femenino. Tanto m\u00e1s identificada a la madre, tanto m\u00e1s dispuesta a no renunciar a nada en pos de la maternidad, tanto m\u00e1s entusiasta en hacer sentir al hijo que \u00ab\u00a1madre hay una sola!\u00bb, tanto m\u00e1s enferma de maternidad se encuentra y, a la vez, tanto m\u00e1s lejos de inventar una soluci\u00f3n respecto de su propia posici\u00f3n femenina, es decir, en relaci\u00f3n a su deseo y su goce como mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene entonces establecer algunas diferencias. A saber: 1. la funci\u00f3n materna que detenta un inter\u00e9s particularizado por el ni\u00f1o; 2. la maternidad como patolog\u00eda femenina, la cual puede tener su lado oscuro e ilimitado; 3. la posici\u00f3n hist\u00e9rica como tipo cl\u00ednico y su profunda\u00a0<i>verwerfung<\/i>\u00a0respecto de lo femenino; 4. el goce suplementario femenino siempre en exceso; y, finalmente, 5. las soluciones posibles que cada mujer puede inventar ante el\u00a0<i>impasse<\/i>\u00a0que implica la imposibilidad de saber qu\u00e9 es una mujer ni de decir cu\u00e1l es el goce que la habita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin lugar a dudas, el pr\u00f3ximo ENAPOL ser\u00e1 una ocasi\u00f3n privilegiada para retomar estas cuestiones y producir nuevas elaboraciones que conciernen al entrecruzamiento entre la pr\u00e1ctica del psicoan\u00e1lisis y la \u00e9poca que nos toca vivir, como analizantes y como analistas. \u00a1Que as\u00ed sea!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marzo, 2017<\/p>\n<div class=\"NotasPie\">\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Miller, J.-A. (2006), Cl\u00ednica de la posici\u00f3n femenina (1992),\u00a0<i>Introducci\u00f3n a la cl\u00ednica lacaniana. Conferencias en Espa\u00f1a<\/i>, Barcelona: RBA.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriela Camaly (EOL)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1612,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[218,170],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/1611"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1611"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/1611\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1613,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/1611\/revisions\/1613"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1612"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=1611"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=1611"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=1611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}