{"id":1704,"date":"2021-09-10T23:44:02","date_gmt":"2021-09-10T23:44:02","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/viii\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=1704"},"modified":"2021-09-10T23:44:02","modified_gmt":"2021-09-10T23:44:02","slug":"fazer-se-sua-familia","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/enapol.com\/viii\/pt\/portfolio-items\/fazer-se-sua-familia\/","title":{"rendered":"Fazer-se sua fam\u00edlia"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Vilma Coccoz<\/strong> (ELP)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1696 alignleft\" src=\"http:\/\/enapol.com\/viii\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/09\/27_Vilma-Coccoz.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/09\/27_Vilma-Coccoz-66x66.jpg 66w, https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/09\/27_Vilma-Coccoz.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>He tomado como t\u00edtulo para mi intervenci\u00f3n el de la revista\u00a0<i>La petite Girafe<\/i>\u00a0N\u00ba 24. Un sintagma muy adecuado para definir el resultado de la experiencia anal\u00edtica en lo que concierne a la pregunta esencial que asedia al ser humano, al ser hablante, respecto a sus or\u00edgenes.\u00a0<i>Hacerse su familia<\/i>\u00a0juega con el equ\u00edvoco: \u00aba la familia se la construye, aunque tambi\u00e9n se la lleva a cuestas; sobre el fondo de un \u00absaber hacer con ello\u00bb, indica que uno tambi\u00e9n es su responsable\u00bb.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia de un psicoan\u00e1lisis se inicia cuando alguien elige tratar su sufrimiento por medio de la palabra y acepta seguir lo que Freud llam\u00f3 \u00abregla fundamental\u00bb que consiste, simplemente, en decir todo aquello que le viene a la cabeza. Lo fant\u00e1stico es, en palabras de Lacan, que cuando la gente toma este camino, siempre se refieren a algo que asocian, esencialmente, con la manera en que han sido educados por su familia. De forma irresistible se ven llevados a hablar de su pap\u00e1 y su mam\u00e1, de aquellos que instilaron en su cuerpo la lengua -que no por casualidad se llama \u00abmaterna\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta constataci\u00f3n tiene como consecuencia una restricci\u00f3n, no podemos hablar de la infancia en abstracto sino tomando en consideraci\u00f3n que cada quien ha tenido una historia particular y, por lo tanto, no es indiferente haber tenido esa mam\u00e1 y ese pap\u00e1 y no los del vecino.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica del caso por caso impide establecer una relaci\u00f3n causa-efecto entre la estructura de la familia y los tipos patol\u00f3gicos. La causalidad familiar no es un\u00edvoca, no se reduce al ambiente psicosocial. Se impone entonces la pregunta acerca de si existe un irreductible de su estructura, un elemento real de la familia que pueda evidenciarse en el contexto actual, caracterizado por las grandes mutaciones de su forma tradicional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan se interes\u00f3 de entrada por la familia como instituci\u00f3n y de su alcance fundamental en la estructuraci\u00f3n de la subjetividad. Destac\u00f3 su funci\u00f3n simb\u00f3lica, espec\u00edfica en el ser humano, especialmente en lo que gira en torno al sentimiento de paternidad que ha marcado su desarrollo: \u00abEn este campo las instancias culturales dominan a las naturales, al punto que no puede considerarse parad\u00f3jicos los casos en que, como en la adopci\u00f3n, la sustituyen\u00bb.[3]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su libro\u00a0<i>Los complejos familiares<\/i>\u00a0lleva a cabo una primera lectura de la obra freudiana sirvi\u00e9ndose de la noci\u00f3n de \u00abcomplejo\u00bb, entendida como una forma fija de un conjunto de reacciones e implicando diversas funciones org\u00e1nicas, desde la emoci\u00f3n hasta la conducta adaptada hacia el objeto. Los complejos de Edipo y castraci\u00f3n freudianos, matrices de la humanizaci\u00f3n del deseo, son sometidos a una reelaboraci\u00f3n en la que se destaca su car\u00e1cter cultural, aquel que abre a las variaciones humanas infinitas frente a la rigidez del instinto, propio de los animales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<i>complejo de destete<\/i>\u00a0es concebido como una crisis vital revelando una estructura dial\u00e9ctica en la que se enmarca la p\u00e9rdida del objeto y en el que se ve totalmente concernida la subjetividad de la madre. Vinculado a la prematuraci\u00f3n espec\u00edfica del ser humano, su aceptaci\u00f3n o rechazo dejan indelebles huellas en la vida individual y en la concepci\u00f3n de las seguridades a las que aspira el sujeto durante su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0<i>complejo de intrusi\u00f3n<\/i>\u00a0se establece en torno a los celos, considerados como el \u00abarquetipo de los sentimientos sociales\u00bb, desde la perspectiva de las identificaciones formativas, con su ambivalencia intr\u00ednseca de actitudes contrapuestas y complementarias. En el alarde, la seducci\u00f3n y el despotismo, que ti\u00f1en los comportamientos de los primeros a\u00f1os, no est\u00e1 en juego una rivalidad vital sino la impronta de la imago del semejante, la tensi\u00f3n agresiva en la que se estructura el narcisismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al complejo de Edipo, Lacan inicia en este texto un examen cr\u00edtico de la concepci\u00f3n freudiana que se despliega a lo largo de toda su ense\u00f1anza. Destaca que este esquema psicol\u00f3gico constituye, seg\u00fan Freud, la forma espec\u00edfica de la familia humana a la que subordina las variaciones sociales. La simbolizaci\u00f3n de la sexualidad se fragua en una especie de pubertad psicol\u00f3gica \u00absumamente prematura\u00bb que ubica en torno a los cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el aspecto clave del que Lacan toma buena nota es la separaci\u00f3n existente entre la normatividad ed\u00edpica del deseo postulada por Freud y lo que denomina\u00a0<i>el declive de la imago paterna.<\/i>\u00a0Las consecuencias psicol\u00f3gicas de este ocaso revelan un aspecto real de la carencia paterna que Lacan vincula a los efectos extremos del progreso social (concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, cat\u00e1strofes pol\u00edticas). Causa de una crisis psicol\u00f3gica, encuentra su justificaci\u00f3n en la mayor\u00eda de los s\u00edntomas de la infancia y la adolescencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abQuiz\u00e1s deba relacionarse con esa crisis la aparici\u00f3n del propio psicoan\u00e1lisis. El sublime azar del genio no explica quiz\u00e1s por s\u00ed solo que haya sido en Viena \u2013centro en aquel entonces de un Estado que era el\u00a0<i>melting-pot<\/i>\u00a0de las m\u00e1s diversas formas familiares, desde las m\u00e1s arcaicas a las m\u00e1s evolucionadas, desde las \u00faltimas agrupaciones agn\u00e1ticas de los campesinos eslavos hasta las formas m\u00e1s reducidas del hogar peque\u00f1o burgu\u00e9s y las formas m\u00e1s decadentes de la familia inestable, pasando por los paternalismos feudales y mercantiles- donde un hijo del patriarcado jud\u00edo imaginara el complejo de Edipo\u00bb.[4]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confrontado a esta relatividad cultural Freud sit\u00faa un invariante en esta dispersi\u00f3n: el padre.[5] Las figuras del padre devaluado o indigno que vieron la luz en la literatura de Dostoievsky iban a aparecer como el n\u00facleo de la neurosis en el an\u00e1lisis de los s\u00edntomas propiciado por el dispositivo freudiano. La experiencia cl\u00ednica mostraba una determinaci\u00f3n principal relacionada con la personalidad del padre, \u00ab&#8230;carente siempre de alg\u00fan modo, ausente, humillada, divida o postiza\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese texto Lacan se refiere al franqueamiento que produjo el paso decisivo hacia la estructura moderna de la familia, correlativo al final del patriarcado, esto es, la reducci\u00f3n a su forma conyugal y a la multiplicaci\u00f3n de sus formas. Es el resultado de una \u00absecreta inversi\u00f3n\u00bb operada durante el siglo XV con la revoluci\u00f3n econ\u00f3mica de la que surgieron la sociedad burguesa y la psicolog\u00eda del hombre moderno. Tal reducci\u00f3n de la familia al\u00a0<i>conjugo<\/i>\u00a0no implica simpleza, todo lo contrario, y Lacan destaca la complejidad de su estructura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El ni\u00f1o como objeto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paso siguiente en el examen lacaniano de la funci\u00f3n del padre tuvo lugar con la elaboraci\u00f3n de la met\u00e1fora paterna. Esta se caracteriza por asimilarse a una funci\u00f3n simb\u00f3lica que puede ser transmitida, en ausencia de la persona del padre, por otras personas, especialmente por la madre. El Nombre del Padre, significante privilegiado en el campo del Otro, es presentado como garant\u00eda de la subjetividad y eje de la cl\u00ednica diferencial neurosis-psicosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se inaugura entonces en la elaboraci\u00f3n de Lacan, el examen de la inscripci\u00f3n del ni\u00f1o en la familia[6] desde la perspectiva del deseo de la madre como deseo del Otro que tendr\u00e1 un importante abrochamiento en su texto \u00abNota sobre el ni\u00f1o\u00bb. Lo inicia arrojando un balde de agua fr\u00eda al entusiasmo que reinaba en esos a\u00f1os, al referirse al \u00abfracaso de las utop\u00edas comunitarias\u00bb para explicar su posici\u00f3n: \u00abLa funci\u00f3n de residuo[7] que sostiene (y al mismo tiempo mantiene) la evoluci\u00f3n de la familia conyugal en la evoluci\u00f3n de las sociedades pone de relieve lo irreductible de una transmisi\u00f3n que es de un orden diferente de la de la vida seg\u00fan las satisfacciones de las necesidades, pero que conlleva una constituci\u00f3n subjetiva, lo que implica la relaci\u00f3n con un deseo que no sea an\u00f3nimo\u00bb.[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inquietud por el origen que vivencia el ser humano toma la forma de una pregunta esencial que Freud denomin\u00f3\u00a0<i>El enigma de la esfinge<\/i>, no sin evocar al h\u00e9roe tr\u00e1gico que dar\u00e1 su nombre al famoso complejo. Y cuya traducci\u00f3n puede ser formulada como\u00a0<i>\u00bfen qu\u00e9 deseo he nacido?<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con una extensa experiencia en la\u00a0<i>Cl\u00ednica del Origen<\/i>, Fran\u00e7ois Ansermet ha estudiado, caso por caso, la variedad de los fantasmas con los que los padres se explican la singularidad de la concepci\u00f3n cuando han debido recurrir a la reproducci\u00f3n asistida contrariando as\u00ed el anonimato que parecer\u00eda serle inherente. La cl\u00ednica de las adopciones muestra tambi\u00e9n que el sujeto se empe\u00f1a en encontrar un deseo en el origen, un nombre a partir del cual construir una ficci\u00f3n sobre su nacimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan no habla del \u00e9xito de la familia nuclear sino del fracaso de las tentativas de modificarlo. As\u00ed hace valer su funci\u00f3n de \u00abresiduo\u00bb,[9] de elemento\u00a0<i>real<\/i>. Conforme a dicha necesidad de transmisi\u00f3n se juzgan las funciones del padre y de la madre. \u00abDe la madre, porque sus cuidados portan la marca de un inter\u00e9s particularizado, aunque sea por la v\u00eda de sus propias carencias. Del padre: en tanto su nombre es el vector de una encarnaci\u00f3n de la Ley en el deseo\u00bb.[10]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edntoma del ni\u00f1o es definido en este texto como \u00abrepresentante de la verdad de la pareja en la familia\u00bb. Constituye una respuesta a lo sintom\u00e1tico de la estructura familiar siendo el caso m\u00e1s complejo pero tambi\u00e9n el m\u00e1s abierto a nuestras intervenciones, a\u00f1ade Lacan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta articulaci\u00f3n, afirma, se reduce mucho cuando el s\u00edntoma que llega a predominar depende de la subjetividad de la madre y el ni\u00f1o est\u00e1 involucrado directamente, sin mediaci\u00f3n, al fantasma materno. Aqu\u00ed se revela el ni\u00f1o capturado, en su funci\u00f3n de objeto\u00a0<i>a<\/i>, que tapona y satura la falta de la madre. En tal caso ya no tiene otra funci\u00f3n sino realizar, revelar ese objeto de un deseo opaco y desconocido. En muchos casos es el s\u00edntoma som\u00e1tico el que condensa y garantiza ese lugar del ni\u00f1o en la relaci\u00f3n dual con la madre. Lo que motiva la fiereza con la que puede llegar a responder ella cuando se intenta introducir la causalidad ps\u00edquica del s\u00edntoma del ni\u00f1o, por ejemplo, en la hiperactividad. En estos y muchos otros casos la seguridad de una causalidad org\u00e1nica sella el lazo de la madre y el ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a Laurent, esta concepci\u00f3n del ni\u00f1o como objeto\u00a0<i>a<\/i>,<b>\u00a0<\/b>como objeto de goce de la familia y, m\u00e1s all\u00e1, de la civilizaci\u00f3n, es articulada -en el Seminario\u00a0<i>De un Otro al otro<\/i><i>&#8211;<\/i>\u00a0al hecho de que en el Otro hay una falta y de las dos v\u00edas por las que se adjunta un elemento que complementa dicha falta. En su comentario de estas elaboraciones lacanianas, Eric Laurent explica que, en esos a\u00f1os, Lacan presenta el env\u00e9s del Nombre del Padre como garant\u00eda de la subjetividad, introduciendo la interrogaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo podr\u00e1 inscribirse, partiendo de su realidad de objeto, el sujeto en el campo del Otro. Es decir, de qu\u00e9 manera podr\u00e1 \u00e9l acceder a hacerse una familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distingue entonces la operaci\u00f3n perversa de la neur\u00f3tica, para la cual inventa un neologismo que nombra el drama familiar del neur\u00f3tico, quien sue\u00f1a una familia como su complemento:\u00a0<i>Famil,\u00a0<\/i>equ\u00edvoco formado por dos t\u00e9rminos de la lengua francesa:\u00a0<i>femme<\/i>, mujer, que se pronuncia \u00abfam\u00bb al que a\u00f1ade \u00abil\u00bb pronombre masculino de la tercera persona, indicando que la diferencia de los sexos est\u00e1 en juego en ese irreductible de la familia humana que toma forma en el fantasma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La v\u00eda perversa es nombrada\u00a0<i>Hommelle<\/i>, formada por \u00abhomme\u00bb y \u00abelle\u00bb, pronombre femenino singular, indicando que en esta versi\u00f3n de la madre f\u00e1lica se adjunta un goce a la falta del Otro para producir el significante de su plenitud. Lo com\u00fan a la perversi\u00f3n y a la neurosis es el estatuto del ni\u00f1o como objeto\u00a0<i>a<\/i><b>\u00a0<\/b>en tanto \u00abliberado\u00bb, en su car\u00e1cter de residuo, de resto producido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condici\u00f3n de objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0del ni\u00f1o reclama en nuestra \u00e9poca una reflexi\u00f3n especial a partir de las posibilidades de producci\u00f3n que ofrece la tecnolog\u00eda. El dise\u00f1o de beb\u00e9s \u00aba la carta\u00bb y el riesgo de pr\u00e1cticas eugen\u00e9sicas han desencadenado ardientes debates acerca de las limitaciones que deber\u00edan imponerse al avance imparable del discurso de la ciencia, para el cual, por estructura, no existe la imposibilidad. Sus progresos son el resultado de la indagaci\u00f3n en las posibilidades que, hasta hace poco tiempo, pertenec\u00edan al reino de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter de objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0del ni\u00f1o se evidencia claramente en el \u00e9xito del mercado relativo de los\u00a0<i>beb\u00e9s reborn<\/i>. Evitando llamarles mu\u00f1ecos, su valor se mide por el extraordinario parecido con los beb\u00e9s de carne y hueso. Su compra se denomina \u00abadopci\u00f3n\u00bb y su adquisici\u00f3n recibe la r\u00fabrica de \u00abcertificado de nacimiento\u00bb. Algunas \u00abmadres\u00bb dicen preferirlos a los verdaderos debido a que no sufren. Otras, capturadas por esta singular presencia en la casa familiar, llegan a relegar el cuidado de los hijos reales y hablantes para ocuparse de sus \u00abbeb\u00e9s\u00bb. Algunos \u00abpadres\u00bb se muestran molestos por la irrupci\u00f3n de estos objetos en el marco de la vida familiar, otros lo incorporan de buen grado a la convivencia. Los \u00ababuelos\u00bb tambi\u00e9n son involucrados en la ficci\u00f3n, en este \u00abcomo si\u00bb en el que algunas personas perciben la intrusi\u00f3n del objeto\u00a0<i>a<\/i><b>\u00a0<\/b>como un modo de irrupci\u00f3n de lo siniestro en lo familiar que tematiz\u00f3 Freud en su genial ensayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El padre lacaniano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de los citados textos, y siempre siguiendo a Laurent, el padre es concebido como una funci\u00f3n que pone un freno al goce, pero no solamente en el sentido de establecer una prohibici\u00f3n, sino en el de abrir una v\u00eda alternativa frente al empuje al goce mort\u00edfero. Esto es, autorizando una relaci\u00f3n fiable al goce, algo que es preciso distinguir de la permisividad y del hedonismo contempor\u00e1neo, como el que captura y atrapa al sujeto presa de las adicciones. \u00abEl padre residuo es una funci\u00f3n que se distingue del padre de familia\u00bb.[11] Al introducir una regulaci\u00f3n del goce, una limitaci\u00f3n al extrav\u00edo, esta noci\u00f3n de padre real se vincula a la dimensi\u00f3n del acto y de la nominaci\u00f3n. Ambas se miden por sus consecuencias singulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta funci\u00f3n dista mucho del padre so\u00f1ado por el neur\u00f3tico, el padre idealizado del Edipo, cuya salvaci\u00f3n se acompa\u00f1a de la salvaci\u00f3n del supery\u00f3. Por el contrario, en la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan, el padre ed\u00edpico se ha convertido en un s\u00edntoma, en una versi\u00f3n del padre, m\u00e1s precisamente, de su falla. Porque existen otros arreglos, otros elementos que pueden operar esa funci\u00f3n, por ejemplo una mujer puede ocuparla, tambi\u00e9n el analista. El acento se desplaza pues a su car\u00e1cter de utensilio, como lo demuestra la afirmaci\u00f3n: \u00abse puede pasar del padre a condici\u00f3n de servirse de \u00e9l\u00bb.[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada quien tiene el derecho anal\u00edtico a explorar el modo singular en el que ha experimentado la falla del padre en su subjetividad. Lo cual no es otra cosa que indagar en el l\u00edmite de lo simb\u00f3lico, a fin de situar el agujero fundamental que pesa sobre nuestro origen y sobre el que van a asentarse las ficciones donde alojar las tribulaciones del ser en el recorrido de cada historia singular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De tales consideraciones se desprende el pragmatismo del analista lacaniano, convertido en una presencia que no es de la familia \u2013en las ant\u00edpodas de la terapia familiar- pero que, sin embargo, torna admisible, en muchos casos, la apuesta familiar.[13] El buen uso de esta funci\u00f3n, su movilidad y ductilidad, es condici\u00f3n de la operatividad del discurso anal\u00edtico en la cl\u00ednica actual de la infancia y la adolescencia. La frecuencia de psicosis desencadenadas u ordinarias requieren una orientaci\u00f3n cl\u00ednica muy fina para responder a las urgencias subjetivas en pos de favorecer el bricolaje de una soluci\u00f3n adecuada a cada caso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHacerse su familia\u00bb es clave para el sost\u00e9n subjetivo cuando se vive en la desestructuraci\u00f3n, en la confusi\u00f3n, en el desvar\u00edo que induce esta \u00e9poca de la\u00a0<i>infancia generalizada<\/i>, como la llam\u00f3 Lacan, aludiendo as\u00ed a la irresponsabilidad respecto a su inconsciente que grava las relaciones de los adultos con sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos, de dos a\u00f1os y medio, dej\u00f3 de hablar ante una prolongada ausencia de su madre. Seg\u00fan el padre, el ni\u00f1o no se relacionaba con \u00e9l, le rechazaba, s\u00f3lo quer\u00eda estar con la madre. \u00c9l renunciaba a hacer algo, bajando los brazos ante tal evidencia. En la primera entrevista la madre pretendi\u00f3 explayarse en un relato pormenorizado del parto traum\u00e1tico, vivido como estrago y humillaci\u00f3n. El ni\u00f1o comenz\u00f3 entonces a tirar los objetos que yo le hab\u00eda preparado en una caja. Sus padres comentaron que hac\u00eda lo mismo en casa, no manifestaba aprecio por los juguetes ni sab\u00eda jugar. Ante mi comentario de que las cosas pueden tirarse y romperse, pero a los ni\u00f1os es preciso cuidarlos (tambi\u00e9n de las palabras), el cr\u00edo inici\u00f3 el ordenamiento de los animales por parejas colocando los mu\u00f1ecos-personas, aparte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguidamente comenz\u00f3 el juego de nombrarlos a su manera, una vez advertidos los padres de que en el espacio de las sesiones las palabras no deben ajustarse a la perfecci\u00f3n idiom\u00e1tica. En el tiempo posterior acudieron solamente el ni\u00f1o y su padre. Gran parte de la sesi\u00f3n consist\u00eda en un juego apasionado con su\u00a0<i>lalengua<\/i>\u00a0como la llama Lacan: una serie sin sentido de sonidos, acompa\u00f1ados de gestos de regocijo a los cuales yo deb\u00eda responder repitiendo la secuencia. Mi incapacidad notoria de cumplir ese cometido le reportaba una gran satisfacci\u00f3n. Inclu\u00ed al padre en el circuito y, aprovechando algunos elementos reconocibles para concluir, puntuaba ese chorro, esa masa de fonemas, por ejemplo, \u00abpeque peque\u00bb, \u00abya ya\u00bb \u00abping pong\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Interesado por los animales y el dominio de unos sobre otros lleva a cabo peque\u00f1os juegos, hasta que coge una jirafa grande y una peque\u00f1a a las que nombra como tales, y concluye con una pregunta \u00ab\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el pap\u00e1?\u00bb En la elaboraci\u00f3n que est\u00e1 llevando a cabo para hacerse su familia se sirve ahora de su relaci\u00f3n con el lenguaje, que es asombrosa. Un d\u00eda le pide a su padre que me ponga una canci\u00f3n que define la pugna que ha captado en la pareja parental: \u00abtigres, leones, todos quieren ser los campeones\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sergio tiene quince a\u00f1os y sufre un fracaso escolar pertinaz. En las entrevistas que mantuve con \u00e9l y su padre, se mostraba muy claramente la oscilaci\u00f3n del adulto, entre, por un lado, la tolerancia a ciertos desmanes adolescentes como el fumeteo y, por otro lado, una rigidez p\u00e9trea en la disciplina de estudio. Con una espiral de prohibiciones que, lejos de mejorar la disposici\u00f3n del hijo, aumentaba su rechazo a las tareas volviendo la convivencia tensa y desagradable. En casa de su madre (los padres est\u00e1n separados desde hace a\u00f1os) ocurr\u00eda otro tanto, aunque con menor virulencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A solas con el chaval me entero de que hab\u00eda acudido obligado a la consulta, \u00e9l no quer\u00eda venir. Le respondo que no puedo aceptar esas condiciones, y que puede volver solamente si \u00e9l lo desea. Entretanto, mantengo una entrevista con el padre en la que me informa del secreto familiar: \u00e9l fue muy mal estudiante, a causa de lo cual la relaci\u00f3n con su padre fue siempre tirante y fr\u00eda. Su mujer, tambi\u00e9n con serias dificultades en los estudios, intent\u00f3 infructuosamente el ingreso a la universidad justo en la \u00e9poca en que naci\u00f3 Sergio. Una conversaci\u00f3n de padre e hijo en la que se desvelaron estas circunstancias favoreci\u00f3 que el jovencito pudiera formular una demanda propia, una vez distinguido su s\u00edntoma del de sus padres. Se inici\u00f3 as\u00ed la posibilidad de un nuevo lazo a partir de una familia hecha de identificaciones en el fracaso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El analista es requerido en muchas ocasiones en las cuales los menores pueden sufrir las desquiciadas actuaciones animadas de un \u00abfamiliarismo delirante\u00bb seg\u00fan la expresi\u00f3n de Laurent. Como el que vivi\u00f3 Celia, v\u00edctima de una adopci\u00f3n malograda que deriv\u00f3 en ruptura de la pareja parental debido a las situaciones reiteradas de violencia entre la madre adoptiva y la ni\u00f1a, quien se aferraba a la versi\u00f3n de que su madre biol\u00f3gica no la abandon\u00f3 frente a la insistencia cruel de la madre adoptiva que se lo espetaba sin cesar. Hab\u00eda pasado por una serie de psic\u00f3logos, con intervenciones diversas en favor del entendimiento (bajo la consigna machacona de que es necesario hablar), siempre haciendo hincapi\u00e9 en la supuesta \u00abpsicolog\u00eda del adoptado\u00bb. A falta de una orientaci\u00f3n que provee un correcto diagn\u00f3stico estructural, dichas actuaciones hab\u00edan provocado el des\u00e1nimo absoluto de la joven, quien manifestaba una desconfianza total hacia la palabra. El respeto por su versi\u00f3n del origen hizo posible colocar un primer pilar para hacerse su familia, un bricolage entre el mito y la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n el analista puede impedir un pasaje al acto de los expertos implicados en un supuesto caso de abuso sexual en el marco familiar. Como ocurri\u00f3 con Nadia, de seis a\u00f1os, en r\u00e9gimen de acogimiento por parte de sus abuelos una vez demostrada la incapacidad de su madre para cuidar de ella cuando era un beb\u00e9. Una profesora hace saltar las alarmas del abuso sexual y \u00ablos t\u00e9cnicos\u00bb se aprestaron a resolver la situaci\u00f3n privando a la ni\u00f1a de su familia, condicionados por la prejuiciosa interpretaci\u00f3n de una conducta \u00abdesinhibida\u00bb y expl\u00edcita de la peque\u00f1a en el colegio. En ausencia del diagn\u00f3stico de psicosis, la pretendida protecci\u00f3n del menor puede acabar teniendo consecuencias nefastas dejando al sujeto en el desamparo y en la m\u00e1s absoluta incomprensi\u00f3n de lo que sucede.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, el analista-m\u00f3vil es requerido en situaciones de crisis, de separaci\u00f3n, de cambios importantes, en su consulta y en dispositivos diversos que requieren estrategias conjuntas implicando no s\u00f3lo a los padres sino a profesores, instituciones, servicios sociales. En muchas ocasiones se requiere una red de contenci\u00f3n, un tejido de sujeci\u00f3n del menor en situaci\u00f3n de dificultad. Que puede alcanzar la forma de un dispositivo a gran escala como el que llevaron a cabo en los orfanatos de Bulgaria el Dr. Daniel Roy y un equipo de psicoanalistas con el nombre de\u00a0<i>Crecer sin padres.[14]<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas acciones, orientadas por la \u00e9tica del discurso anal\u00edtico, est\u00e1n destinadas a alojar el cuerpo y sus pulsiones en semblantes que, volvi\u00e9ndolo respetable, permiten proteger la intimidad y restablecen o instituyen el lazo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos casos nos ense\u00f1an cu\u00e1n cierta es la aseveraci\u00f3n de Lacan de que el padre real es m\u00e1s importante que la verdad. Y que la funci\u00f3n del padre, separada de la dimensi\u00f3n del amor, se ejerce s\u00f3lo en la ceguera de las normas, como ilustra el programa televisivo\u00a0<i>Hermano mayor<\/i>. El l\u00edmite para los desdichados adviene al ver su goce miserable en la pantalla, unido a la moralina que le devuelve a una existencia culpable. Siempre con la esperanza de que el resultado de ese intento desesperado sea verdadero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las elecciones que dan lugar a las nuevas formas de familia el psicoan\u00e1lisis ofrece un espacio para explorar las ra\u00edces de su deseo de hijo, de su deseo de familia, a partir de obtener un saber sobre la propia historia, una vez que se ha conseguido\u00a0<i>hacerse su familia<\/i>\u00a0a partir de la experiencia del inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enigma del nacimiento es el efecto de haber nacido de un malentendido. \u00abEl cuerpo hace su aparici\u00f3n en lo real como malentendido. Buena parte de vuestras desgracias es debida a que nad\u00e1is en el malentendido. Es lo que les han transmitido en vuestro linaje al &#8216;darles la vida'\u00bb, afirma Lacan. Y contin\u00faa diciendo: \u00abEl ser hablante ha sido engendrado por dos seres hablantes que no hablan la misma lengua. Que no se escuchan hablar. Que no se escuchan. Dos que se conjuran para la reproducci\u00f3n, que es el malentendido cumplido. El cuerpo vehicula que al principio estaba el verbo, no en tanto creador, sino en tanto inconsciente\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, \u00abno hay otro traumatismo del nacimiento que nacer deseado\u00bb.[15]<\/p>\n<div class=\"NotasPie\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Texto elaborado a partir de la intervenci\u00f3n en las XIII\u00aas Jornadas de la Secci\u00f3n de Psicoan\u00e1lisis de la Asociaci\u00f3n de Neuropsiquiatr\u00eda. Realizadas en Madrid los d\u00edas 10 y 11 de abril de 2015<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Zuliani. E.\u00a0<i>La petite Girafe<\/i>\u00a0n\u00ba 24. Institut du Champ Freudien. Octubre 2006.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Conferencias en EEUU.\u00a0<i>Scilicet<\/i>\u00a06\/7.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<i>Los complejos familiares en la formaci\u00f3n del individuo. Otros Escritos<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2012, p. 34.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<i>Los complejos familiares. Op. cit<\/i>. P. 72.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E.\u00a0<i>Les nouvelles inscriptions de la souffrance de l&#8217;enfant. La petite Girafe<\/i>\u00a0n\u00b0 24.\u00a0<i>Op. cit<\/i>. P. 92.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><i>Ibid<\/i>.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">El subrayado es nuestro.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Nota sobre el ni\u00f1o<i>. Otros Escritos. Op. cit.<\/i>\u00a0P. 393.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E.\u00a0<i>Les nouvelles inscriptions de la souffrance de l&#8217;enfant. La petite Girafe<\/i>\u00a0n\u00b0 24.\u00a0<i>Op. cit<\/i>. P. 93.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J. Nota sobre el ni\u00f1o<i>. Otros Escritos. Op. cit.<\/i>\u00a0P. 393.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Laurent, E.\u00a0<i>Les nouvelles inscriptions de la souffrance de l&#8217;enfant. La petite Girafe<\/i>\u00a0n\u00b0 24.\u00a0<i>Op. cit<\/i>. P. 95.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<i>El Seminario, libro 23. El sinthome<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2008, p. 133.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cottet, S.\u00a0<i>El padre estallado. Op. cit<\/i>. P. 54.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Coccoz, V. e altri.\u00a0<i>La pr\u00e1ctica lacaniana en instituciones<\/i>\u00a0I. Buenos Aires: Grama. 2014.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lacan, J.\u00a0<i>Disoluci\u00f3n\u00a0<\/i>(in\u00e9dito).<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vilma Coccoz (ELP)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1696,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[294,172],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/1704"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1704"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/1704\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1708,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/1704\/revisions\/1708"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=1704"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=1704"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=1704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}