{"id":835,"date":"2021-09-08T16:43:08","date_gmt":"2021-09-08T16:43:08","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/viii\/?page_id=835"},"modified":"2021-09-08T17:36:31","modified_gmt":"2021-09-08T17:36:31","slug":"anexo-con-citas-nel","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/enapol.com\/viii\/bibliografia\/anexo-con-citas-nel\/","title":{"rendered":"Anexo con citas (NEL)"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-padding-top:7px;--awb-padding-bottom:7px;--awb-bg-color:#ed1b24;--awb-bg-color-hover:#ed1b24;--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"font-family: Raleway; letter-spacing: 4px; font-size: 20px; font-weight: 500; margin-bottom: 0px; text-align: center;\"><span style=\"color: #ffffff;\">JACQUES-ALAIN MILLER<\/span><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A.,\u00a0<i>El partenaire-s\u00edntoma.<\/i>\u00a0Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 14:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si lo pensamos, no podemos decir que se haya utilizado mucho el concepto de uso en nuestro medio, y seg\u00fan parece, adem\u00e1s, tampoco en otros lugares en el psicoan\u00e1lisis, otros lugares que en nuestro medio, en fin, aun si nosotros estamos en el medio, hay despu\u00e9s de todo otros lugares.<\/p>\n<p>Digo entonces \u00aben nuestro medio\u00bb, pero tomo en cuenta a aquellos que yo llamaba \u00ablos otros\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 18:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aqu\u00ed entonces, de todos modos, cuando se trata del\u00a0<i>Fort-Da<\/i>\u00a0hay igualmente un uso. El ni\u00f1o hace un uso de ese objeto y hay que suponer que se encuentra ah\u00ed implicado cierto saber arregl\u00e1rselas con ese objeto. Despu\u00e9s de todo, en el vac\u00edo dejado por la ausencia de la madre, ese ni\u00f1o, ese peque\u00f1o, inventa algo, se apropia de algo que est\u00e1 a su alcance para desviarlo de su uso, para utilizarlo, para deslizar all\u00ed su satisfacci\u00f3n. Aqu\u00ed tenemos, aqu\u00ed se presenta, un uso con su margen, y para que un uso pueda ser considerado como tal es siempre necesario que exista este margen donde se puede o no \u00absaber arregl\u00e1rselas con\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 20:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Estamos obligados a admitir, si reconocemos su pr\u00e1ctica, que ella prescinde de nuestro vocabulario. Por lo tanto, se trata tambi\u00e9n de saber si en el nivel de la pr\u00e1ctica se puede encontrar un solo mundo para los psicoanalistas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 22:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Si lo entendemos para nosotros, para lo que llam\u00e9 hace un rato nuestro medio, es una invitaci\u00f3n para que no nos durmamos en nuestra historia, para no marchar indefinidamente, por ejemplo, nuestras haza\u00f1as sobre un pobre maniqu\u00ed, sobre nuestro\u00a0<i>punching-ball<\/i>\u00a0favorito que se llama IPA. Eso es descansar sobre nuestra historia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 33:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] es posible constatar en el psicoan\u00e1lisis tal como existe en el mundo que las referencias a Lacan se multiplicaron, incluso existe lo que puede llamarse una escuela que se denomina poslacaniana. Esta escuela agrupa un cierto n\u00famero de analistas que piensan haber pasado por Lacan para superarlo. Retengamos por un momento el hecho de que pasaron por \u00e9l, que admiten la influencia, la incidencia de la ense\u00f1anza de Lacan tanto sobre su concepci\u00f3n como sobre su pr\u00e1ctica.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 39:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] dir\u00eda que el pecho, el pecho de la madre en la interpretaci\u00f3n kleiniana del psicoan\u00e1lisis, es en cierto modo el partenaire-s\u00edntoma del ni\u00f1o [\u2026] El pecho del que se trata es un pecho-s\u00edntoma porque es ante todo un pecho que satisface, es decir que su funci\u00f3n est\u00e1 pensada antes que nada en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, para decirlo con el vocabulario freudiano. Es un objeto de satisfacci\u00f3n, esta es su definici\u00f3n pensada evidentemente de una manera global, a la cual Lacan aport\u00f3 despu\u00e9s numerosos matices, niveles y dial\u00e9ctica. Pero en s\u00edntesis es un objeto que satisface en primer lugar la necesidad de ser alimentado, que responde por lo tanto al hambre, que responde a la pulsi\u00f3n alimenticia. En segundo lugar \u2013como dice Melanie Klein de una manera que podemos calificar de global e incluso difusa\u2013 satisface todos los deseos del ni\u00f1o.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 41:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El cuerpo fragmentado fue situado por Melanie Klein, es el efecto del odio suscitado por la falta del pecho como objeto de satisfacci\u00f3n. Ella lo dice as\u00ed: el ni\u00f1o despedaza \u2013en su fantasma inconsciente\u2013 el cuerpo de la madre y el suyo propio.<\/p>\n<p>[\u2026] Hay una satisfacci\u00f3n que ser\u00eda la buena, aquella que el ni\u00f1o podr\u00eda encontrar junto a su madre. El problema es que esta satisfacci\u00f3n est\u00e1 prohibida y entonces podemos escribirla utilizando la met\u00e1fora paterna que usted simplifica anotando P (padre) sobre M (madre) tachada, que designa una satisfacci\u00f3n prohibida.<\/p>\n<p>Por otra parte, aunque m\u00e1s no sea porque se trata de estructuras elementales del parentesco, se destaca la presencia de la regla en esta prohibici\u00f3n de la satisfacci\u00f3n que ser\u00eda la buena, pero que precisamente es imposible.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 149:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La transformaci\u00f3n de este matema en el Lacan ulterior usted la escribe \u00abgran Otro\u00bb, que es el otro Nombre del Padre, de lo simb\u00f3lico, del lenguaje y en consecuencia, es el acceso al goce lo que se encuentra cerrado. (Aportaci\u00f3n de Pierre-Gilles Gu\u00e9guen)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 153:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Pero m\u00e1s all\u00e1, la demostraci\u00f3n simple de Lacan es que la demanda comporta en s\u00ed misma su propia superaci\u00f3n. La demanda de satisfacci\u00f3n de la necesidad no puede sino ir m\u00e1s all\u00e1 de ella misma en la medida en que depende de la respuesta del Otro, de aquel que tiene, de aquel que est\u00e1 en condiciones de satisfacer las necesidades. Por lo tanto, esta respuesta vale en un primer nivel como la satisfacci\u00f3n de la necesidad, pero en un tiempo suplementario que debemos agregar como una especie de g\u00e9nesis estructural, la respuesta del Otro vale finalmente en cuanto tal como satisfacci\u00f3n, independientemente incluso del don de la sustancia que satisface la necesidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 161:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En efecto, Lacan se dedic\u00f3 en un primer momento a hacernos legible lo que quiere decir el Edipo, o el funcionamiento del Edipo como estructura. Lo hizo de manera extremadamente simple y eficaz [\u2026] en t\u00e9rminos de una met\u00e1fora en donde el Nombre del Padre significante suplanta a la madre, concebida para las necesidades de la causa, hay que decirlo, como significante. Ustedes saben c\u00f3mo procede Lacan para la significantizaci\u00f3n de la madre para poder hacerla entrara en la met\u00e1fora. Dice: finalmente no solo se trata de la madre que dice s\u00ed o no a la demanda, sino de la madre que est\u00e1 o que no est\u00e1, aquella cuyos movimientos son reproducidos, significantizados por el\u00a0<i>Fort-da<\/i>; la madre en tanto que va y que viene, que est\u00e1 presente o que est\u00e1 ausente, por lo tanto, se puede hacer de ella un significante, y este significante se ve sobrepasado, tachado, ca\u00eddo, por el efecto del Nombre del Padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 199:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Si tomamos el ejemplo de Freud, el ni\u00f1o que se agita para obtener su satisfacci\u00f3n y que necesita que el otro se ponga en movimiento para alcanz\u00e1rsela, dado su estado de insuficiencia, de impotencia, de dependencia, nosotros, con Lacan, ubicamos en este lugar no directamente la memoria, la inscripci\u00f3n mn\u00e9mica, sino la demanda, es decir que para nosotros es un dato elemental que la necesidad debe ser hablada. Es una construcci\u00f3n m\u00e1s decisiva que la de Freud porque se apoya en la fenomenolog\u00eda de la experiencia, traduce lo que se manifiesta, de tal modo que Lacan expres\u00f3 de entada que todas las necesidades est\u00e1n contaminadas por el lenguaje, es decir, por la demanda por el Otro a causa del cual esta necesidad se formula. En esta v\u00eda, a la satisfacci\u00f3n de la necesidad nosotros superponemos la satisfacci\u00f3n de la demanda..<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 223:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Est\u00e1n luego los t\u00e9rminos que califican al\u00a0<i>ser<\/i>\u00a0por fuera de todo\u00a0<i>tener<\/i>. Es el ejemplo que toma Lacan del\u00a0<i>t\u00fa<\/i>, la palabra\u00a0<i>t\u00fa<\/i>\u00a0que apunta al ser en el Otro m\u00e1s all\u00e1 de sus manifestaciones, y que se inscribe en ese mismo lugar. Pero tambi\u00e9n es la madre, en tanto goce prohibido; el padre, en tanto sublimaci\u00f3n; la dama del amor cort\u00e9s, como partenaire inhumano o, a\u00fan, el objeto sadiano mismo y la obra de Sade, que valen aqu\u00ed como ejemplos de las artima\u00f1as que hay que hacer para llegar a franquear esta barrera a fin de acceder al lugar del goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 253:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Por lo tanto, si digo que est\u00e1 en Lacan me encuentro en aprietos. Pero si digo que no est\u00e1, tambi\u00e9n estoy en aprietos, ya que se tratar\u00eda de una deformaci\u00f3n y hasta de una desviaci\u00f3n, y nosotros censuramos a los desviacionistas, a los reconstructores, a los reformadores. Pero en fin, para resumir, no es un dilema en el que yo est\u00e9 atrapado porque me parece que lo desbarato desde hace muchos a\u00f1os. Mi soluci\u00f3n, la que me permite avanzar dando rodeos, es la de mantenerme en la l\u00ednea de Lacan, en la orientaci\u00f3n que \u00e9l dio al campo freudiano y que me esfuerzo en saca a la luz.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 307:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Mientras que las culturas son variables, si se las considera de acuerdo a los valores que inculcan, la mujer aparece como representando esa instancia de lo mismo, e incluso de una repetici\u00f3n de lo mismo. Por otra parte, ella encarna ese\u00a0<i>mismo<\/i>\u00a0en tanto que asegura precisamente la reproducci\u00f3n de la especie; mientras que el Nombre-del-Padre es, por el contrario, el principio de una diferencia nominativa, de orden sublimatorio. Se trata de una oposici\u00f3n bien conocida entre la maternidad, hecho de observaci\u00f3n, fundado en la experiencia e indudable, y el car\u00e1cter \u00ababstracto\u00bb, dudoso, por evaluar, de la asignaci\u00f3n de la paternidad, siempre inscrita en un orden de cultura, que puede hacer variar el punto de aplicaci\u00f3n de la funci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 338:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] El sujeto analizante lleva a la cura precisamente los elementos de su historia, la familia, el millonario, etc., los descarga, logra aprender a enumerarlos, a contarlos, y entonces, a partir de los elementos de su biograf\u00eda, la operaci\u00f3n reducci\u00f3n consiste en hacer surgir algo que se parezca a un\u00a0<i>Witz<\/i>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 347:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] El prototipo que podemos deducir de manera plausible es la madre. Podemos deducirlo a partir del caso, y tambi\u00e9n a partir de las construcciones que estaban ya en Freud, en sus escritos sobre la vida amorosa, cuando se\u00f1ala el punto com\u00fan, a los ojos de un var\u00f3n, entre la madre y la prostituta \u2013la mujer de la mala vida, la\u00a0<i>Dirne<\/i>, de la que habl\u00e9 en otra \u00e9poca\u2013, que es que se ocupan de otro hombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 378:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Recurro, no a todas las madres, sino a todos los veteranos que todav\u00eda recuerdan \u2013quedan algunos que se pueden acordar\u2013 lo que era la vida de la instituci\u00f3n anal\u00edtica. No hab\u00eda tantos medios institucionales, salvo ocasiones como esta, para expresarse ampliamente, para criticar a las instancias, etc., era algo especial. Hay que querer leer el discurso de Lacan a la EFP poni\u00e9ndole un tono que no es ir\u00f3nico, es un tono de combate. La resistencia de sus auditores marc\u00f3 constantemente el ritmo de la ense\u00f1anza de Lacan, y adem\u00e1s, tambi\u00e9n lo estimul\u00f3.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>El secreto de los dioses<\/i>. Buenos Aires: Colecci\u00f3n Diva. 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 36:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Est\u00e1 el saber que Lacan cuenta, que el psicoan\u00e1lisis est\u00e1 en fase con la sociedad, independientemente de los psicoanalistas, que ellos, est\u00e1n siempre en retraso sobre el psicoan\u00e1lisis en uno o dos metros. El psicoan\u00e1lisis tiene una funci\u00f3n disgregativa, incluso si numerosos psicoanalistas se constituyeron en sociedad de amigos del Nombre-del-Padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 39:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La televisi\u00f3n ordena. Est\u00e9n seguros que no es diferente en el Vaticano. Seguramente es el zafarracho de combate en todas las redacciones del mundo. Si ese pobre y admirable papa deber\u00eda morir ahora, est\u00e9n seguros que el primer pensamiento no ser\u00e1 sobre su alma, que estar\u00e1 en seguridad en los brazos del se\u00f1or, pero m\u00e1s bien sobre su pasaje a la antena. Las especulaciones sobre el nombre del sucesor se extienden ya en Le Monde, mientras que el Papa respira, incluso si lo hace dif\u00edcilmente. Nadie lo va a decir, salvo yo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 59:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando ya no se respeta la palaba de la persona, y bien no resta m\u00e1s que la coerci\u00f3n, incluso si es la coerci\u00f3n inducida por los h\u00e1biles pavlovianos . En la edad democr\u00e1tica es no marcha. El catolicismo cientista, es decir sin el personalismo, sin Arist\u00f3teles ni Santo Tom\u00e1s, ni la ley natural, sin el misticismo, y sin la claridad y simplemente demon\u00edaco, si puedo decirlo -\u00a1es un chiste\u00a1- no es ni m\u00e1s ni menos que la inquisici\u00f3n moderna el cuestionario universal, el diagnostico precoz de los desv\u00edos, la vigilancia por todos lados, en definitiva es lo que proclaman hoy en d\u00eda algunos dem\u00f3cratas cristianos de izquierda que han perdido el sentido po\u00e9tico de la eternidad, y lo han reemplazado por el culto idolatra del progreso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 72:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] \u00bfQu\u00e9 quiere decir usted? El respeto se pierde. La autoridad del pap\u00e1, del abuelo, del suegro, no es m\u00e1s lo que era antes. Escuche decir que un chiflado hab\u00eda desencadenado una nueva batalla en la plaza de Paris tom\u00e1ndose por yerno del Alcandre que, no obstante, ten\u00eda toda su confianza. \u00bfQui\u00e9n piensa pedirle al chiflado qui\u00e9n es \u00e9l? Nadie. Es el yerno que se apura por explicarse. Me apasiona que justamente que el as\u00ed llamado inatacable sea atacado. Se lo fuerza a defenderse cuando se le da la palabra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 119:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La ideolog\u00eda comportamental-evolucionista no es de izquierda, no es de derecha, es el enemigo del g\u00e9nero humano, que se ignoran como tales, por supuesto, puesto que son tambi\u00e9n excelentes personas. La noci\u00f3n de ciencia que vehiculizan es una caricatura, sus investigaciones cuantificadas con imb\u00e9ciles, sus tesis son ut\u00f3picas, su utop\u00eda es infame.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 133:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El momento de abrir el m\u00e1ximo de frentes y cruzar las luchas, que se sostengan unos a otros, y que converjan sobre el mismo punto, la cultura de la evaluaci\u00f3n, el informe colectivo, la idea que la pol\u00edtica es arcaica est\u00e1 terminada, de ahora en adelante la pol\u00edtica se reabsorbe en la gesti\u00f3n. En el estado superior en que la humanidad habr\u00e1 alcanzado los hombres pol\u00edticos estar\u00e1n dedicados a no ser m\u00e1s que las marionetas de los gerentes, de expertos, de aquellos que Skinner llamaba los Planners, los planificadores, aquellos que construyen el porvenir reconfigurado met\u00f3dicamente del presente. Es una visi\u00f3n que no carece de grandeza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Extimidad<\/i>. Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques- Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 19:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De este modo describe la intuici\u00f3n que puede tenerse de la representaci\u00f3n del toro, de la c\u00e1mara de aire, debido a que hay confusi\u00f3n de identidad entre lo perif\u00e9rico y lo central. Es decir que ya entonces Lacan expone una representaci\u00f3n del m\u00e1s interior que lo m\u00e1s \u00edntimo m\u00edo, de San Agust\u00edn, ya entonces muestra el toro como una estructura de extimidad. Precisamente, esto distingue a la experiencia anal\u00edtica de toda empresa fundada en un con\u00f3cete a ti mismo, aunque pueda parecerse a eso. Para que el con\u00f3cete a ti mismo pueda conducir a algo, debe sustentarse \u2013en todo caso, para nosotros hoy\u2013 en la garant\u00eda del axioma de una identidad consigo mismo constitutiva de la intimidad subjetiva. Se trata de saber si lo que Freud llama y Lacan retorna como el n\u00facleo de nuestro ser es id\u00e9ntico a s\u00ed mismo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 31:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En el fondo, esa es la ambici\u00f3n cient\u00edfica: carecer de extimidad. Desarrollar sus lazos como cadena significante es separarse del objeto; por lo tanto, es poder desarrollarse exteriormente sin este repliegue de extimidad. Si tomamos las cosas en el sentido en que la ciencia se desarrolla como exterioridad, la extimidad ya es una intimidad. Al mismo tiempo, esto hace que la ciencia desubjetivice el significante -o por lo menos que lo intente, es decir, que act\u00fae de manera que un significante ya no represente a un sujeto ante otro significante. [\u2026] El discurso de la ciencia desubjetiviza el significante, lo que torna completamente ingenuo el reclamo por los Derechos del Hombre. Este reclamo que apunta al discurso de la ciencia en la medida en que este desubjetiviza el significante no har\u00e1 renacer al hombre del humanismo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 31:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Los conceptos de proyecci\u00f3n y de introyecci\u00f3n nos interesan siempre que no se imagine que hay en ello vaivenes que volver\u00edan rec\u00edprocos, hasta complementarios, el interior y el exterior, el adentro y el afuera. Si subrayamos el t\u00e9rmino extimidad, es para marcar que no hay ninguna complementariedad, ning\u00fan ajuste entre adentro y el afuera y que hay precisamente un afuera en el interior. Esto es lo que se trata de construir, de tornar pensable.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 41:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Con el nombre\u00a0<i>das Ding<\/i>\u00a0se sit\u00faa la extimidad primordial, e primer exterior en el interior mismo del campo de las representaciones. En su empleo freudiano, las representaciones solo representan a trav\u00e9s de sus representantes. Y en este nivel, seg\u00fan Lacan, la Cosa no est\u00e1, est\u00e1 ausente, es extranjera. Hay una gravitaci\u00f3n de estas representaciones, de lo que llamamos para simplificar significantes, en torno a la Cosa. Tenemos, pues, una imagen de la posici\u00f3n central de la Cosa, que es al mismo tiempo cerrada respecto de la gravitaci\u00f3n significante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u00c9l sostiene que en Melanie Klein, por ejemplo, el envoltorio de esta extimidad es la madre. Lacan indica precisamente que Klein puso en el lugar central de das Ding el cuerpo m\u00edtico de la madre; y en el fondo el acento debe recaer sobre eso, sobre el hecho de que ese es el mito klein\u00edano. Por eso me abstuve de poner corno exergo de este pasaje: \u00abDas Ding es la madre\u00bb. Hubiera sido un error seguro. Puse, en cambio \u00abEl mito kleiniano\u00bb. El mito kleiniano reforzado por la prohibici\u00f3n del incesto, que muestra bien que no fue simplemente Klein quien consider\u00f3 que la madre era el Lelos, la finalidad, de la demanda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 46:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hablo de este humanismo contempor\u00e1neo que no encuentra m\u00e1s soporte que el discurso de la ciencia \u2013del derecho al saber, hasta de la contribuci\u00f3n al saber\u2013, de este humanismo universal cuyo absurdo l\u00f3gico (no hay otra palabra) ser\u00eda pretender que el Otro sea semejante. Incluso el buen Dios, como el sujeto supuesto saber que requiere la ciencia, incluso ese dios del que es claro que se debe penetrar c\u00f3mo razona. All\u00ed verdaderamente se acent\u00faa el hecho de que el Otro sea semejante. Vemos el resultado, porque este humanismo se desorienta por completo cuando lo real en el Otro se manifiesta como no semejante en absoluto. Hay entonces sublevaci\u00f3n. Entonces surge el esc\u00e1ndalo. Ya no se tiene m\u00e1s recurso que invocar no s\u00e9 qu\u00e9 irracionalidad; es decir que se supera singularmente el concepto del Otro as\u00e9ptico que nos hemos forjado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 49:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Digo racismo moderno porque se trata de un racismo de la \u00e9poca de la ciencia y tambi\u00e9n de la \u00e9poca del psicoan\u00e1lisis. Resulta f\u00e1cil constatar que en sus consecuencias t\u00e9cnicas la ciencia es profundamente antisegregativa, como indicaba hace poco en la televisi\u00f3n. Se sabe que se terminaron los monopolios de emisi\u00f3n y es algo sensacional, estamos al borde del final de los monopolios de transmisi\u00f3n. Esto, la aldea global, fue profetizada hace decenas de a\u00f1os. La ciencia es entonces antisegregativa en sus consecuencias t\u00e9cnicas pero porque su discurso mismo explota un modo muy puro del sujeto, un modo que puede llamarse universalizado del sujeto. El discurso de la ciencia est\u00e1 hecho para y por \u2013potencialmente por\u2013 cualquier hijo de vecino que piense luego soy; es un discurso que anula las particularidades subjetivas, que las echa a perder. Se los ve gritar, rebelarse contra este efecto, hasta tal punto que, como dec\u00eda la vez pasada, el significante est\u00e1 desubjetivizado. Est\u00e1 la vocaci\u00f3n de universalidad de la ciencia, que en este sentido es ciertamente, si se quiere, antirracista, antinacionalista, antiideol\u00f3gica, puesto que solo se sostiene poniendo el cuantificador universal para todo hombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 53:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El psicoan\u00e1lisis es, pues, solidario de este modo del puro sujeto, del sujeto desnaturalizado. Esta eficiencia del discurso cient\u00edfico explica aparentemente los resurgimientos actuales de los discursos de la tradici\u00f3n, como por ejemplo el ascenso del Islam. Es un recurso. Como el catolicismo, por otra parte, que tambi\u00e9n se recobra. Ocurre que estas tradiciones prescriben sobre lo que debe ser la relaci\u00f3n sexual, y esto constituye la ra\u00edz de su potencia, de su eficiencia contempor\u00e1nea en relaci\u00f3n con el discurso de la ciencia. En este sentido, el psicoan\u00e1lisis es heredero del sujeto -abolido o universalizado- de la ciencia. Puede decirse que es un sujeto especialmente perdido en cuanto a su goce, puesto que lo que pod\u00eda enmarcar lo de la sabidur\u00eda tradicional fue ro\u00eddo, sustra\u00eddo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>No basta con cuestionar el odio al Otro, porque justamente esto plantear\u00eda la pregunta de por qu\u00e9 este Otro es Otro. En el odio al Otro que se conoce a trav\u00e9s del racismo es seguro que hay algo m\u00e1s que la agresividad. Hay una consistencia de esta agresividad que merece el nombre de odio y que apunta a lo real en el Otro. Surge entonces la pregunta que es en todo caso a nuestra: \u00bfqu\u00e9 hace que este Otro sea Otro para que se lo pueda odiar en su ser? Pues bien, es el odio al goce del Otro. Esta es incluso la f\u00f3rmula m\u00e1s general que puede darse de este racismo moderno tal como lo verificamos. Se odia especialmente la manera particular en que el Otro goza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 103:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Un factor constante de su existencia era su relaci\u00f3n con su hermana, a quien ella consideraba desde siempre sin sexo. Esta relaci\u00f3n hab\u00eda sido de entrada de anulaci\u00f3n, hasta tal punto que pudo pretender durante un a\u00f1o en la cura haber olvidado el nombre de dicha hermana. Nombre que no recordar\u00eda m\u00e1s que recientemente. Este exceso muestra hasta qu\u00e9 punto y hasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar la anulaci\u00f3n de esta Otra mujer que era su hermana. En lo que hace a la madre, se refiere a ella en t\u00e9rminos de una posible rival, incluso respecto de los que fueron sus novios. Recuerda tambi\u00e9n que a esta madre sus progenitores no la hab\u00edan dado a criar afuera, pero la hab\u00edan entregado al cuidado de monjas, y que de ni\u00f1a ella era llamada con el nombre de madre. Esto destaca por qu\u00e9 la rival en relaci\u00f3n con su marido, esa rival \u2013puro sexo\u2013 del desencadenamiento en la habitaci\u00f3n del hotel, fue una monja. Cobra sentido a trav\u00e9s de su relato.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 125:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pero debemos decir de inmediato que Lacan no nos dej\u00f3 con este primer problema&#8230; En \u00abLa ciencia y la verdad\u00bb, al final de los Escritos, nos plantea la dificultad de que la soluci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n en psicoan\u00e1lisis no puede estar del lado de la religi\u00f3n ni ser del registro de la ciencia, y esto por dos razones: sutura del sujeto y forclusi\u00f3n de la causa. Lacan no da, sin embargo, su soluci\u00f3n en este texto, sino justo despu\u00e9s cronol\u00f3gicamente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 184:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Se trata de una articulaci\u00f3n poco expl\u00edcita en Lacan y esto por una raz\u00f3n simple: \u00e9l no dio su seminario sobre los nombres del padre. No lo dio, aunque lo empez\u00f3 y, precisamente, por el sacrificio de Abraham. La \u00fanica lecci\u00f3n que queda versa sobre este sacrificio. Nos promet\u00eda, sin embargo, la articulaci\u00f3n del Nombre del Padre pluralizado, y el objeto a. \u00bfPor qu\u00e9 pluralizado, por qu\u00e9 los nombres del padre? Precisamente, porque el Nombre del Padre no es el nombre propio del objeto a. Tan pronto como se considera a partir de a el orden significante, cuando es a partir de este quod carente de significante que se elabora el Nombre del Padre, solo se lo puede elaborar como impropio. Por eso, adem\u00e1s, el significante del Otro barrado, S(A), no es el significante del objeto a. El significante del objeto a no es m\u00e1s que esta peque\u00f1a letra a que, a diferencia del significante, no se articula con ninguna otra. Desde entonces las cosas van de trav\u00e9s en nuestra lectura de Lacan porque \u00e9l nunca dio expl\u00edcitamente esta articulaci\u00f3n. Incluso se vanaglori\u00f3 de negarles a los psicoanalistas el acceso a ella. No pens\u00f3 que fuera remediable.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 188:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Desde esta perspectiva, la obsesi\u00f3n escapa profundamente a la muerte, en el sentido en que la enga\u00f1a. Ya est\u00e1 muerto significa m\u00e1s all\u00e1 de la vida y de la muerte. Por eso, el obsesivo indica en qu\u00e9 sentido del lado del Otro, del Otro del significante, ya est\u00e1 muerto. Y esto puede asumir el valor de que el Otro como tal no existe. De ah\u00ed que el cinismo \u2013lo mencion\u00e9 la \u00faltima vez\u2013 fundado en este rebajamiento del Otro, en nombre de que no existe, sea tambi\u00e9n una soluci\u00f3n obsesiva. [\u2026] Por eso Lacan puede formular: \u00abSi yo estuviera muerto, el sujeto no lo sabr\u00eda\u00bb. El Je como tal no ignora la muerte. La radicalidad de la posici\u00f3n obsesiva consiste en acentuar lo que hay de muerto en el Otro del significante y, por eso mismo, en el sujeto. Esta radicalidad muestra el goce bajo la forma de la separaci\u00f3n, y lleva al extremo esta escisi\u00f3n que desde entonces constituye un sujeto, si puede decirse, a toda prueba. La hist\u00e9rica queda tambi\u00e9n atrapada en esta problem\u00e1tica, solo que ella busca pruebas de vida en el Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 233:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Mientras otros preparan comentarios y preguntas, yo quisiera hacer una observaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se introduce este asunto del goce en Lacan? \u00c9l lo introdujo m\u00e1s bien a nivel de la necesidad. El empleo mismo del t\u00e9rmino goce se refiere al uso de algo. En el vocabulario jur\u00eddico, el derecho de goce es un derecho de uso. Tienen por ejemplo el derecho a gozar de un bien pero no tienen el derecho de venderlo o enajenado. Goce va con uso. Desde esta perspectiva, no hay problema en situar en el mismo nivel la necesidad y el goce como perteneciendo al registro de lo real, que al comienzo Lacan trata como L\u00e9vi-Strauss. \u00a1La tripartici\u00f3n de Lacan es verdaderamente al comienzo la que encuentran en \u00abLa eficacia simb\u00f3lica\u00bb!, en Antropolog\u00eda estructura!, de L\u00e9vi-Strauss. Es bastante simple: cuando se decide formalizar cierto n\u00famero de relaciones humanas, se decide que algunas de estas relaciones, aparentemente muy complejas, son susceptibles de un tratamiento matem\u00e1tico. Se considerar\u00e1 que las relaciones de parentesco obedecen a f\u00f3rmulas matematizadas que llamaremos estructuras elementales. La idea de L\u00e9vi-Strauss es distinguir \u00e1tomos de parentesco, relaciones muy simples de sucesi\u00f3n, y ordenarlas como Jakobson orden\u00f3 los fonemas. Tan pronto como se trata una relaci\u00f3n as\u00ed, se opera una separaci\u00f3n entre lo que es formalizado y la manera en que esto se encarna. La distinci\u00f3n del elemento simb\u00f3lico formal y del elemento de imagen que acarrean estas f\u00f3rmulas es pues inmediata. Lo real es entonces el residuo de este an\u00e1lisis. La tripartici\u00f3n se presenta de partida. As\u00ed introduce Lacan la necesidad, incluso lo org\u00e1nico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 240-241:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta relaci\u00f3n implica que el inconsciente no solo est\u00e1 estructurado como un lenguaje sino tambi\u00e9n que es el discurso del Otro. Se trata de una doctrina sobre la estructura de lenguaje del inconsciente, pero, adem\u00e1s \u2013y de manera no contradictoria\u2013, de un dicho sobre su articulaci\u00f3n. De aqu\u00ed que el inconsciente est\u00e9 articulado como un discurso, y no solamente como un lenguaje. De alg\u00fan modo el t\u00e9rmino discurso es el operador que incluye la funci\u00f3n de la palabra en el campo del lenguaje y permite introducir, hasta el punto de volverlo equivalente, el concepto de Otro en el inconsciente. [\u2026] Pero, al formular que el inconsciente est\u00e1 articulado como un discurso, se puede desplazar al Otro hasta considerar que el inconsciente no es otra cosa que el discurso de este Otro, del Otro inconsciente. Tienen la f\u00f3rmula en estas p\u00e1ginas de los Escritos: \u00abEl Otro inconsciente\u00bb, expresi\u00f3n que puede parecerles trillada, pero es sin embargo el \u00edndice de un desplazamiento.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 262-263:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El sujeto puede encontrarse inmediatamente privado de muchas cosas m\u00e1s. Puede verse privado, por ejemplo, de su capacidad para cautivar el eros del Otro. El sujeto bien puede no soportar, por ejemplo, no solo no ver al analista, sino que, m\u00e1s precisamente, no soporta no ser visto por \u00e9l, y a menos que no lo sepa, no verse ser visto. Por supuesto, esta barra sobre la S puede traducirse en ciertos casos como no ser bello o bella; la barra puede implicar que sea preciso renunciar al atractivo f\u00edsico. Se trata de un consentimiento que no necesariamente se da. Llegado el caso, hay sujetos que prefieren renunciar a la capacidad de hablar, antes que renunciar a la capacidad de seducir, de seducir por la forma. No necesito insistir para indicar qu\u00e9 estructura cl\u00ednica. Puede estar sobre todo concernida en este sacrificio de lo decible antes que de lo visible.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 337:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir que la existencia precede a la esencia? Quiere decir, para utilizar un vocabulario que ya us\u00e9 durante este a\u00f1o, que el\u00a0<i>quod<\/i>\u00a0precede, que es desde esta perspectiva primero, independiente del quid. El hecho de ser es anterior a que se diga qu\u00e9 es. En otras palabras, hay primero algo dado, dado a nadie. Que haya algo dado, pero a nadie, algo arrojado al mundo, constituye en este caso el estilo del existencialismo. Y despu\u00e9s uno intenta arregl\u00e1rselas con eso. Esta concepci\u00f3n condujo a veces a cierto pathos del absurdo, completamente f\u00fatil, puesto que el acento debe ponerse por el contrario en la significaci\u00f3n que se fabrica con este dado a nadie.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 376:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De aqu\u00ed que no haya sustituciones equivalentes, que no se pueda definir la identidad a nivel sem\u00e1ntico, que no haya normas de identidad en este nivel. Quine lo formula claramente cuando dice que, si se quiere hacer sem\u00e1ntica, se trata con semientidades centelleantes a las que el concepto de identidad no se aplica. \u00c9l habla incluso de semientidades inaccesibles a la identidad. De modo que cuando el l\u00f3gico formal est\u00e1 ante los problemas de la lengua natural, debe, si quiere tratarlos, ampliar enormemente su conjunto de partida. Y es que cuando hace l\u00f3gica formal, parte de t\u00e9rminos que responden al principio de identidad, y puesto que avanza hacia la lengua materna, es preciso que admita entidades ins\u00f3litas. \u00bfPor qu\u00e9 dice Quine semientidades? Simplemente porque no es m\u00e1s que la mitad del principio de identidad. No se lo puede repetir dos veces.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 415:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si uno se fija en lo que es la pregunta infantil, la pregunta nunca satisfecha, la pregunta que siempre puede reanudarse, esta testimonia el proceso interminable en el lenguaje. La pregunta del ni\u00f1o testimonia la distancia que el sujeto puede tomar \u2013as\u00ed lo expresa Lacan\u2013 respecto de todo uso del significante. Y el Otro responde. \u00bfC\u00f3mo puede responder el Otro de la palabra sino con palabras? Desde esta perspectiva, no hay salida. No se puede salir, pero no es que la palabra sea un espacio cerrado. La palabra es un espacio abierto, solo que no tiene exterior, a menos que este se plantee en su interior mismo. No tiene exterior, es decir que a la palabra responde la palabra. Lacan lo traduce por el hecho que en el campo del lenguaje es posible imaginar que hay metalenguaje. Lo imaginamos, de un modo general, a partir de la escritura. Solo cuando hay funci\u00f3n y campo de la escritura y del lenguaje, se puede hacer semblante de metalenguaje. Sin embargo, a nivel de la palabra no hay metapalabra. En este sentido, la funci\u00f3n que Lacan llama de la buena fe del Otro es insuperable. Solo si se admite la buena fe del Otro, habr\u00eda una metapalabra. En el an\u00e1lisis, a menudo funciona como metapalabra el corte de la sesi\u00f3n. Despu\u00e9s de este, no se discute m\u00e1s. Se sabe bien que luego el asunto siempre se renueva, pero, en fin, este corte de la sesi\u00f3n hace como si la buena fe del Otro estuviera planteada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 438:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta pregunta del sujeto es en el fondo un \u00bfqui\u00e9n soy? Corno convendr\u00e1n, resulta muy distinto en la pr\u00e1ctica escuchar al paciente como un ego que aspira al dominio y al que se ayuda para este fin o escucharlo corno una pregunta, y considerar que todo lo que se dice se sostiene, debajo de la barra, por este \u00bfqui\u00e9n soy? Esta pregunta puede encontrar diversas modalidades: \u00bfPor qu\u00e9 soy yo? Que era para Lacan la modalidad propia de la pregunta obsesiva, cuya gran dignidad alababa. Y es que es la que mejor traduce la preocupaci\u00f3n por justificar la existencia, retomando una f\u00f3rmula que Lacan destaca en un texto de la psicoanalista inglesa Ella Sharpe. Tambi\u00e9n est\u00e1 la modalidad que Lacan daba como la de la histeria: \u00bfqu\u00e9 soy, hombre o mujer? Pero no nos atenemos a ninguna pregunta tipo, salvo a esa que es en el fondo equivalente al sujeto. Antes de llegar a el Otro es la Cosa pasamos por el sujeto es su pregunta. Escuchar al sujeto hablante as\u00ed implica que al comienzo para nosotros \u00e9l est\u00e1 vac\u00edo, m\u00e1s all\u00e1 de lo que lo traiga por haberse deslizado en la existencia desde hace cierto tiempo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 441:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Sin duda para que la pregunta \u00bfqui\u00e9n soy? pueda desarrollarse, es preciso que haya el Otro y que el sujeto lo identifique. En la medida misma de su indeterminaci\u00f3n como sujeto hay correlativamente determinaci\u00f3n del Otro; es sim\u00e9trico e inverso Los analistas no han dejado de se\u00f1alar las diferentes figuras con las que el paciente, en distintos momentos de la cura, puede identificar al analista. Los analistas han sido inagotables en este registro de repetici\u00f3n imaginaria.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Los divinos detalles<\/i>. Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques- Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 17:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ense\u00f1a el psicoan\u00e1lisis sobre el amor? Y en particular, al hecho de que el\u00a0<i>partenaire\u00a0<\/i>est\u00e1 fundamentalmente indeterminado para el sujeto, lo que en Freud queda encubierto por el t\u00e9rmino\u00a0<i>bisexualidad.<\/i>\u00a0Cuando se trata de la indeterminaci\u00f3n estructural del\u00a0<i>partenaire,\u00a0<\/i>el sujeto s\u00f3lo puede encontrarlo dando un rodeo por la condici\u00f3n de amor. Al mismo tiempo, hay que decir que el sexo inconsciente tampoco est\u00e1 determinado, y por eso no s\u00f3lo hablamos de sexo sino tambi\u00e9n de sexuaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 38-39:<\/p>\n<blockquote>\n<p>No me obstino en que se trate para \u00e9l de una elecci\u00f3n de objeto narcisista ya que el aire familiar\u2013si puede introducir esta categor\u00eda tambi\u00e9n dirige la elecci\u00f3n de objeto llamada anacl\u00edtica, esta elecci\u00f3n por el sost\u00e9n por el apoyo, por el personaje nutricio. Y Freud desarrollar\u00e1 de manera, en la sexualidad masculina, la elecci\u00f3n por la madre condiciona el conjunto de la vida amorosa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 40:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La idea de que el prototipo de toda relaci\u00f3n amorosa sea un ni\u00f1o mamando el pecho de su madre es chocante. Nos choca como les chocar\u00eda a los comentadores del comentario de Rashi. Despu\u00e9s de todo, el seno no es una persona, por m\u00e1s estima que se le tenga. N o es una persona, y esto adem\u00e1s fue tema para un novelista americano que se llama Philip Roth y dio materia para una novela sorprendente que se llama The breas, El pecho, donde a partir de una relaci\u00f3n amorosa de ese tipo, el h\u00e9roe se enamora efectivamente de un seno, de uno solo, que era como una persona, al que se dirig\u00eda como a una persona y le hac\u00eda declaraciones de amor. Lo que molesta un poco en la frase de Freud es que, precisamente, cuando se mama el pecho de la madre, no se puede al mismo tiempo hacerle declaraciones de amor.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 52:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Escribimos $ para decir que el sujeto, como sujeto de la palabra, pone fin al determinismo biol\u00f3gico y anat\u00f3mico. Todo lo que Freud mismo enuncia va en contra del ficho del \u00abgran Napole\u00f3n\u00bb \u2013al que sin embargo cita con aprobaci\u00f3n\u2013 de que la anatom\u00eda es el destino. $ quiere decir que la anatom\u00eda no es el destino. Es lo que formula Freud en una nota de los \u00abTres ensayos de una teor\u00eda sexual\u00bb, a saber, que para el psicoan\u00e1lisis en el orden sexual nada va de suyo, y lo dif\u00edcil es entender por qu\u00e9 los hombres aman a las mujeres. No hay en verdad nada natural en esto. Desde esta perspectiva, la homosexualidad no deja a nadie afuera porque, en cierto modo, para el an\u00e1lisis (\u00e9sta es al menos la tesis de Freud) est\u00e1 la homosexualidad inconsciente, y la elecci\u00f3n de objeto del propio sexo se encuentra en el mismo plano que la elecci\u00f3n de objeto heterosexual, a saber, que todo el panorama, todo el paisaje de la elecci\u00f3n de objeto se realiza independientemente del sexo del objeto. Es decir que, en todo caso, la libertad se extiende por igual a los objetos masculinos y femeninos, y las restricciones se instalan despu\u00e9s. De la restricci\u00f3n que se instala podemos decir que es la condici\u00f3n de amor, porque precisamente los hombres y las mujeres s\u00f3lo se relacionan con su objeto sexual de amor dando un rodeo por condiciones m\u00e1s o menos precisas. Que los hombres amen a las mujeres no es una evidencia, es un problema.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 67:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si seguimos aqu\u00ed los caminos de Freud, partimos de la condici\u00f3n que determina, es decir, de la condici\u00f3n que empuja. \u00bfA que empuja? Nos damos cuenta en la tercera de sus contribuciones cuando se llega al tab\u00fa. El camino que Freud nos hace seguir va de la condici\u00f3n determinante al tab\u00fa, donde encontramos en el orden de\u00a0<i>\u00a1no tocar! \u00a1no ir m\u00e1s lejos!\u00a0<\/i>En el fondo lo que Freud nos describe no son los azares del encuentro, si nomas bien la potencia del\u00a0<i>automaton\u00a0<\/i>en el amor. Y con el tab\u00fa de los tab\u00faes se llega a la mujer como tab\u00fa. Que no es sorprendente, en la medida que ella significa la madre, esta madre que, por la incidencia del Nombre del Padre, solo vale bajo una tachadura. No debe sorprendernos que Freud nos explique c\u00f3mo se llega a leer a la madre por debajo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 74:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Freud comienza dando cuenta de las condiciones primera y tercera. La condici\u00f3n de que la mujer sea la de otro se debe a la madre pertenece al padre. La sobrestimaci\u00f3n de esta ramera obedece a que se trata de la \u00fanica, tiene rasgo de la \u00fanica (<i>einziger<\/i>), de irremplazable, de una insustituible, rasgo que proviene del prototipo materno. Esta Mujer, como podr\u00e1 haber decenas, lleva secretamente el rasgo de \u00fanica. Freud se\u00f1ala tambi\u00e9n que, por supuesto es \u00fanica durante cierto tiempo, es decir, que estos sujetos ubican en serie a las \u00fanicas. Aparentemente una por vez, pero en serie. Basta con cambiar de lugar, dar una vuelta, y se cae de nuevo en la \u00fanica.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 92:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Los destinos sexuales que Freud enumera en la pubertad son los siguientes: 1) lo sexual encuentra la barrera contra el incesto, que Freud cree cultural, atribuida a la civilizaci\u00f3n y que lleva a que esta corriente de la sexualidad deba hallar objetos extranjeros, es decir, seg\u00fan sus palabras, no familiares; 2) si la corriente tierna permanece ligada en el inconsciente al Bild infantil- y en este caso Bild toma claramente el car\u00e1cter de \u00abfantas\u00eda\u00bb- , ocurre la impotencia absoluta; 3) puede suceder que esta corriente sensual logre emerger y abrirse camino en la realidad. Aqu\u00ed podemos decir, siguiente el texto de Freud, que \u00e9l mismo articula una oposici\u00f3n entre la fantas\u00eda y la realidad: pareciera que la corriente sensual puede permanecer ligada a la fantas\u00eda o bien desprenderse de ella para emerger en la realidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 96:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Porque en el fondo podemos decir que en su descripci\u00f3n la hace extensiva a la vida amorosa del matrimonio. Realiza una evocaci\u00f3n de los componentes perversos de la sexualidad que permanecen y dice: \u00abS\u00f3lo le es deparado un pleno de goce sexual si puede entregarse a la satisfacci\u00f3n sin miramientos, cosa que no se atreve hacer, por ejemplo, con su educada esposa. A ello se debe su necesidad de un objeto sexual degradado, de una mujer inferior \u00e9ticamente\u00bb. En esta descripci\u00f3n de Freud, quiz\u00e1s un poco fuera de moda del menos- de- gozar en el hogar, en esta antinomia que plantea entre el goce y el respeto, \u00e9l deduce- y esto es desde la perspectiva del hombre- la exigencia de una mujer degradada. Quisiera extraer este rasgo que \u00e9l a\u00edsla de la mujer degradada, es decir, la que no pueda juzgarlo, \u00abque no pueda enjuiciarlo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 115:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Todo el relato se desarrolla con el encanto de una amable historia de amor, en su vertiente de novela rosa, en la dimensi\u00f3n de que el padre no sabe. En definitiva, el padre de los ojos cerrados es una figura del padre muerto. Si hici\u00e9ramos un tratado sobre el ll1atrimonio, un tratado er\u00f3tico, y un tratado sobre el padre, de c\u00f3mo ser un buen padre, debemos decir que de\u00a0<i>Manan Lescaut,\u00a0<\/i>as\u00ed como de Freud y de Lacan, se desprende que el padre debe saber cerrar los ojos. La cuesti\u00f3n es saber si debe cerrar los dos o uno solo, pero es esencial para el deseo que pueda no saber todo. Cuando el padre se identifica con todo el saber, las consecuencias son nefastas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 130:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Se\u00f1al\u00e9 la \u00faltima vez que esta construcci\u00f3n de Lacan supone qie ambos sexos perciban a la madre como el objeto primordial y al padre como factor de una identificaci\u00f3n primordial. Esto es algo que seg\u00fan creemos, se volvi\u00f3 habitual; en cambio transformar padre y madre en significantes se convierte en una gran transgresi\u00f3n.\u00a0<i>\u00a1No transformaras a tu madre y a tu padre en significante! Es<\/i>\u00a0sin duda una prohibici\u00f3n que merecer\u00eda figurar en el dec\u00e1logo. Una vez que padre y madre fuesen transformados en significante, en una relaci\u00f3n metaf\u00f3rica el falo aparece como el efecto del sentido de esta met\u00e1fora. De este funcionamiento, de esta situaci\u00f3n metaf\u00f3rica entre dos significantes, de un significante por otro, resulta un efecto que se encuentra en un nivel de significante, de un significado. Se trata de un efecto de sentido que Lacan no se anima a escribir en su esquema.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 178:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Podemos entender que la tarea de la madre suficientemente buena sea extremadamente pesada en Winnicott, no consiste s\u00f3lo en satisfacer las necesidades vitales sino adem\u00e1s en dar lugar al deseo. La madre debe saber faltar lo necesario y debe responder al amor, es decir, a trav\u00e9s del don de lo que no tiene. M\u00e1s a\u00fan, en lo que respecta al goce, debe permitir justo lo suficiente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 200:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Este padre garantiza el mismo el valor de la ley, la garantiza encarn\u00e1ndola. En este sentido el-nombre-del-padre tendr\u00eda valor de otro del otro. Y, en el fondo, podr\u00eda suceder que al final del an\u00e1lisis lo que se podr\u00eda extraer sean las modalidades diversas de esta encarnaci\u00f3n. Si nos detenemos aqu\u00ed, lo \u00fanico que podemos aportar es lo inverso en espejo, esto es, que o hay Otro del Otro (la garant\u00eda es la \u00abno-fe\u00bb). Y esto cobra todo su valor en este\u00a0<i>impasse.\u00a0<\/i>Que es tal porque no es m\u00e1s que otro sentido que le dar\u00edamos a la castraci\u00f3n. A la castraci\u00f3n se le puede responder:\u00a0<i>porque el padre la quiere;\u00a0<\/i>este padre puede ser sustituido por el orden social (as\u00ed es como se hace). Por el terror conformista donde precisamente la castraci\u00f3n puede asumir la significaci\u00f3n de \u00abno-fe\u00bb de verdad, puede significar\u00a0<i>todo est\u00e1 permitido\u00a0<\/i>a la inversa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (2012)\u00a0<i>Los signos del goce<\/i>. Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 31:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tengo tres hermanos, Pablo, Ernesto y yo. Aqu\u00ed, precisamente, hay una serie; y est\u00e1 claro que en ella el sujeto que enuncia se except\u00faa al mismo tiempo que se cuenta.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Se trata, en el fondo, de la ilustraci\u00f3n de una proposici\u00f3n de Laca que parece dif\u00edcil: el sujeto debe, a la vez, contarse en el Otro y no cumplir all\u00ed otra funci\u00f3n que la de falta.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Es as\u00ed como al mismo tiempo que me cuento en el Otro por mi rasgo de serialidad, no puedo, en ese lapsus, m\u00e1s que distinguirme en tanto\u00a0<i>je<\/i>\u00a0de lo que soy como\u00a0<i>moi<\/i>: uno entre otros.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 32:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El sujeto es quien veda en primer lugar la reducci\u00f3n del Otro al Uno. En esto consiste la objeci\u00f3n subjetiva: el sujeto no se construye, no nace, sino sustray\u00e9ndose al Otro. Y es lo que se prueba, por otra parte, con la posici\u00f3n del neur\u00f3tico.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La frase &#8216;Tengo tres hermanos: Pablo, Ernesto y yo muestra de manera precisa esta cuadratura imposible del c\u00edrculo porque, por un lado, en efecto, yo tengo mi lugar en el Otro, y lo tengo en tanto un hermano entre otros. Yo tambi\u00e9n soy un patito. Yo tambi\u00e9n estoy en la fila. Libertad\u2026no s\u00e9. Igualdad\u2026sin duda. Fraternidad\u2026ciertamente. Yo tambi\u00e9n soy un hermano. Desde esta perspectiva, me cuento en el Otro. Pero lo propio del sujeto es que cuando formula &#8216;Tengo tres hermanos: Pablo, Ernesto y yo, al mismo tiempo, descompleta ese conjunto del Otro; es decir, se vuelve supernumerario. Y cualesquiera que sean sus esfuerzos para contarse en el Otro, estar\u00e1 siempre en posici\u00f3n de excedente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 33:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Claro, \u00e9l podr\u00eda decir: Tengo cuatro hermanos: Pablo, Ernesto, yo y yo. Sin embargo, se reproducir\u00e1 el mismo fen\u00f3meno. Es lo que se intenta hacer cuando se dice: Tengo cuatro hermanos: Pablo, Ernesto, mejor y mejor. Se puede contar a porf\u00eda, pero siempre ser\u00e1 de lo parecido a lo mismo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El Otro es complaciente acogiendo al sujeto; hace todo lo que puede. No obstante, por completo y complaciente que sea, no puede satisfacer lo que es una sustracci\u00f3n subjetiva profunda, de la que la lengua testimonia con el lapsus y el chiste.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 81:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y en el psicoan\u00e1lisis hay muchos Unos: tenemos el Uno del significante que, en realidad, seg\u00fan lo formula el estructuralismo no es ning\u00fan Uno, dado que por ser diferencial no obedece al principio de identidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 82:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tenemos tambi\u00e9n, aunque menos evidente, el Uno del Otro. Y es que cuando decimos\u00a0<i>el<\/i>\u00a0Otro \u2013con el art\u00edculo definido\u2013 implicamos cierto Uno en ese Otro. Como sostiene Plat\u00f3n en el\u00a0<i>Parm\u00e9nides<\/i>, est\u00e1 en juego cierto Uno, cierto tipo de unidad, que valdr\u00eda para el Otro y que abre la cuesti\u00f3n de saber si el Otro es o no un todo. Adem\u00e1s, est\u00e1 el Uno de un significante distinguido. \u00c9ste, el tercero que enumero, es el Uno f\u00e1lico, que merece ciertamente llamarse Uno puesto que en la construcci\u00f3n freudiana el falo es el mismo para los dos sexos; es, en t\u00e9rminos de Lacan, un significante sin par. Tenemos, adem\u00e1s \u2013ya lo he mencionado\u2013, el Uno de la relaci\u00f3n sexual, aquel que toda una rama desviada del psicoan\u00e1lisis present\u00f3 como el horizonte de la experiencia y que en Lacan es el Uno que no hay, lo que de ninguna manera impide que se lo denomine Uno, y Lacan no se priva de hacerlo. Finalmente, en quinto lugar, pondr\u00e9 el Uno de la identificaci\u00f3n, ese uno que en el orden simb\u00f3lico se llama, hablando en lacaniano, Unario.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 83:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hablar de la pasi\u00f3n del neur\u00f3tico me permiti\u00f3 introducir al lado del concepto de\u00a0<i>verificaci\u00f3n<\/i>, sobre el que insist\u00ed hace poco, el concepto operativo de\u00a0<i>justificaci\u00f3n<\/i>, cuyos correlatos emp\u00edricos resultan evidentes en la experiencia anal\u00edtica. Los remito a la p\u00e1gina 593 de los\u00a0<i>Escritos<\/i>, donde encontrar\u00e1n que la falta en ser del sujeto debe ser reconocida &#8216;como el coraz\u00f3n de la experiencia anal\u00edtica, como el campo mismo donde se despliega la pasi\u00f3n del neur\u00f3tico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 84:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y es que el neur\u00f3tico, a diferencia del perverso, no sabe por qu\u00e9 raz\u00f3n est\u00e1 en este mundo. De aqu\u00ed que la modalidad de esta posici\u00f3n subjetiva no sea la necesidad sino la contingencia: al neur\u00f3tico le falta una raz\u00f3n de ser. Como dice Lacan, se siente lo m\u00e1s vano que existe. Entonces se ve obligado a inventar su raz\u00f3n de ser, pero adem\u00e1s, a intentar destruir la raz\u00f3n de ser del Otro para encontrar en \u00e9l un poquito de contingencia. Esto no significa destruir al Otro \u2013ser\u00eda completamente in\u00fatil resumir as\u00ed la posici\u00f3n del neur\u00f3tico\u2013 ser\u00eda completamente in\u00fatil resumir as\u00ed la posici\u00f3n del neur\u00f3tico \u2013sino, m\u00e1s bien, que el Otro deba su existencia al sujeto.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El amor es una prueba de existencia distinta del dolor, aun si en ocasiones lo atrae. Es necesario haber destruido primero la raz\u00f3n de ser del Otro para que el amor del sujeto pueda ocupar ese lugar. El obsesivo se ofrece para sostener al Otro ideal a condici\u00f3n de que no se mueva, de que sea necesario; mientras que la hist\u00e9rica para amar al Otro precisa disminuirlo y le demuestra su ausencia de necesidad. Puedo perderte es la vertiente subjetiva de la interrogaci\u00f3n\u00a0<i>\u00bfpuedes perderme?<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 85:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Vuelvo ahora al neur\u00f3tico y noto que hice equivaler la raz\u00f3n de ser y el ser. Aunque, en realidad, Lacan hablaba de la falta en ser y yo he hablado de la falta de raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Y la invenci\u00f3n de la neurosis es solidaria de este principio; es necesario que primero exista el\u00a0<i>todo tiene una raz\u00f3n<\/i>\u00a0para que luego pueda formularse, con toda su agudeza subjetiva, el\u00a0<i>todo tiene una raz\u00f3n, menos yo<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Por eso, la posici\u00f3n subjetiva que calificamos de neur\u00f3tica aparece y se manifiesta en el registro de la justificaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n por esto que podemos, como lo hace Lacan, hablar de pasi\u00f3n cuando nos referimos a la neurosis, y no simplemente de enfermedad, de emociones o de afectos. Hablamos de pasi\u00f3n porque est\u00e1 incluida la relaci\u00f3n con el Otro, el Otro de la justificaci\u00f3n, al que el neur\u00f3tico pide su raz\u00f3n de ser, y al que se puede hacer surgir tan s\u00f3lo a partir de la excusa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 86:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hay pasi\u00f3n, entonces, cuando hay sufrimiento testimoniante, cuando est\u00e1 presente la mirada del Otro. Es lo que expresa el grito sublime: &#8216;\u00a1Padre, porqu\u00e9 me abandonaste! En la literatura anal\u00edtica, cuando se trata de la pasi\u00f3n del neur\u00f3tico, siempre se puede encontrar bajo una forma u otra, el abandono del padre: abandono f\u00edsico, abandono moral, abandono de la posici\u00f3n paterna en beneficio de la seducci\u00f3n. Todas las versiones del abandono del padre son posibles, sin olvidar el abandono del padre por parte del sujeto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 91:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La histeria \u2013ya lo he se\u00f1alado\u2013 justifica la existencia del Otro am\u00e1ndolo. Seg\u00fan Lacan, \u00e9sa es la \u00fanica prueba de la existencia del Otro: amarlo o cagarlo, a menudo ambos se confunden. En la obsesi\u00f3n la modalidad es trabajar para el Otro. Amor y trabajo son, con sus variantes, las dos tetas de la pasi\u00f3n de los neur\u00f3ticos. Notemos, por otra parte, la siguiente antinomia: la histeria tiende a amar al Otro sin trabajar para \u00e9l, y el obsesivo a trabajar para \u00e9l sin amarlo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Es decir que amor y trabajo son dos modos de hacer existir al Otro mediante la justificaci\u00f3n, lo que es distinto de hacerlo existir por medio del goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 92:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Por supuesto que haciendo esa elecci\u00f3n el neur\u00f3tico padece la falta en ser, pero es algo que prefiere a todos los bienes del mundo, a todo tener. Luego, es el neur\u00f3tico quien hace surgir la distinci\u00f3n entre el ser y el tener, lo que a veces lo conduce a tratar de demostrar que no tiene nada.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En su relaci\u00f3n con el Otro el sujeto trata de mantener a toda costa esa falta en ser por la cual sufre. Y aqu\u00ed el castellano es mejor que el franc\u00e9s porque dispone de la palabra\u00a0<i>falta<\/i>, que es el mejor t\u00e9rmino para traducir\u00a0<i>manque<\/i>. Los traductores eligieron traducirlo por\u00a0<i>carencia<\/i>. Pero\u00a0<i>falta<\/i>\u00a0tambi\u00e9n quiere decir\u00a0<i>faute<\/i>\u00a0(culpa). En franc\u00e9s el t\u00e9rmino\u00a0<i>d\u00e9faut<\/i>\u00a0permitir\u00eda jugar con las mismas resonancias. Se explica pues el papel central que Freud le dio al sentimiento inconsciente de culpabilidad, que en s\u00ed mismo es una paradoja y que contradice la definici\u00f3n de los afectos que Freud propuso en su metapsicolog\u00eda. La falta (<i>faute<\/i>) como otro nombre de la falta en ser \u2013el ser en falta- est\u00e1 en la ra\u00edz misma de la pasi\u00f3n del neur\u00f3tico. El sujeto tiene que ser y mantenerse culpable (<i>fautive<\/i>), el obsesivo tiende a esto; o bien el culpable es el Otro, y entonces la hist\u00e9rica pasa a primer plano.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 92-93:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 es lo que el sujeto pretende mantener encarnizadamente hasta el fin del an\u00e1lisis? Lacan, en este punto, no tiene ambig\u00fcedades: el sujeto mantiene su diferencia. En efecto: S\u00f3lo mi diferencia puede justificar mi existencia, porque esa diferencia, esa falta en ser, ese no tener, es todo lo que tengo. He aqu\u00ed condensada la pasi\u00f3n del neur\u00f3tico: en tanto que soy injustificable, quiero ser justificado, es decir, obtener del Otro la confesi\u00f3n de que en este mundo no hay nada que valga m\u00e1s que esa diferencia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 96:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En la experiencia anal\u00edtica la justificaci\u00f3n es la forma que adopta la verificaci\u00f3n cuando recae sobre la falta en ser del sujeto.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El sujeto comprueba as\u00ed en el orden significante su falta en ser y confirma que, diga lo que diga de s\u00ed mismo, el sentido se le escapa \u2013estoy simplificando las cosas, por supuesto. No hay aqu\u00ed ning\u00fan advenimiento del ser; por el contrario, hay representaci\u00f3n, palabra que resume una presencia correlativa de una ausencia. Se justifica entonces, una vez m\u00e1s, que Lacan escriba al sujeto con el significante $<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 97:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando decimos que la falta en ser es aquello a lo que el neur\u00f3tico m\u00e1s se aferra, estamos indicando de qu\u00e9 manera la diferencia subjetiva en s\u00ed misma est\u00e1 libidinizada. Quiz\u00e1, si completamos la escritura de la insignia $ con otra, -\u03c6, que Lacan utiliza para traducir la libido freudiana, podremos situar la funci\u00f3n de la castraci\u00f3n de un modo m\u00e1s preciso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 99:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La castraci\u00f3n es una falta, y lo que evidencia la experiencia anal\u00edtica es que el sujeto se aferra a ella. De aqu\u00ed que el fin de an\u00e1lisis sea formulado como asunci\u00f3n de la castraci\u00f3n, o sea p\u00e9rdida de una falta, y que sin duda entra\u00f1e un sacrificio. Pero dado que ese sacrificio es sacrificio de una falta, trae aparejado un cambio de signo. Luego, asumir la castraci\u00f3n significa sacrificar la falta en ser, es decir, lo m\u00e1s valioso que el sujeto del significante cree tener. Desde esta perspectiva la asunci\u00f3n de la castraci\u00f3n pudo ser concebida por Lacan como destituci\u00f3n del sujeto. Encontrar\u00e1n esta referencia en su texto sobre el estadio del espejo, donde propone para el final de an\u00e1lisis la f\u00f3rmula &#8216;T\u00fa eres eso&#8217;, que resume en una frase la destituci\u00f3n del sujeto en tanto que se realiza como objeto y la asunci\u00f3n de la castraci\u00f3n como p\u00e9rdida de la falta.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En el fondo, la pasi\u00f3n del neur\u00f3tico alcanzar\u00eda su coronaci\u00f3n si \u00e9ste pudiera hacer un significante amo con su falta en ser, es decir, si lograra ser justificado como injustificable. Esto se hace o\u00edr a veces en la expresi\u00f3n\u00a0<i>\u00a1T\u00f3meme como soy!<\/i>\u00a0En esos gritos \u2013que pueden ser s\u00f3lo susurros- que manifiestan el pedido de que se le d\u00e9 un estatuto a la falta en ser pero que, al mismo tiempo, no se la destituya. Lo que requiere del Otro es que reconozca, que autentifique, que certifique esta diferencia, que la llame de alguna manera; que sea una diferencia nombrada. La escritura $ \u00e0 S1 permiti\u00f3 a Lacan indicar la exigencia de falta en ser de encontrar el significante amo y, tambi\u00e9n, de comandarlo. El neur\u00f3tico se reh\u00fasa encarnizadamente a abandonar esta exigencia hasta el final del an\u00e1lisis. Y es que se trata de obtener algo del Otro que pueda cubrir y vestir esa falta en ser.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 101:<\/p>\n<blockquote>\n<p>S\u00f3lo cuando este movimiento se fija y desaparecen, entonces, los otros significantes, la muerte se cumple. Esta muerte es gloriosa, es la muerte que del sujeto hace insignia. En el psicoan\u00e1lisis se produce al comienzo; puede decirse, adem\u00e1s que es adquirida. Si uno no va m\u00e1s all\u00e1, el sujeto partir\u00e1 identificado para siempre con el rasgo que habr\u00e1 tomado del Otro.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La segunda muerte, por el contrario, barre con la representaci\u00f3n significante, y es esquematizada de la siguiente manera para indicar que ya no hay nadie, que s\u00f3lo queda ese borramiento radical que Sade ilustra con el deseo de que ni una tumba, ni un signo siquiera, se\u00f1ale la ubicaci\u00f3n de su cuerpo muerto. Este anhelo de Sade manifiesta el rechazo de la representaci\u00f3n que toda sepultura supone, es decir, el rechazo de la primera muerte, del S1.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 110:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La insignia permiti\u00f3 a Lacan trabajar la mutaci\u00f3n del grito en llamado.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 diferencia hay en entre el grito y el llamado? El llamado supone al Otro. En cambio, el grito, en tanto secreci\u00f3n org\u00e1nica, prescinde de \u00e9l, como si se concerniera solamente al organismo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se necesita para que el grito se convierta en llamado? Lo dije al final de la \u00faltima reuni\u00f3n: se necesita el acuse de recibo del Otro. Podr\u00edamos decir que hace falta \u2013y estar\u00edamos entonces muy cerca de la fenomenolog\u00eda- el reconocimiento del Otro. Del lado del Otro el grito entra\u00f1a de inmediato un\u00a0<i>Eres t\u00fa<\/i>, un\u00a0<i>\u00a1Eres t\u00fa!<\/i>\u00a0Infinidad de an\u00e9cdotas \u2013que por cierto se las ahorrar\u00e9- reflejan lo que ser\u00eda el reconocimiento intuitivo, directamente simp\u00e1tico, del grito del ni\u00f1o por su madre, y establecen de la manera m\u00e1s simple, m\u00e1s reducida, el reconocimiento de la identidad del sujeto por parte del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 111:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La cuesti\u00f3n entonces es que por la recepci\u00f3n que le da el Otro, el grito bruto, el grito como trozo de realidad, deviene una significaci\u00f3n del sujeto. A partir de la respuesta del Otro, a partir del significante del Otro, el grito tiene al sujeto como significaci\u00f3n. De aqu\u00ed que podamos llamar insignia a ese significante del Otro, a ese significante de la respuesta. Y si una insignia es o que lo califica es justamente porque est\u00e1 tomado de la realidad, porque es una porci\u00f3n de realidad que, respecto del grito, funciona como un significante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 113:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La transformaci\u00f3n del grito en llamado es operada por S2, el significante que hace emerger al sujeto all\u00ed donde su lugar original es una ausencia. No piensen, sin embargo, que hay una direcci\u00f3n \u00fanica que s\u00f3lo conduce a la emergencia del sujeto. Y es que tambi\u00e9n est\u00e1 en juego el nacimiento del Otro \u2013expresi\u00f3n utilizada por nuestros amigos Lefort como t\u00edtulo de una obra. Si la respuesta del Otro hace emerger al sujeto, es igualmente cierto que el grito crea al Otro; es decir que crea el espacio de resonancia.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El tema del nacimiento del otro implica, por el contrario, que el grito es el que produce al Otro en el cual se aloja. Como ven, nos rencontramos aqu\u00ed con la inversi\u00f3n que se\u00f1alaba a prop\u00f3sito de los \u00edndices. S\u00f3lo a partir del grito la falta de respuesta del Otro puede asumir el valor de una respuesta.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 llama insignia Lacan? A las \u00abmarcas de la respuesta\u00bb del Otro. La palabra\u00a0<i>marca<\/i>\u00a0conserva la idea del arraigo a la realidad que tiene el s\u00edmbolo \u2013\u00bbla realidad circunscrita por el rasgo del significante\u00bb es una expresi\u00f3n suya. Por eso, para definir esa funci\u00f3n que nosotros indicamos con S2 \u2013y en la que \u00e9l reconoce el ideal del yo freudiano\u2013 utiliza expresiones tales como &#8216;constelaci\u00f3n&#8217;, &#8216;marcas de la respuesta&#8217;. A m\u00ed me pareci\u00f3 interesante agregarles el \u00edndice del saber. La constelaci\u00f3n designa entonces el conjunto de las marcas que permiten la representaci\u00f3n significante del sujeto<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 114:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tenemos, as\u00ed, dos identificaciones y, para llamarlas de la manera m\u00e1s general, dir\u00e9 que existe la identificaci\u00f3n constituyente y la identificaci\u00f3n constituida.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Y me apresuro a decir que sit\u00fao la identificaci\u00f3n constituida en S1, que es la v\u00eda de regreso, y la identificaci\u00f3n constituyente en S2. Este grafo alcanza para indicar que la identificaci\u00f3n constituida es un efecto derivado del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 115:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lo singular de la identificaci\u00f3n pide que sea considerada como manera diferente seg\u00fan se trate del operador de la identificaci\u00f3n, que es el Otro, o de los efectos de la identificaci\u00f3n, que aparecen del lado del sujeto.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Debemos corregir en este punto lo que suscita en nuestra imaginaci\u00f3n &#8216;la omnipotencia de la respuesta&#8217;, ya que hace pensar que el sujeto depende del Otro. Lacan aclara una y otra vez, tanto en los\u00a0<i>Escritos<\/i>\u00a0como en sus seminarios, que el sujeto manipula al Otro. No deber\u00edamos olvidar que la experiencia anal\u00edtica muestra que la posici\u00f3n del Otro, por m\u00e1s amo que sea, surge porque el sujeto hace nacer en otro al Otro. Es el sujeto quien distribuye la calidad de Otro. De este modo, la omnipotencia de la respuesta debe ser corregida, completada diciendo que a ese Otro que tiene la omnipotencia de la respuesta el sujeto lo manipula y, radicalmente, lo hace nacer. Hace nacer ese espacio del Otro que lo incluye a \u00e9l mismo. Lacan nos da, de esta manera, la indicaci\u00f3n t\u00e9cnica para la cura del neur\u00f3tico, que manipula la respuesta del Otro con el fin de obtener tal o cual efecto de identificaci\u00f3n subjetiva.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cl\u00ednico, toda pantomima es una manipulaci\u00f3n del Otro, que le permite al sujeto obtener alg\u00fan efecto de identificaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 116:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El paciente sugestiona al analista a fin de obtener de \u00e9l la respuesta exigida por su fantasma para la constituci\u00f3n del s\u00edntoma.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 117:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hace poco habl\u00e9 de la orientaci\u00f3n hacia la insignia y dije que era contraria a la orientaci\u00f3n lacaniana de la direcci\u00f3n de la cura, que nos conduce a un lugar distinto de ese &#8216;m\u00e1s bien se complacer\u00e1 &#8216;. Es que si hay un lado en el que el sujeto se complace, hay otro que le desagrada. Y la orientaci\u00f3n lacaniana lo conduce hacia el lado en que no puede verse como quiere ser. El sujeto se complace all\u00ed donde maneja el resorte de la identificaci\u00f3n de modo de obtener el espejismo que m\u00e1s le conviene. Es el lado desde donde maneja las insignias del Otro para obtener un yo a su agrado.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n lacaniana est\u00e1 m\u00e1s bien del lado que disgusta al sujeto; es decir que conduce al otro lado, no hacia la insignia sino hacia donde el sujeto tiene que reconocer su vac\u00edo como la Cosa m\u00e1s pr\u00f3xima \u2013los remito a la p\u00e1gina 658 de los\u00a0<i>Escritos.\u00a0<\/i>He aqu\u00ed una primera manera de decir que para el sujeto se trata de atravesar el fantasma y de circunscribir, m\u00e1s all\u00e1 del rasgo significante, lo que es como objeto\u00a0<i>a<\/i>. Esta orientaci\u00f3n de Lacan, que es constante desde el comienzo de su ense\u00f1anza y que implica una doctrina del final de an\u00e1lisis, requiere el franqueamiento del plano de la identificaci\u00f3n, que se opone la orientaci\u00f3n hacia la insignia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 117-118:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Opondr\u00e9 dos doctrinas del franqueamiento de la identificaci\u00f3n, dos doctrinas del fin de la cura, dos doctrinas distintas de la insignia.<\/p>\n<p>La primera versa sobre el fin de an\u00e1lisis como insignia que se debe subjetivar. Esta insignia especial que debe ser subjetivada es lo que Lacan llama muerte. Digo que es una insignia especial porque Lacan, siguiendo a Hegel, hace de ella el amo absoluto. Y no es por azar que emplea la palabra\u00a0<i>marca<\/i>, tanto para referirse a la respuesta del Otro como para la muerte. Para hablar del franqueamiento de la identificaci\u00f3n no se encuentra, en esta primera doctrina, otra posici\u00f3n que la de un m\u00e1s all\u00e1 del narcisismo, donde para el sujeto &#8216;no hay, en efecto, m\u00e1s realidad que ese toque de la muerte cuya marca recibe al nacer'(\u2026) (Encontramos esta referencia en la p\u00e1gina 333 de los\u00a0<i>Escritos<\/i>).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 118:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Distinguiremos, as\u00ed, esta doctrina de la segunda, que plantea la equivalencia del sujeto y del objeto\u00a0<i>a<\/i>: $=\u00a0<i>a<\/i>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 119:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En la ense\u00f1anza de Lacan el fin de an\u00e1lisis por medio del significante amo siempre se connota con la palabra\u00a0<i>asunci\u00f3n<\/i>: asunci\u00f3n de la muerte, asunci\u00f3n de la castraci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 121:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hablar de las identificaciones, en plural, no s\u00f3lo se justifica por el hecho de que sean m\u00faltiples, diversas y formen una miscel\u00e1nea, tal como se lee en Freud con referencia al yo. Las identificaciones que el sujeto designa como\u00a0<i>yo<\/i>\u00a0no son necesariamente sistem\u00e1ticas, coherentes y armoniosas. La regla es, m\u00e1s bien, que no lo sean. Los comienzos de un an\u00e1lisis muestran, ponen en evidencia, la discordancia de las identificaciones.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Lo que distingue las identificaciones en el sentido anal\u00edtico de aquellas que corresponden a la imitaci\u00f3n es que en el psicoan\u00e1lisis debemos partir del hecho de que las identificaciones est\u00e1n comandadas.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n que cuenta, la que comanda, no es del orden de lo observable sino de lo deducible; es m\u00e1s bien de orden l\u00f3gico. As\u00ed pues, se trata de captar en lo que el sujeto dice desde d\u00f3nde se identifica. Vemos surgir entonces los diferentes espejismos que el sujeto muestra y comenta en el an\u00e1lisis. La sentencia de Lacan \u00abT\u00fa no me ves desde donde yo te miro\u00bb subraya, justamente, esta separaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 122:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Este\u00a0<i>desde donde<\/i>\u00a0es lo que Freud, gracias a Lacan, llam\u00f3 ideal del yo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 123-124:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En relaci\u00f3n con estos fen\u00f3menos de la identificaci\u00f3n, el an\u00e1lisis apunta al pivote de las identificaciones, al pivote del ideal del yo, que debe distinguirse del yo ideal. Este pivote est\u00e1 en el Otro, y es lo que permite ubicar desde d\u00f3nde el sujeto se mira.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 124:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Noten que, seg\u00fan esto, el ideal del yo es una identificaci\u00f3n. Y es que es verdad que de alguna manera yo estoy donde me veo, donde est\u00e1 mi imagen. El estadio del espejo representa, en efecto, este nivel. Pero yo tambi\u00e9n estoy all\u00ed desde donde me miro. No tendr\u00eda sentido que el pivote de las identificaciones no fuera, a su vez, una identificaci\u00f3n. S\u00f3lo que, evidentemente, se trata m\u00e1s de un ideal del sujeto que de un ideal del yo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 135:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta decantaci\u00f3n consiste en percibir que el sost\u00e9n de toda identificaci\u00f3n es en el fondo el llamado al Otro, la demanda de un consentimiento o, al menos de una respuesta. Porque cuando del Otro se reciba un\u00a0<i>no<\/i>, sigue siendo un acuse de recibo; es decir que es un\u00a0<i>s\u00ed<\/i>, un\u00a0<i>t\u00fa eres<\/i>\u00a0m\u00ednimo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Esta decantaci\u00f3n \u2013que no se distingue de la operaci\u00f3n anal\u00edtica- permite ver que, independientemente de lo pueda describir una identificaci\u00f3n, lo que habita en su coraz\u00f3n es un llamado al Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 137:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y dado que toda identificaci\u00f3n imaginaria es virtualmente identificaci\u00f3n con la significaci\u00f3n f\u00e1lica, Lacan dir\u00e1 que la neurosis es querer ser el falo. As\u00ed pues, la identificaci\u00f3n del sujeto es la identificaci\u00f3n imaginaria con el falo, y esto conduce a Lacan a considerar que esta identificaci\u00f3n es destruida por la intervenci\u00f3n simb\u00f3lica representada por el Nombre del Padre. Luego, Lacan designar\u00e1 esta intervenci\u00f3n como el punto de basta \u2013a la derecha, en el esquema- donde la identificaci\u00f3n siempre virtual con el falo es destruida por la intervenci\u00f3n simb\u00f3lica. Aqu\u00ed el operador de la intervenci\u00f3n simb\u00f3lica est\u00e1 planteado como el Nombre del Padre, y el yo \u2013afirma Lacan- se hace entonces elemento significante. En este lugar designa el ideal del yo, que significantiza un elemento tomado del registro imaginario y de la realidad. El ideal del yo es una significantizaci\u00f3n del yo, es lo que vendr\u00eda a decir que la mutaci\u00f3n significante es la del propio yo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 146:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lacan emplea el t\u00e9rmino\u00a0<i>constelaci\u00f3n<\/i>\u00a0a prop\u00f3sito de las insignias.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que justifica el empleo del t\u00e9rmino\u00a0<i>constelaci\u00f3n<\/i>? Lacan dice\u00a0<i>constelaci\u00f3n de insignias<\/i>\u00a0porque, precisamente, no es una cadena significante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Pues bien, uno puede emplear este m\u00e9todo respecto de la palabra\u00a0<i>constelaci\u00f3n<\/i>, que indica que estamos nuevamente ante el problema de hacer concordar dos tesis: en primer lugar, el estatuto significante de la insignia y, luego, el hecho de que se trata de un significante suelto, en el mismo sentido en que lo es el falo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 149:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aunque sin duda hay un estatuto de la identificaci\u00f3n que s\u00ed lo es. Esta identificaci\u00f3n \u2013que puede abreviarse S1-S2- es una articulaci\u00f3n. Pero la primordial, es que Lacan intenta abordar a partir de la insignia, no es una representaci\u00f3n. Y para referirse a la posici\u00f3n de sustancia que en esta identificaci\u00f3n conduce al sujeto a creer que no est\u00e1 articulado con nada, que es Uno solo, introduce el concepto\u00a0<i>hip\u00f3stasis del sujeto<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Ahora bien, para separar la identificaci\u00f3n y la representaci\u00f3n tampoco basta indicar:\u00a0<i>el punto desde donde el sujeto se mira<\/i>, lo cual parece querer decir que el sujeto se representa ante el ideal. Parece querer decirlo y lo dice, porque es verdad. Es cierto que e ideal del yo es ese punto desde donde el sujeto se mira, diferente del lugar del espejo donde se ve. Pero de lo que se trata en relaci\u00f3n con la insignia es de captar la identificaci\u00f3n all\u00ed donde no es una representaci\u00f3n, all\u00ed donde el sujeto se tom\u00f3 por Uno solo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Con esta tos el sujeto no est\u00e1 representado ante el Otro sino que est\u00e1 en el lugar del Otro, lo que es completamente diferente. Y s\u00f3lo podemos formular una hip\u00f3stasis del sujeto \u2013o sea que el sujeto se toma por el Uno, por una sustancia y una entidad- a prop\u00f3sito de ese\u00a0<i>en el lugar del Otro<\/i>. Con el t\u00e9rmino\u00a0<i>insignia<\/i>, y establecido el ideal del yo como una constelaci\u00f3n de insignias, Lacan apunta, precisamente, a la reducci\u00f3n del Otro en tanto sistema significante. Por eso no hay que confundirse: el significante vale como insignia siempre y cuando est\u00e9 suelto, es decir, fuera del sistema.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 150:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Para ubicar el t\u00e9rmino\u00a0<i>insignia<\/i>\u00a0\u2013primer nombre, todav\u00eda imaginario, del S1 en Lacan- har\u00e1 falta abordarlo en su valor contradictorio.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La insignia es all\u00ed un significante mediador, civilizador. Es el grado, el t\u00edtulo, el diploma; es decir, todas las funciones que encarnan y acent\u00faan la domesticaci\u00f3n del sujeto por parte del Otro, y le permiten adelantarse ante el Otro haci\u00e9ndose reconocer. En este nivel la insignia es mediaci\u00f3n ante el Otro. Pero cuando est\u00e1 sola tiene un valor opuesto: es un significante reductor del Otro, un significante que, parad\u00f3jicamente, se instala fuera del sistema.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 157:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lacan da a esa funci\u00f3n de un significante fuera de la cadena la escritura S(A). Si A es el sistema de la articulaci\u00f3n significante, S(A) escribe una funci\u00f3n que puede recaer sobre tal o cual significante, que puede ser aplicada en distintos usos seg\u00fan el lugar de la teor\u00eda en que se la haga intervenir, pero que siempre se refiere a un significante disyunto de los otros, disyunto del Otro significante; disyunto, para abreviar, del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 160:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Entendemos as\u00ed lo que significa que el sujeto devenga un significante. En el primer tiempo de esta pulsaci\u00f3n, el sujeto no est\u00e1 representado por un significante para otro significante \u2013 cosa que s\u00ed sucede en el nivel de la reuni\u00f3n-, sino que se confunde con \u00e9l. La paradoja que persigue Lacan es que en este nivel primordial de la identificaci\u00f3n donde el sujeto deviene significante el sujeto est\u00e1, al mismo tiempo, borrado; y uno no puede concebir que sea creado. El S1 solo tiene un doble valor; esto es, crea al sujeto y, a la vez, lo borra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 161:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El devenir significante del sujeto es correlativo a su desaparici\u00f3n, provocada por el significante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 162:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El lugar mismo del sujeto como vac\u00edo, que lo hace equivalente al conjunto vac\u00edo, abre el espacio del lugar del Otro.<\/p>\n<p>Si tomamos lo que est\u00e1 presente en la identificaci\u00f3n fundamental, vemos que el sujeto est\u00e1 constituido por dos partes. La primera es el significante en que se convierte, y la segunda es el conjunto vac\u00edo, invisible en el conjunto anterior.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Ya decimos que el sujeto es el conjunto vac\u00edo, ya afirmamos que el sujeto es S1 y el conjunto vac\u00edo. En este equ\u00edvoco se sit\u00faa lo que Lacan llama el\u00a0<i>fading<\/i>\u00a0constituyente de la identificaci\u00f3n fundamental del sujeto.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Sobre la base de la identificaci\u00f3n constituyente se despliegan las representaciones constituidas del sujeto. Decir que es constituyente significa que antes de ella no hay absolutamente nada del sujeto, que se trata de una creaci\u00f3n\u00a0<i>ex nihilo<\/i>, pero que esta creaci\u00f3n, al mismo tiempo, lo tacha. Esto repercute en la significaci\u00f3n puesto que, seg\u00fan Lacan, el significante hace entrar en el sujeto el sentido de la muerte. El t\u00e9rmino\u00a0<i>muerte<\/i>, que evoca todos los romanticismos, debe ser situado con precisi\u00f3n. La muerte es, en el campo de la significaci\u00f3n, el correlato de la creaci\u00f3n del sujeto, y su particularidad reside en que no es imaginable.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 163:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando decimos\u00a0<i>fading<\/i>\u00a0constituyente estamos indicando que antes del sujeto no hay nada, pero que ya est\u00e1 el lenguaje. Lacan escribe el significante de la identificaci\u00f3n primordial, claramente, como S1, ese S1, que le viene del Otro y a partir del cual \u2013vuelvo sobre la p\u00e1gina 814 de los\u00a0<i>Escritos<\/i>&#8211; &#8216;Eso habla de \u00e9l (del sujeto) y desde all\u00ed \u00e9l se aprehende (\u2026) &#8216;. Supongo que reconocen el\u00a0<i>desde donde<\/i>\u00a0que acentu\u00e9 anteriormente, y que para nosotros debe distinguir la identificaci\u00f3n primordial, de toda identificaci\u00f3n de representaci\u00f3n, de toda identificaci\u00f3n de reconocimiento.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Por eso Freud pudo pensar que el sentimiento de culpabilidad legaba hasta las ra\u00edces del ser. Eso habla de \u00e9l, y desde all\u00ed \u00e9l no puede aprehenderse m\u00e1s que como reprensible<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 165:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En la alienaci\u00f3n el sujeto est\u00e1 representado en el Otro por S1, y esto hace que sea solicitado por efectos de sentido. En la separaci\u00f3n, en cambio, no est\u00e1 representado en el Otro del significante sino que se ubica por su falta. Se trata entonces de saber de qu\u00e9 manera\u00a0<i>a<\/i>\u00a0es o no es una funci\u00f3n significante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 167:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El sujeto, en un principio, no est\u00e1 representado por el significante de la identificaci\u00f3n; se confunde con \u00e9l, pero la alienaci\u00f3n le abre la posibilidad de hacerse representar por lo que primero es insignia. Respecto de\u00a0<i>a<\/i>, en cambio, todo es diferente. El sujeto no puede hacerse representar por\u00a0<i>a<\/i>. En el fondo, para los dos casos se plantea la misma pregunta: \u00bfes subjetivable?<\/p>\n<p>La subjetivaci\u00f3n de S1 se produce por la representaci\u00f3n significante; esto es, S1 anula al sujeto al mismo tiempo que lo crea. El sujeto subjetiva ese S1, o sea que opera con \u00e9l como un representante, lo que supone la ubicaci\u00f3n S2.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n constituyente y el fantasma originario son dos relaciones fundamentales del sujeto \u00edntimamente vinculadas. Mientras el sujeto est\u00e1 enganchado en S1, no se vuelca hacia\u00a0<i>a<\/i>. Abrocharse en la insignia lo mantiene a distancia de su estatuto en\u00a0<i>a<\/i>, y es lo que nos permite indicar que el atravesamiento del fantasma \u2013que es una desubjetivaci\u00f3n del mismo- es correlativo a una desubjetivaci\u00f3n del significante. S\u00f3lo si renuncia a su representaci\u00f3n significante, o sea, renuncia a convertirse en significante, el sujeto ser\u00e1 susceptible del convertirse en\u00a0<i>a<\/i>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 168:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Todas las formulaciones sobre el final de an\u00e1lisis que se sucedieron en Lacan se han referido a esta relaci\u00f3n entre la insignia \u2013el significante fuera de la cadena- y el objeto de la pulsi\u00f3n \u2013el objeto\u00a0<i>a<\/i>. Y nada m\u00e1s imperioso que ocuparse del estatuto comparado de S1 y de\u00a0<i>a<\/i>, porque en relaci\u00f3n el Otro, con el saber del Otro, con el Otro del significante, esos dos t\u00e9rminos est\u00e1n en posici\u00f3n de excepci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 168-169:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En este sentido, la identificaci\u00f3n significante tiene una funci\u00f3n de protecci\u00f3n respecto de &#8216;la identificaci\u00f3n con el objeto&#8217;. Pongo esto entre comillas porque la relaci\u00f3n con el objeto, para la cual Lacan utiliz\u00f3 a veces el t\u00e9rmino\u00a0<i>identificaci\u00f3n<\/i>, debe ser discutida. Pero, en fin, digamos que la identificaci\u00f3n significante protege al sujeto de la identificaci\u00f3n con el objeto. Hay pues solidaridad entre devenir equivalente a un significante y devenir equivalente al objeto, pero tambi\u00e9n existe una distancia que se trata de medir.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 169:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En cambio, \u00bfc\u00f3mo me miras t\u00fa? T\u00fa me miras en tanto Otro. Lo que yo te solicito es tu mirada,\u00a0<i>a<\/i>. \u00bfA qu\u00e9 es correlativo ese\u00a0<i>a<\/i>\u00a0de la mirada? Ese\u00a0<i>a<\/i>\u00a0no me designa, no apunta a m\u00ed m\u00e1s que como sujeto tachado. Por eso, lo correlativo a tu mirada no es mi apariencia. He aqu\u00ed la decepci\u00f3n del amante: el Otro no puede validar su semblanza, o su forma, porque el Otro no puede apuntar m\u00e1s que a la desaparici\u00f3n del sujeto, a lo que hay en m\u00ed que es m\u00e1s que m\u00ed mismo. &#8216;Nunca me miras desde donde yo te veo &#8216;significa: tu mirada apunta en m\u00ed a mi falta, y yo no colmar\u00e9 con esa mirada aquello que de m\u00ed mismo se me escapa. No obtendr\u00e9 de all\u00ed ninguna completud.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 dice la frase que calqu\u00e9?\u00a0<i>No me veo desde donde me miro<\/i>\u00a0significa que me veo como otro, que me veo a nivel de la correlaci\u00f3n\u00a0<i>i(a)<\/i>-m, a nivel de la correlaci\u00f3n imaginaria, pero me miro a partir de S1.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 178:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ahora bien, que el lugar del sujeto sea original no significa en absoluto que sea primero. De hecho, es segundo. Por eso resulta tan valiosa la representaci\u00f3n mediante el conjunto vac\u00edo, que nos permite formular que\u00a0<i>no hay nada<\/i>, pero s\u00f3lo porque se espera que haya algo. Y si puede decirse que no hay nada es porque, en definitiva, hay un lugar. \u00c9se es el secreto del\u00a0<i>no hay nada<\/i>, y del\u00a0<i>no hay<\/i>, que Lacan declinar\u00e1 a lo largo de su ense\u00f1anza de todas las maneras posibles, hasta desembocar en el\u00a0<i>no hay relaci\u00f3n sexual<\/i>.\u00a0<i>Hay un lugar<\/i>\u00a0es la verdad de\u00a0<i>no hay nada<\/i>, y solamente hay un lugar si hay un significante para marcarlo, para indicarlo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto, resulta m\u00e1s f\u00e1cil distinguir la posici\u00f3n especial del S1 \u2013significante amo que este a\u00f1o tom\u00e9 como insignia: es el \u00fanico significante apropiado para inscribirse en el conjunto sujeto. Sabemos que el Otro es el lugar de todos los significantes y que el sujeto es el conjunto vac\u00edo, pero de atenernos a esta formulaci\u00f3n s\u00f3lo tendr\u00edamos frente a frente dos conjuntos aparentemente exteriores entre s\u00ed.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 1815:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lacan nos presenta una especia de elecci\u00f3n que podr\u00eda hacer el sujeto entre reconocer su vac\u00edo constituyente como la Cosa m\u00e1s pr\u00f3xima, o bien rencontrar all\u00ed la insignia; y plantea, sin equ\u00edvoco, que el sujeto prefiere rencontrar la insignia. Se trata, precisamente, de un comentario sobre el conjunto vac\u00edo y su significante: dado que ese vac\u00edo se halla marcado por la insignia, el sujeto, cuando apunta a su lugar, ya no puede m\u00e1s que encontrar esa insignia del Otro.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La respuesta del Otro transforma el grito en llamado de un sujeto. Eso\u00a0<i>grita<\/i>: he aqu\u00ed el punto de partida de este esquema. Con respecto a\u00a0<i>eso grita<\/i>\u00a0la respuesta del Otro es segunda, pero es primera en la dial\u00e9ctica del sujeto, en el orden significante, porque a partir de ella el grito se constituye como llamado del sujeto. El llamado es pues segundo respecto de la respuesta del Otro. Con la respuesta del Otro pasamos a una dimensi\u00f3n nueva, que por ser constituyente puede denominarse dial\u00e9ctica. En esta nueva dimensi\u00f3n la respuesta es primera respecto del llamado al que ella constituye en tanto tal.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 183:<\/p>\n<blockquote>\n<p>A falta de su lugar original el sujeto encuentra primero las marcas de la respuesta del Otro; pero cuando inviste lo que est\u00e1 de su lado, cuando se apunta a s\u00ed mismo, lo que encuentra es S1.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El sujeto encuentra entonces ese significante y se hace \u00e9l mismo significante. En otras palabras, inviste el conjunto sujeto intentando encontrarse y s\u00f3lo encuentra ese significante, y dice:\u00a0<i>Soy ese significante<\/i>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 184:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El sujeto encuentra S1 y dice:\u00a0<i>He aqu\u00ed lo que soy<\/i>. Aun cuando pertenezca al Otro, ese significante est\u00e1 tambi\u00e9n en el conjunto sujeto; es la hip\u00f3stasis del sujeto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 185:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo maniobra a partir de su vac\u00edo? Precisamente, encontrando la falta en el Otro, confundiendo su lugar original con la falta en el Otro. Y es que ahora ya no se trata de\u00a0<i>hacerse significante<\/i>\u00a0sino de\u00a0<i>hacerse objeto<\/i>. El sujeto puede orientarse no s\u00f3lo por medio de un elemento significante del Otro, sino tambi\u00e9n mediante la parte vac\u00eda del Otro; puede orientarse por el elemento y, adem\u00e1s, por la parte. He aqu\u00ed el valor del segundo esquema, el de la intersecci\u00f3n, donde se unen la parte no significante del Otro y el vac\u00edo del sujeto.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Diremos, m\u00e1s bien, en este esquema de la intersecci\u00f3n, que el sujeto encuentra la Cosa m\u00e1s pr\u00f3xima, s\u00f3lo que ah\u00ed no se reconoce, mientras que \u2013aun equivoc\u00e1ndose- s\u00ed se reconoc\u00eda en la insignia. O sea que cuando opera con su propio vac\u00edo apuntando a la falta en el Otro, no se reconoce. La cuesti\u00f3n del fin de an\u00e1lisis, la cuesti\u00f3n de la direcci\u00f3n del an\u00e1lisis hacia su fin, es c\u00f3mo lograr que el sujeto se reconozca en esta segunda operaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 188:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tenemos, pues, la operaci\u00f3n que consiste en colocar su falta,\u00a0<i>a<\/i>, en el Otro, y que deja los elementos significantes en la segunda parte del conjunto del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 189:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La alienaci\u00f3n se produce porque el sujeto se aferra a la insignia y llama, desde all\u00ed, a S2 en tanto sentido. El sujeto se encuentra con el Otro alien\u00e1ndose en el sentido. Responde a esto la segunda elecci\u00f3n, la de la separaci\u00f3n, esa en la que el sujeto se a\u00edsla como vac\u00edo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 195:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La muerte es, en definitiva, el horizonte mismo de la pulsi\u00f3n. En la pulsi\u00f3n el sujeto apunta a su propia falta y, de este modo, moviliza lo que se presta del organismo para soportar la consistencia l\u00f3gica del objeto<i>\u00a0a<\/i>.<br \/>\nLes recuerdo que esto es lo que distingue del\u00a0<i>acting out<\/i>\u00a0el pasaje al acto. En el pasaje al acto el sujeto opera con su propia p\u00e9rdida. Es una maniobra con el ser respecto del Otro tachado; se hace respecto de la separaci\u00f3n completa del Otro. El\u00a0<i>acting out<\/i>, en cambio, no es una maniobra de ser, sino de sentido; supone el mantenimiento del Otro en su lugar y se cumple en relaci\u00f3n con S1. El\u00a0<i>acting out<\/i>\u00a0sin duda juega con el goce, con el ser, pero siempre respecto del sentido.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 216:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La identificaci\u00f3n significa que la existencia del sujeto en tanto decir adquiere su sentido del significante amo como semblante. A partir de S1 el decir cobra sentido para el sujeto. Y si enfrente colocamos la pulsi\u00f3n, lo hacemos en la medida en que ella implica el acceso a lo real como imposible. De este modo, la producci\u00f3n o la ca\u00edda de S1 significa, en lo que llamamos el pase, que para el sujeto su decir ya deja de cobrar sentido o, mejor \u2013para no confundir con lo que ser\u00eda p\u00e1nico y desorientaci\u00f3n-, que el sujeto advierte desde d\u00f3nde su decir cobra sentido, mientras que con\u00a0<i>a<\/i>\u00a0lo que el sujeto ve a su alcance es desde d\u00f3nde extrae goce.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Esto explica el orden que introduje entre el deser y la destituci\u00f3n subjetiva. Primeramente, el pase tiene efecto de deser; es decir que se desnuda para el sujeto la existencia de su lugar. Segundo, en un tiempo l\u00f3gico, el pase tiene efecto de ser. Lo que no significa, sin embargo, que el semblante de real sea superado. El hecho de que digamos\u00a0<i>efecto<\/i>\u00a0de ser indica claramente el estatuto de semblante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La paradoja lacaniana del pase consiste en saber c\u00f3mo el deser del ideal \u2013la producci\u00f3n de S1- puede, no obstante, en el pase\u00a0<i>disfrazarse<\/i>\u00a0con un ideal nuevo. El sujeto supuesto saber \u2013que es, en realidad, una ilusi\u00f3n del ser del ideal-, como principio pivote de la transferencia, apunta al rasgo unario como tal, apunta a S1. La producci\u00f3n de S1 en s\u00ed misma destruye esta ilusi\u00f3n del ser del ideal.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 218:<\/p>\n<blockquote>\n<p>S1 significa para el sujeto que eso habla de \u00e9l. Pues bien, la apuesta del pase es seleccionar un sujeto para quien eso ya no hable de \u00e9l, m\u00e1s all\u00e1 de lo que se diga. Y, en este sentido, devolverle un S1 como t\u00edtulo en la comunidad anal\u00edtica no har\u00e1 que eso hable de \u00e9l.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 237-238:<\/p>\n<blockquote>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, la escritura de los cuatro discursos \u2013que por resultar pr\u00e1ctica se convirti\u00f3 en materia de ense\u00f1anza y casi de manual- no fue hecha, en principio, para validar lo que formulo aqu\u00ed sobre la insignia, porque su matriz, el discurso del amo, hace caer el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0como producto fuera de la articulaci\u00f3n significante e interpone entre S1 y\u00a0<i>a<\/i>\u00a0un tercer t\u00e9rmino, S2, que parece mediar forzosamente entre ambos, a tal punto que el significante \u2013y es esto lo que escribe el discurso del amo- confiscar\u00eda la representaci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 239:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Dado que este sujeto supone en tanto tal el borramiento de un significante, deducimos la necesidad de una representaci\u00f3n significante proveniente del Otro. En realidad, lo que deducimos es la identificaci\u00f3n freudiana, y consideramos que se corresponde con la alienaci\u00f3n del sujeto. Retomando los t\u00e9rminos de Lacan, diremos que se trata de la alienaci\u00f3n del sujeto en la identificaci\u00f3n primera que forma el ideal del yo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 243:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El sujeto se hace valer como\u00a0<i>a<\/i>, y la positivaci\u00f3n proviene del uso que hace de su propia falta como sujeto del significante al alojarse en la falta del Otro. No se trata pues de representaci\u00f3n sino de identidad en tanto\u00a0<i>a<\/i>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 255:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El s\u00edntoma es lo que hace insignia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 257:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y para Lacan esta identificaci\u00f3n, esta causalidad de identificaci\u00f3n acompasa, escande la historia ps\u00edquica del sujeto, que &#8216;se desarrolla en una serie m\u00e1s o menos t\u00edpica de\u00a0<i>identificaciones ideales<\/i>\u00a0&#8216;\u2013as\u00ed lo expresa en la p\u00e1gina 168 de los\u00a0<i>Escritos<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El yo es sucesivamente capturado por im\u00e1genes ideales del otro. Y capturado quiere decir que all\u00ed, en el otro, es donde \u00e9l se identifica. Luego, tenemos la posici\u00f3n en cierta medida primordial de un efecto de alienaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 286:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta teor\u00eda no se mantiene demasiado en la ense\u00f1anza de Lacan. Y es que el mismo t\u00e9rmino\u00a0<i>ser<\/i>, que utilizamos para decir\u00a0<i>falta en ser<\/i>, torna dif\u00edcil contentarse s\u00f3lo con los registros simb\u00f3lico e imaginario para hablar del fantasma. Si se ice falta en ser respecto del sujeto, ser\u00e1 preciso referirse a su complemento<i>\u00a0a<\/i>, en t\u00e9rminos de ser, que es lo que hizo Lacan durante un per\u00edodo de su ense\u00f1anza en el que trat\u00f3 su\u00a0<i>a<\/i>\u00a0como el \u00edndice mismo del\u00a0<i>Dasein<\/i>, del ser ah\u00ed del sujeto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 287:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Quisiera que observen que aqu\u00ed la representaci\u00f3n del sujeto se reduce a ese significante amo. Es lo que vemos, por cierto, en el grafo del deseo, cuando justo antes de trazar el segundo piso, donde se escribe el segundo efecto del significante, encontramos en el piso inferior una doctrina equivalente a la de la representaci\u00f3n significante.<\/p>\n<p>Nos rencontramos all\u00ed con que, por inscribirse en el Otro, sale de la m\u00e1quina identificado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 311:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n el significado deber\u00e1 ser sustituido por el Otro, en tanto el Otro es el amo del sentido. De aqu\u00ed que se lo escriba s(A).<\/p>\n<p>Subray\u00e9 al pasar la importancia de esta sustituci\u00f3n del significante por el Otro: el significante introduce la diferencia consigo mismo porque para \u00e9l no hay principio de identidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 313:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Sin embargo, el privilegio del s\u00edntoma hist\u00e9rico es que su modo de gozar del inconsciente pasa por el Otro, implica en su goce mismo el deseo del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 315:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De alg\u00fan modo, desde el momento en que hay sentido toda sem\u00e1ntica supone al Otro, s\u00f3lo que cuando el estudio del lenguaje se realiza a partir de la experiencia anal\u00edtica implicamos tambi\u00e9n el efecto de sentido gozado, que fue identificado en el psicoan\u00e1lisis como fantasma.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 316:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La \u00faltima vez destaqu\u00e9 c\u00f3mo se diferencian estos dos sentidos respecto del Otro. En todo caso, cuestion\u00e9 esa diferencia partiendo de esta escritura<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">A \u2192 s(A)<\/p>\n<blockquote>\n<p>que indica que el sentido es siempre sentido del Otro, que desde que hay sentido \u2013entendido como sentido para comprender\u2013 el Otro est\u00e1 en el horizonte.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 317:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Trat\u00e1ndose del fantasma, el t\u00e9rmino que corresponde al Otro es ese Otro modificado, que escribimos tachado. Desde esta perspectiva, el fantasma se ubica como lo que responde en el sujeto a la angustia por el deseo del Otro, indicado por la barra que le imponemos. El fantasma puede incluso ser considerado como el deseo del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 318:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Dado que en el Otro hay falta, incluso falta del Otro, el fantasma funciona como tap\u00f3n. De aqu\u00ed la idea de atravesar el fantasma, que implicar\u00eda el franqueamiento de lo que tapona la falta en el Otro para poder acomodarse en ella.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 342:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En cambio, si se toma como punto de partida el goce, hay que pensar la palabra en tanto que no se dirige al Otro. Por eso Lacan invent\u00f3 el concepto de\u00a0<i>lalengua<\/i>, del que les doy ahora una localizaci\u00f3n exacta.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Es que se dio cuenta de que no hab\u00eda que considerar evidente que la palabra fuera veh\u00edculo de la comunicaci\u00f3n, que condujera a ella \u2013aun cuando se sofistique esa comunicaci\u00f3n mostrando que de hecho est\u00e1 invertida-, y comprendi\u00f3 que hab\u00eda razones para pensarla como goce, en tanto que no se dirige al Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 343:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El resultado de este cambio de axiom\u00e1tica es que se pasa de la problem\u00e1tica del Otro a la del Uno, incluso del S1. En otras palabras, el significante no est\u00e1 reducido a su articulaci\u00f3n con S2, hay un estatuto del Uno solo y el significante no se limita a su funci\u00f3n de representaci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Pues bien, en esta nueva axiom\u00e1tica lo previo no es el Otro sino el goce y, por consiguiente, lo Uno, la posici\u00f3n del Uno, la tesis del Uno. He aqu\u00ed un verdadero cambio de axiom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Ese uno es parad\u00f3jico: Lacan puede recordar que el significante no es m\u00e1s que su diferencia respecto de los otros significantes, s\u00f3lo uno entre otros, y al mismo tiempo preguntar en \u00abTelevisi\u00f3n\u00bb si el Uno es un significante entre Otros.<\/p>\n<p>Se trata de arrancar del conjunto del Otro el significante Uno y, de este modo, enfatizar no solamente su paradoja sino adem\u00e1s su estatuto; es decir que cada significante puede, de hecho, ser considerado como S1.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 345:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Correlativamente, podemos afirmar que el goce del Otro s\u00f3lo existe por medio del amor, y con mayor precisi\u00f3n, de la palabra de amor.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A. (2005).\u00a0<i>De la naturaleza de los semblantes<\/i>. Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 17:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta filosof\u00eda \u2013y esta teolog\u00eda- no encontr\u00f3 nada mejor que construir a Dios padre como ser, cuando Jehov\u00e1, el dios jud\u00edo, no aspiraba al ser. Nunca dijo &#8216;Soy el que soy&#8217; (<i>Ego sum qui sum<\/i>), como se lo tradujo, sino \u2013restituye Lacan- &#8216;Soy lo que soy&#8217;; es decir, se anunci\u00f3 como real y como ser.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 20:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es necesario pasar por la inconstistencia para aislar el famoso objeto<i>\u00a0a<\/i>\u00a0como consistencia l\u00f3gica: lo que queda del desastre de la inconsistencia del Otro del significante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Le gustaba provocar a su p\u00fablico con \u00e9l, sol\u00eda decir: &#8216;No fue por azar que no pude dar mi seminario sobre \u00abLos nombres del Padre\u00bb&#8216;, como si dictar ese seminario hubiera sido, de alguna manera, imposible, como si tocar el Nombre del Padre en psicoan\u00e1lisis a\u00fan estuviera prohibido, como si el tema estuviera destinado a permanecer bajo un velo, como si aquel que se aventura a tocar dicho nombre fuera a convertirse en v\u00edctima, como si existiera una suerte de maldici\u00f3n del fara\u00f3n, semejante a la que a principios de siglo se crey\u00f3 que afectaba a Howard Carter y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 26-27:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El t\u00edtulo &#8216;Los nombres del padre&#8217; ya denuncia que no hay\u00a0<i>el<\/i>\u00a0Nombre del Padre, que el Nombre del Padre como\u00a0<i>el<\/i>\u00a0\u2013art\u00edculo definido\u2013, como singular o, m\u00e1s precisamente, como \u00fanico, como absoluto no existe. Tal vez el secreto sea que la tumba del padre est\u00e1 vac\u00eda, tanto como la de Mois\u00e9s para Freud o la de Cristo para Hegel<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 29:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Sin duda, es pasar del Uno a lo m\u00faltiple, pero, al mismo tiempo, es someter a discusi\u00f3n la existencia de uno solo. \u00a1Podr\u00eda ocurrir que no hubiera ninguno bueno! Si el mero pasaje de lo singular a lo m\u00faltiple es sacr\u00edlego en este contexto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 30:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Incluso podr\u00eda ocurrir (\u00bfc\u00f3mo interpretarlo de otro modo?) que el Nombre del Padre solo sea el nombre de una funci\u00f3n que hay que escribir NP(x), donde la equis entre par\u00e9ntesis designa la variable e interroga en cada caso \u2013cl\u00ednico- sobre lo que desempe\u00f1a el papel de Nombre del Padre. Esta relativizaci\u00f3n y esta funcionalizaci\u00f3n del Nombre del Padre est\u00e1 en el camino que conducir\u00e1 a Lacan a inventar la categor\u00eda de significante amo, y en tanto tal cualquier significante puede sostener la funci\u00f3n, incuso el objeto<i>\u00a0a<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La figura del padre no es un concepto nacido en el psicoan\u00e1lisis, sino una figura que este hered\u00f3. Si el plural vale como alusi\u00f3n a la salida de esta tradici\u00f3n maldita, es porque introduce en una l\u00f3gica del Nombre del Padre donde este aparece como una funci\u00f3n que puede ser sostenida por diversos enunciados, que, en adelante, desempe\u00f1an el papel de dicho nombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 31:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El Nombre del Padre es desde siempre el padre metaforizado y no solamente\u00a0<i>metaforizador<\/i>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 32:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El Nombre del Padre es tambi\u00e9n, en otra vertiente, un elemento de la teor\u00eda general del nombre propio, en ling\u00fc\u00edstica y en l\u00f3gica matem\u00e1tica. El Nombre del Padre, si me permiten, se divide en teor\u00eda del padre y teor\u00eda del nombre.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>De aqu\u00ed, adem\u00e1s, que resulte delicado saber en qu\u00e9 medida el nombre propio pertenece a la lengua, y que se distinga naturalmente en los diccionarios el de lengua y el de nombres propios (aquellos que se supone que vale la pena retener).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 34:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y se entiende entonces que afirme que simboliza su significante del Otro tachado, ese que tendr\u00eda valor\u00a0<i>menos uno<\/i>\u00a0respecto del tesoro de los significantes, es decir, que faltar\u00eda all\u00ed. El nombre propio es an\u00e1logo a este S(A), que estar\u00eda fuera de la lengua, y esta afinidad llega tan lejos que, como se\u00f1ala Lacan en &#8216;Subversi\u00f3n del sujeto\u2026&#8217;, son por excelencia nombres propios los que vienen a ocupar el lugar que dej\u00f3 vac\u00edo la ausencia del S(A). Se recurre por excelencia a los nombres propios, a estos semblantes, para tapar lo que falta a los fundamentos, si no del psicoan\u00e1lisis, al menos del discurso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 35:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El nombre propio es un significante del Otro tachado, que solo puede pronunciarse si se transforma en significante del Otro no tachado.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Este saber en posici\u00f3n de amo es sostenido por su verdad: el significante amo del nombre propio.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En ese momento se preguntaba c\u00f3mo designar el ser del sujeto sin hacerlo por el nombre propio. \u00bfC\u00f3mo designar el ser del sujeto no como sujeto muerto sino por lo que en \u00e9l sigue vivo? Habla, pues, de un &#8216;ser que aparece como faltando en el mar de nombres propios.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 36:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lacan habla del mar de nombres propios precisamente porque el nombre propio no pertenece de manera tan clara, si me permiten, a la tierra del Otro; est\u00e1 m\u00e1s bien a orillas del lugar del Otro.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u00a1<i>Lacan dice<\/i>\u00a0para la eternidad! Y aqu\u00ed est\u00e1 el nombre en falta que habr\u00eda que descubrir, a saber, el nombre de goce, el nombre de mi ser como ser de goce. No se lo puede llamar\u00a0<i>mi objeto a<\/i>, no es un nombre propio, pero a pesar de todo\u2026En el diagn\u00f3stico no se designa un sujeto, sino que se lo clasifica en una estructura cl\u00ednica m\u00e1s o menos bien trabajada, y se habla entonces de un obsesivo, una hist\u00e9rica, una f\u00f3bica. Sin embargo, los verdaderos nombres propios en la cl\u00ednica incluyen el plus de gozar de un sujeto, su objeto\u00a0<i>a<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0es quiz\u00e1s un nombre que no ser\u00eda una met\u00e1fora, un nombre donde padre y goce son incluidos juntos, si me permiten.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 36-37:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Consiguientemente, despu\u00e9s de su seminario &#8216;La angustia&#8217; Lacan toc\u00f3 el Nombre del Padre. Y hay una secuencia de una l\u00f3gica ineludible que va del seminario &#8216;La identificaci\u00f3n&#8217; al de &#8216;Los nombres del padre&#8217;, pasando por el de &#8216;La angustia&#8217;, donde circula la misma pregunta, a saber:\u00a0<i>\u00bfqu\u00e9 soy?<\/i>\u00a0Basta leer el seminario &#8216;Los nombres del padre&#8217;, que no existe, para encontrar la pregunta en muchas de sus lecciones. En &#8216;La identificaci\u00f3n&#8217; la respuesta se da diferenciando la identificaci\u00f3n imaginaria \u2013<i>i(a)<\/i>&#8211; de la identificaci\u00f3n simb\u00f3lica \u2013I(A)-, cuya simetr\u00eda queda bastante marcada por la identidad de las letras, que solo se distinguen por ser min\u00fasculas o may\u00fasculas. Es la respuesta del famoso grafo del deseo, donde de la pregunta\u00a0<i>\u00bfqu\u00e9 soy?<\/i>\u00a0\u2013planteada al comienzo del vector que parte abajo a la derecha, del lugar del sujeto tachado- se obtiene como resultado I(A), la identificaci\u00f3n simb\u00f3lica, lo cual se justifica en la medida en que las identificaciones en Freud se determinan por el deseo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 53:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En este punto adquiere su valor preciso la advertencia de Lacan: si se retira el Edipo del psicoan\u00e1lisis, se cae en el delirio de Schreber.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 55:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Estamos enfermos del Uno y de hacer del Otro el Uno, cosa que aparentemente no ocurre en todas las civilizaciones.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 59:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pens\u00e1ndolo con los discursos de Lacan, se trata de S2, el saber, en el lugar del Uno. Y todos los ejemplos que muestran que este saber en el lugar del Uno se lleva regularmente un chasco no bastan en absoluto para hacer vacilar una convicci\u00f3n de un orden diferente emp\u00edrico.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Y la \u00fanica decisi\u00f3n interesante es, en efecto, la que est\u00e1 fuera de las normas, cuando hay un\u00a0<i>fading<\/i>\u00a0de las normas, cuando el derecho ya no responde.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 62:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aunque obviamente no somos partidarios de esto, sigue siendo muy pertinente su concepci\u00f3n que restablece en una teor\u00eda pol\u00edtica con mayor\u00eda normativista (Estado de derecho, etc\u00e9tera) el lugar del\u00a0<i>al menos uno<\/i>, siempre que se entienda lo que significa ya que, cuanto m\u00e1s se apunte a la norma, m\u00e1s se pagar\u00e1 el precio del retorno del amo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 69:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aqu\u00ed la angustia tiene claramente la funci\u00f3n de mostrar al amo su impotencia, de indicar a aquel que habla en nombre del\u00a0<i>para todos<\/i>\u00a0que sobre m\u00ed, v\u00edctima de la angustia, por ese camino, no puede hacer nada. Se trata entonces de saber si ejercemos el psicoan\u00e1lisis en nombre del amo \u2013ser\u00eda el objeto\u00a0<i>a<\/i>&#8211; o si en alg\u00fan lugar existe una dimensi\u00f3n de un psicoan\u00e1lisis sin amo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 74:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Simplemente quiero mostrar que esta forma constante de nuestro uso te\u00f3rico depende del r\u00e9gimen del Uno-todo, hablando con propiedad, de la l\u00f3gica ed\u00edpica.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Esta forma est\u00e1 asimismo operando cuando podemos sostener con Lacan que all\u00ed donde falta el Otro del Otro, all\u00ed donde falta lo verdadero sobre lo verdadero, all\u00ed donde falta la garant\u00eda \u00faltima \u2013lo que se abrevia, al igual que muchas otras expresiones, con el matema S(A)-, puede advenir un nombre propio.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 82:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La vara es la medida, y se entiende de qu\u00e9 modo en el r\u00e9gimen del Uno-todo el falo es esa vara y especialmente el Uno que existe y que no responde a la definici\u00f3n de todos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 85:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Para percibirlo, basta pensar que su introducci\u00f3n como resto, como desecho, obedece precisamente a la operaci\u00f3n del Uno. El objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0surge como lo que resiste la captura del amo o del significante como amo, y en este sentido es una categor\u00eda solidaria de la castraci\u00f3n, cosa que destaqu\u00e9 recientemente subrayando que en el coraz\u00f3n de dicho objeto est\u00e1 \u2013\u03c6.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 100:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00a1Lo verdadero es semblante! He aqu\u00ed lo que sostiene el famoso axioma de Lacan\u00a0<i>no hay Otro del Otro<\/i>, que significa que es imposible decir lo verdadero sobre lo verdadero.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 101:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y si no hay Otro del Otro, hay real. Solo los\u00a0<i>semih\u00e1biles<\/i>, para decirlo como Pascal, se dan cuenta de que no hay Otro del Otro y creen poder concluir que es posible decir lo que se requiere y que la moneda falsa desplazar\u00e1 siempre a la buena.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed no se necesita otro que dicte la ley de los verdadero y lo falso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 115:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aunque se encuentre en este camino hacia lo real, su verdadera naturaleza est\u00e1 en relaci\u00f3n con el ser.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>De acuerdo con su lugar en la f\u00f3rmula del fantasma, esto es, correlativo de $, s\u00edmbolo de la falta en ser,\u00a0<i>a<\/i>\u00a0se presenta como el ser y, al mismo tiempo, no lleva a confundirlo, de modo abusivo, con lo real.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 117-118:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En el fondo, el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0es la sombra que se hace pasar por el ser, y es lo que llamamos ser. Desde siempre, llamamos de este modo al semblante que se hace pasar por la versi\u00f3n, que es justamente lo que no puede sostenerse, en t\u00e9rminos, en el abordaje de lo real.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 135:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Que el Nombre del Padre sea un hecho de sublimaci\u00f3n ya indica que es un semblante y que la civilizaci\u00f3n se sostiene por semblantes.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 143:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Desde esta perspectiva, el objeto\u00a0<i>a<\/i>\u00a0le dar\u00eda al sujeto el ser que le falta y, de este modo, responde a la falta en ser y se hace pasar por ser. Luego, al desprenderse en\u00a0<i>Aun<\/i>\u00a0de este semblante de ser que es el objeto\u00a0<i>a<\/i>, Lacan pone en tela de juicio su teor\u00eda del fantasma.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 144:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Luego, Lacan defini\u00f3 el objeto como lo que el sujeto fue para el Otro en su constituci\u00f3n de ser vivo. Se trata de una definici\u00f3n extremadamente singular, ya que determina el objeto como cierto estatuto del sujeto. Casi se dir\u00e1 que da un estatuto intersubjetivo al sujeto, puesto que hay ese\u00a0<i>para el Otro<\/i>. Salvo que, para que sea intersubjetivo, el Otro deber\u00e1 componerse de sujetos y estar concebido como una relaci\u00f3n del deseo del padre y el deseo de la madre. Este estatuto no es intersubjetivo puesto que, precisamente, no hay entonces sujeto que responda del lado del sujeto. Por eso se lo llama objeto, dado que es y recibe su estatuto del exterior, a partir del Otro y del deseo del Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 159:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Y Lacan pod\u00eda destacar, desde &#8216;La significaci\u00f3n del falo&#8217;, que la funci\u00f3n de la m\u00e1scara domina las identificaciones. Estas identificaciones, que constituyen el car\u00e1cter c\u00f3mico de la relaci\u00f3n entre los sexos, est\u00e1n completamente ligadas al fracaso o al rechazo de la demanda, cuyo ejemplo\u00a0<i>princeps<\/i>\u00a0lo tenemos en la g\u00e9nesis de la homosexualidad femenina, tal como lo despleg\u00f3 Freud a partir de un caso.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El nombre com\u00fan de la identificaci\u00f3n es la m\u00e1scara, es que, en tanto corresponde al sujeto barrado, es siempre fundamentalmente m\u00e1scara de nada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 177:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El nombre del Padre se presentar\u00eda como el seud\u00f3nimo en tanto Uno de lo que ser\u00eda verdaderamente el Otro.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Se imagina, pues, que en alguna parte este goce es indebidamente acumulado. Y no faltan pruebas que apoyen esta idea, puesto que la sociedad est\u00e1 organizada para dar consistencia al semblante del padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 178:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lejos de aparecer como el\u00a0<i>nec plus ultra<\/i>\u00a0de la experiencia anal\u00edtica \u2013y Lacan hizo mucho para que lo creamos-, la ley ed\u00edpica se presenta ella misma como un semblante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>De suerte que el Nombre del Padre aparece como la cobertura del objeto\u00a0<i>a<\/i>, salvo que este objeto que parece darnos el verdadero nombre del goce no es m\u00e1s que una perspectiva sobre este goce a partir de la operaci\u00f3n de los simb\u00f3lico sobre \u00e9l.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 195:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Se trata del acento propio que pone sobre el Otro como lugar de la convenci\u00f3n significante. Y el semblante por convenci\u00f3n \u2013que se sostiene del Otro- constituye una tercera categor\u00eda del semblante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 199:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Por eso tambi\u00e9n el cap\u00edtulo IV de\u00a0<i>El reverso del psicoan\u00e1lisis<\/i>\u00a0\u2013que empieza recordando el car\u00e1cter radical de ficci\u00f3n de la verdad refiri\u00e9ndola al significante V de la l\u00f3gica proposicional- termina con una nueva ex\u00e9gesis del fantasma\u00a0<i>pegan a un ni\u00f1o<\/i>. Este fantasma presentifica el goce del Otro (el Otro goza pegando), que es para el sujeto, seg\u00fan Lacan, la forma invertida de su propio goce. En la proposici\u00f3n fantsm\u00e1tica se conjugan el efecto de verdad, ligado a la proposici\u00f3n \u2013y de una verdad absoluta- y la producci\u00f3n de un goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 204:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ocurre que este gran amor significa que el Otro \u2013que testimonia su amor en esta crianza-, por esta exclusividad acordada al sujeto ni\u00f1o, es incapaz de preservar el lugar de la nada. Har\u00eda falta que este Otro \u2013materno- testimonie al sujeto que su deseo no se agota en los cuidados proporcionados al reto\u00f1o.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 17:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Adem\u00e1s, permite situar la demanda de amor \u2013la demanda del amor del Otro- como respuesta a la angustia suscitada por el deseo del Otro en tanto que insituable. El amor es un esfuerzo por situar, por nombrar el deseo del Otro y atemperar, domesticar la nada, si me permiten, haci\u00e9ndosela otorgar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (2005).\u00a0<i>El Otro que no existe y sus comit\u00e9s de \u00e9tica<\/i>. Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 10:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfEsto es lo que se proclam\u00f3 con la famosa sentencia\u00a0<i>Dios ha muerto<\/i>? Ciertamente no, porque ni la muerte de Dios ni la muerte del padre \u2013que Freud escenifica en \u00abT\u00f3tem y tab\u00fa\u00bb\u2013 terminan con su poder sino que por el contrario lo eternizan y sirven de velo a la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La muerte de Dios es contempor\u00e1nea de lo que se estableci\u00f3 en el psicoan\u00e1lisis como reino del Nombre del Padre, que en una primera aproximaci\u00f3n podemos definir como el significante de que el Otro existe. El reino del Nombre del Padre corresponde en el psicoan\u00e1lisis a la \u00e9poca freudiana.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La lectura de este matema no solo pluraliza el Nombre del Padre, sino que tambi\u00e9n lo pulveriza, lo socava desde el interior atacando mediante el equ\u00edvoco e lazo del significante con lo que se cree que es su significado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 16:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tomemos la identificaci\u00f3n. Como sabe perfectamente la mayor\u00eda, mencion\u00e9 que la producci\u00f3n de los significantes de la identificaci\u00f3n por parte del analizante es lo que se espera de la operaci\u00f3n anal\u00edtica seg\u00fan la lectura m\u00e1s simple del esquema del discurso anal\u00edtico de Lacan. Ahora bien, la identificaci\u00f3n como tal establece precisamente un lazo social, es en s\u00ed misma lazo social.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 18:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Mencion\u00e9 la identificaci\u00f3n para marcar la dimensi\u00f3n social de los conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Opondr\u00eda a esta inquietud la advertencia de Lacan en &#8216;Les complexes familiaux&#8217;, de 1938, que encontrar\u00e1n en\u00a0<i>Autres \u00e9crits<\/i>: El Edipo no se funda fuera de la relatividad sociol\u00f3gica y la funci\u00f3n del padre est\u00e1 ligada a prevalencia de una determinaci\u00f3n social, la de la familia paternalista. En ese moemento se refer\u00eda expresamente a la investigaci\u00f3n etnol\u00f3gica de Malinowski en la Melanesia, donde, como se sabe, el t\u00edo materno representa la autoridad familiar. Luego, el padre no acumula sobre su persona las funciones represivas y sublimatorias, sino que estas se encuentran repartidas: el t\u00edo materno garantiza la autoridad y la represi\u00f3n, y el padre, amablemente, las actividades de sublimaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 34-35:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La identificaci\u00f3n solo es pensable sobre el fondo de la relaci\u00f3n de objeto, lo que explica que Lacan la privilegie y tambi\u00e9n que cuando despu\u00e9s de la guerra escribe \u00abAcerca de la causalidad ps\u00edquica\u00bb la distinga como el resorte de dicha causalidad, destacando que lo esencial es el modo de relaci\u00f3n con el Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (1991)\u00a0<i>L\u00f3gicas de la vida amorosa<\/i>. Los Ensayos. Primera conferencia.\u00a0Buenos Aires: Manantial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 15:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La perversi\u00f3n de la mujer se constituye del lado del amor. Este es el sentido del ejemplo de Freud de la joven homosexual decepcionada por la falta de amor del padre, de tal manera que empieza a demostrarle qu\u00e9 es amar; a demostrarle que para amar no necesita tener. Es completamente diferente de la perversi\u00f3n en el hombre, que se constituye del lado del goce y en detrimento del amor. En la homosexualidad masculina el Otro debe tener y en el fetichismo y otras perversiones se trata de hacer como si el Otro tuviera.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 72:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando Freud trata de presentar la perspectiva psicoanal\u00edtica sobre la sociedad humana, inventa un mito; un mito para explicar la sociedad. Pero no cualquier mito: inventa el crimen primordial; y considera ese crimen primordial, el asesinato del padre, como el origen mismo de la ley.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (1991)\u00a0<i>L\u00f3gicas de la vida amorosa<\/i>. Los Ensayos. Segunda conferencia. Buenos Aires: Manantial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 20:<\/p>\n<blockquote>\n<p>No hay en Lacan, fundamentalmente, un rebajamiento del amor. Hay concepciones del final del an\u00e1lisis que presentan ese final como si se tratara de curarse del amor. Eso implica la identificaci\u00f3n con el padre muerto. Del padre de\u00a0<i>T\u00f3tem y tab\u00fa<\/i>\u00a0nadie ha dicho que amara; se dice que gozaba. Identificarse con el padre muerto es una versi\u00f3n de \u00abcurarse del amor\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (1991)\u00a0<i>L\u00f3gicas de la vida amorosa<\/i>. Los Ensayos. Tercera conferencia. Buenos Aires: Manantial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 37:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si decimos que no hay relaci\u00f3n sexual es en tanto no hay una condici\u00f3n necesaria y suficiente para ambos sexos que los haga complementarios. No hay una condici\u00f3n universal de la elecci\u00f3n de objeto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 39:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Con la logificaci\u00f3n de la funci\u00f3n f\u00e1lica (\u2026) el Edipo aparece ya como una superestructura m\u00edtica, una an\u00e9cdota presentada por Freud para hacer entender, para dar cuenta de la p\u00e9rdida de goce y del s\u00edmbolo de la p\u00e9rdida de goce. (\u2026) se trata entonces de separar Edipo y falo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 43:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lacan s\u00f3lo sigue la lecci\u00f3n de Freud; la lecci\u00f3n de lo que se lee en \u00abEl tab\u00fa de la virginidad\u00bb: La mujer es Otra como tal,\u00a0<i>h\u00e9teros<\/i>, no semejante. Y esto quiere decir que no es semejante a ella misma: Otra como tal. Esto hace entender por qu\u00e9 las mujeres emplean tanto tiempo frente al espejo en un esfuerzo por reconocerse en \u00e9l, o para asegurarse de ser otra de la que es. O bien, es posible que una mujer no pueda reconocerse sino bajo la condici\u00f3n de asegurarse de ser otra. La vida misma y la experiencia anal\u00edtica nos muestran que las mujeres enga\u00f1an a los hombres con otros hombres. Ser la mujer legal de un hombre puede significar para una mujer la desaparici\u00f3n de su alteridad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (1991)\u00a0<i>L\u00f3gicas de la vida amorosa<\/i>.\u00a0Los Ensayos. Conferencia a los estudiantes de psicolog\u00eda. Buenos Aires: Manantial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 134:<\/p>\n<blockquote>\n<p>As\u00ed lo nuevo: se ha destruido la familia anterior, la familia grande, la familia con los abuelos, los t\u00edos, que era la forma de vivir donde se compart\u00eda un saber en esos conjuntos. Se compart\u00eda un saber sobre c\u00f3mo manejarse en la vida, c\u00f3mo orientarse frente a la estructura social, al c\u00f3digo social. Todo eso ha sido poco a poco debilitado, disuelto en el mundo moderno. Y a veces, la gente viene al psicoanalista porque le falta esa orientaci\u00f3n en el orden simb\u00f3lico de la sociedad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A. (1998) Uno.\u00a0<i>El hueso de un an\u00e1lisis<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 28:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es claro como par el sujeto tiene relaci\u00f3n con la expectativa de sus padres respecto de su sexo. Si el sujeto fue deseado como var\u00f3n y nace ni\u00f1a, eso tiene consecuencias que marcan, si no fue deseado, este enunciado es la marca m\u00e1s dolorosa que existe. Con certeza eso no se puede generalizar, pero en un an\u00e1lisis vemos los efectos sorprendentes, impresionantes, de la inscripci\u00f3n de alguna palabra dicha en la historia del sujeto<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 82:<\/p>\n<blockquote>\n<p>(\u2026) examinemos un poco la pareja contempor\u00e1nea (\u2026) Digamos que nos estamos dirigiendo al agotamiento del\u00a0<i>double standard<\/i>. Este doble padr\u00f3n fue sobre todo llevado adelante en Occidente, pero est\u00e1 presente en todas partes. \u00bfQu\u00e9 es lo que propone? Que ser\u00eda mejor que la ni\u00f1a llegase virgen al casamiento y que fuese fiel como esposa, y en cuanto al joven, al contrario, que ser\u00eda mejor que hiciese conquistas antes del casamiento, para luego despreciarlas y casarse con la buena doncella.<\/p>\n<p>Vale decir que la infidelidad masculina sin ser tomada como valor, era sin embargo aceptada. Podemos decir, que hoy vivimos ya en otro mundo en el cual la virginidad femenina perdi\u00f3 valor, la infidelidad masculina, el machismo, es menos soportado por el Otro sexo que ahora se prepara para vengarse del hombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2009)\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo I. Cl\u00ednica del supery\u00f3.Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 136:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La ley ed\u00edpica es un concepto lacaniano sumamente popular, que incluso se ha vuelto trillado. Debemos percatarnos que no se trata de una ley de regulaci\u00f3n u homeostasis, de una ley que permite que las cosas se mantengan unidas, aunque, por supuesto, ese lado de la ley como organizadora de compatibilidades tambi\u00e9n existe. La ley tambi\u00e9n tiene una incidencia perturbadora, y \u00e9sta es el aspecto que se destaca cuando hablamos de supery\u00f3.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 137:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lo que conocen, aquellos a lo que han sido sensibles en la ense\u00f1anza de Lacan, es lo que \u00e9ste delimit\u00f3 como Nombre-del-Padre, una instancia que, en un primer abordaje, es una instancia de normalizaci\u00f3n de deseo. Mientras el sujeto se enfrenta tan s\u00f3lo al Deseo de la Madre como deseo sin ley, como capricho, aquello a lo cual el deseo materno se engancha sigue siendo un enigma, una equis. Todo se aclara y se estabiliza cuando el Nombre-del-Padre metaforiza el Deseo de la Madre, y se ponen a partir de entonces las cosas en orden, lo que hace que la funci\u00f3n f\u00e1lica encuentre su lugar, y que de all\u00ed en m\u00e1s todo ande bien. O sea que despu\u00e9s todo anda mal pero del mismo modo para todo el mundo.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El Nombre-del-Padre es una funci\u00f3n coordinada al deseo, el supery\u00f3 es una funci\u00f3n coordinada al goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 138-139:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El supery\u00f3 ciertamente es la ley, pero no la ley pacificadora, socializante, sino la ley insensata, por cuanto entra\u00f1a un agujero, una ausencia de justificaci\u00f3n. Es la ley como significante unario, S1, cuya significaci\u00f3n desconocemos, pues para conocerla ser\u00eda necesario un segundo significante a partir del cual retroactivamente el primero cobra sentido. El supery\u00f3 es la evidencia y la paradoja que resulta de un significante \u00fanico que, por estar solo, es insensato [\u2026].<\/p>\n<p>El supery\u00f3 como ley insensata est\u00e1 muy cercano al Deseo de la Madre antes de que ese deseo sea metaforizado e incluso dominado por el Nombre-del-Padre. El supery\u00f3 est\u00e1 cerca del Deseo de la Madre como capricho sin ley, por esta raz\u00f3n se tiende recurrir constantemente al supery\u00f3 materno, como se hizo, por ejemplo, en el caso de Schreber y se valoriza tanto en la psicosis.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A. (2009)\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo I. Teor\u00eda de los goces. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 149-150:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Deben colocar junto al complejo de Edipo \u00abT\u00f3tem y Tab\u00fa\u00bb. Todo el esfuerzo de Lacan, a partir de los a\u00f1os setenta fue, precisamente, rectificar el concepto de padre elaborado a partir del complejo de Edipo mediante el padre construido a partir de \u00abT\u00f3tem y Tab\u00fa\u00bb. El padre del lado del complejo de Edipo tiene ante todo una funci\u00f3n de saber: sabe o no sabe y, dado el caso, es un padre que proh\u00edbe. El padre de \u00abT\u00f3tem y Tab\u00fa\u00bb es el padre que goza, esto merece que corrijamos lo que tiene de unilateral el complejo de Edipo. Freud no logr\u00f3 que nos percat\u00e1ramos de ello, tampoco lo logr\u00f3 con la segunda t\u00f3pica, porque lejos de recordarnos el goce, se la vir\u00f3 hac\u00eda la psicolog\u00eda del yo, que va exactamente en contra del esfuerzo de Freud. Freud sit\u00faa al supery\u00f3 en e declinar del complejo de Edipo, porque el supery\u00f3 es un llamado al goce puro, si quieren, un llamado a la no castraci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 152:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El complejo de Edipo es finalmente una peque\u00f1a historieta que nos permite situar el goce mediante la prohibici\u00f3n del incesto, la prohibici\u00f3n de gozar de la madre. Existe adem\u00e1s otra prohibici\u00f3n importante, la del goce f\u00e1lico como goce del \u00f3rgano. \u00bfQu\u00e9 dice el supery\u00f3? Dice: \u00a1Goza! \u00bfQuiere esto decir \u00abgoza de tu propio cuerpo\u00bb o \u00abgoza del cuerpo del otro como de tu propia met\u00e1fora\u00bb?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2009)\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo II. Comentario del seminario inexistente. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 81:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El nombre del padre funciona muy bien en la ausencia del padre y \u2013lo subray\u00f3 Dudy Bleger en su texto- Lacan critica a partir de eso la teor\u00eda de la carencia del padre. Pero adem\u00e1s el Nombre-del Padre hace ausente al padre en s\u00ed mismo. La funci\u00f3n del Nombre-del-Padre hace ausente al padre por cuanto en el Nombre-del-Padre se trata \u2013y esto forma parte de la teor\u00eda m\u00e1s conocida de Lacan- del padre hablado por la madre, es decir, de un ser de lenguaje.<\/p>\n<p>Eso significa precisamente que existe en la ausencia, que ya existe como asesinado por el significante, como sujeto, tema, referencia del discurso de la madre, como referencia vac\u00eda. El Nombre-del-Padre es primero el padre metaforizado por el discurso de la madre y como tal muerto, matado por ese discurso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 94:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 viene a ser ese Nombre-del-Padre en m\u00e1s, en plus? El Nombre-del-Padre no designa nada m\u00e1s que el poder de la palabra. De tal manera que los Nombres-del-Padre, que se pueden buscar, son todos mitos de la p\u00e9rdida de goce. Cuentan que hay alguien, alguien que manda, y que ese alguien roba el goce. No es el robo del fuego, como en el caso de Prometeo, es el robo de goce: \u00abUna vez que estaba durmiendo vino uno que me robo el goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2009)\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo II. Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica de la cura de Juanito, seg\u00fan Lacan. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 220:<\/p>\n<blockquote>\n<p>As\u00ed Lacan ubica la desviaci\u00f3n de la met\u00e1fora paterna en Juanito, que en lugar de acceder de manera plena al Nombre-del-Padre, desdobla a la madre entre su madre y la madre del padre, la abuela tiene la autoridad, y lo escribe as\u00ed MM, con una M may\u00fascula doble. Esa abuela, la madre del padre, es el lugar de la autoridad, que dicta la ley del padre, dado que cada domingo el padre y Juanito la van a visitar; y Lacan en ese rasgo ubica la fuerza, la autoridad de la se\u00f1ora. [\u2026] Esa doble madre, la f\u00f3rmula de la met\u00e1fora paterna desviada. O sea, cuando no hay forclusi\u00f3n propiamente dicha del Nombre-del-Padre, pero cuando la transmisi\u00f3n del Nombre-del-Padre parece no pasar por el padre real, en el sentido de real que Lacan utiliza en esa \u00e9poca. [\u2026] La doble madre no responde a un delirio del ni\u00f1o, sino a una invenci\u00f3n que le permite obtener una derivaci\u00f3n femenina del Nombre-del-Padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 222:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Eso es muy importante, Lacan lo dice en una frase: toda frustraci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n simb\u00f3lica, toda frustraci\u00f3n de amor en el ni\u00f1o se compensa por una satisfacci\u00f3n real pero que es un\u00a0<i>pis-aller<\/i>\u00a0(un remedio para salir del paso), que es un recurso, un mal menor. No hay que fascinarse con la satisfacci\u00f3n real del ni\u00f1o con el seno, sino que la tesis de Lacan es que esa satisfacci\u00f3n real es una sustituci\u00f3n, una compensaci\u00f3n de la frustraci\u00f3n del amor; y la intensidad de la satisfacci\u00f3n real se debe a que es un sustituto de la satisfacci\u00f3n simb\u00f3lica. Por el hecho de que la satisfacci\u00f3n real llega en sustituci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n simb\u00f3lica se erotizan las actividades del ser y por ejemplo la oralidad no es solamente el comer por la vida, sino que la oralidad se erotiza en cuanto la satisfacci\u00f3n oral llega como compensaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2006). Cosas de familia en el inconsciente. En\u00a0<i>Introducci\u00f3n a la Cl\u00ednica\u00a0Lacaniana<\/i>. Conferencias en Espa\u00f1a. Barcelona: RBA libros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 341:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Siempre hay algo que resolver en los v\u00ednculos de la familia, como si en ella hubiera algo que entender, como si en ella hubiera siempre un problema no resuelto cuya soluci\u00f3n ha de buscarse en lo escondido de la familia.<\/p>\n<p>[\u2026][\u2026] la familia tiene su origen en el malentendido, en el desencuentro, en la decepci\u00f3n, en el abuso sexual o en el crimen. \u00bfAcaso est\u00e1 formada por el marido, la esposa, los hijos, etc\u00e9tera? No, la familia est\u00e1 formada por el Nombre del Padre, por el deseo de la madre y por los objetos a. \u00bfQue est\u00e1n unidos por lazos legales, derechos, obligaciones, etc\u00e9tera? No, la familia esta esencialmente unida por un secreto, esta unida por un no dicho. \u00bfqu\u00e9 es ese secreto?, \u00bfqu\u00e9 es eso no dicho? Es un deseo no dicho, es siempre un secreto sobre el goce: de que gozan el padre y la madre.<\/p>\n<p>[\u2026][\u2026] Para el neur\u00f3tico, siempre hay algo incre\u00edble en el v\u00ednculo sexual del padre y la madre. \u00bfQu\u00e9 significa el Edipo si no que no gozan donde deber\u00edan gozar? Y si el goce materno no ha sido prohibido para el ni\u00f1o var\u00f3n, toda su vida quedar\u00e1 envuelto dentro de ese goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 341-342:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lacan hace un aporte fundamental cuando vincula el tema de la familia con la lengua para explicar de manera racional el secreto de la familia. El punto de partida es que la lengua que cada uno habla es cosa de familia y que la familia en el inconsciente es primordialmente el lugar donde se aprende la lengua materna. Por ello el lugar de la familia queda unido a la lengua que uno habla, es decir que hablar, hablar en una lengua, ya es testimoniar del v\u00ednculo con la familia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 342:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Es posible analizarse en otra lengua pero algo se pierde, aunque tambi\u00e9n algo se recupera ya que cuando alguien se analiza en otra lengua se cumple una desfamiliarizacion, pues la lengua propia que hablamos es siempre la lengua que otro hablaba antes que nosotros; de tal manera que, si la familia es una encarnaci\u00f3n, es la encarnaci\u00f3n de lo que Lacan llama el lugar del Otro. En el psicoanalisis el lugar del Otro se encarna en la figura de la familia.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Puede decirse que la familia se instala en el inconsciente del neur\u00f3tico porque es el lugar donde el sujeto ha experimentado el peligro. Es decir, la familia es el lugar del Otro de la lengua y por eso es el lugar del Otro de la demanda: la familia traduce que la necesidad debe pasar por la demanda. O lo que es lo mismo, la demanda debe de pasar por la lengua, con los efectos traum\u00e1ticos que eso tiene sobre las necesidades del ser humano\u2014pues al pasar por la demanda se produce una desviaci\u00f3n en las necesidades y estas aparecen marcadas por una falta.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 343:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] la familia es un lugar de interpretaci\u00f3n inagotable, pues cada familia tiene un punto de- de eso no se habla- y no hay una sola familia sin ese punto; puede ser el tab\u00fa del sexo o hablar de la culpa de un abuelo: Hay siempre temas prohibidos y las cosas de familia tienen siempre en su centro cosas prohibidas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 344:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La familia es un mito que da forma \u00e9pica a lo que opera a partir de la estructura, y las historias de familia son el cuento de c\u00f3mo les ha sido robado al sujeto el goce que merec\u00eda, al cual ten\u00eda derecho.<\/p>\n<p>[\u2026][\u2026] En la familia, el goce est\u00e1 prohibido, y se propone un goce sustitutivo, el gozar de la castraci\u00f3n, es decir gozar del robo mismo del goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (1997) Observaciones sobre padres y causas. En\u00a0<i>Introducci\u00f3n al m\u00e9todo psicoanal\u00edtico<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 1352:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] La familia es un espacio ocupado por una red de relaciones decididas por una determinaci\u00f3n biol\u00f3gica, pero sublimadas por el v\u00ednculo social. La familia tiene una base biol\u00f3gica, pero en una instituci\u00f3n variable seg\u00fan las civilizaciones.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 136:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Primero. Los dos v\u00ednculos, el v\u00ednculo familiar y el v\u00ednculo anal\u00edtico, est\u00e1n fundados sobre la prohibici\u00f3n de la relaci\u00f3n sexual. \u00a1Seguro que hay transgresiones!, pero no destruyen necesariamente la familia, ni quiz\u00e1s el an\u00e1lisis, pero esto \u00faltimo no est\u00e1 aconsejado.<\/p>\n<p>Segundo. La historia del psicoan\u00e1lisis est\u00e1 obsesionada con cuestiones de filiaci\u00f3n, como se dice.<\/p>\n<p>Tercero. Se puede hablar del fin de an\u00e1lisis en t\u00e9rminos de nuevo nacimiento, de renacimiento, como si la cura llevase a la imitaci\u00f3n del curso mismo del delirio de Schreber- una muerte imaginaria del sujeto y un nuevo nacimiento-. Como si hubiera un primer nacimiento biol\u00f3gico acoplado a un nacimiento dentro del v\u00ednculo social del amo y, segundo, dentro del v\u00ednculo social del analista. Conocemos el resultado: el analista despu\u00e9s de su nuevo nacimiento entra a una nueva familia, la familia anal\u00edtica.<\/p>\n<p>[\u2026] Pero lo que se descubre a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica del psicoan\u00e1lisis de Freud es que, al contrario de lo que aparece en esa estructura elemental, los objetos encontrados en el espacio familiar son primariamente libidinizados en el sentido sexual de la libido. Y es en el seno de la familia donde se elaboran las condiciones determinantes de la elecci\u00f3n del objeto\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (1997) Diagn\u00f3stico\u00a0psicoanal\u00edtico y\u00a0localizaci\u00f3n subjetiva.\u00a0En\u00a0<i>Introducci\u00f3n al m\u00e9todo psicoanal\u00edtico<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 43-44:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] un paciente neur\u00f3tico obsesivo, por ejemplo, no puede desear a una mujer si esa mujer no tiene un defecto. En el primer momento, por el contrario, intenta valorizar a esa mujer, pero la condici\u00f3n indispensable para su deseo es focalizase en un peque\u00f1o defecto que no es visible a simple vista. Muchas veces la depreciaci\u00f3n dirigida al objeto de amor, tal y como se encuentra en la neurosis obsesiva, es una condici\u00f3n propia del deseo [\u2026]. Vemos, a veces matrimonios s\u00f3lidos, tal vez los m\u00e1s s\u00f3lidos, fundados sobre el hecho de que la esposa es para el hombre una mujer despreciada, justamente porque encarna la marca negativa del deseo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A. (1997) Una charla sobre el amor.\u00a0<i>Introducci\u00f3n al m\u00e9todo psicoanal\u00edtico<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 159:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Porque para hablar de amor es necesario que la funci\u00f3n de \u00aba min\u00fascula\u00bb sea velada por la imagen, la imagen de otro ser humano; y quiz\u00e1, se podr\u00eda decir, de otro ser humano y de otro sexo. Porque se puede discutir si el amor homosexual masculino merece el t\u00e9rmino de \u00abamor\u00bb. El amor homosexual femenino es otra cosa, ya que parece por razones estructurales, que merece dicho termino. \u00bfQu\u00e9 razones estructurales? Para decirlo r\u00e1pidamente: la raz\u00f3n estructural es que, de todas maneras y en todo caso, una mujer tiene valor de Otro para otra mujer.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 174:<\/p>\n<blockquote>\n<p><i>(Comenta un p\u00e1rrafo de Freud respecto a que Freud apunta a que los objetos de amor son subrogados de la madre)<\/i><\/p>\n<p>[\u2026] En eso que Freud llama \u00ablo insustituible eficaz dentro de lo inconsciente\u00bb, podemos decir que se trata del goce como inolvidable, y que la cuesti\u00f3n que se puede anunciar a trav\u00e9s de eso es de qu\u00e9 nivel son las condiciones de amor; que hay condiciones a nivel significante y condiciones propiamente de goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 174-175:<\/p>\n<blockquote>\n<p><i>(Respecto al texto de Freud sobre la tendencia universal a la degradaci\u00f3n amorosa)<\/i><\/p>\n<p>[\u2026] De este modo, del lado femenino, la misma l\u00f3gica freudiana se traduce en la posici\u00f3n del goce como secreto. Es decir que del lado femenino lo secreto de la relaci\u00f3n asegura y acent\u00faa su funci\u00f3n de representar el plus de goce como no simbolizado [\u2026]. Precisamente lo que es m\u00e1s secreto del lado femenino es el secreto mismo: es decir que el secreto, el secreto de lo prohibido, funciona seg\u00fan Freud.- como condici\u00f3n de amor.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 179-180:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] \u00bfpor qu\u00e9 decir que el amor permite al goce condescender al deseo? [\u2026] el goce, el goce parcial, es siempre auto er\u00f3tico, en el sentido de que uno goza de su propio cuerpo [\u2026]. As\u00ed, uno goza en su cuerpo. Pero hay que pensar c\u00f3mo es posible renunciar al goce que est\u00e1 a su disposici\u00f3n: por ejemplo la masturbaci\u00f3n. Renunciar al goce auto er\u00f3tico para ir a buscar a otros que son m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir que el propio pene entre las piernas. Es decir, como el goce auto er\u00f3tico puede aceptar ir a la b\u00fasqueda del deseo y entrar en la metonimia infinita. Lacan dice: lo que hace el v\u00ednculo es el amor [\u2026]. Vinculaci\u00f3n del amor con lo real del goce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2005) Gente del secreto. En\u00a0<i>Los usos del lapso<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 31:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Esta aproximaci\u00f3n indirecta, a trav\u00e9s de lo que se ha dicho y escrito, conviene evidentemente a la noci\u00f3n de secta como tal, en tanto ella supone la reuni\u00f3n alrededor de un saber que es, en lo esencial, secreto, un saber que no se expone, saber bajo un velo, saber supuesto para retomar el termino de Lacan.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 39:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Por esta raz\u00f3n, la humanidad puede ser descripta como una secta, y la paradoja que anima este texto es precisamente que, en materia de sexualidad, todos se comportan como esos que ocultar\u00edan un secreto a los dem\u00e1s, cuando justamente el secreto es de todos- y es el motivo por lo cual se trata, pese a todo, de un texto de la \u00e9poca del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 41:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Para volver a la secta del F\u00e9nix, ella pone en escena la pertenencia de la sexualidad al secreto. Es un secreto que todos practican y, sin embargo, sigue siendo un secreto para cada uno. Hay algo secreto en la sexualidad para cada uno.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 45:<\/p>\n<blockquote>\n<p>As\u00ed, la relaci\u00f3n de la vida al tiempo es doble; la vida cede al tiempo y tambi\u00e9n lo atraviesa. Y lo que permanece, al menos en la especie, cuando esta perdura, es la celebraci\u00f3n del rito sexual, es decir, de ese no-saber acerca del sexo o del secreto sexual, celebraci\u00f3n de un no \u2013 saber que toma las apariencias de un saber, Esto es lo que se llama un secreto, en este caso, igualmente cerrado para con los miembros de la secta. Es la raz\u00f3n por la cual siempre se busca aprender m\u00e1s a prop\u00f3sito de ese secreto, ocurre que hay una correspondencia esencial entre lo sexual y el secreto, por lo cual nos aplicamos todav\u00eda a esta b\u00fasqueda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 46:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Evidentemente el psicoan\u00e1lisis como practica sectaria puede ser abordado en el \u00e1mbito del grupo anal\u00edtico. Est\u00e1 claro que hay un empuje hacia la secta en el psicoan\u00e1lisis y, para captarlo es necesario referirlo a eso mismo de lo cual se ocupa, el llamado inconsciente [\u2026] no hay psicoan\u00e1lisis sin una sesi\u00f3n de psicoan\u00e1lisis, y una sesi\u00f3n de psicoan\u00e1lisis es un encuentro que podr\u00edamos calificar sobre el fondo de la secta del F\u00e9nix, entre gentes del secreto, gentes del inconsciente, gente del saber supuesto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 47:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] se trata de un encuentro del que se puede decir, toando como fondo la secta del f\u00e9nix, que los miembros de esta secta, quienes se encuentran con regularidad, se abstienen de librarse del rito sexual. Esto no hace sino poner en evidencia la relaci\u00f3n esencial que existe entre la sesi\u00f3n y la relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2013) Matrimonio homosexual: olvidar la naturaleza. En AA. VV.,\u00a0<i>El matrimonio y los psicoanalistas<\/i>. Buenos Aires: Grama\/Navar\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 45:<\/p>\n<blockquote>\n<p>M\u00e1s bien piensa en este Edipo del que Lacan preve\u00eda, ya hace mucho tiempo, que servir\u00eda un d\u00eda para volver a hinchar una imago del padre deteriorado por el ascenso del capitalismo. Sin embargo, despejar la estructura del drama ed\u00edpico borra los personajes para hacer resurgir algunas funciones.<\/p>\n<p>[\u2026] La funci\u00f3n del deseo, afina la transgresi\u00f3n y desaf\u00eda toda norma, porque est\u00e1 determinada por la ley (seg\u00fan la palabra de San Pablo: \u00abConoc\u00ed el pecado solo por la ley)\u00bb. La funci\u00f3n del goce que solo la captura la primera vez por sorpresa y fractura dej\u00e1ndoles una marca destinada a repetirse. Nada de la experiencia anal\u00edtica atestigua de la existencia de cualquier relaci\u00f3n de armon\u00eda prestablecida entre los sexos [\u2026]. Pero, en definitiva lo que el inconsciente grita hasta desga\u00f1itarse, dec\u00eda Lacan, es que la relaci\u00f3n sexual no existe.<\/p>\n<p>Estamos en ello. La naturaleza dejo de ser cre\u00edble. Desde que se le sabe escrita en lenguaje matem\u00e1tico, lo que ella dice cuenta cada vez menos, ella se retira, cede el lugar a un real tipo bos\u00f3n de Higgs, que se presta al c\u00e1lculo no a la contemplaci\u00f3n. El ideal de la justa medida no es m\u00e1s operatorio. Si la ciencia vehiculiza la pulsi\u00f3n de muerte que habita en la humanidad, \u00bfcreen Uds. que un comit\u00e9 de \u00e9tica, incluso interreligioso, pod\u00eda endilg\u00e1rselo? Es hoy lo pat\u00e9tico de la fe.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A., (2005) Problemas de pareja, cinco modelos. En\u00a0<i>La pareja y el amor: Conversaciones\u00a0cl\u00ednicas en Barcelona<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 372:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Pero hay dos tipos de homosexualidades femeninas. Hay muchos m\u00e1s, pero hay dos tipos fundamentales. Las homosexualidades femeninas constituidas v\u00eda el padre y las homosexualidades femeninas constituidas v\u00eda la madre. En las homosexualidades femeninas v\u00eda el padre, el paradigma es freudiano, es el caso de la joven homosexual que supone el amor al padre, la decepci\u00f3n, etc. Este caso de Freud ha sido delineado con una l\u00f3gica impecable, y en el sujeto demuestra saber hacer con las mujeres. Porque es su saber hacer con las mujeres lo que demuestra, adem\u00e1s, al padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2004).\u00a0<i>Lectura del seminario 5 de Jacques Lacan.<\/i>\u00a0Buenos Aires:\u00a0Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 61-62:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] las verdaderas mujeres, eso siempre tiene algo de extrav\u00edo [\u2026]. Lacan muestra que esta desorientaci\u00f3n se debe justamente al hecho de que las mujeres no est\u00e1n en absoluto desorientadas, es decir que saben d\u00f3nde ir a buscarlo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 99:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] las mujeres son depositarias de la tradici\u00f3n y al mismo tiempo est\u00e1 el Otro de un saber que no es el saber de los libros, que tiene que ver con un saber m\u00e1s pr\u00e1ctico, que est\u00e1 muy presente en las tradiciones del sur. En cierto modo, tambi\u00e9n hay aqu\u00ed algo sutil, porque si bien la mujer encarna la continuidad cultural, Lacan subraya que del lado de la mujer la continuidad es incompleta, mientras que del lado del hombre se marcan disyunciones [\u2026] usando observaciones de Lacan en el seminario, que se debe al car\u00e1cter diferente de la identificaci\u00f3n paterna con el ideal del yo. Lacan dice que la identificaci\u00f3n paterna consiste, para las mujeres en saber d\u00f3nde ir a buscarlo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Introducci\u00f3n a la cl\u00ednica lacaniana<\/i>. Barcelona: RBA. 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 288:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Con Lacan se puede plantear la cuesti\u00f3n de que es una verdadera mujer- el mismo emplea esa expresi\u00f3n-, y su respuesta m\u00e1s sencilla es que el verdadero de la femineidad solo se mide por su distancia con la madre. Tanto menos madre, mas mujer.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 291:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El hombre lacaniano, al contrario, aparece como un ser pesado, embarazado, porque el tener se define \u2013 y en eso es freudiano \u2013 como lo que puede perderse, lo cual condena al hombre a la cautela. El hombre lacaniano, y freudiano, es un ser miedoso, que por supuesto, va a la guerra. Pero el hombre va a la guerra para huir de las mujeres.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 292:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Una verdadera mujer es, respecto al hombre, un momento de verdad. Alguien que le permite manifestarse como deseante, asumir el menos y los semblantes que van con \u00e9l. La mujer con postizo, por el contrario, apunta al hombre como castrado y se completa -como Medea cas\u00e1ndose con el sol- con un hombre castrado en la sombra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Sutilezas anal\u00edticas<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 62:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se hacen regalos a una mujer? \u00bfPor qu\u00e9 se regala a una mujer que se ama o que se desea o se ama y desea? Sucede que al hacerle un regalo se apunta a ella como carente de lo que se le va a dar, se apunta a ella como castrada: mientras que en el acto sexual. Precisamente ella no pierde nada. Y por eso se habla tanto de tomarla, cuando por el contrario es el hombre que da.<\/p>\n<p>No hay relaci\u00f3n sexual: se trata de una verdadera forclusion del significante de La mujer, y esta forclusion- que no haya concepto universal de La mujer- justifica la proposici\u00f3n de Lacan todo el mundo est\u00e1 loco. En este nivel se justifica; es decir que sobre este tema, el de la mujer y la relaci\u00f3n sexual, cada uno tiene su construcci\u00f3n, cada uno tiene su delirio sexual. Entonces, m\u00e1s espec\u00edficamente, todas las mujeres son locas, seg\u00fan Lacan, en la medida en que, al faltar un concepto universal de femineidad, ellas no saben qui\u00e9nes son. Pero agrega que ellas no est\u00e1n locas del todo, dado que saben. Los hombres, en cambio, saben, creen saber lo que es ser un hombre y eso no se hace m\u00e1s que en registro de la impostura.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 73:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Al lado del axioma seg\u00fan el cual la verdad es mentirosa, ubiquemos la proposici\u00f3n de Lacan que plantea que lo real no puede sino mentir al Partenaire. Ya sea el partenaire amoroso, sexual o el partenaire analista, lo real no puede sino mentirle a quien ustedes destinan su discurso, lo real no dice la verdad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A., El ni\u00f1o, entre la mujer y la madre. En\u00a0<i>Virtualia<\/i>\u00a013, 2005.<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Es preciso, adem\u00e1s, que para ella \u00abel ni\u00f1o no sature la falta en que se sostiene su deseo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto?: que la madre s\u00f3lo es suficientemente buena si no lo es demasiado, s\u00f3lo lo es a condici\u00f3n de que los cuidados que prodiga al ni\u00f1o no la disuadan de desear como mujer. Es preciso que la madre no se vea disuadida de encontrar el significante de su deseo en el cuerpo de un hombre\u00bb.<\/p>\n<p>[\u2026] Cuanto m\u00e1s colma el hijo a la madre, m\u00e1s la angustia, de acuerdo con la f\u00f3rmula seg\u00fan la cual lo que angustia es la falta de la falta. La madre angustiada es, de entrada, la que no desea como mujer. Pero eso ser\u00eda no ver que la perversi\u00f3n es, en cierto modo, normal por parte de la mujer: es lo que se llama amor materno, que puede llegar hasta la fetichizaci\u00f3n del objeto infantil\u00bb.<\/p>\n<p>[\u2026] No basta con el respeto por el nombre del padre; es preciso, adem\u00e1s, que se preserve el no-todo del deseo femenino y, por lo tanto, que la met\u00e1fora infantil no reprima en la madre su ser de mujer. Un hombre dir\u00eda yo, no se convierte en padre sino a condici\u00f3n de consentir al no-todo que constituye la estructura del deseo femenino\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A.,\u00a0<i>El hueso de un an\u00e1lisis<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches. 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 87:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La mujer contempor\u00e1nea, \u00bfSer\u00e1 que acaso no existe? Es cierto que ella intenta existir, intenta existir como sujeto de derecho [\u2026]. Hay una confrontaci\u00f3n entre la relaci\u00f3n sexual y el discurso jur\u00eddico y, en el fondo, es para intentar hacer existir la relaci\u00f3n sexual en el nivel del significante en el sentido de proporci\u00f3n, que se sirve del discurso jur\u00eddico, como si el derecho pudiese ense\u00f1ar lo que el hombre debe hacer con relaci\u00f3n a una mujer y lo que la mujer debe hacer con relaci\u00f3n a un hombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A., (2911) Curso El ser y el Uno. Lecci\u00f3n del 2 de marzo 2011, publicada en\u00a0<i>Freudiana<\/i>\u00a061.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 10:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfEste saber atribuido a las mujeres por los hombres era un saber sobre qu\u00e9? Ellos cre\u00edan que ellas ten\u00edan naturalmente acceso a cierto saber del amor, a cierto saber el goce, en la medido en que justamente los hombres pensaban que ellas ten\u00edan m\u00e1s goce. Y bien, tal vez fue por el psicoan\u00e1lisis como los hombres terminaron por darse cuenta de que las mujeres no sab\u00edan m\u00e1s sobre eso, y que tener la experiencia de este goce suplementario no las pon\u00eda en condiciones de conocerlo. A partir de esta decepci\u00f3n, adem\u00e1s Lacan se hizo famoso por construir sus esquemas de la sexuaci\u00f3n femenina.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J-A. (2013)\u00a0<i>Piezas sueltas<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe la mano de Joyce\u00bb, p\u00e1gina 38:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] y esto nos muestra que la funci\u00f3n del padre es tener una misi\u00f3n, es decir, lo que anta\u00f1o Lacan denominaba humanizar el deseo. Es cuesti\u00f3n de que el padre humanice el deseo, pero podr\u00eda bastar con decir que se trata de que ense\u00f1e la comunicaci\u00f3n. La misi\u00f3n del padre es ense\u00f1ar la comunicaci\u00f3n, o sea elucubrar un lenguaje, introduce una rutina que haga coincidir el significante con el significado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., (2013)\u00a0<i>Piezas sueltas<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa relaci\u00f3n corporal\u00bb, p\u00e1gina 403:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aqu\u00ed viene a situarse la reescritura que Lacan hace de la met\u00e1fora paterna en las funciones l\u00f3gicas. El padre ya no es el garante de la consistencia del Otro, sino que por el contrario es el garante de que, frente a la relaci\u00f3n sexual imposible, el permitir\u00e1 nombrar la funci\u00f3n de la no relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A. (2013)\u00a0<i>Piezas sueltas<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLos nombres de parentesco\u00bb, p\u00e1gina 352:<\/p>\n<blockquote>\n<p><i>(Laurent habla y comienza el cap\u00edtulo apuntando al estatus del padre)<\/i><\/p>\n<p>Cuenta una historia de una pareja de homosexuales masculinos casados en San Francisco. Esta pareja decide tener un hijo, pero no quiere adoptado, sino un hijo biol\u00f3gico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A., Intervenci\u00f3n en el Coloquio sobre el cuerpo (10-7-1993). Publicada en\u00a0<i>Cuadernos Andaluces de Psicoan\u00e1lisis<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2026y el coraje<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>Por supuesto, est\u00e1 el coraje de las mujeres, de seres que con respecto a la referencia f\u00e1lica no tienen nada que perder. Eso puede dar un coraje sin l\u00edmite que se encuentra en las mujeres, no se encuentra en los hombres. Tambi\u00e9n las puede hacer feroces, mujeres que para proteger lo m\u00e1s precioso (\u2026) est\u00e1n preparadas para ir hasta el final sin detenerse y para luchar como quieran. Tambi\u00e9n el sentimiento de un h\u00e1ndicap puede conducir a la posici\u00f3n de v\u00edctima, de queja o de miedo, pero es en la mujer donde se observa la inversi\u00f3n s\u00fabita del miedo en el coraje sin l\u00edmite cuando se toca lo que se debe respetar, y se puede ver, al extremo, a la m\u00e1s miedosa de las mujeres convertirse de repente en una hero\u00edna.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A.,\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo III. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 67:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El Psicoan\u00e1lisis y las mujeres<\/b><\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] conviene el psicoan\u00e1lisis a las mujeres porque ellas encarnan en la cultura como dice Freud, a los sujetos que se preocupan por la sexualidad, el amor, el deseo, el goce. Esos temas del psicoan\u00e1lisis son temas de mujeres.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A,\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo II. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 15:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2026y la cobard\u00eda<\/b><\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] hay una cobard\u00eda de las mujeres en el horror a la feminidad, que tiene que ver con proteger su imagen y eventualmente la belleza de su imagen, como \u00faltima protecci\u00f3n antes del horror a la castraci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Conferencias Porte\u00f1as<\/i>. Tomo III. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 68:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2026y el horror a la Feminidad<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando la dominaci\u00f3n femenina se desprende de un discurso hist\u00e9rico, es decir, de una posici\u00f3n de un amo sin reglas que denuncia al falso amo, \u00e9l mismo siervo de las reglas. Es decir, para ubicarse como br\u00fajula en la cuesti\u00f3n del coraje, hay que tener opini\u00f3n, fundarse sobre la relaci\u00f3n entre el coraje y la castraci\u00f3n. El coraje siempre se ubica cuando podemos situar el franqueamiento de la barrera del horror a la feminidad. Hay coraje cuando se franquea esta barrera. Este horror a la feminidad lo tienen los dos sexos pero m\u00e1s los hombres que las mujeres.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Es cierto que en un primer tiempo, Lacan circunscribi\u00f3 lo propio del goce femenino en relaci\u00f3n al goce masculino. Lo hizo as\u00ed en la serie de sus Seminarios XVIII, XIX, XX y en el escrito titulado L&#8217;\u00c9tourdit. Pero Lacan no se qued\u00f3 all\u00ed: hay un segundo tiempo. En efecto, lo que entrevi\u00f3 por el lado del goce femenino lo generaliz\u00f3 hasta hacer de \u00e9l el r\u00e9gimen del goce como tal.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A., (2011) Curso El ser y el Uno. Lecci\u00f3n del 2 de marzo 2011. Publicada en\u00a0<i>Freudiana<\/i>\u00a061.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 10:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfEste saber atribuido a las mujeres por los hombres era un saber sobre qu\u00e9? Ellos cre\u00edan que ellas ten\u00edan naturalmente acceso a cierto saber del amor, a cierto saber el goce, en la medido en que justamente los hombres pensaban que ellas ten\u00edan m\u00e1s goce. Y bien, tal vez fue por el psicoan\u00e1lisis como los hombres terminaron por darse cuenta de que las mujeres no sab\u00edan m\u00e1s sobre eso, y que tener la experiencia de este goce suplementario no las pon\u00eda en condiciones de conocerlo. A partir de esta decepci\u00f3n, adem\u00e1s Lacan se hizo famoso por construir sus esquemas de la sexuaci\u00f3n femenina.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller J.-A.,\u00a0<i>Extimidad<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 348-349:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pero ahora se sabe bien que no es el analista padre el que est\u00e1 en el horizonte de la ense\u00f1anza de Lacan, sino -para decirlo r\u00e1pido- es el analista mujer, el analista por cuanto no hay El analista con may\u00fascula como no hay La mujer.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 418:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u2026y la mujer contempor\u00e1nea<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>La mujer contempor\u00e1nea, \u00bfSer\u00e1 que acaso no existe? Es cierto que ella intenta existir, intenta existir como sujeto de derecho [\u2026]. Hay una confrontaci\u00f3n entre la relaci\u00f3n sexual y el discurso jur\u00eddico y, en el fondo, es para intentar hacer existir la relaci\u00f3n sexual en el nivel del significante en el sentido de proporci\u00f3n, que se sirve del discurso jur\u00eddico, como si el derecho pudiese ense\u00f1ar lo que el hombre debe hacer con relaci\u00f3n a una mujer y lo que la mujer debe hacer con relaci\u00f3n a un hombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>El hueso de un an\u00e1lisis<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches. 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 87:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Madre<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>Lo verdadero, en el sentido de Lacan en una mujer se mide, por su distancia subjetiva, de la posici\u00f3n de la madre. Porque ser una madre, ser la madre de sus hijos, es para una mujer querer hacerse existir como La. Hacerse existir como La madre, es hacerse existir como La mujer en tanto que tiene.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., De mujeres y Semblantes. En\u00a0<i>Cuadernos del Pasador 1<\/i>. Buenos Aires. 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 90:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El ni\u00f1o, entre la mujer y la madre<\/b><\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Es preciso, adem\u00e1s, que para ella \u00abel ni\u00f1o no sature la falta en que se sostiene su deseo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto?: que la madre s\u00f3lo es suficientemente buena si no lo es demasiado, s\u00f3lo lo es a condici\u00f3n de que los cuidados que prodiga al ni\u00f1o no la disuadan de desear como mujer. Es preciso que la madre no se vea disuadida de encontrar el significante de su deseo en el cuerpo de un hombre.<\/p>\n<p>[\u2026] Cuanto m\u00e1s colma el hijo a la madre, m\u00e1s la angustia, de acuerdo con la f\u00f3rmula seg\u00fan la cual lo que angustia es la falta de la falta. La madre angustiada es, de entrada, la que no desea como mujer. Pero eso ser\u00eda no ver que la perversi\u00f3n es, en cierto modo, normal por parte de la mujer: es lo que se llama amor materno, que puede llegar hasta la fetichizaci\u00f3n del objeto infantil.<\/p>\n<p>[\u2026] No basta con el respeto por el nombre del padre; es preciso, adem\u00e1s, que se preserve el no-todo del deseo femenino y, por lo tanto, que la met\u00e1fora infantil no reprima en la madre su ser de mujer. Un hombre dir\u00eda yo, no se convierte en padre sino a condici\u00f3n de consentir al no-todo que constituye la estructura del deseo femenino.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., El ni\u00f1o, entre la mujer y la madre. En\u00a0<i>Virtualia<\/i>\u00a013, 2005.<\/p>\n<blockquote>\n<p>La mujer no existe no significa que el lugar de la mujer no exista, sino que ese lugar permanece esencialmente vac\u00edo. Y el hecho de que ese lugar quede vac\u00edo no impide que se pueda encontrar algo ah\u00ed. En ese lugar se encuentran solamente m\u00e1scaras; m\u00e1scaras que son m\u00e1scaras de la nada, suficientes para justificar la conexi\u00f3n entre mujeres y semblantes.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A., De mujeres y semblantes II. En\u00a0<i>De mujeres y semblantes. Cuadernos del pasador<\/i>. Buenos Aires. 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 84:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tiene una validez en el sentido de que hombre y mujer son dos razas \u2013tal es la posici\u00f3n de Lacan\u2013 no biol\u00f3gicamente, sino en lo que hace a la relaci\u00f3n del inconsciente con el goce. El hecho de que pueda apoyarse en una determinaci\u00f3n anat\u00f3mica, sobre todo cuanto se verifica gen\u00e9ticamente, empujar\u00eda m\u00e1s bien a hablar de complementariedad, pero a nivel de la relaci\u00f3n inconsciente con el goce est\u00e1 lo que llamamos sexuaci\u00f3n. En este nivel se trata de dos modos de goce\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Extimidad<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 55-56:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Por el contrario, si se pueden oponer el hombre y la mujer es m\u00e1s bien c\u00f3mo lo Mismo y lo Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Divinos detalles<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 103:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tanto los hombres como las mujeres est\u00e1n determinados por el aislamiento de su goce. Su retirada es all\u00ed un ascenso al cenit social del objeto \u00aba\u00bb, y el comit\u00e9 de \u00e9tica es s\u00edntoma de este ascenso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A. y Laurent E.,\u00a0<i>El Otro que no existe y sus comit\u00e9s de \u00e9tica<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 23:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La mujer es Otra como tal, h\u00e8teros, no semejante. Y esto quiere decir que no es semejante a ella misma: Otra como tal. Esto hace entender por qu\u00e9 las mujeres emplean tanto tiempo frente al espejo en un esfuerzo por reconocerse en \u00e9l, o para asegurarse de ser otra de la que es. O bien, es posible que una mujer no pueda reconocerse sino bajo la condici\u00f3n de asegurarse de ser otra. La vida misma y la experiencia anal\u00edtica nos muestran que las mujeres enga\u00f1an a los hombres con otros hombres. Ser la mujer legal de un hombre puede significar para una mujer la desaparici\u00f3n de su alteridad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>L\u00f3gicas de la vida amorosa<\/i>. Buenos Aires: Manantial. 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 43:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando Freud manifiesta sus dudas acerca del supery\u00f3 femenino es porque considera que las mujeres se detienen en ese nivel de la moralidad; que las mujeres cuya vida er\u00f3tica est\u00e1 constituida del lado del amor, se detienen en el nivel de una moralidad externa. Freud dice que las mujeres no tienen supery\u00f3 porque piensa que para ellas lo m\u00e1s importante es conservar el amor; de manera que siempre es en relaci\u00f3n con un Otro externo como se establece para ellas la moralidad; Otro externo cuyo amor se trata de conservar. Se detienen en ese primer nivel de la moralidad sin acceder a la polic\u00eda interior que parece constituir el supery\u00f3.<\/p>\n<p>Se detienen en el nivel de &#8216;no vista, no capturada&#8217;. Y, efectivamente, esto puede dar cuenta de la profunda inocencia de la mentira femenina: como se juega con respecto al valor del amor, para conservar el amor la mentira es un instrumento perfectamente operativo. Creo que este es el lugar exacto donde hay que ubicar la frase de Freud sobre la ausencia del supery\u00f3 femenino.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 57:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Este postizo es como un artificio para ubicar a la mujer en referencia al falo. Se ve que hay todo un orden de las cosas, el orden simb\u00f3lico, que parece hecho para someter a las mujeres a condiciones de identidad, es decir, para atemperar su alteridad; para regularizar su alteridad, tratando de no hacerla desaparecer.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 45:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El Postizo<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>Una verdadera mujer es, respecto al hombre, un momento de verdad. Alguien que le permite manifestarse como deseante, asumir el menos y los semblantes que van con \u00e9l. La mujer con postizo, por el contrario, apunta al hombre como castrado y se completa -como Medea cas\u00e1ndose con el sol- con un hombre castrado en la sombra\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>Introducci\u00f3n a la cl\u00ednica lacaniana<\/i>. Barcelona: RBA. 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 292:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tal como lo hab\u00eda se\u00f1alado, para la mujer, su modo de gozar exige su partenaire hable y que ame, el amor esta entramado en el goce (\u2026). Para el hombre, su modo de gozar exige que el partenaire responda a un modelo y esto puede llegar hasta la exigencia de un detalle.<\/p>\n<p>(\u2026) Lo dir\u00eda de otro modo: todas las mujeres son locas y todos los hombres, unos brutos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>El partenaire-s\u00edntoma<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 414-415:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Volverse madre o volverse mujer no se corresponden en absoluto, lo que explica la aflicci\u00f3n de Lacan al constatar que &#8216;todas quieren parir&#8217;; es decir, lamentaba, deploraba que fueran tan madres. Por eso, cuando los hombres tienen prisa por pre\u00f1ar a las mujeres que aman, hay que preguntarse si no ser\u00eda para que sean un poco madres, lo que los pondr\u00eda a cubierto. Aunque tampoco es mejor no hacerlo, puesto que permite sospechar que ellos ser\u00edan el hijo. En fin, no extraeremos de esto una receta.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Miller, J.-A.,\u00a0<i>De la naturaleza de los semblantes<\/i>. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 20:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Rechazo de la Feminidad<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab(\u2026) Al t\u00e9rmino de su art\u00edculo \u00abAn\u00e1lisis terminable e interminable\u00bb, Freud aborda el fin del an\u00e1lisis en t\u00e9rminos de relaci\u00f3n con el Otro sexo, a la que se\u00f1ala como dificultad \u00faltima. \u00bfEs una dificultad con la diferencia entre los sexos? M\u00e1s bien se trata de la dificultad del sujeto como tal, en ambos sexos, con la femeneidad. Para calificar esta dificultad \u00e9l acu\u00f1\u00f3 una expresi\u00f3n que perdura, la de \u00abdesautorizaci\u00f3n de la feminidad\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-margin-top:40px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-2 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-padding-top:7px;--awb-padding-bottom:7px;--awb-bg-color:#ed1b24;--awb-bg-color-hover:#ed1b24;--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-3\"><p style=\"font-family: Raleway; letter-spacing: 4px; font-size: 20px; font-weight: 500; margin-bottom: 0px; text-align: center;\"><span style=\"color: #ffffff;\">\u00c9RIC LAURENT<\/span><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-3 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-4\"><p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1994) La familia moderna. En\u00a0<i>Registros<\/i>. Tomo amarillo. A\u00f1o 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 22:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La familia moderna es contracci\u00f3n. En 1988, [\u2026] las familias modernas son de m\u00e1s en m\u00e1s complejas, hasta holofr\u00e1sicas, ya que la evoluci\u00f3n de la familia ha convergido en esa paradoja, en la noci\u00f3n inveros\u00edmil de la familia \u00abmono-parental\u00bb.<\/p>\n<p>Ah\u00ed donde no hay m\u00e1s familia, ella subsiste a pesar de todo; es la familia de uno solo. [\u2026] lo mono-parental est\u00e1, efectivamente, munido de un acoplamiento de referencias, de un acoplamiento de situaciones, de ayudas, de identificaciones, de significantes que la hacen familia a ella sola. Es lo menos que el discurso capitalista pide a una familia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 23:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Las \u00abformas m\u00e1s decadentes de la pareja inestable\u00bb est\u00e1n hoy racionalizadas por las familias monoparentales que permiten transformar las formas decadentes en las formas racionales, darles un acoplamiento. [\u2026]v<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n las formas m\u00e1s variadas de lo que Lacan llam\u00f3 el familiarismo delirante, es decir, la voluntad de conservar las formas de la familia a todo costo. Esto produce, al costo de una suerte de lazos inaut\u00e9nticos, hasta falsos, esas familias americanas sorprendentes en las cuales, al lapso del sexto divorcio y del embrollo de los diversos hijos, podemos calcular exactamente el lazo entre los hijos del primero y los del sexto. [\u2026]<\/p>\n<p>Ya que no hay ni\u00f1o sin instituci\u00f3n. A\u00fan si es dejado al abandono, est\u00e1 la instituci\u00f3n de la calle que lo recibe. [\u2026] el ni\u00f1o va con la instituci\u00f3n, es la familia o lo que ocupa este lugar: la banda, la calle, la ley de la jungla si es necesario.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 26:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Conocemos la recomposici\u00f3n profunda que ha conducido a la instituci\u00f3n familiar en su forma actual, y reconocemos al mismo tiempo, que tenemos que atribuirlo a la influencia prevalente del casamiento, instituci\u00f3n que debemos distinguir de la familia. [\u2026] En 1938, Lacan se\u00f1ala que el sentido del parentesco se cumple en el casamiento, en tanto que es, precisamente, puro efecto de significante. El casamiento tiene esto de hermoso, que es efecto de significante; no hay efecto de sangre, se cumple a la vez, un acto significante y un acto dependiente de un intercambio de palabras. [\u2026]<\/p>\n<p>Lo que Lacan retoma en 1969, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, es que \u00abla funci\u00f3n de resto que sostiene la familia conyugal en la evoluci\u00f3n de las sociedades, pone en valor lo irreductible de una transmisi\u00f3n. Aqu\u00ed no reenv\u00eda a lo irreductible del casamiento m\u00e1s a lo \u00abirreductible de una transmisi\u00f3n\u00bb [\u2026] pero es de una constituci\u00f3n subjetiva implicando la relaci\u00f3n de un deseo que no sea an\u00f3nimo\u00bb. (En \u00abDeux notes sur l\u00e9nfante\u00bb, in jenny Aubry, Enfance abandone\u00e9, Metaill\u00e9, Paris, 1973. Depris in: Ornicar, pp.107-108)<\/p>\n<p>Pone menos el acento en el casamiento que sobre el establecimiento de un nombre para el ni\u00f1o. El ni\u00f1o se constituye como un sujeto en una referencia al nombre de un deseo que no debe estar sin nombre. Agrega: \u00abEs despu\u00e9s una tal necesidad que se juzgan las funciones de la madre y del padre. De la madre en tanto que sus cuidados llevan la marca de un inter\u00e9s particularizado, fuera por las v\u00edas de su propia falta. Del padre: en tanto que su nombre es el vector de una encarnaci\u00f3n de la ley en el deseo\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 31:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La familia no es digna y respetable, mientras tanto pueda ser un lugar donde cada uno pueda encontrar un espacio por lo que es de su particularidad restante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2016) El an\u00e1lisis de ni\u00f1os y la pasi\u00f3n familiar. En\u00a0<i>Enlaces<\/i>\u00a022. Publicaci\u00f3n del Departamento de estudios psicoanal\u00edticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama, pp. 102-108.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 102:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La relaci\u00f3n entre el analista de ni\u00f1os y la familia es tan complicada como la de las instituciones que cuidan a los ni\u00f1os y las familias. Hay cierta tensi\u00f3n entre la instituci\u00f3n familiar y el ni\u00f1o. Vamos a tratar de explorar algunos aspectos de esa tensi\u00f3n estructural. \u00bfQu\u00e9 es el an\u00e1lisis de ni\u00f1os? Es una pr\u00e1ctica que se autoriza de la hip\u00f3tesis de Freud de que el ni\u00f1o tiene un inconsciente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 104:<br \/>\nEje:\u00a0<b>\u00bfFamilias sustitutas?: instituciones comunitarias, religiosas, sectas\u2026 y\/o<br \/>\n<\/b><b>Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>En nuestra \u00e9poca, el psicoanalista necesita entonces, para obtener esa colaboraci\u00f3n, tener en cuenta los desarrollos de la instituci\u00f3n familiar, los desarrollos de esta instituci\u00f3n en la \u00e9poca de la hipermodernidad en la cual estamos.<\/p>\n<p>P\u00e1gina 104:<br \/>\nEje:\u00a0<b>Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades<\/b><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia, definida a partir del matrimonio, pertenece al siglo pasado. Por derecho o de hecho, la familia actual incluye varias formas de uni\u00f3n. Esas familias, sean monoparentales u monoparentales, hacen parecer el matrimonio un lujo institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 104:<br \/>\nEje:\u00a0<b>Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p>La familia se establec\u00eda anteriormente por el matrimonio entre un hombre y una mujer. Hoy, ante este desorden generalizado del g\u00e9nero, \u00bfqui\u00e9n sabe exactamente lo que es un hombre y una mujer? En las parejas unisex, \u00bfc\u00f3mo estar seguro que el otro es del mismo sexo? La posici\u00f3n\u00a0<i>queer<\/i>\u00a0considera que la repartici\u00f3n por el sexo es una construcci\u00f3n social, volviendo, as\u00ed, caduco este universal. A partir de esto, no hay m\u00e1s certeza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 104:<br \/>\nEje:\u00a0<b>Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades<\/b><\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] la hipermodernidad opera sobre los significantes de lo que fue la familia, as\u00ed como en todos los dominios de la cultura, y revela el car\u00e1cter de ficci\u00f3n de los lazos familiares y sociales. Como el capitalismo, tiene una funci\u00f3n de destrucci\u00f3n creativa: destruye la tradici\u00f3n y hace proliferar un enlace de formas nuevas y de nuevos lazos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 106:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El deseo de la madre, su desciframiento, tiene un l\u00edmite. El ni\u00f1o no podr\u00e1 jam\u00e1s descifrar ese c\u00f3digo extra\u00f1o del cual proviene. Se revelar\u00e1, as\u00ed como lo que es: un obst\u00e1culo para la familia y para sus ideales. De la misma forma que el padre ideal y el padre muerto, la familia ideal es una familia sin ni\u00f1os ya que, cuando el ni\u00f1o aparece, el c\u00edrculo familiar estalla y se fragmenta. En la medida en que el padre y la madre solo se apoyan ahora en un ideal delirante \u2013el de la ficci\u00f3n o el de la ciencia\u2013 se puede deducir de ah\u00ed cu\u00e1l debe ser la posici\u00f3n del psicoanalista: proteger a los ni\u00f1os de los delirios familiares, proteger a los ni\u00f1os de los lazos familiares, de sus nuevas formas, de las pasiones que los habitan, del infanticidio secreto que es el deseo de muerte escondido debajo del lazo familiar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Segunda conferencia en\u00a0<i>Patolog\u00eda de la identificaci\u00f3n en los lazos familiares y sociales<\/i>. Colecci\u00f3n Orientaci\u00f3n Lacaniana. Buenos Aires: Grama, pp. 43-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 43:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando decimos \u00ablas patolog\u00edas de las identificaciones de los lazos familiares y sociales\u00bb tenemos que advertir que cada uno de ellos \u2013el lazo social, el lazo familiar y las identificaciones\u2013 son en s\u00ed patolog\u00edas.<\/p>\n<p>[\u2026] Freud Se\u00f1alaba que el s\u00edntoma comienza con la pareja, y la pareja considerada desde el punto de vista de la familia siempre fue un s\u00edntoma social.<\/p>\n<p>A partir del siglo XIX, la familia restringida a la pareja acompa\u00f1a el proceso de reducci\u00f3n familiar. El amor, por un lado, y la movilizaci\u00f3n general del trabajo producen los mismos efectos: una reducci\u00f3n de los lazos sociales a este s\u00edntoma particular que es la pareja, dentro de la familia. Esta soluci\u00f3n permite articular el s\u00edntoma de la relaci\u00f3n sexual con los lazos sociales.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 44:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En cuanto al lugar de la familia, desde el siglo XI al XXI, pasamos de la justificaci\u00f3n de su elaboraci\u00f3n religiosa hasta su completa juricidad.<\/p>\n<p>En el cristianismo, las relaciones familiares sostenidas en la trinidad han permitido desarrollar una particular funci\u00f3n del Nombre del Padre. Cuando se produce el derrumbe de la civilizaci\u00f3n de los \u00f3rdenes al final del siglo XVIII con la Revoluci\u00f3n Francesa, la familia se encontr\u00f3 justificada por parte de los fil\u00f3sofos, que intentaron reconstruir un mundo en el cual hab\u00eda que alojar esta familia que ya no cumpl\u00eda con las funciones que antes ten\u00eda, la de asegura los derechos y los bienes de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Hegel \u2013el gran te\u00f3rico de la familia\u2013 destaca que la sustancialidad inmediata del esp\u00edritu se apoya en la familia y en su unidad sostenida en el amor. La familia vivida como el sue\u00f1o de un lazo social que podr\u00eda ser natural.<\/p>\n<p>Dos siglos m\u00e1s tarde, es el derecho el que articula la sustancialidad inmediata de la familia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 45:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si antes era la familia la que transmit\u00eda el nombre y el apellido por derecho a los ni\u00f1os, hoy, con las leyes recientemente establecidas, es el ni\u00f1o el que hace la familia, sea cual fuese el lazo social \u2013biol\u00f3gico o no\u2013 que determina el tipo de asociaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>Lacan constataba que en los a\u00f1os 60 la ideolog\u00eda ed\u00edpica, como \u00e9l a designaba, formaba parte del familiarismo delirante.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 46:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El lazo amoroso de los padres, la particularidad del encuentro sexual, tiene una importancia fundamental para sostener el discurso de la parentalidad.<\/p>\n<p>Esta hip\u00f3tesis de un lazo natural no es la del psicoan\u00e1lisis, que constata que la ideolog\u00eda ed\u00edpica ya no es suficiente y que nuestra pr\u00e1ctica no es conservadora, sino que m\u00e1s bien nos lleva a constatar que el ni\u00f1o contempor\u00e1neo revela la patolog\u00eda de estos lazos familiares.<\/p>\n<p>[\u2026] un sujeto que tiene a su cargo constituir su familia, en el sentido en el que la familia instituye una distribuci\u00f3n de los nombres del padre y de la madre, tiene que sostener no s\u00f3lo su novela familiar, sino tambi\u00e9n su ficci\u00f3n familiar y \u00e9sta no se ve aliviada por la acci\u00f3n jur\u00eddica o el aporte de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2013) \u00bfQui\u00e9n se ocupar\u00e1 de los ni\u00f1os? En\u00a0<i>El matrimonio y los psicoanalistas<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 103-105.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 103:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Desde el comienzo, Lacan visualizo una extensi\u00f3n del dominio del Nombre-del-Padre en el contexto de las familias divorciadas de los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>[\u2026] apreciaba de manera cr\u00edtica el aporte freudiano del \u00abcomplejo de Edipo\u00bb, se encuentra embarcado como garante de un orden inmutable. Aquel que abogaba por la complejidad de las familias, divorciadas y recompuestas insistiendo que ellas eran, \u00abformadas para la raz\u00f3n\u00bb, se encuentra metido como garante de una forma \u00fanica de presentaci\u00f3n de la diferencia sexual.<\/p>\n<p>[\u2026] El padre separa, a trav\u00e9s de su deseo, si es aceptado, a la madre de su relaci\u00f3n exclusiva con el ni\u00f1o.; \u00c9l encarna la pluralidad de los goces.<\/p>\n<p>Lacan fund\u00f3 tambi\u00e9n en la raz\u00f3n freudiana la suerte de los padres divorciados que fueron pioneros al romper con el orden moral. EL divorcio, en efecto, restaur\u00f3 en la instituci\u00f3n jur\u00eddica la primac\u00eda de la elecci\u00f3n de pareja sobre el orden familiar y la filiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\u2026] La separaci\u00f3n, la diferencia de la cual se trata, es que el \u00abNombre- del- Padre, funci\u00f3n de la cual una mujer debe ser portadora, inventa una manera de ocuparse de los ni\u00f1os de la madre, sus objetos \u00aba\u00bb, para inscribirlos en la ley com\u00fan, inmanente. Aquello que est\u00e1 fechado en 1968, debe ahora actualizarse con las parejas LGBT.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2006) Padre S\u00edntoma.\u00a0<i>En Blog-note del s\u00edntoma<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 9:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hoy, los nombres de padre y madre se encuentran transformados, modificados, desplazados por las nuevas demandas y as\u00ed sumergidos de forma decisiva en el mundo del contrato que es, [\u2026] sin l\u00edmites. El espacio europeo de la procreaci\u00f3n se encuentra, a\u00fan definido por la ley y no mira m\u00e1s que con sospechas el \u00absin l\u00edmites\u00bb, en particular el de las disposiciones financieras procreadoras. En Francia, los padres pueden escoger, desde el 1 de enero de 2005, dar a sus hijos el nombre del padre, de la madre, o de los dos unidos. Debemos esta modificaci\u00f3n al Consejo de Europa que vigila cuidadosamente cualquier discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2006) Padre S\u00edntoma.\u00a0<i>En Blog-note del s\u00edntoma<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 13:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Asistimos entonces a un doble movimiento en nuestra civilizaci\u00f3n. De un lado, un conjunto de pr\u00e1cticas t\u00e9cnico-jur\u00eddicas revela siempre lo m\u00e1s arbitrario del discurso del amo que nos asigna un nombre. Del otro, se asiste a la investigaci\u00f3n encarnizada de un fundamento de la relaci\u00f3n familiar en la Madre-Naturaleza. Este doble movimiento funda la din\u00e1mica entre estas dos tendencias.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 18:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La verdad de la familia se ha convertido en la verdad de las formas del matrimonio.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 19:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El psicoanalista [\u2026] est\u00e1 por otro parte autorizado a comprender lo que ha fracasado en la reparaci\u00f3n de los ideales de la familia. Lacan nos llama aqu\u00ed la \u00abfunci\u00f3n de residuo que sostiene [\u2026] la familia conyugal\u00bb. Este t\u00e9rmino de residuo nos introduce en la familia concebida como resto, objeto a producido por la historia. Hay residuo puesto que la familia queda y por todas partes en donde se la ha cre\u00eddo poder reemplazar por sistemas comunitarios, esto viene saldado por un fracaso. Se apresuran a reformar las familias, tanto disfuncionales, monoparentales o rehechas. Lacan sit\u00faa entonces las funciones del padre y de la madre como los nombres que marcan una particularidad en el deseo del ni\u00f1o en las sociedades.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 24:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En el nuevo desorden amoroso que define el r\u00e9gimen de la alianza en nuestra civilizaci\u00f3n, el sujeto no considera por ello menos el matrimonio ni la filiaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 25:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En la misma medida en que el \u00abnuevo pacto de filiaci\u00f3n\u00bb en la familia contempor\u00e1nea se queda incierto, la necesidad de ficciones reguladoras de la paternidad no deja de insistir. El nuevo estatuto del padre se inscribe en este marco. Es lo que permite a algunos autores presentar la moderna relaci\u00f3n a la paternidad como concepto \u00aba la carta\u00bb del nombre del padre, articulado a su utilidad social.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2005) \u00bfC\u00f3mo recomponer los nombres del padre? En\u00a0<i>Enlaces<\/i>\u00a010. Publicaci\u00f3n del Departamento de estudios psicoanal\u00edticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 76:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] las familias liberales est\u00e1n listas a satisfacer a todos aquellos que desean una familia recompuesta seg\u00fan las normas m\u00e1s variadas de sus anhelos y de sus comunidades. Se sospecha de un optimismo forzado, una \u00abcomedia de la recomposici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>[\u2026] El sujeto, en este mundo, no vive en la esperanza. Quiere, actualmente, casarse y divorciarse muchas veces, tener hijos y separarse de ellos, reencontrarlos tambi\u00e9n. No se atiene menos al matrimonio y a la filiaci\u00f3n. Todo reposa sobre \u00e9l, sobre su energ\u00eda, sobre su deseo. Es lo que Ir\u00e9ne Th\u00e9ry llamaba el \u00abdesmatrimonio\u00bb. \u00abEs el lugar social de la instituci\u00f3n matrimonial que cambi\u00f3 con la transformaci\u00f3n de las representaciones de la pareja: la cuesti\u00f3n de casarse o no, deviene una cuesti\u00f3n de conciencia personal y el matrimonio deja de ser el horizonte insuperable de las relaciones entre los hombres y las mujeres. Este fen\u00f3meno social se lo nombr\u00f3 el \u00b4desmatrimonio\u00b4. [\u2026] El desmatrimonio, m\u00e1s que el rechazo o la crisis del matrimonio, designa la situaci\u00f3n hist\u00f3ricamente nueva ligada a la transformaci\u00f3n del lazo conyugal en un sentido m\u00e1s igualitario, m\u00e1s privado\u00bb. (Th\u00e9ry, I., Couple, filitian et parent\u00e9 aujourd\u00b4hui, Odile Jacob, Par\u00eds, junio de 1998).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 77:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Como lo nota Ir\u00e9ne Th\u00e9ry, el \u00abnuevo pacto de filiaci\u00f3n\u00bb en la familia contempor\u00e1nea permanece incierto. Sin embargo, la necesidad de ficciones reguladoras de la paternidad no insiste menos. La ficci\u00f3n que reg\u00eda la filiaci\u00f3n ten\u00eda un nombre: el \u00abPadre\u00bb. No se trataba de los padres en su diversidad, que siempre ha sido grande. El nombre del \u00abPadre\u00bb no lleg\u00f3 as\u00ed no m\u00e1s. Lleg\u00f3 de los sistemas de parentesco profundamente reorganizados por el discurso teol\u00f3gico. [\u2026]<\/p>\n<p>El \u00abpacto de filiaci\u00f3n\u00bb surge en la perspectiva cat\u00f3lica, del discurso teol\u00f3gico. Vela por la unidad del Nombre-del-Padre, para absorber la diversidad de padres. El punto trascendente, fuera de l\u00ednea, funda todos los linajes posibles. Es lo que la Revoluci\u00f3n Francesa vino a romper, e inici\u00f3 el doble movimiento de descomposici\u00f3n y de recomposici\u00f3n de los nombres del padre.<\/p>\n<p>En principio hay descomposici\u00f3n porque hay ruptura entre el Nombre-del-Padre y los padres uno por uno. El Nombre-del-Padre no se acomod\u00f3 bien con los Derechos del Hombre. El primer efecto [\u2026] es descomponer el \u00abNombre\u00bb en la multiplicidad de las diferentes funciones atribuidas al padre. Lacan llama la pluralizaci\u00f3n [\u2026] \u00ablos nombres del padre\u00bb. \u00ab<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2015) La Cl\u00ednica de las Unas solas. En\u00a0<i>Enlaces<\/i>\u00a021. Publicaci\u00f3n del Departamento de estudios psicoanal\u00edticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 95:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Todo lo que ahora se nombra como \u00abviolencia de g\u00e9nero\u00bb o \u00abfemicidio\u00bb testimonia del hecho de que, efectivamente, los hombres golpean, maltratan, matan el cuerpo de las mujeres. Las mujeres, a medida que irrumpen en el discurso de la civilizaci\u00f3n, cambian las reglas del juego.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2010) El ni\u00f1o como real del delirio familiar. En Kuperwajs, I. (Comp.),\u00a0<i>Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os 3. Tramar lo singular<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 19-25.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 19:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La hipermodernidad interviene sobre la definici\u00f3n de la familia Aristot\u00e9lico-Tomista modificando cada uno de los t\u00e9rminos. La familia definida a partir del casamiento es algo que pertenece al siglo pasado. La familia actual incluye m\u00faltiples formas de uni\u00f3n de facto o de derecho. Estas familias que pueden ser monoparentales, homoparentales, hacen aparecer en la actualidad al casamiento como un lujo institucional.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 22:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De la misma manera que el Padre Ideal es el padre muerto, la familia ideal es una familia sin ni\u00f1os [\u2026]. Cuando el ni\u00f1o aparece, el c\u00edrculo de familia explota, se fragmenta.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 25:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De esta forma, hay que decir que la posici\u00f3n conservadora es un impasse total; y la fascinaci\u00f3n por las utop\u00edas supuestamente progresistas, tambi\u00e9n. Frente a estos dos escollos, que son nuestro Caribdis y Escila, es necesario navegar con la br\u00fajula que tiene en cuenta la reconfiguraci\u00f3n de las familias a partir del objeto a. Y que nos permite separar todas las tentativas de restablecer las creencias en el padre, -por ejemplo, bajo la f\u00f3rmula actual de restablecer la autoridad paternal, ense\u00f1ar a los padres a tener autoridad, crear escuelas de padres para ense\u00f1arles el buen comportamiento&#8230;, etc.-, todo esto no los va a aliviar de la culpa fundamental de existir.\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) El ni\u00f1o como reverso de las familias. En\u00a0<i>La variedad de la pr\u00e1ctica. Del tipo cl\u00ednico al caso \u00fanico<\/i>. Buenos Aires, Argentina: Tercer Encuentro Americano del Campo freudiano, pp. 17-27.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 18:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ciertamente, ya no es la familia la que tiene hijos. Ciertamente la familia es un \u00fatil social poco utilizado, pero el punto de uni\u00f3n naturaleza-cultura, la gl\u00e1ndula pineal del sue\u00f1o social, se mantiene. \u00c9sta ahora, est\u00e1 localizada en el ni\u00f1o mismo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 20:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es el sujeto quien tiene la carga de constituir su familia,en el sentido en que ella instituye una distribuci\u00f3n de los nombres del padre y de la madre. Desde ese momento, esta carga no es aliviada ni por la ficci\u00f3n jur\u00eddica ni por el aporte de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el ni\u00f1o.\u00a0<i>En Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes. Lo que aporta la ense\u00f1anza de J. Lacan<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 46:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El ni\u00f1o es entonces el objeto a y ocupa el lugar de un objeto a y es a partir de all\u00ed que se estructura la familia. Esta se constituye ya no a partir de la met\u00e1fora paterna que era la fachada cl\u00e1sica del complejo de Edipo sino enteramente seg\u00edn la manera en que el ni\u00f1o es el objeto de goce de la familia, no solamente de la madre, sino de la familia y m\u00e1s all\u00e1 de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2011) El ni\u00f1o \u00bfEl resto? En Goldber, S. y Stoisa, E. (Comps),\u00a0<i>Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes 3. Encrucijadas de la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 11-26.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Por una parte el ni\u00f1o falla el ideal, por la otra el deviene un objeto, un producto por el simple hecho de su existencia, y su estatus de objeto producido va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la familia, porque lo que el ideal parental expone, es que la familia es un residuo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) Primera Conferencia de \u00abLas pasiones del ser. Seminario de Bah\u00eda\u00bb: Los objetos de la pasi\u00f3n. Buenos Aires: Tres Haches, p. 37.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 38:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] situamos mal el discurso-dicho familiar si creemos que se trata de hechos, de lo que se trata es de interpretaciones. El sujeto puede tener una interpretaci\u00f3n distinta del discurso familiar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) La elecci\u00f3n del deseo: la certeza de la histeria. En\u00a0<i>Los objetos de la pasi\u00f3n<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 140:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El ni\u00f1o es raro por ser lo que sus padres tienen de m\u00e1s precioso: su Ideal del yo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) Responder al ni\u00f1o del ma\u00f1ana. En\u00a0<i>Los objetos de la pasi\u00f3n<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 158:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] con la separaci\u00f3n entre acto sexual y procreaci\u00f3n, y con la procreaci\u00f3n asistida, vemos una pluralizaci\u00f3n de formas de v\u00ednculos que permiten articular padres y ni\u00f1os fuera de la forma tradicional [\u2026]. Ahora hay pluralizaci\u00f3n completa y se sigue hablando de familia porque es una instituci\u00f3n que permite bienes y derechos y la articulaci\u00f3n entre generaciones.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) C\u00f3mo criar a los ni\u00f1os. Entrevista a Eric Laurent.\u00a0<i>La Naci\u00f3n<\/i>. Recuperado de: http:\/\/www.lanacion.com.ar\/912774-como-criar-a-los-ninos<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] con la separaci\u00f3n entre acto sexual y procreaci\u00f3n, y con la procreaci\u00f3n asistida, vemos una pluralizaci\u00f3n de formas de v\u00ednculos que permiten articular padres y ni\u00f1os fuera de la forma tradicional [\u2026]. Ahora hay pluralizaci\u00f3n completa y se sigue hablando de familia porque es una instituci\u00f3n que permite bienes y derechos y la articulaci\u00f3n entre generaciones.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En todas estas variaciones o creaciones diversas (modos de reproducci\u00f3n), distintos discursos van a entrar en conflicto sobre lo que son el padre o la madre en esta ocasi\u00f3n. Pero lo que vemos es que nadie quiere tener hijos sin padres. El psicoan\u00e1lisis puede, precisamente, ayudar a que en estas circunstancias el ni\u00f1o, la madre, puedan orientarse en un espacio en el cual sea posible usar los t\u00e9rminos padre-madre de una manera compatible con el discurso com\u00fan.<\/p>\n<p>[\u2026] con la precarizaci\u00f3n del mundo del trabajo cada vez m\u00e1s ni\u00f1os son abandonados por la presi\u00f3n que hay. Antes ten\u00edan madres para ocuparse de ellos. Ahora se ocupa el televisor. La tev\u00e9 es como una medicaci\u00f3n, es como dar un hipn\u00f3tico: hace dormir [\u2026].<\/p>\n<\/blockquote>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Padre<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1994) La familia moderna. En\u00a0<i>Registros<\/i>. Tomo amarillo. A\u00f1o 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 28:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] el lugar del padre no tiene sentido si no es guardado vac\u00edo. El padre que se toma por un padre, en el peor de los casos, es el padre de Schreber. \u00c9l sab\u00eda mantener el orden en la casa, no se jod\u00eda, ten\u00eda una soluci\u00f3n a todo y un reglamento para todo.<\/p>\n<p>[\u2026] La postura paterna consiste para Lacan, en tomarse m\u00e1s bien por un padre jud\u00edo, en el sentido que tiene ya sobre sus espaldas, un n\u00famero tal de reglas que no puede tomarse por otra cosa, o por un padre cat\u00f3lico, que es siempre San Jos\u00e9, que sabe que si bien hay que ocuparse del ni\u00f1o, \u00e9l no es de todas maneras la causa. La ventaja del nombre es de ser un \u00edndice que se\u00f1ala el lugar. Es el vector de una \u00abencarnaci\u00f3n de la ley en el deseo\u00bb. [\u2026]<\/p>\n<p>El padre se juzga solamente por esto. Lacan dice: se juzga en lo que \u00e9l puede humanizar del deseo, es decir, seg\u00fan que \u00e9l pueda encarnar o no, un modo de tratamiento efectivo del goce. \u00c9l no se sostiene siendo padre-el-pudor, siendo padre-la-moral, siendo padre-tirano-dom\u00e9stico, se sostiene de una sola cosa: sabe, s\u00ed o no, de su goce, siendo responsable cerca de sus hijos. Y su goce, ser\u00eda mejor que tome la forma de una mujer, que har\u00eda la causa de su deseo\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 29:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] hay muchas cosas que a\u00fan no hemos aclarado del concepto de \u00abpadre-versi\u00f3n\u00bb, que viene, a partir de esta fecha, a reemplazar al de met\u00e1fora paterna. [\u2026] en 1969, el padre toma posici\u00f3n de mediaci\u00f3n, de medio, de intermediario entre el ideal del yo y la parte tomada del deseo de la madre, que podemos inscribir objeto \u00aba\u00bb. A partir de 1974-75, Lacan mostrar\u00e1 como otros medios que los del padre, son posibles para abrir una soluci\u00f3n al sujeto. Pero no nos equivoquemos. Eso no quiere decir simplemente, \u00abel padre est\u00e1 muerto, todo est\u00e1 permitido\u00bb. Ya que Lacan lo modera en uno de sus aforismos diciendo: \u00abes posible privarse del padre a condici\u00f3n de utilizarlo\u00bb. [\u2026] Lacan va m\u00e1s all\u00e1 del padre ideal y de su nombre, tratando de fundar, como lo se\u00f1ala en ese 21 de enero, el respeto o el amor por el padre a partir de la causa del deseo. Es un padre que no es m\u00e1s mediaci\u00f3n entre el ideal y el objeto del deseo, pero es tomado, causado a partir de lo que encierra de causa del deseo. Al mismo tiempo, es una nueva forma de definir la mediaci\u00f3n paterna y un amor que ser\u00e1 compatible con la causa del deseo. El lugar del padre no se deduce solamente a que \u00e9l transmite el falo- lo que defin\u00eda la met\u00e1fora paterna- sino en tanto que da soluci\u00f3n, que presenta un semblante, que da una versi\u00f3n del objeto \u00aba\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 30:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Decir que el padre no es solamente el que transmite la castraci\u00f3n, pero es el que se define dando una versi\u00f3n del objeto causa. [\u2026] Lacan propone abordar al padre no como el mito que garantiza que podemos gozar de todas, sino como el que garantiza que podemos gozar de una fuera de lo universal, sin tener criterios.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2016) El an\u00e1lisis de ni\u00f1os y la pasi\u00f3n familiar. En\u00a0<i>Enlaces<\/i>\u00a022. Publicaci\u00f3n del Departamento de estudios psicoanal\u00edticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama, pp. 102-108.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 107:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Solo podemos conocer la funci\u00f3n paterna a partir de los modelos que nos da a ver. Si ser es \u00abser el valor de una variable\u00bb, ser padre es ser uno de los modelos [\u2026] de la funci\u00f3n paterna. Y los padres, uno por uno, son diferentes versiones de goce de esa funci\u00f3n. Son padre-versiones, perversiones. Por lo tanto, no se trata del padre como semblante sino como objeto a. [\u2026]<\/p>\n<p>Lacan nos dio una versi\u00f3n del padre a partir del objeto a con la siguiente formula: \u00abUn padre solo tiene derecho al respeto y al amor, si dicho amor, dicho respecto, estuviera [\u2026] perversamente (<i>p\u00e9re-verse-ment<\/i>) orientado, esto es, si ha hecho de una mujer el objeto a que causa su deseo. Pero lo que una mujer acoge de eso no tiene nada que ver con la cuesti\u00f3n. De lo que ella se ocupa son otros objeto a, que son los ni\u00f1os. (En Seminario RSI. Clase 21\/1\/75).<\/p>\n<p>[\u2026] Ser padre es haber tenido la perversi\u00f3n particular de articularse a los objetos a de la madre. Es un enlace muy particular, reconocido socialmente, que deja abierto el hecho de que la mujer pueda o no ser aquella con qui\u00e9n el padre tuvo sus hijos. Formulaci\u00f3n muy contempor\u00e1nea que conviene a las familias recompuestas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Segunda conferencia en\u00a0<i>Patolog\u00eda de la identificaci\u00f3n en los lazos familiares y sociales<\/i>. Colecci\u00f3n Orientaci\u00f3n Lacaniana. Buenos Aires: Grama, pp. 43-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 48:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El padre de familia es el rev\u00e9s del Nombre del padre como garant\u00eda. El padre de familia es un sue\u00f1o del neur\u00f3tico, de poder suturar la hiancia sexual manteni\u00e9ndose en esta posici\u00f3n. Pensarse como padre de familia puede tranquilizar a un hombre tanto como una mujer. Los alivia de toda preocupaci\u00f3n sexual y los hace concordar con el ideal social.<\/p>\n<p>Sabemos que el drama familiar se tiene que reconsiderar no a partir de estos ideales, sino a partir del goce que est\u00e1 en juego en la pareja, el lugar del tap\u00f3n que revela el objeto a liberado por el reconocimiento de la hiancia en el Otro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2006) Padre S\u00edntoma.\u00a0<i>En Blog-note del s\u00edntoma<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 44:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] Gracias al esfuerzo de las comunidades gay y lesbianas, todo el mundo quiere cada vez m\u00e1s el matrimonio. La demanda de padre acompa\u00f1a la de matrimonio en esas comunidades que hasta este momento no so\u00f1aban ordenarse bajo esta categor\u00eda. Esto renueva las ficciones jur\u00eddicas de la paternidad y da trabajo a quienes est\u00e1n encargados de hacer las leyes. Al mismo tiempo desplaza los ideales. [\u2026] nos la tenemos que ver ahora con una nueva figura de ese deseo de ser padre, con nuevos \u00abmodelos\u00bb.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n paterna no se define sino a partir de sus modelos, a partir de la existencia, \u00bfc\u00f3mo podemos estar seguros de que ellos dan buena cuenta de la funci\u00f3n? La funci\u00f3n al nivel del \u00abpara todos\u00bb no cesa sin embargo de existir. Lo que se trata de mantener es la distancia entre la existencia y el \u00abpara todos\u00bb. [\u2026] a partir de esto se deduce una definici\u00f3n de la virtud paternal, es una virtud que lacan ha definido [\u2026] como \u00abdejar estupefacta a su familia\u00bb. [\u2026] El efecto sobre la familia se produce a partir del pecado del padre, se produce por el hecho de que el padre en su existencia presentifica un fracaso de la funci\u00f3n Nombre del Padre\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2005) \u00bfC\u00f3mo recomponer los nombres del padre? En\u00a0<i>Enlaces<\/i>\u00a010. Publicaci\u00f3n del Departamento de estudios psicoanal\u00edticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 78:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El Nombre-del-Padre es llevado a su utilidad. Es lo que Lacan termin\u00f3 por llamar en su ense\u00f1anza de los a\u00f1os 70, el padre \u00abherramienta\u00bb, instrumento disponible para que el sujeto se sirva de \u00e9l.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>El padre no se vuelve soportable, amable, m\u00e1s que a trav\u00e9s de una mujer, no solamente una madre, que presenta el Nombre de la buena manera.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) El ni\u00f1o como reverso de las familias. En\u00a0<i>La variedad de la pr\u00e1ctica. Del tipo cl\u00ednico al caso \u00fanico<\/i>. Buenos Aires, Argentina: Tercer Encuentro Americano del Campo freudiano, pp. 17-27.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 23:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El padre de familia no es m\u00e1s que un sue\u00f1o del neur\u00f3tico que, para inscribirse en el Otro quiere de este modo ser garantizado. [\u2026]<\/p>\n<p>El drama familiar debe ser retomado a partir del lugar de este tap\u00f3n que revela el objeto (a) \u00abliberado\u00bb por el significante del Otro barrado, la estructura a secas: El ni\u00f1o, por excelencia, ocupa este lugar de objeto, como lo ha se\u00f1alado Lacan.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el ni\u00f1o.\u00a0<i>En Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes. Lo que aporta la ense\u00f1anza de J. Lacan<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 42:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p>Asistimos por un lado al fin del patriarcado con su correlato, la declinaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n tr\u00e1gica del padre, y por otro asistimos a la multiplicaci\u00f3n de las formas de la familia conyugal. La familia no reposa ya sobre la l\u00ednea patriarcal sino sobre las formas del conyugo. Es el fin del patriarcado pero el comienzo de la multiplicidad de las formas de la alianza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el ni\u00f1o.\u00a0<i>En Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes. Lo que aporta la ense\u00f1anza de J. Lacan<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.<\/p>\n<blockquote>\n<p>El padre no es m\u00e1s que un sue\u00f1o del neur\u00f3tico, quien para inscribirse en el Otro desea ser \u00abpadre de familia\u00bb. Es este el punto en que Lacan interroga la distinci\u00f3n entre el padre de familia, sue\u00f1o del neur\u00f3tico y la funci\u00f3n Nombre del Padre que puede ser sostenida por otros personajes que el padre de familia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 47:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En suma, el padre residuo es una funci\u00f3n que se diferencia del padre de familia. Es el instrumento que permite tener reunido simb\u00f3lico, real y padre imaginario. Simb\u00f3lico, real e imaginario sr mantienen reunidos por una funci\u00f3n que puede desligarse del padre de familia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2011) El ni\u00f1o \u00bfEl resto? En Goldber, S. y Stoisa, E. (Comps),\u00a0<i>Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes 3. Encrucijadas de la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 11-26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 12:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El psicoan\u00e1lisis no empuja a los padres a convertirse en tiranos dom\u00e9sticos; les recuerda m\u00e1s bien que son unos San Jos\u00e9, que adoptan sus reto\u00f1os y nunca advienen m\u00e1s que \u00aben nombre de\u00bb. As\u00ed, cuando se evoca la cl\u00e1sica met\u00e1fora edipiana, seg\u00fan la cual el padre interviene sobre el deseo de la madre para producir la significaci\u00f3n f\u00e1lica, se trata del operador \u00abNombre del Padre\u00bb, que, precisamente, despega la funci\u00f3n \u00aben el nombre de\u00bb de la persona del padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2002) No hay contradicciones al encuentro de un ni\u00f1o con un analista. Entrevista a Eric Laurent. En\u00a0<i>Registros<\/i>\u00a07. Tomo rosa y celeste ni\u00f1os psicoan\u00e1lisis. Buenos Aires: Colecci\u00f3n Di\u00e1logos, pp. 15-16.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 15:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El padre se concibe m\u00e1s como un instrumento, una utilidad y la madre a trav\u00e9s de la c\u00e1rcel de su fantasma. [\u2026]<\/p>\n<p>Es esencial considerar la versi\u00f3n hacia el padre a partir del goce y no del nombre. En Freud, es considerar el padre de \u00abse pega a un ni\u00f1o\u00bb y no el padre ed\u00edpico o el de Mois\u00e9s.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 16:<\/p>\n<blockquote>\n<p>No hay dudas que las patolog\u00edas se transforman en la medida misma de la transformaci\u00f3n del nombre del padre en un instrumento m\u00e1s y de la posici\u00f3n que el sujeto ocupa en el plus de goce de su madre. El supery\u00f3 femenino tiene sus sorpresas e invenciones.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2002)\u00a0<i>S\u00edntoma y nominaci\u00f3n<\/i>. Buenos Aires: Colecci\u00f3n Diva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 175:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Al considerar al Nombre del Padre como una funci\u00f3n, Lacan reintroduce la pertinencia e considerar distancia entre el padre como funci\u00f3n simb\u00f3lica y el padre como existente. Pese al poco de realidad necesaria para el sost\u00e9n del universal, el lugar vac\u00edo toma una nueva funci\u00f3n, la de una garant\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 177:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La realizaci\u00f3n biol\u00f3gica de la paternidad, la inscripci\u00f3n puramente reglamentaria o legal de la paternidad, no alcanza. Hace falta que un goce se inscriba en letras efectivas, en relaci\u00f3n, si puedo decir, al cuerpo de los hijos. Que la paternidad biol\u00f3gica o legal pueda alcanzar a cualquiera no basta para constituir la funci\u00f3n del padre. La contingencia puede llegar a ser encarnada por cualquiera, esto no constituye, sin embargo, un modelo de la funci\u00f3n, no la hace repetirse como s\u00edntoma.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 178:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El nombre particular de esta funci\u00f3n s\u00edntoma es la versi\u00f3n al padre (<i>p\u00e8re-version<\/i>), inscripci\u00f3n directa del goce no en significante sino en letra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1986). El ni\u00f1o y su madre. En\u00a0<i>El Analitic\u00f3n<\/i>. Volumen 1. Barcelona: Paradiso. Correo del Campo Freudiano en Espa\u00f1a 48.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando Lacan empez\u00f3 a hablar mal del padre, a desvalorizar un poco todo esto, los creyentes se desinteresaron y se mantuvieron en el primer Lacan, al que consideraron esencial. No hab\u00edan visto el trabajo de pluralizaci\u00f3n, de reorganizaci\u00f3n que hab\u00eda operado Lacan sobre el padre del Edipo freudiano, para decir en un momento que el futuro del psicoan\u00e1lisis era pasar m\u00e1s all\u00e1 del Edipo. Lacan ha instalado esta dimensi\u00f3n con claridad muy tarde en su ense\u00f1anza porque Lacan era prudente; sab\u00eda que en una civilizaci\u00f3n, cuando uno empieza a tocar los nombres del padre, nunca se le perdona.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) Pluralizaci\u00f3n Actual de las Cl\u00ednicas y Orientaci\u00f3n hacia el S\u00edntoma. Conferencia del 22 de septiembre de 1999, en el Congreso de Salud Mental organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Psicoan\u00e1lisis y Salud Mental. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si el padre no funciona como garant\u00eda, si no tiene acci\u00f3n sobre la madre, o se la madre no se interesa por el padre, sino que el ni\u00f1o queda abandonado enteramente al fantasma materno, all\u00ed el padre no se hace amar y el ni\u00f1o no le supone su lugar, no le supone la eficacia de su nombre y, en este sentido, no va a amarlo sin a rechazarlo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) C\u00f3mo criar a los ni\u00f1os. Entrevista a Eric Laurent.\u00a0<i>La Naci\u00f3n<\/i>. Recuperado de: http:\/\/www.lanacion.com.ar\/912774-como-criar-a-los-ninos<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] incluso cuando el padre falta, lo que hoy no falta es un discurso acerca de lo que para (la civilizaci\u00f3n) es un padre, a\u00fan si est\u00e1 ausente. Adem\u00e1s, la madre a su vez ha tenido un padre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) C\u00f3mo criar a los ni\u00f1os. Entrevista a Eric Laurent.\u00a0<i>La Naci\u00f3n<\/i>. Recuperado de: http:\/\/www.lanacion.com.ar\/912774-como-criar-a-los-ninos<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando el \u00fanico ritual es la televisi\u00f3n, comer delante de ella, hablar sobre ella o quedarse en silencio frente al aparato, esto permite articular poco esta posici\u00f3n del padre entre prohibici\u00f3n y autorizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>La literatura es siempre una excelente v\u00eda para orientarse [\u2026]. Con El se\u00f1or de los anillos, Tolkien hizo una tentativa de proponer a los chicos, a los j\u00f3venes, una versi\u00f3n de la religi\u00f3n, un discurso sobre el bien y el mal, una articulaci\u00f3n sobre el goce, los cuerpos, las transformaciones del cuerpo, todos esos misterios del sexo, del mal, que atraviesa un ni\u00f1o; versiones de la paternidad.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En cuanto al autismo, es una categor\u00eda en la que las asociaciones de padres desean que se incluya a sus hijos, porque eso les otorga derechos particulares, especialmente en los EE.UU., donde esa es quiz\u00e1s la patolog\u00eda que da acceso a m\u00e1s servicios en muchos estados.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Madre<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1994) La familia moderna. En\u00a0<i>Registros<\/i>. Tomo amarillo. A\u00f1o 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 27:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De la madre, se\u00f1ala que los cuidados tienen que tener la marca de un inter\u00e9s particularizado. La particularidad de los cuidados de la madre hace eco en el Nombre-del-Padre.<\/p>\n<p>[\u2026] Lo peor es la madre ideal. [\u2026] Todo lo que pudiese reducir la madre a una funci\u00f3n ideal produce efectos catastr\u00f3ficos. Lo que tenemos que discernir nosotros, es la particularidad del ni\u00f1o, no en su relaci\u00f3n con el ideal materno, pero en la manera como ha sido para la madre, objeto. Lacan dice que la madre es necesaria para eso. Una madre es esencial mientras tanto haga obst\u00e1culo a la madre ideal.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2006) Padre S\u00edntoma.\u00a0<i>En Blog-note del s\u00edntoma<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 10:<\/p>\n<blockquote>\n<p>De igual forma, el principio de no discriminaci\u00f3n, aplicado al parentesco, consiste en definirlo estrictamente como sistema jur\u00eddico, separado de la tradici\u00f3n hist\u00f3rica. [\u2026] el derecho \u00abnatural\u00bb parece que aqu\u00ed es insuficiente. Tanto que un decisivo desvanecimiento de la Madre-Naturaleza no dejar\u00e1 de producirse cuando se elabore el \u00abderecho de las mujeres a no usar sus cuerpos para procrear, como lo desea Marcela Iacub. (\u00abunique en son genre\u00bb en Le Monde, 10\/3\/05)\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el ni\u00f1o.\u00a0<i>En Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes. Lo que aporta la ense\u00f1anza de J. Lacan<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 45:<\/p>\n<blockquote>\n<p>En la met\u00e1fora edipiana cl\u00e1sica lo que responde al deseo de la madre es el padre. El padre interviene sobre el deseo de la madre para producir la significaci\u00f3n f\u00e1lica. Pero en la Nota por el contrario, es el ni\u00f1o el que satura la falta de la madre, es decir su deseo. Tapona aquello que es del orden de la falta en la madre, pero no como Ideal sino como objeto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2002)\u00a0<i>S\u00edntoma y nominaci\u00f3n<\/i>. Buenos Aires: Colecci\u00f3n Diva.<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] en la experiencia anal\u00edtica nos encontramos con las significaciones que el ni\u00f1o viene a dar a este problema del deseo de la madre. Y estas significaciones, estas respuestas [\u2026] est\u00e1n en la ense\u00f1anza de Lacan como ubicaciones del ni\u00f1o [\u2026] (1) El ni\u00f1o como falo de la madre; (2) El ni\u00f1o como s\u00edntoma; y (3) El ni\u00f1o como objeto del fantasma de la madre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1986). El ni\u00f1o y su madre. En\u00a0<i>El Analitic\u00f3n<\/i>. Volumen 1. Barcelona: Paradiso. Correo del Campo Freudiano en Espa\u00f1a 46.<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] el s\u00edntoma del ni\u00f1o, viene como respuesta a la cuesti\u00f3n que plantea ese enfrentamiento con el Otro [\u2026] Hay que decir que el ni\u00f1o, cuando se coloca en posici\u00f3n de respuesta, de s\u00edntoma, no lo hace en posici\u00f3n del s\u00edntoma de la madre, sino del deseo de la madre en cuanto que est\u00e1 articulado con el Nombre-del-Padre\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1986). El ni\u00f1o y su madre. En\u00a0<i>El Analitic\u00f3n<\/i>. Volumen 1. Barcelona: Paradiso. Correo del Campo Freudiano en Espa\u00f1a 48.<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] si el s\u00edntoma del ni\u00f1o representa la verdad del discurso de la madre, no lo es del discurso de la madre como tal, sino de la verdad de la estructura de la pareja.<\/p>\n<p>[\u2026] Lacan cuando nos dice que el ni\u00f1o viene a sustituir a ese objeto del fantasma de la madre (,) habla de una saturaci\u00f3n del modo de la falta en que se especifica el deseo de la madre, cualquiera que sea la estructura del deseo de la madre, ya sea neur\u00f3tico, perverso o psic\u00f3tico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) Pluralizaci\u00f3n Actual de las Cl\u00ednicas y Orientaci\u00f3n hacia el S\u00edntoma. Conferencia del 22 de septiembre de 1999, en el Congreso de Salud Mental organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Psicoan\u00e1lisis y Salud Mental. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Hay reglas que hacen que, por ejemplo, una instituci\u00f3n acoja a ni\u00f1os de entre cero y tres a\u00f1os, entonces cuando tiene tres a\u00f1os y medio qu\u00e9 hay que hacer: si hay que hablar con la madre, no hablar con la madre&#8230; Si uno piensa orientarse con las reglas est\u00e1 perdido; tiene que orientarse con el hecho de que, por supuesto, est\u00e1n estas reglas, pero hay que saber hacer con esto, hacen parte del problema, para despu\u00e9s actuar de manera conforme al inter\u00e9s del sujeto que sufre y viene a consulta.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) Primera Conferencia de \u00abLas pasiones del ser. Seminario de Bah\u00eda\u00bb: Los objetos de la pasi\u00f3n. Buenos Aires: Tres Haches, p. 37.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 37:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] podemos decir que las identificaciones parentales son determinadas por la estructura de la lengua por el lugar que los padres ocupan para el ni\u00f1o. De la misma manera, la madre es, al mismo tiempo, el lugar de la satisfacci\u00f3n y el tesoro de lalengua. Es ella la que detenta la palabra, es decir, la palabra de amor la palabra de exigencia e incluso, la palabra del capricho materno. La madre es real en ese sentido, pero es preciso todav\u00eda que se interese por esa criatura bizarra que es el padre. Porque \u00e9l s\u00f3lo se sustenta por la creencia que la madre pueda tener en \u00e9l. Si la madre no cree en el padre, si ella no sustenta su lugar en el imaginario, tampoco tendr\u00e1 \u00e9l ning\u00fan inter\u00e9s libidinal, no habr\u00e1 ninguna raz\u00f3n para que el ni\u00f1o pueda interesarse por la madre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hijos<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2007) Segunda conferencia en\u00a0<i>Patolog\u00eda de la identificaci\u00f3n en los lazos familiares y sociales<\/i>. Colecci\u00f3n Orientaci\u00f3n Lacaniana. Buenos Aires: Grama, pp. 43-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 47:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lo que hay que reconocer es que el ni\u00f1o responde al deseo del Otro pagando la libra de carne, que le permite incluirse en este Otro. Al interrogar al deseo del Otro este sujeto, este ni\u00f1o que demanda \u00ab\u00bfqu\u00e9 quieren de m\u00ed?\u00bb no obtiene como respuesta el reconocimiento, sino la angustia que experimenta.<\/p>\n<p>Para tapar esta angustia la preocupaci\u00f3n sociol\u00f3gica intenta articular al ni\u00f1o con una ficci\u00f3n, en el que juega el papel del ideal. La posici\u00f3n psicoanal\u00edtica, a contrario, pretende mantener al sujeto a distancia del ideal e interrogar lo real en juego en el nacimiento del ni\u00f1o; es decir, el deseo, el goce del cual es el producto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (2011) El ni\u00f1o \u00bfEl resto? En Goldber, S. y Stoisa, E. (Comps),\u00a0<i>Psicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os y adolescentes 3. Encrucijadas de la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica<\/i>. Buenos Aires: Grama, pp. 11-26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 13:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] al ni\u00f1o como un resto [\u2026] finalmente el ni\u00f1o no ser\u00e1 nunca conforme al ideal que sus padres hab\u00edan construido para \u00e9l, al modo en que ellos hablaban de \u00e9l, lo defin\u00edan antes de su nacimiento, antes de que su propia existencia irrumpiese en las definiciones posibles que de \u00e9l daban los padres.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) La elecci\u00f3n del deseo: la certeza de la histeria. En\u00a0<i>Los objetos de la pasi\u00f3n<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 134:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] no conozco histeria adulta que, en el an\u00e1lisis y no en la anamnesis, no ponga al d\u00eda los fen\u00f3menos de identificaci\u00f3n que dan cuenta de la histeria del ni\u00f1o.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 135:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La pregunta que se hace el ni\u00f1o es: \u00bfqu\u00e9 desea mi madre? Para esta pregunta hay una respuesta, a\u00fan si el ni\u00f1o la encuentra al precio de una neurosis.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022 Laurent, E., (1999) Responder al ni\u00f1o del ma\u00f1ana. En\u00a0<i>Los objetos de la pasi\u00f3n<\/i>. Buenos Aires: Tres Haches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 149:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El \u00abdeseo de ni\u00f1o\u00bb deviene una exigencia no solamente por la sofisticaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas m\u00e9dicas sino tambi\u00e9n por la creciente sofisticaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de adopci\u00f3n y es as\u00ed como solicitado de manera in\u00e9dita el ni\u00f1o deviene, entre otros, recurso humano.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 150:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si el analista recoge las ficciones producidas por el ni\u00f1o, es para situar el lugar real que ocupa, en todas las ficciones que le son ofrecidas y entre las cuales, en la ocasi\u00f3n, se extrav\u00eda. [\u2026] \u00bfEn qu\u00e9 lugar se sit\u00faa el ni\u00f1o como falo, como objeto, como s\u00edntoma, como verdad, como fantasma? Nos falta entender, a este respecto, la necesidad de la devoraci\u00f3n del ni\u00f1o por parte de la ficci\u00f3n imaginaria.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 152:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si decimos que nuestra civilizaci\u00f3n es menos sensible a la poes\u00eda del \u00abni\u00f1o\u00bb es porque ella retiene del ni\u00f1o bastante menos poes\u00eda que saber.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 153:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El \u00abni\u00f1o cognitivo\u00bb de nuestra \u00e9poca est\u00e1 tan desbordado por el saber como lo estaba \u00abel ni\u00f1o de las Luces\u00bb, pero por razones totalmente diferentes.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina 154:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, por la experiencia de lectura que es una cura psicoanal\u00edtica, de permitirle al ni\u00f1o leer lo real de las ficciones [\u2026]. En medio de discursos y de medidas que encuadran al ni\u00f1o, que lo fijan como jam\u00e1s se lo hab\u00eda hecho, el analista es aquel que debe poder autorizarse del \u00fanico real en juego en esas ficciones.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":56,"menu_order":7,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/835"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=835"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/835\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":859,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/835\/revisions\/859"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/56"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/viii\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=835"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}