{"id":2122,"date":"2021-06-04T13:22:26","date_gmt":"2021-06-04T16:22:26","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=2122"},"modified":"2021-06-04T13:22:26","modified_gmt":"2021-06-04T16:22:26","slug":"la-maquina-del-no-todo-y-el-sintoma-como-serie-sin-limite","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/enapol.com\/x\/blog\/portfolio-items\/la-maquina-del-no-todo-y-el-sintoma-como-serie-sin-limite\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina del no-todo y el s\u00edntoma como serie sin-l\u00edmite"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 modo la advertencia de Lacan, que es necesario para la pr\u00e1ctica lacaniana \u201cunir a su horizonte la subjetividad de su \u00e9poca\u201d \u00b9, se aplica a lo que se considera como las grandes mutaciones en el lazo social de la hipermodernidad? \u00bfQu\u00e9 razones llevaron a Jacques-Alain Miller \u2013en el instante conclusivo de su intervenci\u00f3n, junto a la comunidad de psicoanalistas italianos, denominada \u201cIntuiciones Milanesas\u201d \u2013 a poner en cuesti\u00f3n el alcance y la eficacia del acto anal\u00edtico en los tiempos del llamado mundo globalizado? No es suficiente decir que las innovaciones conceptuales de la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan \u2013como es el caso del nudo borromeo \u2013 puedan asegurar perspectivas promisorias para el psicoan\u00e1lisis. Tambi\u00e9n se impone considerar que, una vez instaurada, la pr\u00e1ctica lacaniana se muestra enteramente susceptible no s\u00f3lo de interferir, por retroacci\u00f3n, en la teor\u00eda, sino tambi\u00e9n de alterarse y de reorientarse por fuerza de mudanzas inherentes a lo real. Si se hace necesaria una teor\u00eda del inconsciente para inaugurar el discurso anal\u00edtico, nada impide que la pr\u00e1ctica, por retroacci\u00f3n, modifique la teor\u00eda e, inclusive, pueda sustituir el inconsciente por el ser hablante (<em>parl\u00eatre)<\/em>. En otras palabras, frente a las exigencias cl\u00ednicas que las mutaciones de nuestra \u00e9poca nos imponen, no se puede decir que los fundamentos conceptuales del psicoan\u00e1lisis son \u00fanicos y v\u00e1lidos para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Contingencia de las estructuras<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afirmar que la ense\u00f1anza de Lacan es, antes de todo, una <em>teor\u00eda de la pr\u00e1ctica, <\/em>supone concebirla m\u00e1s all\u00e1 de las demostraciones y axiomatizaciones de la teor\u00eda y, por consiguiente, asumir la apertura de aquellas al car\u00e1cter contingente de las estructuras que conciernen a la experiencia de lo real. Es una paradoja hablar de contingencia de la estructura en vistas que ella se define por las reglas de funcionamiento de sus elementos, independiente de las determinaciones que le trascienden. No me refiero, por lo tanto, a las estructuras cl\u00ednicas freudianas cl\u00e1sicas, pues \u00e9stas, de alguna forma, se insertan en el reino de lo <em>necesario<\/em> en la medida en que sus distintas configuraciones est\u00e1n determinadas por la presencia operativa o no del Nombre del Padre en el lugar de Otro. En el \u00e1mbito de la pr\u00e1ctica anal\u00edtica, se trata precisamente de las herramientas con las cuales se hace avanzar a la experiencia del an\u00e1lisis y que se avecinan de lo imposible intr\u00ednseco a lo real. Admitir la primac\u00eda de la pr\u00e1ctica lacaniana supone tomar en consideraci\u00f3n que las estructuras internas del tratamiento anal\u00edtico, como es el caso de la transferencia y de la interpretaci\u00f3n \u2013 m\u00e1s que compatibles con lo imposible de lo real, son permeables a la contingencia de lo real, sobre todo en lo que dice respecto al s\u00edntoma. Desde el momento en que la pr\u00e1ctica se orienta hacia la experiencia de lo real en el <em>ser hablante<\/em>, y no m\u00e1s para los factores determinantes de lo simb\u00f3lico, la contingencia pasa a desempe\u00f1ar un papel crucial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El psicoan\u00e1lisis, as\u00ed como la ciencia, accede a lo real por medio de lo <em>imposible<\/em>, pero en el caso del psicoan\u00e1lisis de un imposible muy singular, porque este tiene sus ra\u00edces en la <em>contingencia<\/em>, y no en lo <em>necesario. <\/em>En lo real de la ciencia, lo <em>imposible<\/em> es sometido al r\u00e9gimen de lo <em>necesario<\/em> y, por esta raz\u00f3n, se rebela un real \u00e1vido de leyes que puedan dotarlo de una arquitectura apropiada al saber tenido como causa pr\u00f3xima de un saber universitario. En el psicoan\u00e1lisis, lo \u201creal es sin ley\u201d, porque la certeza que se obtiene de ese real est\u00e1 siempre condicionada por la <em>contingencia<\/em>, por lo que se muestra prescindible, definitivamente variable o, inclusive resultante de lo que puede <em>ser<\/em> o<em> no ser.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor ejemplo de esa contingencia de lo real y que alcanza de lleno a la pr\u00e1ctica anal\u00edtica son las mutaciones que tienen lugar en el lazo social en lo que concierne a la descomposici\u00f3n de los grandes relatos en torno a las diversas figuras del patriarcado, con la consecuencia de la atomizaci\u00f3n de lo social en lo m\u00faltiple de las comunidades, de los grupos y tribus y de las identificaciones que, en ese contexto, surgen como fluidas e irreductibles unas a las otras. Se interpreta ese momento en que la sociedad se organizaba a partir de un operador externo \u2013el mito del padre y las fuertes identificaciones devenidas de all\u00ed- como una contrapartida de la sexuaci\u00f3n masculina y de la estructura del todo que se ordena en funci\u00f3n de ese elemento antin\u00f3mico. Para Miller, lo que fundamenta los dispositivos cl\u00ednicos que, se basan en la sexuaci\u00f3n masculina, es presuponer la \u201cestructura como dotada de ese elemento suplementar y antin\u00f3mico que supuestamente limita\u201d los excesos del goce y, al mismo tiempo, permite al todo constituirse como una organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica y estable. \u00b2<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cuando el <em>todo<\/em> cede al <em>no todo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que adviene como mutaci\u00f3n en lo real propio del lazo social dice en relaci\u00f3n al hecho de que esa estructura de todo cedi\u00f3 a la de <em>no todo<\/em>, en la medida en que el mundo del <em>no todo<\/em> es sin los operadores universales que dispon\u00edan el <em>Uno<\/em> de la civilizaci\u00f3n en tanto <em>toda<\/em>. Desprovista, por lo tanto, de esos filtros que le hac\u00edan barrera y, por lo consiguiente, funcionaban en la posici\u00f3n de interdicci\u00f3n, esa m\u00e1quina de <em>no todo<\/em> se aproxima de lo que el fil\u00f3sofo Antonio Negri nombra como <em>imperio<\/em> ya que lo social no se presenta en los moldes de una organizaci\u00f3n dotada de fronteras, estable y jer\u00e1rquica, sino precisamente por un orden sin l\u00edmites. Para Negri, la transici\u00f3n para el Imperio surge del crep\u00fasculo de la soberan\u00eda moderna de los estados nacionales y no se basa en fronteras o barreras fijas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con ese punto de vista, se comprende la m\u00e1quina que coloca en escena a la hipermodernidad como la disoluci\u00f3n de fronteras de los estados nacionales, y en \u00faltima instancia, Miller busca traducirla por el <em>no todo<\/em> que remonta a lo que se pas\u00f3 a denominar como el lado femenino de la sexuaci\u00f3n. El uso del t\u00e9rmino m\u00e1quina para hablar del <em>no todo<\/em> no aparece como una aplicaci\u00f3n t\u00e9cnica de los principios de la ciencia puesto que es concebida como un <em>proceso sin sujeto ac\u00e9falo\u00b3<\/em> y por consecuencia, destituido del c\u00e1lculo racional y e intencional de las fuerzas pulsionales que accionan ese automatismo puramente mec\u00e1nico. Le interesa resaltar el postulado que en la \u00e9poca en que el Otro no existe predomina ese automatismo mec\u00e1nico del <em>no todo<\/em> del cual se desprende la proliferaci\u00f3n de \u201cmicrototalidades, en que se da la multiplicaci\u00f3n y la propia inversi\u00f3n del ser hablante preso en este engranaje grupal o comunitario\u201d\u2074. Esas micrototalidades que reproducen ese automatismo maqu\u00ednico del <em>no todo<\/em> se definen como \u201cburbujas de certeza\u201d en la medida en que son nichos, abrigos, verdaderas tribus donde se manifiesta cierto grado de sistematicidad, estabilidad y codificaci\u00f3n, de esos sujetos, en relaci\u00f3n al saber. En funci\u00f3n de esta relaci\u00f3n compulsiva, apasionada y de adoraci\u00f3n a tales formas de saber, esas zonas limitadas son calificadas como \u201cburbujas de certeza\u201d y no de saber. Son del orden de la certeza porque la\u00a0adoraci\u00f3n y el goce del cuerpo est\u00e1n fuertemente implicados en esos procesos de especializaci\u00f3n extrema del saber en el interior de esas burbujas. Es por medio de la adoraci\u00f3n del cuerpo en el medio de ese culto compulsivo de sus objetos de goce que se vuelve posible una cierta recomposici\u00f3n del Otro y la restituci\u00f3n del \u201cdominio\u201d para esos individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Adiciones del <em>Uno<\/em> y la serie <em>sin l\u00edmite.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ejemplo que Miller nos propone, referente a la adoraci\u00f3n de esos objetos de saber, es el llamado \u201cefecto otaku\u201d que se refiere al \u201ccomportamiento de adolescentes que se vuelven fan\u00e1ticos por una zona muy restringida de estas nuevas tecnolog\u00edas\u201d. Se vuelven especialistas completos en lo que parece ser un fen\u00f3meno f\u00fatil de la cultura medi\u00e1tica, a saber \u201cciertos tipos de mang\u00e1s, comics en general, o un \u00eddolo \u2013actor, personaje, modelo, etc.- o tambi\u00e9n una tecnolog\u00eda ligada a la computadora o juegos electr\u00f3nicos, sobre los cuales acumulan un saber lo m\u00e1s completo posible\u201d <sup>5. <\/sup>Un <em>otaku<\/em> prefiere llevar una vida solitaria para cultivar en paz su pasi\u00f3n y, de esta forma, dedicarse de forma obsesiva a su \u00fanico inter\u00e9s que son esos objetos de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay algo en los s\u00edntomas que resultan de la m\u00e1quina del <em>no-todo<\/em> que se asemeja con ese \u201cefecto otaku\u201d en la medida en que esos j\u00f3venes buscan una peque\u00f1a zona de conocimiento sobre la cual quieren saber todo. Pienso que el prop\u00f3sito es encontrar un medio para recomponer al Otro, recomposici\u00f3n que a su vez, recae sobre el propio cuerpo. Es necesario considerar que en su teor\u00eda de partenaire s\u00edntoma, Miller demuestra que el Otro deja de ser el lugar del significante para encarnarse en el propio cuerpo, una vez que el aparato significante pasa a estar al servicio del \u201csaber c\u00f3mo medio de goce\u201d. 6 Por otro lado, al tomar el saber como <em>medio de goce<\/em>, se considera que no hay goce del cuerpo sino por el significante y, por lo tanto, si existe el goce del habla es porque \u201cla significaci\u00f3n est\u00e1 enraizada en el cuerpo\u201d. 7 \u00a0Para tener acceso al funcionamiento de esas \u201cburbujas de certeza\u201d se impone tener en cuenta una conexi\u00f3n estrecha entre el goce del cuerpo y el goce del habla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palaras, es por la presencia decisiva del goce del cuerpo que se fabrica ese <em>efecto otaku<\/em> sabi\u00e9ndose que no hay, para el ser hablante, goce anterior al significante. Bajo la \u00f3ptica del psicoan\u00e1lisis, el plus de goce en el que se manifiesta la relaci\u00f3n sin reglas con esos objetos se hace con un cuerpo que habla por medio del s\u00edntoma. Se aplica, en esos <em>nuevos s\u00edntomas,<\/em> una verdadera subversi\u00f3n en la propia concepci\u00f3n del significante ya que pasa a ser definido como \u201cmedio de goce\u201d o \u201ccausa de goce\u201d, y, a mi parecer, es lo que lleva a Lacan a tomar el cuerpo por la v\u00eda de su misterio, a saber, el <em>cuerpo hablant<\/em><em>e<\/em><sup>8.<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese destaque dado al <em>cuerpo hablante <\/em>en esas patolog\u00edas revela que es una cierta modalidad del <em>Uno<\/em> que se agrega cada vez que se recurre a su saber ultra especializado de los anim\u00e9s, mang\u00e1s o juegos electr\u00f3nicos. Una de las intuiciones fundamentales de Miller, en ese texto, es la de que las <em>adicciones<\/em> solo pueden ser captadas, cl\u00ednicamente hablando, por medio de ese \u201cfrenes\u00ed del <em>no todo<\/em>, o sea, son patolog\u00edas que consisten en el sin-l\u00edmite de la serie\u201d<sup>9. <\/sup>La adicci\u00f3n en ese caso, se confunde con la repetici\u00f3n, confundida con la \u201cconmemoraci\u00f3n de una irrupci\u00f3n del goce inolvidable\u201d<sup> 10 <\/sup>que result\u00f3 del impacto traum\u00e1tico de <em>lalengua<\/em> sobre el cuerpo. El cuerpo hablante se vuelve palco de la reiteraci\u00f3n de ese <em>Uno<\/em> que no se cuenta, v\u00eda adici\u00f3n, ya que, en tanto referido al goce traum\u00e1tico, est\u00e1 fuera de la serie. En la reiteraci\u00f3n, el fuera de serie propio al trauma se repite y, al hacerlo, constituye la serie como sin l\u00edmite. Eso quiere decir que la reiteraci\u00f3n del <em>Uno<\/em> del goce no se confunde con el orden de las necesidades, ya que es creacionista, o sea, ella \u201csiempre demanda lo nuevo\u201d<sup>11. <\/sup>La serie es sin l\u00edmites porque cada vez que el <em>Uno<\/em> se repite, a pesar de ser reiteraci\u00f3n de lo mismo, la serie nunca se agota o se extingue ya que lo mismo aparece siempre como nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho que el s\u00edntoma deje de ser met\u00e1fora simb\u00f3lica o condensaci\u00f3n de un conflicto para volverse manifestaci\u00f3n de la iteraci\u00f3n del <em>Uno<\/em> de goce permite llamarlo de <em>nuevo s\u00edntoma.<\/em> Miller alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, retoma esa cuesti\u00f3n de la adicci\u00f3n para decir que ella \u201cest\u00e1 en la ra\u00edz del s\u00edntoma\u201d 12, considerando sobre todo que, en su origen, vehicula la satisfacci\u00f3n ac\u00e9fala de la pulsi\u00f3n en detrimento del mensaje reprimido. Bajo su \u00f3ptica, no se trata m\u00e1s, en el s\u00edntoma, de una sucesi\u00f3n que se cuenta y se suma, se trata de una <em>reiteraci\u00f3n<\/em> de ese <em>Uno<\/em> fuera de serie. Se explicita\/especifica, en este caso, que adicionar no es sumar. No se puede confundir una adici\u00f3n del <em>Uno<\/em> de goce con una suma del <em>Uno<\/em> en el sentido de un ac\u00famulo, agrupamiento o totalizaci\u00f3n. La iteraci\u00f3n del <em>Uno<\/em> del goce es, por lo tanto, lo que se debe poder designar como pura repetici\u00f3n y, por eso, inventaron y promovieron el termino adicci\u00f3n. Inclusive, para el s\u00edntoma concebido como la serie <em>sin-l\u00edmite<\/em>, Miller proporciona\/ofrece el ejemplo de un sujeto alcoh\u00f3lico. No se presentan situaciones donde un alcoh\u00f3lico diga \u201cya tom\u00e9 tres vasos, entonces basta, ya que se bebe siempre el mismo vaso una vez m\u00e1s\u201d <sup>13. <\/sup>Es como si el mismo vaso, fuese otro vaso, otro vaso, y otro vaso\u2026 A partir del momento en que se delimita la presencia del goce en esta determinaci\u00f3n de la repetici\u00f3n en el s\u00edntoma, se percibe la amplitud que se le puede dar a la <em>adicci\u00f3n<\/em> del <em>Uno<\/em> como \u201cmodo de defensa de lo real\u201d<sup>14\u00a0 <\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, la ense\u00f1anza cl\u00ednica que se extrae de las intuiciones millerianas es la \u201cprecariedad\u201d de goce que se extrae en esas estrategias subjetivas que consisten en ensimismarse en las zonas limitadas de la certeza. En fin, esa precariedad \u00bfes un simple accidente de la \u00e9poca o es ella la propia sustancia de esta presencia de la repetici\u00f3n en el s\u00edntoma? Somos llevados admitir que las dos situaciones hacen parte del circuito de la repetici\u00f3n en que la <em>adicci\u00f3n <\/em>se evidencia c\u00f3mo la caracter\u00edstica esencial de la propia naturaleza del goce del s\u00edntoma, a saber, que su producci\u00f3n se remite a la falla irreductible propia del montaje pulsional del ser hablante. En \u00faltima instancia, si la repetici\u00f3n en tanto reiteraci\u00f3n del <em>Uno<\/em> est\u00e1 en la ra\u00edz del s\u00edntoma es porque el propio goce contiene una falla irreductible, un agujero y, por eso, siempre hay p\u00e9rdida, desperdicio\u201d<sup>15<\/sup>. Al abrir mano de la iteraci\u00f3n del <em>Uno,<\/em> la escritura del s\u00edntoma, al mismo tiempo en que expone el agujero, busca esconderlo con la intenci\u00f3n de atenuar sus efectos sobre el ser hablante. En mi opini\u00f3n, esa es la mayor consecuencia cl\u00ednica a ser extra\u00edda, ya que si el goce siempre produce entrop\u00eda16, cuanto m\u00e1s se busca colocar orden por medio de la edipianizaci\u00f3n familiarista, m\u00e1s se produce el desorden. Es una evidencia cl\u00ednica que en los d\u00edas de hoy el Edipo fracasa en contener esa entrop\u00eda de goce fuertemente presente en el caso de las patolog\u00edas en que el componente estructurante es la <em>adicci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie desconoce que el psicoan\u00e1lisis fue inventado para responder al malestar de los sujetos sumergidos en una civilizaci\u00f3n en la cual la prohibici\u00f3n funcionaba para hacer existir la relaci\u00f3n sexual. En la \u00e9poca de Freud, para hacer existir la relaci\u00f3n sexual era necesario refrenar, inhibir, reprimir el goce. Para Miller, la invenci\u00f3n propia de la pr\u00e1ctica lacaniana, que se muestra orientada por la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan, debe tomar como punto de partida fundamental el principio de que \u201cs\u00f3lo hay diferentes maneras de fallar\u201d. La cl\u00ednica del impacto traum\u00e1tico de <em>lalengua<\/em> con el cuerpo rebela el lado inofensivo e insuficiente de esa barrera del Nombre del Padre, ya que el goce encuentra, a su manera, sus propios l\u00edmites.17<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su propia naturaleza, el goce traum\u00e1tico, no precisa del padre que proh\u00edba para encontrar su r\u00e9gimen de funcionamiento en tanto <em>sinthoma<\/em>. Al contrario, por ser traum\u00e1tico, el goce fabrica la insistencia propia de la reiteraci\u00f3n del <em>Uno<\/em> en el s\u00edntoma, reiteraci\u00f3n que jam\u00e1s encontrar\u00e1 una soluci\u00f3n por medio de la v\u00eda mesi\u00e1nica del padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Jes\u00fas Santiago<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n: Mariela Praderio<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>[1]<\/sup> LACAN, J. \u201cFunci\u00f3n y campo de la palabra y del linguaje em psicoanalisis\u201d. <em>Escritos<\/em>. Siglo XXI Buenos Aires 2009. p. 308<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b2 MILLER, J.-A. Intui\u00e7\u00f5es milanesas. <em>Op\u00e7\u00e3o Lacaniana online nova s\u00e9rie<\/em>, S\u00e3o Paulo, ano 2, n. 6, p. 11, nov. 2011. Dispon\u00edvel em: http:\/\/www.opcaolacaniana.com.br\/pdf\/numero_6\/Intuicoes_Milanesas_II.pdf.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>\u00b3<\/sup> ALTHUSSER, L. <em>R\u00e9ponse \u00e0 John Lewis<\/em>. Pour une critique \u00e0 la pratique th\u00e9orique. Paris: Maspero, 1973. p. 72. Se puede decir que Lacan, en el curso del seminario <em>Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis<\/em>, concibe o \u201ccar\u00e1cter ac\u00e9falo de la pulsion\u201d en relaci\u00f3n a la noci\u00f3n althusseriana de \u201chistoria como un proceso sin sujeto\u201d. O seg\u00fan \u00e9l, \u201cl\u2019histoire est bien un \u2018proc\u00e8s sans Sujet ni Fin(s)\u2019 dont les circonstances donn\u00e9s, o\u00f9 \u2018les hommes\u2019 agissent en sujets sous la d\u00e9termination de rapport sociaux, sont le produit de la lutte de classe. L\u2019histoire n\u2019a donc pas, au sens philosophique du terme un Sujet, mais un moteur: la lutte des classes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>\u2074<\/sup> MILLER, J.-A. Intui\u00e7\u00f5es milanesas, <em>Op .cit<\/em>., p.11.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>5<\/sup> MILLER, J.-A. Intui\u00e7\u00f5es milanesas, <em>Op. cit<\/em>., p.11.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>6 <\/sup>\u00a0LACAN, J. <em>O semin\u00e1rio<\/em>, livro 17: <em>O avesso da psican\u00e1lise<\/em>. (1969-1970) Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed., 1992. p. 74.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>7 <\/sup>MILLER, J.-A. Perspectiva dos <em>Escritos<\/em> e <em>Outros escritos<\/em> de Lacan. In: ___. <em>Entre desejo e gozo<\/em>. (2008-2009) Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed., 2011. p. 398.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>8 <\/sup>MILLER, J.-A. O inconsciente e o corpo falante. (2016) <em>Scilicet<\/em>. O corpo falante. Sobre o inconsciente no s\u00e9culo XXI. S\u00e3o Paulo: Escola Brasileira de Psican\u00e1lise, 2016. p. 24.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>9<\/sup> MILLER. Intui\u00e7\u00f5es milanesas. <em>Op. cit<\/em>., p. 19.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>10<\/sup> MILLER, J.-A. <em>Cours L\u2019orientation lacanienne. <\/em><em>L\u2019\u00catre et l\u2019Un<\/em>. (2010-2011) Universit\u00e9 de Paris-8, le\u00e7on du 30 mars 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>11<\/sup>LACAN, J. <em>O semin\u00e1rio<\/em>, livro 11: <em>Os quatro conceitos fundamentais da psican\u00e1lise<\/em>. (1964) Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed., 1979. p. 62.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>12 <\/sup>MILLER, J.-A. Ler o sintoma. <em>Op\u00e7\u00e3o Lacaniana<\/em>, S\u00e3o Paulo, n. 70, p. 21, jun. 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>13\u00a0 <\/sup>MILLER. Ler o sintoma. <em>Op. cit<\/em>., p. 21<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>14<\/sup> MILLER, J.-A. Cl\u00ednica ir\u00f4nica. (1988) In: ___. <em>Matemas I<\/em>. Rio de Janeiro, Jorge Zahar Ed., 1996. p. 198. \u201c[\u2026] las formas cl\u00ednicas no pasaban de modos de defesa contra lo real, hasta en el caso l\u00edmite de la esquizofrenia, donde el sujeto aparece sin defesa delante de lo imposible de soportar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>15<\/sup> MILLER, J.-A. Religi\u00e3o, psican\u00e1lise. <em>Op\u00e7\u00e3o Lacaniana<\/em>, S\u00e3o Paulo, n. 39, p. 23, maio 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>16 <\/sup>LACAN. <em>O semin\u00e1rio<\/em>, livro 17: <em>O avesso da psican\u00e1lise<\/em>. <em>Op. cit<\/em>., p. 46.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>17 <\/sup>MILLER. Religi\u00e3o, psican\u00e1lise. <em>Op. cit<\/em>., p. 23.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":2144,"menu_order":60,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[41],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/2122"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2122"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/2122\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2145,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/2122\/revisions\/2145"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=2122"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=2122"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=2122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}