{"id":605,"date":"2020-11-22T16:00:22","date_gmt":"2020-11-22T19:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/x-enapol.org\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=605"},"modified":"2020-11-20T21:05:23","modified_gmt":"2020-11-21T00:05:23","slug":"tercer-argumento","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/enapol.com\/x\/blog\/portfolio-items\/tercer-argumento\/","title":{"rendered":"Tercer Argumento"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff8700;\"><strong>Lo nuevo en el amor<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del tema de nuestro Encuentro, una pregunta se impone: \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda exactamente lo nuevo en el amor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a lo nuevo, se trata de las manifestaciones de un \u00abnuevo real\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, \u00e9l mismo producto del discurso de la ciencia y sus derivas tecnol\u00f3gicas. Se trata de un real que ya no est\u00e1 marcado por las prohibiciones al goce sino, por el contrario, por su incitaci\u00f3n, facilitado por los alcances de la t\u00e9cnica. El contexto de lo nuevo se ve marcado, as\u00ed, por nuevas modalidades de encuentro con \u00abla hiancia intr\u00ednseca al goce\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, es decir, nuevos encuentros con lo imposible cuando \u00e9ste ya no est\u00e1 m\u00e1s cubierto por el velo de las interdicciones paternas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto da como resultado lo que llamamos \u00abnuevos s\u00edntomas\u00bb. Freud ya hab\u00eda detectado esa correlaci\u00f3n entre la formaci\u00f3n de nuevos s\u00edntomas y la civilizaci\u00f3n. Es lo que \u00e9l busca interpretar a partir del aumento de enfermedades nerviosas y neurastenias producto de la \u201cmoral sexual\u201d de su \u00e9poca. Y es precisamente en este contexto donde se produce la invenci\u00f3n de una nueva modalidad de amor, el amor de transferencia. Una forma de demanda que, contrariamente a lo que se esperar\u00eda en el \u00e1mbito amoroso, no debe ser satisfecha ni suprimida: \u201cel camino que debe seguir el analista no es ninguno de estos; es un camino para el que no hay modelo en la vida real\u201d<sup><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/sup>.\u00a0Vemos aqu\u00ed c\u00f3mo se instala \u201cun nuevo amor\u201d a partir de la aparici\u00f3n, en este caso, del discurso anal\u00edtico.\u00a0Es lo que permite a Lacan poder afirmar, a partir de la lectura del poema \u201cUna Raz\u00f3n\u201d, de Rimbaud, que el surgimiento de \u201cun nuevo amor\u201d es signo de que hemos cambiado nuestro discurso<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el hecho mismo de que el \u201chablanteser\u201d se confronta con lo no programable en la relaci\u00f3n entre los sexos, y una vez que ha encontrado el camino que le permite tener en cuenta este imposible, es que Miller se\u00f1ala la apertura a la \u201cpasi\u00f3n por lo nuevo\u201d<sup> <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/sup>. El t\u00e9rmino all\u00ed es preciso, \u201cpasi\u00f3n\u201d, en el sentido de que estamos ante algo que nos supera y nos atraviesa.\u00a0Y que quede claro que, para poder soportar esa \u201cpasi\u00f3n por lo nuevo\u201d, es necesario que cada analista, desde su experiencia, pueda trazar su propio camino para encontrar en \u00e9l su \u201cv\u00eda de escape\u201d.\u00a0En este sentido, podemos decir que no basta que un analista sea capaz de interpretar la \u201csubjetividad de su \u00e9poca\u201d, si no tiene en cuenta que esta interpretaci\u00f3n en s\u00ed misma deriva del trazo singular que, a partir de su an\u00e1lisis, le proporciona las condiciones para esta interpretaci\u00f3n.\u00a0Y es precisamente en el horizonte de un camino de an\u00e1lisis donde Lacan menciona lo que podr\u00eda ser un \u201cnuevo significante\u201d, es decir, un significante \u201cque no tendr\u00eda ning\u00fan sentido\u201d y que abre una nueva v\u00eda de acceso \u201cpara eso&#8230;que yo llamo lo real\u201d<sup><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al amor, y siguiendo la br\u00fajula lacaniana, no podemos perder de vista la relaci\u00f3n que Lacan establece entre el amor y el sujeto supuesto saber: \u00abaquel a quien\u00a0supongo el saber, lo amo\u00bb<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Sin embargo, podemos decir que, debido a los cambios realizados en la relaci\u00f3n con el saber en la actualidad -el saber ya no es m\u00e1s un objeto a ser buscado en el campo del Otro<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>\u00a0se hace cada vez m\u00e1s evidente una dimensi\u00f3n del amor de transferencia que se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de la demanda de saber.\u00a0\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda del amor de transferencia, por ejemplo, como demanda de pura presencia, cuando los signos del amor parecen reducidos a la mera intermitencia presencia \/ ausencia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, cuando el amor se presenta bajo la forma de demanda -en este sentido sabemos que \u00e9l participa de las \u201cpasiones del ser\u201d- no podemos perder de vista que, en el horizonte de esta demanda, podr\u00e1 haber un encuentro con un <em>partenaire<\/em> desmesurado. De estos <em>partenaires<\/em>, Lacan a\u00edsla algunos que, para nosotros, tienen un valor paradigm\u00e1tico: la Dama del amor cort\u00e9s, el Dios de la m\u00edstica o, incluso, la enigm\u00e1tica figura del \u201cpr\u00f3jimo\u201d de la m\u00e1xima \u201cAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d.\u00a0En cada una de ellos, el camino del amor revela la satisfacci\u00f3n de la pulsi\u00f3n que est\u00e1 presente tanto en su rostro de Eros como en\u00a0el de Thanatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff8700;\"><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ense\u00f1anza de Lacan, en varios momentos, nos encontramos con formulaciones sobre el amor bajo la forma de aforismos. Un breve examen del aforismo nos indica que se trata de una proposici\u00f3n o una m\u00e1xima con valor de verdad, donde se condensa un principio con consecuencias, incluso pr\u00e1cticas. O, como se\u00f1ala Lacan, se enuncian aforismos que no necesariamente parten de un orden preconcebido. Podemos agregar que se basan en una enunciaci\u00f3n basada en la experiencia misma. En nuestro trabajo hacia ENAPOL, ciertamente nos detendremos en algunos de estos aforismos. Destaco dos de ellos aqu\u00ed: \u00abS\u00f3lo el amor permite al goce condescender al deseo\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, lo que nos permite establecer la distinci\u00f3n y tambi\u00e9n la articulaci\u00f3n entre el amor, el deseo y el goce a partir del circuito de la pulsi\u00f3n; y este otro que, podemos decir, est\u00e1 a la entrada de su \u00faltima ense\u00f1anza: \u00abel Goce del Otro (&#8230;) del cuerpo del Otro, que lo simboliza, no es el signo del amor\u00bb<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.\u00a0Evidentemente, no se trata de repetir estos aforismos como mantras, sino de privilegiar su valor de orientaci\u00f3n, buscando su alcance en la experiencia a partir de los elementos que le dan consistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff8700;\"><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, \u00bfd\u00f3nde buscar lo nuevo en el amor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partir\u00e9 de la hip\u00f3tesis de trabajo de que lo que nos puede orientar en relaci\u00f3n con lo nuevo en el amor apunta a lo que le puede dar dignidad.\u00a0En su \u201cNota italiana\u201d, Lacan menciona lo que podr\u00eda ser un amor m\u00e1s digno, m\u00e1s digno \u201cque la abundancia de parloteo que constituye hoy d\u00eda\u201d<sup> <a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/sup>.\u00a0Podemos decir que la dignidad buscada por el lado del amor no deja de establecer un contraste con la \u00abdegradaci\u00f3n de la vida amorosa\u201d que\u00a0Freud hab\u00eda detectado como factor del deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo apreciar esta dignidad?\u00a0Vale la pena recordar que en su f\u00f3rmula de la sublimaci\u00f3n &#8211; elevar el objeto a la dignidad de la Cosa &#8211; Lacan se sirve de la resonancia entre \u201cdignidad\u201d y\u00a0<em>Das\u00a0Ding<\/em>.\u00a0Vemos aqu\u00ed una indicaci\u00f3n de que un \u201camor m\u00e1s digno\u201d podr\u00eda ser aquel que tenga en cuenta lo real como imposible \u2013\u00a0<em>el Das\u00a0Ding\u00a0<\/em>&#8211; que se refugia en cada demanda amorosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ahora, podemos hacer otras indicaciones con respecto a la dignidad del amor, a partir de la posibilidad de:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Mantener, de alguna manera, la distancia entre la contingencia del encuentro amoroso y los intentos de inscribirlo en las redes de lo necesario, cuyo espejismo extremo, podemos decir, se expresa en la figura del amor eterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Tener en cuenta que, cuando buscamos lo nuevo a trav\u00e9s de la vertiente de la invenci\u00f3n amorosa, esta debe tener en cuenta los elementos que, en el amor, son del orden de la repetici\u00f3n.\u00a0Es decir, considerar que lo nuevo en el amor, en la perspectiva de la invenci\u00f3n, concierne principalmente a nuevas modalidades de tratar con lo que se repite, o incluso, concierne tambi\u00e9n a la posibilidad de dar una nueva forma\u00a0-sinthom\u00e1tica,\u00a0decimos-\u00a0a lo que se manifiesta de la ausencia de relaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Considerar que el amor implica condescender a una forma de satisfacer la pulsi\u00f3n, no como renuncia, sino como elecci\u00f3n y responsabilidad en relaci\u00f3n a lo que se producir\u00e1 como satisfacci\u00f3n sustitutiva. Esto implica consentir a entrar en los \u00ablaberintos del amor\u00bb<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> con sus mensajes cifrados, sus\u00a0espejismos, sus enga\u00f1os y desenga\u00f1os, sus creencias e incredulidades. Estos elementos, podemos decir, participan de una nueva alianza con el goce, sum\u00e1ndose a la alianza \u201cidiota\u201d con el goce del Uno y su car\u00e1cter aditivo y auto-referido. En otras\u00a0palabras, el consentimiento para entrar en el juego del amor es considerar que toda b\u00fasqueda de un <em>&#8216;match&#8217;<\/em> no puede perder de vista lo que, en cada uno, es imposible que haga par.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Utilizar en la esfera del amor aquello que tiene valor de \u00abcarta \/ letra de amor\u00bb, sabiendo que lo que all\u00ed se transmite, adem\u00e1s de los significantes, es del orden de lo real que se aloja en la materialidad de sus soportes.\u00a0En nuestro tiempo, esto equivale a considerar todo lo que se moviliza en t\u00e9rminos de palabras y mensajes, as\u00ed como los signos de lectura, de respuesta, o de un simple \u201cme gusta\u201d.\u00a0Pero es tambi\u00e9n tener en cuenta su destino, las reacciones y efectos que provocan estos mensajes, que es donde se suele revelar el elemento pulsional de lo que est\u00e1 en juego: guardar, apagar, borrar, bloquear, silenciar, archivar &#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros aspectos est\u00e1n presentes del lado de la dignidad del amor, como los que nos revelan los testimonios del pase.\u00a0A partir de estos testimonios, ciertamente tendremos la oportunidad de agregar nuevos elementos a este amor m\u00e1s digno.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff8700;\"><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir: no podemos perder de vista que la realizaci\u00f3n de este\u00a0ENAPOL, en las actuales condiciones de distanciamiento y limitaci\u00f3n de los desplazamientos, es, una vez m\u00e1s, una apuesta por el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ram\u00a0Mandil<\/strong>\u00a0(EBP)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n: Marlon Cort\u00e9s<br \/>\nRevisi\u00f3n: Silvina Rojas<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Miller, <em>Un esfuerzo de poes\u00eda<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2016, p.263-274.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> (&#8230;) una \u00e9poca en la cual la grieta (<em>b\u00e9ance<\/em>) intr\u00ednseca al goce ya no se parapeta tras el padre\u201d. In: Miller, J-A, <em>Un esfuerzo de poesia<\/em>, p.291.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Freud, S. Puntualizaciones sobre el amor de transferencia. En: Sigmund Freud. Obras completas TXII. Buenos Aires. Amorrortu 1991<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Lacan, J. El Seminario Libro 20, Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2008 p. 26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Miller, ibid., p.291.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Lacan, J. Vers un signifiant nouveau.\u00a0 In: <em>Ornicar?<\/em>, n\u00ba 17-18, printemps 1979, p.23 . Hacia un significante nuevo. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.sinthomaycultura.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Dossier.pdf\">https:\/\/www.sinthomaycultura.com\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Dossier.pdf<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Lacan, J. Lacan, J. (1972-1973). El Seminario, Libro 20. A\u00fan. p.83. Buenos Aires Paid\u00f3s 2008<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Ver sobre todo el apartado sobre una autoer\u00f3tica del saber en el texto \u201cEn direcci\u00f3n a la adolescencia\u201d, de Jacques-Alain Miller. Disponible en: http:\/\/www.psicoanalisisinedito.com\/2015\/04\/jacques-alain-miller-en-direccion-la.html.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Lacan, J. Lacan, J. El Seminario, Libro 10. La angustia. Buenos Aires: Paid\u00f3s. p. 194<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Lacan, J. Lacan, El Seminario, Libro 20. A\u00fan. p. 12.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cNota italiana\u201d. En: Otros escritos. Buenos Aires: Paid\u00f3s 2012. p. 331<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>Miller, J-A. Miller, J-A. (2016) Los laberintos del amor. Disponible en: <a href=\"http:\/\/hectormendoza.blogspot.com\/2012\/02\/los-laberintos-del-amor-jacques-alain.html\">http:\/\/hectormendoza.blogspot.com\/2012\/02\/los-laberintos-del-amor-jacques-alain.html<\/a><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":534,"menu_order":105,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[20],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/605"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=605"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/605\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":607,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/605\/revisions\/607"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/media\/534"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=605"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=605"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/x\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}