{"id":2998,"date":"2023-04-25T16:09:18","date_gmt":"2023-04-25T19:09:18","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xi\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=2998"},"modified":"2023-04-25T18:21:39","modified_gmt":"2023-04-25T21:21:39","slug":"la-buena-suerte-de-analizarse","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/enapol.com\/xi\/portfolio-items\/la-buena-suerte-de-analizarse\/","title":{"rendered":"La buena suerte de analizarse"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container has-pattern-background has-mask-background nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-margin-top:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\" style=\"--awb-font-size:22px;--awb-text-font-family:&quot;Public Sans&quot;;--awb-text-font-style:normal;--awb-text-font-weight:700;\"><p style=\"text-align: justify;\">Sergio de Mattos, EBP<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p>Miembro de la Comisi\u00f3n Cient\u00edfica<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container has-pattern-background has-mask-background nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div style=\"text-align:right;\"><a class=\"fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-1 fusion-button-default-span fusion-button-default-type\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" href=\"http:\/\/enapol.com\/xi\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ENAPOL-Sergio-de-Mattos-ES-2.pdf\"><i class=\"fa-download fas button-icon-left\" aria-hidden=\"true\"><\/i><span class=\"fusion-button-text\">PDF<\/span><\/a><\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-3\"><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00bfQu\u00e9 es un comienzo? En general no sabemos lo que es. Los mitos intentan dar una respuesta. Tambi\u00e9n la ciencia, a su manera. \u00abEn el principio era el Verbo\u00bb<em>,<\/em> narra nuestra tradici\u00f3n. Eso nos toca. Sea lo que sea, un comienzo implica un antes y un despu\u00e9s, de donde surgen nuevas posibilidades. Un an\u00e1lisis es una m\u00e1quina de crear lo nuevo. Adem\u00e1s de eso, comenzar act\u00faa en el presente sobre lo que concierne a la potencia del pasado<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. \u00bfBajo qu\u00e9 condiciones se produce eso nuevo en el an\u00e1lisis?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comienzo en forma de palabra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes del encuentro con un analista, alguien se da cuenta de que necesita ayuda: \u201cno consigo resolver esto solo\u201d, \u201cnecesito hablar con alguien\u201d, \u201cnecesito entender, mejorar&#8230;\u201d. Lacan dec\u00eda, a quien le ped\u00eda ayuda, que era necesario que hablasen. Solo as\u00ed podr\u00edan hacer alguna cosa juntos. Era necesario un esfuerzo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, para decirlo usando la expresi\u00f3n de Miller, \u201cel acontecimiento de pensamiento\u201d, y de esa manera, ver, c\u00f3mo eso se articulaba con el acontecimiento de cuerpo. La cuesti\u00f3n ser\u00e1, por tanto: \u00bfC\u00f3mo el hecho de expresar lo que pasa en el pensamiento es capaz de producir otro decir diferente de aquel que se repite?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se deduce que para instaurar la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, es necesario hacer <em>decir<\/em> al sufrimiento, o sea, hacer que se articule al significante. Sufrimiento que tiene su lenguaje propio en cada sujeto, debido a la arbitrariedad de los significantes, que marcaron su vida: al nivel de la historia de cada uno, en la incidencia de ciertas frases, palabras dichas o silenciadas en su medio. Se puede a\u00f1adir que el sufrimiento es dicho sin saber lo que dice; pero para aquel que habla y quiere ser escuchado, el sufrimiento quiere ser s\u00edntoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Provocado por el ap\u00f3logo de Juan: \u201cEn el principio era el Verbo\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, Lacan responde: \u201cEn el comienzo del an\u00e1lisis, en todo caso, eso es cierto\u201d<strong>. <\/strong>Sin embargo, imprime un desv\u00edo crucial recordando la presencia de la carne como lugar de la encarnaci\u00f3n de la palabra, haciendo converger, de ese modo, desde el inicio de la experiencia anal\u00edtica, el drama originario del ser hablante: \u201cPara el ser hablante, las cosas comienzan, el drama solo comienza cuando <em>hay<\/em> el Verbo y \u00e9l entra en la jugada, cuando se encarna. Es cuando el Verbo se encarna que las cosas comienzan a ir muy mal&#8230;\u201d.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pedir ayuda al analista, ya habitamos un cuerpo que padece del significante, de un acontecimiento que perturb\u00f3 su homeostasis, y que est\u00e1 en la ra\u00edz del fracaso en el arreglo con el cual hasta entonces el sujeto se defend\u00eda del goce. As\u00ed, podemos a\u00f1adir que desde el principio est\u00e1 el goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Establecido esto \u00bfqu\u00e9 podemos extraer para el comienzo de nuestra pr\u00e1ctica, de esa estructura engendrada por el impacto del lenguaje en el cuerpo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por qu\u00e9 hablar del comienzo <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saber c\u00f3mo comenzar un an\u00e1lisis es establecer las condiciones que favorezcan un buen resultado. Para eso, es preciso, como dice Lacan<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> al hablar de su ense\u00f1anza, determinar c\u00f3mo un analista puede sostenerse: \u201cEstoy intentando determinar con qu\u00e9 se puede sostener un analista, qu\u00e9 aparato -si puedo decirlo as\u00ed- implica el riguroso aparato mental de la funci\u00f3n del analista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hay una dificultad intr\u00ednseca a los analistas en sostenerse en un buen lugar. Por eso, siguiendo a Lacan, es esencial establecer a cu\u00e1l pasamanos se debe agarrar para asegurarse de no desviarse de su funci\u00f3n: \u201cPorque, cuando se es analista, constantemente se siente la tentaci\u00f3n de patinar, de dejarse deslizar escalera abajo sobre sus nalgas&#8230; Hay que saber ser riguroso porque se debe intervenir de forma sobria y de preferencia eficaz. Para que el an\u00e1lisis sea serio y eficaz, yo trato de dar sus condiciones\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esas condiciones fueron al comienzo formalizadas como un algoritmo de la transferencia<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>, donde se pone en marcha el aparato significante, que hace hablar lo que el sufrimiento no sabe de s\u00ed mismo, funcionamiento que se equipara a un elemento libidinal: el <em>agalma. <\/em>A esa altura, Lacan dir\u00e1 que en el principio est\u00e1 la transferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del <em>agalma<\/em>, a lo largo de su ense\u00f1anza, la funci\u00f3n del goce se destaca en el lazo anal\u00edtico. Un supery\u00f3, propio de la experiencia anal\u00edtica, se torna un aliado del cumplimiento de la regla fundamental: \u201cdiga toda la verdad\u201d. Vale todav\u00eda resaltar, seg\u00fan Lacan, que, adem\u00e1s de un aliado, tenemos en el goce a un <em>partenaire<\/em> importante: \u201cSi no hubiese eso (el goce), \u00a1no veo por qu\u00e9 nosotros estar\u00edamos en esto juntos! Si no hubiese el Verbo, que, hay que decirlo, da placer, se regocijan\u2026 todas esas personas que me buscan, \u00bfpor qu\u00e9 regresar\u00edan si no fuera para que disfrutemos juntos con el Verbo?\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta que, desde el inicio, debemos estar atentos al surgimiento de algo que tiene un \u00edndice de esa dimensi\u00f3n libidinal, en el habla del analizante: una palabra cargada de afecto, una escena enigm\u00e1tica, una conexi\u00f3n nueva que causa satisfacci\u00f3n, una articulaci\u00f3n donde se muestre un patr\u00f3n repetitivo. \u00cdndices que pueden emerger de los primeros recuerdos infantiles, de narrativas de traumas, de momentos de ruptura en la vida cuando todo toma otro camino, de sue\u00f1os que no se olvidan, de otros frecuentemente repetidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En forma de <em>a<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>En la primera sesi\u00f3n, el analista me pregunta sobre lo que hab\u00eda producido de saber en el tratamiento anterior. Respond\u00ed que sab\u00eda cu\u00e1l era el deseo de mi madre. \u00c9l intervino: \u201cSi usted sabe cu\u00e1l es el deseo de su madre, un an\u00e1lisis no puede hacer nada por usted\u201d. Esa noche, tuve un sue\u00f1o donde ella estaba muerta, haci\u00e9ndome recordar, una escena traum\u00e1tica de mi infancia, hasta entonces, totalmente olvidada. Este recuerdo se torn\u00f3 el vector de mi an\u00e1lisis hasta la construcci\u00f3n de mi fantasma fundamental. Ese primer encuentro con el analista -que hizo volar en pedazos mi respuesta sobre el deseo del Otro- produciendo el sue\u00f1o y el recuerdo donde era posible leer mi identificaci\u00f3n con el objeto de goce del Otro, ilustra el goce ya incluido, y expuesto ya en la primera sesi\u00f3n, desde que comenc\u00e9 a analizarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra pr\u00e1ctica est\u00e1 ligada con desenmascarar la relaci\u00f3n con el goce y puede sustentarse como leemos en el Seminario <em>De un Otro al otro<\/em>\u00a0en tres expresiones, que dan forma al tratamiento: el goce como excluido y develado, el Otro como lugar en que eso se sabe, y el objeto <em>a<\/em>, que es el pivote de la historia. De ese modo, solo hay estructura en la experiencia anal\u00edtica a condici\u00f3n de que se incluya el objeto\u2013 imponiendo a la estructura una orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomo del t\u00edtulo de esta intervenci\u00f3n la palabra <em>bonheur<\/em>, felicidad\/buena suerte, recordando que Lacan, en ese Seminario, afirma que no hay felicidad sino del objeto <em>a<\/em>; no del objeto irremediablemente perdido, sino el objeto <em>a<\/em>\u00a0separado del fantasma que obturaba la falta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La buena suerte de analizarse<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>\u00bfQu\u00e9 lugar da Lacan a la contingencia en su \u00faltima ense\u00f1anza? Una importancia fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A tal punto que, para \u00e9l, la cl\u00ednica deber\u00eda interrogar al an\u00e1lisis, pero tambi\u00e9n deber\u00eda interrogar al psicoanalista, a fin de poder dar cuenta de lo que su pr\u00e1ctica tiene de accidental<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este sentido de dar cuenta de lo accidental que se concibe la contingencia lacaniana<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Esta implica que nos podamos servir de la casualidad a condici\u00f3n de restringirla a la contingencia. O sea, como analistas, solo nos interesa lo accidental, que se transforma en un hecho de discurso, en un decir que deja un trazo. Esto es, aquello de la casualidad que se deja interrogar por lo simb\u00f3lico<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>, que se deja de alg\u00fan modo manipular por nuestras operaciones con el significante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaco algunas formas de restricci\u00f3n que constituyen la contingencia lacaniana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Solo nos interesan los accidentes que dejan sus trazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) En t\u00e9rminos l\u00f3gicos, interesa lo accidental pensado como contingente al interior de los cambios realizados por Lacan en el funcionamiento del cuadro modal cl\u00e1sico. Cambio realizado para ajustarse a la estructura del <em>ser hablante <\/em>donde ciertas cosas nunca cesan de repetirse, otras nunca acontecen como esper\u00e1bamos, y algunas contingentemente emergen dejando nuevos rastros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La restricci\u00f3n en el campo de la casualidad se da tambi\u00e9n al situar la contingencia en el campo estrat\u00e9gico de la transferencia, como una modalidad l\u00f3gica, que se opone a la repetici\u00f3n. La transferencia muestra lo nuevo en el camino del amor. Si bien comienza en un r\u00e9gimen movido por la necesidad, entendido esto como algo que se repite siempre del mismo modo, puede llegar a probarse como una imposibilidad. En otras palabras, hay un camino l\u00f3gico en un an\u00e1lisis, que va de la contingencia a lo imposible y que, a la vez, abre de nuevo la v\u00eda para escribir lo que no estaba escrito, ahora de forma singular, como respuesta a un real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El analista tiene ah\u00ed su papel: \u201cUn <em>partenaire<\/em> que tiene la oportunidad de responder\u201d, dice Lacan<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>: \u201cVuelvo a poner en juego la buena suerte, salvo que, en esta oportunidad, esta vez, viene de m\u00ed y soy yo el que debo proporcionarla\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Situar la contingencia en la transferencia, enfatiza Miller, es sin duda la condici\u00f3n para que sepamos manejar esa ocasi\u00f3n, esa ocasi\u00f3n provocada. Hay en el acto del analista algo que puede provocar una ocasi\u00f3n y que \u00e9l debe proporcionar como una buena suerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera sesi\u00f3n de mi recorrido anal\u00edtico presentada anteriormente, la intervenci\u00f3n del analista sugiere esa ocasi\u00f3n provocada. Golpea al coraz\u00f3n de la transferencia, la pregunta sobre el deseo del Otro. Agujero que yo hab\u00eda taponado, identific\u00e1ndome con un objeto que se colocaba como respuesta. Escuchar que un an\u00e1lisis no pod\u00eda hacer nada por m\u00ed hizo estallar mi saber constituido y la satisfacci\u00f3n all\u00ed encontrada, favoreciendo la contingencia, vaciando la respuesta que me acomodaba en la repetici\u00f3n, y provocando el sue\u00f1o de la madre muerta, ocasionando la inscripci\u00f3n del recuerdo, que dej\u00f3 su rastro conduciendo mi an\u00e1lisis por un largo tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente, la contingencia no tiene siempre el mismo tono. Lo que provoc\u00f3 el final de mi experiencia anal\u00edtica, al contrario de un \u201cnada puede ser hecho por usted\u201d, fue en una cierta circunstancia, en aquella que fue la \u00faltima sesi\u00f3n, o\u00edr a mi analista decir: \u201cLl\u00e1meme\u201d. En el contexto en que eso ocurri\u00f3, la contingencia escribi\u00f3 una nueva relaci\u00f3n con el Otro, en la cual pod\u00eda, en un nuevo arreglo, gozar de la vida con alguien en lugar de armarme contra el Otro y mortificarme empantanado en el desierto del objeto nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puedo quejarme de la suerte que fue para m\u00ed analizarme, desde el comienzo.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Ana Ib\u00e1\u00f1ez<br \/>\nRevisi\u00f3n: Carolina Vignoli, Marlon Cort\u00e9s.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., <em>1, 2, 3, 4<\/em>, vol. 1, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2021, p. 234.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1975) Intervention \u00e0 la suite de l\u2019expos\u00e9 d\u2019Andr\u00e9 Albert: Sur le plaisir et la r\u00e8gle fondamentale. Lettres de l\u2019\u00c9cole freudienne, n\u00ba 24, 1978, p. 22-24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1968-1969) <em>Seminario, libro 16:<\/em> <em>De un Otro al otro<\/em>. Rio de Janeiro: Zahar, 2008, pp. 67-68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1974) <em>Conf\u00e9rence de presse du docteur Jacques Lacan au Centre culturel fran\u00e7ais, Rome. Parue dans les Lettres de l\u2019\u00c9cole freudienne<\/em>, 1975, n\u00b0 16, pp. 6-26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Lacan, J. (1967). \u00abProposici\u00f3n de 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela\u00bb, <em>Otros escritos<\/em>. Rio de Janeiro, Zahar, 2003.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1974) <em>Conf\u00e9rence de presse du docteur Jacques Lacan<\/em>&#8230;, Rome. <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., pp. 6-26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1977) Ouverture de la Section Clinique. Em: <em>Ornicar<\/em>? n\u00b0 9, pp 7-14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., <em>1, 2, 3, 4<\/em>, tomo 1, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Atti\u00e9 J., \u201cLe hasard et la contingence\u201d, <em>La Lettre Mensuelle de l\u2019ECF<\/em>, n.\u00b0161, ao\u00fbt 1977, p. 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., <em>1, 2, 3, 4<\/em>, tomo 1, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 227.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":3053,"menu_order":43,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[153,147],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/2998"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2998"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/2998\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3057,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/2998\/revisions\/3057"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3053"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=2998"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=2998"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=2998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}