{"id":3376,"date":"2023-05-21T21:02:57","date_gmt":"2023-05-22T00:02:57","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xi\/?post_type=avada_portfolio&#038;p=3376"},"modified":"2023-05-21T21:06:02","modified_gmt":"2023-05-22T00:06:02","slug":"de-un-lugar-a-otro","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/enapol.com\/xi\/portfolio-items\/de-un-lugar-a-otro\/","title":{"rendered":"De un lugar a otro"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container has-pattern-background has-mask-background nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1248px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div style=\"text-align:right;\"><a class=\"fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-1 fusion-button-default-span fusion-button-default-type\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" href=\"http:\/\/enapol.com\/xi\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/ENAPOL-Lizbeth-Ahumada-ES.pdf\"><span class=\"fusion-button-text\">PDF<\/span><\/a><\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lizbeth Ahumada Yanet &#8211; NEL<em>cf<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo inicio debe asegurar un paso: el primero. Es la condici\u00f3n del recorrido. Vale la imagen del pie que se levanta y avanza en una direcci\u00f3n escandiendo de esta manera la realidad, a veces de manera imperceptible. En este sentido, es el paso que articula, en un punto, la dimensi\u00f3n espacio-temporal y establece la escansi\u00f3n en la diacron\u00eda del trayecto: antes aqu\u00ed, despu\u00e9s all\u00e1. Es dentro de este marco que podemos pensar la funci\u00f3n de una puerta, la que introduce una discontinuidad, la que separa dos registros a partir de la apertura que encarna un corte. Lacan, en su seminario <em>El yo en la teor\u00eda de Freud y en la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica<\/em> <em>\u00a0\u00a0<\/em>nos dice que solemos pasar por una puerta sin darnos cuenta y, en este sentido, la puerta no cumple la misma funci\u00f3n instrumental que la ventana: \u201cLa puerta es, por naturaleza, del orden simb\u00f3lico, y se abre a algo que no sabemos demasiado si es lo real o lo imaginario, pero que es uno de los dos\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Lacan aludi\u00f3 al objeto puerta como el s\u00edmbolo por excelencia, \u201caquel en el cual siempre se reconocer\u00e1 el paso del hombre a alguna parte, por la cruz que ella traza, entrecruzando el acceso y el cierre\u2026\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Tal como lo evoca la c\u00e9lebre frase de Neil Armstrong al pisar la luna: \u201c\u00a1un peque\u00f1o paso para el hombre, un gran paso para la humanidad!\u201d, a la que habr\u00eda que a\u00f1adirle, eso s\u00ed, que antes se abri\u00f3 la puerta que lo permiti\u00f3, as\u00ed sea con la m\u00e1xima sofisticaci\u00f3n con la que imaginamos la puerta de un cohete. Es decir, el paso requiere de ese intervalo, de ese corte que produce la puerta en su movimiento de apertura y cierre. Por ello podemos decir que a cada puerta le corre su hilo de Rubic\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, a diferencia del Dios que se hace puerta y que seg\u00fan San Juan proclama: \u201cYo soy la puerta; el que por mi entrare ser\u00e1 salvo\u201d \u2012met\u00e1fora que delimita y diferencia el conjunto de los que entrar\u00edan y obtendr\u00edan la salvaci\u00f3n, del conjunto de los excluidos de ella\u2012, Lacan introduce otra pregunta: \u201cSi perforan una puerta, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el interior y d\u00f3nde el exterior?\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. De esta manera, destaca que el objeto puerta establece en s\u00ed mismo una topolog\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la delimitaci\u00f3n del adentro y del afuera; algo que podemos aprehender, por ejemplo, de los testimonios de algunos sujetos autistas para quienes la experiencia con el objeto puerta no parte de la consideraci\u00f3n del s\u00edmbolo, sino m\u00e1s bien del signo, bajo el peso de lo real. Ciertamente, la posibilidad de consentir a alguna alternancia que rompe un continuo y establece fronteras es ya una conquista subjetiva. En su libro <em>Atravesando las puertas del autismo<\/em>, Temple Grandin<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> testimonia del terror que le causaba atravesar la puerta de vidrio de un supermercado (de las que se abren y cierran con sensores). Nos dice que cuando se <em>enfrentaba <\/em>con ella se sent\u00eda enferma: \u201cMe temblaban las piernas, mi frente se cubr\u00eda de sudor y sent\u00eda el est\u00f3mago revuelto. Me apresuraba a pasar por la puerta, con la esperanza de que mi creciente malestar se desvaneciera, pero no suced\u00eda as\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Esa puerta percibida por Grandin como pesadamente \u201cnotoria\u201d, le planteaba el horror de tener que cruzarla en los dos segundos que tomaba pasar por ella. Un corte, un vac\u00edo que parec\u00eda trag\u00e1rsela sin asidero alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cierto sentido, cuando aludimos a la experiencia anal\u00edtica, podemos decir que, el v\u00e9rtigo de esta topolog\u00eda que excluye la vivencia de adentro y afuera, tambi\u00e9n se percibe. Primeramente, la puerta a atravesar es la de la consulta del analista. No es la puerta de vidrio descrita por Temple Grandin; la del analista no es transparente y se espera que \u00e9l mismo la abra. El paso por dar a trav\u00e9s de ella no es sin angustia; porque, despu\u00e9s de todo, \u201c\u00bfQu\u00e9 esperamos cada vez que se levanta el tel\u00f3n, sino ese breve momento de angustia? Ese que pronto se apaga&#8230; pero que nunca falta en el momento de los tres golpes y del tel\u00f3n que se alza\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. As\u00ed que, una vez que se rearma la escena anal\u00edtica, en cada ocasi\u00f3n, se elide ese punto que circunscribe el paso a otra cosa, ese instante mismo en que se cruza el umbral. Una vez all\u00ed, instalada la transferencia, esa puerta va m\u00e1s all\u00e1 del elemento determinador de la diferencia entre interior y exterior porque, ella misma en su cruce hace parte de la experiencia como tal. La paradoja consiste en que no es seguro que, cruzando el umbral de una puerta, se est\u00e9 en otro lugar; m\u00e1s a\u00fan, cada pasaje por la puerta se repetir\u00e1 una y otra vez, pero es claro, en cada ocasi\u00f3n, no se trata de la misma. As\u00ed lo dice el poeta: \u201cPregunt\u00e9 a la tarde de abril que mor\u00eda: \u2012 \u00bfAl fin la alegr\u00eda se acerca a mi casa? La tarde de abril sonri\u00f3: \u2012La alegr\u00eda pas\u00f3 por tu puerta\u2012 y luego, sombr\u00eda: \u2012Pas\u00f3 por tu puerta. Dos veces no pasa\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cura anal\u00edtica, un sujeto evidencia que existen no pocos momentos que dan la sensaci\u00f3n de movimiento, de cambio, de desplazamiento, de avance. No necesariamente bajo la figura del atravesamiento, o s\u00ed; en todo caso, se trata de la sensaci\u00f3n de llegar a un nuevo lugar desde el cual se habla. Por ejemplo, para Lacan, empezar un an\u00e1lisis requiere de una cierta implicaci\u00f3n del paciente en sus dichos, en su posici\u00f3n respecto del goce que se desprende de su decir, es a esto a lo que llam\u00f3 rectificaci\u00f3n subjetiva. En este sentido, el sujeto encuentra la novedad de lo que emerge como otro lugar para \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Miller, la entrada en an\u00e1lisis implica un atravesamiento del fantasma, condici\u00f3n para que se produzca la precipitaci\u00f3n del s\u00edntoma<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. De esta manera, opone a la dial\u00e9ctica del deseo la fijeza del fantasma<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Pues bien, digamos que hay diversidad de puertas fabricadas con materiales y mecanismos diferentes. Es decir, podemos pensar que no es lo mismo usar una puerta giratoria, que no brinda la percepci\u00f3n de tener un umbral, un cruce como tal, y que girando conduce al mismo lugar -podemos acercar tal movimiento a lo que acontece con el s\u00edntoma en la cura, que usar una puerta que divide el plano en dos y define la l\u00ednea de cruce, incluso a veces, con una clara indicaci\u00f3n\u2013 asimismo podemos acercar la idea de esta demarcaci\u00f3n al umbral relativo al fantasma. En todo caso, lo que s\u00ed podemos observar es que el acto de pasar, de dar un paso, instaura para el sujeto un nuevo lazo, una nueva posici\u00f3n como su agente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, ese pasaje introduce un cambio de posici\u00f3n subjetiva concerniente a un nuevo lugar. As\u00ed, el corte que implica el pasaje introduce la cuesti\u00f3n de la ubicaci\u00f3n del sujeto. En su curso <em>El lugar y el lazo<\/em>, Miller indica que el sitio tiene relaci\u00f3n con el lugar, el \u201csitio aparece enlazado a un elemento que se inscribe en \u00e9l, que puede inscribirse en \u00e9l [\u2026]. El Uno del lado del sitio y lo m\u00faltiple del lado del lugar [\u2026]. El sitio est\u00e1 involucrado en cuestiones de sustituci\u00f3n, tranquilamente bajo la forma de la sucesi\u00f3n, o de manera m\u00e1s vigorosa bajo la forma de la exclusi\u00f3n. Pero lo que perdi\u00f3 su sitio por exclusi\u00f3n conserva siempre un lazo con lo que lo sustituye\u2026\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Por ejemplo, el atleta que por cent\u00edmetros de diferencia puede ganar o perder una competencia, ubic\u00e1ndose en un determinado sitio en el lugar del podio, con una posici\u00f3n indicada: primero, segundo, tercero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller afirma que \u201cEn ocasiones peleamos por el sitio, mientras que el lugar es bastante m\u00e1s pac\u00edfico, muchos lo frecuentan, y estos incluso pueden coordinarse: hete aqu\u00ed que llega el lazo. Si estos muchos se coordinan, es posible que cada uno tenga su sitio [\u2026]. Es as\u00ed como el lugar, bien ordenado, permite distinguir una multiplicidad de sitios, y all\u00ed puede girar lo que \u00a0Lacan llamaba discurso, donde se articulan sitios y elementos\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como sucede en aquel juego, en el que un grupo de personas danzan al son de un ritmo alrededor de unas sillas (siempre el n\u00famero de personas es superior al n\u00famero de sillas o, lo que es lo mismo, hay una silla menos respecto al n\u00famero de personas). Una vez que la m\u00fasica se detiene cada uno debe ocupar su silla y pierde quien se quede sin sitio para sentarse y as\u00ed sucesivamente hasta que, al final, quedan dos personas y una sola silla, el sitio del ganador lo ocupa quien se siente en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez, la verdadera cuesti\u00f3n que implica el pasaje a trav\u00e9s de una puerta es la de ocupar un nuevo sitio para instituir un nuevo lugar o, como dice Miller, hacerle sitio al lugar. Pero, a diferencia de la primera, una \u00faltima puerta en la experiencia debe parecerse m\u00e1s a un trampantojo, esa ilusi\u00f3n \u00f3ptica usada en la arquitectura: un paisaje pintado en una superficie que simula una imagen real, una ventana que no da a ver nada, unas escaleras que no conducen a ninguna parte. Esa puerta que no tendr\u00e1 llave, ni interior, ni exterior, ni umbral; m\u00e1s a\u00fan, y principalmente, no habr\u00e1 Otro que la abra.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Lacan, J., (1954-1955) <em>El seminario<\/em>, <em>libro 2<\/em>, <em>El yo en la teor\u00eda de Freud y en la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 1988, pp. 445-446.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Grandin, T., <em>Atravesando las puertas del autismo<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Lacan, J., (1962-1963) <em>El seminario<\/em>, <em>libro 10<\/em>, <em>La angustia<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2006, p. 86.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Machado, A., \u201cEra una ma\u00f1ana y abril sonre\u00eda\u201d, <em>Poes\u00edas completas<\/em>, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2022.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Miller, J-A., <em>D<\/em><em>el s\u00edntoma al fantasma. Y retorno<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2018, p. 13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 10.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Miller, J.-A., <em>E<\/em><em>l lugar y el lazo<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2013, p. 11.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":3378,"menu_order":32,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"portfolio_category":[153,147],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/3376"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3376"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/3376\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3385,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/3376\/revisions\/3385"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3376"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=3376"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=3376"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xi\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=3376"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}