{"id":2406,"date":"2025-03-24T12:06:13","date_gmt":"2025-03-24T15:06:13","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=2406"},"modified":"2025-03-24T15:01:22","modified_gmt":"2025-03-24T18:01:22","slug":"aprender-a-hablar-con-eso1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/aprender-a-hablar-con-eso1\/","title":{"rendered":"Aprender a hablar con eso<sup>[1]<\/sup>"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\">[vc_row][vc_column][vc_column_text css=\u00bb\u00bb]<em>por Irene Kuperwajs<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Hablar con el Trauma<\/strong> <\/em><\/p>\n<p>Del precioso argumento presentado por Fernanda Otoni tomo una primera perspectiva: Hablar con el ni\u00f1o es hablar con el trauma.<\/p>\n<p>En 1899 Freud le escribe a Fliess: <em>\u201cA la pregunta por lo que ocurri\u00f3 en la primera infancia, la respuesta reza: Nada, pero hab\u00eda ah\u00ed un germen de moci\u00f3n sexual\u2026\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> <\/em>Esa \u201cnada\u201d que Freud menciona evoca el agujero de la existencia planteado por Lacan junto al germen del \u201cgoce que hay\u201d, que ser\u00e1 le\u00eddo en el an\u00e1lisis como un \u201cacontecimiento de cuerpo\u201d .<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis orientado por lo real, se trata de captar el factor infantil, causa de lo que somos y fundamento de nuestro inconsciente. Hablar con el trauma es hacer hablar al cuerpo pulsional y al inconsciente hecho de lalengua. El ser hablante, como la ara\u00f1a, teje su tela desde esa opacidad.<\/p>\n<p><em>Lalengua<\/em>, constituida por esos ruidos que transmiten el deseo y el goce del Otro, nos ba\u00f1a desde que nacemos y afecta el cuerpo. Lacan afirma que \u201cla producci\u00f3n de un cuerpo nuevo de hablante es efecto de la transmisi\u00f3n de un malentendido\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> pero se necesita un deseo que no sea an\u00f3nimo para esa transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Intentamos atrapar esa palabra o frase sin sentido dicha por el Otro, escuchada contingentemente en la infancia. Experimentado en el cuerpo como un exceso innombrable y fuera de sentido, ese encuentro con lo real sin ley produce lo que Lacan llama <em>troumatismo<\/em>, agujero estructural ante el cual cada uno inventa lo que puede para responder. Lacan nombrar\u00e1 a la invenci\u00f3n m\u00e1s singular producida en el an\u00e1lisis, <em>sinthome. <\/em><\/p>\n<p>Este exceso deja sus marcas significantes as\u00ed como la fijaci\u00f3n a un goce imposible de decir que comanda la repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>En este aspecto conviene distinguir en el \u201cestatus del trauma\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> lo \u201cvivido como\u201d del lado de la historia y del sentido, la diacron\u00eda, y lo que aparece como el \u201ccolmo de sentido\u201d que resta enigm\u00e1tico y es puro agujero, del lado de la sincron\u00eda. \u201cNo hay relaci\u00f3n sexual\u201d implica que siempre habr\u00e1 trauma, porque la sexualidad hace agujero en lo simb\u00f3lico y no resta m\u00e1s que el lenguaje para arreglarnos con eso que dejar\u00e1 huellas.<\/p>\n<p>H.Cid ,colega de la ELP, cont\u00f3 en uno de sus testimonios un acontecimiento infantil de sus 13 meses que oye relatar una y mil veces a su familia mientras se part\u00edan de risa, excepto \u00e9l. El asunto giraba alrededor de su destete, que preocupaba a todos. \u201cSe le ocurri\u00f3 entonces a alguien la genial idea de meter bajo el sujetador de la madre un monito de peluche. En el momento en el que el ni\u00f1o se dispon\u00eda a tomar su parte del preciado seno materno, se le aparece el mono de peluche, y todo pas\u00f3 como si en el lugar del mono hubiera un resorte, pues el ni\u00f1o sali\u00f3 pitando a todo trapo en direcci\u00f3n contraria al pecho materno.\u201d El ni\u00f1o a partir de aqu\u00e9l momento no pidi\u00f3 ya m\u00e1s de mamar y jam\u00e1s hizo ninguna referencia a aqu\u00e9l incidente. El trabajo anal\u00edtico le permite localizar el goce implicado en esa escena que impacta el cuerpo y que ser\u00e1 el nudo de la ficci\u00f3n del fantasma y del s\u00edntoma anal\u00edtico. Por un lado, ser objeto de la risa del padre, y por otro, devela casi al final del an\u00e1lisis la mirada del Otro que aparece justamente en ese momento del trauma. \u201cLa mirada vac\u00eda del mono de peluche que se desplaza a la mirada vigilante de la abuela que sin duda estaba detr\u00e1s de la madre. Entre la mirada vac\u00eda y la mirada fulminante, la mirada de la madre que cae junto al objeto oral perdido ya para siempre\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Hay que hablar con el ni\u00f1o para saber qu\u00e9 lugar ocupamos en el deseo y el goce de nuestros padres. Freud llam\u00f3 \u201cneurosis infantil\u201d a la manera en que el sujeto se las arregl\u00f3 en su infancia para tratar ese encuentro traum\u00e1tico. El ni\u00f1o porta una versi\u00f3n familiar de lalengua que hace suya y responde a ese agujero con las teor\u00edas sexuales infantiles, el s\u00edntoma, el fantasma, sue\u00f1os, mentiras, ficciones que arman una versi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre los sexos, verdad mentirosa que ense\u00f1a que \u201clo real miente\u201d para hacerle frente al acontecimiento de su existencia. A ese hueso de lo real apunta la experiencia anal\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 del significante, del automat\u00f3n, de las ficciones, pero no sin ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Hablar de Eso de lo que no se puede hablar<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sabemos que el problema de Lacan es articular dos elementos heterog\u00e9neos, el significante y el goce. El objeto <em>a,<\/em> que es su invento, sigue la pista del \u201cexcedente sexual\u201d freudiano y tanto en su funci\u00f3n de causa como de resto designa eso no significante. Escribe lo particular del goce de cada quien en la f\u00f3rmula del fantasma como objeto plus de gozar. Lacan lo destaca en el \u201969 como \u201c\u00e9xtimo\u201d en relaci\u00f3n al sujeto como efecto del significante y determina una funci\u00f3n de borde que como la cl\u00ednica lo ejemplifica puede \u201cfuncionar como un lugar de captura de goce\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> tanto en su cara imaginaria como en su cara real.<\/p>\n<p>En su curso \u201cCausa y consentimento\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Miller desarrolla una paradoja que ilumina lo que nos interesa investigar para este XII Enapol. Captamos la presencia del objeto <em>a, <\/em>inconmensurable respecto del significante, a partir de la impotencia para hablar de \u00e9l. Esta impotencia le da cierta medida al objeto desde la palabra. Se\u00f1ala que en un an\u00e1lisis se avanza en direcci\u00f3n a <em>eso<\/em> de lo cual no podemos hablar. Indicaci\u00f3n cl\u00ednica preciosa que toma al<em> a<\/em> como br\u00fajula y apunta a cernir los modos en los que esta impotencia se puede presentar en la cura, advertidos del l\u00edmite de lo simb\u00f3lico que encontramos en la experiencia. Introduce adem\u00e1s la operaci\u00f3n del analista que extrae una parte de ese goce y orienta el pasaje de esa impotencia a lo \u201cimposible\u201d, porque no hay la palabra justa.<\/p>\n<p>Samanta Schweblin, escritora argentina<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, cuenta en una entrevista que a los 12 a\u00f1os dej\u00f3 de hablar, no porque tuviera un problema en sus cuerdas vocales sino porque \u201cla superaba la enorme diferencia\u00a0entre lo que ella quer\u00eda decir y lo que entend\u00eda la gente\u201d.\u00a0 \u201cA m\u00ed me frustraba mucho el lenguaje\u201d relata a la BBC. Concluye diciendo que la literatura le dio la oportunidad de \u201cpoder manipular el lenguaje con una pinza casi cient\u00edfica, aunque tome d\u00edas, meses, a\u00f1os para decir exactamente lo que quiero decir\u201d. Ilustra as\u00ed lo insoportable que era para ella la ausencia de relaci\u00f3n sexual y el arreglo que encuentra en la escritura para poder hacer con eso.<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis ese ese goce tiende a condensarse, contraerse, densificarse, hasta que ya no es posible reducirlo m\u00e1s. Siempre hay un resto.<\/p>\n<p>Freud se\u00f1al\u00f3 que del fantasma fundamental no se quiere hablar, es inconfesable, y se refiri\u00f3 a la \u201cconstrucci\u00f3n\u201d del fantasma, que Miller propone ac\u00e1 como una \u201cconstrucci\u00f3n del objeto <em>a\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. <\/em>Constatamos en la experiencia, como tambi\u00e9n en lo que los testimonios de pase nos ense\u00f1an, que cuando eso se logra hay una reducci\u00f3n y un nuevo ordenamiento l\u00f3gico del caso. El analizante decide ir m\u00e1s all\u00e1, pero no es una apuesta sencilla, las defensas se erigen como gigantes. Podemos reconocer diversas manifestaciones cl\u00ednicas de ese \u201cde m\u00e1s\u201d que hace agujero y dificulta este hablar de <em>eso <\/em>en la cura.<\/p>\n<p>Para algunos analizantes la invasi\u00f3n de angustia es insoportable y muy dif\u00edcil de regular. A veces\u00a0 se limita durante el an\u00e1lisis cuando se capta una conexi\u00f3n entre una causa significante y la irrupci\u00f3n de angustia. En otros, la angustia impide pronunciar una palabra y los conduce al pasaje al acto o al acting-out. En el final, para algunos otros hay angustia al perder la angustia que los acompa\u00f1\u00f3 una vida, lo que pone de manifiesto las sutilezas de nuestra cl\u00ednica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recibimos sujetos con reticencia que se excusan de no hablar presentando as\u00ed el objeto <em>a<\/em> transparente, pero a veces la reticencia habla de un abismo del que el sujeto se defiende, es un mutismo extendido a todo. Hay mutismos selectivos, discretos, en los que el callar sintom\u00e1tico tapona y vela,\u00a0 o los que dicen de un acontecimiento que arrasa al sujeto. Recordemos el mutismo \u201caterrado\u201d con el que Lacan se refiere a la escena del dedo cortado del Hombre de los Lobos, \u00edndice de este real. O el silencio del autista, ese No al Otro del lenguaje amenazante soportado en la forclusi\u00f3n del agujero que intenta acallar el ruido de lalengua. Por otro lado, hay sujetos verborr\u00e1gicos que portan el goce de no parar de hablar e intentan as\u00ed hacerle creer al otro que lo \u201cdicen todo\u201d.<\/p>\n<p>Al dar algunas vueltas m\u00e1s se revela en la experiencia que se trata del \u201csujeto mismo en su ser de \u201ceso\u201d(\u00e7a):no eres sino aquel a quien hablas. No eres sino eso de lo que no puedes hablar.\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>\u00a0 Lacan lo dice as\u00ed \u201c..esta (a) desde el an\u00e1lisis, son ustedes mismos\u2026 en el an\u00e1lisis se parte del ni\u00f1o\u2026\u00a8 <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> El primer estatuto del ni\u00f1o es ser objeto causa del deseo de sus padres, salvo cuando es desecho. Por eso decimos que \u201cdonde sea que se instale el discurso anal\u00edtico, encontraremos al ni\u00f1o como su agente\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. El \u201csujeto como respuesta de lo real\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>en tanto discontinuidad, en su ser de objeto, brota de ese agujero como defensa. El analista hace semblante de <em>a <\/em>en la transferencia, encarna <em>eso<\/em> que soy, y hace hablar a ese <em>goce <\/em>que solo se cuestiona ,se evoca o elabora a partir de un semblante. Hacia eso de lo que no se puede hablar y lo que no se quiere saber orientamos el an\u00e1lisis, advertidos de que siempre habr\u00e1 una opacidad ilegible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Aprender a hablar con eso<\/strong> <\/em><\/p>\n<p>Hablar en an\u00e1lisis es una experiencia diferente a todas, el dispositivo anal\u00edtico propone a quien consulta \u201chablar de todo lo que se le ocurra\u201d a un extra\u00f1o llamado \u201canalista\u201d, nos dirigimos a quien escucha. No se habla de cualquier manera, se habla en lalengua propia, esa \u201cque se crea al hablar\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>Convocamos a esa \u201cconexi\u00f3n-palabra\u201d planteada por Freud y sus resonancias, para pasar del Yo-no-quiero-saber-nada-de-eso a soportar la propia enunciaci\u00f3n y alcanzar el \u201cbien decir\u201d. Enunciaci\u00f3n anudada al real de cada parl\u00eatre.<\/p>\n<p>Lejos de una intenci\u00f3n consciente del analizante de decir algo, se trata m\u00e1s bien de que los sonidos emitidos se escriban y se lean de otro modo que como lo han querido los otros. Si el sujeto se oye hablar, hay chances de que surja un decir.<\/p>\n<p>Es de alguna manera \u201chablarse a s\u00ed mismo hasta acceder al autismo de su discurso\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Para aprender a hablar entonces, \u00a1hace falta tiempo! Pero ojo, el analista tambi\u00e9n tiene que aprender a \u201chablar la lengua del Otro\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> que al inicio es extranjera, para por medio de la interpretaci\u00f3n apuntar a la causa del deseo y hacer vibrar el goce que se mantiene encerrado.<\/p>\n<p>Lacan nos ense\u00f1a que \u201caprender a hablar tiene consecuencias, y estas consecuencias son lo que llamamos el <em>sinthome\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a><\/em><\/p>\n<p>Entre el padre y lo peor, el analista elige lo peor, que es el goce, el objeto <em>a<\/em>. El analista hace semblante de objeto, se cuida de no realizarlo en lo real, y \u201csolo opera a condici\u00f3n de responder \u00e9l mismo a la estructura de lo extra\u00f1o \u2026para perturbar la defensa\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. En esta perspectiva, hablar con el ni\u00f1o es desfamiliarizarlo, ya que no hacemos m\u00e1s que hablar de nuestra familia particular, por eso uno siempre se analiza como hijo. Hablamos del lugar de inscripci\u00f3n de la vida en una historia, de nuestra existencia subjetiva prendida del Otro que nos antecede. Hablamos como hijos, hijos de un malentendido, hijos de un trauma que deja en el ni\u00f1o un resto escrito, una marca indeleble.<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo XII Enapol ser\u00e1 la oportunidad de conversar acerca de \u00bfC\u00f3mo hacemos hablar a los analizantes con \u00a8eso\u00a8 en el an\u00e1lisis? \u00bfQu\u00e9 consecuencias extraemos los psicoanalistas de O.L al hacer hablar al ni\u00f1o, hoy?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Texto presentado en la Introducci\u00f3n al tema del XII ENAPOL: Hablar con el ni\u00f1o, el 17\/03\/25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Directora Adjunta de la Escuela de la Orientaci\u00f3n Lacaniana, miembro de la AMP y integrante del Comit\u00e9 Director del XII ENAPOL.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Freud, S., \u201cFragmentos de la correspondencia con Fliess 1950 (1892-99)\u201d, Obras Completas, Tomo I, pp. .318-319, Bs. As.: Amorrortu<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Lacan J., El Malentendido, \u201cEn los confines del seminario\u201d, Paidos,p.81, BsAs<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Miller J-A, Causa y consentimiento, p.149<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Cid H, El Trauma y su ficci\u00f3n, Intervenci\u00f3n como AE de la EEP, Jornadas del CEREDA, Toulouse,2000<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Lacan J., El seminario 16, Paid\u00f3s, Bs As, p.227<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Miller J-A, Causa y Consentimiento, Cap. 12 \u201cEl resto de un an\u00e1lisis\u201d, Paid\u00f3s, BsAs, p.214,<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias\/2015\/10\/151026_hay_festival_entrevista_argentina_samanta_schweblin\">https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias\/2015\/10\/151026_hay_festival_entrevista_argentina_samanta_schweblin<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Ibid\u00a0 p.214<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Ibid\u00a0 p.216<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Lacan J., El seminario 14, La l\u00f3gica del fantasma, Paid\u00f3s, BsAs, p.348<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Otoni F., Argumento XII Enapol<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Miller J-A., Respuestas de lo real, Paid\u00f3s, BsAs, p.56<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Miller J-A., El ultim\u00edsimo Lacan, Paid\u00f3s, BsAs,,p.86.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Ibid.,p163<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Miller J-A., Sutilezas analiticas, Paid\u00f3s, BsAs, p.57,BsAs,<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Miller, El ultim\u00edsimo,Paidos, BsAs, p 190<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Laurent E., La extracci\u00f3n del objeto a, Conferencia en B.Horizonte en ocasi\u00f3n del Tercer Encuentro Americano del CF,el 4-08-2007 , publicada en\u00a0 Rev.Colof\u00f3n 28, BsAs, abril 2008[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"vcex-spacing wpex-w-100 wpex-clear\" style=\"height:15px;\"><\/div><a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/03\/Aprender-a-hablar-con-eso-Irene-Kuperwajs.pdf\" class=\"vcex-button theme-button inline\"><span class=\"vcex-button-inner theme-button-inner wpex-flex wpex-flex-wrap wpex-items-center wpex-justify-center\">DOWNLOAD PDF<span class=\"vcex-button-icon vcex-icon-wrap theme-button-icon-right\"><span class=\"wpex-icon\" aria-hidden=\"true\"><svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\"><path d=\"M64 464l48 0 0 48-48 0c-35.3 0-64-28.7-64-64L0 64C0 28.7 28.7 0 64 0L229.5 0c17 0 33.3 6.7 45.3 18.7l90.5 90.5c12 12 18.7 28.3 18.7 45.3L384 304l-48 0 0-144-80 0c-17.7 0-32-14.3-32-32l0-80L64 48c-8.8 0-16 7.2-16 16l0 384c0 8.8 7.2 16 16 16zM176 352l32 0c30.9 0 56 25.1 56 56s-25.1 56-56 56l-16 0 0 32c0 8.8-7.2 16-16 16s-16-7.2-16-16l0-48 0-80c0-8.8 7.2-16 16-16zm32 80c13.3 0 24-10.7 24-24s-10.7-24-24-24l-16 0 0 48 16 0zm96-80l32 0c26.5 0 48 21.5 48 48l0 64c0 26.5-21.5 48-48 48l-32 0c-8.8 0-16-7.2-16-16l0-128c0-8.8 7.2-16 16-16zm32 128c8.8 0 16-7.2 16-16l0-64c0-8.8-7.2-16-16-16l-16 0 0 96 16 0zm80-112c0-8.8 7.2-16 16-16l48 0c8.8 0 16 7.2 16 16s-7.2 16-16 16l-32 0 0 32 32 0c8.8 0 16 7.2 16 16s-7.2 16-16 16l-32 0 0 48c0 8.8-7.2 16-16 16s-16-7.2-16-16l0-64 0-64z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a> [\/vc_column][\/vc_row]\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text css=\u00bb\u00bb]por Irene Kuperwajs[2] \u00a0 Hablar con el Trauma Del precioso argumento presentado por Fernanda Otoni tomo una primera perspectiva: Hablar con el ni\u00f1o es hablar con el trauma. En 1899 Freud le escribe a Fliess: \u201cA la pregunta por lo que ocurri\u00f3 en la primera infancia, la respuesta reza: Nada, pero hab\u00eda ah\u00ed un&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[90],"tags":[],"post_series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2406"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2406"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2406\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2434,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2406\/revisions\/2434"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2406"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=2406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}