{"id":5187,"date":"2025-06-02T17:17:39","date_gmt":"2025-06-02T20:17:39","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=5187"},"modified":"2025-06-02T21:24:37","modified_gmt":"2025-06-03T00:24:37","slug":"la-magnifica-desolacion-y-la-encarnacion-del-corte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/la-magnifica-desolacion-y-la-encarnacion-del-corte\/","title":{"rendered":"LA MAGNI\u0301FICA DESOLACIO\u0301N Y LA ENCARNACIO\u0301N DEL CORTE"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ram Mandil &#8211; <\/strong><strong>EBP\/AMP<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_5188\" aria-describedby=\"caption-attachment-5188\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5188\" src=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2.jpg 986w, https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2-300x131.jpg 300w, https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2-768x334.jpg 768w, https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2-500x218.jpg 500w, https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem2-700x305.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5188\" class=\"wp-caption-text\">Foto: NASA. Cr\u00e9dito de la digitalizaci\u00f3n: NASA Johnson\/Kipp Teague<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El episodio es poco conocido. Instantes antes de hacer el primer aterrizaje en la Luna, una alarma suena en la computadora del M\u00f3dulo Lunar: el enigm\u00e1tico \u201cc\u00f3digo 1202\u201d, indicando sobrecarga de datos en el sistema. Ni los astronautas a bordo, Neil Armstrong y Edwin \u201cBuzz\u201d Aldrin, ni el centro de control en Houston conoc\u00edan las causas. Tensi\u00f3n, seguida de la verificaci\u00f3n de todos los par\u00e1metros para fundamentar la decisi\u00f3n: GO o ABORT STAGE. Aun sin saber exactamente la causa, Houston da su veredicto: \u201cOptamos por el GO\u201d. Los an\u00e1lisis indicaban que se trataba de un \u201criesgo aceptable\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, \u201cBuzz\u201d Aldrin, en su libro <em>Magnificient Desolation: the long journey home from the Moon<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"><sup><strong>[i]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>, aclara el motivo de la sobrecarga de datos en la computadora de a bordo durante el descenso a la Luna: \u201c<em>En alg\u00fan momento, despu\u00e9s que Eagle<\/em> [el M\u00f3dulo Lunar]<em> se separ\u00f3 de Columbia <\/em>[la nave nodriza], <em>yo deber\u00eda haber apagado el<\/em> <em>\u00b4radar de rendez-vous\u00b4 <\/em>[el radar que permite el acoplamiento de vuelta a la nave nodriza para el regreso desde la superficie lunar] <em>pero opt\u00e9 por no hacerlo<\/em> (&#8230;) y <em>directamente lo dej\u00e9 encendido<\/em>.\u201d Justificaci\u00f3n: \u201c<em>Quer\u00eda una medida de seguridad en caso que tuvi\u00e9ramos que realizar un ascenso r\u00e1pido, alej\u00e1ndonos de la superficie de la Luna y regresando al espacio para alcanzar a Mike Collins y al Columbia, nuestro transporte de regreso a casa<\/em>\u201d. Lo que lo lleva a reconocer que \u201c<em>en realidad, no ten\u00edamos idea de que las computadoras no podr\u00edan procesar simult\u00e1neamente la informaci\u00f3n del \u2018radar de rendez-vous\u2019 y del \u2018radar de aterrizaje<\/em>\u201d<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie, excepto Buzz Aldrin, podr\u00eda haber sospechado que el \u00e9xito de la misi\u00f3n implicaba una cuesti\u00f3n subjetiva frente a la idea de separaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una separaci\u00f3n de tipo especial, que puede leerse a partir de las tesis de Lacan acerca del destete (<em>l<\/em><em>e sevrage<\/em>). El destete, entendido como \u201cregulaci\u00f3n de una funci\u00f3n social\u201d, es decir, una regulaci\u00f3n cultural y no instintiva, cuya funci\u00f3n ser\u00eda suplir \u201cuna insuficiencia vital\u201d<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>. Se trata, incluso, de un momento en que \u201cuna tensi\u00f3n vital\u201d se encuentra asociada a una \u201cintenci\u00f3n mental\u201d<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>: por ejemplo, la de aceptar y\/o rechazar el destete. Como \u201cfijaci\u00f3n\u201d, el destete marca, de modo permanente, \u201cla relaci\u00f3n biol\u00f3gica que interrumpe\u201d<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\"><sup>[v]<\/sup><\/a>. Por extensi\u00f3n, el nacimiento tambi\u00e9n es comprendido en la perspectiva de un destete: aquel que \u201csepara al ni\u00f1o de la matriz, separaci\u00f3n prematura de la que proviene un malestar\u201d<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a>. Es de aqu\u00ed que, para Lacan, provienen las \u201cnostalgias de la humanidad\u201d: \u201cespejismo metaf\u00edsico de la armon\u00eda universal, abismo m\u00edstico de la fusi\u00f3n afectiva, utop\u00eda social de una tutela totalitaria, surgidas todas ellas de la obsesi\u00f3n por el para\u00edso perdido anterior al nacimiento y de la m\u00e1s oscura aspiraci\u00f3n a la muerte\u201d<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas no ser\u00e1n las \u00faltimas palabras de Lacan sobre el tema. En el <em>Seminario 10: La angustia<\/em>, el <em>partenaire<\/em> del ni\u00f1o en el destete ya no ser\u00e1 la madre, sino el objeto. Es con el \u201cobjeto seccionado\u201d, separado no del organismo de la madre sino del propio ni\u00f1o, que se establece la \u201cdial\u00e9ctica del destete\u201d. La relaci\u00f3n fundamental es con ese objeto, que no garantiza un v\u00ednculo pleno con el Otro<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta dial\u00e9ctica, conviene se\u00f1alar la funci\u00f3n del corte y la emergencia del objeto cesible. El corte \u2014o, si se quiere, la mordida del significante\u2014 no se produce entre el ni\u00f1o y la madre, sino \u201cse produce entre aquello que va a convertirse en el individuo arrojado al mundo exterior y sus envolturas,\u201d sean estos la placenta o el seno.<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\"><sup>[ix]<\/sup><\/a> La \u201cangustia del destete\u201d no proviene de la falta del seno para suplir una necesidad del sujeto, sino, m\u00e1s bien, del hecho de que el ni\u00f1o debe ceder un objeto \u201cdel que pende como de una parte de si\u0301 mismo.\u201d<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\"><sup>[x]<\/sup><\/a>. En resumen: \u201cno es cierto que el ni\u00f1o sea destetado. \u00c9l <em>se<\/em> desteta. Se desprende del seno, juega.\u201d<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\"><sup>[xi]<\/sup><\/a> Del \u201cobjeto seccionado\u201d, pasamos ahora al \u201cobjeto cesible\u201d y a la satisfacci\u00f3n que acompa\u00f1a ese singular juego del <em>fort-da<\/em> mediante el soltar y volver a tomar el seno. Es por esta v\u00eda que Lacan evocar\u00e1 un \u201cdeseo de destete\u201d<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\"><sup>[xii]<\/sup><\/a>. Si no fuera posible reconocer tal deseo, \u201c\u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos concebir siquiera los hechos muy primitivos, muy primordiales en su aparici\u00f3n, de rechazo del seno, las formas primeras de la anorexia, acerca de las cuales nuestra experiencia nos ense\u00f1a a buscar enseguida sus correlaciones en el plano del Otro con may\u00fascula?\u201d<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\"><sup>[xiii]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incidencia del corte y la emergencia del objeto cesible no ocurren sin la funci\u00f3n de un borde. Conviene recordar que el acto de succi\u00f3n solo entra en funcionamiento a partir de los labios, ese borde que hace que el orificio sea operativo: \u201cQue el labio nos presente la imagen misma del borde, que sea ella misma la encarnaci\u00f3n, por as\u00ed\u0301 decir, de un corte, es como para hacemos percibir que pisamos un terreno seguro.\u201d<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\"><sup>[xiv]<\/sup><\/a>\u00bfQu\u00e9 terreno seguro ser\u00eda ese? \u00bfSe tratar\u00eda de una referencia al borde considerado como litoral, donde se enlazan el cuerpo y la lengua, el orificio corporal y la articulaci\u00f3n labial de los fonemas?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trayecto entre el impasse para ceder el objeto y la posibilidad de manejar el objeto cedible no fue recorrido sin dejar sus marcas en Buzz Aldrin. Al posar sus pies sobre la superficie lunar y mirar a su alrededor, lo \u00fanico que se le ocurre decir es: \u201c\u00a1qu\u00e9 desolaci\u00f3n magn\u00edfica!\u201d (\u201c<em>magnificent desolation\u201d<\/em>). Sin embargo, lo que m\u00e1s parece haberlo conmovido en el suelo lunar fue la huella que dejaron sus botas sobre esa superficie. Marcas indelebles de su presencia y, al mismo tiempo, de su inminente ausencia. Los surcos all\u00ed trazados no dejan de evocar la met\u00e1fora del abarrancamiento de Siberia por donde, seg\u00fan Lacan, se deposita el goce que se precipita a partir de la ruptura de los semblantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reencuentro de Buzz Aldrin con su madre, a su regreso del viaje a la Luna, ya no estaba en el horizonte. Marion Moon hab\u00eda dejado este mundo, por decisi\u00f3n propia, el a\u00f1o anterior a la misi\u00f3n espacial. A\u00f1os despu\u00e9s, en mensajes publicados en Twitter, considera la posibilidad de que haya sido el nombre de su madre lo que lo habr\u00eda conducido a la Luna, y si en ese nombre ya no estar\u00eda escrito su destino como \u201cpionero\u201d. Pero tambi\u00e9n podemos preguntarnos si, una vez que logr\u00f3 desprenderse de la nave madre, Buzz Aldrin pudo, por fin, constituir para s\u00ed un borde, al imprimir las marcas de su cuerpo en la superficie lunar y lograr el acoplamiento de lo \u201cmagn\u00edfico\u201d con lo que bien podr\u00eda haber sido una desolaci\u00f3n sin fin.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5190\" aria-describedby=\"caption-attachment-5190\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem3.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5190\" src=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem3.jpg\" alt=\"\" width=\"310\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem3.jpg 310w, https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/05\/Imagem3-300x236.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 310px) 100vw, 310px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5190\" class=\"wp-caption-text\">Foto: NASA. Cr\u00e9dito de la digitalizaci\u00f3n: NASA Johnson\/Kipp Teague<\/figcaption><\/figure>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><sup>[i]<\/sup><\/a> Aldrin, Buzz (com Ken Abraham). <em>Magnificent Desolation: The Long Journey Home from the Moon. <\/em>London: Bloomsbury Publishing PLC, 2009.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a> Ibidem, p.17.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a> Lacan, J. Los complejos familiares en la formaci\u00f3n del individuo. En: Otros escritos. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012. pp.44- 45.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a> Ibidem p. 41.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\"><sup>[v]<\/sup><\/a> Ibidem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a> Lacan, J. Los complejos familiares en la formaci\u00f3n del individuo. En: Otros escritos. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012. p. 44.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a> Ibidem, pp. 46-47.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a> Lacan, J. El Seminario, Libro 10: La angustia (1962-1963). Texto establecido por Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2007. p. p. 325. Clase del 20\/03\/1963.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\"><sup>[ix]<\/sup><\/a> Ibidem, p. 252.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\"><sup>[x]<\/sup><\/a> Ibidem, p. 338.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\"><sup>[xi]<\/sup><\/a> Ibidem, p. 354.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\"><sup>[xii]<\/sup><\/a> Ibidem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\"><sup>[xiii]<\/sup><\/a> Ibidem, pp. 354-355.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\"><sup>[xiv]<\/sup><\/a> Ibidem, p. 251.<\/span><\/p>\n<div class=\"mceTemp\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ram Mandil &#8211; EBP\/AMP El episodio es poco conocido. 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