{"id":5511,"date":"2025-06-06T10:38:44","date_gmt":"2025-06-06T13:38:44","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/no-berco-do-acorde1\/"},"modified":"2025-06-06T10:40:58","modified_gmt":"2025-06-06T13:40:58","slug":"en-la-cuna-del-acorde-despertara12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/en-la-cuna-del-acorde-despertara12\/","title":{"rendered":"En la cuna del acorde\/despertara<sup>[1][2]<\/sup>"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 13px;\">Maria Josefina Sota Fuentes<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/span><\/p>\n<p>Quiero empezar agradeciendo al Bureau de la FAPOL y a las organizadoras responsables del XII ENAPOL por esta invitaci\u00f3n. Comenzar\u00e9 por el punto de partida del inspirado argumento de Fernanda Otoni<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>: \u201cArrancamos desde all\u00ed, \u00a1del deseo de hacer hablar eso que habla en cada uno! \u00a0[\u2026] Pero \u00bfc\u00f3mo hacer hablar en el ENAPOL esa lengua imperfecta que se habla en el an\u00e1lisis?\u201d La v\u00eda encontrada fue \u201chablar con el ni\u00f1o, porque no se hace otra cosa en un an\u00e1lisis que hacer hablar al ni\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Desde el inicio, me pareci\u00f3 importante subrayar que, en un an\u00e1lisis, hablamos y hacemos hablar al ni\u00f1o que nos habita, partiendo de una concepci\u00f3n del lenguaje muy precisa, que atraviesa la ense\u00f1anza de Lacan. Desde el lenguaje que crea y da sentido a la vida y al mundo del ser hablante, hasta llegar a su hueso, a la letra muda que toma cuerpo, y a la materia sonora de la <em>lalengua,<\/em> que puede fascinar y producir grandes alegr\u00edas, pero que es fundamentalmente extra\u00f1a, ilegible, impregnada de gritos y silencios, ruidos y tumulto.<\/p>\n<p>Ocurre que el \u201calfabeto se enfurece\u201d, tal como lo muestran los artistas pl\u00e1sticos Le\u00f3n Ferrari y Mira Schendel en obras que abordan \u201cuna visi\u00f3n mucho m\u00e1s compleja y enriquecedora del lenguaje\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, seg\u00fan la curadur\u00eda, cuando este es concebido como materia encarnada, dando voz, en lo singular, al elocuente \u201ccuerpo mudo del lenguaje\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed al furor de la lengua, al mutismo de la palabra cuando \u00e9sta ya no comunica nada y hace temblar los sentidos fijos y los sue\u00f1os de una verdad sedentaria, lo que termin\u00f3 por sacudir todo el edificio conceptual de la ense\u00f1anza de Lacan. En efecto, <em>lalengua<\/em>, irrumpiendo en un equ\u00edvoco, desarm\u00f3 los cimientos del concepto de lenguaje y condujo a lo que Miller llam\u00f3 la <em>ultim\u00edsima<\/em> ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>En \u201cLa funci\u00f3n y el campo de la palabra y del lenguaje\u201d, en 1953 Lacan ya hab\u00eda puesto al rev\u00e9s el psicoan\u00e1lisis practicado por los posfreudianos, con el fin de consolidar las bases simb\u00f3licas de la operaci\u00f3n anal\u00edtica, regida por las leyes del lenguaje, y as\u00ed extraerla de los desv\u00edos de la obscenidad imaginaria. Hicieron falta suelo firme y un eterno retorno a la raz\u00f3n desde Freud para establecer los fundamentos del inconsciente estructurado como un lenguaje, en la instancia que toma la palabra al pie de la letra.<\/p>\n<p>Pero Lacan supo extraer de los poderes de la palabra algo distinto de lo que el legado estructuralista hab\u00eda aportado en t\u00e9rminos de simbolizaci\u00f3n y de la intenci\u00f3n de un querer-decir en la comunicaci\u00f3n. Ya hab\u00edamos aprendido con Lacan que el significante es ese tesoro creacionista que crea y organiza un mundo, y que el inconsciente, como discurso del Otro, le habla al ni\u00f1o mucho antes de su llegada, otorg\u00e1ndole un lugar y un destino en el deseo del Otro.<\/p>\n<p>Sin embargo, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, Lacan vuelve del rev\u00e9s sus propias tesis para subrayar, en \u201cEl atolondradicho\u201d, en el equ\u00edvoco de sus proposiciones, la \u201cficci\u00f3n y canto de la palabra\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, evocando entonces la \u201cpotencia musical\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> de la palabra en el campo de la <em>lalengua<\/em>, fuera del sentido y enigm\u00e1tica, deconstruyendo el campo del lenguaje que produce sentido al operar seg\u00fan las leyes del significante. Se destaca el aspecto ficcional que resulta de esta operaci\u00f3n de incidencia de las palabras sobre los cuerpos, concebida entonces por Lacan a partir del concepto de <em>lalengua<\/em>, poniendo en juego el propio \u201cequ\u00edvoco de la palabra\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> que marca el cuerpo. Este es permeable a lo que se transmite a trav\u00e9s de la musicalidad de la <em>lalengua<\/em> llamada materna, presente en el canto de la palabra incluso antes de que el ni\u00f1o entre en el dominio de la lengua com\u00fan.<\/p>\n<p>El encuentro de la <em>lalengua<\/em> con el cuerpo del ni\u00f1o deja marcas inolvidables. En efecto, del primer amor nunca se olvida, si es que es posible olvidar alg\u00fan amor. \u201cUn golpe de tu dedo sobre el tambor descarga todos los sentidos y comienza la nueva armon\u00eda\u201d, cantan las voces infantiles en los versos con los que Rimbaud anuncia la llegada de un \u201cnuevo amor\u201d. Con ellos, Lacan<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> entrega la f\u00f3rmula del acto que instaura el discurso anal\u00edtico. Hace falta un golpe sobre el tambor para que la palabra, en su \u201csustancia sonora\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>, en su \u201cpotencia musical\u201d, reverbere en la materia corp\u00f3rea: la <em>lalengua<\/em>, explorada especialmente en la m\u00fasica<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> y en la poes\u00eda<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, pero tambi\u00e9n en la propia interpretaci\u00f3n del analista. Seg\u00fan Lacan: \u201cUn psicoanalista puede hacer sonar otra cosa que el sentido. El sentido, es lo que resuena con la ayuda del significante. Pero lo que resuena, eso no llega lejos, es m\u00e1s bien flojo. El sentido, eso tapona. Pero con la ayuda de lo que se llama la escritura po\u00e9tica, \u2013a\u00f1ade\u2013 ustedes pueden tener la dimensi\u00f3n de lo que podr\u00eda ser la interpretaci\u00f3n anal\u00edtica.\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Se trata de captar el alcance del decir del analista fuera del sentido, implicando la resonancia del cuerpo de la palabra cantada, como en la poes\u00eda china, que nos da la sensaci\u00f3n de que \u201cno se est\u00e1 reducido a eso\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>, al determinismo del dicho o de una marca, en funci\u00f3n del deslizamiento producido por la modulaci\u00f3n de la voz en sus variaciones tonales.<\/p>\n<p>De este modo, el propio canto presente en la palabra \u2013hecha de timbres oscilantes, ruidos y silencios\u2013 repercute en el cuerpo del ni\u00f1o m\u00e1s all\u00e1 de los sentidos vehiculados en la palabra materna, y en \u00e9l se inscribe. En la \u201crecci\u00f3n del cuerpo\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, la madre tambi\u00e9n es afectada por su <em>lalengua<\/em> y est\u00e1 <em>atolondrada<\/em>, por las vueltas de los dichos que aturden y traumatizan, no por el significado que portan, sino justamente por no portar ning\u00fan significado, sino la presencia de un goce ilegible presente en el habla. Ella encarna la <em>lalengua<\/em> constituida \u201cde aluviones que se acumulan de los malentendidos\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>, all\u00ed donde irrumpen los equ\u00edvocos.<\/p>\n<p>Constatamos, as\u00ed, que no hay una comunicaci\u00f3n entre aquello que los padres transmiten y lo que llega al ni\u00f1o, sino el abismo de una relaci\u00f3n imposible entre un decir que ha quedado olvidado en los dichos parentales y aquello que el ni\u00f1o escucha, y lo que, de esas palabras, como un meteorito, hiende las tierras del real del cuerpo del ni\u00f1o con un agujero. Es en ese \u201c<em>mot\u00e9rialisme<\/em> \u2013dice Lacan\u2013 donde reside el asidero del inconsciente\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, destacando c\u00f3mo la materia de la <em>lalengua<\/em> marca de manera contingente el cuerpo del ni\u00f1o y se fija como una letra muda, fuera del sentido, a partir de la cual el ni\u00f1o fabrica su cuerpo y sus s\u00edntomas, teje sus ficciones y erige su mundo.<\/p>\n<p><strong>Nacer atolondrado<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, pasados veinte a\u00f1os, Lacan pone en evidencia ya no la determinaci\u00f3n del Otro, sino un punto de real relativo al origen subjetivo del ni\u00f1o que nos habita: ese que ya ha nacido traumatizado en la cuna del malentendido. Es fruto de un deseo oscuro, para el cual jam\u00e1s existir\u00e1 la \u00faltima palabra, ni una explicaci\u00f3n definitiva sobre su propia procedencia. Deseado o no deseado, el ni\u00f1o encarna un l\u00edmite a toda ficci\u00f3n posible; es un real que escapa a los sue\u00f1os que lo preceden, a la trama simb\u00f3lica e imaginaria que la engendrar\u00eda. Aborto espont\u00e1neo<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> de un deseo, dir\u00e1 Lacan: eso es lo que somos todos nosotros para aquellos que nos criaron. Y concluye: \u201cY ah\u00ed\u0301 es donde ustedes deben reconocerse, el psicoan\u00e1lisis se lo ense\u00f1a.\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Hay, por lo tanto, muchas maneras de hablar con el ni\u00f1o. Una v\u00eda bastante practicada \u2013ya sea en el an\u00e1lisis con ni\u00f1os o no\u2013 fue inaugurada por Anna Freud, quien, como una detective, sal\u00eda a investigar lo que ocurr\u00eda en el entorno familiar con el fin de encontrar la causa del s\u00edntoma del ni\u00f1o, tomando lo que entend\u00eda por \u201cprincipio de realidad\u201d y la reeducaci\u00f3n del Yo como grandes aliados. Mientras que a Freud le correspondi\u00f3 la gran contribuci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis \u2013dice Lacan\u2013: \u201ces explotar el malentendido. Con una revelaci\u00f3n al final, que es de fantasma.\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>\u00bfFueron o no verdaderas las escenas de los recuerdos infantiles de la represi\u00f3n familiar? De todos modos \u2013responde Lacan\u2013, es necesario inventarlas, tal como en el mito ed\u00edpico, que da \u201cforma \u00e9pica a lo que se opera a partir de la estructura\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>. As\u00ed, lo que se pone en cuesti\u00f3n para Lacan no es la veracidad de tales escenas que deber\u00edan ser rescatadas en las memorias de la infancia<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. Tampoco se tratar\u00eda de encontrar una explicaci\u00f3n definitiva, la causa \u00faltima, esa que consume al analizante en su b\u00fasqueda del sentido de su s\u00edntoma. La causa est\u00e1 perdida desde el momento en que el ni\u00f1o se engendra a partir de una p\u00e9rdida inaugural, relativa al traumatismo de ese acontecimiento primordial del cuerpo en el choque con la <em>lalengua<\/em> materna, en el furor del lenguaje. A partir de all\u00ed, deber\u00e1 fabricar su cuerpo y su objeto plus de gozar, tejiendo ficciones en torno a un agujero. Es eso lo que finalmente revela la fantas\u00eda de <em>Pega a un ni\u00f1o<\/em>, tal como lo explica Miller: el fundamento del puro \u201csadismo del significante\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>, el dispositivo del goce por la palabra que golpea el cuerpo.<\/p>\n<p>De este modo, para que el analista no se extrav\u00ede ni delire, es necesario mantener en el horizonte ese despertar traum\u00e1tico, en la cuna del acorde\/despertar, all\u00ed donde el agujero de un imposible reverbera en cada uno, pero tambi\u00e9n donde un fatal determinismo puede perder sus razones en el aflojamiento de la lengua, en la modulaci\u00f3n de la tonalidad, en la reverberaci\u00f3n de otros acordes.<\/p>\n<p><strong><em>La cantinela<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Lal\u00edngua<\/em> con el \u201cla\u201d fue la elecci\u00f3n de Haroldo de Campos<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> en la traducci\u00f3n de <em>lalangue<\/em> al portugu\u00e9s, subrayando que en ese neologismo Lacan conjuga la lengua con el laleo<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>, el balbuceo de los sonidos a\u00fan sin sentido en el deleite del beb\u00e9, que poco a poco va formando su peque\u00f1a bater\u00eda retumbante de vocalizaciones, en la medida en que consiente con el lenguaje.<\/p>\n<p>As\u00ed, con esos acordes nacen los acuerdos, y el ni\u00f1o freudiano inventa su primera canci\u00f3n: un agudo y prolongado <em>o-o-o-o<\/em>, seguido de una pausa, y a continuaci\u00f3n un <em>allegro<\/em> <em>a-a-a-a<\/em>, sonidos con los que se divierte en el juego de lanzar fuera de su cuna un carretel. He ah\u00ed el j\u00fabilo de la <em>lalengua<\/em> presente en este dispositivo del goce, en el que el beb\u00e9, provisto de un par de significantes, salta las fronteras del foso creado en los bordes de su cuna frente a la madre que desaparece.<\/p>\n<p>As\u00ed, sin contar a\u00fan con los recursos del lenguaje para comunicar su dolor, lo que se pone en juego en este juego es la satisfacci\u00f3n encontrada en la propia <em>lalengua<\/em> que toma cuerpo en el ni\u00f1o<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. A medida que consiente con el discurso del Otro, el goce de la <em>lalengua<\/em> va infiltr\u00e1ndose en la lengua com\u00fan. En efecto, Freud supo reconocer en esos sonidos el esfuerzo del ni\u00f1o por pronunciar en alem\u00e1n un <em>Fort<\/em> y un <em>Da<\/em>, el \u201cse fue\u201d y el \u201cesta ac\u00e1\u201d con los que el ni\u00f1o simboliza la ausencia materna y amuebla su mundo. Con ese salto, dice Lacan, comienza la \u201ccantinela\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>, teniendo como primera marca del sujeto la producci\u00f3n del objeto perdido, dispuesto como un plus de gozar, con el cual se sustrae \u2013tal como el carretel lanzado fuera de la cuna del goce solitario. En esa magia de la palabra, el beb\u00e9 goza de su <em>lalengua<\/em> y, por ello, podr\u00e1 componer nuevos poemas, tal como sugiere Esthela Solano<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>. Es \u00e9l mismo quien se compone, como un poema.<\/p>\n<p>\u201cM\u00fasica en todas partes\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>, escribe Joyce, el \u201camo de la <em>lalengua<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>, que supo hacerla sonar magistralmente en los equ\u00edvocos de la lengua inglesa<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a> para enfrentar su canto de sirenas. En el ejercicio del arte y en el ardor de un <span style=\"text-decoration: line-through;\">bien<\/span> \u201cdecir magistral\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>, en un acuerdo singular con el lenguaje, la <em>lalengua<\/em> se infiltra y resuenan los acordes ininteligibles y singulares de Joyce. \u201cEso incluso puede ser cantado \u2013dice Lacan\u2013, y Joyce no se priva de hacerlo. Tampoco Lacan se priva de la alegr\u00eda de crear sus propios ritornelos<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>: \u201c<em>L\u2019on l\u2019a, l\u2019on l\u2019air de l\u2019aire, de l\u2019on l\u2019a<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a> \u2013escribe Lacan.<\/p>\n<p>Concluyo con una breve vi\u00f1eta cl\u00ednica de una joven de 17 a\u00f1os, llevada al an\u00e1lisis por sus padres, preocupados por su melancol\u00eda, por su modo de estar afectada por la <em>lalengua<\/em>. En efecto, all\u00ed el dolor de existir grita en estado puro, revelando la triste verdad del divorcio entre las palabras y los cuerpos, cuando lo real del goce del cuerpo se desparrama por todas partes, y la palabra, en vano, no lo alcanza, impotente para aparejar el goce con el lenguaje<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda, quej\u00e1ndose nuevamente ante la analista de sus miserias, al decir que ya no soportaba entrar a las redes sociales donde todos derrochan una vida feliz que jam\u00e1s ser\u00e1 la suya, aparece en la \u201cregencia del cuerpo\u201d el equ\u00edvoco de la <em>lalengua<\/em>: \u201cEstragran\u201d.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s hubi\u00e9ramos imaginado de d\u00f3nde brotar\u00eda su alegr\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\">Traducci\u00f3n: Juliana Gomes<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\">Revisi\u00f3n: Silvina Molina<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Texto presentado en la Preparatoria de la EBP del XII Enapol, en 31\/05\/2025.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> En el t\u00edtulo original em portugu\u00e9s, \u201c<em>Ber\u00e7o do acorde\u201d<\/em>, la palabra \u201c<em>acorde<\/em>\u201d, que significa \u201cacorde\u201d, equivoca con \u201cdespierta\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> AME-EBP\/AMP<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Otoni, F. B. \u201cArgumento del XII ENAPOL: Hablar con el ni\u00f1o\u201d. In: <a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/argumento\/\">https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/argumento\/<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> P\u00e9rez-Orama, L. <em>Le\u00f3n Ferrari y Mira Schendel: el alfabeto enfurecido<\/em>, con ensayos de Andrea Giunta y Rodrigo Naves. Madrid: TF Editores; Museo Reina Sof\u00eda; MoMA, 2009, p. 5.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> <em>Ibidem.,<\/em> p. 43.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Lacan, J., \u201cEl atolondradicho\u201d. <em>Otros escritos<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012, p. 485.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Lacan, J., \u201cDe una cuesti\u00f3n preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis\u201d<em>.<\/em> <em>Escritos II<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2008, p. 510.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Lacan, J., \u201cConferencia en Ginebra sobre el s\u00edntoma\u201d<em>. Intervenciones y textos 2<\/em>. Buenos Aires: Ediciones Manantial, 1988, p. 125.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Lacan, J. <em>Le S\u00e9minaire, livre 15 : l\u2019acte psychanalytique<\/em>. Paris : Seuil et Le Champs Freudien, 2024, p. 93.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Otoni, F. B. \u201cArgumento del XII ENAPOL: Hablar con el ni\u00f1o\u201d, <em>op. cit.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. Musachi, G. \u201cM\u00fasica para tus o\u00eddos\u201d<em>.<\/em> <em>Cuerpos que buscan escrituras<\/em>. Paid\u00f3s: Buenos Aires, 2014, p. 119. Gorenberg, R. <em>La m\u00fasica de lalengua: la incidencia del objeto voz en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica<\/em>. Buenos Aires: Grama Ediciones, 2016.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Gu\u00e9guin, P.-G. \u00abPou\u00e8tes de Pouasie\u00bb. <em>Quarto<\/em>, n.70, ECF-ACF en Belgique, Bruxelles, avril 2000, pp.24-26.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Lacan, J. <em>Le S\u00e9minaire, livre 24 : L\u2019insu que sait de l\u2019une-b\u00e9vue s\u2019aile \u00e0 mourre.<\/em> (19\/04\/1977). In\u00e9dito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> <em>Ibid.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cJoyce el s\u00edntoma\u201d, <em>Otros escritos<\/em>, <em>op. cit. p<\/em>. 596.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., \u201cEl mon\u00f3logo de la apalabra\u201d<em>. La fuga del sentido<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012, p. 147.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cConferencia en Ginebra sobre el s\u00edntoma\u201d, <em>op. cit.<\/em>, p. 125.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> En el original, Lacan emplea el t\u00e9rmino \u201c<em>fausse-couches<\/em>\u201d y no simplemente \u201c<em>avortements<\/em>\u201d, tal como se\u00f1ala Sergio Laia al destacar la indeterminaci\u00f3n y el car\u00e1cter ininteligible que se desprende de ese aborto espont\u00e1neo. \u201cM\u00e3e\u201d. <em>Curinga<\/em>, n. 59, Belo Horizonte, EBP-MG, mayo, 2025, p\u00e1g.137.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>Lacan, J., <em>El Seminario, Libro 17 (1969-1970). El reverso del psicoan\u00e1lisis.<\/em><span style=\"text-decoration: line-through;\">,<\/span> Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1992, p. 192.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cO mal-entendido\u201d. <em>Op\u00e7\u00e3o lacaniana<\/em>, n. 72, Ed. E\u00f3lia, S\u00e3o Paulo, mar\u00e7o, 2016, p\u00e1g.10.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. <em>Otros escritos<\/em>, <em>op. cit.,<\/em> p. 558.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> Cf. Laurent, \u00c9. \u201c<em>De \u2018l\u2019enfant p\u00e8re de l\u2019homme<\/em>\u2019 <em>\u00e0 la p\u00e8re-version<\/em>\u201d. <em>La petite girafe<\/em>, n. 25, junio 2007, pp. 140-149.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Miller, J.-A.<span style=\"text-decoration: line-through;\">,<\/span> <em>El hueso de un an\u00e1lisis<\/em>. Buenos Aires: Tres Haches, 1998, p. 70.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Campos, H. \u201cO afreudis\u00edaco Lacan na gal\u00e1xia de lal\u00edngua\u201d. <em>Correio<\/em> n. 18\/19, S\u00e3o Paulo, janeiro, 1998, pp.136-158.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cConferencia en Ginebra sobre el s\u00edntoma\u201d, <em>op. cit<\/em>., p. 125.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> Cf. Solano, E.-S. \u201c<em>Dante et le Fort-Da<\/em>\u201d. <em>La petite girafe<\/em>, n. 31, avril 2010, pp. 19-22.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> Lacan, J. <em>El Seminario, Libro 11 <span style=\"text-decoration: line-through;\">(1964<\/span>)<\/em>, <em>Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis.<\/em> Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1987, p. 70.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> Solano, E.-S. \u201c<em>Dante et le Fort-Da<\/em>\u201d, <em>op. cit<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> Joyce, J. <em>Ulises<\/em>, Barcelona: Editorial Lumen, 1999, p. 315.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cJoyce el s\u00edntoma<em>\u201d<\/em>, <em>Otros escritos<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012, p. 596.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. Mattos, S. \u201cM\u00fasica: por que uma arte suprema?\u201d <em>Derivas anal\u00edticas<\/em>, n. 22, mar\u00e7o\/2025. In: https:\/\/www.revistaderivasanaliticas.com.br\/.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> Lacan, J. \u201cJoyce el s\u00edntoma<em>\u201d<\/em>, <em>op.<\/em><em> cit.<\/em>, p. 593.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> Lacan, J. J. <em>Le S\u00e9minaire, livre 21: les non dupes errent<\/em> (8\/01\/1974). In\u00e9dito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\"><sup>[35]<\/sup><\/a> Lacan, J.\u00a0 \u201cJoyce el s\u00edntoma\u201d, <em>op. cit. <\/em>p. 595.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. Laurent, \u00c9. <em>As paix\u00f5es do ser.<\/em> Salvador: EBP-BA, 2000.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Josefina Sota Fuentes[3] Quiero empezar agradeciendo al Bureau de la FAPOL y a las organizadoras responsables del XII ENAPOL por esta invitaci\u00f3n. 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