{"id":5606,"date":"2025-06-12T17:22:14","date_gmt":"2025-06-12T20:22:14","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=5606"},"modified":"2025-06-13T08:47:41","modified_gmt":"2025-06-13T11:47:41","slug":"citas-y-referencias-bibliograficas-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/citas-y-referencias-bibliograficas-3\/","title":{"rendered":"CITAS Y REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>FREUD<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>\u201cEl segundo gran problema que atarea el pensar de los ni\u00f1os \u2014 si bien a una edad un poco m\u00e1s tard\u00eda \u2014 es el del origen de los hijos (&#8230;) la pregunta m\u00e1s antigua y m\u00e1s quemante de la humanidad infantil; quien sepa interpretar mitos y tradiciones, puede escucharla resonar en el enigma que la Esfinge de Tebas plante\u00f3 a Edipo. Las respuestas usuales en la crianza de los ni\u00f1os menoscaban su honesta pulsi\u00f3n de investigar, y casi siempre tienen como efecto conmover por primera vez su confianza en sus progenitores; a partir de ese momento, en la mayor\u00eda de los casos empiezan a desconfiar de los adultos y a mantenerles secretos sus intereses m\u00e1s \u00edntimos (&#8230;) Estas teor\u00edas sexuales infantiles merecer\u00edan ser recopiladas y estudiadas\u201d.<\/p>\n<p>Freud, S., \u201c<strong>El esclarecimiento sexual del ni\u00f1o<\/strong>\u201d (Carta abierta al Doctor M. F\u00fcrst), (1907) En: Obras completas, Tomo IX, Buenos Aires, Amorrortu, 1996, pp.118-120<\/p>\n<hr \/>\n<h3><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>LACAN<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>\u201cFreud, cuando capta la repetici\u00f3n en el juego de su nieto, en el\u00a0<em>fort-da<\/em>\u00a0reiterado, puede muy bien destacar que el ni\u00f1o tapona el efecto de la desaparici\u00f3n de su madre haci\u00e9ndose su agente, pero el fen\u00f3meno es secundario. [&#8230;]. Pues el juego del carrete es la respuesta del sujeto a lo que la ausencia de la madre vino a crear en el lindero de su dominio, en el borde de su cuna, a saber, un\u00a0<em>foso<\/em>, a cuyo alrededor s\u00f3lo tiene que ponerse a jugar al juego del salto.<\/p>\n<p>El carrete no es la madre reducida a una peque\u00f1a bola por alg\u00fan juego digno de j\u00edbaros -es como un trocito del sujeto que se desprende pero sin dejar de ser bien suyo, pues sigue reteni\u00e9ndolo. Esto da lugar para decir, a imitaci\u00f3n de Arist\u00f3teles, que el hombre piensa con su objeto. [&#8230;]. A este objeto daremos posteriormente su nombre de \u00e1lgebra lacaniana. El\u00a0<em>a\u00a0<\/em>\u00a0min\u00fascula.\u201d<\/p>\n<p>Lacan, J., Clase V, \u201c<strong>Tyche y automaton<\/strong>\u201d (1964), En:\u00a0<em>El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoan\u00e1lisis<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2017, p. 70.<\/p>\n<hr \/>\n<h3><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>MILLER<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>\u201cA falta de admitir lo particular del deseo en el otro sexo, el padre aplasta en el hijo al sujeto bajo el Otro del saber. Por eso el padre, el falso padre, obliga al hijo a encontrar refugio en el fantasma materno, el fantasma de una madre negada como mujer. [\u2026] El deseo no puede ser an\u00f3nimo, ni universal, ni puro; no puede ser el deseo del \u201cse desea\u201c, ni el de Dios, ni el del pueblo, si el sujeto se ha de transmitir a trav\u00e9s de las generaciones. Y el deseo del analista, por muy normativizado que est\u00e9, tampoco puede ser un deseo an\u00f3nimo, universal y puro\u201d.<\/p>\n<p>Miller, J.-A., \u201c<strong>El ni\u00f1o, entre la mujer y la madre<\/strong>\u201d,\u00a0<em>Virtualia\u00a0<\/em>#13, a\u00f1o IV, julio 2005, [en l\u00ednea],\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavirtualia.com\/articulos\/562\/virtualia-13\/el-nino-entre-la-mujer-y-la-madre\">https:\/\/www.revistavirtualia.com\/articulos\/562\/virtualia-13\/el-nino-entre-la-mujer-y-la-madre<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FREUD \u201cEl segundo gran problema que atarea el pensar de los ni\u00f1os \u2014 si bien a una edad un poco m\u00e1s tard\u00eda \u2014 es el del origen de los hijos (&#8230;) la pregunta m\u00e1s antigua y m\u00e1s quemante de la humanidad infantil; quien sepa interpretar mitos y tradiciones, puede escucharla resonar en el enigma que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[],"post_series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5606"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5606"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5606\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5698,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5606\/revisions\/5698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5606"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=5606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}