{"id":6620,"date":"2025-08-01T06:44:53","date_gmt":"2025-08-01T09:44:53","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/curar-a-crianca-uma-conexao-com-o-livro-contra-mim-de-valter-hugo-mae\/"},"modified":"2025-08-13T08:35:00","modified_gmt":"2025-08-13T11:35:00","slug":"curar-el-nino-una-conexion-con-el-libro-contra-mim-de-valter-hugo-mae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/curar-el-nino-una-conexion-con-el-libro-contra-mim-de-valter-hugo-mae\/","title":{"rendered":"\u00bfCURAR EL NI\u00d1O? &#8211; UNA CONEXI\u00d3N CON EL LIBRO \u201cCONTRA MIM\u201d DE VALTER HUGO M\u00c3E"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cristina Frederico<br \/>\n<\/strong><strong>Daiane Ribeiro<br \/>\n<\/strong><strong>\u00c9lida Biasoli Lenci<br \/>\n<\/strong><strong>Niraldo de Oliveira Santos<\/strong><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido en Angola y radicado en Portugal desde la infancia, Valter Hugo M\u00e3e es uno de los escritores m\u00e1s destacados de la literatura contempor\u00e1nea en lengua portuguesa. Tambi\u00e9n es artista pl\u00e1stico y cantante. Su obra literaria se caracteriza por un lenguaje po\u00e9tico y profundamente sensible, abordando temas como la infancia, la soledad, la marginalidad y la complejidad de la existencia humana. Es autor de novelas galardonadas como \u201cEl remordimiento de Baltazar Serapi\u00f3n\u201d (premio Jos\u00e9 Saramago, en 2007, uno de los m\u00e1s prestigiosos de la literatura lus\u00f3fona) y \u201cLa m\u00e1quina de hacer espa\u00f1oles\u201d (Gran Premio Portugal Telecom de Literatura, en 2012), publicada tambi\u00e9n en Brasil con gran repercusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la interlocuci\u00f3n que sigue, extraeremos algunos fragmentos del libro \u201cContra mim\u201d (Biblioteca Azul, 2020), que re\u00fane fragmentos de la infancia y adolescencia del autor \u2014de Angola \u00e0 Caxinas, en Portugal\u2014 y refleja memorias personales, desde la muerte del hermano hasta descubrimientos sensoriales, afectivos y sexuales. La escritura se enmarca en un estilo autobiogr\u00e1fico, con estructura de cr\u00f3nicas. Para nosotros, que integramos el equipo de Tambor, las palabras de Hugo M\u00e3e se aproxima much\u00edsimo a \u201chablar con el ni\u00f1o\u201d cuando este se confronta con los \u201ca\u00f1os de cretinizaci\u00f3n amplificatoria que constituye por lo com\u00fan eso que llaman la educaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPens\u00e9 que se esforzaban por curarnos de la infancia. Curar la infancia. As\u00ed pensaba. Est\u00e1bamos como enfermos de esa maleza y necesit\u00e1bamos normativas estrictas para encaminarnos hacia la lucidez, que solo alcanzaba a los adultos\u201d<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a>, escribe Valter Hugo M\u00e3e. En \u201cContra mim\u201d, esa idea atraviesa todo el recorrido del narrador-ni\u00f1o: una infancia entregada a la pedagog\u00eda como proceso de amputaci\u00f3n del sujeto, una cura que, en lugar de liberar, asfixia. La escuela, los adultos y el lenguaje que busca disciplinar, parecen intentar extirpar de la infancia aquello que Lacan, en el Seminario 4, llamaba \u201cactos espont\u00e1neos [\u2026] mucho m\u00e1s directos y m\u00e1s vivos\u201d<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a>\u2014justamente aquello que, para Lacan, la educaci\u00f3n convencional busca cretinizar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La infancia, para Valter Hugo M\u00e3e, es la materia m\u00e1s viva y po\u00e9tica del ser. Al describirla como una enfermedad que debe ser curada, el autor ironiza sobre una pedagog\u00eda de los a\u00f1os 70 en el interior de Portugal que act\u00faa como medicina contra la desviaci\u00f3n, el exceso de imaginaci\u00f3n y la palabra libre:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pegaba a los ni\u00f1os para castigarlos de la infancia y urgirles a ser adultos. Algunos, estoy seguro, eran adultos antes de terminar la primaria. Enfrentaban la vida con desamparo, con tanto desafecto, que parecer\u00eda que estaban en el declive de la peor vejez, el cuerpo entero castigado por respirar, por estar a\u00fan vivo<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese punto, su escritura encuentra eco en lo que Lacan afirma en el Seminario 16, que el saber impuesto por la pedagog\u00eda es una invenci\u00f3n, y que aprender requiere atravesar \u201ctoda la estupidez de los que les explican las cosas\u201d<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a>. La verdadera sabidur\u00eda, dice, no es la que se ense\u00f1a, sino aquella que \u201cse produce en un rel\u00e1mpago\u201d<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a>, inesperada, disruptiva, como el momento en que el ni\u00f1o de \u201cContra mim\u201d descubre que sus palabras secretas eran poema \u2014 aunque \u00e9l rechazaba ese extra\u00f1o nombre dado por la profesora. Para Hugo M\u00e3e, eran simplemente \u201cmis palabras favoritas\u201d<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mundo de la infancia narrado por Hugo M\u00e3e, las palabras eran un juguete, un tesoro, una forma de supervivencia. El ni\u00f1o que pide permiso para morir en lugar de ir a la escuela, que se refugia en el campo, que escucha con devoci\u00f3n las palabras de las t\u00edas y recoge vocablos como quien recoge frutos \u2014 ese ni\u00f1o encarna el sujeto del deseo que resiste la l\u00f3gica del Otro pedag\u00f3gico. La pedagog\u00eda tradicional, como indica Lacan en el Seminario 10, busca \u201chacer avanzar lo que se llaman las capacidades mentales del ni\u00f1o mediante problemas que las superan ligeramente\u201d<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[9]<\/a>, pero no le interesa escuchar el punto vivo desde donde habla el sujeto. Y es ese punto vivo del significante el que Hugo M\u00e3e defiende con vehemencia.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ser tan ni\u00f1o y a la deriva, era admitido a presenciar las mejores conversaciones. (&#8230;) y yo tardaba en dormir porque buscaba en las voces las palabras m\u00e1s exuberantes y temas incre\u00edbles que creaban en mi pensamiento y en mi vida aquello que hasta entonces no exist\u00eda. Las palabras eran joyas. Escuchar a mis t\u00edas conversando era como recoger dinero que ca\u00eda de sus bocas. Yo solo dorm\u00eda por agotamiento. Nunca porque fuera lo suficientemente rico<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La educaci\u00f3n, en el libro, se convierte entonces en un campo de violencia simb\u00f3lica y literal. Los ni\u00f1os son castigados para convertirse en adultos, \u201cse pegaba a los ni\u00f1os para castigarlos de la infancia\u201d<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[11]<\/a>. Esa expresi\u00f3n evidencia el proceso de normativizaci\u00f3n: de la misma forma que Lacan critica la l\u00f3gica pedag\u00f3gica como adaptativa y represiva, Hugo M\u00e3e revela que la escuela suele funcionar como aparato de normalizaci\u00f3n y silenciamiento. Las palabras necesitan caber en significaciones autorizadas; los cuerpos, en gestos normativizados. El sujeto que escapa de eso es ridiculizado y castigado. A menos que invente una salida. Veamos el siguiente fragmento de \u201cContra mim\u201d:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, mi madre me pregunt\u00f3 si no me gustar\u00eda aprender a guardar las cosas en la cabeza. (&#8230;) Despu\u00e9s ella dijo: las cosas de pensar. Tienes que aprender a guardar las cosas de pensar. Si sabes escribir, las hojas de papel ser\u00e1n peque\u00f1as cajas donde podr\u00e1s arreglar con palabras todo aquello que no quieres olvidar. Y las hojas de papel, tan planas y aparentemente vac\u00edas, adquir\u00edan profundidad, una inmensidad inesperada, porque, si supiera escribir \u201cpirilampo\u201d (luci\u00e9rnaga), para siempre una luci\u00e9rnaga estar\u00eda all\u00ed, quiz\u00e1s incluso con la cola encendida, esper\u00e1ndome. M\u00edo. Sin irse. Yo dije: es mi palabra favorita. Mi madre respondi\u00f3: lo s\u00e9. Acept\u00e9 ir a la escuela, porque acept\u00e9 ser torturado a cambio de la deslumbrante ciencia de aprender a guardar la fortuna de las palabras. El dinero que ca\u00eda de la boca de las personas<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o-poeta resiste a la educaci\u00f3n como domesticaci\u00f3n, precisamente por estar habitado por una l\u00f3gica diferente \u2014 la del juego, la sorpresa, lo vivo de la materia del significante. La infancia, como tiempo de apertura al deseo, es irreductible a la l\u00f3gica de la adaptaci\u00f3n y de la mera utilidad. La tentativa de \u201ccurar\u201d la infancia es una operaci\u00f3n de borrar el sujeto en nombre de un discurso de amo. Al contrario, la escritura \u2014 como la que el ni\u00f1o realiza en su cuaderno \u2014 es el lugar de la emergencia del sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Lacan, en el Seminario 21, \u201cel ni\u00f1o debe aprender algo para que el nudo se haga. Para que \u00e9l no sea (&#8230;) si cabe decirlo, no incauto (non-dupe)\u201d<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\">[13]<\/a>. Es lo que tambi\u00e9n nos afirma Jacques-Alain Miller, cuando dice que, si la debilidad est\u00e1 para todos, no hay forma de ajustarse a lo real; la \u00fanica v\u00eda que se abre m\u00e1s all\u00e1 es \u201cmontar un discurso en el que los semblantes atrapen un real, un real en el que creer sin comulgar con \u00e9l, un real que no tiene sentido\u201d <a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que \u201cContra mim\u201d evidencia es la pedagog\u00eda que se pretende objetiva y disciplinante, pero que falla precisamente por no tener en cuenta el inconsciente. El ni\u00f1o que dice \u201cser feliz\u201d, cuando le preguntan qu\u00e9 quiere ser al crecer, a\u00fan mantiene viva la potencia del deseo. Es el mismo sujeto que, a\u00f1os despu\u00e9s, escribe para poder soportarse, como dice en las \u00faltimas p\u00e1ginas del libro. Su escritura no es solo testimonio, sino una operaci\u00f3n \u00e9tica: escribir es \u201cllegar m\u00e1s cerca de soportarme y, esencialmente, soportar la contingente distancia en la que est\u00e1n los otros y la incapacidad de comunicarnos y entendernos\u201d <a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\">[15]<\/a>. \u00bfNo ser\u00eda esto una cierta operaci\u00f3n sobre el trauma?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que la \u00e9tica del psicoanalista que Lacan delinea en su ense\u00f1anza, esta escritura no busca adaptar al sujeto, sino permitirle sostener su deseo. La infancia, lejos de ser curada, necesita ser escuchada en su singularidad y vivacidad. Y quiz\u00e1s, como dice Valter Hugo M\u00e3e, \u201cser ni\u00f1o o nada m\u00e1s, para siempre, era la soluci\u00f3n evidente\u201d<a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\">[16]<\/a>. No como una permanencia literal, sino como fidelidad a aquello que, en el sujeto, insiste como potencia de invenci\u00f3n y de poes\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lugar de lo que no hab\u00eda, no llegaba, no se explicaba, era un silencio insoportable, siempre puse una palabra. Todav\u00eda lo hago. No es una forma de mentir. Es una forma de creer desde un \u00e1ngulo diferente. Uno que me justifica sobrevivir y, sin sorpresa, gustar mucho de sobrevivir (&#8230;). La observaci\u00f3n clara de estos acontecimientos, exponiendo la emoci\u00f3n que los acompa\u00f1\u00f3, y, al menos para m\u00ed, que soy el objeto inventado por esta infancia, algo de valor inconmensurable (&#8230;). Por eso, mi soledad es festiva<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">Traducci\u00f3n: Ishtar Rinc\u00f3n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">Revisi\u00f3n: Aliana Santna<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Integrantes de la Comisi\u00f3n de Bolet\u00edn del XII ENAPOL: \u201cHablar con el ni\u00f1o\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> Lacan, J. \u201cEl Seminario, libro 4: La relaci\u00f3n de objeto\u201d. Buenos Aires. Ediciones Paid\u00f3s, 1994, p. 275.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> M\u00e3e, VH. \u201cContra mim\u201d. Rio de Janeiro: Biblioteca Azul, 2020, p. 54. (raducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> Lacan, J. \u201cEl Seminario, libro 4: La relaci\u00f3n de objeto\u201d, p. 275.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 47. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> Lacan, J. \u201cEl Seminario, libro 16: De un Otro al otro\u201d. Paid\u00f3s, 2008, p. 185.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> Lacan, J. \u201cEl Seminario, libro 16: De un Otro al otro\u201d. Paid\u00f3s, 2008, p. 185.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[8]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 52. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[9]<\/a> Lacan, J. \u201cEl Seminario, libro 10: La angustia\u201d. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2006, p. 279.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[10]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 46. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[11]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 47. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[12]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 49. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[13]<\/a> Lacan, J. \u201cEl Seminario, libro 21: <em>Les non-dupes errent<\/em>. Lecci\u00f3n de 11\/12\/1973. In\u00e9dito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[14]<\/a> Miller, J-A. \u201cEl inconsciente y el cuerpo hablante\u201d. En: <em>Scilicet<\/em>. El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en\u00a0\u00a0 el siglo XI. Grama ediciones., 2016, p.23.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[15]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 247. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\">[16]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 129. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\">[17]<\/a> M\u00e3e, VH. Op. cit., p. 252. Traducci\u00f3n nuestra.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cristina Frederico Daiane Ribeiro \u00c9lida Biasoli Lenci Niraldo de Oliveira Santos[1] Nacido en Angola y radicado en Portugal desde la infancia, Valter Hugo M\u00e3e es uno de los escritores m\u00e1s destacados de la literatura contempor\u00e1nea en lengua portuguesa. Tambi\u00e9n es artista pl\u00e1stico y cantante. 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