{"id":6696,"date":"2025-08-03T18:15:31","date_gmt":"2025-08-03T21:15:31","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=6696"},"modified":"2025-08-25T08:08:25","modified_gmt":"2025-08-25T11:08:25","slug":"como-se-depositan-las-marcas-de-goce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/como-se-depositan-las-marcas-de-goce\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00d3MO SE DEPOSITAN LAS MARCAS DE GOCE?"},"content":{"rendered":"<h3>SALA: LEER LO INSOPORTABLE DE LA INFANCIA<strong><br \/>\n<\/strong><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>\u00bfC\u00d3MO SE DEPOSITAN LAS MARCAS DE GOCE?<\/strong><\/span><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201c[\u2026] lo que s\u00ed ser\u00eda necesario es que el analista pueda leer sobre el cuerpo del ni\u00f1o,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>c\u00f3mo se depositan las marcas de goce que ha recibido, que ha encontrado, que ha<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>atravesado, que fueron escritas\u201d.<\/em> (Laurent, E. Lo insoportable de la infancia. Entrevista<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">realizada por Raquel Cors Ulloa. <em>Bit\u00e1cora Lacaniana<\/em><em>.<\/em> Revista de la Nueva Escuela<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Lacaniana No. 9, julio 2021, p. 297)<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Relatores<\/strong><strong>:<\/strong> Mar\u00eda Teresa Russi (NEL) y Liliana Aguilar (EOL)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Participantes<\/strong>: \u00c1lvaro Rend\u00f3n (Guayaquil), Aurora Valladares (Ciudad de Guatemala), Caroline Quixabeira (Goi\u00e2nia), Eugenia Dest\u00e9fanis (C\u00f3rdoba), Fernando Espa\u00f1a (Ciudad de M\u00e9xico), Gonzalo Dom\u00ednguez (Mendoza), J\u00falia Solano (Salvador), Katya Schwazenberg (Santiago de Chile), Marcela Di Bella (Tandil), M\u00f4nica Campos (Belo Horizonte), Nelson Matheus Silva (Recife), Sasha Santrovichi (Misiones).<\/p>\n<p>Tres preguntas simples iniciaron, sostuvieron y orientaron el trabajo de cada una de nuestras reuniones: \u00bfQu\u00e9 entendemos por lo insoportable? \u00bfQu\u00e9 entendemos cuando hablamos de la infancia? \u00bfQu\u00e9 entendemos cuando decimos marcas de goce? Estas preguntas recortan los tres S1: insoportable \/ infancia \/ marcas, que conforman nuestra lengua com\u00fan y que muchas veces damos por sentado. Fue preciso entonces salir de ese sentido com\u00fan, para poder dar lugar a un no saber, tambi\u00e9n com\u00fan, alrededor del cual poder escribir nuestro propio recorrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lo insoportable, toque de real<\/strong><\/p>\n<p>Para interrogar lo insoportable partimos del p\u00e1rrafo que nos propuso la Comisi\u00f3n Organizadora para presentar el eje tem\u00e1tico de nuestra sala en donde lo insoportable se articula con lo real, con lo infantil y con lo ilimitado: \u201c<em>El t\u00e9rmino \u201cinsoportable\u201d acent\u00faa el toque de real que debe ser reintroducido siempre, al considerar lo infantil. Lo insoportable en la sexualidad infantil es su relaci\u00f3n con lo ilimitado. Por eso, su insuperable exigencia es siempre rechazada, as\u00ed como la del goce llamado femenino<\/em> (\u2026)\u201d.<\/p>\n<p>Freud no s\u00f3lo reconoce la sexualidad infantil, sino que adem\u00e1s identifica un goce que le es propio y que define como polimorfo. El ni\u00f1o como perverso polimorfo implica que su satisfacci\u00f3n no se reduce a un objeto o a una meta sexual sino que se manifiesta de diversas formas y se experimenta en el cuerpo m\u00e1s all\u00e1 de tal o cual zona er\u00f3gena. Este goce polimorfo se trata de un goce no unificado, disperso, descentrado<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, un goce que no se reduce a la norma f\u00e1lica, un goce sin norma, sin l\u00edmite, ilimitado, puesto que no cuenta con el l\u00edmite que proporciona el falo. A este goce que Freud define como polimorfo, Lacan lo llam\u00f3 femenino.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 este goce ser\u00eda insoportable o en todo caso, dig\u00e1moslo as\u00ed, qu\u00e9 es eso que ser\u00eda insoportable que estar\u00eda en relaci\u00f3n con lo ilimitado de este goce? Lo que Freud nos ense\u00f1a de inicio es que el encuentro con lo sexual tiene el car\u00e1cter de un mal encuentro. La sexualidad llega como una perturbaci\u00f3n, como una exaltaci\u00f3n, como un excedente y eso es lo que llamamos trauma. Esto es lo que J.-A. Miller elabora en el texto de orientaci\u00f3n propuesto: \u201c<em>El estatus del trauma<\/em>\u201d, cuando recupera la expresi\u00f3n freudiana \u201cexcedente sexual\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>:<\/p>\n<blockquote><p>\u00a0\u201c<em>La tesis de Freud acerca de la causalidad de la represi\u00f3n es que \u00e9sta se debe al despertar de un excedente de sexualidad (Sexuell\u00fcberschus) que suscita una defensa. Por eso hay represi\u00f3n. No nos defendemos de la \u201cp\u00e1gina de verg\u00fcenza que se olvida o que se anula\u201d, sino del excedente. Por esta v\u00eda Lacan llegar\u00e1 a reconocer que el sujeto no es otra cosa que una defensa, que el sujeto se constituye primordialmente como un \u201cno\u201d, como una negaci\u00f3n, y ustedes saben que Lacan extender\u00e1 la negaci\u00f3n hasta incluir en ella la elisi\u00f3n. Todo este asunto est\u00e1 en la vena de la articulaci\u00f3n freudiana: nos defendemos de un excedente de sexualidad<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p><\/blockquote>\n<p>Podemos decir que si nos defendemos del excedente es porque eso nos resulta insoportable.\u00a0 Podemos decir tambi\u00e9n que lo insoportable tiene que ver con ese exceso que Lacan conceptualiza como goce, un goce inasimilable que produce el encuentro, mejor dicho, el mal encuentro con lo sexual.<\/p>\n<p>Miller traduce el excedente sexual freudiano por el <em>No hay relaci\u00f3n sexual<\/em> lacaniano, y lo propone como f\u00f3rmula del <em>trouma<\/em>: \u201c<em>Tal es la versi\u00f3n \u00faltima del trauma sexual en Lacan: no hay relaci\u00f3n sexual<\/em> (\u2026)\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Esta \u00faltima versi\u00f3n hace valer lo que no hay, es decir, la dimensi\u00f3n de agujero que conlleva todo trauma. Por eso Lacan inventa el neologismo <em>troumatisme<\/em> que condensa en franc\u00e9s <em>trou<\/em> (agujero) y traumatismo. En el Seminario 21, lo encontramos especialmente formulado cuando dice: \u201c<em>Todos inventamos un truco para llenar el trou en lo real. All\u00ed donde no hay relaci\u00f3n sexual, eso produce troumatisme. Uno inventa. Uno inventa lo que puede, por supuesto<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El trauma re\u00fane, entonces, estas dos perspectivas en donde se encuentran lo que hay y lo que no hay, el hay del excedente sexual y el no hay de la relaci\u00f3n sexual, el <em>troumatisme <\/em>(agujero) y el <em>tropmatisme <\/em>(excedente)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Dos dimensiones que confluyen en una marca que fija un goce, que persiste y que insiste a lo largo de toda una vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La infancia no desaparece<\/strong><\/p>\n<p>Tal como lo propone Eric Laurent, cuando hablamos de infancia, podemos distinguir dos vertientes: \u201c<em>la infancia en tanto que un momento que atraviesa un sujeto y, por otra parte, algo que nunca se atraviesa, que queda, que se deposita, un modo de exigencia de lo que fue en un momento y que no desaparece, que se mantiene como exigencia<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En el texto de orientaci\u00f3n, J.-A. Miller propone leer el trauma desde la sincron\u00eda y no desde la diacron\u00eda. Si bien la primera ense\u00f1anza de Lacan apuntaba a una historizaci\u00f3n, al final de su ense\u00f1anza dir\u00e1 que no debemos ac\u00e9rcanos a la historia, todo lo contrario, se busca en todo caso el sin sentido. Desde esta perspectiva la infancia deja de ser exclusivamente un hecho de historia para pasar a ser una presencia viva.<\/p>\n<p>La infancia de la que hablamos es la que vive en cada quien, es la que vive en el cuerpo hablante. La infancia de la que hablamos es esa fijaci\u00f3n de goce que itera, presencia que habla de esa experiencia imborrable. Como fue dicho en el argumento de este Enapol, \u201c<em>hablar con el ni\u00f1o es hablar de la cosa loca, del goce como tal, de lo real que en la experiencia de la palabra que solo surge en tanto virtualidad, materia del \u2018todo el mundo es loco\u2019, pues la\u00a0lalengua\u00a0del\u00a0parl\u00eatre\u00a0es el ni\u00f1o que vive en el cuerpo hablante, presencia que habla de una experiencia inolvidable, insondable, y que participa de la tesitura de las formaciones del inconsciente, de su equivocidad<\/em>\u201d.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las marcas de goce<\/strong><\/p>\n<p>Partimos de una afirmaci\u00f3n: una marca es un trazo indeleble, es decir, una escritura. J.-A. Miller recupera un t\u00e9rmino lacaniano para definir lo que es una marca de goce: \u201c<em>\u2018Estigma\u2019 es un t\u00e9rmino excelentemente elegido: designa las heridas, las marcas, las improntas, las cicatrices, las huellas, evoca el t\u00e9rmino trauma y al mismo tiempo es el punto de fijaci\u00f3n, como se expresa Freud cada vez que habla de fijaci\u00f3n\u201d. <\/em>Una marca de goce, entonces, <em>\u201cevoca el trauma y al mismo tiempo es el punto de fijaci\u00f3n<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Podemos decir entonces que el ni\u00f1o vive en el cuerpo hablante a trav\u00e9s de las marcas de goce que se hacen presentes en la repetici\u00f3n. \u201c<em>\u2026lo que la repetici\u00f3n busca repetir es nada menos que lo que se escapa debido a la funci\u00f3n de la marca. La marca es original en funci\u00f3n de la repetici\u00f3n. La repetici\u00f3n no se ejerce m\u00e1s que por esto: que se repite la marca. Pero \u00bfPor qu\u00e9 la marca provoca la repetici\u00f3n buscada? Porque lo que se busca es lo que la marca marca la primera vez<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Leer lo insoportable de la infancia<\/strong><\/p>\n<p>Los tres ejes que nos planteamos &#8211; lo insoportable, lo infantil y las marcas de goce -, tienen, tal como lo desarrollamos en los puntos que anteceden, cada uno su especificidad, pero tienen tambi\u00e9n un factor com\u00fan: el trauma. En este sentido, si \u201c<em>hablar con el ni\u00f1o es hablar con el trauma<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>, tal como lo propone Irene Kuperwajs en los textos preparatorios, podemos seguir esa l\u00ednea y decir que hablar con el ni\u00f1o es hablar con las marcas de goce, y tambi\u00e9n, que hablar con el ni\u00f1o es hablar con lo que para cada quien result\u00f3 insoportable.<\/p>\n<p>Nos preguntamos, entonces, c\u00f3mo leer cada uno de estos t\u00e9rminos en su especificidad, pero tambi\u00e9n formando parte de un acontecimiento. Nos preguntamos c\u00f3mo leerlos cuando se entraman en una l\u00f3gica, en la l\u00f3gica de un caso. Nos preguntamos tambi\u00e9n c\u00f3mo leer, qu\u00e9 implica la operaci\u00f3n de lectura. Con estas preguntas nos acercamos a tres testimonios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u201cDoble condena\u201d de H\u00e9l\u00e8ne Bonnaud<\/strong><\/p>\n<p>El testimonio de H\u00e9l\u00e8ne Bonnaud nos ense\u00f1a a distinguir dos marcas de goce que repercuten en el cuerpo de maneras diferentes. Una marca se desprende de lo que ella llama \u201c<em>un rumor matern<\/em>o\u201d para aludir a la queja de la madre ante su venida al mundo. Esta marca fija un goce pulsional oral que encuentra su apogeo en la adolescencia con un s\u00edntoma de anorexia-bulimia y que el an\u00e1lisis le permite atravesar y esclarecer.<\/p>\n<p>Sin embargo algo resist\u00eda al an\u00e1lisis. \u201c<em>Algo concerniente a una irrupci\u00f3n en el cuerpo de una sensaci\u00f3n de ca\u00edda, segu\u00eda siendo imposible de nombrar. Se presentaba de un modo disruptivo y angustiante, manifestaci\u00f3n fuera de sentido, inaprehensible<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. La segunda marca, la que se desprende del decir paterno, \u201c<em>si es ni\u00f1a la tiraremos por la ventana<\/em>\u201d, revel\u00f3 ser un acontecimiento de palabra que repercuti\u00f3, ya no en el borde, sino en todo el cuerpo. Es a partir de esta frase que queda como \u201c<em>un elemento inhistorizable<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>, que ella puede atrapar Otro goce. Otro goce que enlaza una satisfacci\u00f3n que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n pulsional y m\u00e1s ac\u00e1 de esa zona de trauma. Este Otro goce ilimitado que, tal como lo se\u00f1alamos, Lacan llam\u00f3 femenino, revela la proximidad del trauma y lo femenino<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u201cLo insoportable de la angustia\u201d de Victoria Horne<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Freud pasa de la teor\u00eda del trauma al fantasma de seducci\u00f3n, pasa de una relaci\u00f3n causa-efecto entre el trauma y los s\u00edntomas, a una relaci\u00f3n <em>d\u2019apr\u00e9s coup<\/em>. As\u00ed podemos entender lo que Lacan dice en cuando formula que el trauma est\u00e1 implicado en el s\u00edntoma y muestra una estructura temporal de orden superior<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>El testimonio de Victoria Horne hace hincapi\u00e9 esta otra temporalidad, en donde a partir de la repetici\u00f3n y su resignificaci\u00f3n en un <em>apr\u00e9s coup<\/em> toma cuerpo el programa de goce.\u00a0 Es el nachtr\u00e4glichkeit freudiano. \u201c<em>El an\u00e1lisis procede en sentido inverso a la vida. Partimos de las consecuencias, s\u00edntomas, efectos, para luego remontamos, poco a poco, hacia lo que funcion\u00f3 como \u2018n\u00facleo traum\u00e1tico\u2019, tratando de elucidar cu\u00e1les fueron las coordenadas y contingencias de la percusi\u00f3n de los significantes en el cuerpo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, entendemos que \u201c<em>leer un s\u00edntoma<\/em>\u201d apunta a \u201c<em>leer esa conmoci\u00f3n inicial<\/em>\u201d<sup> <a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/sup>. J.-A. Miller nos ense\u00f1a que lo que se lee no es el sentido sino el fuera de sentido, como <em>Anzeichen<\/em>, como letra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u201cLo necesario y lo imposible\u201d de D\u00e9bora Rabinovich<\/strong><\/p>\n<p>El testimonio de D\u00e9bora Rabinovich nos permite ubicar los dos tiempos del trauma que Freud mismo plantea de inicio. Un primer momento, donde ella ubica lo imposible, \u201c<em>lo que no cesa de no escribirse<\/em>\u201d y un segundo momento, en donde ubica lo necesario, \u201clo que no cesa de escribirse\u201d.<\/p>\n<p>\u201c<em>Domingo <\/em><em>por la ma\u00f1ana. Momento tranquilo, agradable. Solas mi madre y yo. Ella se arreglaba frente al espejo de su ba\u00f1o. Yo la observaba. Unos rayos de sol entraban por la ventana. Son\u00f3 el tel\u00e9fono. En aquella \u00e9poca eran fijos. Tuve que ir a su habitaci\u00f3n para atender. A\u00fan no hab\u00edan levantado las persianas. El cuarto estaba a oscuras y con la cama todav\u00eda revuelta. Levanto el auricular. Ah\u00ed, la irrupci\u00f3n de lo inesperado. Una voz femenina me dice: \u201cD\u00e9bora, hola! Soy la novia de tu pap\u00e1.\u201d Ese llamado me fractur\u00f3<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Hasta all\u00ed, el primer tiempo, el acontecimiento accidental, una <em>tych\u00e9<\/em>, un imprevisto, la perplejidad. El segundo tiempo, es la respuesta. La madre pregunta qui\u00e9n era y ella responde: \u201c<em>No s\u00e9, nadie<\/em>!\u201d. A partir de all\u00ed, el \u201c<em>no s\u00e9<\/em>\u201d se fij\u00f3 como s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Podemos concluir este recorrido con una cita de Lacan que es ep\u00edgrafe del testimonio que D\u00e9bora presenta: \u201c<em>El sujeto est\u00e1 ah\u00ed, en esa cosa oscura que llamamos ya sea trauma, ya sea placer exquisito<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. Desde la perspectiva de nuestro tema, podr\u00edamos decir que el sujeto est\u00e1 ah\u00ed donde est\u00e1 el ni\u00f1o.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Laurent, E., \u201cLo insoportable de la infancia\u201d, <em>op.cit<\/em>. p. 297.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Freud, S., \u201cCarta 46\u201d, Obras Completas., Amorrortu, Buenos Aires, 1992, Vol. 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., \u201cEl estatus del trauma\u201d. Link: <a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/orientacion-lacaniana\/\">https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/orientacion-lacaniana\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> <em>Ibid<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Lacan, J., Seminario 21 \u201cLes non dupes errent\u201d, in\u00e9dito, Clase del 19\/02\/74.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Vidigal, C., Preparatoria \u201cFicci\u00f3n y canto del habla y del lenguaje\u201d. Link: <u><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/live\/ou2S7ZmeZJM\">https:\/\/www.youtube.com\/live\/ou2S7ZmeZJM<\/a><\/u><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Laurent, E., \u201cLo insoportable de la infancia\u201d, <em>op.cit<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Fernanda Otoni Brisset. !Hablar con el ni\u00f1o!. Link: https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/argumento\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., \u201cEl estatus del trauma\u201d, <em>op.cit<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Lacan, J., <em>El Seminario, Libro 14, La l\u00f3gica del fantasma (1966-1967)<\/em>, Buenos Aires: Paidos, 2023, p.37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Kuperwajs, I., \u201cAprender a hablar con eso\u201d. Link:\u00a0 <a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/aprender-a-hablar-con-eso1\/\">https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/aprender-a-hablar-con-eso1\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Bonnaud, H., \u201cDoble condena\u201d, <em>Lo real puesto al d\u00eda en el siglo XXI<\/em>, Buenos Aires, Grama, AMP\/WAP, 2014, pp.147-150.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., \u201cL\u2019esp d\u2019un lapsus. L\u2019esp d\u2019un hallucination\u201d, <em>Quarto N\u00b090<\/em>, ECF, Bruselas, Julio 1990, p.14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Salman, S., \u201cEl trauma y lo femenino\u201d, <em>Trauma y defensa. Cuadernos del ICDEBA 36.<\/em> Buenos Aires, p. 322.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1964) \u201cPosici\u00f3n del inconsciente\u201d, <em>Escritos 2<\/em>, Buenos Aires: Siglo XXI, 2009.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Horne, V., \u201cLo insoportable de la angustia\u201d, <em>Bit\u00e1cora Lacaniana, Revista de la Nueva Escuela Lacaniana N\u00b09<\/em>, Julio 2021, pp. 163-176.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., (2001) \u201cLeer un s\u00edntoma\u201d, <em>op. cit<\/em>., p.17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>\u00a0 Rabinovich, D., \u201cLo necesario y lo imposible\u201d, <em>Mediodicho N\u00b041, Revista anual de <\/em><em>Psicoan\u00e1lisis<\/em>, Publicaci\u00f3n de la EOL Secci\u00f3n C\u00f3rdoba, 2015, pp.124-130.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Lacan, J., (1966) Conferencia en Baltimore. Link: <a href=\"http:\/\/elpsicoanalisis.elp.org.es\/category\/numero-3031\/conferencia-de-baltimore\/\">http:\/\/elpsicoanalisis.elp.org.es\/category\/numero-3031\/conferencia-de-baltimore\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SALA: LEER LO INSOPORTABLE DE LA INFANCIA \u00bfC\u00d3MO SE DEPOSITAN LAS MARCAS DE GOCE? \u00a0 \u201c[\u2026] lo que s\u00ed ser\u00eda necesario es que el analista pueda leer sobre el cuerpo del ni\u00f1o, c\u00f3mo se depositan las marcas de goce que ha recibido, que ha encontrado, que ha atravesado, que fueron escritas\u201d. (Laurent, E. 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