{"id":6704,"date":"2025-08-03T18:20:15","date_gmt":"2025-08-03T21:20:15","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=6704"},"modified":"2025-08-04T07:51:37","modified_gmt":"2025-08-04T10:51:37","slug":"la-deserotizacion-del-mundo-pasiones-tristes-de-todos-los-generos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/la-deserotizacion-del-mundo-pasiones-tristes-de-todos-los-generos\/","title":{"rendered":"LA DESEROTIZACI\u00d3N DEL MUNDO &#8211; PASIONES TRISTES DE TODOS LOS G\u00c9NEROS"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">SALA: LO SEXUAL DE LO INFANTIL<br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><strong>LA DESEROTIZACI\u00d3N DEL MUNDO<br \/>\n<\/strong><strong>PASIONES TRISTES DE TODOS LOS G\u00c9NEROS<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201cNo hay una condici\u00f3n universal de elecci\u00f3n de objeto. Por eso siempre surge una<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>peculiaridad contingente cuando alguien toca la dimensi\u00f3n de esas condiciones, y el<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Otro se burla de esos pobres sujetos, uno a uno, con sus particulares condiciones de<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>amor\u201d <\/em>(Miller, J.-A. <em>L\u00f3gica de la vida amorosa<\/em>. Editorial Manantial a\u00f1o 1991. p 37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Relatores:<\/strong> Lorena Gre\u00f1as (NEL); Heloisa Telles (EBP); Gisela Smania (EOL)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Participantes:<\/strong> Agust\u00edn Farr\u00e9 (San Juan), Andr\u00e9s Amariles (Medell\u00edn), Bruna Albuquerque (Belo Horizonte) Camila Ventura (Rio de Janeiro), Dalia Virgil\u00ed (Buenos Aires), Diego Cervelin (Florian\u00f3polis), Edgar V\u00e1squez (Ciudad de M\u00e9xico), Florencia Fern\u00e1ndez (Montevideo), Iara Su\u00e1rez (La Plata), Iv\u00e1n Delgado (Maracaibo), Marina Fragoso (Jo\u00e3o Pessoa), Miguel de la Rosa (Guayaquil).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este informe fue elaborado por las tres Antenas del Observatorio <em>La deserotizaci\u00f3n del mundo<\/em> \u2013 <em>Pasiones tristes de todos los g\u00e9neros<\/em>, constituido en enero de 2025 por la FAPOL. Una vez concluida la fase inicial, con la discusi\u00f3n de los textos producidos por cada Antena, se llev\u00f3 adelante el camino de elaboraci\u00f3n y escritura que nos trajo hasta ac\u00e1, considerando especialmente el nudo tem\u00e1tico propuesto para una de las Conversaciones Federativas. El desaf\u00edo estaba planteado: \u00bfc\u00f3mo hacer resonar la <em>deserotizaci\u00f3n<\/em> (del mundo) y <em>lo infantil<\/em>?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partimos del sintagma \u201cdel mundo\u201d para -corridos de todo af\u00e1n sociol\u00f3gico- designar \u201cla espira de nuestra \u00e9poca\u201d<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, advertidos que la misma se define en su car\u00e1cter transindividual, en el nudo ineludible que constituyen lo individual y lo colectivo. Nos toca extraer aquellos axiomas que comandan el esp\u00edritu de nuestro tiempo, para producir desde all\u00ed -m\u00e1s all\u00e1 de la pregnancia de los fen\u00f3menos de \u00e9poca- una lectura posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, desde la pr\u00e1ctica anal\u00edtica<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, \u00bfc\u00f3mo leer la <em>deserotizaci\u00f3n<\/em> en cada <em>parl\u00eatre<\/em>, en los tiempos actuales? Subrayamos dos cuestiones fundamentales que sirvieron como punto de partida en la investigaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1- El ni\u00f1o se revela, se <em>concibe<\/em> cada vez m\u00e1s en las ficciones que animan a la civilizaci\u00f3n, como \u201cobjeto pasionalmente deseado y rechazado\u201d, torn\u00e1ndose la policrom\u00eda del <em>perverso polimorfo:<\/em> \u00edndice de un insoportable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2- La omnipresencia de la pornograf\u00eda se vuelve hoy tributaria de las pasiones tristes, de la que testimonian especialmente los j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ponemos a consideraci\u00f3n, a partir de aqu\u00ed, los siguientes hilos para la discusi\u00f3n y conversaci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>I. Del esc\u00e1ndalo al empuje al goce<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres detalles cl\u00ednicos nos permitieron captar el valor perturbador que agita hoy las demandas. Dos de ellos ubican c\u00f3mo -por ejemplo- el cuerpo del ni\u00f1o, como objeto, concentra, condensa esa dimensi\u00f3n del esc\u00e1ndalo, rechazando la manera singular en que un cuerpo, en tanto vivo, goza. El tercer detalle, avanza sobre el modo en que las pasiones tristes le dan la espalda a la causa escrita en el inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una madre consulta angustiada al haber descubierto a su hijo en el ba\u00f1o con su primo, tres a\u00f1os mayor. Llega con el convencimiento de que lo que all\u00ed aconteci\u00f3 fue un abuso. La analista solicita conversar a solas con el ni\u00f1o, quien refiere que eso ya hab\u00eda ocurrido otra vez y que le causa verg\u00fcenza. Habla del enojo materno y el distanciamiento, el esc\u00e1ndalo familiar suscitado por la escena. Refiere que para \u00e9l <em>eso<\/em> fue un juego. La analista equivoca all\u00ed lo abusivo, introduciendo cierto impasse: \u201cTal vez sea necesario que eso que pas\u00f3 pueda empezar a nombrarse de otro modo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro caso, un ni\u00f1o, tras un toque fugaz en su cuerpo por parte de un vendedor durante un viaje, relata lo acontecido a su madre, quien reacciona con p\u00e1nico y avanza con la denuncia. Mientras la familia se moviliza atenta a \u201cla prevenci\u00f3n del trauma\u201d que esto causar\u00e1 en el ni\u00f1o, \u00e9l se dedica a contar la historia en la escuela, llegando a decirle al analista: \u201cMe encanta ser el centro de atenci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque pueda haber hechos claramente excesivos con respecto a los ni\u00f1os, hay una distancia entre lo que es vivido como esc\u00e1ndalo por los adultos y aquello singular que se vive como desorden en la experiencia de cada ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud, con la sexualidad infantil, ha \u201cturbado el sue\u00f1o del mundo\u201d<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. \u00c9ric Laurent, en una lectura actual de los <em>Tres ensayos<\/em>, propone una cuesti\u00f3n fundamental: \u201c[\u2026] interrogar de nuevo d\u00f3nde cabe situar realmente el esc\u00e1ndalo. Claramente, <em>hay algo de lo sexual que no se puede inscribir en el discurso de la cultura<\/em>; algo que siempre se debe acotar, limitar [\u2026]\u201d<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Este es el real que hay que tener en cuenta y, como tal, seguir\u00e1 siendo inquietante, perturbador. Freud escandaliza porque lo aberrante es el sexo mismo, ya que lo sexual no tiene reglas, no encaja<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, como paradoja, la propia civilizaci\u00f3n empuja con su oferta, su imperativo de goce: el sexo est\u00e1 en las pantallas y es f\u00e1cilmente accesible, incluso para los ni\u00f1os. Como se\u00f1ala Laurent, \u201ceste empuje al goce va muy bien [&#8230;] con el goce autoer\u00f3tico de una pornograf\u00eda generalizada, desarrollada con la realidad ficticia, [&#8230;] sin <em>partenaire<\/em>\u201d<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer detalle del que nos servimos: un joven se despierta a las 6 de la ma\u00f1ana, lee noticias y luego comienza a ver pornograf\u00eda, siempre el mismo tipo de material predeterminado por el algoritmo. El credo que profesa le indica que tales h\u00e1bitos son condenables, se reprocha ser d\u00e9bil de esp\u00edritu y fe. Ese momento se le impone como condici\u00f3n para iniciar el resto de las actividades que, adem\u00e1s, tampoco le proporcionan ning\u00fan placer, va al gimnasio, corre y entrena box. Llega a la conclusi\u00f3n de que, si dedica m\u00e1s tiempo a entrenar, tendr\u00e1 menos energ\u00eda para mirar porno, as\u00ed lo hace y luego del entusiasmo inicial llega la decepci\u00f3n, tiene m\u00e1s tiempo, pero no sabe qu\u00e9 hacer con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las pasiones tristes, siguiendo a Spinoza, Lacan sit\u00faa en \u201cTelevisi\u00f3n\u201d<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> que se trata de aquellas que impiden la acci\u00f3n y tornan imposible la dimensi\u00f3n del placer, incluyendo en esa serie no solamente a la cobard\u00eda moral de la tristeza, la desaz\u00f3n y melancol\u00eda, sino tambi\u00e9n al aburrimiento, la morosidad y el mal humor. La justificaci\u00f3n es sencilla y elegante, puesto que todas esas afecciones dan cuenta de un extrav\u00edo respecto de la relaci\u00f3n del sujeto con el inconsciente y el bien-decir, por lo tanto, del campo del Otro y por ello del deseo y el goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La performance que implica la pornograf\u00eda no deja de evocar la ausencia del erotismo que encuentra su soporte en los semblantes. Hay, m\u00e1s bien, un imperio de la t\u00e9cnica sobre la sexualidad, un tab\u00fa de la palabra, un goce del cuerpo que se supone bastarse a s\u00ed mismo, un llamado a un goce separado del inconsciente<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>II. El factor infantil<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan ha asociado la dignidad del psicoan\u00e1lisis a producir <em>grandes personas<\/em><a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, dado que nos las hay<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. No se trata de un asunto etario o cronol\u00f3gico sino de una posici\u00f3n de responsabilidad respecto del goce, una \u00e9tica. Grandes personas son aquellas que logran responsabilizarse del goce que les habita y vitaliza sus cuerpos, haciendo inconsistir al Otro lo suficiente para ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica con ni\u00f1os, se trata de tomar el goce en una escala que no es la familiar, porque \u201cla escala de tratamiento del goce que es la met\u00e1fora paterna- el Edipo- est\u00e1 tomada en un orden de subversi\u00f3n mayor\u201d<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. El factor infantil<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> deviene entonces un elemento a situar en la orientaci\u00f3n por lo real, ese punto preciso del golpe de <em>lalengua<\/em> en el cuerpo, aquello que perdura para toda la vida<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>, m\u00e1s all\u00e1 de la estructura cl\u00ednica, porque erotiza, causa, marca. Distinto de la neurosis infantil -en tanto es su n\u00facleo estructurante, pero no incluye su novela- el factor infantil define la relaci\u00f3n del ser hablante con su objeto de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta que se impone es \u00bfcu\u00e1l es el instrumento de goce que un <em>hablante ser<\/em> se construye? Tanto en los ni\u00f1os como en los adultos se trata de la construcci\u00f3n de una relaci\u00f3n con el objeto de goce, bajo la forma de una ficci\u00f3n, eventualmente un fantasma. Apostar a que el cuerpo no quede capturado \u00e9l mismo como objeto de los fantasmas parentales, tutorales, epocales<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>, sino lo suficientemente separado de estos, o sea subjetivado, para construir una relaci\u00f3n propia al objeto ($ &lt;&gt; a).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan alertaba que, en el liberalismo, el problema de la \u00e9poca ser\u00eda el recorte del cuerpo en trozos<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>, la deslocalizaci\u00f3n del goce, su imposici\u00f3n generalizada y dispersa, \u201c\u2026la segregaci\u00f3n puesta a la orden del d\u00eda por una subversi\u00f3n sin precedentes\u201d<a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>, eso mismo que Miller nombr\u00f3 como ascenso al cenit de la civilizaci\u00f3n del objeto <em>a<\/em>. El plus de goce que el capitalismo promueve, a trav\u00e9s del consumo invita a una experimentaci\u00f3n fragmentada del cuerpo, irrumpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca actual, los psicoanalistas est\u00e1n llamados a apostar a algo m\u00e1s que al Padre, operando una doble localizaci\u00f3n en los decires: el sujeto y el objeto. Con suerte se podr\u00e1 incluso producir all\u00ed una relaci\u00f3n ($ &lt;&gt; a) que anime, aunque advertidos de que al fantasma nunca se le llega verdaderamente a poner la mano encima<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud encuentra ese lazo fundamental entre el s\u00edntoma y lo que deja marcas indelebles, lo que resurge como acontecimiento de goce, m\u00e1s all\u00e1 del <em>Eso habla<\/em>, una vez que lo infantil \u201cescribe la importancia de lo que resta fuera del sentido para el sujeto [\u2026], es un nombre de lo real en la experiencia anal\u00edtica\u201d<a href=\"#_edn18\" name=\"_ednref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III<\/strong><strong>. <\/strong><strong>Perturbar las pasiones tristes: el <em>gay s\u00e7avoir<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 er\u00f3tica hablamos hoy, frente al empobrecimiento de los semblantes y el goce en el zenit de lo social?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de un punto preciso en su ense\u00f1anza, desde <em>Televisi\u00f3n<\/em>, Lacan se\u00f1alar\u00e1 que el \u201cOtro de la civilizaci\u00f3n universal va a llamarse discurso capitalista\u201d<a href=\"#_edn19\" name=\"_ednref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>. Nos toca cernir el alcance de esta definici\u00f3n en la subjetividad de la \u00e9poca. As\u00ed, podemos leer que el sujeto -en su estatuto de consumidor- puede quedar atrapado en una reedici\u00f3n continua de la satisfacci\u00f3n, para la cual s\u00f3lo hay espacio para la \u201cm\u00e1xima excitaci\u00f3n, imperdible\u201d<a href=\"#_edn20\" name=\"_ednref20\">[20]<\/a>. En este sentido no son raras las situaciones en que \u201cuno llega a elegir la certeza del goce pleno de un objeto sin deseo\u201d<a href=\"#_edn21\" name=\"_ednref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan esclarece que la funci\u00f3n del discurso es producir el lazo social. En este sentido, todo lazo social es, en \u00faltima instancia, un lazo er\u00f3tico, un lazo de amor.<a href=\"#_edn22\" name=\"_ednref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Sin embargo, en la cl\u00ednica contempor\u00e1nea, nos encontramos con los efectos subjetivos del pseudo discurso capitalista que ignora, rechaza los asuntos del amor, contribuyendo a la deserotizaci\u00f3n del mundo, cuya valencia cl\u00ednica toma la forma de las pasiones tristes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sujeto corre de esta manera detr\u00e1s de la incansable producci\u00f3n de objetos, en detrimento del objeto \u00edntimo, ese que llamamos con Lacan objeto <em>a<\/em>. Tal como lo ha ubicado Christiane Alberti, nuestra civilizaci\u00f3n est\u00e1 caracterizada por el hecho de que el hacer y el tener prevalecen sobre el espesor del ser<a href=\"#_edn23\" name=\"_ednref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. \u201c\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando los objetos de la realidad, del bien, prevalecen sobre la causa del deseo? Cuando el sujeto permanece encerrado con sus <em>gadgets<\/em>, casi en una satisfacci\u00f3n autista, marcado con el \u00edndice de exterioridad, se ve despose\u00eddo de una parcela de interioridad\u201d<a href=\"#_edn24\" name=\"_ednref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. Esta interioridad que constituye la palabra y que se debe al eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir. Sin ese h\u00e1bitat interior de la palabra, con la dimensi\u00f3n er\u00f3tica que supone, muchos j\u00f3venes y adolescentes se ven -por ejemplo- sin poder servirse de la imaginaci\u00f3n, del despertar de la fantas\u00eda. M\u00e1s bien, parecen aliviados de tener que producir sus propias enso\u00f1aciones, ah\u00ed donde el objeto tecnol\u00f3gico los atiborra de sue\u00f1os ya so\u00f1ados, hechos para todos, <em>pr\u00eat-\u00e0-porter<\/em>.\u00a0 El <em>umwelt<\/em> tecnol\u00f3gico los pone a dormir, al amparo del \u201ctoque de lo real\u201d<a href=\"#_edn25\" name=\"_ednref25\">[25]<\/a>, del eco de la palabra y su efecto de afecto en el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un detalle cl\u00ednico ense\u00f1a sobre el papel ineludible de esta parcela \u00edntima de la palabra en su encuentro contingente con el cuerpo, del modo en que a cada quien le ha sido \u201cinstilado un modo de hablar\u201d, marca sobre la que se funda la hip\u00f3tesis er\u00f3tica del inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMe siento muy ni\u00f1o\u201d. As\u00ed se presenta en an\u00e1lisis un paciente que habla casi para no ser o\u00eddo. El \u201cno poder hablar\u201d constituye un rasgo infantil que perdura. Habla r\u00e1pido, un poco sin vida, en un portugu\u00e9s marcado por su lengua materna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La analista hace un gran esfuerzo a la hora de seguirlo, atenta m\u00e1s a eso que suena en la palabra que al significado. El paciente dice que en ning\u00fan sitio se siente escuchado como cuando se analiza. \u00bfQu\u00e9 posibilidades de erotizar un decir?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sirvi\u00e9ndose de \u201cel tiempo que hace falta\u201d, el paciente comienza a hablar de su \u201ccompulsi\u00f3n\u201d con el alcohol, las drogas y la pornograf\u00eda. Comienza a preguntarse c\u00f3mo anudar amor, deseo y goce; c\u00f3mo afrontar la disminuci\u00f3n de la frecuencia de las relaciones sexuales con la pareja, frente a la alucinante exposici\u00f3n a la pornograf\u00eda y al poder pagar por el sexo. As\u00ed, entre \u201cla voz que no sale, el ruido y el silencio\u201d, logra extraer de sus dichos y de sus excesos alguna medida de lo que le es insoportable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 podemos extraer de esta cl\u00ednica de sujetos aburridos frente a la inexistencia de la relaci\u00f3n sexual, que retroceden a la hora de asumir una posici\u00f3n respecto a lo sexual, al cuerpo? En este tiempo, en el que las m\u00e1ximas de \u201cautoayuda\u201d en su car\u00e1cter universal se multiplican, \u00bfpodr\u00edamos hablar de un rechazo al valor er\u00f3tico de la lengua, siempre dicha en singular?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pornograf\u00eda est\u00e1 al servicio de ese estado de \u201cvacuidad sem\u00e1ntica\u201d, que acompa\u00f1a a la banalizaci\u00f3n y el desencanto que hoy afecta a los sujetos. En \u201cTelevisi\u00f3n\u201d, Lacan afirma que la subjetividad moderna est\u00e1 atrapada en el aburrimiento y lo que conduce a dicho afecto es reducir el Otro al Uno, o confundirlos<a href=\"#_edn26\" name=\"_ednref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> <a href=\"#_edn27\" name=\"_ednref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>. El psicoan\u00e1lisis lucha contra la depresi\u00f3n, el aburrimiento, incluso la morosidad, porque afirma al sujeto que, en el horizonte de la subjetividad de su tiempo, har\u00e1 siempre un agujero en el Otro<a href=\"#_edn28\" name=\"_ednref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las distintas manifestaciones del exceso y las determinaciones que siempre fallan en hacer consistir un plus de satisfacci\u00f3n duradero, las pasiones tristes parecen presentarse en los dichos de los pacientes como testigos de un saber que sumerge especialmente en la impotencia. De hecho, Miller observa que \u201ccuando el saber es triste, es impotente para poner el significante en resonancia con el goce, [de modo que] este goce permanece exterior\u201d<a href=\"#_edn29\" name=\"_ednref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>. En este sentido, un an\u00e1lisis, puede constituirse como el espacio donde uno se perciba capaz de reubicar lo imposible all\u00ed donde antes solo hab\u00eda impotencia, en consonancia con una \u00e9tica del bien-decir &#8211;<em>gay s\u00e7avoir<\/em><a href=\"#_edn30\" name=\"_ednref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a><em>&#8211; <\/em>que es muy diferente del saber todopoderoso y que \u201cconsiste en cercar, en encerrar, en el saber, lo que no puede decirse\u201d<a href=\"#_edn31\" name=\"_ednref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Cf. Lacan, J. (1953). \u201cFunci\u00f3n y campo de la palabra y del lenguaje en psicoan\u00e1lisis\u201d. Buenos Aires, Siglo XXI, <em>Escritos 1, <\/em>1990, p. 309.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> La materia de los Observatorios es la misma que la de la experiencia anal\u00edtica: es la hip\u00f3tesis sostenida en el texto de presentaci\u00f3n de la propuesta. Ver: Otoni, F. A materia do Observat\u00f3rio FAPOL. Texto presentado en Rio de Janeiro en 2025. Disponible en: <a href=\"https:\/\/fapol.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/La-materia-del-observatorio-FAPOL.pdf\">La-materia-del-observatorio-FAPOL.pdf<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Freud, S. (1914), \u201cContribuci\u00f3n a la historia del movimiento psicoanal\u00edtico\u201d, <em>Obras completas<\/em>, Vol. XIV, Buenos Aires Amorrortu, 1992, pp. 20-21.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Laurent, \u00c9. (2024) \u201cLa sexualidad infantil\u201d. <em>Freudiana, n. 103 \u2013 El desorden de lo real. <\/em>Barcelona: ELP, Comunidad de Catalu\u00f1a, 2025, p. 23. Destacados nuestros<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Idem<em>, <\/em>p. 26.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Idem<em>, <\/em>p. 49-50.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Lacan, L. (1974) \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. <em>Otros escritos. <\/em>Buenos Aires. Paid\u00f3s, 2012, p. 551-553.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Cottet, S. (2016) \u201cLas referencias freudianas sobre el cuerpo\u201d. Texto de orientaci\u00f3n del X Congreso de la AMP <em>El cuerpo hablante. El inconsciente en el siglo XXI<\/em>. Rio de Janeiro, 2016. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.congressoamp2016.com\/pagina.php?area=8&amp;pagina=56\">AMP 2016<\/a>. Ver tambi\u00e9n: Miller, J.-A. El inconsciente y el cuerpo hablante. Disponible en el mismo sitio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Laurent, \u00c9. (1991). <em>\u00bfHay un fin de an\u00e1lisis para los ni\u00f1os?<\/em>, Buenos Aires, Diva, 2003, p.23.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Lacan, J. (1967). \u201cAlocuci\u00f3n sobre la psicosis del ni\u00f1o\u201d. <em>Otros escritos<\/em>. Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012, p.389.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Laurent, \u00c9. (2003). <em>\u00bfHay un fin de an\u00e1lisis para los ni\u00f1os?, op. cit.<\/em> p.33.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Expresi\u00f3n que usa Freud en \u201cTres ensayos de una teor\u00eda sexual\u201d (1905), Cap\u00edtulo 2. La sexualidad infantil.\u00a0 V\u00e9ase tambi\u00e9n la secci\u00f3n V (Algunos debates) en el caso de \u201cEl hombre de los lobos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Rabinovich, D. (2008). \u201cNota Editorial\u201d. <em>Lacaniana<\/em>, n. 26, Buenos Aires, Grama, p.7.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Cf planteado por \u00c9ric Laurent desde Lacan (<em>Seminario 16<\/em>, clase del 30\/04\/1969): el ni\u00f1o como \u201cobjeto <em>a <\/em>liberado, producido\u201d, una vez que la familia \u201cno se constituye m\u00e1s a partir de la met\u00e1fora paterna, sino enteramente en la manera en que el ni\u00f1o es el objeto de goce [\u2026] no solamente de la madre, sino de la familia y m\u00e1s all\u00e1, de la civilizaci\u00f3n\u201d. En: Laurent, E. \u201cLas nuevas inscripciones del sufrimiento del ni\u00f1o\u201d. <em>El ni\u00f1o y su familia<\/em>. Buenos Aires: Diva, 2018, p. 71.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Laurent, \u00c9. (1991) <em>\u00bfHay un fin de an\u00e1lisis para los ni\u00f1os?, op. cit.<\/em> p.42 y Lacan, J. (1967). \u201cAlocuci\u00f3n sobre la psicosis del ni\u00f1o\u201d. <em>Otros escritos, op. cit.<\/em> p.389.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Lacan, J (1967). \u201cAlocuci\u00f3n sobre la psicosis del ni\u00f1o\u201d. <em>Otros escritos<\/em>, <em>op. cit. <\/em>p.383.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Laurent, \u00c9. (1991) <em>\u00bfHay un fin de an\u00e1lisis para los ni\u00f1os?, op. cit. <\/em>p.42.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref18\" name=\"_edn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Bonnaud, H. (2023) \u201cL\u00b4infantile\u201d.\u00a0 <em>Ironik !<\/em>, n. 54, (<a href=\"http:\/\/www.lacan-universite.fr\/\">www.lacan-universite.fr<\/a>), p. 3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref19\" name=\"_edn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Cf. Laurent, \u00c9. (1997) \u201cLa lucha del psicoan\u00e1lisis contra la depresi\u00f3n y el aburrimiento\u201d. <em>Enlaces &#8211; psicoan\u00e1lisis y cultura. Enlaces online, <\/em>n. 21, septiembre 2015, p. 4<em>. <\/em>Ver Lacan, J. \u201cTelevisi\u00f3n\u201d, <em>Otros escritos, op.cit. <\/em>p. 555-558.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref20\" name=\"_edn20\">[20]<\/a> Cosenza, D. (2024). <em>Cl\u00ednica del exceso<\/em>, Xoroi, p. 79.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref21\" name=\"_edn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Idem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref22\" name=\"_edn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Miller, J.-A., (1988) \u201cUna charla sobre el amor\u201d, <em>Conferencias Porte\u00f1as 1<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2009, p.230.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref23\" name=\"_edn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> Cf. Alberti, C. \u201cEl psicoan\u00e1lisis en direcci\u00f3n de la juventud hoy\u201d. Interven\u00e7\u00e3o no <em>XVI Congresso Internacional de Pesquisa e Pr\u00e1tica Profissional em Psicologia<\/em>, realizado na Faculdade de Psicologia, UBA, em Buenos Aires, em 27 de novembro de 2024. In\u00e9dito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref24\" name=\"_edn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Idem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref25\" name=\"_edn25\">[25]<\/a> Lacan, J. (1974) \u201cTelevisi\u00f3n\u201d,<em> Otros Escritos<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s. 2012, p. 553.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref26\" name=\"_edn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> Idem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref27\" name=\"_edn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> Laurent, E. (1997) \u201cLa lucha del psicoan\u00e1lisis contra la depresi\u00f3n y el aburrimiento\u201d, <em>Enlaces<\/em> No. 21. <em>Online, op. cit. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref28\" name=\"_edn28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> <em>Idem.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref29\" name=\"_edn29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> Miller, J.-A. (1986). \u201cA prop\u00f3sito de los afectos en la experiencia anal\u00edtica\u201d. <em>Matemas II, <\/em>Buenos Aires, Manantial, 1988, p. 162.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref30\" name=\"_edn30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> Lacan, J. (1974) \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. <em>Otros escritos. op. cit. <\/em>p. 552. En esa escritura, Lacan usa <em>gay<\/em> (<em>feliz,<\/em> pero tambi\u00e9n lo que de lo sexual es fuera de las normas) y <em>\u00e7a, <\/em>el <em>Eso<\/em>; una relaci\u00f3n al saber que implica el inconsciente, el deseo, el goce, la sorpresa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ednref31\" name=\"_edn31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> Miller, J.-A. (1986). \u201cA prop\u00f3sito de los afectos en la experiencia anal\u00edtica\u201d. <em>Matemas II, op. cit.<\/em>, p. 162.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SALA: LO SEXUAL DE LO INFANTIL LA DESEROTIZACI\u00d3N DEL MUNDO PASIONES TRISTES DE TODOS LOS G\u00c9NEROS \u00a0 \u201cNo hay una condici\u00f3n universal de elecci\u00f3n de objeto. 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