{"id":6728,"date":"2025-08-03T19:05:46","date_gmt":"2025-08-03T22:05:46","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=6728"},"modified":"2025-08-04T07:52:33","modified_gmt":"2025-08-04T10:52:33","slug":"el-goce-y-la-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/el-goce-y-la-alegria\/","title":{"rendered":"EL GOCE Y LA ALEGR\u00cdA"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">SALA: EL \u201cQUIZ\u00c1\u201d DEL NI\u00d1O Y SU LOCURA<br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><strong>EL GOCE Y LA ALEGR\u00cdA<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u201c[&#8230;] Freud sinti\u00f3 que deb\u00eda reintroducir nuestra medida en la \u00e9tica por medio del goce<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>[&#8230;] \u00bfY no es tratar de actuar con ustedes [en ese sentido] [&#8230;] dejarlos con la pregunta:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00bfqu\u00e9 alegr\u00eda encontramos en eso que constituye nuestro trabajo?<\/em><em>\u201d<\/em> (Lacan, J. \u201cAlocuci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">sobre las psicosis del ni\u00f1o\u201d, <em>Otros escritos<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2012, p. 389)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Relatores: <\/strong>Li\u00e8ge Goulart (EBP) \u2013 Francisco Pisani (NEL)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Participantes:<\/strong> Ana Sanders (Belo Horizonte), Christian La Torre (Cochabamba), Cynthia Barreiro Aguirre (Buenos Aires), Diana Ortiz (Ciudad de Mexico), Francisca Menta (Rio de Janeiro), Gabriel George (La Habana), Gisela Calderon (Buenos Aires), Irene Rosero (Cali), Luciana Silva Pedron (Bras\u00edlia), Nanci Nakamura (Salvador), Natalia Kalejman (Buenos Aires), Pablo Olivero (Buenos Aires).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a1Que extra\u00f1a alegr\u00eda!<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomamos la cita (1) y la diseccionamos. Nos interrog\u00f3, y m\u00e1s a\u00fan: hizo surgir un deseo habitado por un trabajo alegre. Nos interes\u00f3 el entusiasmo, la \u00e9tica y el deseo del analista, pero tambi\u00e9n una frase de Lacan sobre no tener con qui\u00e9n compartir sus alegr\u00edas. (2) Ella sugiere que no es para uno solo, sino que requiere ser transmitida. Un hacer pasar eso a otros, quiz\u00e1s esto se puede ligar a la transferencia de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra alegr\u00eda proviene del lat\u00edn y significa <em>vivaz,<\/em> <em>animado<\/em>, <em>ligero<\/em>, <em>\u00e1gil<\/em> o <em>vigoroso<\/em> (3). Tiene connotaciones de movimiento, energ\u00eda y entusiasmo. \u00bfQu\u00e9 alegr\u00eda nos habita en este trabajo que nos confronta con el goce, el dolor, el fuera de sentido? Tal vez sea la alegr\u00eda de saber hacer contingentemente cada vez con lo incurable y transmitir, incluso en silencio, la marca del deseo del analista.<br \/>\nMarie H. Brousse nos acerca tambi\u00e9n a lo \u201cvivaz\u201d y \u201canimado\u201d cuando considera que la alegr\u00eda que produce nuestro trabajo es \u201cde la improvisaci\u00f3n\u201d. (4) Argumenta que la experiencia anal\u00edtica en cuanto pr\u00e1ctica tiene una relaci\u00f3n con lo m\u00faltiple, y de esta manera, va a contrapelo de la inercia, la repetici\u00f3n y la rigidez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, \u00bfHay alegr\u00eda en ocupar el lugar del analista?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa pregunta es una interpelaci\u00f3n \u00e9tica: \u00bfdesde qu\u00e9 lugar opera el analista?, \u00bfqu\u00e9 busca, en ese trabajo con lo incurable, con el exceso y con la transmisi\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El psicoan\u00e1lisis no es solo una pr\u00e1ctica cl\u00ednica, sino que \u201cla dimensi\u00f3n misma de la experiencia es \u00e9tica\u201d (5), en tanto confronta al sujeto con lo real del goce y con el extrav\u00edo en que se encuentra respecto a \u00e9l. Para ello, Miller se\u00f1ala que dicha experiencia involucra una elecci\u00f3n ya que \u201cbuscar la verdad del propio goce perturba indudablemente el bienestar.\u201d(6)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan sostiene que la \u00e9tica tradicional se vincula con el Ideal o lo irreal, se\u00f1alando que lo propio del psicoan\u00e1lisis es un camino inverso, que profundiza lo real (7), conformando una \u00e9tica que nada tiene que ver con la moral. El car\u00e1cter superyoico de la cultura implica un tratamiento a partir de la \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis como su reverso. Lacan la revitaliza por resultarle esencial para comprender nuestra experiencia y animarla desde esa \u00e9tica (8). En la l\u00ednea de la cultura y sus exigencias, prevalecen ciertos sacrificios que emiten sufrimiento, enlazados a ideales culturales que no se emancipan de la idea de amor universal: \u201cama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d, m\u00e1xima, que genera hostilidad y odio.<br \/>\nLa lectura lacaniana ha sido enlazar eso mismo como un \u201cmandamiento\u201d articulado a la civilizaci\u00f3n que exige resolver un problema \u00e9tico, a saber, que el goce permanece interdicto como antes de que se supiera que Dios ha muerto. Un problema del mal que fue eludido por los moralistas tradicionales, pero no por aquel que ha planteado un <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer<\/em>, formulando: el goce es un mal. \u00bfPor qu\u00e9? Lo es en tanto entra\u00f1a el mal del pr\u00f3jimo. \u201cEra esto lo que se anunciaba, se revelaba, se desplegaba, a medida que avanzaba la experiencia anal\u00edtica. Esto tiene un nombre \u2014es lo que se llama el m\u00e1s all\u00e1 del principio del placer.\u201d (9)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan se libera de la problem\u00e1tica del bien, la separa de lo que implica la experiencia psicoanal\u00edtica. Porque si se recuerda a Kant, el bien no puede m\u00e1s que engendrar un exceso real -goce- cuya consecuencia fatal es la tragedia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan dice algo m\u00e1s acerca de lo que nos orienta en \u201cnuestro trabajo\u201d: \u201ccuanto m\u00e1s santos seamos, m\u00e1s nos reiremos\u201d (10). El bien decir es \u00e9tico, y lo mal dicho, dir\u00e1, apunta a lo peor. El bien decir no dice d\u00f3nde est\u00e1 el bien y lo aleja de un asunto moral y hedonista. Hay que bien decir lo que falla para cada quien en la estructura. (11)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bien decir no ignora lo que surge como imposible, Lacan, en <em>Alocuci\u00f3n<\/em>, se preguntaba si estamos a la altura de aquello que parece que somos, por la subversi\u00f3n freudiana, llamados a sostener eso que se llama ser-para-el-sexo, es decir, el <em>no hay<\/em>. Y, contin\u00faa, no somos suficientemente valientes para sostener esa posici\u00f3n ni tampoco lo suficientemente alegres (12). La alegr\u00eda lacaniana, de esta manera, se emerge ligada con la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de no operar solo con la pasi\u00f3n del lenguaje, las palabras bellas o aquello que haga quedarse en la ficci\u00f3n sin entender nada de la estructura en la que ella se realiza (13). \u00bfNo es acaso sobre el fondo de lo real, de lo imposible, de lo que hay y de lo que no hay? El corte, el silencio como parte del acto del analista pueden hacer aparecer el goce de la <em>lalengua<\/em>.<br \/>\nMiller plantea que la \u00faltima ense\u00f1anza de Lacan es m\u00e1s realista al no tomar como referencia el lenguaje, sino la lalengua \u2014que concibe como una secreci\u00f3n del cuerpo\u2014 y al ocuparse menos de los efectos de sentido que de esos efectos que son afectos, irreductibles al sentido (14). El cuerpo est\u00e1 marcado por los acontecimientos de goce, por los traumas de esa lalengua. Esta perspectiva hace resonar lo que es de otra materialidad,\u00a0<em>lalengua<\/em>, que hace su aparici\u00f3n en trozos por medio de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller (15) se\u00f1ala que, cada vez que el saber \u2014como mito\u2014 se descompone y el significante falta all\u00ed donde se lo esperaba, se produce un efecto de sujeto: un sujeto dividido por su goce. Esto constituye un punto crucial para orientar la experiencia anal\u00edtica, en la medida en que se trata de verificar al sujeto como una discontinuidad en lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan, en <em>Alocuci\u00f3n<\/em> (16), hace un llamado a no eludir aquello que mortifica o vivifica por habitar el cuerpo del ni\u00f1o. Lo que un an\u00e1lisis ense\u00f1a no es tanto lo que un ni\u00f1o fue, sino lo que a\u00fan persiste como resto de lo infantil en el goce. La pregunta por la infancia, en la cl\u00ednica, surge as\u00ed no como arqueol\u00f3gica, sino como una actualidad del goce. Es una v\u00eda para localizar el real con el que el sujeto tropieza hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo del analista, entonces, es tambi\u00e9n deseo de dar lugar a eso que no ha sido representado, y que retorna en la repetici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la alegr\u00eda de nuestro trabajo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede tratarse de una alegr\u00eda que no desconoce la castraci\u00f3n ni la \u00e9tica del bien decir, ni los principios psicoanal\u00edticos. Una alegr\u00eda que puede sostenerse para quienes el trabajo los lleva por donde no hay un hilo, donde hay fallas e imposibles. Precisamente porque se puede sostener el lugar de la causa, como el santo seco de goce, para leer d\u00f3nde lo vivo se captura. Un saber en lo real ha sido traducido tambi\u00e9n como \u201chaber cernido la causa de su propio horror de saber\u201d: un analista es portador de esa marca que no es m\u00e1s que la de su propia singularidad, el que no desconoce lo vivo, presente en el decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera m\u00e1s contundente aun, Lacan lo ha dicho con la noci\u00f3n del santo en <em>Televisi\u00f3n, <\/em>que es quien no hace caridad, m\u00e1s bien se pone a \u201chacer de desecho: descarida\u201d, dec\u00eda. (17) Si el santo goza, ya no opera\u2026 ya no es alegre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea ni\u00f1o o adulto, el registro de satisfacciones es el mismo, por lo tanto, no hay personas mayores. No olvidemos que el descubrimiento freudiano fue precisamente que el ni\u00f1o es un perverso polimorfo atravesado por pulsiones parciales, es decir, goza. Y para un analista, el trabajo es leer esa trama de fijaciones.\u00a0 Todo eso resulta accesible a partir de lo que se es dicho en transferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Privilegiar la marca que se inscribe en el cuerpo, constituido por la trama de <em>lalengua<\/em>, permite abrir la v\u00eda por la cual el sujeto pueda advenir como sujeto del inconsciente. En el discurso del analista, recordemos, el operador l\u00f3gico que ocupa el lugar del agente es el objeto a, en tanto causa del deseo. En este marco, resuena la afirmaci\u00f3n de Lacan: \u201c\u00bfCu\u00e1ndo se ver\u00e1 que lo que yo prefiero es un discurso sin palabras?\u201d (18), aludiendo a una l\u00f3gica donde lo que opera no es el sentido, sino la incidencia del goce que el significante deja en el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a ciertas relaciones estables, incluida la del <em>objeto a,<\/em> se puede leer algo que se inscribi\u00f3 de forma m\u00e1s amplia, mucho m\u00e1s all\u00e1 de los enunciados. Y la enunciaci\u00f3n es un enigma en tanto se pone en juego el sujeto que habla en el ni\u00f1o. Por lo tanto, hacer hablar al ni\u00f1o, para escuchar al sujeto de la enunciaci\u00f3n, involucra un deseo decidido por parte del analista en hacer escuchar esas huellas vivas. Hacer resonar lo que es de otra materialidad, <em>lalengua<\/em>, la que es letra en el mismo inconsciente y que su aparici\u00f3n en surge en trozos por medio de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donde sea que se instale el discurso anal\u00edtico, encontraremos al ni\u00f1o como su agente, cuando de repente, se da cuenta de su presencia -vaciada en tanto esencia-, surge el objeto en su ex-sistencia como causa inspiradora, all\u00ed donde nada hay.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alegr\u00eda de nuestro trabajo, podemos pensarla como marcada por el arte de producir una necesidad de discurso, es hacer avanzar al sujeto por su estructura para alcanzar la virtud que no absuelve del pecado original, pero que lleva a la gaya ciencia &#8211;<em>gay savoir<\/em>-. La virtud de no comprender, la del bien decir sobre aquello que causa horror al saber y puede te\u00f1ir la felicidad com\u00fan. \u00bfPara qu\u00e9? Para hacerlo pasar por el buen agujero de lo que a cada quien se le ofrece como singular. Como se lee en <em>Extimidad<\/em> (20) no decimos que el Otro es alegre, porque el Otro no existe, y \u201cnosotros\u201d en \u201cnuestro trabajo\u201d podemos serlo con la condici\u00f3n de no decir que descubrimos un saber porque no hay nada para descubrir, sino de que se construya e invente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso localizar, en cada uno, ese goce no-todo que puede apuntar a una \u00e9tica de lo singular, que se encuentra en el n\u00facleo del s\u00edntoma y que, no segregado sino le\u00eddo de otro modo, permite un bien-decir que incluya lo fuera de sentido y lo fuera del campo com\u00fan de lo universal. Una orientaci\u00f3n hacia lo real implica esa vertiente del inconsciente como real, donde el analista puede encarnar un supuesto saber del goce, de ese resto que no hace historia o que no es historia pero, por no hacer comunidad, puede hacer lazo cuando, en el discurso del analista, permite hacerse soporte de la letra como agente de ese discurso que produce efectos que resuenan en el cuerpo y en el programa de goce de cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese sentido, se hace necesaria una maniobra que permita situar el lugar desde donde eso goza. Para ello, el analista orienta su acto con una dosis de osad\u00eda, cuyo coraje se requiere para cortar la infinitud del hablar \u2013 que tiende a deslizarse como una recta sin fin \u2013 y que decante: un decir. Esta operaci\u00f3n supone una lectura de lo que se escribe en el cuerpo, all\u00ed donde puede inscribirse un goce que equ\u00edvoca la escritura. Lacan se\u00f1ala que no se trata de jugar con los equ\u00edvocos, sino de desmitificarlos. (20)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La orientaci\u00f3n por lo real hace del cuerpo una caja de resonancia, de vibraci\u00f3n en sinton\u00eda con <em>lalengua<\/em>. Aqu\u00ed se trata de hacer emerger el goce de <em>lalengua<\/em>, de dar cuerpo a eso que se sit\u00faa como fuera de sentido, como un trozo de lo real: una intervenci\u00f3n que equivoca un significante que toca <em>lalengua<\/em> del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inventar recursos para encarnar la \u201cabyecci\u00f3n\u201d del Uno del goce es un instrumento \u00e9tico que puede propiciar una torsi\u00f3n. Esta topolog\u00eda debe mantenerse durante todo el recorrido anal\u00edtico, y no solo al final, cuando el infierno de un goce alcanza una torsi\u00f3n en el punto de la causa del deseo y de la causa del decir, como potencia de contracci\u00f3n y hiancia entre sentido y goce, entre enunciado y enunciaci\u00f3n, entre el dicho y el decir, entre la palabra y la vociferaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laurent Dupont, en su testimonio de pase, habla que al final del an\u00e1lisis, lo que qued\u00f3 fuera de sentido, a trav\u00e9s de la letra, fue la resonancia de <em>lalengua<\/em>, que pudo producir un efecto de risa. Ese efecto de lo real, como agujero en el sentido, diferente del goce f\u00e1lico articulado a la frase que condensa el \u201centusiasmo\u201d del fantasma, produce un goce no-todo: \u201cPuedo estar solo en el camino y re\u00edr al borde del vac\u00edo\u201d. (21)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alegr\u00eda, en el entusiasmo lacaniano, es la que acompa\u00f1a a la idea del objeto <em>a<\/em> como causa del deseo y letra de goce. Y por ello, como el santo, \u00a1Re\u00edrnos! \u00a1Re\u00edrnos con otros!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\">(1) Lacan J., Otros escritos, Alocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o, [1967] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P. 389.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\">(2) Lacan J., Otros escritos, Alocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o, [1967] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P. 339.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13px;\">(3)G\u00f3mez de Silva, Guido. Breve diccionario de la lengua espa\u00f1ola (1998). M\u00e9xico: FCE, Colmex.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(4) Brousse, Marie-He\u0301le\u0300ne. (2013). \u201cEldeseodelanalista\u201d En, <em>Freudiana 68<\/em>, Revista Psicoanal\u00edtica en Barcelona Bajo Los Auspicios de La ELP. p. 82.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(5) Miller, J-A. (2018). La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis. En Del s\u00edntoma al fantasma. Y retorno. Paid\u00f3s, Buenos Aires, p.144<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(6) Miller, J-A. (1988). Lacan cl\u00ednico. Matemas II. Ediciones Manantial. Buenos Aires, P132.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(7) Lacan, J., <em>El seminario<\/em> 7, La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis, [1959-1960] (1988), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P. 21<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(8) Lacan, J., <em>El seminario 7,<\/em> La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis, [1959-1960] (1988), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P.53.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(9) Lacan, J., <em>El seminario 7<\/em>, La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis, [1959-1960] (1988), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P. 223.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(10) Lacan J., Otros escritos, Televisi\u00f3n, [1973] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires., P. 546.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(11)\u00a0 Lacan J., Otros escritos, Televisi\u00f3n, [1973] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P. 569.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(12) Lacan J., Otros escritos, Alocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o, [1967] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P.385.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(13) Lacan J., Otros escritos, Alocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o, [1967] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P<em>. <\/em>386.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(14) Miller J.-A., Piezas Sueltas. Ciudad de Buenos Aires, Paid\u00f3s (2013). P.71<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(15) Miller J.-A., Respuestas de lo real, El sujeto, respuesta de lo real. Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques Alain Miller, [1983] (2024), Paid\u00f3s, Buenos Aires. Pp.\u00a0 29-30.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(16) Lacan J., Otros escritos, Alocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o, [1967] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P.366.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(17) Lacan J., Otros escritos, Televisi\u00f3n, [1973] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P.545.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(18) Lacan J., Otros escritos, Alocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o, [1967] (2012), Paid\u00f3s, Buenos Aires. P.391.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(19) Miller J.-A., Extimidad, La consistencia l\u00f3gica de <em>a<\/em>, Los cursos psicoanal\u00edticos de Jacques Alain Miller, [1986] (2011), Paid\u00f3s, Buenos Aires. p 466-468<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(20) Lacan, J. <em>El semanario<\/em> 23: <em>El sinthome<\/em>. (1975-1976) Texto establecido por Jacques-Alain Miller. Paid\u00f3s, Buenos Aires., 2006. P. 135.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">(21) Dupont, Laurent. In: <a href=\"https:\/\/shs.cairn.info\/revue-la-cause-du-desir-2016-2-page-85?lang=fr\">https:\/\/shs.cairn.info\/revue-la-cause-du-desir-2016-2-page-85?lang=fr<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SALA: EL \u201cQUIZ\u00c1\u201d DEL NI\u00d1O Y SU LOCURA EL GOCE Y LA ALEGR\u00cdA \u201c[&#8230;] Freud sinti\u00f3 que deb\u00eda reintroducir nuestra medida en la \u00e9tica por medio del goce [&#8230;] \u00bfY no es tratar de actuar con ustedes [en ese sentido] [&#8230;] dejarlos con la pregunta: \u00bfqu\u00e9 alegr\u00eda encontramos en eso que constituye nuestro trabajo?\u201d (Lacan,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[107],"tags":[],"post_series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6728"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6728"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6728\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6777,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6728\/revisions\/6777"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6728"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6728"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6728"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=6728"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}