{"id":8001,"date":"2025-11-26T06:20:16","date_gmt":"2025-11-26T09:20:16","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=8001"},"modified":"2025-11-26T07:34:59","modified_gmt":"2025-11-26T10:34:59","slug":"me-divierto-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/me-divierto-2\/","title":{"rendered":"\u00a1ME DIVIERTO!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><em>Cecilia Fasano<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agradezco al Comit\u00e9 por la invitaci\u00f3n a estas Conversaciones, a las relatoras \u2014Flory Kruger y Alessandra Pecego\u2014, as\u00ed como al grupo de trabajo por el valioso texto<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> que nos han dejado como referencia. Es verdaderamente un gusto participar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Organic\u00e9 mi comentario en cuatro puntos y lo titul\u00e9 con un neologismo: <em>Gociferando<\/em>, t\u00e9rmino que rescato de Oliverio Girondo, ese poeta argentino que supo llevar la palabra hasta el l\u00edmite de su sonoridad y de su invenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El ni\u00f1o <em>gociferando<\/em> se divierte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cSiempre tengo cinco a\u00f1os\u201d<\/em> .<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Esta frase, que Jacques-Alain Miller escuch\u00f3 decir a Lacan en un \u00e1mbito privado y luego decidi\u00f3 hacer p\u00fablica, abre una clave cl\u00ednica y \u00e9tica. Nos invita a pensar el lugar del ni\u00f1o \u2014ese que insiste en cada sujeto\u2014 y la alegr\u00eda, como experiencia posible en un an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Lo infantil y la alegr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomemos como punto de partida el comentario de Lacan: <em>\u201cLa dimensi\u00f3n de la alegr\u00eda (\u2026) supera la categor\u00eda del goce de un modo que ser\u00eda preciso destacar. La alegr\u00eda implica una plenitud subjetiva, que merecer\u00eda ser comentada\u201d.<\/em> <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta mesa nos invita a ese desaf\u00edo, intentar\u00e9 hacerlo, aun sabiendo que hablar de alegr\u00eda en tierras brasile\u00f1as puede sonar redundante o incluso impertinente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Lacan afirma que la alegr\u00eda supera al goce, conviene leerlo no como una jerarqu\u00eda \u2014la alegr\u00eda por encima del goce\u2014, sino como un desborde. La alegr\u00eda se articula al goce, pero no se reduce a \u00e9l: introduce un plus ligado al acto de decir, al hallazgo inesperado que surge en el hiato que abre el decir mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para precisar de qu\u00e9 hablamos, conviene distinguir la \u201calegr\u00eda lacaniana\u201d de la perspectiva cl\u00e1sica cartesiana. Para Descartes, en <em>Las pasiones del alma<\/em> (art. 91), la alegr\u00eda es <em>\u201cuna emoci\u00f3n del alma<\/em> causada<em> (\u2026) por la impresi\u00f3n de cosas buenas que le pertenecen\u201d<\/em>, es decir, un afecto ligado al reconocimiento de un bien. En Lacan, en cambio, es un acontecimiento subjetivo, vinculado al encuentro con el deseo propio, no con el bien: efecto de un acto, ligado al decir, al hallazgo, a la invenci\u00f3n. En todo caso \u2014en el mejor de los casos\u2014 la alegr\u00eda puede ser efecto del tratamiento del <em>sinthome<\/em>, cuando alguien encuentra un modo singular de hacer con su goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan confiesa:<em> \u201cTodos saben que soy alegre [&#8230;] No soy triste. O m\u00e1s exactamente, tengo una sola tristeza, [&#8230;] y es que haya cada vez menos personas a quienes les pueda decir las razones de mi alegr\u00eda, cuando las tengo\u201d<\/em> <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este pasaje muestra que su alegr\u00eda no tiene nada de ingenua ni edulcorada: es una posici\u00f3n subjetiva que conoce su reverso: la tristeza de no poder transmitirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frase \u201c<em>Siempre tengo cinco a\u00f1os<\/em>\u201d se\u00f1ala un modo de estar en el mundo: alegre, divertido, chiquil\u00edn; \u00edndice de una satisfacci\u00f3n singular, inimitable. No es casual que al final de su ense\u00f1anza, Lacan dijera: <em>\u201cSoy un payaso. Sigan el ejemplo, \u00a1y no me imiten!\u201d<\/em>.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Estas palabras revelan su estilo, bautizado por Miller como \u201cestilo <em>mock-heroic<\/em>\u201d, antitr\u00e1gico, par\u00f3dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller precisa que se trata de <em>\u201cuna edad anterior a la edad de la raz\u00f3n, cuando el deseo y la demanda coinciden en la exigencia, que no admite el \u201cno\u201d del otro\u201d<\/em>. El detalle no es menor: una \u201cedad anterior a la raz\u00f3n\u201d no es nostalgia evolutiva, sino estructura que persiste en el sujeto. En esa coincidencia precaria entre deseo y demanda puede irrumpir cierto j\u00fabilo o lo que llamamos alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n de \u201cedad de la raz\u00f3n\u201d cuestiona la idea de que la maduraci\u00f3n intelectual pueda fijarse a una cronolog\u00eda: esa fantas\u00eda educativa seg\u00fan la cual, llegado cierto momento, el ni\u00f1o se volver\u00eda sensato y dejar\u00eda de preguntar o decir tonter\u00edas. Por el contrario, el sujeto se constituye en una <em>hiancia<\/em> entre saber y no-saber. La raz\u00f3n misma est\u00e1 agujereada por el inconsciente. De ah\u00ed que Lacan \u2014siguiendo al poeta Francis Ponge\u2014 haga resonar \u201craz\u00f3n\u201d con \u201c<em>r\u00e9son<\/em>\u201d, para indicar que lo simb\u00f3lico no se reduce a l\u00f3gica o sensatez, sino a resonancias significantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las m\u00faltiples facetas de Lacan se destaca ese rasgo l\u00fadico. Tanto en su ense\u00f1anza como en su vida personal cultiv\u00f3 la teatralidad y el humor. Algunos testimonios evocan a un Lacan organizando recepciones, disfraz\u00e1ndose y divirti\u00e9ndose: un estilo vital que muestra c\u00f3mo lo infantil formaba parte de su modo singular de estar en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Una edad que no progresa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud, en <em>Tres ensayos<\/em> <em>de una teor\u00eda sexual<\/em>, hablaba de un \u201ctalante alegre\u201d propio de la infancia, que acompa\u00f1a la curiosidad sexual y la exploraci\u00f3n del mundo, y que suele perderse con los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verso de William Wordsworth \u2014<em>El ni\u00f1o es el padre del hombre<\/em>\u2014 se\u00f1ala algo semejante: lo infantil no se supera, sino que retorna, se reinscribe, se cifra en el s\u00edntoma. La intuici\u00f3n po\u00e9tica y la ense\u00f1anza de Lacan coinciden en una idea decisiva: no hay maduraci\u00f3n ni progreso lineal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia anal\u00edtica lo confirma una y otra vez: quienes se disponen a hablar, inevitablemente recurren a su infancia. No se trata de una simple vuelta atr\u00e1s en el tiempo, sino de la manera en que lo infantil se actualiza en el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo pensar, entonces, un tiempo que no avanza en l\u00ednea recta? Aqu\u00ed el <em>futuro anterior<\/em> ofrece una pista. Lacan lo introduce para designar \u201clo que habr\u00e9 sido para lo que estoy llegando a ser\u201d. Este desfase implica que algo s\u00f3lo despu\u00e9s se reconoce como inscripto. Por eso, crecer no equivale a progresar, sino a escribirse de otro modo: la determinaci\u00f3n del sujeto se juega siempre de manera retroactiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Esta l\u00f3gica no es abstracta: en<\/strong> an\u00e1lisis, se verifica en la sorpresa de reconocerse en algo que ser\u00e1 y que, sin embargo, ya estaba anticipado. Esa temporalidad \u2014la del inconsciente\u2014 abre a lo no realizado, a lo imposible que insiste, y en ese hiato hace surgir al sujeto. El \u201chabr\u00e1 sido\u201d descoloca toda cronolog\u00eda lineal y reintroduce lo infantil en el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>La lengua y el disparate<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si a Lacan le fascinaba el estilo burl\u00f3n, par\u00f3dico, desmesurado de Rabelais, es porque all\u00ed la lengua se vuelve goce: juegos sonoros, desplazamientos de vocales y consonantes, invenciones disparatadas. Rabelais explota la funci\u00f3n po\u00e9tica del lenguaje, acerc\u00e1ndose a la noci\u00f3n lacaniana de inconsciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor argentino, Macedonio Fern\u00e1ndez, dec\u00eda que \u201c<em>La bufonada ilimitada de los buenos muchachos de Rabelais era una Carcajada Juzgadora de la Realidad\u201d<\/em>.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> Esa bufonada no es un mero juego literario: es una carcajada que juzga, no en sentido moral, sino en clave macedoniana, ridiculiza lo solemne, desarma lo absoluto y muestra que la realidad est\u00e1 incompleta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo semejante leemos en Montaigne, cuya literatura despliega una lengua con \u201c<em>saltos y gambetas<\/em>, <em>piezas deshilachadas\u201d<\/em>, <a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> que anticipa el \u201c<em>sin ton ni son<\/em>\u201d propio del Uno de <em>lalengua<\/em> con la que goza el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n lo encontramos en el neologismo de Oliverio Girondo, \u201c<em>gociferar<\/em>\u201d <a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, formidable condensaci\u00f3n de \u00abgozar\u00bb y \u00abvociferar\u00bb, donde el goce y la lengua enredan sonoridades que bordean lo ininteligible. Aqu\u00ed el goce se manifiesta como un disparate creativo, capaz de inventar un sentido nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La curiosidad y la sorpresa de los cinco a\u00f1os mantienen el contacto vivo con la lengua, antes de que quede encorsetada por la gram\u00e1tica y el sentido. El ni\u00f1o a\u00fan est\u00e1 cerca de esa lengua que recibi\u00f3 del Otro en forma de ecos, ritmos, juegos sonoros no del todo codificados. La alegr\u00eda surge de ese uso l\u00fadico: gozar de la lengua como materia y no s\u00f3lo como veh\u00edculo de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son esos escritores \u2014Rabelais, Montaigne, Girondo, Macedonio y tantos otros\u2014 quienes nos ense\u00f1an que el <strong>goce es inseparable de <em>lalengua<\/em><\/strong>: un uso singular de los sonidos que cada cuerpo recibe del Otro. All\u00ed el goce no pasa por el sentido, sino por el equ\u00edvoco. Esa disposici\u00f3n a recibir lo inesperado refleja el ni\u00f1o de cinco a\u00f1os que Lacan supo conservar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En este punto conserva<\/em> <em>toda<\/em> <em>su potencia<\/em><em>, <\/em><em>la famosa frase de Lacan<\/em> <em>que hemos escuchado hasta el cansancio y que a fuerza de tanto repetirla parece perder fuerza:<\/em> \u201c<em>La \u00fanica ventaja que un psicoanalista tiene derecho a sacar de su posici\u00f3n (\u2026) es la de recordar (\u2026) que el artista siempre lo precede y que no tiene por qu\u00e9 hacerse entonces el psic\u00f3logo all\u00ed donde el artista le abre el camino\u201d\u201d<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>La alegr\u00eda en la cl\u00ednica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la experiencia anal\u00edtica, la alegr\u00eda irrumpe como un afecto cl\u00ednico inesperado: efecto de haber tocado algo de ese \u201creal que no envejece\u201d, eco de lo infantil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final del an\u00e1lisis \u2014los testimonios del pase as\u00ed lo demuestran\u2014 la alegr\u00eda se hace presente cuando lo infantil se aloja como invenci\u00f3n, cuando alguien encuentra un modo propio de hacer con su goce. Esa alegr\u00eda no es s\u00f3lo un afecto, sino una posici\u00f3n \u00e9tica: la alegr\u00eda del sujeto que asume su responsabilidad frente a su modo de gozar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller lo presenta con humor: <em>\u201cEl pase solo tiene sentido si la tragedia queda en el pasado, y si ahora se\u00f1or, con la trama de su tragedia (\u2026) sabe inventarnos alegremente alguna peque\u00f1a comedia, (\u2026) \u00a1act\u00faelo para nosotros cuando se levante el tel\u00f3n!<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> \u00bfHay algo m\u00e1s l\u00fadico que eso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eric Laurent, en su texto \u201cHacia un afecto nuevo\u201d retoma a Bernardino Horne<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, primer AE del Campo Freudiano, quien se\u00f1alaba que el pase es una ganancia de saber acompa\u00f1ada de entusiasmo. Lacan mismo hablaba de un afecto in\u00e9dito: un saber alegre (<em>gay savoir<\/em>), perceptible en el \u201crel\u00e1mpago\u201d del final al encontrar un modo singular de hacer con el propio goce. Descubrir \u201cel pa\u00f1o del que se est\u00e1 hecho\u201d, abre la posibilidad de inventar una regla nueva de uso del s\u00edntoma. <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><em>\u00a0 <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em>La <em>gaya ciencia<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> \u2014t\u00e9rmino derivado de la tradici\u00f3n de los trovadores de la Edad Media, que designaba el arte alegre de la poes\u00eda amorosa\u2014 es retomada por Lacan en el linaje nietzscheano, pero desplazada para interrogar el lugar del saber en psicoan\u00e1lisis: un saber jovial, ligado al decir y al goce. En este linaje, la gaya ciencia nombra el saber hacer con el s\u00edntoma, la invenci\u00f3n singular que puede surgir al final de un an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u201c\u00bfQu\u00e9 alegr\u00eda encontramos en nuestro trabajo?\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><strong>[14]<\/strong><\/a><\/em>, se pregunta Lacan. Una interpelaci\u00f3n que conviene tener presente, tanto en la cl\u00ednica como en la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, <em>el ni\u00f1o gociferando se divierte<\/em>, es la imagen que nos regala Girondo y que Lacan supo encarnar a su manera. La carcajada juzgadora de la realidad de Macedonio, como la alegr\u00eda en an\u00e1lisis, desarma lo serio, descompleta lo absoluto y abre un espacio para inventar. Esa es la apuesta \u00e9tica que nos concierne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para finalizar, una peque\u00f1a confidencia: en lo que respecta al dominio del portugu\u00e9s, tambi\u00e9n siento que tengo cinco a\u00f1os, y si logro sortear la impotencia de tal analfabetismo \u00a1me divierto!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cecilia Fasano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Relatores: Alessandra Pecego (EBP) y Flory Kruger (EOL): <a href=\"https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/Me-divierto-1.pdf\">https:\/\/enapol.com\/xii\/wp-content\/uploads\/sites\/10\/2025\/08\/Me-divierto-1.pdf<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Entrevista a JAM realizada por el\u00a0periodista <a href=\"https:\/\/www.liberation.fr\/auteur\/eric-favereau\/\">Eric Favereau<\/a> para el peri\u00f3dico <em>Lib\u00e9ration<\/em> (2001)\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Lacan: Seminario 1 <em>Los escritos t\u00e9cnicos de Freud<\/em>, Paid\u00f3s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> J. Lacan: \u201cAlocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o\u201d (1967)<em> Otros escritos.<\/em> Paid\u00f3s<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> J. Lacan: <em>Intervenciones y textos<\/em> <em>2<\/em> \u201cLa tercera\u201d (1974) Paid\u00f3s<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> T. Rutinelli: <em>\u201c<\/em><em>Macedonio: El hombre de la gran<\/em> <em>carcajada\u201d<\/em><em>, <\/em>Revista <em>Oropel<\/em> <em>recuperado en:<\/em> <a href=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/15\/pasajes-intimos-del-adentro-y-el-afuera\/?utm_source=chatgpt.com\">https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/15\/pasajes-intimos-del-adentro-y-el-afuera\/?utm_source=chatgpt.com<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a><em> N. Ki\u00e9s: <\/em><em>\u201cDecir\u201d Revista <\/em><em>Ornicar?<\/em> <em>N\u00b0 1<\/em> <em>Grama<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> O. Girondo: Poema \u201cAl gravitar rotando\u201d <em>recuperado en:<\/em> <a href=\"https:\/\/poemario.com\/gravitar-rotando\/#google_vignette\">https:\/\/poemario.com\/gravitar-rotando\/#google_vignette<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> J. Lacan: \u201cHomenaje a Margerite Duras\u201d <em>Otros escritos<\/em>. Paid\u00f3s<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> J.-A. Miller: <em>C\u00f3mo terminan los an\u00e1lisis<\/em>. Grama<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> B. Horne: \u201cLa ca\u00edda del objeto fue acompa\u00f1ado por alegr\u00eda, entusiasmo y admiraci\u00f3n por el psicoan\u00e1lisis\u201d<em>. <\/em><em>Fragmentos de una vida psicoanal\u00edtica.<\/em> Grama<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> E. Laurent \u201cHacia un afecto nuevo\u201d <em>Virtualia 14<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> J. Lacan: \u201c<em>En lo opuesto a la tristeza, est\u00e1 la gaya ciencia [gay savoir], la cual es una virtud [\u2026] que consiste: no en comprender en morder en el sentido sino en pasar roz\u00e1ndolo lo m\u00e1s cerca posible sin que \u00e9l haga de liga para esa virtud, para con ello gozar del desciframiento\u201d. <\/em>\u201cTelevisi\u00f3n\u201d<em> Otros escritos.<\/em> Paid\u00f3s<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Lacan: \u201cAlocuci\u00f3n sobre las psicosis del ni\u00f1o\u201d (1967)<em> Otros escritos.<\/em> Paid\u00f3s<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cecilia Fasano Agradezco al Comit\u00e9 por la invitaci\u00f3n a estas Conversaciones, a las relatoras \u2014Flory Kruger y Alessandra Pecego\u2014, as\u00ed como al grupo de trabajo por el valioso texto[1] que nos han dejado como referencia. Es verdaderamente un gusto participar. Organic\u00e9 mi comentario en cuatro puntos y lo titul\u00e9 con un neologismo: Gociferando, t\u00e9rmino que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[107],"tags":[],"post_series":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8001"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8001"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8001\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8096,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8001\/revisions\/8096"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8001"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=8001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}