{"id":8017,"date":"2025-11-26T06:43:08","date_gmt":"2025-11-26T09:43:08","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=8017"},"modified":"2025-11-26T07:33:47","modified_gmt":"2025-11-26T10:33:47","slug":"lectora-2o-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/lectora-2o-tiempo\/","title":{"rendered":"Lectora 2\u00ba Tiempo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 13px;\">Louise Lhullier \u2013 EBP\/AMP<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi punto de partida es la <em>nada<\/em>, que me atrap\u00f3 desde la primera lectura del texto, en la cita en ep\u00edgrafe de la carta 101 de Freud a Fliess.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cito: \u201c\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 en la primera infancia? Nada, pero ya hab\u00eda el germen de un primer impulso sexual.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo leer esa nada? La pregunta que la antecede \u2013 \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3 en la primera infancia? \u2013 ya indica: no ocurri\u00f3 nada. Nada de acontecimiento. Por otro lado, ese \u201cpero ya hab\u00eda\u201d que viene despu\u00e9s de la coma se\u00f1ala que en ese \u201cnada de acontecimiento\u201d estaba el germen de lo pulsional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible enumerar una serie de nadas anteriores a ese acontecimiento de cuerpo. Nada de representaciones, de significado, de significaciones. Por lo tanto, nada de sujeto, sea el de la fenomenolog\u00eda, ese sujeto que tiene conciencia de s\u00ed, que habla como Yo, operador de sentido, sea el sujeto del inconsciente. Nada de palabra, nada de mundo, nada de ser. Nada de imaginario, pero tambi\u00e9n nada de simb\u00f3lico pues, para que haya simb\u00f3lico, es preciso que se cuente al menos 1 (Lacan, Sem. XVI, p. 290).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos cuestionar tambi\u00e9n si cabr\u00eda hablar de lo real, <em>de ese real que no est\u00e1 enlazado a nada y que condensa el puro hecho del traumatismo<\/em>, como lo defini\u00f3 Lacan (citado por Miller en la p\u00e1gina 50 de Piezas Sueltas). \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda un real que <em>condensa el puro hecho del traumatismo<\/em> ser anterior al trauma? De la nada al acontecimiento: \u201cUn del goce. Choque pulsional, en los t\u00e9rminos de Freud, acontecimiento de cuerpo, con Lacan\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sigo lo que el texto indica: un \u201cantes\u201d que es el tiempo de esa nada \u2013 <em>fuera de la historia, fuera del tiempo del inconsciente<\/em> \u2013 <em>que sufre una ruptura debido a un acontecimiento<\/em> que inaugura el \u201cdespu\u00e9s\u201d, tiempo del <em>parl\u00eatre<\/em> y de aquello de lo que se ocupa el psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan distingue el acontecimiento del fen\u00f3meno de cuerpo, pues el primero implica la incidencia del significante sobre \u00e9l. En otras palabras, ese tiempo de la nada no era el de un cuerpo sin fen\u00f3menos, es decir, sin manifestaciones observables de la vida que lo habitaba. Pero el tiempo del cuerpo <em>hablante<\/em> solamente advendr\u00e1 si y cuando el significante incida sobre \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto de <em>clinamen<\/em> evocado en el texto, as\u00ed como el bello video recomendado, dicen de c\u00f3mo por el psicoan\u00e1lisis y por el arte es posible una aproximaci\u00f3n a la idea de ese origen fuera del sentido, mero accidente en medio del desorden, del cual el <em>parl\u00eatre<\/em> es la consecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un desorden propio de lo que Miller defini\u00f3 como <em>goce \u201cnatural\u201d de un cuerpo vivo<\/em>, colocando ese \u201cnatural\u201d entre comillas. Pero tambi\u00e9n desorden de los significantes que vienen del Otro como <em>enjambre<\/em>, zumbido de <em>lalengua<\/em>, materialidad sonora, anterior al sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta que, por accidente, algo de ah\u00ed se recorta, resuena, hace vibrar la materia bruta del cuerpo vivo, de su naturaleza de cuerpo, haciendo existir Un goce, origen del cuerpo en tanto sustancia gozante, en los t\u00e9rminos de Lacan. Ese algo que se recorta se constituye, entonces, como significante Uno, <em>que no hace cadena, que no se articula y se cuenta como cero de sentido<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para designar ese encuentro fundador del <em>parl\u00eatre<\/em>, al que Lacan se refiri\u00f3 como el misterio del cuerpo hablante, Bernardino Horne sugiri\u00f3 el t\u00e9rmino <em>encarnaci\u00f3n<\/em>. En sus palabras:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEl misterio de la encarnaci\u00f3n es, entonces, la realizaci\u00f3n de la uni\u00f3n de la palabra \u2013 no en su significaci\u00f3n, no en su sentido, sino en la materialidad de sus resonancias \u2013 con el cuerpo, tambi\u00e9n como materia bruta. (\u2026) Se trata de un acontecimiento que es del registro de lo real. (\u2026) lo que nace de ese encuentro es el <em>parl\u00eatre<\/em>.\u201d (p. 47)<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo pensar la letra en tanto materialidad en su relaci\u00f3n con el sonido? En el texto encontramos las met\u00e1foras de la cicatriz y de la herida, y la referencia a una escritura indecible, a un saldo de goce que <em>se precipita de la lalengua como ilegible<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacan atribuy\u00f3 la funci\u00f3n de letra a ese significante Uno, fuera del sentido y que no se confunde con el n\u00famero 1 de la serie de los n\u00fameros naturales. \u00c9l lo escribe como n\u00famero romano I, para que no se confunda con el 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El borramiento de ese I producir\u00e1 el agujero, la falta, el cero de la inexistencia y, tambi\u00e9n, el cero que da inicio a la secuencia de los n\u00fameros naturales y a la posibilidad de contar, requisito esencial para la instauraci\u00f3n del orden simb\u00f3lico, como ense\u00f1\u00f3 Lacan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la perspectiva de Plotino, referencia de Lacan en relaci\u00f3n al Uno, que Sergio Givone aborda en <em>Historia de la nada<\/em>, la nada es el \u00fanico predicado que corresponde a ese Uno, <em>que no es algo (\u2026) sino que es propiamente \u201cla nada\u201d de las cosas de las que es el principio<\/em> (p. 76). Como principio, <em>nada precede al Uno, que de nada tiene necesidad y a nada est\u00e1 vinculado<\/em> (p. 86). El acto por el cual el Uno se hace <em>principio, fuente, potencia<\/em> (p. 76), es <em>profundamente infundado<\/em> (p. 86).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plotino se refiere a un acto; nosotros, a partir de Lacan, a un acontecimiento que est\u00e1 en el origen. Ah\u00ed nos detenemos, no vamos m\u00e1s all\u00e1. Esa es la ra\u00edz de todo aquello de lo que el psicoan\u00e1lisis se ocupa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Freud nos presenta la v\u00eda de acceso que nos lleva a encontrar esa ra\u00edz, ese origen, en el trauma. Trauma como f\u00f3rmula general del acontecimiento de cuerpo que deja marcas de afecto. Esa es la hip\u00f3tesis presentada en el texto del cual soy lectora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marcas de afecto que podemos leer en el s\u00edntoma. Seg\u00fan Miller, \u201c<em>el goce en cuesti\u00f3n en el s\u00edntoma no es primario. Es producido por el significante. Y es precisamente esa incidencia significante la que hace del goce del s\u00edntoma un acontecimiento, no apenas un fen\u00f3meno. El goce del s\u00edntoma demuestra que hubo un acontecimiento, un acontecimiento de cuerpo tras el cual el goce natural entre comillas, que se puede imaginar como el goce natural del cuerpo vivo, se encontr\u00f3 perturbado y desviado. Ese goce no es primario, pero es primero en relaci\u00f3n al sentido que el sujeto le da, y lo hace por medio de su s\u00edntoma como interpretable<\/em>.\u201d (Leer un s\u00edntoma, Opci\u00f3n Lacaniana n. 70, p. 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, es por la v\u00eda del s\u00edntoma que se puede tocar, en un an\u00e1lisis, algo de ese real, de esa \u201cmarca\u201d dejada por el acontecimiento de cuerpo inaugural, encarnaci\u00f3n del significante. Esa nada encarnada, pura letra, que est\u00e1 en el origen y permanece irreductible, leo en el texto, es algo del orden del goce que <em>no se puede decir, pero s\u00ed se puede usar<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la pregunta por el saber-hacer en los an\u00e1lisis que los autores nos presentan encuentra una orientaci\u00f3n que repercute en el t\u00edtulo del XII ENAPOL: Hablar con el ni\u00f1o implica una operaci\u00f3n que siga las huellas de ese incurable, desarmando las trampas del sentido y resistiendo al deseo de dormir, para que cada uno pueda encontrar su imposible e inventar con ello algo m\u00e1s digno que la miseria del sufrimiento sintom\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los testimonios de los AE, como los de Pepita, Marie-H\u00e9l\u00e8ne Blancard y Carolina Koretzky, dan testimonio de ese posible frente al imposible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Louise Lhullier \u2013 EBP\/AMP Mi punto de partida es la nada, que me atrap\u00f3 desde la primera lectura del texto, en la cita en ep\u00edgrafe de la carta 101 de Freud a Fliess. 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