{"id":8034,"date":"2025-11-26T07:01:50","date_gmt":"2025-11-26T10:01:50","guid":{"rendered":"https:\/\/enapol.com\/xii\/?p=8034"},"modified":"2025-11-26T07:33:08","modified_gmt":"2025-11-26T10:33:08","slug":"beatriz-udenio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enapol.com\/xii\/es\/beatriz-udenio\/","title":{"rendered":"Beatriz Udenio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Me siento muy alegre de poder participar como <em>lectora<\/em> en esta Conversaci\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que este estimulante texto pone al descubierto <u>la ruidosa consecuencia<\/u> que implica la promoci\u00f3n al consumo colectivo fomentado por discursos masificadores -tanto de objetos, redes sociales, como de legislaciones y derechos: <u>los efectos paradojales en los sujetos<\/u> -la deserotizaci\u00f3n del mundo a la que se refieren, la diluci\u00f3n del \u201cEros\u201d, del deseo, de lo vital, de lo que \u201canima\u201d a los seres hablantes. Adem\u00e1s, <u>desvela el lado oscuro<\/u> de las acciones e intervenciones \u201cpara todos\u201d con la que \u201ccastigan\u201d aquello mismo que promueven. Pero, sobre todo, despliegan c\u00f3mo el discurso que orienta nuestras pr\u00e1cticas y nuestra lectura de los fen\u00f3menos sociales &#8211;<em>el discurso anal\u00edtico<\/em>&#8211; resulta una <u>potente herramienta<\/u> para abordar, intervenir y sostener un debate fecundo en relaci\u00f3n con estos fen\u00f3menos. Esta es pues mi br\u00fajula de lectura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>I.<\/strong>De entrada, constituye una producci\u00f3n, orientada a encontrar las resonancias entre la deserotizaci\u00f3n y lo infantil: \u201cen el nudo (\u2026) [de] lo individual y lo colectivo\u201d. \u00a0Esto se nutre de nuestra pr\u00e1ctica anal\u00edtica, pero tambi\u00e9n del trabajo en instituciones, y de las intervenciones variadas en el campo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 de la deserotizaci\u00f3n, de las pasiones tristes, respecto del ni\u00f1o? El texto abre dos l\u00edneas:1) la contradicci\u00f3n entre objeto deseado y rechazado, con la que se <em>concibe<\/em> al \u201cni\u00f1o\u201d, debido a lo insoportable de ese cuerpo, lo que \u201cescandaliza\u201d a los adultos: que goza de modo <em>perverso polimorfo<\/em>; 2) los sujetos, desolados, en las redes de consumo libidinal, por v\u00eda de la pornograf\u00eda -los j\u00f3venes en especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 hacer ante ello? La lectura cl\u00ednica, apoyada en lo singular de la relaci\u00f3n de cada sujeto con el goce, nos orienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II<\/strong>. Despliegan, entonces, formas de las demandas cl\u00ednicas actuales, muy marcadas por el efecto paradojal de los discursos imperantes, que en su af\u00e1n de \u201cdefender los derechos\u201d, leen todo con la vara del posible \u201cabuso\u201d sobre el derecho y el cuerpo del otro. Por un lado, suponer a priori que el ni\u00f1o es abusado, es renegar de su condici\u00f3n de gozante. Tres detalles cl\u00ednicos dan cuenta de que es el interlocutor analista quien coloca entre par\u00e9ntesis la interpretaci\u00f3n <em>norma<\/em> \u2013\u201cabuso\u201d-, y se hace d\u00f3cil a lo que escucha: en un caso, un <em>juego<\/em> entre dos ni\u00f1os -que averg\u00fcenza a uno; y en otro, un supuesto \u201ctoque\u201d, que ese ni\u00f1o significa como su gusto por ser el centro de atenci\u00f3n. Es el <em>decir<\/em> de estos dos ni\u00f1os\/<em>parl\u00eatres<\/em> sobre el goce en juego, el que se destaca. Lo que escandaliza a los adultos, se vuelve \u201cdesorden singular\u201d en cada ni\u00f1o. All\u00ed donde la sociedad contradictoria empuja al consumo y al goce, [apps, pantallas, sin partener], a un goce que se imagina sin cuerpo, la cl\u00ednica nos muestra su reverso: el cuerpo a cuerpo se\u00f1ala, en cada sujeto, que lo sexual siempre perturba en singular, fuera de etiqueta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justamente, la pornograf\u00eda lleva a un joven creyente al borde de su relaci\u00f3n con el Ideal, evidenciando que forzar al cuerpo en un entrenamiento, para dejar de mirar la pantalla, es una soluci\u00f3n fallida: enseguida, la decepci\u00f3n. Nueva versi\u00f3n de las paradojas del goce, abre las puertas al reino de las pasiones tristes: cobard\u00eda moral, tristeza, desaz\u00f3n, melancol\u00eda, aburrimiento, morosidad, mal humor. \u00a1La lista puede seguir!\u00a0 \u201cEnloqueciendo\u201d por ello, en silencio ante la pantalla, el sujeto permanece separado de la palabra, autoer\u00f3tico, sin poder encontrar un modo de \u201cbien decir\u201d lo imposible de soportar de lo sexual. \u201c<em>Eso\u201d<\/em>, trae consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III<\/strong> El punto que abordan enseguida \u2013 El factor infantil- introduce algo fundamental respecto de nuestra br\u00fajula: \u00bfc\u00f3mo se conquista la dignidad subjetiva? Haci\u00e9ndose responsable del propio goce. Este se\u00f1alamiento \u00e9tico de Lacan, nos condujo a movernos del privilegio que atribu\u00edamos a la funci\u00f3n paterna como herramienta en la cura, para dar cuenta de lo relativo al goce y a su objeto, tambi\u00e9n en los ni\u00f1os. Este desarrollo nos lo recuerda: ante lo insoportable de lo sexual y el goce involucrado &#8211; fruto del impacto de <em>lalengua<\/em> en el cuerpo, que percute, insiste- se destaca el factor infantil, algo que no se incluye en la novela, en el sentido. \u201c<em>Eso<\/em>\u201d resuena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces: \u00bfqu\u00e9 instrumento construye cada hablante para tratar con \u201c<em>eso<\/em>\u201d? Aqu\u00ed proponen, <u>a veces<\/u> una ficci\u00f3n, <u>eventualmente<\/u> un fantasma (n\u00f3tese la locuci\u00f3n adverbial utilizada: no hay certeza, ni garant\u00eda de que ocurra; quiz\u00e1s acontezca, en ocasiones\u2026), para que el cuerpo NO quede capturado como objeto de los fantasmas parentales, o, incluso, de los ofrecidos por el mercado y la \u00e9poca. Deteng\u00e1monos en ello. Se trata del cuerpo hablante, del <em>parl\u00eatre<\/em> construyendo su propia relaci\u00f3n al objeto: el fantasma $ &lt;&gt; a. Sin ello, el cuerpo fragmentado, irrumpe. Ese cuerpo es presa f\u00e1cil de las pasiones tristes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, vale la insistencia en apostar m\u00e1s all\u00e1 del Padre, a localizar decires y objeto, propiciando que, quiz\u00e1s, surja una invenci\u00f3n, que \u201canime\u201d el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV<\/strong> Debemos decir que, en el \u00faltimo punto \u2013 \u201cPerturbar las pasiones tristes: el <em>gay s\u00e7avoir<\/em>\u201d<em>&#8211;<\/em>, el recorrido se profundiza, se tensa, subraya la constataci\u00f3n de la pobreza e incerteza de los semblantes posibles de armar, dotando a la er\u00f3tica de nuestro tiempo de esa cualidad, con lo que el empuje al goce, que los discursos actuales promueven, fomentando el exceso, empobrece\u2026 al deseo y los lazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante hacerlo resonar en la Conversaci\u00f3n, de la mano de las m\u00faltiples variantes de lo que golpea a los sujetos -en especial a los j\u00f3venes (aunque no exclusivamente)- all\u00ed donde reina la auto-satisfacci\u00f3n, la imposici\u00f3n de la IA y las redes como \u00bfpartener? Nuevamente, las pasiones tristes. La chispa del ser se anonada, se opaca, se desvitaliza. \u00a1Los lazos quedan vaciados de deseo y de amor!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto decir, de la mano de Lacan, que el despertar de la primavera es algo brutal, pero lo instant\u00e1neo y ef\u00edmero atiborra de sue\u00f1os y satisfacciones <em>pr\u00eat-\u00e0-porter<\/em>, que caen con igual rapidez; las palabras naufragan, sin vida, sin destinatario. Y el cuerpo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo puede, cada quien, reencontrar la \u201cvida\u201d de la relaci\u00f3n a la palabra, y <em><u>su<\/u><\/em> decir?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El detalle cl\u00ednico que toman all\u00ed, lo esclarece: ante lo ef\u00edmero, dar lugar a ese tiempo l\u00f3gico de cada sujeto, para consentir \u201ca la inexistencia de la relaci\u00f3n sexual (\u2026) y asumir una posici\u00f3n respecto a lo sexual, al cuerpo\u201d. Para hacer con la lengua singular, y su valor er\u00f3tico, algo posible. Es una pregunta que plantean por su reverso: \u00bfhay un rechazo al valor er\u00f3tico de la lengua? <u>\u00a1Despleguemos la pregunta!<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 ofrece el psicoan\u00e1lisis, o m\u00e1s bien los psicoanalistas, para hacer ah\u00ed algo diferente al estado de cosas, algo propio a cada sujeto, algo que no es norma, ni para-todos, ni todo, que logre \u201cponer al significante en resonancia con el goce\u201d [cita de Miller]?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed reside la clave de la propuesta cl\u00ednica, ligada al discurso anal\u00edtico: apostamos a perturbar el saber triste, impotente, con el <em>gay s\u00e7avoir<\/em>, al ubicar el discreto saber hacer ah\u00ed de cada uno, con eso imposible de lo sexual, all\u00ed donde no todo puede decirse. Y, si eso ocurre, el afecto es ese <em>saber alegre.<\/em> Una alegr\u00eda que puede compartirse con algunos otros, cuando acontece. \u00a1<u>Hagamos de esta Conversaci\u00f3n un lugar para ello!<\/u><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Me siento muy alegre de poder participar como lectora en esta Conversaci\u00f3n! 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