Algunas puntuaciones de una lectora
Paulina Salinas
Colegas, es un gusto estar compartiendo esta conversación, que ya comienza su segundo tiempo. Pensaba al momento de conocer la consigna que nos indicaron que todo el tiempo se tratará de hacer pasar, hacer pasar, el precioso trabajo realizado previamente, hacer pasar vía la conversación, eso que resuena para cada uno de los lectores. Hoy como una lectora, una más dentro de este dispositivo, fantaseaba, al modo del futbol o de un juego con otros, a jugar vía la conversación, como el elemento que tendremos que hacer pasar a los otros, con otros, una conversación que nos alegra y nos sorprenda, en el mejor de los casos, porque justamente no sabemos qué ocurrirá, cómo se dará…solo nos queda sumarnos al juego, ¡somos todos bienvenidos! Entonces, con pases, pasa la conversación con micrófonos por todos lados, traducciones, coordinadores, lectores, puente, y previamente 14 colegas trabajando por meses sobre un eje…es muy enseñante trabajar así, con otros. Privilegiar la palabra, es un acto subversivo. ¡deseamos que así sea! No es menor la apuesta que se hace en este dispositivo, considerando una época donde todo pasa super rápido, – ya llevamos 1 ahora y media conversando, y ¡aún hay tiempo!- con colegas causados por lo que ocurre en la época, y sirviéndonos de nuestros conceptos para leerla y conversar.
Una consideración: para comenzar a jugar, me fui a buscar aquellas referencias dadas por los colegas, aquellas que me resonaron y me invitaron a querer leer un poquito más. De Laurent sobre La sexualidad infantil, y de H. Bonnaud Lo infantil. ¡Confieso que leí mucho más … pero estos son los High lights! Para sumarme al juego.
Otro elemento que me causó alegría fue que en la NEL hemos estado trabajando vía el Secretariado de carteles sus primeras jornadas, “El biendecir, en el producto”, y la segunda, que tiene como el título del “Saber alegre, en el cartel”. Bien-decir y saber alegre como pasos lógicos, salida diferente al de la pasión triste…
Quizás por ello parto por aquí, porque el efecto del trabajo con otros, por ej los carteles- nuestro modo de investigar en psiconalisis- o vía la conversación permanente, puede- en el mejor de los casos- tener un efecto de alegría en el cuerpo. Justamente a partir de poner a trabajar eso que no se sabe, y no se sabrá!
Retomo una pregunta con la que los colegas abren el texto. ¿cómo hacer resonar la deserotización (del mundo) y lo infantil?
Los colegas parten del sintagma del mundo, enfatizando la necesidad de estar advertidos del carácter transindividual, en ese nudo ineludible que consitutuye lo individual y lo colectivo. Es desde esa lógica que nos orientamos para intentar hacer una lectura, y de ello esta conversación.
Traen dos puntos
- Niño como objeto pasionalmente deseado y rechazao, tornándose la policronía del perverso polimorfo, índice de lo insoportable
- La omnipresencia de la pornografía, se vuelve tributaria de las pasiones tristes- de un saber desconectado del goce– que testimonian los jóvenes, lamentablemente cada vez más jóvenes.
Entonces, me pregunto para lanzar a la conversación: ¿qué pasa con ese tiempo, bendito tiempo de la latencia. Qué pasa con ese tiempo que cada vez se acorta más, y que afecta justamente ese nudo que las colegas destacan al comenzar el texto. Ese nudo irreductible entre lo individual y colectivo?
Recordemos a Freud en Tres ensayos, en el punto 2 que comienza con la amnesia infantil, y la retomo porque me parece que la podemos hacer resonar con el efecto en las pasiones tristes.
Paradójicamente se elevan las alarmas sobre los abusos sexuales, y por otra los niños tempranamente, antes de los 10 años ya están consumiendo redes sociales y a veces acceso a pornografía…
Retomo mi pregunta sobre qué ha pasado con el tiempo de latencia. ¿Por qué esto es importante…?
Sabemos que la sexualidad se ubica en dos tiempos, siempre hay un tiempo previo, qué apres coup, resuena el eco de lo que fue el primer encuentro en los primeros años de vida.
Ese tiempo previo nos enseña, gracias al perverso polimoformo que suele exasperar a los adultos sobre todo al momento del dormir, la riqueza y potencia que son las investigaciones sexuales infantiles, donde aparece el instinto- deseo- de saber. En el niño, hay deseo de saber, al inicio hay “voluntad de saber”, como señala Freud, es probablemente que ese deseo de saber infantil, es atraído, y como destaca Laurent quizás despertado, por los problemas sexuales en edad sorprendentemente temprana y de insospechada intensidad. Aquí no se retrocede, se pregunta intensamente.
Si bien es necesario considerar la educación sexual, sin duda, hay algo de ello que escapa a las explicaciones, que no logra dar cuenta de la intensidad del descubrimiento de lo sexual, del placer que hay en él, ni de la repetición, y el fracaso que se encuentra, y que por lo tanto es a raíz de algo que se experimenta en el cuerpo, que no puede saturarse por un saber prêt-à-porter.
Ahora, qué pasa cuándo se acorta el tiempo de latencia, sin los recursos simbólicos necesarios, y los niños pasan más bien pegados al objeto celular, o juegos virtuales, donde el saber está depositado en Google, ahora IA, o en una nube …¿quién encarna esas preguntas…con quién se habla hoy….es ahí que pensaba en los afectos que mencionan en el texto un saber desconectado del goce… un saber triste.
Retomo. Ese tiempo de amnesia donde los niños se “olvidan” sus intereses sexuales de los primeros años, pero que a su vez ese tiempo intermedio es donde hay formación reactiva, y sublimación, hunde sus raíces en ese primer tiempo del perverso polimorfo…son poderosos elementos para todas las funciones culturales.
En la práctica, ¿qué podemos hacer frente a ello? ¿qué preguntas hacemos para poder introducir el precioso encuentro con la palabra? Freud ya lo decía, asociación libre! Ooo…preguntar por ej si ha soñado algo … que puede traerlo a la sesión, y comenzar a introducir, otra cosa, otra escena …
Otro pase que quisiera lanzar hoy, y que quizás es lo que recorre mis puntuaciones, con otras formas, es el punto de lo infantil como un nombre de lo real.
“El niño descubre la sexualidad en su propio cuerpo antes de interesarse por el cuerpo del otro…”
Un punto de escándalo es justamente lo descubierto por Freud, vía la investigación analítica, donde destaca la precocidad del goce sexual en el niño. Lo infantil, como una manera de nombrar eso que excede, eso que queda por fuera del sentido, y que perdura toda la vida. El factor infantil, que no se trata de un tiempo cronológico, sino de una marca que durará y acompañará la vida. ¡¿cómo?¡
Realmente encontré preciosa la referencia que los colegas traen de Bonnaud, de nombrar Lo infantil, como un nombre de lo real, “unión entre la infancia y la edad adulta”… no hay continuidad temporal sino…una discontinuidad que induce el hecho de que el síntoma en el adulto se construye a partir de la neurosis infantil…
…Lo infantil escribe la importancia de lo que ha quedado fuera del sentido para el sujeto y que resurge en el análisis del adulto como un acontecimiento de goce”
Entonces: Retomo la pregunta con la que los colegas abren el texto. ¿cómo hacer resonar la deserotización (del mundo) y lo infantil?
Me arriesgo un poquito:
¿No es acaso trabajar así, investigando sobre aquello que nos toca la carne, que nos hace pregunta-agujero, sobre la que hay que consentir para saber un poquito más?
Será que el bien-decir puede venir al modo de un antídoto, a un decir tocado desde la carne, tocado por el perverso polimorfo que nos habita, un bien-decir que no dice todo, y nunca podrá, que consiente a no saber, y a poner en forma su voluntad de saber, para con ello, a pesar de ello encontrar el afecto de alegría frente a un real que nos habita?