Buenos Aires, 12 de Marzo de 2021

Pepita querida:

¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo va pasando sin volver a encontrarnos!

El tema del próximo ENAPOL me empuja a escribirte, para pensar juntas «lo nuevo en el amor y en los lazos contemporáneos».

De inmediato me viene a la mente la cita de Lacan del Seminario 10: solo el amor permite al goce condescender al deseo, una brújula para pensar el lazo amoroso entre los sexos. El amor funcionando como velo y a la vez como posibilidad del encuentro.

Luego, esa cita se pone a conversar en mi cabeza con otra del Seminario 20, te la transcribo: El amor es impotente, aunque sea recíproco, porque ignora que no es más que el deseo de ser Uno, lo cual nos conduce a la imposibilidad de establecer la relación de ellos. Aquí, el amor impotente frente a la no relación.

Entonces, me preguntaba cómo pensar con estas dos brújulas lacanianas los lazos actuales en el amor, cuando el lugar del Otro ha perdido su consistencia y el goce del Uno -que nada tiene que ver con el «deseo de ser Uno con el otro» propio del amor- empuja sin medida…

Vos has trabajado el tema del amor y del goce en tus testimonios y en varios de tus textos; recientemente he leído ese en el que hablas de «O feminino e o infamiliar», ¡precioso por cierto! Para mí es un tema de lecturas constantes. Conversemos si tenés ganas, ¡al menos eso nos mantendrá más cerca!

Un gran abrazo,

Gaby Camaly

San Pablo, 14 de Marzo de 2021

Querida Gaby,

Te agradezco mucho por tus palabras, por tus preguntas y por esta posibilidad de sostener los lazos de amistad y de trabajo en estos tiempos tan difíciles que atravesamos.

Sobre el tema del amor, creo que el Seminario 20 es especialmente importante, pues pienso que allí hay una especie de elogio al amor, cuando antes solía aparecer sobre todo del lado del engaño imaginario, del narcisismo, de una ilusión, etc. Si partimos de la no relación sexual como un hecho humano, se radicaliza la necesidad de suplencia frente a esta ausencia, y el amor es ubicado por Lacan exactamente en esa función fundamental para la existencia del lazo social. Es lo que decías en tu comentario, de un lado el amor cumple la función de posibilidad de encuentro, aunque por otro lado sea impotente para hacer existir la relación sexual, pero no lo es como modo de enlace al Otro, al Otro que no existe, en todo caso, pero que aun así puede ganar consistencia en el amor.

Sin embargo, no siempre el amor cumple la función de enlace. A veces es justamente lo que impide el lazo, como solemos encontrar en las modalidades del amor erotomaníaco o en el reforzamiento de la demanda de amor, en ese síntoma tan común en las mujeres, como decía Freud, que exigen ser amadas y que muchas veces se impone en la transferencia como un obstáculo al análisis o como ruptura del lazo con el partenaire. ¡Puede ser insoportable y enloquecer a cualquiera lidiar con la demanda infinita de amor, tanto al partenaire como para quien lo demanda! Por eso, el tema de un amor más digno es tan importante para nosotros: un amor posible justamente por alojar los imposibles alrededor del cual gravita. La experiencia de un análisis puede ser el terreno fértil para que ese nuevo lazo se construya.

Hay un punto que está relacionado con esto, quizás sería interesante aclararlo. Es cuando Lacan dice, en el Seminario 20, que el amor no es signo del goce del Otro, sino signo de que cambiamos de discurso. Es cuando emerge algo del discurso analítico. Un amor surge allí, de ese cambio de discurso.

¿Qué te parece?

Cariños y ¡cuídate!

Pepita Sota Fuentes

Buenos Aires, 19 de Marzo de 2021

Hola querida,

Aquí estamos nuevamente… Me resulta súper interesante tu planteo de tomar al Seminario 20 como una brújula para pensar un nuevo modo de lazo amoroso.

En efecto, conocemos bien las formas del amor que hacen sufrir, su dimensión más neurótica y los matices de la demanda amorosa articulados al fantasma, así como también las formas del amor loco o enloquecedor. Son las variantes del amor que rechazan la inexistencia de la relación sexual, produciendo un forzamiento del lazo que no hace más que develar su propia impotencia.

Por eso, si seguimos la lógica del no-todo formalizada por Lacan, me parece que la cuestión central es cómo hacer para que el amor haga las cuentas con lo imposible de la relación entre los sexos. Entiendo que la dignidad en el amor -referencia preciosa que has tomado- se posibilita cada vez que, en el lazo amoroso entre los seres hablantes, se puede inscribir la diferencia entre uno y otro, el no-encuentro estructural. ¡Claro que no es fácil llegar a ese punto!

Pienso, mientras vamos conversando, que la experiencia del propio análisis es el lugar inédito en el que cada sujeto puede anoticiarse no solo del propio rechazo al otro, sino del rechazo a lo más singular que lo habita a sí mismo. Tal vez, solamente cuando se ha podido soportar la propia singularidad del modo de gozar con el síntoma, entonces hay espacio para amar mejor la diferencia radical del partenaire, pero también amar la vida misma.

Me pregunto si las nuevas formas del amor propias de la época actual pueden ser más abiertas, menos reactivas, si pueden saber hacer mejor con la diferencia y la no relación….

Beso grande

Gaby Camaly

San Pablo, 22 de Marzo de 2021

Querida Gaby:

Me encanta eso que subrayas al decir que en el análisis uno puede dar lugar a lo que hay de más singular e insoportable en sí mismo, lo rechazado que muchas veces aparece como odio a lo que en el otro no soporto de mí. Pues justamente en el amor, esa carga del goce de Das Ding, de lo más singular en cada uno, puede tener la dignidad de tener un destino, de ser abarcado en el lazo amoroso.

El argumento de Ram Mandil ubica este punto. No se trata de un amor purificado o no degradado, como el de la vida amorosa desarrollado por Freud. No necesitamos del psicoanálisis para crear el amor ideal que fatalmente desagua en la impotencia de nunca estar a la altura. El amor más digno conlleva lo imposible de la no relación, pero confiere en parte algún destino a lo real del goce que puede condescender con el deseo. Por cierto, eso no elimina la soledad del goce del Uno incomunicable, indecible como tal. Pero sabemos del esfuerzo de Lacan en buscar un lazo amoroso que conlleve los imposibles, en el concepto de su propia Escuela, por ejemplo, donde nos toca tener en común una causa, por cierto, pero sobre todo la soledad radical del goce que concierne a cada uno. Así, el tema de la transferencia de trabajo gana nuevas perspectivas si consideramos los desarrollos posteriores de la enseñanza de Lacan sobre el sinthoma. Hay una vuelta y un nudo posible en el amor, pero también quedan algunas piezas sueltas…

Besos.

Pepita Sota Fuentes