mal—entendido Inconsciente

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”
J.L. Borges

Si la orientación fue comenzar a leer[1], supimos en su ejercicio que la abundancia no siempre equivale a la claridad. La presente entrega no es un mero listado de referencias, es un florilegio a-crítico construido de manera colectiva.

Éric Laurent[2] destaca que la demostración de hacer pasar se produce en nuestro discurso cuando se alcanza un beneficio libidinal si logra tocar al Otro al que se dirige y provocar en él un efecto ¡Ah! Nuestra pretensión, no sin pudor, es escucharles esa resonancia de la lengua, la suya, porque entregar flores es un gesto y, como todo, puede mal-entenderse: sirve para el amor y también para los muertos. Es por ello que les confesamos nuestro mayor desvelo: no hacer de la bibliografía flores secas.

Pero volvamos a Borges y su poema. Él, ante todo, es un lector, se jacta de ello[3], resalta que un lector es un hombre solo pero acompañado de las mentes más brillantes de la historia. En la Comisión de bibliografía, asumimos la riesgosa tarea de conformarnos en una comunidad de lectores, llevados a los tumbos por nuestros brillantes autores y lejos de estar solos y al estilo Bourbaki, ya no sabíamos quién lo había dicho, quién lo había oído decir, pero a todos nos parecía importante.

Este primer Florilegio Mal-entendido Inconsciente reúne en pequeños buquês los distintos y contradictorios modos en que el inconsciente entró al mundo y dio sus primeros pasos[4]. Aparenta ser un concepto transparente, sin embargo, el lector advertido notará la lucidez freudiana de encontrar el mal– en la lengua y la resistencia lacaniana frente a toda ilusión de comprensión: cuando se lo toma de un lado, se escurre por otro, abriéndole camino al parásito lenguajero que no tardará en amenazar el ramillete.

Pero tranquilos, queridos lectores, trastrábense sin más, que esta entrega da permiso a la “incoherencia” para que las flores encuentren, a su tiempo, su bien-decir.

Luciana Varela

“El inconsciente no quiere decir nada si no quiere decir que, diga lo que diga, y me sostenga donde me sostenga, incluso si me sostengo bien, no sé lo que digo.”

Lacan, J. (1971) El Seminario, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante, Buenos Aires, Paidós, 2014, p. 41.

“He soñado que un hombre arrancaba las alas a una ‘Espe’. “¿A una ‘Espe’? —le pregunté—. ¿Qué quiere decir usted con esto?” “Sí; a ese insecto que tiene el cuerpo a rayas amarillas, y cuyos aguijonazos son muy dolorosos.” Tiene que ser una alusión a Grusha, a la ‘wespe’ (avispa) con rayas amarillas. “A una ‘wespe’ querrá usted decir.” «¡Ah! ¿Se llama ‘wespe’ (avispa)? Creía que el nombre era simplemente ‘Espe’.” (El sujeto aprovechaba, como otros muchos, su desconocimiento de mi idioma para encubrir sus actos sintomáticos.) Pero entonces ese ‘Espe’ soy yo: S. P. (sus iniciales).”

Freud, S. (1914) «Historia de una neurosis infantil (Caso del “Hombre de los lobos”)”, Obras completas, tomo II, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 1993.

“Decir más de lo que sabemos, no saber lo que decimos, decir otra cosa que lo que decimos, hablar para no decir nada, en el campo freudiano ya no son defectos del lenguaje que justifican la creación de las lenguas formales. Son propiedades ineliminables y positivas del acto de hablar.”

Miller, J.-A. (1974) Teoría de lalengua, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 165.

“Ahora bien, he aquí el relato: Cuando él era todavía muy pequeño […], debe de haber emprendido algo enojoso, por lo cual el padre le pegó. Y entonces el pilluelo fue presa de una ira terrible e insultaba todavía bajo los golpes del padre. Pero como aún no conocía palabras insultantes, recurrió a todos los nombres de objetos que se le iban ocurriendo, y decía: «¡Eh, tú, lámpara, pañuelo, plato!», etc. El padre, sacudido, cesó de pegarle y expresó: «¡Este chico será un gran hombre o un gran criminal!».”

Freud, S. (1909) “A propósito de un caso de neurosis obsesiva”, Obras completas, vol. X, Buenos Aires, Amorrortu, 1992, p. 161.

“[…] el análisis se distingue entre todo lo producido por el discurso hasta entonces, por enunciar lo siguiente, hueso de mi enseñanza: que hablo sin saber. Hablo con mi cuerpo, y sin saber. Luego, digo siempre más de lo que sé”.

Lacan, J. (1972-1973) El Seminario, libro 20, Aun, Buenos Aires, Paidós, 2015, p. 144.

“En la época en que el niño aprende a manejar el léxico de su lengua materna, le depara un manifiesto contento ‘experimentar jugando’ […] con este material, y entrama las palabras sin atenerse a la condición de sentido, a fin de alcanzar con ellas el efecto placentero del ritmo o la rima. Ese contento le es prohibido poco a poco.”

Freud, S. (1905) “El chiste y su relación con lo inconsciente”, Obras completas, vol. VIII, Buenos Aires, Amorrortu, 2006, p. 120.

“Freud sostiene un discurso extraño, preciso es decirlo, lo más contrario a toda coherencia, a la consistencia de un discurso. El sujeto del discurso no se sabe en tanto sujeto que sostiene el discurso, que no sepa lo que dice, tiene pase, siempre nos la hemos arreglado. Pero lo que Freud dice, es que no sabe quién lo dice […]el saber es cosa que se dice, es cosa dicha. Pues bien, el saber habla solo, esto es el inconsciente.”

Lacan, J. (1969-1970) El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 74.

“Yo descubro casi siempre, además, un influjo perturbador de algo situado fuera de la oración intentada, y eso perturbador es un pensamiento singular que permaneció inconsciente, que se da a conocer por medio del trastrabarse.”

Freud, S. (1901) “Psicopatología de la vida cotidiana”. Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error, Obras completas, vol. VI, Buenos Aires, Amorrortu, 2004, p. 64.

“[…] quien no se entiende es el propio sujeto; y eso es lo que significa la asociación libre, el auto-malentendido; y es por este motivo que la pasión analítica es la pasión por la ignorancia.”

Miller, J.-A. (1986-1987) “Diagnóstico psicoanalítico y localización subjetiva”, Introducción al método psicoanalítico, Buenos Aires, Paidós, 1997, p. 56.

“No hay norma, si la única norma de la comunicación es el malentendido, como dice Lacan. Entonces, la interpretación entra en esta misma categoría. En la medida en que la comunicación, ella también es malentendido.”

Miller, J.-A. (1995-1996) La fuga del sentido, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 415.

“El inconsciente tiene oídos y es allí donde se complica, por el malentendido.”

Miller, J.-A. (1981) “El malentendido”, Elucidación de Lacan. Charlas brasileñas, Buenos Aires, EOL-Paidós, 1998, p. 40.

“[El sujeto]Es algo proveniente de las necesidades de estructura, de algo humilde, nacido a nivel de los encuentros más bajos y de toda la baraúnda parlante que nos precede, de la estructura del significante, de las lenguas habladas de manera balbuceante, trastabillante.”

Lacan, J. (1964) El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 56.

“El malentendido ya está antes, en la medida que, aun antes de este bonito legado, ustedes forman parte, o más bien son parte del parloteo de sus antepasados. No hace falta que ustedes mismos parloteen. Lo que aún antes los sostiene en calidad de inconsciente, o sea, de malentendido arraiga allí.”

Lacan, J. (1980) “El malentendido”, En los confines del seminario, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 81.

«¿Alguien sabe aquí que, ya en el siglo XV, el slang hizo el hallazgo maravilloso de reemplazar a veces I understand you perfectly por I understumble you perfectly? Lo escribo, porque quizás la fonetización no les haya permitido captar el matiz. Este understumble intraducible al francés incorpora al understand, que significa comprendo, el stumble, que quiere decir precisamente tropiezo. Comprender es siempre adentrarse dando tumbos en el malentendido.»

Lacan, J. (1962-1963) El Seminario, Libro 10, La Angustia, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 90.

“No es lo mismo interpretar que imaginar comprender. Es exactamente lo contrario. Incluso diría que las puertas de la comprensión analítica se abren en base a un cierto rechazo de la comprensión.”

Lacan, J. (1953-1954) El Seminario, Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 120.

“Digo, pues, que ya en las entrevistas preliminares hay una función esencial del analista, la función del malentendido. A veces un paciente busca a un analista para, finalmente, saber si alguien puede entender lo que él dice. Con todo, no es posible convencer al paciente de nuestra capacidad de entender si no es a través de la introducción sistemática del malentendido.”

Miller, J.-A. (1986-1987) Introducción al método psicoanalítico, Buenos Aires, Eolia-Paidós, 1998, p. 55.

“La disyunción entre significante y significado es aquello sobre lo que reposa la práctica del psicoanálisis. No se tiene la menor idea de lo que para un sujeto quiere decir, en el fondo, lo que escuchamos de él. Para recomponer verdaderamente el significado de un significante, hace falta hacer un análisis […] En análisis, podemos darnos cuenta verdaderamente de lo que una palabra puede querer decir para alguien.”

Miller, J.-A. (1997) “El psicoanálisis, la ciudad, las comunidades”, Revista Lacaniana de psicoanálisis, n. ° 22, Buenos Aires, Grama, 2017, p. 30.

“Lo que llamamos inconsciente es algo con lo cual no hay una buena comprensión, no tiene, el analista tampoco, manera de entenderse bien con el inconsciente, no es un amigo leal, un compañero al lado del cual uno puede sentirse cómodo; […] Freud ha presentado el inconsciente como algo que siempre traiciona al sujeto; el lapsus, el acto fallido, son manifestaciones de traición. El inconsciente es traidor y cada uno desconfía del suyo.”

Miller, J.-A. (1992) “La cura analítica”, Conferencias Porteñas, tomo 2, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 177.

“Pero ¿qué necesidad puede tener el analista de una oreja de más, cuando parece que tiene de sobra con dos a veces para adentrarse a toda vela en el malentendido fundamental de la relación de comprensión? Se lo repetimos a nuestros alumnos: ‘¡Cuídense de comprender!’, y dejen esa categoría nauseabunda a los señores Jaspers y socios. Que una de sus orejas se ensordezca, en la misma medida en que la otra debe ser aguda. Y es la que deben ustedes aguzar en la escucha de los sonidos o fonemas, de las palabras, de las locuciones, de las sentencias, sin omitir en ellas las pausas, escansiones, cortes, periodos y paralelismos, pues es allí donde se prepara la versión palabra por palabra, a falta de la cual la intuición analítica queda sin soporte y sin objeto.”

Lacan, J. (1956) “Situación del psicoanálisis en 1956”, Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, p. 453.

“[Freud] Pasaba mucho tiempo escuchando, y de lo que escuchaba resultaba algo paradójico […], una lectura. Fue mientras escuchaba a las histéricas que él leyó que había un inconsciente.”

Lacan, J. (1975) “Universidad de Yale, Seminario Kanzer”, Revista Lacaniana de psicoanálisis, n. ° 19, Buenos Aires, Grama, 2015, p. 11.

“Esto no quiere decir que lalengua constituya en modo alguno un patrimonio. Es totalmente cierto que algo volverá a surgir luego en los sueños, en toda suerte de tropiezos, en toda suerte de maneras de decir, en función de la manera en que lalengua fue hablada y también escuchada por tal o cual en su particularidad. Es […] en ese moterialismo donde reside el asidero del inconsciente […]”

Lacan, J. (1975) “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, Intervenciones y textos 2, Buenos Aires, Manantial, 1988, p. 126.

“El decir del análisis no procede más que del hecho de que lo inconsciente, por estar ‘estructurado como un lenguaje’, esto es lalengua que lo habita, está sujeto al equívoco por el que cada una se distingue. Una lengua, entre otras, es nada más que la integral de los equívocos que su historia dejó persistir en ella.”

Lacan, J. (1973) “El Atolondradicho”, Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 514.

“Un doctor pregunta a un joven paciente si en alguna época ha sido dominado por el vicio de la masturbación. La respuesta es: ¡O na nie! (Onanie = onanismo: O na nie= «¡Oh, jamás!”).

Freud, S. (1905) «El chiste y su relación con lo inconsciente”, Obras completas, Tomo I, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 1044.

“Cuando la enferma repitió una vez más que la mujer de K amaba solamente a su padre porque se trataba de un hombre ‘de recursos’ (ein vermögender Mann), observé, por ciertos detalles secundarios de su expresión, que dejaré sin mencionar […], que detrás de aquel giro se escondía la idea antitética, esto es, la de que el padre era un hombre ‘sin recursos’ (ein unvermögender Mann). Esto podía tener tan sólo una interpretación sexual, o sea la de que el padre era impotente.”

Freud, S. (1901) “Análisis fragmentario de una histeria”, Obras completas, Tomo I, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 958.

“El caso más extraordinario era el de un joven que había exaltado cierto ‘brillo sobre la nariz’ a la categoría de fetiche. Esta singular elección pudo ser sorprendentemente explicada por el hecho de que había sido criado primero en Inglaterra, pasando luego a Alemania, donde había olvidado casi por completo su lengua materna. El fetiche, derivado de su más temprana infancia, debía descifrarse en inglés y no en alemán: el Glanz auf der Nase (“brillo sobre la nariz” en alemán) era, en realidad, una ‘mirada sobre la nariz’ (glance =” mirada” en inglés), o sea, que el fetiche era la nariz, a la cual, por otra parte, podía atribuir a su antojo ese brillo particular que los demás no alcanzaban a percibir.”

Freud, S. (1927) “Fetichismo”, Obras Completas, Tomo III, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 2993.

“Una de las enfermas de Tausk, una muchacha que fue llevada a la clínica después de una querella con su amado, se queja: Los ojos no están derechos, están torcidos (verdrehen). Ella misma lo aclara, exponiendo en un lenguaje ordenado una serie de reproches contra el amado […] es un torcedor de ojos (Augenverdreher), simulador} […] ‘ella ve el mundo ahora con otros ojos’. Las proferencias de la enferma acerca de su dicho incomprensible tienen el valor de un análisis, pues contienen el equivalente de ese dicho en giros expresivos comprensibles para todos; al mismo tiempo, echan luz sobre el significado y sobre la génesis de la formación léxica esquizofrénica […] la relación con el órgano se ha constituido en la subrogación de todo el contenido [de sus pensamientos]el dicho esquizofrénico […] ha devenido lenguaje de órgano.”

Freud, S. (1914-1916) “Lo Inconsciente”, Obras completas, vol. XIV, Buenos Aires, Amorrortu, 2003, pp. 194-195.

“Al hacer la distinción entre lo real propiamente dicho y el sentido, encontramos también algo como lalengua, que debe distinguirse del lenguaje. ¿Cómo la inventó Lacan? Justamente elevó un grado más su concepto del lenguaje y de su estructura, llevándolo al nivel de la futilidad del sentido.”

Miller, J.-A. (2000-2001) El lugar y el lazo, Buenos Aires, Paidós, 2013, p. 134.

Responsable: Daniela Fernández (EOL)
Coordinadores: Teresinha Natal Meirelles do Prado (EBP), Luciana Varela (EOL), Patricia Tagle Barton (NEL)

[1] Fernández, D. Texto de presentación de la Comisión de Bibliografía de ENAPOL 2027.
[2] Laurent, É. (2001-2002) intervención en Los desencantados del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2026, p. 69.
[3] Borges, J. L. (1969) Un lector, en Elogio de la sombra, Sudamericana, 2011, p. 325.
[4] Lacan, J. (1967-1968) El Seminario, libro 15, El acto psicoanalítico, Buenos Aires, Paidós, 2026, p. 62.

mal—entendido Inconsciente

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”
J.L. Borges

Si la orientación fue comenzar a leer[1], supimos en su ejercicio que la abundancia no siempre equivale a la claridad. La presente entrega no es un mero listado de referencias, es un florilegio a-crítico construido de manera colectiva.

Éric Laurent[2] destaca que la demostración de hacer pasar se produce en nuestro discurso cuando se alcanza un beneficio libidinal si logra tocar al Otro al que se dirige y provocar en él un efecto ¡Ah! Nuestra pretensión, no sin pudor, es escucharles esa resonancia de la lengua, la suya, porque entregar flores es un gesto y, como todo, puede mal-entenderse: sirve para el amor y también para los muertos. Es por ello que les confesamos nuestro mayor desvelo: no hacer de la bibliografía flores secas.

Pero volvamos a Borges y su poema. Él, ante todo, es un lector, se jacta de ello[3], resalta que un lector es un hombre solo pero acompañado de las mentes más brillantes de la historia. En la Comisión de bibliografía, asumimos la riesgosa tarea de conformarnos en una comunidad de lectores, llevados a los tumbos por nuestros brillantes autores y lejos de estar solos y al estilo Bourbaki, ya no sabíamos quién lo había dicho, quién lo había oído decir, pero a todos nos parecía importante.

Este primer Florilegio Mal-entendido Inconsciente reúne en pequeños buquês los distintos y contradictorios modos en que el inconsciente entró al mundo y dio sus primeros pasos[4]. Aparenta ser un concepto transparente, sin embargo, el lector advertido notará la lucidez freudiana de encontrar el mal– en la lengua y la resistencia lacaniana frente a toda ilusión de comprensión: cuando se lo toma de un lado, se escurre por otro, abriéndole camino al parásito lenguajero que no tardará en amenazar el ramillete.

Pero tranquilos, queridos lectores, trastrábense sin más, que esta entrega da permiso a la “incoherencia” para que las flores encuentren, a su tiempo, su bien-decir.

Luciana Varela

“El inconsciente no quiere decir nada si no quiere decir que, diga lo que diga, y me sostenga donde me sostenga, incluso si me sostengo bien, no sé lo que digo.”

Lacan, J. (1971) El Seminario, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante, Buenos Aires, Paidós, 2014, p. 41.

“He soñado que un hombre arrancaba las alas a una ‘Espe’. “¿A una ‘Espe’? —le pregunté—. ¿Qué quiere decir usted con esto?” “Sí; a ese insecto que tiene el cuerpo a rayas amarillas, y cuyos aguijonazos son muy dolorosos.” Tiene que ser una alusión a Grusha, a la ‘wespe’ (avispa) con rayas amarillas. “A una ‘wespe’ querrá usted decir.” «¡Ah! ¿Se llama ‘wespe’ (avispa)? Creía que el nombre era simplemente ‘Espe’.” (El sujeto aprovechaba, como otros muchos, su desconocimiento de mi idioma para encubrir sus actos sintomáticos.) Pero entonces ese ‘Espe’ soy yo: S. P. (sus iniciales).”

Freud, S. (1914) «Historia de una neurosis infantil (Caso del “Hombre de los lobos”)”, Obras completas, tomo II, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 1993.

“Decir más de lo que sabemos, no saber lo que decimos, decir otra cosa que lo que decimos, hablar para no decir nada, en el campo freudiano ya no son defectos del lenguaje que justifican la creación de las lenguas formales. Son propiedades ineliminables y positivas del acto de hablar.”

Miller, J.-A. (1974) Teoría de lalengua, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 165.

“Ahora bien, he aquí el relato: Cuando él era todavía muy pequeño […], debe de haber emprendido algo enojoso, por lo cual el padre le pegó. Y entonces el pilluelo fue presa de una ira terrible e insultaba todavía bajo los golpes del padre. Pero como aún no conocía palabras insultantes, recurrió a todos los nombres de objetos que se le iban ocurriendo, y decía: «¡Eh, tú, lámpara, pañuelo, plato!», etc. El padre, sacudido, cesó de pegarle y expresó: «¡Este chico será un gran hombre o un gran criminal!».”

Freud, S. (1909) “A propósito de un caso de neurosis obsesiva”, Obras completas, vol. X, Buenos Aires, Amorrortu, 1992, p. 161.

“[…] el análisis se distingue entre todo lo producido por el discurso hasta entonces, por enunciar lo siguiente, hueso de mi enseñanza: que hablo sin saber. Hablo con mi cuerpo, y sin saber. Luego, digo siempre más de lo que sé”.

Lacan, J. (1972-1973) El Seminario, libro 20, Aun, Buenos Aires, Paidós, 2015, p. 144.

“En la época en que el niño aprende a manejar el léxico de su lengua materna, le depara un manifiesto contento ‘experimentar jugando’ […] con este material, y entrama las palabras sin atenerse a la condición de sentido, a fin de alcanzar con ellas el efecto placentero del ritmo o la rima. Ese contento le es prohibido poco a poco.”

Freud, S. (1905) “El chiste y su relación con lo inconsciente”, Obras completas, vol. VIII, Buenos Aires, Amorrortu, 2006, p. 120.

“Freud sostiene un discurso extraño, preciso es decirlo, lo más contrario a toda coherencia, a la consistencia de un discurso. El sujeto del discurso no se sabe en tanto sujeto que sostiene el discurso, que no sepa lo que dice, tiene pase, siempre nos la hemos arreglado. Pero lo que Freud dice, es que no sabe quién lo dice […]el saber es cosa que se dice, es cosa dicha. Pues bien, el saber habla solo, esto es el inconsciente.”

Lacan, J. (1969-1970) El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 74.

“Yo descubro casi siempre, además, un influjo perturbador de algo situado fuera de la oración intentada, y eso perturbador es un pensamiento singular que permaneció inconsciente, que se da a conocer por medio del trastrabarse.”

Freud, S. (1901) “Psicopatología de la vida cotidiana”. Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error, Obras completas, vol. VI, Buenos Aires, Amorrortu, 2004, p. 64.

“[…] quien no se entiende es el propio sujeto; y eso es lo que significa la asociación libre, el auto-malentendido; y es por este motivo que la pasión analítica es la pasión por la ignorancia.”

Miller, J.-A. (1986-1987) “Diagnóstico psicoanalítico y localización subjetiva”, Introducción al método psicoanalítico, Buenos Aires, Paidós, 1997, p. 56.

“No hay norma, si la única norma de la comunicación es el malentendido, como dice Lacan. Entonces, la interpretación entra en esta misma categoría. En la medida en que la comunicación, ella también es malentendido.”

Miller, J.-A. (1995-1996) La fuga del sentido, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 415.

“El inconsciente tiene oídos y es allí donde se complica, por el malentendido.”

Miller, J.-A. (1981) “El malentendido”, Elucidación de Lacan. Charlas brasileñas, Buenos Aires, EOL-Paidós, 1998, p. 40.

“[El sujeto]Es algo proveniente de las necesidades de estructura, de algo humilde, nacido a nivel de los encuentros más bajos y de toda la baraúnda parlante que nos precede, de la estructura del significante, de las lenguas habladas de manera balbuceante, trastabillante.”

Lacan, J. (1964) El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 56.

“El malentendido ya está antes, en la medida que, aun antes de este bonito legado, ustedes forman parte, o más bien son parte del parloteo de sus antepasados. No hace falta que ustedes mismos parloteen. Lo que aún antes los sostiene en calidad de inconsciente, o sea, de malentendido arraiga allí.”

Lacan, J. (1980) “El malentendido”, En los confines del seminario, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 81.

«¿Alguien sabe aquí que, ya en el siglo XV, el slang hizo el hallazgo maravilloso de reemplazar a veces I understand you perfectly por I understumble you perfectly? Lo escribo, porque quizás la fonetización no les haya permitido captar el matiz. Este understumble intraducible al francés incorpora al understand, que significa comprendo, el stumble, que quiere decir precisamente tropiezo. Comprender es siempre adentrarse dando tumbos en el malentendido.»

Lacan, J. (1962-1963) El Seminario, Libro 10, La Angustia, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 90.

“No es lo mismo interpretar que imaginar comprender. Es exactamente lo contrario. Incluso diría que las puertas de la comprensión analítica se abren en base a un cierto rechazo de la comprensión.”

Lacan, J. (1953-1954) El Seminario, Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 120.

“Digo, pues, que ya en las entrevistas preliminares hay una función esencial del analista, la función del malentendido. A veces un paciente busca a un analista para, finalmente, saber si alguien puede entender lo que él dice. Con todo, no es posible convencer al paciente de nuestra capacidad de entender si no es a través de la introducción sistemática del malentendido.”

Miller, J.-A. (1986-1987) Introducción al método psicoanalítico, Buenos Aires, Eolia-Paidós, 1998, p. 55.

“La disyunción entre significante y significado es aquello sobre lo que reposa la práctica del psicoanálisis. No se tiene la menor idea de lo que para un sujeto quiere decir, en el fondo, lo que escuchamos de él. Para recomponer verdaderamente el significado de un significante, hace falta hacer un análisis […] En análisis, podemos darnos cuenta verdaderamente de lo que una palabra puede querer decir para alguien.”

Miller, J.-A. (1997) “El psicoanálisis, la ciudad, las comunidades”, Revista Lacaniana de psicoanálisis, n. ° 22, Buenos Aires, Grama, 2017, p. 30.

“Lo que llamamos inconsciente es algo con lo cual no hay una buena comprensión, no tiene, el analista tampoco, manera de entenderse bien con el inconsciente, no es un amigo leal, un compañero al lado del cual uno puede sentirse cómodo; […] Freud ha presentado el inconsciente como algo que siempre traiciona al sujeto; el lapsus, el acto fallido, son manifestaciones de traición. El inconsciente es traidor y cada uno desconfía del suyo.”

Miller, J.-A. (1992) “La cura analítica”, Conferencias Porteñas, tomo 2, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 177.

“Pero ¿qué necesidad puede tener el analista de una oreja de más, cuando parece que tiene de sobra con dos a veces para adentrarse a toda vela en el malentendido fundamental de la relación de comprensión? Se lo repetimos a nuestros alumnos: ‘¡Cuídense de comprender!’, y dejen esa categoría nauseabunda a los señores Jaspers y socios. Que una de sus orejas se ensordezca, en la misma medida en que la otra debe ser aguda. Y es la que deben ustedes aguzar en la escucha de los sonidos o fonemas, de las palabras, de las locuciones, de las sentencias, sin omitir en ellas las pausas, escansiones, cortes, periodos y paralelismos, pues es allí donde se prepara la versión palabra por palabra, a falta de la cual la intuición analítica queda sin soporte y sin objeto.”

Lacan, J. (1956) “Situación del psicoanálisis en 1956”, Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, p. 453.

“[Freud] Pasaba mucho tiempo escuchando, y de lo que escuchaba resultaba algo paradójico […], una lectura. Fue mientras escuchaba a las histéricas que él leyó que había un inconsciente.”

Lacan, J. (1975) “Universidad de Yale, Seminario Kanzer”, Revista Lacaniana de psicoanálisis, n. ° 19, Buenos Aires, Grama, 2015, p. 11.

“Esto no quiere decir que lalengua constituya en modo alguno un patrimonio. Es totalmente cierto que algo volverá a surgir luego en los sueños, en toda suerte de tropiezos, en toda suerte de maneras de decir, en función de la manera en que lalengua fue hablada y también escuchada por tal o cual en su particularidad. Es […] en ese moterialismo donde reside el asidero del inconsciente […]”

Lacan, J. (1975) “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, Intervenciones y textos 2, Buenos Aires, Manantial, 1988, p. 126.

“El decir del análisis no procede más que del hecho de que lo inconsciente, por estar ‘estructurado como un lenguaje’, esto es lalengua que lo habita, está sujeto al equívoco por el que cada una se distingue. Una lengua, entre otras, es nada más que la integral de los equívocos que su historia dejó persistir en ella.”

Lacan, J. (1973) “El Atolondradicho”, Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 514.

“Un doctor pregunta a un joven paciente si en alguna época ha sido dominado por el vicio de la masturbación. La respuesta es: ¡O na nie! (Onanie = onanismo: O na nie= «¡Oh, jamás!”).

Freud, S. (1905) «El chiste y su relación con lo inconsciente”, Obras completas, Tomo I, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 1044.

“Cuando la enferma repitió una vez más que la mujer de K amaba solamente a su padre porque se trataba de un hombre ‘de recursos’ (ein vermögender Mann), observé, por ciertos detalles secundarios de su expresión, que dejaré sin mencionar […], que detrás de aquel giro se escondía la idea antitética, esto es, la de que el padre era un hombre ‘sin recursos’ (ein unvermögender Mann). Esto podía tener tan sólo una interpretación sexual, o sea la de que el padre era impotente.”

Freud, S. (1901) “Análisis fragmentario de una histeria”, Obras completas, Tomo I, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 958.

“El caso más extraordinario era el de un joven que había exaltado cierto ‘brillo sobre la nariz’ a la categoría de fetiche. Esta singular elección pudo ser sorprendentemente explicada por el hecho de que había sido criado primero en Inglaterra, pasando luego a Alemania, donde había olvidado casi por completo su lengua materna. El fetiche, derivado de su más temprana infancia, debía descifrarse en inglés y no en alemán: el Glanz auf der Nase (“brillo sobre la nariz” en alemán) era, en realidad, una ‘mirada sobre la nariz’ (glance =” mirada” en inglés), o sea, que el fetiche era la nariz, a la cual, por otra parte, podía atribuir a su antojo ese brillo particular que los demás no alcanzaban a percibir.”

Freud, S. (1927) “Fetichismo”, Obras Completas, Tomo III, Madrid, Biblioteca Nueva, 1981, p. 2993.

“Una de las enfermas de Tausk, una muchacha que fue llevada a la clínica después de una querella con su amado, se queja: Los ojos no están derechos, están torcidos (verdrehen). Ella misma lo aclara, exponiendo en un lenguaje ordenado una serie de reproches contra el amado […] es un torcedor de ojos (Augenverdreher), simulador} […] ‘ella ve el mundo ahora con otros ojos’. Las proferencias de la enferma acerca de su dicho incomprensible tienen el valor de un análisis, pues contienen el equivalente de ese dicho en giros expresivos comprensibles para todos; al mismo tiempo, echan luz sobre el significado y sobre la génesis de la formación léxica esquizofrénica […] la relación con el órgano se ha constituido en la subrogación de todo el contenido [de sus pensamientos]el dicho esquizofrénico […] ha devenido lenguaje de órgano.”

Freud, S. (1914-1916) “Lo Inconsciente”, Obras completas, vol. XIV, Buenos Aires, Amorrortu, 2003, pp. 194-195.

“Al hacer la distinción entre lo real propiamente dicho y el sentido, encontramos también algo como lalengua, que debe distinguirse del lenguaje. ¿Cómo la inventó Lacan? Justamente elevó un grado más su concepto del lenguaje y de su estructura, llevándolo al nivel de la futilidad del sentido.”

Miller, J.-A. (2000-2001) El lugar y el lazo, Buenos Aires, Paidós, 2013, p. 134.

Responsable: Daniela Fernández (EOL)
Coordinadores: Teresinha Natal Meirelles do Prado (EBP), Luciana Varela (EOL), Patricia Tagle Barton (NEL)

[1] Fernández, D. Texto de presentación de la Comisión de Bibliografía de ENAPOL 2027.
[2] Laurent, É. (2001-2002) intervención en Los desencantados del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2026, p. 69.
[3] Borges, J. L. (1969) Un lector, en Elogio de la sombra, Sudamericana, 2011, p. 325.
[4] Lacan, J. (1967-1968) El Seminario, libro 15, El acto psicoanalítico, Buenos Aires, Paidós, 2026, p. 62.