El mal-entendido en la interpretación analítica

“Escúchame, escucha el silencio. Lo que te digo nunca es lo que te digo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy sobre su brillante oscuridad”.1

No hay interpretación psicoanalítica posible sin la hiancia que se abre entre lo que se dice en lo que se escucha y entre lo que se lee en lo que se escribe. De esa distancia depende la interpretación. Por otra parte el mal–entendido –central en la interpretación– es la creencia por parte del analizante de que es el analista quien interpreta y no su propio inconsciente. Durante el XIII ENAPOL, la propuesta es investigar la interpretación que introduce equívocos y que va a contrapelo del sentido: la interpretación analítica que pone límite, que hace tope a la deriva del sentido. Esa que señala lo imposible, la que agujerea. La que se emparenta con la agudeza, el chiste, el ready–made y con la poesía.

Vivimos una época en la que, por un lado, las nuevas tecnologías del lenguaje prometen mejoras permanentes en las formas de expresarse con la ilusión de que una comunicación sin mal–entendido es posible; y, por otro, asistimos a un uso del mal–entendido que fomenta una relativización peligrosa al equiparar las opiniones con las interpretaciones –ya sean históricas, políticas o sociales– con una gran fuerza de contagio y transmisión. En este contexto, investigar el alcance de la interpretación en su relación con el mal–entendido, sus condiciones de posibilidad y sus efectos, es poder verificar la siguiente cuestión: ¿cómo se sustenta “un decir que se diga sin que uno [on] sepa quién lo dice”2 en una experiencia analítica? Es también la oportunidad para situar el psicoanálisis en su dimensión política, que contempla el uso de las palabras, las invenciones lingüísticas que sirven a un buen decir, su función poética que hace existir y resonar la lengua de cada uno y sus “invenciones significantes que (…) son la única cosa capaz de curar”.3

  • Interpretación como mal-entendido

  • Interpretación como equivocación

  • Interpretación que agujerea

  • El analizante intérprete

  • La interpretación como ready made

  • La interpretación en su dimensión poética

  • El witz

El mal-entendido en la transferencia

“Esta relación (…) no se puede entablar sino sobre el malentendido”.4

La transferencia es uno de los mal-entendidos fundamentales de la experiencia analítica. Desde la perspectiva freudiana el analista será depositario de fantasías, deseos y afectos cuyo destinatario original era otro. Lacan retoma esta cuestión en su seminario sobre la transferencia y se pregunta por: ¿cuál debe ser el lugar del analista en la transferencia?. Éric Laurent responde señalando que “El analista ocupa el lugar de la pérdida esencial del objeto”5 y, en este punto, se torna él mismo traumático. ¿Qué quiere decir que el analista traumatiza? Si el lenguaje traumatiza, el analista –por su propia experiencia analítica y por sus controles– puede propiciar en su práctica el encuentro con lo contingente. Se requiere de la “presencia del analista en carne y hueso”6 para encarnar en la transferencia “una parte no simbolizada del goce”.7 Siguiendo a Lacan, se trata entonces de una presencia que “por ser testigo de esa pérdida”8 es irreductible.

Esperamos que nuestro Encuentro sea una nueva ocasión para que en cada texto clínico nos preguntemos por la posición del analista en la singularidad de cada caso haciendo propias las preguntas que Lacan formula en su seminario sobre la transferencia: “¿Dónde sitúa el analizado al analista?”. “¿Dónde debe estar el analista para responder convenientemente?”.9

  • Neurosis artificial

  • Presencia del analista

  • Sujeto supuesto saber

  • Inconsciente transferencial

  • Deseo del analista

  • El analista que sigue

  • Supuesto saber leer de otro modo

Mal-entendidos e inconsciente

“… el inconsciente está, básicamente, siempre por venir”.10

Hacia el final de su enseñanza, Lacan propone una formulación enigmática: indicará que el verbo “es inconsciente– o sea, malentendido”.11 Como ya hemos señalado en nuestro argumento, el inconsciente no estará a esta altura relacionado exclusivamente con el tropiezo, con la articulación de significantes o incluso con la no conciencia; las últimas indicaciones de Lacan nos permitirán pensar un modo del inconsciente articulado al habla, a la forma en la que cada uno ha encontrado para decir lo que desde siempre ha sido su mal–entendido. La exploración del mal–entendido que la experiencia analítica propone implica recorrer las respuestas que se han formulado ante los “parloteos de sus antepasados”,12 ante las construcciones de sentido fantasmáticas, para reintroducir el carácter contingente de lalengua.

Sin embargo, sabemos que hay un “límite de la interpretabilidad”13 que se origina en el material a interpretar y no en la interpretación (retomamos aquí una diferenciación realizada recientemente por Ricardo Seldes)14. Esta opacidad propia del desciframiento introduce la dimensión del inconsciente real que se relaciona, por un lado, con la reverberación del ruido de lalengua, y por otro lado, con la hiancia o fisura que lo atraviesa, por donde lo imposible de decir, se filtra. ¿Cómo se presenta esta opacidad durante la experiencia analítica? ¿Sería una de las consecuencias del mal–entendido?

  • Hipótesis del inconsciente

  • Sujeto supuesto saber e inconsciente

  • Repetición e inconsciente

  • Inconsciente real

  • Equivocación del Sujeto supuesto saber

Mal-entendidos sexuales

Para el ser hablante no existe el partenaire adecuado; no está fijado ni por la naturaleza, ni por la biología, ni tampoco por la cultura. Freud se dedica especialmente a esta cuestión en su texto “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”. Con Lacan podemos afirmar que, como no hay relación sexual, el encuentro es siempre mal–entendido. Las posiciones sexuadas no tienen una relación fija, invariable y necesaria que pueda inscribirse como una ley de una vez y para siempre; entre los sexos lo que hay son encuentros contingentes signados por un mal–entendido estructural y originario. ¿Cómo soporta el sujeto contemporáneo este desacople sexual estructural? ¿Qué nos enseña la clínica actual sobre esta cuestión? ¿Cómo se presenta en nuestra práctica?

  • Hacerse un cuerpo

  • Contingencia del encuentro

  • Las relaciones

  • La problemática del deseo

  • Amor y sexualidad en la época

Clínica contemporánea y ¿el rechazo del mal-entendido?

“¡Libertad! Tal es vuestro grito preferido; pero yo he perdido la fe en los `grandes acontecimientos´ desde que van acompañados de tanto humo y de tantos aullidos (…) Los grandes acontecimientos no son nuestras horas más ruidosas sino las más silenciosas. El mundo no gravita alrededor de los inventores de nuevos estruendos (…) gravita en silencio”.15

Jean–Pierre Deffieux se pregunta por el sufrimiento hoy y distingue tres grandes tendencias: “la posición depresiva en las jóvenes generaciones” que se entrega “a la dejadez sin perspectivas”; “el enganche en las adicciones, con los objetos adictivos, mucho más que al otro en general”; y “la paranoia” cada vez más generalizada “pero ignorada, rechazada, evitada, negada”.16

En la actualidad, el tiempo se caracteriza por un devenir incesantemente veloz y está atravesado por la idea delirante de que puede prolongarse por medio de la omnividencia y omnipresencia de objetos hechos para el consumo. ¿Cómo impactan estas cuestiones en la dimensión temporal de la experiencia analítica? ¿Qué dificultades plantea para el tratamiento? Las consecuencias sobre la subjetividad son muchas, entre ellas la pérdida de lo más singular de cada quien, la rigidez de las soluciones y la prevalencia de la vertiente adictiva del síntoma. Esta rigidez y certeza fijan al sujeto en el encierro con un goce solitario. En este marco, cabe preguntarnos: ¿para qué le sirve al sujeto mantener esta posición? ¿Es posible pensarse como el agente del rechazo de los equívocos y los mal–entendidos, del saber que no se sabe y sus impasses? ¿Es este rechazo una estrategia defensiva del sujeto contemporáneo que se erige frente a la sorpresa, a lo imprevisto?

  • Sujeto consumidor–consumido

  • Lo novedoso y lo nuevo

  • El rechazo al mal–entendido

  • El goce autista

Mal-entendidos y cuerpo

Para Lacan, el cuerpo aparece en lo real como mal–entendido,17 en la medida en que lo que se le transmite al ser hablante, al darle la vida, es una herencia que, más que biológica, está hecha de palabras, cuyos retazos traumatizan y parasitan un cuerpo. En este sentido, la operación analítica apunta a localizar esas marcas que han trazado “su shock pulsional”18, su programa de goce. Estas marcas no se tratan como una represión, sino como aquello que se instala en la vida y en el cuerpo como un goce sin nombre. El trabajo con estas marcas no podrá partir, pues, del inconsciente intérprete, sino de un inconsciente constituido por la materialidad de lalengua, que tendrá un estatuto distinto que el de la estructura del lenguaje.

La idea de Miller de la interpretación como una “jaculatoria” toca precisamente este punto. Se trata de una experiencia del decir que no rehúye el mal–entendido y que incluye una satisfacción, un uso de la palabra que no divide al sujeto, sino que se presenta como otra forma de entrelazar el goce y lalengua, el habla y el cuerpo. Una experiencia del decir que produce efectos de goce en el cuerpo y que son siempre incalculables. ¿Cómo identificamos este uso de la palabra en nuestra práctica? ¿Cómo se transmite lo que resuena en el cuerpo? ¿A qué estatuto de cuerpo se corresponde? ¿Cómo se presentan el cuerpo y el lenguaje en nuestra práctica actual?

  • El cuerpo como instrumento en la práctica

  • Cuerpo: consistencia imaginaria

  • Ecos de un decir

  • Resonancias

Mal-entendidos y síntoma

“En el núcleo de un síntoma psicoanalítico hay siempre, podríamos decir, un malentendido, una interpretación incorrecta: un sin sentido”.19

Es a través del trabajo con el síntoma –su interpretación, su lectura– que se llega al núcleo del goce enmarcado en el fantasma. Poder construirlo es también lo que se espera de una experiencia de análisis. Esto requiere tiempo. Entonces, ¿cómo exploramos los mal–entendidos durante la experiencia analítica? ¿Siguen vigentes la metáfora y la metonimia en las producciones sintomáticas? Si en la actualidad no hay un lugar destacado que apunte al corazón de una verdad íntima y un posible desciframiento, ¿cómo se movilizan los mal–entendidos en la lectura de los síntomas?

El síntoma es una respuesta a la ausencia de relación sexual, anida en él una satisfacción silenciosa, repetitiva y opaca que tiene un vínculo estrecho con el mal–entendido estructural. Esta forma de conceptualizar el síntoma es correlativa al aforismo “Todo el mundo es loco” y le permite a Lacan formular que “el síntoma es real”.20 Orientarse por lo real implica entonces orientarse por el síntoma e incluye una operación de reducción que extrae de los hilos del sentido, un fuera de sentido. Es lo que queda del síntoma luego de las vueltas por el desciframiento, nombrado por Freud como resto sintomático y retomado por Lacan para introducir su concepto de sinthome.

Tomar el síntoma por esta vía nos coloca en el terreno de la experiencia del fin de análisis y del dispositivo del pase. Miller precisa que se trata en el pase de “un testimonio de satisfacción”21. ¿Qué es lo que queda fuera del sentido y cómo se vincula con la enunciación de la cual se sirve un sujeto al final de un análisis? ¿Cómo pensar la incidencia de la actualidad en los conceptos, en la práctica del psicoanálisis y en la política en los finales de análisis?

  • Síntoma–sentido

  • Síntoma–interpretación

  • Síntoma–real

  • Síntoma–shock pulsional

  • Síntoma–programa de goce

  • Síntoma–satisfación

Dirección general Andrea V. Zelaya

Comisión de dirección Eugenia Serrano (EOL) Flávia Cêra (EBP) Gabriela Urriolagoitia (NEL)

Notas de referencia

1 Lispector, C., (1973) Agua viva, Madrid, Siruela, 2025, p. 17.

2 Lacan, J., (1967) “La equivocación del sujeto supuesto saber”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, pp. 354-355.

3 Miller, J.-A., (1979) “El piropo: psicoanálisis y lenguaje”, Seminarios en Caracas y Bogotá, Buenos Aires, Paidós, 2015, p. 132.

4 Lacan, J., (1969-1961) El Seminario, Libro 8, La transferencia, Buenos Aires, Paidós, 2013, p. 367.

5 Laurent, E., (2002) “El revés del trauma”, Virtualia, Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana, nº. 6, 2002, [en línea] revistavirtualia. com/articulos/696/destacados/el-reves-del-trauma

6 Miller, J.-A, (1999-2000) Los usos del lapso, Buenos Aires, Paidós, 2013, p 22.

7 Ibid.

8 Lacan, J., (1964) El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1987, p. 133.

9 Lacan, J., (1969-1961) El Seminario, Libro 8, La transferencia, op. cit., p. 367.

10 Miller, J.-A, (1999-2000) Los usos del lapso, op. cit., p. 27.

11 Lacan, J., (1980) “El malentendido”, En los confines del seminario, Buenos Aires, Paidós, 2022, p. 80.

12 Ibid., p. 81.

13 Freud, S., (1923-1925) “Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto”, Obras completas, vol. XIX, Buenos Aires, Amorrortu, 1992, pp. 129-132.

14 Seldes, R., (2026) “Apertura de las Primeras Jornadas del Pase de la EOL”, Soñar en análisis, Buenos Aires, Grama, p.19.

15 Nietzsche, F., (1883) Así hablaba Zaratustra, Madrid, Biblioteca Edaf, 1998, pp. 143-144.

16 Deffieux, J.-P., (2025) La clínica del presente. Con Jacques Lacan, Buenos Aires, Grama, 2025, p. 9.

17 Lacan, J., (1980) “El malentendido”, En los confines del seminario, op. cit., p. 81.

18 Miller, J.-A., (2012) “Un real para el siglo XXI. Presentación del tema del IX congreso de la AMP”, Scilicet, Un real para el siglo XXI, Buenos Aires, Grama, 2014, p. 25.

19 Miller J.-A., (1987) “Comentarios introductorios previos a la proyección de Televisión”, El lenguaje aparato de goce. Conferencias en Nueva York, Buenos Aires, Colección diva, 2000, p. 18.

20 Lacan, J., (1977) “Hacia un significante nuevo. II. La varidad del síntoma”, Revista Lacaniana de psicoanálisis, La palabra que hiere, n. 25, Buenos Aires, Grama, 2018, p. 13.

21 Miller, J.-A., (1994-1995) “Fuga de sentido”, Silet, Buenos Aires, Paidós, 2025, p. 389.