¿La toxicomanía es un antiamor?  Con esta frase de Miller (Miller, 2015, pág. 47) vuelta pregunta, es que los invitamos a reflexionar en nuestro próximo encuentro de la Red TyA, el cual se orienta en torno a las coordenadas del próximo ENAPOL: “Lo nuevo en el amor. Modalidades contemporáneas de los lazos”. 

Es en este contexto que nos preguntamos por ese particular lazo contemporáneo que prolifera en nuestra época, el del sujeto con el objeto droga, si es que a ese encuentro se le puede llamar lazo. Es probablemente uno de los puntos que trabajaremos.

La pregunta por si la toxicomanía es un antiamor nos remite necesariamente a interrogarnos por la relación del sujeto con el objeto a. Objeto plus de goce perdido, y que suponemos, en el mejor de los casos, se encuentra en el campo del Otro. Sabemos con Lacan que ese objeto tiene un estatuto de extimidad, es decir, se busca afuera, en el campo del Otro ese objeto que representa lo más íntimo del goce del sujeto, y en este sentido, como nos dirá Eric Laurent, El objeto a no es más que ese representante no representativo (Laurent, 2008), porque representa un vacío, el vacío central de la existencia de un parlêtre.

Este es el fundamento narcisista del amor como nos dirá Freud (Freud, 1914), es la pulsión gozando del propio cuerpo, pero no de cualquier parte del cuerpo, sino de sus agujeros, esos que permiten a la pulsión hacer un recorrido por el contorno de un vacío; boca, ano, ojos, orejas. 

Sin embargo, en su texto “El partenaire síntoma” Miller le da una vuelta más al problema, ya que plantea que el objeto a no solo es fundamento del amor narcisista, porque como objeto es el producto de la operación de separación, ahí donde el Otro es producido como separado del sujeto es el mismo punto donde se produce ese resto, esa pérdida en goce que el objeto a viene a representar. En este sentido el a  es también el representante de ese Otro, es decir, el objeto a es también el fundamento del lazo con el Otro.

Se articulan en este punto 4 elementos; Objeto a, Otro, síntoma y amor. Pero allí el objeto a es más objeto causa que plus de goce, en la medida que suponerlo en el campo del Otro empuja a la búsqueda, al recorrido por el Otro para retornar al propio cuerpo. Ese recorrido no es sin el síntoma, sin las vestiduras, los semblantes con los que se viste al objeto a. Buscamos en el Otro esas vestiduras del propio síntoma para rodear ese vacío de saber que es el goce, para retornar al propio cuerpo, no sin las marcas del paso por el Otro. El amor, entendido de este modo, sería ese recorrido por el vacío, el de la no relación sexual.

¿Cuáles son las coordenadas, las contingencias que hacen a un sujeto no realizar este recorrido? ¿Qué hace que un sujeto no quiera saber nada de ese vacío, y por lo tanto, nada de la castración y de la no relación sexual? ¿El toxicómano está separado del amor? ¿Hay consumos que apuntalan el lazo al partenaire? ¿El consumo rompe el lazo con el partenaire? ¿El amor saca al toxicómano de su toxicomanía? Estas y otras preguntas más nos acompañarán en esta conversación.


Bibliografía

Miller, J.-A. (2015). La teoría del partenaire. Lacaniana Nº 19, 31 – 80.

Laurent, E. (2008). Apuestas del congreso de 2008: el objeto a como pivote de la experiencia analítica. En L. D. Salamone, F. Naparstek, M. Levato, & D. Galante, Lo inclasificable de las toxicomanías (págs. 13 – 26). Buenos Aires: Grama.

Freud, S. (1914). Introducción del narcisismo. En S. Freud, Obras completas. Volumen 14 (págs. 65 – 68). Buenos Aires: Amorrortu.

Lacan, J. (1964). El seminario de Jacques Lacan. libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (1972 – 1973). El seminario de Jacques Lacan. Libro 20. Aún. Buenos Aires: Paidós.