“Perdón amado padre. Tengo que partir. Hay un resto de vida que solo existe más allá”.
Negroni, M. El sueño de Úrsula,15

Úrsula se embarca en la travesía que su sueño le dicta. Once mujeres, barcos y 3 de años de peregrinación, la separan de la lógica del conjugo. Insurgente dice “no” a un rey que claudica frente al poder y ofrenda a su única heredera para un casamiento por conveniencia. Desafiante, emprende su viaje a sabiendas del extravío. “Huiré y me quedaré sin nada. Nada. Ninguna mano se posará sobre mí y este miedo de perderme en una agonía sin objeto”[1].Va hacia los confines de la ficción, al encuentro con lo real del goce que ya no se parapeta tras el padre[2]. “Había elegido un mundo de vacíos como si no hubiera centro o el centro existiera sólo para huir de él. Aparte de eso el exilio hacía de mí una sombra”[3]. Entre centro y ausencia, impulsada por los vientos de la pasión, del odio por aquel que la ama y pretende poseerla, navega y naufraga. Desanda su ser hasta lo impronunciable, marca del exilio de lalengua, se pierde en el silencio.

“El extravío de nuestro goce, solo el Otro lo sitúa, pero eso en la medida en que estamos separados de él”[4]. Desheredada, despojada de las palabras de amor de Aetherius que ya no llegan, Úrsula sorora no queda varada en el desvarío. Leva anclas con los lazos que inventa más allá del Nombre del Padre con esas once mujeres que, arrancadas a la turbulencia de sus vacilaciones y oscuridad, pero sostenidas en su decir -una por una- se acompañan. Descabaladas que eligen su propio destino más allá de los mandatos, resplandecientes como la marea que ha sido alcanzada por el rayo verde de la puesta del sol.

Ivana Bristiel (EOL – AMP)


[1] Negroni, M: El sueño de Úrsula, Seix Barral, Bs. As.,1998, p.33.

[2] Miller, J-A.: Un esfuerzo de poesía, Paidós, Bs. AS., 2016 p.291.

[3] Negroni, M: op cit…p.132

[4] Lacan, J: Televisión, Otros escritos, Paidós, Bs. As., 2012, p. 560.