Buenos días a todos, y buenas tardes para quienes se han conectado desde otros países.
Quisiera comenzar expresando nuestro y mi agradecimiento al Bureau de FAPOL, Maria Hortensia Cárdenas, Elisa Alvarenga y Gaby Camaly, y al Presidente de la AMP por habernos confiado la organización del próximo ENAPOL. Saludamos también a nuestra Presidenta Honoraria, Flory Kruger, quien nos acompañará en esta aventura.
Agradecemos a Eve-Miller Rose, quien nos acompaña desde el inicio y estará en Buenos Aires en presencia para el ENAPOL.
Queremos compartir con ustedes la alegría de contar con un equipo de trabajo extraordinario. Agradecemos a todos quienes aceptaron sumarse a esta tarea y participar en la preparación de este encuentro.
Queremos dar las gracias especialmente al equipo de traducción y edición de Fapol, cuyo responsable es Gerardo Battista, por la excelente revisión de la edición y traducción del argumento y de los ejes que hemos escrito, así como a Silvina Rojas y al equipo de traducción de ENAPOL, que nos han ayudado a traducir los textos de hoy para ustedes.
Muy pronto se lanzará la página web del ENAPOL, donde podrán encontrar la composición de las distintas comisiones y toda la información relativa a la organización.
Entre el 14 y el 16 de mayo de 2027 tendremos tres días intensos de trabajo: Con traducción simultánea en las mesas plenarias, semiplenarias, la conversación de los observatorios , las conversaciones federativas (estas serán el sábado 15 por la mañana y aquí se contará con la posibilidad de tomar la palabra de manera remota), la Jornada Clínica, con la presentación virtual de trabajos para quienes participen de manera remota y una Jornada Clínica presencial en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires para quienes asistan y se inscriban de manera presencial, ambas se realizarán el sábado 15 a lo largo de la tarde.
Esperamos sus trabajos clínicos, la presentación de casos, pues este tema nos convoca para conversar sobre la práctica analítica. La fecha para enviarlos será el 12 de diciembre.
Asimismo, los días, 4 de noviembre en la EBP, 7 de noviembre en la NEL y 12 de noviembre en la EOL, se realizarán actividades preparatorias abiertas a quienes deseen participar. Toda la información será comunicada oportunamente a través de los canales de FAPOL.
Este trabajo tiene una fuerte dimensión libidinal. No sólo por lo que implica el encuentro de tres Escuelas de las siete que forman parte de la AMP, sino también por el clima de trabajo que se ha ido construyendo entre quienes conversamos, discutimos y elaboramos en conjunto las condiciones de este Encuentro Americano.
Por ello quiero agradecer especialmente a mis compañeras de dirección, Flavia, Gabriela y Eugenia, por este recorrido compartido hacia mayo de 2027.
Un especial agradecimiento a J.-A. Miller por la enorme orientación que nos ha ofrecido respecto de la temática del ENAPOL.
Nos incita a releer e investigar desde el inicio y a lo largo de la enseñanza de Lacan, los matices, variaciones y aquello que perdura para extraer los detalles de los malentendidos en plural, de los que nos hemos servido para escribir el argumento y los ejes temáticos.
A Gaby Camaly, Presidente de FAPOL, que nos ha trasmitido con gran entusiasmo ese momento vivo de conversación con él, para definir el tema y agradecemos su orientación y acompañamiento permanente.
El lazo con quienes pensamos y organizamos este trabajo se sostiene en la orientación del discurso analítico.
La experiencia de Escuela también nos convoca con aquello que constituye su núcleo más vivo. Una Escuela no está fundada sobre la ilusión de que todos hablamos la misma lengua ni sobre la garantía de un saber compartido. Siguiendo la orientación de Lacan, podríamos decir que una Escuela se constituye allí donde el todo-saber no hace comunidad y donde el malentendido, lejos de ser un obstáculo accidental, puede ponerse a trabajar.
Una Escuela lacaniana no es una comunidad de entendidos. Es un lugar donde cada uno habla desde su singularidad y donde el no-todo encuentra un lugar para alojarse.
El malentendido concierne tanto a la experiencia analítica como al lazo entre analistas. Hablamos, enseñamos, interpretamos, transmitimos, escuchamos; y, sin embargo, nunca estamos seguros de que aquello que decimos sea recibido tal como lo hemos querido decir. Hay en el lenguaje una dimensión irreductible al acuerdo. El sujeto nace hablado por el Otro, y tanto el lazo analítico como el lazo a la Escuela deben vérselas con lo imposible.
El título de nuestro ENAPOL —Mal-entendidos durante la experiencia analítica— puede leerse en una doble vertiente. Por una lado, los malentendidos que se producen en el curso de un análisis; por otro, aquello que el análisis mismo introduce por el malentendido. El lenguaje está habitado por el equívoco, y el síntoma psicoanalítico constituye, como señala Jacques-Alain Miller siguiendo a Lacan, “un núcleo de malentendidos…” [1]
Freud nos ofrece una vía privilegiada para abordar esta cuestión. En el caso de Elisabeth von R., muestra cómo una representación afectivamente intensa, que resulta inadmisible para el sujeto, se enlaza con otra representación aparentemente inocente. El afecto se desplaza y encuentra una vía de expresión en el dolor de las piernas. Freud denomina a este mecanismo, “falso enlace”[2]: una conexión desplazada, una articulación equívoca que vela y revela al mismo tiempo una verdad inconsciente.
Años más tarde, al estudiar la “Gradiva” de Jensen, Freud mostrará también cómo las fantasías pueden funcionar como sustitutos de recuerdos reprimidos que retornan deformados, desfigurados, bajo la forma de construcciones de compromiso y las ubica y las nombra como malentendido.[3]
El falso enlace freudiano constituye un antecedente decisivo de la elaboración lacaniana del síntoma. En el Seminario 5, al retomar el caso de Elisabeth von R. en el capítulo “Las máscaras del síntoma”, en este momento de su enseñanza, Lacan subraya que esos dolores hablan. Se intensifican durante la sesión y forman parte del discurso mismo del sujeto. Freud los compara con la tonalidad y la modulación de la palabra, con aquello que emerge de manera candente en el decir. Como señala Lacan: “La cuestión es la del vínculo entre el deseo, que permanece como una incógnita, y el síntoma con el que se reviste, es decir, la máscara”.[4] Allí Lacan destaca la posición servicial y de sumisión frente a la demanda de Elisabeth hacia el cuidado de su padre enfermo y enfatiza que se trata del: “…doble carácter del deseo Inconsciente que, al identificarlo con su máscara, lo convierte en algo distinto de cualquier cosa dirigida hacia un objeto…”[5].
Desde la perspectiva lacaniana, el significante no transporta un sentido pleno. Introduce una diferencia, una falla, una equivocidad. El malentendido pertenece a la estructura misma de la experiencia subjetiva. Somos hablados por palabras que nos preceden y cuyos efectos nos marcan y nos exceden.
La transferencia ofrece una vía singular para tratar este malentendido. Bajo el amor de transferencia, el sujeto vuelve a desplegar los significantes que organizaron su existencia, las ficciones que sostuvieron su relación con el deseo y con el goce. El recorrido analítico permite atravesar los malentendidos de la historia para extraer el real que los sostiene. Se trata de reducir el malentendido a su núcleo de real, a ese punto irreductible de goce que ninguna interpretación logra absorber enteramente. Como fue señalado en las Jornadas del Pase de la EOL por Ricardo Seldes[6] a propósito de la ininterpretabilidad, existe un límite al sentido. Hay en el síntoma una opacidad irreductible, efecto de la no relación armónica entre el lenguaje y el cuerpo.
El último Lacan añadirá una dimensión suplementaria: el significante no sólo produce efectos de sentido, sino que introduce efectos de goce en el cuerpo. El síntoma es también una fijación de goce, un acontecimiento de cuerpo. Por ello, el tratamiento analítico no consiste únicamente en descifrar un sentido oculto. A través de la transferencia, el sujeto puede aislar las coordenadas significantes que sostienen su síntoma y hacer otra cosa respecto del goce allí fijado. El análisis conduce menos a la desaparición del malentendido que a un nuevo saber hacer con él.
Tal vez podamos decir que el final de un análisis abre la posibilidad de un nuevo modo de hacer lazo: un nuevo lazo con el síntoma por la incorporación del goce en el cuerpo, y también un nuevo lazo con la Escuela, entendida como el lugar donde cada uno puede poner al trabajo aquello que de su experiencia permanece irreductiblemente marcado por el malentendido.
Que este ENAPOL sea una ocasión para explorar las múltiples formas de los malos-entendidos durante la experiencia analítica, pero también para verificar cómo, a partir de ellos, pueden surgir nuevas invenciones, nuevas elaboraciones, porque decimos con André Breton que cuando la palabra se desvía de su deber significar, “las palabras hacen el amor”[7], y con Lacan: “El amor no es nada sino una significación,[…] el amor es vacío”[8].
Los invitamos a mover las piernas para venir a Bs. As. al Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana.
¡Muchas gracias!
Andrea V. Zelaya
[1] Miller, J.-A. El lenguaje aparato de goce , “Comentarios introductorios previos a la proyección de Televisión, Conferencias en Nueva York”, Buenos Aires, Colección Diva 2018, p. 18.
[2] Freud, S. Primeras publicaciones psicoanalíticas (1893-1899) Tomo III “Las neuropsicosis de defensa” (1894) Buenos Aires, Amorrortu ediciones, 1976. p. 53.
[3] Freud, S. El delirio y los sueños en la “Gradiva” de W. Jensen y otras obras ( 1906-1908) “Los sueños y el delirio en la “Gradiva” de W. Jensen”, (1907 [1906]), Buenos Aires, Amorrortu editores Tomo IX, p. 49.
[4] Lacan, J. El seminario, libro 5, Las formaciones del inconsciente (1957-1958), Buenos aires, Ediciones Paidós, 1999, p. 334.
[5] Ibid p. 335.
[6] Seldes, R. Apertura de las Primeras Jornadas del Pase de la EOL, “Soñar en análisis”, Buenos Aires, Grama ediciones, 2026, p. 19.
[7] Breton, A. Los pasos perdidos, “Las palabras sin arrugas”, Alianza editorial, Madrid, 1995, p. 126- 128.
[8] Lacan, J., (1977), “Hacia un significante nuevo I- La estafa psicoanalítica”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis. La operación analítica, n. 25, Buenos Aires, Grama ediciones, 2018, p. 15.




