Por Luis Francisco Camargo

En Los complejos familiares[1] Lacan retomará la polémica sobre la naturaleza del fondo patógeno de las neurosis y de las psicosis. Trataba de definir el papel de los asuntos de familia en la estructuración del sujeto. En las neurosis el papel era causal, mientras que en las psicosis era formal. La fecundidad de las psicosis y de las neurosis dependía enteramente de la potencia de los asuntos de familia. Esos asuntos de familia desempeñaban un notable papel formal en la psicosis, sea como provocadores de las reacciones del sujeto, sea como temas de su delirio. Ya en las neurosis los asuntos de familia tenían un papel causal, regulado por los modos de anudamiento del complejo de Edipo y de castración. El término complejo era definido por la reproducción de cierta realidad psíquica del medio en el sujeto, pudiendo ser traducida como el modo de intromisión del Otro en el sujeto. Todo esto culminará en la definición del inconsciente como «el discurso del Otro». «Este discurso del otro no es el discurso del otro abstracto, del otro de la díada, de mi correspondiente, ni siquiera simplemente de mi esclavo: es el discurso del circuito en el cual estoy integrado (…) este discurso forma un pequeño circuito en el que quedan asidos toda una familia».[2] Podemos traducir ese circuito como la propia trama de los asuntos de familia integrada por la palabra del Otro, por la familia que nos habla.

Notas

  1. Lacan, J. (1997), Los complejos familiares en la formación del individuo, Otros Escritos, Buenos Aires: Paidós, p. 33.
  2. Lacan, J. (1983), El Seminario, Libro 2, El Yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica (1954-1955), Buenos Aires: Paidós, p. 141.